Las coplas del Alhichante de Puey Monçon
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LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON(_;ON (Peregrinación a la Meca de un morisco aragonés a finales del siglo XVI) RAMÓN ZúÑIGA LóPEZ ÍNDICE l. LAS COPLAS Y SU TIEMPO l. Peregrinos y literatura de viajes. 2. Literatura aljamiada. 3. Las coplas: Mohámmad Rabadán. 4. Los moriscos a finales del siglo XVI. 5. El Mediterráneo y el Imperio Otomano. 6. Puey Monzon. 11. EL VIAJE l. Fecha y motivación del viaje. 2. Itinerario. 3. Medios de transporte: la nave y la caravana del peregrinaje. 4. Comercio, rutas, impuestos, monedas y precios. 5. Peregrinos. 6. Enfermedades. 7. Costumbres y gastronomía. 8. Agricultura y ganadería. 9. Descripciones geográficas y fenómenos atmosféricos. 10. Armas e instrumentos musicales. 11. Descripción de Djerba. 12. Ruinas egipcias, los jeroglíficos. 13. Descripción de ciudades: Túnez, El Cairo, La Meca, Medina 14. Ritos y ceremonias de la peregrinación. 15. Reliquias y santuarios. 16. Conclusión.
450 III. GLOSARIO DE TERMINOS TRANSCRITOS IV. GLOSARIO DE TERMINOS GEOGRAFICOS V. NOTAS RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 451 l. LAS COPLAS Y SU TIEMPO l. Peregrinos y literatura de viajes Desde "el siglo IX surgen en el mundo islámico una serie de libros de difícil clasificación que describen los viajes realizados por sus autores a través del mundo islámico. En ellos se mezcla toda una serie de datos de lo más dispar posible: astronómicos, matemáticos, literarios, etnográficos, históricos, zoológicos, botánicos y otros fantásticos o maravillosos que sirven para amenizar y prestigiar a su autor. Estos viajeros actuaban de espías, mercaderes, embajadores, etc. El relato más antiguo es la serie de cuentos insertos en Las Mil y Una Noches bajo el nombre de Viajes de Sindbiid el Marino.1 En el siglo XII este tipo de libros comienzan a incluir relatos fantástico~ y maravillosos, y a perder su carácter erudito. Surge así, en ese siglo, el género ri]Jla o relato de viajes, de la mano de musulmanes occidentales: ·andalusíes y marroquíes. El motivo era peregrinar a la Meca o "adquirir la ciencia" en los grandes centros orientalesde El Cairo, Bagdad, Damasco, etc. Unos pocos movidos por el ansia de aventuras pasaron a Persia, Jurasán, India y China. Aparecen así figuras como la de Abü Ifamid el granadino (1080-1169),2 que visitó el norte de Africa, Siria, Iraq, Persia, Tranxosiana y toda la región sur y centro de Rusia. O el valenciano/bn Yubayr(1145-1217),3 cuyari/;J.la "constituye una joya literaria".4 Realizó tres viajes por Oriente Próximo muriendo finalmente en Alejandría. Ibn Battüta es el tercer gran autor de ri]Jla, pero incurre mucho en descripciones de santones y maestros y en sus conocimientos adquiridos para darse prestigio a sí mismo. El género fue continuado por manoquíes como al- 'Ayyasi si bien ya de una forma muy pobre y decadente.5 Las Coplas del Peregrino de Puey Mon9on es un texto más de peregrinos, enmarcado en esa tradición de los libros de viajes. En este caso la finalidad del autor es la de mostramos con entusiasmo la grandiosidad del Islam y las maravillas de la religión musulmana, sin olvidar los innumerables peligros y dificultades que encierra su viaje. Tiene de sorprendente la veracidad de sus descripciones tanto a lo largo del viaje como en los rituales de la peregrinación. Entra a formar parte también I. Blachere, Re gis et Darmaun, Henry: Geographes arabes du M oyen Age, Paris 1957. 2. Duble, César E.: Abü I:Hi.mid el Granadino y su relación de viajes por tierras euroasiáticas. Madrid. 1953. Bejarano, Ingrid: Abü J::Iamid el Granadino: Estudio de su obra cosmográfica "al-Mu'rib 'an ba' d 'aya'ib al-Magric" (Universidad de Barcelona, 1987). 3. Ibn Yubair: Voyages. Traduite et annotés par Gaudefroy-Demombynes, Maurice. París, 1949. Ibn Yubayr: Travels (Rihla), ed. de W. Wright, 2, ed. revised by M.J. de Goeje. Leiden-London, 1907. 4. Fanjul, Serafin y Arbós, Federico: A través del Islam. Ibn Bagüta. Madrid, 1981, pp. 23-28. 5. Fanjul, Serafín y Arbós: op. cit. p. 28.
