Educación, cultura y aprendizaje en tiempos de COVID-19: el caso brasileño
Abstract
El aislamiento social provocado por la pandemia de Covid-19 ha resultado en formas de organización de la vida cotidiana que se distinguen en todo el mundo. En este artículo, presentaremos el caso específico de Brasil en lo que se refiere a las medidas adoptadas por el país con respecto a la educación, el arte y la cultura. En paralelo, haremos un análisis de las condiciones técnicas del país, de los estados y de los ciudadanos para invertir en alternativas de enseñanza y aprendizaje en estos tiempos.
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EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19: EL CASO BRASILEÑO EDUCATION, CULTURE AND LEARNING IN TIMES OF COVID-19: THE BRAZILIAN CASE Resumen El aislamiento social provocado por la pandemia de Covid-19 ha resultado en formas de organización de la vida cotidiana que se distinguen en todo el mundo. En este artículo, presentaremos el caso específico de Brasil en lo que se refiere a las medidas adoptadas por el país con respecto a la educación, el arte y la cultura. En paralelo, haremos un análisis de las condiciones técnicas del país, de los estados y de los ciudadanos para invertir en alternativas de enseñanza y aprendizaje en estos tiempos. Palabras clave Enseñanza, aprendizaje, tecnología, Brasil, Covid-19. Abstract Social isolation caused by the Covid-19 pandemic resulted in forms of daily organization that are distinguished around the world. In this article, we will present the specific case of Brazil regarding the measures taken by the country about education, art, and culture. In parallel, we will analyze the technical conditions of the country, states, and citizens in investing in teaching and learning alternatives in these times. Keywords teaching, learning, technology, Brazil, Covid-19. Recepción: 01/VII/2020 Revisión: 22/VII/2020 Aceptación: 01/VIII/2020 Publicación: 30/IX/2020 Lorena da Silva Vargas. Laboratório de Estudos Medievais. Faculdade de História. Universidade Federal de Goiás. Goiânia, Brasil. Correo electrónico: [email protected] Lorena da SILVA VARGAS http://doi.org/10.30827/unes.v0i9.15965
unes núm. 9 - septiembre 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 43 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19: EL CASO BRASILEÑO EDUCATION, CULTURE AND LEARNING IN TIMES OF COVID-19: THE BRAZILIAN CASE 1. INTRODUCCIÓN “¡Quédate en casa!”. Nunca esa frase ha tenido tanto impacto en nuestras vidas. Durante meses hemos vivido bajo orientación de aislamiento, oyendo esta frase que, lejos de parar el mundo, ha impulsado nuevas formas de organización de lo cotidiano. Prácticamente de un día para el otro hemos tenido que reinventar metodologías de trabajo, estudio y aprendizaje, ampliar opciones de ocio, reorganizar nuestras casas buscando agregar en ellas todos los espacios del día a día, siempre atentos a las diversas medidas sanitarias. Sin embargo, es necesario contextualizar las huellas de la pandemia en cada región del mundo. Además de los diferentes niveles de propagación del virus por país y luego por región nacional, hay que comprender como estos Estados han buscado, según sus potencialidades, minimizarlas. La familiaridad tecnológica en espacios como institutos, universidades y residencias, íntimamente asociada a la realidad económica, es una cuestión que se debe tener en cuenta al pensar las condiciones básicas para llevar la vida desde la pantalla. En base a la monitorización en tiempo real realizado por BBC Brasil, en todo el continente asiático fueron contabilizados, desde el inicio de la pandemia hasta el 18 de junio, 1.574.906 casos, siendo India el país predominante, con 366.496. En el continente africano fueron computados 221.441 casos, cuyo epicentro fue África del Sur, con 80.412 ocurrencias. Europa, el continente más afectado en proporción al número total de habitantes, contó con 2.428.136 desde el inicio del año hasta junio. Ya en toda América, tercer mayor continente, fueron registrados 4.087.621 casos, siendo los Estados Unidos el centro de la pandemia en el mundo en aquel momento, con 2.157.026 casos confirmados, seguido de Brasil, con 955.377. El país sudamericano registró la siguiente incidencia de Covid19 por regiones cada 100 mil habitantes, según el Ministerio de Salud1: región Norte con 1036,2 casos; Nordeste con 592,6; Sudeste con 376,0; Centro-Oeste con 310,9; y Sur con 144,2. El estado de Amapá, localizado en la región Norte, concentró el mayor número de casos por 100 mil habitantes: 2201,4. Junto a los datos de incidencia del virus están los Índices de Aislamiento Social, que revelan un cumplimiento de 42,95% —el mejor índice del país— en el estado más
