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Qumrán en el siglo XXI cambios y perspectivas después de 50 años de estudios

García Martínez, Florentino

Abstract

Presentación de los cambios operados en la investigación de los manuscritos de Qumrán desde que la totalidad de los manuscritos ha sido publicada; resúmen de las principales polémicas en curso, así como indicación de las perspectivas abiertas para el futuro.

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MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 QUMRÁN EN EL SIGLO XXI CAMBIOS Y PERSPECTIVAS DESPUÉS DE 50 AÑOS DE ESTUDIOS Qumran in the 21th century. Changes and perspectives after 50 years of research FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ Universidad de Lovaina BIBLID [0544-408X (2006) 55; 309-334] Resumen: Presentación de los cambios operados en la investigación de los manuscritos de Qumrán desde que la totalidad de los manuscritos ha sido publicada; resúmen de las principales polémicas en curso, así como indicación de las perspectivas abiertas para el futuro Abstract: Overview of the changes that have marked the research on the Dead Sea Scrolls since the publication of all the manuscripts; summary of the most important polemic still going and presentation of the main lines of future research. Palabras clave: Qumrán, Manuscritos del Mar Muerto, Literatura Judía del período del Segundo Templo, Historia de la investigación. Key words: Qumran, Dead Sea Scrolls, Jewish Literature of the Second Temple Period, History of Research. Pretender decir algo completamente nuevo sobre los manuscritos de Qumrán después de 50 años de estudio, me parece imposible.1 El descubrimiento inesperado de estas colecciones de manuscritos judíos, anteriores a la destrucción del Templo por los romanos en el caso de Qumrán, y contemporáneas con la revuelta de Bar Kochva en el caso de las otras 1. Con motivo de los 50 años del descubrimiento de los manuscritos fueron publicadas numerosas obras de síntesis en las que se daba cuenta de los principales avances realizados en la investigación. Entre estas publicaciones las obras colectivas, Flint, VanderKam, 1998-1999, Schiffman, Tov, VanderKam, 2000, y Schiffman, VanderKam, 2000, me parecen las más significativas. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 310 cuevas, ha dado origen a una nueva disciplina en el dominio de los estudios hebreos y judíos (la “qumranología” con sus cátedras universitarias, sus institutos de investigación, sus congresos, revistas especializadas, etc.) y a una verdadera industria editorial que sigue en expansión, y en la que todos los aspectos de los manuscritos son largamente explotados, analizados e interpretados desde todos los ángulos posibles y en la que todas las hipótesis, incluso las más descabelladas, encuentran un público ávido y no siempre crítico.2 Por eso yo no voy a intentar decir nada nuevo sobre los manuscritos de Qumrán. Lo único que pretendo es resumir brevemente tres aspectos de la investigación actual sobre estos manuscritos, aprovechándome de la posición privilegiada en la que me encuentro para saber “por dónde van los tiros” en esta investigación (ya que soy el editor de la Serie Studies in the Texts of the Desert of Judah [STDJ] de Brill, donde se publica lo mejor de la investigación actual, y de la Serie Studies in the Dead Sea Scrolls and Related Literature de Eerdmans que intenta presentar a un público más general los resultados de la investigación, así como el editor de la Revue de Qumrán y miembro del consejo de Dead Sea Discoveries, las dos revistas especializadas en el estudio de los manuscritos. Esta posición privilegiada, aunque exige muchas horas de lectura, me permite estar al corriente no sólo de lo que se publica, o de lo que no se publica, sino de lo que va a publicarse en el futuro.) En realidad los puntos a tratar podrían ser muchos más, pero tres es un número perfecto, empleado en la retórica, y fácil de recordar. Estos tres puntos son: - Los cambios que se han realizado en la manera de analizar los textos una vez que la totalidad de los manuscritos ha sido publicada en la serie oficial Discoveries in the Judaean Desert [DJD].3 Ciertamente hablar de “totalidad” es algo aproximativo, puesto que el volumen 37, con la segunda parte de los texto arameos de la Cueva 4 [4Q550 – 4Q582], que será publicado por Émile Puech, tardará aún un cierto 2. García Martínez, 1999: 235-44. 