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Oracion funebre que en las solemnes exequias celebradas en la Sta. Iglesia Catedral de esta Capital por los valientes, muertos en el sitio de la Invicta Bilbao, pronunció el dia 5 de Febrero de 1837, Don Rafael Hernández Camín ..

Hernández Camín, Rafael

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ñ . Z V M 37 QUE EN LAS SOLEMNES EXEQUIAS cefcCrabas en fa [^j\)fcí.ia gSlaícbraf de eólcc & /ocm ta £ por los valientes, muertos en el sitio D E L A PRONUNCIÓ el dia í» de Febrero de 1057, DON RAFAEL HERNANDEZ CAMIN, D IG N ID A D D E T E S O R E R O D E L A M IS M A 5 E X A M IN A D O R S IN O D A L , F I S C A L G E N E R A L E C L E S IA S T IC O D E E S T E O B IS P A D O , Y C A T E D R A T IC O D E T E O L O G IA E N E L SE  M IN A R I O C O N C I L I A R E T C . E T C . ALM ERIA : IM PREN TA DE RAM ON G O N Z A L E Z . 5 Ego autem sicut et fratres m ei, animan et corpas metim tra do, pro patriis legibus. Lib. 2.° Machad, c. 7,° v. 57. Yo como mis hermanos doy gustoso mi vida por las leyes de mi patria. L o s anales de la historia santa, Ecmo. Sr. Ilustres Cabildos , asamblea religio sa, los anales de la historia santa nos han trasmitido con elogio el nombre de los Macabeos , y la posteridad los ha colma do de bendiciones. Víctimas de la mas dura esclavitud, y esperimentados en las privaciones triunfan de los peligros de la miseria, y se hacen superiores á las pro mesas del tirano Antióco. Como aquellasplantas benéficas que nacidas al pie de los sepulcros se desarroyan con mayor vigor ? <:& Sbhs 5 Ego autem sicut et fratres m ei, animan et corpus meum trad o, pro patriis legibus. Lib . 2.° Ma c h a b . c. 7.° v. 57. Yo como mis hermanos doy gustoso mi vida por las leyes de mi patria. L o s anales de la historia santa, Ecmo. Sr. Ilustres Cabildos , asamblea religio sa, los anales de la historia santa nos han trasmitido con elogio el nombre de los Macabeos , y la posteridad los ha colma do de bendiciones. Víctimas de la mas dura esclavitud, y esperimentados en las privaciones triunfan de los peligros de la miseria, y se hacen superiores á las pro mesas del tirano Antióco. Como aquellasplantas benéficas que nacidas al pie de los sepulcros se desarroyan con mayor vigor y lozanía exhalan el mas grato aroma, y' hacen que se respire el aire de la vida en el recinto mismo de la muerte, asi los Macabeos en un pueblo corrompido, en medio de la idolatría y del desorden, con servan la pureza de sus costumbres, per manecen fieles á las tradiciones santas de sus mayores, y se imprimen unos á otros el amor á su religión , y á sus leyes patrias. Empero Antióco ya no puede mi rarlos con indiferencia , se indigna con tra ellos, y les intima la sentencia de muerte sí no renuncian tan caros objetos. Ellos entonces firmes en su propósito su fren ios tormentosmas espantosos. El tirano solo reserva a el hermano menor, y á su madre creyéndolos capaces de su cumbir á sus miras á vista de un espec táculo tan triste y lastimero; á el efec to le exhorta con palabras las mas dul ces, le asegura con juramento que le ha ría ríco y feliz , y que lo tendría por su amigo : mas todo fue en vano : el joven Macabeo , envidioso de la gloria de aque llos se enagena, y arrebata hasta el es tremo de decirle estas palabras; «j o co4 mo mis hermanos doy gustoso mi vida por las leyes de mi patria » ” ego autem sicut et fratres mei &ic.” Señores ¿ y qué cuadro mas alusivo y tierno podré yo presentaros en este dia, que el episodio de la antigua historia de Israel que acabais de oir ? Allí se ve una madre angustiada y sin consuelo, que llora la pérdida de sus siete hijos á quie nes ha visto sacrificar bárbaramente; aquí á nuestra Reina, mejor diré, á la madre de los Españoles atribulada y triste por la pérdida de los suyos; aquella es comprehendida en la proscripción y muerte, es ta tiene enlazada su corona en los despo jos mismos de esta fria tumba*, allí hay un tirano que los oprime y esclaviza; aquí nn príncipe declarado rebelde, y que se ducido por consejeros pérfidos, quiere en tronizarse sobre las ruinas de su patria; allí unos valientes que se sacrifican gustosos por la ley de sus mayores; y aquí otros que despreciando iguales peligros imitan su va lor, y su constancia. ¡ Qué grandeza de alma! ¡Qué títulos para nuestra gratitud! ¡ Qué merecimientos! 5 2 Permitid Señores que mi espíritu enagenado, y demasiadamente conmovido con la consideración de los grandes objetos que este fúnebre aparato nos presenta, se de sahogue en efusiones de ternura y amor, v que llore amargamente con las bijas de Adremon la grata memoria de la muerte de Josias. Españoles; si sois verdaderamente libe rales, si apreciáis el mérito en el infortu nio, si deseáis compensar las virtudes de vuestros hermanos, que han perecido en la defensa de la invicta Bilbao, á cuya me moria se consagran estos cultos religiosos, venid á estas venerandas tumbas, y al pié de sus aras jurad un santo encono á la usurpación y á la tiranía. Este será el ar gumento de mi discurso en este breve ra to : prestad atención. 6 Es necesario desnaturalizarse, ó renunciar á todos los sentimientos de la huma- nielad y de la religión, para oír con una bárbara y criminal indiferencia los pade cimientos de nueslros hermanos en Bilbao. No creo haya uno entre vosotros de dura cerviz, y de corazon incircunciso, pero si lo hubiese por desgracia, fije su aten ción en esa tumba, y aunque con lenguage mudo le dirá los motivos de lágrimas y desconsuelo que á ella nos reúnen. Bil bao, la invicta Bilbao, ese modelo de ci vismo y de virtud, despues de haber su frido dos penosos sitios esperimentaba el tercero: mil combinaciones adversas habiau proporcionado A la facción liberticida to mar las posiciones mas ventajosas para su conquista y su triunfo. Desplegando to dos los resortes que le sugeria su furor, forma trincheras, levanta parapetos, cons truye fosos, aumenta sus baterías, adelan ta sus lineas, y estrecha el asedio hasta el punto de prometerse, y ver yá muy de cerca su dominio: á pesar de una situa ción tan triste y apurada, Bilbao no se aterra, Bilbao prefiere la muerte antes que sucumbir á la esclavitud : ni las promesas seductoras, ni el estampido del canon, ni 7