Don Juan de Aviles
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DON Jt X)Ub!I<¿ue mi lengua A por las Provincias a con indecibles clamor el prodigio trias notabl que se ha bailado en las ni se ha emento eo los j.- y asi para que el va#é de mi numen tosco ras por el mar siempre sen dejas fi icas verdades, imploraré los auxi ios ' de aquella antorcha br que en sus dorados do: s levantó con majestades su trono , y fué coronat de Serafines amantes, por Reyna en los altos i y por Abogada , y Mac de tojos los pecadores, Vir¡»en pura , Aurora ar :<?, porque sin su gran favor 110 saldré bien adelante, y asi discreto Auditorio gratos oídos prestadme. En la Ciudad de Valenci que es de la España el es AVILES. 00— - - E célebres murallas aq«d País atlante. É este non p'us u tra, £ hermoso de los imres * l ’l soberbio Neptuno 'gunente icansable -e sus bellas plantas Etezos de cristales. - 1e hermoso Jardín j= fecundidades E noble Caballero u E ecido linage, ■•"H Juan de Aviles S-^gre, y quedó sin Padre y ocho años $ - E lrí’ Pena !T1 u; grande! E P:,r heredero ~Eil innumerable, ^"^g-tado Pariente ~E100 • rama > y sangre, 5 —E ¿ luego al punto je leshere Jarle, _ _ E co n razones, 00 E aprobables, a ! o Mayorazgo, 3 - 5= Don Juan , y hace
DON JUAN DE AVILES. T)UbÜ^'ue mi lengua £ voces A porlasFrovincias rnasgrandes con indecibles clamores el prodigio trias notable, q ue se ha bakado en las historias, ni se ha escrito ea los Anales. Y asi para que el vagél de mi numen tosco rasgue por el mar siempre sereno dejas fi icas verdades, imploraré los auxi ios de aquella «íotófcha brillante, que en sus dorados doseles levantó con majestades su trono , y fué coronada de Serafines amantes, por Reyna en los altos Cielos, y por Abogada , y Madre fie todos los pecadores, Virgen pura , Aurora amable, porque sin su gran favor no saldré bien adelante, y asi discreto Auditorio gratos oídos prestadme. En la ciudad de Valencia, que es de la España el esmalte, cuyas célebres murallas son de aquel f*ais rulante. En aqueste non p'us u tra, Puerto hermoso de ios mires donde el soberbio Neptuno * continuamente icansable inunda sus bellas plantas con bostezos de cristales. En este hermoso Jardín lleno de fecundidades nació un noble Caballero de esclarecido Knage, era Don Juan de Aviles su nombre, y quedó sj„ padre 3 ios diez y ocho años de su e _ad, pena mu; grande! 1 Muedó por heredero del caudal innumerable, y un dilatado Pariente de su tronco , rama , y sangre se presentó luego al punto á querer desheredarle, alegando con razones, y litigios improbables, a como dicho Mayorazgo, no era de Don Juan , y hace Núm 204.
falsa prueba de ser suyo, y regalando al instante porcion de oro logró el que ,isi se le aprobase. En fin , Don Juan de Avilés S£ salió al campo una tarde por divertir sus tristezas, y aliviar algo sus males, sentóse al pie de una fuente por ver sus claros cristales, y entre penas, y congojas, entre suspiros, y ayes repasaba c! infortunio de íiu suerte tan muría ble, haciendo aquestas ideas estaba, cuando delante de su vista se aparece un Mancebo, cuyo arte de persona á entender daba, que era grande Pesonaje, y por primeras palabras le cijo razones tales: Dime Don Juan de Avnés, qué ¿íliccioues te combaten? por qué estas triste? no temas, que soy quien viese A ampararte, asi vuelve en alegría tus indecibles pesares; yo todo cuanto te pasa lo se sin que un punto falte; y pues te he dicho que soy quien viene en todo á librarte, te diré también quien soy, y asi para no causarte, yo soy Lucifér, que vengo movido de mi coraje á sacarte de este ahogo, antes que en el peligrases, yo no te pido escritura, ni que tu alma me mandes, porque no es tuya , y no puedes dar lo que nunca comprastes, solo pido, que la vida que te queda de restante la emplees en andar siempre ñ mi lado, y que no hable tu bóca cosa Divina de Dios, ni su Santa Madre, ni entrar en Templo ninguno, ni nunca has,de confesarte, ni oir Misa en ningún tiempo, ni tampoco persignarte, ni has de rezar el Rosario, ni jamas del acordarte. Guardando estas condiciones te daré sin dilatarme papeles por donde conste, que te viene pa>r liuage el Mayorazgo , y asi responde lo que te agrade. Don Juan de Avi.es al punto le dijo, que si, y se parteo los dos con mucha alegria deseosos de logarse á cada uno su intentoi y llegaron á unos valles donde siendo media noche, dice el Autor que esto trae, que vieron tan ciara luz como cuando el Sol brillante vi en medio de su carrera; y entrando rnas adelante se hallaron en un Palacio tan hermoso , y admirable, que eran todas las paredes de esmeraldas , y diamantes; entraron dentro , y estaban las paredes con gran arte vestidos de mil preseas, de colores admirables, con alhajas de oro, y plata, de al aba.stres , y de jaspes, todo el techo era de oro, y porque mas io adornase