3. Esta serie es publicada por la Clarendon Press de Oxford. El primer volúmen apareció en 1955. El volúmen 39, con los Indices ha sido publicado en 2002. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 311 tiempo antes de ver la luz. Pero los fragmentos más importantes era ya accesibles en mi Study Edition4 y ahora no ha aparecido en el volumen 6 del Reader de Brill.5 - Las principales polémicas de hoy día. Por supuesto, en este punto tendré que ser muy selectivo para no perdernos en “batallitas” interminables, ya que la polémica parece ser el estado natural de la qumranología desde el comienzo mismo del descubrimiento de los manuscritos - Las perspectivas que yo creo ver perfilarse y que van a desarrollarse en los años próximos. 1. Cambios en la investigación Para poder comprender el cambio de perspectiva en la investigación actual sobre los manuscritos motivado por la disponibilidad de todos ellos desde 1991 hay que tener bien presente que el marco de interpretación general, el contexto hermenéutico, se había ya formado tomando como base los manuscritos de la cueva 1, los únicos publicados en los primeros años de investigación. Es decir, basándose en un número limitado de textos que presentaban un perfil particular. Estos textos eran: - dos copias del libro de Isaías, con numerosas variantes, desde luego, pero fundamentalmente del mismo tipo textual que el texto masorético;6 - una composición aramea, el Génesis Apócrifo,7 que en parte ampliaba la historia de los Patriarcas con nuevos detalles y en parte traducía casi literalmente el texto masorético.8 Esta composición era semejante a otros apócrifos judíos ya conocidos, como el Libro de los Jubileos o las Antigüedades Judías del Pseudo Filón; - y, junto a estos dos manuscritos bíblicos y uno para-bíblico, cuatro composiciones 4. García Martínez, Tigchelaar, 1997-1998. 5. Parry, Tov, 2005. 6. Publicadas por Burrows, 1950: plates I-LIV (1QIsa) y por Sukenik, 1955: plates 1-14 (1QIsb). 7. Los títulos de los manuscritos son los adoptados en Garcá Martínez, 1992. 8. Avigad, Yadin, 1956. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 312 totalmente desconocidas (la Regla de la Comunidad,9 la Regla de la Guerra,10 los Himnoso Hodayot11 y el Pesher de Habacuc12) que nos revelaban por vez primera la existencia y forma de vida de un grupo judío del que previamente no sabíamos nada, ignorando su pensamiento y su forma de interpretar el texto bíblico. La Regla de la Comunidad nos permitía descubrir la existencia de un grupo particular, con sus normas propias, su estructura jerarquizada y con elementos doctrinales característicos y exclusivos, como el dualismo, la predestinación, el mesianismo bicéfalo, etc. Un grupo que no correspondía a nada de lo que sabíamos de los grupos judíos de la época. Los Himnos nos ofrecían una poesía fuertemente personal y de grande densidad teológica, perfectamente compatible con las ideas peculiares de la Regla de la Comnidad. El Pesher de Habacuc nos confrontaba con una interpretación del texto bíblico en función de la historia propia y de los conflictos exteriores e interiores del grupo. Y la Regla de la Guerra, nos revelaba la ardiente espera escatológica del grupo, orientado hacia un combate final y definitivo de las fuerzas del mal (los ‘Hijos de las Tinieblas’ ) y de las fuerzas del bien, los ‘Hijos de la Luz’, con los que los miembros del grupo se identificaban. En resumen, pues, estos primeros manuscritos, que formaron el marco hermenéutico en el que las publicaciones sucesivas de otros textos iban integrándose, contenían junto a dos textos bíblicos y uno para-bíblico, un número más extenso de textos (cuatro) pertenecientes a un grupo de carácter sectario, que se había retirado al desierto esperando el final de los tiempos, un grupo muy diferente del Judaísmo que se impondrá después de la destrucción del templo y de la derrota de Bar Kochbah, pero que presentaba semejanzas notables de pensamiento y de estructura con las primeras comunidades cristianas. Por eso me parece totalmente normal que la investigación se concentrara durante muchos años en determinar la naturaleza de este grupo, trazar su historia, precisar sus relaciones con otros grupos conocidos y sus 9. Publicada por Burrows, 1951. 10. Sukkenik, 1955: plates 15-34. 11. Sukenik, 1955: plates 35-58. 12. Burrows 1950: plates LV-LXI. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 313 conexiones con las primeras comunidades cristianas. En consecuencia, la totalidad de los manuscritos no bíblicos de la colección eran vistos como productos de este grupo, e incluso en los manuscritos bíblicos se buscaban detalles que pudieran reflejar el pensamiento peculiar del grupo (en el Targum de Job13 o en el gran rollo de Isaías14, por ejemplo). Este cuadro hermenéutico global no se vio en absoluto afectado por la publicación esporádica de algunos otros textos, ni por la publicación en los años setenta de los manuscritos del Libro de Henoch15 (otro apócrifo) y del Rollo del Templo16 (percibido a la época como producto del mismo grupo sectario). A partir los años noventa la situación cambió radicalmente gracias a la decisión de la Israel Antiquities Authority de autorizar el acceso a los manuscritos a todos los investigadores y de ampliar el equipo internacional de los encargados de su publicación. El resultado es que ahora todos los manuscritos hallados han sido publicados y la colección entera puede ser estudiada en conjunto. Y es esto lo que ha transformado la manera de comprender los manuscritos, incluyendo las grandes composiciones de la Cueva 1. No se trata sólo de que ahora disponemos de más textos (hasta 1990 poseíamos 9 volúmenes de la Serie DJD, y ahora tenemos 39) sino de que las proporciones de las tres categorías de textos que componen la colección (textos bíblicos, para-bíblicos y sectarios) ha cambiado dramáticamente. Si entre los primeros siete grandes manuscritos los textos sectarios constituían la mayoría, en el conjunto de los 900 manuscritos, el número de composiciones que pueden considerarse el producto de una comunidad particular y sectaria, se ha reducido a una pequeña minoría a pesar de las numerosas copias halladas de cada una de esas composiciones sectarias en las distintas cuevas. De hecho, en las publicaciones más recientes creo percibir una tendencia a 13. Tuinstra, 1970. 14. Brownlee, 1964. 15. Milik, 1976. 16. Yadin, 1977. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 314 cambiar las etiquetas y a negar el carácter sectario a composiciones cuyo carácter “qumránico” era previamente admitido sin ningún problema. Por ejemplo, y a pesar de evidente bilingüismo de la comunidad de Qumrán, un buen número de investigadores niegan el carácter sectario de todas las composiciones escritas en arameo por el simple hecho de estar escritas en ese idioma.17 Si la presunción general precedente (la posición de defecto en el lenguaje de los ordenadores) era que todo texto encontrado en las cuevas era de origen qumránico mientras no se probase lo contrario (como era el caso de los textos bíblicos o de textos paleográficamente anteriores a la existencia de la comunidad qumránica), la posición actual es que ningún texto es de origen qumránico a no ser que este origen pueda ser probado positivamente. Con relación a los textos bíblicos, su proporción en el conjunto no ha cambiado radicalmente; su porcentaje sigue oscilando en torno al 25% del total de manuscritos. Lo que ha cambiado profundamente es la caracterización de muchos de estos textos, su “filiación”. Si los dos grandes manuscritos de Isaías de la cueva 1 eran del tipo textual que llamamos “proto-masorético”, las otras cuevas nos han ofrecido muchos textos del tipo “proto-setenta” o del tipo “proto-samaritano” y aún muchos más manuscritos que no pueden alinearse con ninguno de los tres tipos clásicos del texto bíblico, pues mezclan características y lecturas de estos tres tipos textuales, que atestiguan diversas ediciones del texto bíblico, o simplemente presentan una pluralidad textual inesperada. Esta variedad de textos bíblicos, evidente una vez que el conjunto ha sido publicado, nos muestra que antes del establecimiento de un texto único reconocido como autoritativo existía una gran variedad de textos que convivían con la misma autoridad en un mismo espacio geográfico y humano. Esta circunstancia nos obliga a transformar nuestras categorías respecto a la normatividad de los textos sagrados y nuestra comprensión del proceso de formación de textos canónicos; incluso nos lleva a relativizar el concepto mismo de texto “bíblico”, ya que encontramos ciertos manuscritos respecto a los que no sabemos si la etiqueta de “bíblicos” les es adecuada o si deberíamos calificarlos como “para-bíblicos”.18 17. Por ejemplo, Dimant, 1995: 34-35. 18. García Martínez, 1991. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 315 Es precisamente en esta categoría de textos “para-bíblicos” (en la que incluimos los textos designados como apócrifos, pseudoepigráficos, etc., es decir, todas aquellas composiciones que no han sido conservadas en la Biblia hebrea y que no presentan las características sectarias de las obras qumránicas) donde las proporciones han cambiado más dramáticamente. Si entre los primeros siete grandes manuscritos una sola composición (el Génesis Apócrifo) representaba este tipo de literatura, ahora vemos que se trata de la categoría más abundantemente representada. El número de manuscritos de este tipo sobrepasa el número de manuscritos bíblicos y el de manuscritos sectarios, e incluso la suma de ambas categorías. Y es precisamente en los textos de esta categoría en los que la investigación actual se concentra mayoritariamente (por ejemplo en los textos sapienciales que nos ofrecen un tipo de sabiduría diferente de la sabiduría bíblica, en la que junto a sabiduría práctica de Qohelet o de Ben Sirach encontramos un componente escatológico acentuado).19 La presencia masiva de este tipo de composiciones para-bíblicas nos obliga a reconsiderar la colección en su conjunto así como sus relaciones con el grupo, ciertamente sectario, que reunió la colección y que nos la ha transmitido. En esencia, esto significa que la mayoría de los manuscritos de Qumrán no son ahora vistos como testigos del pensamiento y de la práctica del grupo, pequeño y marginal, de seguidores del Maestro de Justicia que se retiraron al desierto esperando el final de los tiempos, sino como los restos de la literatura, de la teología y de las prácticas del Judaísmo anterior a la destrucción del Templo en su conjunto, un Judaísmo mucho más diversificado y multiforme que todo lo que podíamos imaginar antes del descubrimiento de estos manuscritos. Esta perspectiva, todavía en vías de desarrollo, en lugar de reducir el valor del descubrimiento, lo multiplica y lo hace mucho más interesante. Ahora resulta imposible descartar los manuscritos como representantes de un fenómeno marginal y menor (como lo fue sin duda la comunidad de Qumrán), sino que esta enorme biblioteca se nos presenta como 19. Por ejemplo, Hempel, Lange, Lichtenbrger, 2002; García Martínez 2003; Collins, Sterling, Clements, 2004. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 316 expresión de la diversidad y de la riqueza del Judaísmo pre-cristiano, un Judaísmo más rico, complejo, diversificado y pluralista que lo que el Judaísmo de la época rabínica nos permitía imaginar. La publicación de la totalidad de los textos ha transformado también la manera de comprender los grandes manuscritos sectarios y la evolución de la comunidad de Qumrán. Las copias de la Regla de la Comunidad y del Documento de Damasco provenientes de la cueva 4, por ejemplo, nos han enseñado que las versiones de estos documentos de la Cueva 1 y de la Geniza de El Cairo no son más que una de las formas existentes de estos documentos fundamentales de las respectivas comunidades.20 A pesar de su carácter fragmentario, estas otras copias nos revelan otras redacciones no sólo más cortas o más largas, sino con cambios profundos en la ideología, en la legislación y en la práctica y organización de las comunidades a las que se dirigen. Y la influencia mutua, en niveles redaccionales distintos, de estos dos documentos, así como la existencia de otras composiciones mixtas, nos obligan a revisar las relaciones entre las comunidades a las que estos dos documentos se dirigen. Lo mismo sucede con la Regla de la Guerra; otras copias de la cueva 4 y otros textos relacionados con esta composición hallados en las cuevas 4 y 11 nos permiten discernir la evolución de la espera escatológica del grupo y la intervención en la gran batalla de otros protagonistas, como un Mesías guerrero, ausentes de la copia de la cueva 1.21 La nuevas copias de los Hodayot provenientes de la cueva 4, con un orden distinto de los himnos y con la inclusión de otros poemas, nos muestran la evolución de la colección, nos permiten distinguir distintos niveles de lectura y de apropiación de un núcleo original (que se puede atribuir tal vez al mismo Maestro de Justicia), diferenciar su empleo en diversas circunstancias, e incluso discernir la evolución de determinados teologúmenos.22 La publicación de la totalidad de la colección influye incluso en el caso de composiciones, como el Pesher de Habacuc, de las que no ha aparecido ninguna otra copia, puesto que otras composiciones, como los Comentarios al 20. Metso, 1997; Hempel, 1998. 