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MOUSEION ISSN (1981-7207) http://www.revistas.unilsalle.edu.br/index.php/Mouseion Canoas, n. 29, abr. 2018. http://dx.doi.org/10.18316/mouseion.v0i29.4697 Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial Marisol García Torrente1 Celia Martínez Yáñez2 Resumen: La Alhambra ha mantenido desde su origen una particular relación con Granada, al confi gurarse como ciudad palatina dentro de ésta, que no perdió su dimensión habitada hasta su declaración como Monumento Nacional en el siglo XIX. Son varios los aspectos asociados al tránsito de la Alhambra hacia su defi nitiva caracterización y uso como bien cultural protegido, carente de función urbana y consagrado a la fruición y visita pública. Sin embargo, rara vez se subraya uno de ellos: el efecto que la actual entrada de la mayoría de los visitantes por un acceso no histórico ha tenido en la comprensión global del lugar y su territorio. El objetivo de este artículo es, por lo tanto, refl exionar en torno a las actuales tensiones e interacciones entre el Conjunto Monumental y su contexto, profundizando en una cuestión de gran calado: la evolución en el acceso a la Alhambra y su incidencia en la lectura y comprensión del monumento, su protección y la acogida de visitantes. Para ello se analizan, en primer lugar, los cambios experimentados en los modos de acceder a la Alhambra a lo largo de la historia, el paulatino cierre de sus puertas históricas y la apertura de dos vanos en el recinto amurallado que son los actualmente utilizados mayormente por la visita pública. En segundo lugar, se evalúa como las entradas actuales difi cultan la comprensión de la Alhambra como ciudad palatina fortifi cada a la que se accedía en el pasado por diversas puertas conectadas a distintos barrios de Granada, con los que han perdido la valiosa relación territorial existente históricamente. Y, en tercer lugar, se profundiza en la incidencia que la gestión y acogida de visitantes han tenido y tienen en el actual modelo de visita pública y en las soluciones que el propio Patronato de la Alhambra ha propuesto para mejorar la problemática aquí planteada. El análisis conjunto de estos aspectos es la base para exponer, en el último apartado, algunas conclusiones y propuestas en las que se podría indagar en el futuro para abordar modos alternativos de acceder a la Alhambra que mejoren su comprensión global y siempre confl ictiva relación con Granada. Palabras clave: Alhambra; Accesos; Protección del Patrimonio; Acogida de Visitantes; Visita Pública. Os acessos à Alhambra: incidência na sua leitura e gestão patrimonial Resumo: A Alhambra vem mantendo, desde sua origem, uma estreita relação com Granada, confi gurando-se como uma cidade palaciana no interior desta, e sem perder sua dimensão habitada até sua declaração como Monumento Nacional no século XIX. Há diversos fatores relacionados à transformação da Alhambra até sua caracterização defi nitiva e uso como patrimônio cultural protegido, carente de urbanização e dedicado à fruição e visitação pública. No entanto, um deles raramente é enfatizado: o efeito que a entrada atual da maioria dos visitantes por um acesso não histórico teve sobre a compreensão geral do local e seu território. O objetivo deste artigo é, portanto, refl etir sobre as atuais tensões e interações entre o Conjunto Monumental e seu contexto, aprofundando-se em uma questão de grande importância: a evolução no acesso a Alhambra e sua incidência na leitura e compreensão do monumento, bem como sua proteção e a acolhida aos visitantes. Para isso, são analisadas, em primeiro lugar, as mudanças 1 Doctora en Arquitectura. Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico Universidad Sevilla. Profesora Colaboradora del Área de Proyectos Arquitectónicos. Departamento de Expresión Gráfi ca y en la Ingeniería. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Granada. email: [email protected] 2 Doctora en Historia del Arte (UGR). Profesora Contratada. Departamento de Historia del Arte, Universidad de Granada. Miembro del Consejo de Redacción de E-RPH, Revista Electrónica de Patrimonio Histórico. Profesora del Máster en Dirección y Gestión Turística del Instituto Universitario de Posgrado (Universidades Autónoma de Barcelona, Carlos III de Madrid y de Alicante), así como de diversos cursos de Experto Universitario de la Universidad Internacional de Andalucía. Vicepresidenta del Comité Científi co Internacional de Turismo Cultural de ICOMOS Email: [email protected]