unes núm. 9 - SEPTIEMBRE 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 44 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS atingido por la pandemia, siendo 40% la media de aislamiento en las regiones Norte y Nordeste, 38% en Sudeste, 35% en Centro-Oeste y 37% la media de la región Sur. Frente a los diferentes niveles de incidencia de la Covid-19 y el aislamiento social en Brasil, discutiremos algunas de las principales iniciativas desarrolladas en el ámbito de la educación, el arte y la cultura con relación a los nuevos sistemas de organización cotidiana, especialmente a la luz de la tecnología. Atenderemos tanto a los avances y los cambios positivos alcanzados, como a los obstáculos a los que se han enfrentado las instituciones públicas, las privadas y los sectores autónomos, problemas envueltos por herencias de orden étnico, económico y político. 2. ¿TIEMPO DE TECNOLOGÍA? Para gran parte de la población mundial todo el proceso de reestructuración de lo cotidiano ha tenido una gran aliada: la tecnología. Además de ser pieza fundamental para el desarrollo científico necesario al tratamiento de la Covid-19, la tecnología ha revelado toda su potencialidad en cuanto instrumento de integración, comunicación, difusión de informaciones —tanto reales como falsas— y entretenimiento, quizás de forma jamás vista. Impulsamos el uso de ordenadores y móviles, así como de aplicaciones las más diversas, desde las de videollamada hasta las de compras de alimentos y telemedicina. Desde el 2011 el acceso a la internet es considerado por la ONU un derecho humano básico por tratarse de un medio de información y expresión más eficaz y ágil que medios de comunicación como radio y televisión. ¿Estaríamos, en pleno año de 2020, viviendo el futuro tantas veces visto en las ficciones científicas? El caso no parece tan sencillo. En el mundo coexisten contextos y condiciones que deben ser analizados en cuanto al cumplimiento de los derechos humanos como, por ejemplo, las condiciones de acceso a internet posibilitada por los Estados. En algunos casos no hay la posibilidad de elegir entre mirar el mundo desde las ventanas o desde las pantallas, y los datos suben cuando hablamos de países emergentes como Brasil. Aunque con las declaraciones de la ONU y del Marco Civil da Internet2, que definió en 2014 el acceso a la internet como esencial al ejercicio de la ciudadanía brasileña, una reciente pesquisa del Observatório Social da Covid-19 de la Universidade Federal de Minas Gerais reveló que 47 millones de brasileños hoy no tienen acceso a internet, en torno a uno de cada cuatro ciudadanos. En las áreas rurales, 53% de los habitantes no tienen red, siendo que en las áreas urbanas ese índice es de 20%. Según datos de la Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios Contínua - Tecnologia da Informação e Comunicação (TIC Domicílios), entre las principales causas de esa exclusión están el analfabetismo tecnológico, la falta de interés, la imposibilidad de instalación de red en determinadas regiones, los altos precios de los servicios de acceso a internet y de los equipamientos electrónicos. Las regiones Norte y Nordeste del país son las que presentan más dificultades para la demoLorena da SILVA VARGAS
unes núm. 9 - septiembre 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 45 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS cratización del acceso, que está relacionado directamente con las condiciones económicas de la población: 45% de las familias que viven con hasta un salario mínimo (R$ 1.045) mensual —que hacen parte de las llamadas clases D y E en aquellas regiones— no tienen internet. Además, según la pesquisa del TIC Domicílios 2019, fomentada por el Comitê Gestor da Internet no Brasil, para 58% de los brasileños el acceso a internet es exclusivamente por medio del teléfono móvil, estando en ese porcentaje especialmente personas de las llamadas clases D y E, negros y pardos. Ya en la llamada clase A, 95% tienen también ordenador y otros medios de acceso, en cuanto que en las clases intermediarias aproximadamente 50% de la población utilizan móvil y ordenador. Aunque los índices han mejorado en los últimos años —visto que en 2015 eran 84 millones de brasileños sin conectividad— todavía faltan inversiones en el área, lo que queda evidente en el momento actual. En tiempos de pandemia el aislamiento digital maximiza el aislamiento