tenia de trecho & trecho flores de hermosos granates, pinturas muy exce’entes al decir incomparables, y en medio de una gran, quadra adornada de metales habia ana hermosa fuente vertiendo claros raudales. Entraron á un cuarto donde estaba lleno de esmaltes un ccriiorio. y abrió con una pequeña llave una gaveta , y sacó de ella unos papeles grande?, y á Don Joan los entregó para que él mismo los guarde, de alli lo llevó á ua jardín tan famoso , y deleitable, que absorto se quedó al ver su amenidad agradable, su longitud adornaban, tan bien formados quadrantes de los quales producían flores de mil calidades, y para iuundar las plantas, y .los arboles frutales había seis bellas fuentes, y un número de Galanes, en cada una, que á estos el agua dansar, ¡c»hace. Don Juan absorto le dijo con voces muy natarales, de quien es este Jardín, y el Palacio que alli yace? El Demonio respondió sin en nada perturbarse, para Don Juan de Avilés^ , es este apacib’e para je. Don Juan de Avilés le dijo algo mudado el semblante: Pues si aquesto fuese así, seria de España un grande; aunque tan alta fortuna fio creo se me logras?. Pero el sobervio enemigo se afirma en ello, y se salen del Jardín, y & la salida debajo de los umbrales de la puerta había nacido un bello clavel fragante. Don Juan de Avilés al punto por el olor tan suave, lo arrancó con los tres dedos, que se hallan manuables; pero al tiempo de tkar derretidos se le caen ios tres dedos en elsuelo, sin salir geta de sangre. Sufrió el dolor cuanto pudo, y sin dilación se parten los dos al Real Consejo, donde alegres, y triunfantes en breve tiempo salieron con sentencia favorable; á Valencia se vovieron, donde sin dificultades le dieron su Mayorazgo todo muy por sus c.-sbales. Asi vivió doce años, ski que en un punto guardase de Dios los altos Preceptos, ni tampoco frecuentase de 1a Iglesia ningún templo, ni de MARIA acordarse, • siendo amigo del Demonio en tantas conformidades, que eran dos cuerpos, y un alma, y en una dos voluntades;. < Pasando estos dos amigos una señalada tarde por la puerta de un Convento de mi Seráfico Padre dió á Don Juan tan gran dolor en su pecho de diamante,
y juntamente Con él tin impulso de arrojarse al Santo Templo , y se halló en el medio de su Nave; el Demonio vuelto en iras, y entre rabias infernales le decia : Vil traidor, qué el precepto quebrantaste, sin ver f§ue de mis furores nadie podrá reservarte ? ' Don Juan de Aviléssepuso orando hacia ios Altares, y en uno de ellos estaba con culto muy venerable colocado aquel Señor, que es el Bien de nuestros males, enclavado en una Cruz, y postrándose delante le dijo aquistasr.ji£:)¡iei: S-fior ario, Dios amaate, habrá en vuestra gran bondaiü para este pobreigaoraníe de Ju¿n de Avilé»* perdón ? Y al punto la Sjcra Imagen inclinando la cabeza, le dió el sí, caso admirableJ Pero Don Juan de Avilés le dijo : Señor , me p ace; pero yo quiero ese sí. de los purpurees cristales de vuestros labios, y al punto su rojo carmin se abre, y le dijo: Si, Aviiés. V sin mas razón se parte, yral Guardian del Convento clara relación le íiace de su vida , y le pidió, que e*. abito le otorgase, y mientras viva con él no ha de salir á la calle. Concedióle el Guardian su buen afecto, y con granie gusto de los Religiosos el abito venerable Je vistieron , y despues con un afecto entrañable mandó que eQ su mayorazgo el Convento se entregase. Y en este Santo Convento murió, danio ejempl©grande de santidad , pues lo hallaron ea su Celda yacadaver, vertiendo sus ojos perlas, de su corazón am inte, abrazado 4 un Crucifijo, que no pudieron -quitarle, y en un monumento nuevo sepulcro á su cuerpo le hacen. Este prodigio • señores, y c «so tan admirable el propio ingenio le oyó en Catedra de verda les á un predicador insigne, y lo tía espresado en romance para que todo naci lo. sepa de Dios lo incf ibie, lo poderoso y lo juvto, y de su poder lo grande. Pidámosle muy de veras, j á su Santísima Madre que nos dé gracia en la v»da, y en la muerte nos ampare. eo Con licencia: En Córdoba, en la Imprenta c1-? ; Don Rafael García Rodríguez , Calle de la LibreriaV íüiOJj P?>Vj ' . ; :