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 94 observadas no que diz respeito às formas de acesso ao longo da história, o fechamento gradativo de suas portas históricas e a abertura de dois vãos no recinto amuralhado que, atualmente, são utilizados, principalmente, para visitação pública. Em segundo lugar, avaliam-se como as atuais entradas difi cultam a compreensão da Alhambra como uma cidade palaciana fortifi cada, cujo acesso, no passado, era por diversas portas conectadas a diferentes bairros de Granada, com os quais perdeu a valiosa relação territorial historicamente existente. E, em terceiro lugar, aprofunda-se na incidência que a gestão e recepção de visitantes tiveram e têm no atual modelo de visitação pública e nas soluções que o próprio Patronato da Alhambra propôs para melhorar os problemas aqui levantados. A análise conjunta desses aspectos é a base para expor, na última seção, algumas conclusões e propostas em que se poderia investigar, no futuro, para abordar formas alternativas de acesso que melhorem a sua compreensão global e a sempre confl itante relação com Granada. Palavras-chave: Alhambra; Acessos; Proteção do Patrimônio; Acolhida de Visitantes; Visitação Pública. Th e accesses to the Alhambra: impact on its reading and patrimonial management Abstract: Th e Alhambra has always maintained a particular relationship with the city of Granada, due to its confi guration as a palatine city enclosed within it that preserved its inhabited character until its from a palatine city as National Monument in the 19th century. Th ere are several aspects dealing with the Alhambra transition to a protected cultural property mainly devoted to the public visit and enjoyment, but one of them it is hardly highlighted: the eff ect that visitors current entrance to the monument through a non-historical access has had in the Alhambra and its environment’ global understanding. Th e aim of this paper is therefore to delve into the current interactions between the Monumental Complex and its context deepening in a crucial question: the evolution in the access to the Alhambra and its impact in the monument comprehension, protection and visitors’ hosting. To do so, we fi rst analyse the changes experienced in the access to the Alhambra throughout history, the gradual closing of its historic gates and the opening of two bays in the walled enclosure that are its main current entrances. Second, we assess how these entrances prevent the understanding of the Alhambra as a fortifi ed palatine city which was accessed in the past by several gates connected to the neighbourhoods of Granada, with which they have lost the valuable territorial relationship existing historically. And, third, we focus on the impact that the management and reception of visitors has in the current model of public visit and in the solutions that the Board of the Alhambra has implemented to improve this problematic. Th e joint analysis of these aspects is the basis to expose some conclusions and proposals that could be explored in the future to identify new alternatives to visit the Alhambra, able to improve its global appreciation and always confl icting relationship with Granada. Keywords: Alhambra; Access; Heritage Protection; Host of Visitors; Public Visit. Introducción El Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife es, como casi todos los lugares patrimoniales, un bien muy complejo y diverso, lo cual no sólo se deriva de su asentamiento, relación con Granada y con el territorio inmediato que le servía de abastecimiento, sino también de su morfología urbana original medieval, sus transformaciones posteriores y la superposición de elementos, valores, bienes, signifi cados y espacios que se han ido añadiendo a lo largo del tiempo al llamado “Territorio Alhambra”. Todo ello ha dado lugar a que la Alhambra, además de una ciudad palatina y un Conjunto Monumental protegido, sea también a día de hoy un concepto que sirve para designar realidades, bienes e incluso paisajes urbanos y naturales muy diversos que han ido añadiéndose a su gestión a lo largo de la historia. Buena prueba de ello es la extensión de la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Alhambra y el Generalife (1984) para incluir en ella al barrio del Albaicín (1994), con el que mantiene una indudable -y también confl ictivarelación paisajística e histórica. Como consecuencia de todo ello, la Alhambra conforma una suma y simultaneidad de realidades, dimensiones patrimoniales, y funciones públicas (turismo, educación,