físico, generando no solamente desinformación, sino problemas psicológicos. Para Antonio Carlos Borges da Silva (et. al., 2019), partiendo de la perspectiva rousseauniana, la tecnología agrega en si misma el fracaso de la especie humana por ser fruto del progreso, una vez que es éste el espacio dónde la humanidad entra en declive. En ese sentido, las discrepancias de oportunidades se vuelven evidentes cuando, por un lado, la rutina de trabajo y estudios puede ser mantenida con ayuda de la tecnología y, por otro, todo es interrumpido. En reunión realizada en el mes de junio, la Federação das Associações Latino Americanas e do Caribe de Provedores de Serviço à Internet ISPs (LAC-ISP) comentó sobre la clasificación del sector como esencial y las dificultades en mantener el apoyo estatal. Sin embargo, de acuerdo con el representante brasileño Eduardo Neger, desde el inicio del aislamiento el consumo de internet aumentó 40% en algunos estados, eso porque junto a una mayor demanda, hubo la posibilidad de acuerdos entre las empresas y los usuarios, flexibilizando tarifas y ampliando servicios. 3. ENSEÑANZA BÁSICA Y SUPERIOR Con la implantación de medidas de distanciamiento social en el mes de marzo, escuelas y universidades de todo Brasil suspendieron las clases por un periodo inicial de 15 días. Sin embargo, al paso en que la pandemia avanzaba, la suspensión se prorrogó por tiempo indeterminado. Frente a la situación de incertidumbre y la posible pérdida del año lectivo, escuelas y universidades privadas pronto decidieron poner en práctica la enseñanza en línea, hasta entonces esporádicamente utilizada y todavía con mucho a mejorar en cuestiones técnicas y de accesibilidad. En la enseñanza básica y media (secundaria), sólo 28% de las escuelas urbanas poseen una plataforma para aprendizaje a distancia, perteneciendo el 64% de este porcentaje a escuelas privadas. Como comenta Maria das Graças Gonçalves Vieira Guerra, las escuelas y los profesores Lorena da SILVA VARGAS
unes núm. 9 - SEPTIEMBRE 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 46 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS deben adaptarse al lenguaje tecnológico de la gran parte de los estudiantes, “estimulando el uso creativo de esos nuevos recursos, que cambian los resultados del aprendizaje”3 (et. al., 2019, p. 41); eso es porque los aparatos electrónicos “han posibilitado a sus usuarios desarrollar nuevas destrezas y habilidades cognitivas, tales como la capacidad multitarea, el pensamiento no linear, la autodidaxia (…), el trabajo exploratorio y colaborativo”4 (Lopes, Queiroz, 2014, p. 51), además de ser más atractivos. Mientras tanto, los cambios que llevarían décadas para desarrollarse y estabilizarse, teniendo en cuenta que la tecnología no es una realidad para todos los brasileños, fueron impuestos a cortísimo plazo en muchas instituciones. Las que no se han adherido a la metodología, han sufrido consecuencia como la suspensión de las clases. Los profesores tuvieron que innovar literalmente de un día para el otro la didáctica, yendo más allá del cuadro y gis. La pantalla se volvió el nuevo espacio de interacción entre alumnos y profesores, con clases en directo y video clases desde plataformas externas, como Zoom, WebEx y los recursos de Google, mientras que las actividades se pasaron a realizar en las mismas plataformas o en aplicaciones aliadas a los insustituibles libros didácticos impresos. Algunos estados de la región Sudeste, como Río de Janeiro y São Paulo, y de Nordeste, como Maranhão, adoptaron la transmisión de contenidos de enseñanza secundaria por televisión abierta y radio, bien como el gobierno estadual de Río realizó convenios con Google y redes de internet para contemplar el mayor número de estudiantes posible. Si atendemos a la historia reciente, en el gobierno de Dilma Roussef (2011-2016) el acceso a la enseñanza superior se expandió por los diversos rincones de Brasil a través de políticas como la difusión de la formación técnica y gratuita, la creación de dieciocho nuevas universidades públicas y la manutención de programas de financiación como PROUNI – Programa Universidade para Todos (Soares, Nobre, 2018). La enseñanza a distancia, como ha indicado Marcos Ota et. al., 2020, fue reglamentada en 2017 por el Decreto n.