452 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ de ese reducido número de viajeros que nos han dejado testimonios fidedignos de las peregrinaciones a La Meca, la ciudad prohibida a los no musulmanes. Así mismo este relato prueba que el precepto de peregrinar a La Meca se mantuvo entre los moriscos españoles hasta su expulsión definitiva en el siglo XVII.6 Sin duda la insostenible situación en que se encontraban, y la misma dificultad que encerraba el viaje impidió la práctica frecuente de la peregrinación. Los tratados moriscos que enumeran las obligaciones religiosas mencionan y explican la de la peregrínación.7 Sin embargo existe el testimonio de un morisco de Hornachos y vecino de Toledo que fue detenido y juzgado por la Inquisición en 1601 por haberse declarado musulmán y haber hecho proselitismo. En sus declaraciones manifiesta su deseo de peregrinar a La Meca como buen creyente que era.8 En esa misma línea, aunque mucho más antiguas, se encuentran las peregrinaciones realizadas en 1395 por un morisco de Tortosa; y el relato de otro peregrino de Fez, que en 1407 fue apresado por unos cristianos cuando se dirigía a La Meca. Fue llevado a Mallorca y luego rescatado por unos moriscos del Levante español quienes le devolvieron a su tierra tres años más tarde. 9 2. Literatura aljamiada La literatura arabigoespañola cuenta con un interesante apartado de obras escritas mediante un peculiar sistema. Son textos escritos en una lengua hispánica --castellano, catalán o portugués, 10 -pero sustituyendo el alfabeto latino por el alifato árabe. Es lo que se ha venido a llamar literatura aljamiada. 11 La costumbre, entre mudéjares y moriscos, de escribir textos en romance pero transcritos con carácteres árabes comenzó antes de la conquista de Granada; la obra más importante -El poema de Yuc;ufdata del siglo XIV. 12 Y el motivo de hacerlo así se debe al desconocimiento de la lengua árabe, aunque conservasen su escritura 6. Boronat, P.: Los moriscos españoles y su expulsión. Valencia. 1901. 7. Si bien es verdad que son simples traducciones del árabe. Cardaillac, Louis: Moriscos y cristianos, un enfrentamiento polémico. Madrid, 1979, p. 34. 8. Cardaillac: op. cit. Documento Justificativo del cap. II, pp. 433-451. 9. Epalza, Mikel de: Dos textos moriscos bilingüe (árabe y castellano) de viajes a Oriente. (1395 y 1407-1412) "Hesperis-Tarmuda" (XX-XXII). Rabat, 1982-83. 10. Vemet Ginés, Juan: Literatura árabe. Barcelona, 1972, p. 226. Tengo noticia de la versión hebraico castellana, según las Coplas de Y o~ef, A. Medica! Spanish Poem in Hebrew Characters, Edited with Introduction and Notes by I. González Llubera, Cambridge, 1935. Asimismo Saul Sosnowski: Sobre las fuentes de las coplas de Yo~ef "Sefard" (Madrid-Barcelona) XXIX (1609), pp. 333-337. 11. De al-'ayamiyya, "la no árabe", nombre dado por los árabes a las diversas lenguas románicas peninsulares. Originariamente incluye también los dialectos del árabe clásico. Vid. Enciclopedie de I'Islam, I, p. 416. ' 12. Vemet Ginés, Juan: op. cit. p. 226.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA... 453 y lectura. Son numerosos los testimonios conocidos de moriscos a los que, en años. próximos a la expulsión, les ocurría como a aquel valenciano que afirmaba que "sabía leer y escribir en árabe, pero que lo que entiende del Corán es poco o nada" . 13 Así mismo bastantes manuscritos encontrados en Almonacid de la Sierra14 llevan traducción castellana interlineal, lo que confirma el desconocimiento generalizado del árabe. Es sabido que el árabe hablado de Al-Andalus fue evolucionando hacia unos dialectos cada vez más alejados del árabe clásico. 15 En el siglo XVI en Europa las lenguas tenían un alto valor nacional; imponer una lengua a una minoría suponía imponer un dominio político. Y en el caso de los moriscos, un paso más a la política de asimilación. Pero como reacción lógica de supervivencia de su identidad, los moriscos conservaron aquello que les identificaba y diferenciaba como tales. Se trataba además de las grafías del libro sagrado, a la vez que de una escritura inteligible sólo por ellos en una época en la que las intrigas y revueltas eran numerosas. 3. Las coplas D. Mariano de Pano y Ruata describe en su estudio sobre Las Coplas 16 el ya famoso hallazgo en Almonacid de la Sierra de una serie de manuscritos aljamiados que se encontraron, a fines del siglo pasado, escondidos entre los muros de una casa. Se trataba del taller de un modesto encuadernador que, debido a la expulsión, escondió todas sus existencias y herramientas de trabajo con la esperanza de volver alguna vez a su pueblo. Casualmente, pasó por allí un culto sacerdote escolapio que consiguió rescatar de entre los cascajos muchos de aquellos libros, ciento cuarenta y dos en total. La mayor parte de ellos eran aljamiados, y dentro de un códice de mayor tamaño apareció un cuaderno donde se encontraban escritas Las Coplas del Alhichante de Puey Mon<;onY Son un total de setenta y nueve coplas que constituyen un poema de carácter narrativo. Cada copla consta de ocho versos, la mayoría octosílabos. Unas veces son 13. Cardaillac: op. cit. p. 148. 14. Cordera, Francisca: Almacén de un librero morisco descubierto en Almonacid de la Sierra, "Boletín de la R.A. de la Historia". V. Madrid, 1884. pp. 269-276. (No cita las Coplas). 15. V. sobre estas cuestiones Barceló Torres, Mª del Carmen: Minorías islámicas del país Valenciano. Valencia. 1984, pp. 121-151. Y Corriente, Federico: A grammatical sketch ofthe Spanish Arabic Dialect Bundle. Madrid, 1977. 16. Pano y Ruata, Mariano de: Las Coplas del peregrino de Puey Mon~ón. Viaje a La Meca en el siglo XVI. Zaragoza, 1897, copia las coplas íntegramente y hace un profundo estudio de ellas. V. también P. Gil, J. Ribera y M. Sánchez: Colección de Textos aljamiados, Zaragoza, 1897. 17. Manuscrito nº XIII, fols. 179, 220 de la Colección de la Junta del Instituto Asín Palacios, Madrid.
