Hoja volante: que el enemigo de la calumnia ... defienda al Sr. D. Xavier de Burgos ... pero que no me llame calumniador...
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31 0 JA VOLANTE. O ini> .41 eado vier recoi filmi acort L o ti Lerlo acosti ta r u r e s er decir plugo ta i!e respo paree» (JO S . i mas i Ja pa No emitid eclent rio de (jo, ai peré I corto de ó r. era ci y esto pos c mus d reeió letras, el mu dicasci riódici rojase cía, fjs jja!al>r; irietier anarqu Cnstaii Los 11 «¡a? r! nación rastró y liasl Lien p toda vis que ik eslamo del tre Tender crcenic nía es ría un que Ií m * enl Con getas i misera] go» y c ¡u \ F * í^ u m m s , como asi misEE suelta que se lia publiU1'EE enda al Sr. i)- XaEE :níe suyo y de pariente o, EE iño;pero que me llame = ir. Ni remotamente me EE quien apenas conozco. -J— lis deudas; y ni ci haaudidatura moderada, a provincia represen00‘ as circunstancias que E tuna, me movieron á t0 lioja suelta que le ~ mis casillas y la oferrr >ertó mi codicia. Le 0 5 idencia ofendí según E ariente del Sr. líurE por que aunque soy “ •= que me la Lace me _ E migo de la calumnia M JE upucsto que este esvidad en el M iniste- £ J E lente tubo á su carEE os al fuego ni rom- — )uen manejo en aquel S —amalas manas lia, tar- — ^í que el Sr. Burgos EE la Hacienda española 01 ■ = ¡aballo. El Sr. líur- --EE lia época el hombre_ ^stido. Entonces ineEE ’ameso folleto de las ~EE tanto ruido hizo en ^ —|E onor de que se deEE dueta todos los peEE logró que se le arr «>— 'eres con tal violen_EE 1 articular una sola _ EEsnta que los (pie co0 EE violencia no fueron ~= misados, sino los g _EEE lartido conservador. Enemigo de la calumo íntimo de toda la — —EE mo un torrente ar- — las , los reglamento» M EE le la cortesia y del N,—"== estra no se toleraban -EE lase de pajarracos, fo__EE oso trance en cjue w rr-s de la libertad , y —EE fimos de abusos ni £ —= nercaneia corriente, ~ -ado y que la simoEE ahora latin encajau i : decia mas verdad - = 1 castellano : el que ^ _EE . Estamos ? 05 EE te mundo están su- -=E iiio, pobre diablo , y nj _EE aunque el Sr. BurEE: hubiesen incomoda do en regalarnos el famoso Estatuto maldita de Dios la cosa que hubiéramos perdido. Peco aun sus apa sionados no podrán negar que sus autores lo fueron también de los dos famosos reglamentos para los cuerpos legisladores por virtud de los cuales aun este mezquino pensamiento de libertad se sofocó cu su origen. Se nos dijo con mucho aparato de pa labras, que era el cimiento del edificio político y ^_que ¿ los estamentos le tocaba concluir la obra ] pe ro al mismo tiempo se le quitaron los materiales y las erramientas. También estos Sres. vendian las palabras , fiados sin duda en que ios pobres espa ñoles ni las entendíamos ni éramos dignos de aspi rar á lo que desean los tártaros y calmucos. ¡Des dichados españoles padeciendo siempre bajo e! po der de los Burgos y sus semejantes! Tampoco me opongo á que el Sr. Burgos fué autol de la famosa instrucción de las snbdelegaciones de fomento. A poco que se lea se verá fl estilo de loa artículos de la Gaceta de Madrid del año de 1825 en que se escitaba á la chusma de realistas y tunosa! ase sinato de los negros-, al saqueo de sus casas y en fin á que vengaran el desprecio con que miraban los excomulgados liberales á los altos empleados por el pretendido rey José Donaparte. ¿E s verdad se ñor enemigo de la calumnia que el Sr. Burgos fue entonces gacetero por que aun no había ido a Paris á arregla» nuestras contratas con Aguado ni á maniobrar con ¡os empréstitos? ¿Es verdad que enjtonces era pobre y tanto que vivia de sus arteros incendiario» esci'iíoa y tuamlí» -volvió *.