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 95 cultura) de difícil lectura y asimilación para el visitante. La propia historia de la protección de la Alhambra y el Generalife, que se ha ido adaptando a estas realidades y va desde su declaración como Monumento Nacional y Jardín Histórico Artístico en 1870 y 1896, respectivamente, incoación como Conjunto Histórico en 1989 y vuelta a su esencia como Monumento (BIC) en 2004, muestra esa gran complejidad. Es precisamente con el inicio de su protección jurídica cuando la ciudad palatina comienza a caracterizarse y gestionarse no ya como un asentamiento urbano habitado secularmente, sino como un monumento consagrado exclusivamente a la visita y fruición pública. Con esta transformación empieza a generarse la problemática tratada en este estudio: los cambios y evolución experimentados por los modos de acceder a la Alhambra - desde sus orígenes a día de hoy-, el modo en que la adecuación del monumento a la visita pública ha transformado su estructura y lectura, y las diversas soluciones mediante las cuales el Patronato de la Alhambra y el Generalife ha afrontado esta cuestión. Madinat Garnata y Madinat al-Hamra. Una ciudad compartida A los pies de cinco colinas: San Nicolás, San Cristóbal, San Miguel Alto y Sabika-Mauror, entre la vega que generan los ríos Beiro, Darro y Genil y la cadena montañosa de Sierra Nevada, se sitúa la ciudad de Granada. Un ámbito geográfi co excepcional, con amplias aptitudes para la ubicación de asentamientos humanos, por la generosidad de sus tierras de vega, la abundancia de agua, su amable climatología y, lo que es más importante, su capacidad defensiva propiciada por una compleja topografía que permite la inexpugnavilidad a la vez que el control visual general de todo el territorio circundante. Debido a estas cualidades, y como ya han detallado otros estudios (ORFILA, 2013), el territorio que hoy ocupa la ciudad de Granada ha sido ocupado por diversas culturas, desde los túrdulos hacia la segunda mitad del siglo VII a.C, hasta los ziríes en el siglo XI d.C, quienes comienzan a edifi car y habitar las colinas de la Sabika y del Albaicín después de que el monarca Zawi ben Zirí (1013-1019) abandonase defi nitivamente en 1013 Madinat Elvira, eligiendo Granada como capital de su reino. Como apunta Seco de Lucena (1966, p.46) con cierta controversia, en ese momento tanto en la colina del Albaicín como en la colina de la Alhambra ya existían “dos alcazabas, cada una de las cuales coronaba sendos cerros que se elevan a ambas riberas del río Darro, a cuyos pies fue construida la medina o ciudad de Granada: la alcazaba del Albaicín (gasabat al-Bayazin) y la alcazaba de la Alhambra (gasabat al-Hamra)”. La colina de la Sabika adquiere mayor importancia dentro de los límites de la ciudad de Granada cuando en el siglo XI se construye, sobre los restos de la antigua fortaleza a la que hacía alusión Seco de Lucena, una pequeña fortifi cación militar estratégicamente ubicada dentro del sistema de torres vigías que defendían la Taifa de Granada en época Zirí (un vasto territorio que se extendía desde el litoral granadino hasta Sierra Nevada) (LEVI-PROVENZAL y GARCÍA 1980, pp.131-132; GALLEGO, 1967, p. 11). Esta emblemática edifi cación que, años más tarde daría origen a la construcción de la ciudad palatina de la Alhambra, desempeñaba funciones exclusivamente defensivas, de vital importancia estratégica durante las invasiones de almorávides y almohades que se sucedían en este periodo. Tras una época confl ictiva de enfrentamientos y desgobiernos, en mayo de 1238, el primer monarca
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 96 nazarí Muhammad I (Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr, 1232-1273), conocido como Ibn al-Ahmar “hijo del rojo”, tras declararse vasallo del rey Fernando III de Castilla, entra y toma la ciudad de Granada. Nada más iniciar su reinado decide además de reforzar los sistemas defensivos preexistentes en la colina de la Sabika, instalar una verdadera ciudad palatina en un lugar denominado “la roja”, manifestando al tiempo su deseo de trasladar su residencia personal a dicha fortifi cación. Durante su reinado funda la nueva fortaleza o Alcazaba Yadida (VILLAFRANCA y BERMÚDEZ 2010, p. 41), como punto de control y residencia de los soldados, altos cargos militares, sus familias y la realeza; también construye la Acequia Real, infraestructura hidráulica de gran relevancia para la colina, indispensable para dotar de agua a la colina roja y hacer viable la refundación del lugar como ciudad palatina. Con Muhamad I, comienza lo que se puede argumentar como la colonización de la colina de la Sabika de una forma específi ca como nunca antes había sucedido. Una forma genuinamente nazarí, que marcó en gran