454 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ asonantes y otras consonantes. La rima es, por tanto, muy libre y su combinación al igual que el número de versos cambia de una copla a otra. Las descripciones son vivas y animadas, especialmente las dedicadas a describir una tormenta en el golfo de Sirte que casi hace naufragar la nave. Desgraciadamente el poema ha llegado hasta nuestros días mutilado. Se hallan incompletos la invocación a Allah, parte del título y la primera copla. De la tercera sólo se conoce un verso, y de la quinta únicamente algunas palabras sueltas. Sobre cuestiones filológicas D. Mariano de Pano recoge en su estudio la lista de palabras que tienen un especial interés: denominaciones 'de lugares, nomenclatura religiosa y de ritual, arcaísmos, catalanismos como·dreitaje, nau, Nada!, por citar sólo algunos -Pueyo se encuentra casi en la frontera con Cataluña-, modismos, etc. En cuanto a su autoría se plantea el problema de saber quién es el morisco que lo escribió. Se ha considerado que el poema es anónimo. E incluso se ha justificado el anonimato con la necesidad que tendría el autor de ocultar tanto la peregrinación realizada como su fe mahometana. Sin embargo tanto Angel González Palencia 18 como Juan Vemet 19 afirman que fue escrito por Mu}Jammad Rabadiin. Mul)ammad Rabadan es uno de los más notables poetas moriscos. Nació en Rueda del Jalón y en 1603 puso en romance la Historia genealógica de Mahoma, versión libre de la obra de Abü-1-Ifasan al-Basri. Escribió además de las Coplas la Historia del espanto del Día del Juicio, el Canto de las lunas del año, y de Los nombres de Alliih .20 4. Los moriscos a fines del siglo XVI En 1525 una junta de teólogos reunida por Carlos 1 dictaminó que aunque la conversión de los mudéjares españoles (musulmanes que vivían en territorio cristiano) había sido forzosa, el bautismo continuaba siendo válido y que, por consiguiente, los que lo recibieron estaban obligados a vivir como cristianos. A partir pues de esa fecha dejan oficialmente de existir musulmanes en España. 21 Sin embargo, era bien sabido por las autoridades que los moriscos en su mayoría seguían siendo fieles a su religión. Bajo el reinado de Carlos 1 existió un período de tolerancia, al que sucedió otro de intransigencia que desembocó en la guerra de las 18. Gonzá1ez Palencia, Angel: Historia de la literatura Arábigo Española. Barcelona, p. 283. 19. Vemet Ginés, Juan: op. cit. p. 226. 20. Vemet Ginés, Juan: op. cit. p 226. 21. Domínguez Ortiz, Antonio: El Antiguo Régimen: Los Reyes Católicos y los Austrias. Madrid, 1987, p. 182.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 455 Alpujarras (1568).22 La asimilación se fue haciendo imposible y se limitaba a casos individuales en los que el interés solía ser su único motivo. Los moriscos como tales constituían. un grupo conflictivo para el proyecto nacional de la monarquía que a pesar de los intentos oficiales de asimilación se reafirmaba en su idiosincrasia. Como todo grupo marginado su cohesión era mayor entre ellos, lo que les hacía diferenciarse del resto de los españoles. Se concentraban en barrios, calles, y aun en casas comunes. Incluso había pueblos cuyos únicos habitantes eran moriscos. A esto habría que añadir el hecho de que al haberse prácticamente perdido la lengua árabe, lo que hablaban era un castellano más o menos alterado que también les identificaba allá donde fuesen. Su régimen alimenticio era también distinto del de los otros españoles. Estaba basado en productos de huerta, carne de cabra y de oveja, y consumían mucho aceite. Esta dieta, frugal y sana, les daba una mayor longevidad. 23 Lógicamente, la conocida prohibición coránica de comer carne de cerdo y beber vino era otro factor diferenciador y siempre motivo cte chanza por parte de los cristianos. Numerosos son los testimonios de identificación de "malos cristianos" mediante engaños que les hacían comer carne de cerdo. Y de moriscos procesados por la Inquisición acusados de cultivar viñas para aparentar así que eran cristianos de corazón, pero que luego no probaban el vino. En el Reino de Aragón había, según el censo mandado confeccionar por el Marqués de Aytona como preparativo previo a la expulsión, un total de 14.109 casas moriscas y 70.545 personas. Constituían un tercio del total de la población. En su mayor parte eran labradores de regadío siendo mayoría en las fértiles vegas aragonesas. Eran allí numerosos los pueblos casi exclusivamente moriscos. Tal era el caso de Puey Monc;;on, antiguo Puey de Moros, que en el mismo censo contaba con 16 casas y 80 vecinos moriscos. 24 Estaban sometidos a la potestad de señores que, . al tiempo que los oprimían, los protegían de los desmanes de la Inquisición y de los demás cristianos. No hay que olvidar que los moriscos tenían fama de ser muy laboriosos y reportaban muy buenas rentas a sus señores. Por este mismo motivo los moriscos aragoneses eran los que disfrutaban de una mayor libertad religiosa, siendo frecuente la actitud tolerante de la nobleza aragonesa respecto a sus prácticas religiosas. Se dio el caso incluso de un sector de la alta nobleza aragonesa que, en la corte literaria que tenía el conde de Aranda en Epila, acogió con simpatía las controvertidas ideas vertidas en el Abencerraje acerca de la convivencia de ambas religiones buscando sus nexos de unión. 25 También conocido es el caso del Almirante de Aragón, D. Sancho de Cardona, que fue procesado por 22. Domínguez Ortiz, Antonio y Vincent, B.: Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría. Madrid, 1978. 23. Domínguez Ortiz, A.: op. cit. pp. 185-186. 24. Reglá, Joan: La expulsión de los moriscos. "Hispania", XIII, Madrid, 1953, LI, p. 247. 25. Domínguez Ortíz, A.: op. cit., p. 185.