º 9.057, y ha venido representando una alternativa frente a la evasión del alumnado en las universidades, una vez que permite la flexibilización de horarios y posibilita que los alumnos concilien trabajo y estudio, además de ser económicamente más accesible que la formación presencial. En 2020, la exclusividad de la modalidad interactiva en línea ha propiciado la expansión de sus potencialidades, como se ha percibido en las bancas de conclusión de posgrado y reuniones académicas, convertidas al nuevo formato online, además del gran número de actividades, debates, minicursos y palestras en directo por medio de las redes sociales y aplicaciones de videollamadas. En ese sentido, las universidades públicas, sus revistas científicas y grupos de estudio de las más diversas áreas del conocimiento han sido, por iniciativa de profesores y alumnos, las grandes promotoras de esos encuentros, ampliando el saber científico para más allá del ámbito académico, divulgando el inestimable valor de las universidades en tiempos de cuestionamiento de su validez científica. La misma metodología
unes núm. 9 - septiembre 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 47 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS se ha llevado a cabo por empresas privadas, que han creado aplicaciones y lanzado contenidos en sus páginas web y YouTube visando el aprendizaje especialmente de segundo ciclo. También plataformas ya existentes de cursos preparatorios para exámenes de ingreso en la universidad, especialmente el Exame Nacional do Ensino Médio - ENEM, han sido ampliadas. Igualmente, algunas instituciones, como la Fundação Getúlio Vargas – FGV, han pasado a ofrecer cursos gratuitos con certificación en diversas áreas. Sin embargo, mientras internet y los dispositivos electrónicos han permitido la ampliación del conocimiento a diversos públicos, el público universitario no ha sido contemplado en su totalidad, tanto por la calidad de los recursos tecnológicos que dispone —como internet de buena velocidad o un satisfactorio desarrollo de las plataformas utilizadas—, como por el acceso a los requisitos mínimos necesarios a esos recursos. Por ese motivo, las clases en gran parte de las instituciones públicas de todos los niveles de enseñanza permanecen suspendidas, sin previsión de retorno, ya que, diferentemente de las actividades optativas promovidas por las instituciones, las clases regulares son de carácter obligatorio. Para muchos alumnos el contacto con ordenadores e internet es una realidad lejana tanto en el ambiente doméstico como en las escuelas, desprovistas de ordenadores e incluso de proyectores. Sin embargo, encontramos iniciativas como la de la Universidade de São Paulo -USP, institución pública que ha decidido adoptar las clases remotas, pero tras la distribución de 2.250 kits internet, consistentes en modem o chip para móvil, a los alumnos de grado y posgrado más necesitados, ya que, a principio, las clases presenciales solo retornarán cuando una vacuna esté disponible. Con respecto a la realización del Exame Nacional do Ensino Médio – ENEM, principal examen para admisión universitaria en Brasil, el gobierno federal ha buscado mantener las pruebas, alegando que la preparación para el examen puede ocurrir “de cualquier lugar, de diferentes formas, por libros, internet, con ayuda a distancia de profesores, (…) pues el país no puede parar” (Ministério da Educação, 4 de mayo de 2020). Sin embargo, tras una encuesta realizada a los estudiantes y el posterior análisis de las condiciones por parte del Ministerio de Educación, los exámenes presenciales, que iban a ser realizados en noviembre de 2020, fueron transferidos a enero de 2021. Además, se ofrecerá a los alumnos la posibilidad de la realización digital de las pruebas en febrero. En ese estado de excepción política, sanitaria y educacional, dónde la igualdad de derechos todavía es utopía, recorremos a Paulo Freire, “La democracia y la educación democrática se fundan ambas, precisamente, en la creencia en el hombre. En la creencia de que él no solo puede, pero debe discutir sus problemas. Los problemas de su País. De su Continente. Del mundo. Los problemas de su trabajo. Los problemas de la propia democracia”5 (1967, p. 96). La Constitución brasileña asegura la educación como un derecho social y un deber del