medida la trayectoria, estructura y evolución histórica del territorio Alhambra. La apertura y confi guración de las puertas y accesos a la Alhambra en época nazarí Durante la dinastía nazarí (1232-1492), a medida que se construía la Alhambra como ciudad palatina y se ampliaba la ciudad de Granada donde residía la población, se fueron habilitando caminos de acceso para entrar y salir de la Alhambra y conectarla con los distintos barrios que conformaban la estructura urbana general de la ciudad. Como se aprecia en el Plano de la Granada Árabe de Luis Seco de Lucena de 1910 [Figura 1], la ciudad se conformaba mediante un complejo sistema de murallas enlazadas que diferenciaban los distintos arrabales o barrios de la ciudad, a los que se accedía a través de numerosas puertas ubicadas en los diversos recintos murarios. Figura 1. Plano de la Granada Árabe 1910. Luis Seco de Lucena. Fuente: http://adurcal.com
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 97 Las cercas al fi nal de la dinastía nazarí delimitaban, al norte el Rabat Albayazin, a continuación separado por la muralla del siglo XI, el recinto fundacional denominado Alcasba Cadima-Gidida, más abajo Madinat Garnata, ocupando ambas orillas del río Darro. Al otro lado, en la colina Sabika-Mauror, en lo más alto, la almunia Genna-Al-Arrif (o del Generalife), la ciudadela de la Alhambra y en la zona que actualmente ocupa el barrio del Realejo, la Garnata Alyahud o barrio de los judíos. (Seco de Lucena 1910: 1). Por su parte, la Alhambra nazarí quedó confi gurada en cuatro sectores diferenciados. Intramuros, la Alcazaba o recinto castrense, los palacios nazaríes adosados al lienzo norte de la muralla y la medina con sus dos partes diferenciadas, la alta (artesanal y productiva) y la baja residencial. Y extramuros, la almunia real del Generalife, una hacienda agrícola destinada a la producción, abastecimiento alimentario, ocio y recreo del sultán. La comunicación entre todos ellos se articulaba según un sistema de puertas internas, estratégicamente dispuestas para permitir el tránsito por el viario principal de la Alhambra, la Calle Real Alta y Baja, que en paralelo discurrían de este a oeste dando acceso a los distintos recintos. De igual forma, mediante un sistema de torres-puertas se daba paso a los distintos caminos que, descendiendo por todos los fl ancos de la ladera de la Sabika-Mauror, comunicaban la Alhambra con la Ciudad de Ganada No se debe pasar por alto que en los primeros años de la dinastía zirí, cuando se estaba consolidando el recinto fortifi cado de la Alcazaba de la Alhambra, el acceso principal a ésta se realizaba por la denominada Primitiva Puerta de las Alcazaba, que quedó ubicada en el interior de este recinto (al pie de la Torre de la Vela) al construirse la Puerta de las Armas, hecho que modifi có en gran medida la estructura interna y externa de la Alcazaba zirí (PAVÓN, 1971, p. 5; VILCHEZ 2012, pp. 135-138). Para acceder a ella desde la ciudad de Granada se cruzaba el río Darro por el puente del Cadí (Cantara al-Cadi) situado junto al Bañuelo (edifi cio emblemático destinado al baño público en época Zirí) y a continuación por un tortuoso camino, bastante inaccesible por su abrupta topografía y el férreo control militar al que la zona estaba sometida, se llegaba a dicha puerta. Descartando esta última, podemos decir que las puertas históricas monumentales de acceso a la Alhambra en época nazarí eran cuatro. Por orden de antigüedad: la Puerta del Arrabal, de las Armas, de la Justicia y de Siete Suelos (GALLEGO, 1996, p. 72). En el lienzo norte se situaban las puertas más antiguas de la Alhambra (Arrabal y Armas). La Puerta del Arrabal-Torre de los Picos fue la primera en construirse. Casi con toda seguridad, al fi nal del reinado de Muhammad II (1273-1302), segundo rey nazarí, se produce la apertura de la Puerta del Arrabal (Bab alFary o Puerta del Consuelo). El itinerario para llegar a ella desde la ciudad partía de Bab Guadaix as-Soft a o Puerta baja de Guadix, atravesando el río Darro por el Puente del Aljibillo o de Los Labradores (Cantara al-Harrathin), para acceder al barranco de las cuestecillas (Handac Aikibía) actual Cuesta de los Chinos o del Rey Chico, que conducía directamente, tal y como se puede apreciar en el plano de Seco de Lucena, salvando un gran desnivel, a la Puerta del Arrabal. Para muchos esta puerta sería considerada como una puerta exterior privada, de uso exclusivo del monarca, para acceder a través del Camino Medieval de los Palacios al Generalife; para otros era el primitivo y principal camino histórico de conexión entre la ciudad (Albaicín y Sacromonte) y la Alhambra (VILAR, 2016, p.250). Probablemente la puerta del Arrabal sea la más antigua del recinto amurallado, aparte de la antigua puerta zirí situada a los pies de la Torre de la Vela (VILLAFRANCA Y BEMÚDEZ, 2010, p. 49-53). También a este monarca, Muhammad II, se le atribuye la apertura de la segunda puerta nazarí situ-