456 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ el Santo Oficio en 1569 por permitir que los habitantes de Adzaneta, en el valle del Guadalest, reedificasen la mezquita.26 Ante las medidas intransigentes de prohibirles usar su lengua, sus nombres árabes, vestir sus trajes, de perseguir en definitiva todas sus tradiciones, se opuso el radicalismo de muchos moriscos que soñaban con una "reconquista musulmana" de España. Negociaban con los turcos y con todos aquellos que pudieran ayudarles: france~es, ingleses27 e incluso con los protestantes del sur de Francia.28 Así, en 1580 se descubrió en Sevilla una conspiración con ramificaciones en Marruecos.29 En 1588 hubo graves disturbios en Aragón a causa de las rencillas entre los cristianos y los moriscos. Y en el mismo Pueyo en 1591 tuvieron que tomarse medidas severas contra ellos. El Tribunal de la Inquisición castigaba con rigor cualquier manifestación de tipo religioso o cultural, al tiempo que los moriscos acrecentaban los contactos y los viajes dentro y fuera del país para adoctrinarse y para intercambiarse libros.30 Nuestro morisco realizó pues su peregrinación en una época en la que la situación para sus correligionarios era muy precaria. La convivencia casi nunca fue posible, pero la coexistencia mantenida se rompió definitivamente con el Edicto de Expulsión de 1609, mediante el cual300.000 moriscos abandonaron España. Para los de Aragón la expulsión no se hizo efectiva hasta el Edicto del 29 de mayo de 1610. 31 5. El Mediterráneo y el Imperio Otomano A fines del siglo XVI el Imperio Otomano se extendía desde Marruecos a Persia y desde Moscú hasta Etiopía, y era dueño de las ciudades santas del Islam: La Meca, Medina y Jerusalén. Su soberano era el comendador de los creyentes y sucesor del Profeta. Solimán el Magnífico había sido uno de los soberanos más poderosos de Europa, pero a su muerte (1566) y tras la derrota de Lepanto (1571) la expansión turca en el Mediterráneo se estanca y detiene. A causa de los problemas en sus fronteras orientales, los turcos trataban de entablar relaciones normales con los estados cristianos. Ya habían establecido relaciones comerciales con Venecia y con Francia, y los mercaderes de estos países 26. Diccionario de Historia de España: Los moriscos. Madrid, 1979. Vol. II, p. 1.131. 27. Braudel, Femand: El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Madrid, 1976, p. 189. 28. Cardaillac, op. cit., pp. 119-141. 29. Véase la nota 26. 30. Cardaillac, op. cit.: pp. 71-73. 31. Boronat, P.: op. cit.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 457 podían traficar con los puertos o escalas del Mediterráneo turco casi normalmente. 32 Sin embargo, el Islam era visto como la antítesis obligada del Cristianismo, al frente del cual se encontraba el más católico de los reyes cristianos: Felipe II. A finales del siglo XVI el Imperio Turco entró en crisis. Las deficiencias del sistema sucesorio provocaron una creciente falta de poder y de capacidad de los sultanes. La extensión del Imperio exigía grandes cantidades de dinero y una pesada administración. El nepotismo, la simonía y la corrupción en general estaban al ord~n del día. 33 Se vendía todo tipo de cargos: de juez, de 'ulamii: de imiim, de jenízaro,34 etc. Para aumentar más lo ingresos se multiplicaban los cargos y con frecuencia se destituía a los nombrados. Los impuestos eran, por consiguiente, elevadísimos y la inflación galopante a causa de la llegada masiva de oro procedente de América. Las monedas se devaluaban para contrarrestar la situación y se recurría frecuentemente a las confiscaciones. El robo, la corrupción y el bandidismo asolaban el Imperio. Había regiones desiertas abandonadas por los campesinos que huían de los cobradores de impuestos para refugiarse en las ciudades. Unas ciudades llenas de miseria y de trastornos sociales provocados por una masa caótica de gentes sin ocupación. Y las industrias fueron entrando en decadencia a causa de la competencia de productos europeos, mucho más baratos, lo que aumentaba aún más la pobreza. Inmerso el Imperio en esta situación no es de extrañar que, para sus pobladores, -árabes y persas principalmentelos turcos fuesen elementos extraños y poco populares en los países que dominaban. Máxime cuando ocupaban una situación de inferioridad frente a los otomanos. Las revueltas y los testimonios de odio contra ellos son numerosos. Sin embargo, a pesar de sus divisiones, el mundo islámico presentaba un bloque relativamente unido. La lengua persa era la lengua de la poesía; la turca la de los ejércitos y de la administración; y el árabe la de la religión y las ciencias. EL MAGREB.- Por todo el Magreb, al igual que en Egipto, en la última década del siglo XVI, se extiende una creciente rebelión contra los turcos. Estos se ven impotentes para gobernar por lo que se produce una progresiva autonomía de las poblaciones. Se trata de una crisis de autoridad consecuencia de la inevitable decadencia del Imperio, donde las revueltas son numerosas: en Trípoli, en Túnez, donde 32. Pareja, Félix M.: Islamología. Madrid, 1952. Vol. I, p. 239. 33. Pareja, F.: op. cit. p. 235. 34. Cuerpo militar escogido.