21. Duhaime, 2004. 22. Schuller 2001. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 317 Génesis de la cueva 4, nos revelan que también dentro de la Comunidad de Qumrán eran practicados otros tipo de exégesis del texto bíblico, completamente distinto de la interpretación profética y actualizante de los pesharim.23 No creo que haga falta insistir más en que la publicación de la totalidad de los manuscritos es un factor determinante en la nueva manera de comprender todos los textos de Qumrán, los bíblicos, los para-bíblicos y los sectarios, en este siglo XXI. Evidentemente, este trabajo está aún en cantera. Yo diría incluso que se halla en sus comienzos. Más que en el momento de ofrecer soluciones estamos en el de plantearnos las preguntas pertinentes. Y esto es ya un gran paso en la labor científica de cualquier disciplina. 2. Polémicas La polémica parece ser una característica constituyente de los estudios qumránicos, y esto desde el momento del descubrimiento de los manuscritos. Yo aquí, voy a limitarme a indicar tres aspectos de la investigación sobre los que se discute ásperamente (y en los que los golpes bajos, que no tienen nada de académico, no parecen estar excluidos): A. Polémicas en la interpretación de los elementos materiales (digamos en la interpretación de los datos de las excavaciones de Qumrán). B. Polémicas en la interpretación de textos concretos; C. Polémicas sobre la comprensión de la comunidad de Qumrán. A. Entre las polémicas en curso, la más importante y actual es sin duda alguna la polémica sobre la interpretación de los datos arqueológicos. Puesto que las excavaciones de De Vaux no han sido aún publicadas de manera integral y completa,24 y las excavaciones israelitas realizadas entre los años 1993 y 2004 circulan únicamente informes preliminares muy escuetos e 23. Bernstein, 1994; Broke, 1996. 24. Hasta ahora solo han aparecido dos volúmenes: Humbert, Chamborn, 1994 y Humbert, Gunneweg 20003. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 324 El argumento de que el grupo estaba relacionado con los esenios era tan fuerte que ha dominado durante muchos años la investigación, en la que qumranitas y esenios eran considerados como la misma cosa. Pero esta hipótesis, suficiente tal vez para explicar los datos de los manuscritos del la cueva 1 y de las cuevas menores, resulta claramente insuficiente una vez que la totalidad de los manuscritos es accesible. Algunas de las soluciones que hoy día se presentan (como las que ya he mencionado previamente al hablar de los elementos materiales) rompen radicalmente toda conexión entre los manuscritos, las cuevas y las ruinas. La colección no sería más que una representación accidental de la totalidad de la producción literaria judía del Judaísmo del Segundo Templo. Otras, como la de Lawrence H. Schiffman, se apoyan en determinados manuscritos cuya halakhah presenta ciertas correspondencias con la halakhah saducea y postula un origen saduceo para la comunidad de Qumrán, que habría sido fundada por sacerdotes sadocitas disidentes, en desacuerdo con la forma en la que el culto en el Templo era celebrado.59 Otras, como la de Gabriele Boccaccini,60 privilegia un aspecto de ciertos manuscritos que sitúan el origen del mal en la caída angélica, y sitúa los orígenes de la comunidad en el interior del movimiento henóquico, representante de la tradición apocalíptica que conocemos por los libros de Henoch. Stegemann ha optado por una solución que le permite continuar fiel a la hipótesis esenia a pesar de la diversidad de las composiciones que aparecen en la biblioteca: la de hacer de los esenios los representantes de la mayoría del Judaísmo de la época, y de la yahad la asociación o confederación de todos los grupos judíos (a la excepción de los partidarios de los Macabeos) organizada por el Maestro de Justicia, con Qumrán como uno de los centros especializados en la producción de manuscritos.61 Otros, como John Collins62 y Elyav Regev,63 suponen que el término yahad no identifica ninguna comunidad concreta como la de Qumrán, sino que es una término que sirve 59. Schiffman, 1995. 60. Boccaccini 1998. 61. Stegemann, 1992 62. Collins, 2006. 63. Regev, 2003. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 325 para designar diversos grupos menores de carácter sectario diseminados por todo el país (semejantes a los mahanot del Documento de Damasco), y sin ninguna referencia particular al grupo que habitó las ruinas de Qumrán (que para Collins en concreto podría haber sido un grupo elitista en el interior de la yahad, que se retiró al desierto).64 Para acabar con todas estas polémicas, voy a aludir a mi propia hipótesis (conocida como “la hipótesis de Groningen”) que considera a la comunidad de Qumrán como el resultado de una ruptura en el interior del movimiento esenio, y que sigue siendo un marco hermenéutico eficaz para comprender la diversidad de los textos.65 Pero hablar de sí mismo no es muy elegante, por lo que es mejor pasar directamente al tercer punto que quería mencionar: las perspectiva de la investigación que yo creo ver dibujarse ya en filigrana y que si no me equivoco se ampliarán en los años venideros. 3. Perspectivas Aunque yo no poseo ninguna de las cualidades proféticas del Maestro de Justicia, creo poder indicar sin temor a equivocarme demasiado, algunas de las líneas de investigación que van a intensificarse en los años próximos. Por ejemplo, el estudio de los manuscritos designados como “literatura parabíblica” en cuanto representantes de la gran variedad reinante en el pensamiento, la teología y la halakha del Judaísmo de la época. No creo tampoco equivocarme señalando entre ellos el estudio de los textos sapienciales, como 4QInstruction, para recuperar una tradición sapiencial ciertamente distinta de la bíblica, o la recuperación de corrientes de pensamiento, como la tradición enóquica o la tradición levítica, marginadas dentro de la tradición mosáica, pero que están muy presentes en los manuscritos. Pero prefiero arriesgarme un poco y señalarles dos tendencias más generales que yo creo percibir y que deberían desarrollarse en los años próximos. La primera es lo que podríamos llamar una “rejudaización”de los 64. Collins, 2006: 90. 65. García Martínez, 1988. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 326 estudios qumránicos. No me refiero con el término “rejudaización”al hecho de que la presencia de investigadores judíos, que estaban ausentes del primer equipo internacional de editores debido a la situación política de la época, y que es masiva en el equipo ampliado a partir de los años noventa. Tampoco me refiero al hecho de que las publicaciones de investigadores judíos sobre los manuscritos se hayan multiplicado en los últimos años (Meghillot, una revista especializada de la Universidad de Haifa está en su cuarto año)66 ni a la consecuencia inevitable de esta multiplicación, puesto que cada investigador incorpora al objeto de su estudio su bagaje propio y su perspectiva particular. Por “rejudaización” me refiero a otra cosa. Por un lado, al énfasis en el estudio de los aspectos halakhicos de los manuscritos, que es percibido como el elemento esencial para comprenderlos, y por otro a la recuperación consciente de su contenido, como si los manuscritos hubieran estado hasta ahora monopolizados por los intereses cristianos. El contenido legal de ciertos manuscritos, como las copias del Rollo del Templo, de la Carta halakhica, los nuevos fragmentos del Documento de Damasco y los documentos publicados en DJD 35, han reorientado la investigación hacia los aspectos legales como la mejor manera de acercarse al Judaísmo del Segundo Templo, y han llevado a primar esta investigación, en detrimento del estudio de los aspectos más ideológicos, teológicos, apocalípticos u otros que también se hallan presentes en estas composiciones.67 Esta corrección de perspectiva es sin duda alguna saludable, y deberá proseguirse puesto que conduce a una comprensión más equilibrada de los textos. Per la forma en la que se pone el énfasis en los aspectos legales, como si fueran el único elemento en los textos, puede conducir también a una distorsión de la realidad. Ella puede hacer olvidar que estos aspectos no son en definitiva más que una parte del conjunto, y una parte cuantitativamente minoritaria. Entre los cuatro volúmenes de textos “halakhicos” (una designación, entre paréntesis, que es totalmente anacrónica) publicados en la 66. El título hebreo complete es “Meghillot: Estudios sobre los manuscritos del desierto de Judá”. Publica exclusivamente e Hebreo con resúmenes en Inglés. 