-*« ° ' roso , y habia comprado una gran parte de ia ve ga de Motril de donde í'ué subprelecto, las casas de Granada, las de Madrid y qué se yo que mas, repitiendo el milagro de pan y peces? Válgame Dios que. empeño tan arduo ha tomado V. de < i cié lí der al Sr. Burgos. Déjelo \ y recuerde aquello de Para que es revolver la quisicosa Si asi te empuercas mas, querida ¡Rosa/ Dice V . que cuando por nuestros pecados fue Ministro de fomento confiriendo las subdelegaciones a hombres de prestigio y saber. Callar y c»- liemos. Algunos afrancesados se emplearon enton ces por que S. E. no olvida aquello de á los tuyos con razón ó sin ella, y estos jamas tendrán presti gio en España y en cuanto al saber Mis obras, dirán quien soy. Concluyo amigo enemigo de la calumnia asegu rando á V. bajo de mi palabra tic honor que es co mo si digera por Dios y estos evangelios y era el libro de D. Quijote , que desde que el SrBur gos fué espulsado del Estamento poco menos que á puntapiés, no ha vuelto á entrar en él, ni pro bablemente entrará aunque se le proponga cien ve ces , y aun mas juro que á poco se fué a Francia sn patria adoptiva y no ha vuelto á este país de Cafres y Hotentotes, como S. E. le llama, y Dios por sn misericordia permita que no \uelva, sino — ■ ' ’ 11 de íSoracio tuuidad. p o r 511 u u s c r i t u i u i a es que en Paris *e lean las palabras H cu nefas &c. que V. cita con tanta que V . cita con lanía oport E l amigo de la verdad. * =EUIA: IMPRENTA DE RAMON GONZALEZ.
HOJA VOLANTE. iV k ^l^iie el enemigo ile la tálum nia, como asimis mo se titula el autor de la hoja suelta que se ha publi cado con fecha del 21, defienda al Sr. í). Xa vier de Burgos, á í'uer de pariente suyo y de pariente reconocido, nada tiene de estraño/pero que me llame calumniador., nolo puedo tolerar. Ni remotamente me acordaba del Sr. Bendicha a quien apenas conozco. Lo tenia tan olvidado corno mis deudas; y ni el haLerlo visto figurar en la candidatura moderada, acostumbrado á verlo en otra provincia represen tar un color distinto, ni otras circunstancias que reservo para ocasion mas oportuna, me movieron á decir «sta boca es mía ; la hoja suelta que le plugo regalarnos me sacó de mis casillas y la ofer ta de los cien doblones despertó mi codicia. Le respondí entonces y por incidencia ofendí según parece la suceptibilidad del pariente del Sr. Bur gos. Preciso es contestarle; por que au nque soy »nas humilde que ia tierra* el que me la hace me la paga. No dice verdad el Sr, enemigo de la calumnia cuando asegura, que yo he supuesto que esle escelenle sujeto faltó á la providad en el M iniste rio de Hacienda que interinamente tubo á su car go, aunque uo pondré las manos al fuego ni rom peré lanzas en defensa de su buen manejo en aquel corto periodo 5 porque quien maias mañas ha, tar de Ó nunca las perderá. Dige sí que el Sr. Burgos era célebre en los fastos de la Hacienda española y esto lo sostengo , a pie y á caballo. El Sr. Bur gos era en M a d rid en aquella época el hombremas desacreditado que ha existido. Entonces me reció que se le dedicase el famoso folleto de las letras, letras de cambio , que tanto ruido hizo en el mundo, entonces tubo el honor de que se de dicasen al examen de. su conducta todos los pe riódicos del reino, y entonces logró que se le arr rojase del Estamento de Proceres con tal violen cia, que ni aun se 1c permitió articular una sola palabra cu su apología ; y cuenta que I03 que co metieron con S. E . tamaña violencia no fueron anarquistas, gorros ni descamisados, sino los Castaños y demas gefes del partido conservador. Los moderados, está V. Sr. enemigo de la calum nia? Tal era el convencimiento íntimo de toda la nación , convencimiento que como un torrente ar rastró en pos de si, las fórmulas , los reglamentos y hasta las reglas ordinarias de la cortesía