464 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ La caravana de Egipto se organizaba en la "Alberca del peregrinaje", Barkat" al-Ifajj, que era el punto de encuentro de los peregrinos. El comandante de la Caravana o 'Amir al-Ifajjera un alto cargo exclusivo de los mamelucos. Este cargo, junto con el de tesorero y el de vicegobernador, era un trampolín para acceder al poder. 57 La caravana además reportaba pingües beneficios procedentes del alquiler de acémilas y camellos a los peregrinos, de los bienes de los que morían en ruta, --que eran muchos-, y de lo que pagaban los mercaderes que se unían para su seguridad. Respecto a las numerosas víctimas que en ella se producían, hay que tener en cuenta que la distancia del Cairo a La Meca es de unos 1.800 kilómetros y el clima es terriblemente caluroso de día y frío de noche. Las epidemias de cólera y otras enfermedades endémicas se ensañaban con los peregrinos debilitados por el largo viaje desde sus lugares de origen y por los rigores del país. Estos debían vivir por sus propios medios sin pedir más que el agua y el combustible para cocinar. 58 Precisamente existe el relato anónimo de un inglés que en 1586 viajó con la caravana de peregrinos desde El Cairo hasta La Meca, y coincide exactamente con la descripción de Las Coplas. 59 Cuenta que la caravana se formó en la dicha alberca, a tres leguas del Cairo. Agrupaba 40.000 mulas y camellos y unos 50.000 hombres entre comerciantes y peregrinos. La caravana iba vigilada por un jefe de armas y guías que, durante la noche, la alumbraban con antorchas puesto que ésta se ponía en marcha entre las dos de la madrugada y la salida del sol para aprovechar las horas más frescas. Formaban la escolta 600 soldados más seis piezas de artillería. Y cubrió la distancia entre ambas ciudades en cuarenta días. Debido a que todo este a parata está descrito con sumo detalle en el poema, -señalando incluso la presencia de mujeres-, transcribo literalmente las coplas que tratan el tema: De Alcahra60 sale Amir61 Por su gente aguardar, Allá junto en una alberca62 Sus tiendas mandó parar: 57. Grunebaun: op. cit., p. 295. XXXIV 58. Véase con más detalle en Magdalena Nom de Déu, Jose Ramón: Relatos de viajes y epístolas de peregrinos judíos a Jerusalén (1481-1523), Sabadell1987, especialmente pp. 69-71. 59. A description of the year1y voyage or pilgrimage of tbe Mabumitans Turques and Moores into Mecca in Arabia: F. Braude1: op. cit., vol. I, p. 239. 60. El Cairo. 61. 'Arniral-I:Ia9962. La alberca del peregrinaje,Barkat-al-I:Ia99·
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 465 Y tres días con sus noches A la gente atendía, No ~esaron de venir Así noche como día Vinti~inco ricos camellos El traía de delante, Enjoyados de ricas joyas, Por mostrar su poder grande; Ensillados con ricas sillas Y cada uno encorbetado, Los unos cubiertos de seda Otros un fino brocado. La gente que allí se llegaba No es cosa de creer, Pasan de cien mil personas y tal era mi creer: y la Hueste de Halab 63 Con sus ~ercanos vecinos, Trobamos por los caminos Mucha gente y de valer. De allí se partió 1' Aliche, Por ~ierto gran compañía De hombres y de mujeres Con mucha camellería; Caminando nuestra vía Por los montes y los valles Y muy vivos arenales, Así noche como día. 63. Alepo. XXXV XXXVI XXXVII
466 Con trompetas y muy ordenado Exér~ito de gente Asoldada Por ir por los desiertos XXXVIII A .caballo en sus añacas.64 escubriendo Van por los collados, Y cuatro tiros de lombardas Consigo llevaba armados. 4. Comercio, rutas, impuestos, monedas y precios RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ En la copla XIII explica el peregrino que Djerba era el mercado más importante para el patrón del barco. Sin duda el galeón en el que viajaba nuestro morisco aragonés iba comerciando por todos los puertos por los que pasaba. Y a desde el siglo XIV existía un próspero comercio en lo que se llama la ruta de Africa. Esta rutaque era transitada por barcos italianos principalmente, junto con otros franceses, catalanes y valencianospartía de Italia, pasaba por Marsella, Barcelona, Valencia, Málaga, Orán, Túnez, Djerba, Trípoli y Alejandría. 65 En el siglo XVI esta ruta comercial perduraba, siendo Valencia, como ya se ha señalado, un puerto importante en dicha ruta. 66 Los comerciantes marselleses y venecianos podían arribar sin dificultad a los puertos turcos pagando un impuesto que oscilaba entre ellO y ell5% del valor de las mercancías. De Europa se vendían armas y tejidos. De Africa cueros, cera, lanas, granos, aceite de Djerba, esclavos y productos del corso. A los puertos de Trípoli, Túnez y Argel llegaban para intercambiar productos las caravanas procedentes del interior del desierto. También existía otro comercio más particular, el de las "galeras al traffego" (las galeras del tráfico), consistente en un servicio de ida y vuelta entre Túnez y Alejandría para una clientela de mercaderes musulmanes que las empleaban para el transporte de sus mercancías, y de los indígenas que viajaban. En el puerto egipcio se recogía la goma, las plumas de avestruz, y el oro que llevaban las caravanas procedentes del Sudán.67 Las mercancías que transportaban los mercaderes que viajaban en nuestro galeón debían ser muchas a juzgar por lo que se escribe en la copla XVII, de cómo 64. Camellas. 65. Sottas, Jules: op. cit. pp. 111-117. 66. Salvador, Emilia: op. cit. 67. Sottas, Jules: op. cit. pp. 111-112.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON~ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 467 durante la tormenta que les sorprende en el golfo de Sirte "Mucha riqueza echaron 1 En la mar á los mercadantes" para salvar así la nave del naufragio. Además de los "muchos mercaderes" (Copla XV) que transportaba el galeón viajaba un número indeterminado de peregrinos (Coplas XV y XVII). No hay que olvidar que estas peregrinaciones constituían un auténtico negocio para las gentes por las que pasaban sus rutas. Por último, es necesario señalar que cuando el peregrino se encuentra esperando la formación de la caravana en la alberca cercana a El Cairo, habla de las gentes de Alepo que se unen a ellos. Alepo actuaba tanto en lo comercial como en lo cultural como un eslabón entre el Mediterráneo y el golfo Pérsico, era como la avanzadilla de la India. Y tanto El Cairo como La Meca eran lugares de encuentro para aquellos comerciantes musulmanes procedentes de Occidente y de Oriente. Respecto a los impuestos, la información que nos da nuestro viajero es escasa. Tan sólo, al embarcarse en Valencia cuenta que pagó al "Baile General toda razón y dreitaje" (copla IV). Peio no especifica de qué derechos se trataba, ni tampoco da cifras. Igual ocurre con el pago del pasaje del navío. La figura del Baile General fue creada por Jaime 1 tras la conquista del Reino de Valencia a semejanza de la ya existente en el Reino de Aragón. Era uno de los principales funcionarios de la época, sus funciones eran las de administrador del Patrimonio Real y recaudador de los derechos reales. En el siglo XVI tenía a su cargo un lugarteniente, un asesor, un receptor general y otros bailes locales.68 Estos impuestos ---drets en valencianoque se pagaban a la Corona en Valencia eran varios. Los del Peso Real, relativos a las medidas y pesos públicos; los de Peaje y Lezda, que recaían sobre las mercancías que entraban y salían del Reino; y otros más específicos como los de Quema, o los gravámenes, que se imponían a las naves extranjeras. 