unes núm. 9 - SEPTIEMBRE 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 48 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS Estado, cuyo papel es garantizar el acceso a la educación de forma democrática en un país de tradición elitista, que históricamente ha reservado ese derecho a los grupos privilegiados de la sociedad (Kassar, et. al., 2019, p. 3). En la Enmienda Constitucional n° 59, del 11 de noviembre de 2009, el derecho a la educación se vuelve una obligación a niños y jóvenes entre los 4 y 17 años. Conforme presenta Mônica de Carvalho Magalhães Kassar (et. al., 2019), la escuelas y los métodos de enseñanza han sufrido importantes cambios desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) a fin de atender a demandas como la inclusión de estudiantes con deficiencia física e intelectual y altas habilidades en las escuelas regulares, y no solamente en las especializadas, hecho puesto a cabo en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (20032011). Del mismo modo, en los últimos años la inclusión tecnológica ha tomado espacio en las políticas educacionales con vistas a una inserción en las escuelas regulares públicas, y no únicamente en las privadas. Tales servicios participan del “conjunto de Programas sociales que fortalece la escuela como el lugar de los niños y adolescentes —por excelencia— como parte de la política de mitigación de la pobreza”6 (Kassar, et. al., 2019, p. 13). Para comprender las verdaderas dificultades encontradas en la enseñanza y el aprendizaje, entrevistamos, en el mes de junio, a algunos alumnos y profesores, que han relatado su experiencia docente y dicente durante el aislamiento. Además del gran número de alumnos sin clases durante el periodo de cuarentena, otros, cuyas clases ocurren remotamente, relatan un problema de orden organizacional: la gestión del tiempo de clases y actividades. Aunque las clases por videoconferencia buscan mantener los contenidos y duración de cuando eran presenciales, el número de actividades tiende a ser muy superior, ya que algunas escuelas consideran un posible aumento del tiempo ocioso decurrente de toda la organización que implica salir a la calle. Los profesores también relatan dificultades con relación al tiempo. L. Amorin (comunicación personal, 14 de junio de 2020), profesora universitaria de institución privada, cuenta que además de las clases virtuales durasen más que las presenciales, los alumnos envían preguntas durante todo el día, tanto por medio de las plataformas académicas como por las redes sociales. También vivencian dificultades en manosear las bases digitales, grabar contenidos, etcétera. “No está siendo fácil. Es un momento para repensar la enseñanza, pero confesó que no estaba preparada” (comunicación personal, 15 de junio de 2020), cuenta D. Silva, profesora de primaria y secundaria de escuela particular que enfatiza el bajo comprometimiento de los alumnos con las clases en línea, especialmente los de primer ciclo que, sin la debida interacción con colegas y profesores, tienen el aprendizaje dependiente del auxilio de los padres, no siempre disponibles a ayudar. Entrevistamos también a L. Gomes, profesor de instituto particular que comenta que allí todos
unes núm. 9 - septiembre 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 49 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS los estudiantes tienen condiciones de acompañar las clases online, y concluye que “nada sustituye el presencial, pero es lo mejor a ser hecho en ese contexto” (comunicación personal, 14 de junio de 2020). Otro problema —este enfrentado por escuelas y universidades particulares de pequeño y medio porte— es el retraso en los pagos mensuales por parte de los alumnos y padres, pedidos de descuentos o incluso el rompimiento de contratos de matrículas, generando un déficit de hasta 50% en las recaudaciones y, por consecuencia, risco de falencia en muchas instituciones, especialmente las de primeros ciclos. 4. ARTE Y CULTURA Según Hanna Arendt, “La cultura se relaciona con objetos y es un fenómeno del mundo; el entretenimiento se relaciona con las personas y es un fenómeno de la vida”7 (2007, p. 260). En cuanto cultura y entretenimiento, el arte participa condicionalmente de la vida humana como expresión del imaginario y del imaginado, unificadora de personas y sociedades. Es así como el arte se vincula cotidiano de aislamiento. En primer lugar, en cuanto entretenimiento, la música, la pintura, el dibujo, el cine y la literatura se vuelven pasatiempo e incluso terapia tanto para quien ejecuta como para quien contempla, sea en el ámbito de la casa, sea en la radio, la televisión o las redes sociales, que abarcan transmisiones en directo, cursos y circulación de contenido. Actualmente, internet posibilita la participación en conciertos, en general transmitidos desde las casas de los músicos por medio de YouTube y otras plataformas, una práctica que se ha vuelto común en el medio artístico brasileño apuntando recaudar donaciones para las familias carentes; posibilita visitas virtuales a museos de todo el mundo, a ejemplo del Museu Nacional, en Río de