y del Lien parecer : para gloria nuestra no se toleraban todavia en España á cierta clase de pajarracos, «pie nos han traillo al angustioso trance en que estamos los verdaderos amantes de la libertad , y del trono legítimo, que no vivimos de abusos ni vendemos las palabras como niercancia corriente, creemos en Dios á puño cerrado y que la simonia es simonía. Si yo supiera ahora latín encaja ría un testo del Salvador que decía mas verdad que Horacio 5 en fin allá va en castellano : el que me entiende, que me tntienda. Estamos ? Como todas las cosas de este mundo están su jetas á diversos pqreccres, el mió, pobre diablo , y miserable pecador, es el de que aunque el Sr. Bur gos y compañeros mártires uosc hubiesen incomoda do en regalarnos el famoso Estatuto maldita de Dios la cosa que hubiéramos perdido. Pero aun sus apa sionados no podrán negar que sus autores lo fueron también de los dos famosos reglamentos para los cuerpos legisladores por virtud de los cuales aun esle mezquino pensamiento de libertad se sofocó en su origen. Se nos dijo con mucho aparato de pa labras, que era el cimiento del edificio político y ,^quc jí los estamentos le tocaba concluir la obra 5 pe ro ai mismo tiempo se le quitaron los materiales y las erratnientas. También estos Sres. vendían las palabras , fiados sin duda en que los pobres espa ñoles ni las entendíamos ni éramos dignos de aspi rar á lo que desean ios tártaros y calmucos. ¡Des dichados españoles padeciendo siempre bajo el po der de los Burgos y sus semejantes! Tampoco me «pongo á que el Sr. Burgos fuéauloi* de la famosa instrucción de las subdelegaciones de fomento. A poco qne se lea se verá el esíi'o de loa artículos de la Gacela de SJadriddelaño de 1825 en que se escitaba á la chusma de realistas y tunos al ase sinato de ios negros^ al saqueo de sus casas y en fin á que vengaran el desprecio con que miraban los excomulgados liberales á los altos empicados por el pretendido rey José Bonaparíe. ¿E s verdad se ñor enemigo de la calumnia que el Sr. Burgos fue entonces gacetero por que aun rio había ido a Paris a arregla» nuestras contratas con Aguado ni á maniobrar con los empréstitos? ¿Es verdad que c¡njtonces era pobre y tanto que vsvia de sus arteros íncendlai-ío® cscriíos y cuantió toK-Jó «=»« ’ roso , y había comprado una gran parte de la ve ga de Motril de donde fue subprefeeto, las casas de Granada, ias de Madrid y qué se yo que «¡es, repitiendo el milagro de pan y peces? Válgame Dios que empeño tan arduo ha tomado V . de defen der al Sr. Burgos. Déjelo \ y recuerde aquello de Para que es revolver la quisicosa Si asi to empuercas mas, querida Posa/ Dice V . que cuando por nuestros pecados fue Ministro de {'omento confiriendo las subdelegadones a hombres de prestigio y saber. Callar y ca llemos. Algunos afrancesados se emplearon enton ces por que S. E. no olvida aquello de á los tuyos con razón ó sin ella3 y estos jamas tendrán presti gio en España y en cuanto al saber filis obras, dirán quien soy. Concluyo amigo enemigo de la calumnia asegu rando á V. bajo de mi palabra de liunor que es co mo si digera por Dios y estos evangelios y cía el libro de D. Quijote , que desde que el Sr. Bur gos fué espulsado del Estamento poco menos que á puntapiés, 110 ha vuelto á entrar en éi, ni p>obablementc entrará aunque se le proponga cien ve ces, y aun mas juro que á poco se fué á Francia su patria adoptiva y no ha vuelto á este país de Cafres v Hotentoles, como S. E . le llama, y Dios por su misericordia permita que no vuelva, sino es que en Paris se lean las palabras de Horacio fie n nefas &c. que V. cita cou tanta oportunidad. E l amigo de ¡a verdad. ALMERIA: IMPRENTA DE RAMON GONZALEZ.
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