69 En cuanto a precios y a monedas sí que da un dato concreto. Y es el pago de 7 nasríe 70 por un cordero que compran en S fax. La permanencia de nasríes de plata andaluces en Túnez era normal. Estas monedas de cospel cuadrado que fueron acuñadas por los almohades dieron nombre a las monedas de plata. El reino granadino también las usó y circulaban por todo el Magreb al igual que el ducado, el real de plata, y las diferentes monedas de reales, todas ellas españolas. 71 5. Peregrinos La presencia de otros peregrinos en la nave está recogida en las coplas XV y XVII: 68. Salvador, Emilia: op. cit. pp. 12-13; p. 257. 69. Salvador, Emilia: op. cit. pp. 261-267. 70. Na~ris. 71. Braudel: op. cit., vol. I, p. 655.
468 Partimos con alegría de Cherba los alichantes con muchos de mercadantes para ir a Alejandría: RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ XV Da la impresión de que eran tan numerosos que el galeón, por esas fechas, el mes del peregrinaje o mes de dü' 1-J:¡iyya, estaba más dedicado a su transporte y al de los mercaderes que a comerciar. Y a se ha señalado que la.existencia de barcos dedicados al transporte de peregrinos era habitual en épocas de peregrinaciones en todo el Mediterráneo. Lo que no podemos saber es dónde se embarcaron el resto de los peregrinos ni tampoco si entre ellos había otros moriscos españoles. Estos peregrinos viajaban generalmente con sus propios víveres debido a la carestía del viaje y a veces a la imposibilidad de encontrarlos en según qué zonas. Así, cuando les sorprende la tempestad deben arrojar los "alichantes parte de su provisión" (c. XVII), y en Sfax encuentran enormes dificultades para encontrar alimentos que comprar. 6. Enfermedades Como ya se ha señalado al hablar de la caravana del peregrinaje, durante el largo camino hasta llegar a La Meca las muertes y las enfermedades eran algo cotidiano. Las epidemias eran especialmente virulentas en La Meca como consecuencia del hacinamiento a que se ven obligados los miles de peregrinos. Pero nada de esto queda reflejado en el poema. A excepción de la copla XIII, donde cuenta cómo el capitán del barco "andaba aquexado", pero sin mayores consecuencias. 7. Costumbres y gastronomía Tampoco es mucha la información que nos da la relación del viaje acerca de ambas cuestiones. Respecto a la primera, cuenta que cuando·arriba el barco al país de Montebarca sus habitantes les saludaron para mostrar sus buenas intenciones "Al9ando al cielo la mano" (c. XXII). En la copla XII relata con amargura cómo se hubieron de comer un cordero "Puesto en una olla 1 Sin agua ni cocinado, 1 Ni salsa ni aparejo, 1 Ni nengún otro guisado 1 ... ". También al describir la isla de Djerba alaba sus frutales: "man9anos, priscos, peros, viñas y figuerales". Y de las datileras afirma que son muchas y que su fruta es muy sabrosa. No cita sin embargo su famoso aceite.72 72. Véase nota 78.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MONc;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA ... 469 En la XX habla del bizcocho que hay en el barco. Y en la XXIII de la compra en Montebarca de manteca y leche agria. 8. Agricultura y ganadería Pocos son también los datos que se pueden obtener de ambas actividades económicas. Cuando describe la isla de Djerba afirma, como ya se ha dicho anteriormente, que es "De muchos árboles fruitales" y señala manzanos, priscos, peros, y "muchas viñas y figuerales; 1 Hay de muchas datileras" (c. XIV). En cuanto a la ganadería recoge la abundancia de corderos 73 en los alrededores de Sfax (c. XI); la presencia en Montebarca de caballos "Y ganados sinse cuento, 1 Carneros como becerros f' (ce. XXII y XXIII). También al describir la composición de la caravana cita lógicamente la presencia de camellos (ce. XXXV, XXXVIII). Por último, cuando la caravana es recibida a las puertas de La Meca habla de que lo hacen con "mucha caballería"' y con los caballos enjaezados (ce. XLII, XLIII). 9. Descripciones geográficas y fenómenos atmosféricos Tres son las descripciones geográficas que encontramos en las Coplas. La primera es cuando visita la ciudad de Heliópolis y la aldea de Mataria en el delta del Nilo, y cuenta que ambas están situadas en una "vega llana" (c. XXXII). Las otras, cuando la caravana va camino de La Meca. Así, hablando del desierto señala que los arenales son muy vivos (c. XXXVII). Esto es interpretado por Pano como que ya el verano estaba muy entrado y que hacía mucha calor.74 Sin embargo para Bigot75 significaría el que estaban muy concurridos de beduinos, lo que explicaría que en la copla siguiente hable de la protección con que contaba la caravana. Por último, y también describiendo el camino, afirma que pasa por innumerables montes despoblados (c. XXXIX). La tormenta que les sorprende en el golfo [el de Sirte o el de Gabes] es el único fenómeno atmosférico que relata nuestro morisco de Pueyo. Tuvo que ser una terrible tormenta a juzgar por la expresividad con que la describe y por la extensión que le dedica. Comienza en la copla IX y más tarde continúa desde la XV hasta la XIX. Son éstas, como dice Pano, las coplas más bellas y emotivas.76 Estuvieron muy 73. Se trata probablemente de rebaños de muflones (Ovis musimon), especie de carnero de gran tamaño y con grandes cuernos que era muy abundante en el bosque mediterráneo de montaña. Bejarao, Ingrid: op. cit. pp. 82-83. 74. Pano y Ruata: op. cit. p. 80. 75. Bigot, Henry: Les strophes du pélerin de Puey Mon~on. "Revue Tunisienne", XXIII. Túnez, 1916, p. 105. 76. Pano y Ruata: op. cit. p. 52.