Janeiro, y del Museu de Arte de São Paulo, que abren sus puertas desde las pantallas para que el espectador pueda conocer a los edificios —respectivamente piezas de la arquitectura neoclásica y moderna— y visitar las exposiciones; posibilita la transmisión de series, películas, espectáculos teatrales y circenses, especialmente aliada a la liberación de contenido gratuito durante la cuarentena por parte de algunas plataformas de streaming y empresas de TV de pago; y posibilita aún la promoción de debates y cursos en el campo artístico cultural, con reuniones virtuales de acceso público —como los encuentros semanales ofrecidos por el Museu do Holocausto de Curitiba—, cursos de Historia del Arte ofrecidos por instituciones universitarias, museos y profesores particulares, y liberación de libros en versión digital por parte de empresas como Amazon. En segundo lugar, la producción de arte se ha vuelto medio de supervivencia no solo para artistas sino también para aquellos que, sin empleo, han tenido que reinventarse en estos tiempos, buscando en la media un vehículo de circulación de sus productos. Mientras tanto, las dificultades de los pequeños artistas en mantenerse financieramente se vincula a un consumo restringido de arte: la gran parte del público consumidor —que ha aumentado 84% según encuesta rea-
unes núm. 9 - SEPTIEMBRE 2020 - 42-54 - issn 2530-1012 - pág. 50 EDUCACIÓN, CULTURA Y APRENDIZAJE EN TIEMPOS DE COVID-19 Lorena da SILVA VARGAS lizada para este artículo— procura a artistas ya conocidos en sus campos de actuación, mientras los iniciantes o los no tan renombrados enfrentan dificultades, aunque utilizando de los medios digitales, tal y como revela la encuesta, según la cual sólo 39% de los artistas han aumentado su producción durante el aislamiento, lo que se vincula directamente a la demanda. En ese sentido, fue aprobada en el 30 de junio la Ley de Emergencia Cultural 14.017 que destina un total de R$3,6 billones a estados y municipios para inversiones en el sector cultural, con repases para la manutención de espacios y organizaciones culturales como escuelas de arte, museos, galerías y teatros independientes, librerías, bibliotecas y estudios fotográficos, así como un repase de R$600,00 mensuales a los trabajadores del arte que comprueban estar sin otra fuente de renda. En contrapartida, estos espacios deberán ofrecer actividades mensuales gratuitas a los estudiantes de escuelas públicas por un período equivalente al recibimiento de los auxilios después de la pandemia. Sin embargo, como destaca Lia Calabre (2020), los problemas enfrentados por el sector cultural brasileño preceden la crisis del coronavirus. La autora destaca la “intolerancia, el autoritarismo, el obscurantismo [y] el conservadorismo” (Calabre, 2020, p. 9) como elementos de restricción tanto de inversiones en la cultura como de la libertad artística en los últimos años. Aspectos como la extinción del Ministerio de Cultura en 2019, la distribución tendenciosa de la renta destinada al sector, asegurada por la Lei Rouanet, y la recomendación, por parte del gobierno federal, que empresas suspendieran el patrocinio a eventos, venían desestabilizando la clase artística, problema agravado por la pandemia. Freitas y Leite (2020) añaden a ese panorama el estereotipo del cuerpo. Afectado por el virus, el cuerpo humano ha enfrentado también, en los últimos años, ideologías que han buscado imponer a la calurosa sociedad brasileña la contención de afectos en nombre de la moral, especie de higienización que ha quebrantado teatros, cines, espectáculos teatrales y circenses e incluso las artes pictóricas. El aislamiento social ha representado un instrumento de represión que perdurará en manos neofascistas, reformulando “los modos como anteriormente se entendía los límites del cuerpo”8 (Freitas, Leite, 2020, p. 274). Mientras permanecemos aislados el arte se reinventa, expone al futuro lo que es vivir en estos tiempos y enseña al presente oportunidades de vida que solo el arte puede crear. Artistas como el pintor Carlos Vergara, ícono del pop art nacional de los años 1960, vienen desarrollando sus obras como relatos del período de cuarentena, encontrando en las redes sociales su salón de exposiciones. Buscando motivar a los demás profesionales del arte a seguir con sus trabajos, Vergara lideró una acción artística en el primer semestre de este año que consistió en enviar postales con dibujos de sobres a otros artistas, indicando que ellos completasen el dibujo según su creatividad. Muchos de los resultados fueron publicados. Además, en