67. Ver, por ejemplo, los volúmenes colectivos Bernstein, García Martínez, Kampen 1995, el volúmen del octavo congreso de Orion en Jerusalén, de próxima aparición en la serie STDJ, y la abundante bibliografía recogida en Harrington, 2004. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 327 serie DJD entre 1994 y 1999 (4QMMT, 4QS, 4QD y 4QTextos Halakhicos) únicamente éste contiene textos en los que la halakha es el elemento predominante. En los otros tres, la halakhah aparece mezclada con otros muchos elementos no legales que en las obras en cuestión ocupan tanto o más espacio y tienen tanta o más importancia. El elemento de recuperación apareció claramente en la campaña de prensa que condujo a la decisión de las autoridades israelíes de permitir el acceso sin restricciones a los manuscritos. Los editoriales de BAR de la época hablan por sí mismos, pero se encuentra igualmente en publicaciones de autores tan respetables como Larry Schiffman, que afirmaba que hasta entonces (su libro es del 1994) los estudios qumránicos se habían centrado en el interés que los manuscritos presentaban para comprender el Cristianismo, y que era hora de “librarlos” de esa cristianización y de estudiarlos como documentos que pertenecen a la historia del Judaísmo.68 A pesar del lo exagerado de estas afirmaciones y de que olvidan que el interés mayor de los manuscritos desde el punto de vista cristiano consiste precisamente en la luz que aportan sobre el Judaísmo en el que el Cristianismo tiene sus raíces, yo pienso que esta recuperación, como el estudio de los elementos halákhicos de los manuscritos, seguirá creciendo en el futuro y será una de las líneas centrales de la investigación. La otra grand tendencia que yo veo dibujarse y que debería igualmente desarrollarse en el futuro es lo que yo llamaría una “recristianizaición” del estudio de los textos, paralela y complementaria con la “rejudaización”. Yo estoy convencido de que las falsas polémicas sobre la presencia o no de textos neotestamentarios en Qumrán, o sobre los posibles o imposibles contactos de Jesús, del bautista, o de los primeros cristianos, con Qumrán, dejarán de orientar la investigación sobre falsas pistas y no ocuparán más la actualidad. Pero, por el contrario, la búsqueda en los manuscritos de elementos que nos ayuden a comprender mejor y a explicar cómo el Cristianismo se enraíza en el Judaísmo multiforme y plural no dejará de crecer y aumentar.69 68. Schiffman 1994: xxiii. 69. Como lo prueba la colección de estudios de Brooke, 2005. FLORENTINO GARCÍA MARTÍNEZ MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 328 Las riquezas de los textos ahora accesibles no han sido todavía explotadas, y la luz que pueden proporcionar al estudio del Nuevo Testamento se extiende a todos los niveles. El motivo es claro y simple. Los textos de Qumrán llenan en parte el vacío que había entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre la Biblia hebrea y el Evangelio cristiano. Gracias a ello, la tarea de comprender los orígenes del fenómeno cristiano, de su entronque en la tradición bíblica, de su apropiación de desarrollos teológicos ya adquiridos en el mundo judío, de su participación en las normas de vida comunes a distintos grupos de la misma época, resulta ahora posible. Y en consecuencia resulta visible el enraízamiento profundo del cristianismo en la historia, su desarrollo propio, de su toma de posición frente a otros grupos judíos que participan de los mismos orígenes pero que optan por desarrollos distintos. Si yo no me equivoco completamente, estas dos tendencias (de una parte “rejudaización” de otra parte “recristianización”) dominarán la investigación qumránica en el futuro. Juntas nos permitirán avanzar en la comprensión de los textos. Por supuesto, ciertas polémicas continuarán, puesto que forman parte integrante del avance científico que se realiza siempre a tientas y con tropezones. Las hipótesis y los marcos hermenéuticos cambiarán sin duda alguna, siguiendo el progreso en la comprensión de los textos. Pero “la más grande aventura bíblica del siglo XX” continuará su desarrollo en el siglo XXI, iluminándonos el período clave de la Palestina del siglo primero, en la que tanto el Judaísmo rabínico como el Cristianismo hunden sus raíces. QUMRÁN EN EL SIGLO XXI MEAH, sección Hebreo 55 (2006), 309-334 329 BIBLIOGRAFÍA AVIGAD, N., Y. YADIN, (1956), A Genesis Apocryphon. A Scroll from the Wilderness of Judaea, The Magness Press, Heikhal ha-Sefer, Jerusalem. 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