470 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ cerca del naufragio y tan sólo pudieron salvarse, como ya se ha dicho, gracias a la pericia del patrón y a que arrojaron al mar las mercancías, equipajes y víveres que transportaban. 10. Armas e instrumentos musicales Un tipo de arma y dos instrumentos musicales figuran en el poema: cuando la caravana del peregrinaje comienza su camino va protegida por soldados armados que cuéntan con cuatro lombardas (c. XXXVIII); y cuando ésta es recibida en La Meca lo hacen al son de música procedente de "trompetas y atabales" 77 , (ce. XLII, XLIII y XL VI). 11. Descripción de Djerba Djerba era la isla del aceite cuando ya Túnez había perdido todos sus olivares. Tenía fama de ser de buena calidad y barato por lo que se exportaba a Europa. 78 Había así mismo numerosos palmerales que producían dulces dátiles, y todo tipo de frutales. Vivía en ella además una importante población judía/ 9 cosa que no se menciona en la relación del viaje al igual que tampoco lo hace con el aceite. Aunque sabemos que especialmente allí se dirigía para comerciar el patrón del galeón. 80 Tampoco hace mención alguna al monumento levantado en 1560, en dicha isla, con los cráneos de los infortunados soldados españoles mandados por el Duque de Medinaceli. 81 Por lo demás, la descripción no puede ser más expresiva. "Isla de mucha verdura" dice en la copla VIII; luego, en la XIV, afirma que "es muy deleitosa", y enumera los ya citados frutales y frutos que en ella se daban. 12. Ruinas egipcias y jeroglíficos Cuenta en dos coplas que un día fueron paseando camino de Matarla y que pasaron "Por do la cibdad de Firáun" (Heliópolis) donde vieron un monolito con inscripciones jeroglíficas. 82 Debido a lo completa que es su descripción las ofrezco literalmente, sobrando así todo comentario: 77. Los atabales (Del ár. at-tabal, "el tímpano"). 78. Braudel: op. cit., vol. I, pp. 206-207. 79. Braudel: op. cit., vol. I, pp. 206-207. 80. Copla XIII" ... arribamos a Cherba 1 El puerto de lor mercado". 81. El monumento tenía forma piramidal, y aún se conserva un monolito que marca el lugar donde se encontraba hasta que fue destruido a mitad del siglo pasado. Fueron derrotados en 1558 por el turco Quili9 'Ali Pasa y por su lugarteniente Dragut (TurgutRi'is). Bigot: op. cit. p. 98; Grunebaun: op. cit. p. 36!. 82. La misma admiración despertó en el judío español Benjamín de Tudela quién en la segunda mitad del s. XII contempló el mismo obelisco: "Hecho por arte de encantamiento, no viéndose cosa tal
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA... 471 A do un pilar había Muy alto y de una pie~a; Maravilléme con qué engeño Lo al~aron ó con qué fuer~a. Fecho es en cuatro cuadras Muy lindamente obrado, Tiene die~ palmos de frente De cada parte palmeado; Todo de letras formado, Pare~e que hoy en partem mano: No las sabe leir moro, Ni jodí o ni cristiano. 13. Descripción de ciudades TUNEZ XXXII XXXIII En las coplas VI y VII describe una ciudad cuyo nombre no se sabe con exactitud al estar la copla V casi completamente mutilada. Pano y Ruata la identifica con Túnez, aunque se pregunta si pudiera tratarse de Valencia. Pero tras la partida de la . nave de Valencia, y las palabras "Túnez allende" que se han conservado de la copla V hacen pensar lógicamente que se trata de esta última ciudad. Por otra parte carecería de demasiado interés para los lectores españoles la descripción de Valencia, y sí la grandeza de la primera ciudad islámica que visita y maravilla al piadoso peregrino. Ciento sesenta mil casas dice que tiene la ciudad, y exalta su riqueza, su nobleza y su hermosura. Es importante señalar que no hace mención alguna de las conquistas españolas llevadas a cabo por Carlos I ni por la reciente y trágica ocupación ya citada de D. Juan de Austria en 1573. Nada dice tampoco de la numerosa presencia de moriscos españoles refugiados en aquella ciudad, sin duda ávidos de noticias y repletos de rumores e intrigas y con los que a buen seguro contactaría. en todo el mundo". Libro de viajes de Benjamín de Tudela. Versión castellana, introducción notas por Magdalena Nom de Déu, J. Ramón. Barcelona, 1982, p. 118.
472 RAMÓN ZÚÑIGA LÓPEZ ELCAIRO Seis son las coplas que dedica el poeta a la ciudad de El Cairo (ce. XXIV ... XXIX). En ellas describe con admiración las grandezas de una de las más importantes ciudades islámicas, y la más grande por él conocida. "La famosa, noble, grande y poderosa que contar no podría", dice maravillado ante su esplendor. "Contaba con 25.000 parroquias", su iluminación era tal "Que tan clara está de noche,/ como cuando es de día"; tenía, continúa, más de 36.000 casas de oración; nombra las tres mezquitas más importantes del Cairo: Al-Azhar, la de lbn Tulün "la mayor de toda Alcahra", 83 y la deAl-Güride la que resalta sus decoraciones de oro y plata y otros muchos colores. Por último describe las tumbas de Siifii 84 y de Nafisa. 85 LA MECA De La M e ca como tal ciudad no describe prácticamente nada. Tan sólo hace una referencia de La Ka' ba 86 para explicar que está situada "en medio de la ciudad" (c. LII). Donde sí que se extiende lógicamente es en la descripción de la mezquita y de otros elementos propios de la peregrinación mostrando en ello una gran veracidad (ce. XLI ... LXVIII). La entrada a la mezquita, cuenta, se hace a través de el Biib-al-Salam o Puerta de la Paz, una de las treinta y nueve puertas que poseeY Nombra el Maqiim lbriihim, 88 el Pozo de Zamzam y cuatro mihrab para cada uno de los cuatro ritos musulmanes. Sus ricos alminares, (son siete, pero no dala cifra), son muy altos, ricos y bellos. La Ka'ba y el templo estaban al descubierto (en un patio) con un pórtico, sostenido por setecientas columnas89 e iluminado por novecientas lámparas.90De La Ka' ba dice que tenía rica vestimenta de seda damasquinada y con la puerta chapada 83. El Cairo. 84. Al-Safi'I Abü 'Abd Allah MuJ:¡ammad B.1drid (767-820), de Gaza, discípulo de Malik. Fundador de una de las sectas del Islam. 85. Nafisa, hija de f.lasan b. Zaid b. al-f.lasan, santa muy venerada enterrada en El Cairo. 86. Tanto el edificio de la Ka'ba como el pozo Zamzam están situados aproximadamente en el centro del patio de la mezquita. La Ka'ba, vocablo que significa edificio de forma cúbica, tiene una planta de 10 x 12 metros y un aaltura de 15. En el ángulo este del edificio se halla empotrada la llamada Piedra Negra, rota en varios fragementos unidos con cemento y circundados de un marco de plata. Pareja, Félix M.: op. cit., vol. II, p. 539. 87. Cifra que es exacta. 88. Piedra sagrada situada en un pabellón sobre seis columnas sobre la que, según la tradición, se apoyó Abraham para construir la Ka'ba, dejando en su superficie la impresión de sus huellas. 89. Son seiscientas. 90. Cifra muy exagerada que utiliza para engrandecer la mezquita.
LAS COPLAS DEL ALHICHANTE DE PUEY MON<;:ON (PEREGRINACIÓN A LA MECA... 473 de plata fina. 91 Y por último cuenta enardecido cómo visita la Piedra Negra, la tumba· de Jadij>a,92 y las casas de Mul}ammad,93 de Abü Bakr 94 y de 'All.95 Y ya una vez fuera de la ciudad se dirige, como es obligatorio a todo creyente, al monte Mozdalifa (Abicubaif¡a en el poema),96 a las Cavernas de Tur que Puey llama Soura,97 al monte de 'Arafiit,98 y a la montaña y al valle de Minii.99 MEDINA Tampoco de Medina describe nada que no sean santos lugares de peregrinación. Allí visita la mezquita donde está enterrado Mul}ammad junto "a los que le acompañaron en vida": Abü Bakr y 'Umar, 100 y "a los pies", Fatima, todos ellos dentro de un "rejado". Cita también las tumbas de Miilik 101 y de /briihlm. 102 14. Ritos y ceremonias de la peregrinación Todos los ritos de la peregrinación están fielmente descritos en el poema. Ya se ha hablado anteriormente de la organización de la caravana en laBarkat-alIfaj>j>, que era el punto de encuentro de los peregrinos. Y que ésta era dirigida por el 'Amir alIfaj>j>. Pues bien, cuando ésta llegaba a su destino era recibida a las puertas de la ciudad y con todos los honores por el Cherife (Xafi en el poema) de La Meca: "Con trompetas y atabales" repite emocionado el viajero (c. XLII). Tras contar cómo entre honores y júbilo de los presentes ambos se abrazan, describe la entrega por parte del 'Amir de la caravana al Cherife del mal}mal o mal}mil. 103 Este era transportado cada 91. Esta puerta fue reemplazada en 1633. Bigot: op. cit. p. 111. 92. Primera mujer de Mahoma. 93. Mahoma. 94. Compañero de Mahoma y uno de los primeros cuatro Califas. 95. 'Ali ibn Abu Talib, primo y yerno de Mahoma, casado con Fatima 96. La primera montaña creada por Dios y sobre la que descendió la luna para reverenciar a Mohoma .. Bigot: op. cit. p. 115. 97. Están situadas a unos 5 km. de La Meca. En ellas se refugió Mahoma huyendo de sus perseguidores. En la entrada de la cueva una paloma puso su nido y una araña tejió su tela con lo que sus perseguidores pasaron de largo. 98. Según la tradición piadosa allí se encontraron Adán y Eva tras su expulsión del Paraíso y concibieron su primer hijo. El lugar está marcado por una columna. 99. Lugar donde, según la tradición coránica, Dios pidió a Abraham que sacrificase a su hijo Ismael, y no a Isaac. 100. Compañero de Mahoma, y uno de los primeros cuatro Califas. 101. Malik b. Anas (720-796 aprox.) de Medina .. Jurista, fundador del malikismo, secta que se extendió por todo el occidente musulmán. 102. Ibrahim, hijo de María la copta, esclava enviada como presente a Mahoma. 103. Nombre dado al manto de la cobertura de la Ka'ba.