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 98 ada en el lienzo norte, la Puerta-Torre de las Armas (Bab al Silhah). Se sitúa estratégicamente en el punto de encuentro de la muralla principal de la Alcazaba con la barbacana y la coracha que desde la puerta descendía hasta el río Darro, para garantizar agua a la Alcazaba independientemente de la Acequia Real. Su construcción coincide con una época de expansión demográfi ca que hizo necesario la apertura de una nueva puerta para complementar los ya saturados accesos por la Puerta del Arrabal y de la Primitiva Puerta de la Alcazaba. Aunque existen indicios de que fue la más transitada, en la actualidad el camino exacto que desde la ciudad llegaba a ella se desconoce, probablemente se haría atravesando la Puerta de los Panaderos (Bab-Adiff af), y el puente del Cadí o del Alcaide (Cantara al-Cadi) para a continuación, ascendiendo por algún camino del Bosque de San Pedro hoy desaparecido, cruzar el barrio del Cadi (Rabad al-Cadi). Una vez dentro permitía dos accesos diferenciados, a derecha hacia el interior de la Alcazaba, a izquierda a los Palacios Nazaríes a través de la desaparecida Puerta de la Tahona, situada hoy bajo el baluarte de la Torre del Cubo (PAVÓN, 1971, p. 7). Lo cierto es que su construcción mejoró la comunicación de la Alhambra con la Medina de Granada en un momento de expansión demográfi ca, al tiempo que permitió la conexión directa con los recintos palaciegos y la Alcazaba (Ibíd., p. 31). Casi con toda seguridad, esta puerta que en tiempos fue la más transitada, era frecuentada por militares, personalidades de la nobleza y la casa real, comerciantes y ciudadanos de a pie que subirían a la ciudad palatina para tratar asuntos que requerían de supervisión real. En defi nitiva, como aparece en el plano de Seco de Lucena (Bab al-Medina), era la verdadera y principal puerta de acceso a la medina. Tras un breve periodo en el que reina Muhamad IV (1325-1333) sin que hayan transcendido acontecimientos relevantes desde el punto de vista de la consolidación de la estructura urbana del recinto, llega al poder Yusf I (1333-1354). Con él se inaugura un periodo en el que la arquitectura nazarí llega a su máximo esplendor, no solo porque se construyeron numerosos edifi cios durante su reinado, sino también por el alto valor arquitectónico y simbólico que en conjunto todos ellos tuvieron. Bajo su reinado se construye entre otros, el Palacio de Comares y, lo más trascendental para el tema que nos ocupa, la apertura de las Puertas de la Justicia y posteriormente la de los Siete Suelos en el lienzo sur de la muralla, materializando así dos accesos directos a la medina de la Alhambra por la parte baja y alta respectivamente, lo cual contribuyó en cierto grado al desuso del tránsito por las puertas de las Armas y del Arrabal y de los caminos históricos que partían de ellas. La Puerta-Torre de la Justicia construida en 1384 en el lado suroeste de la muralla, adquiere una gran importancia al posibilitar un más directo y suave acceso, topográfi camente hablando, desde los arrabales situados en la margen derecha del río Darro y desde la Alcazaba Cadima (GALLEGO, 1963, p. 51). Su nombre Bab al-Saria (Puerta de la Justicia o de la Explanada) evidencia el uso y la función que tenía esta puerta en época nazarí. Como apunta Gómez Moreno (2002, p. 135), además de la función de puerta de acceso y control de la población, era objeto, en la explanada exterior, de representaciones militares, civiles y rituales, por lo que se convirtió en la entrada más representativa, monumental y simbólica por la que entraban visitantes, embajadores y personas de prestigio pertenecientes a la corte nazarí. De igual forma, a través de ella se accedía, ya en el interior de la Alhambra, a un gran espacio, que estaría destinado al uso público de musalla (rezo al aire libre) y mercado (PAVÓN, 2004, p. 41). Según el plano de Seco de Lucena, la subida en época nazarí desde la ciudad a esta puerta se realizaría saliendo por la Puerta de los Estereros (Bib Alhazarin), para cruzando bien por el Puente de los Barberos (Cantara Alhagimin) o por el Puente de
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 99 los Baños de la Corona, atravesar los barrios de Almanzora y Gomera hasta llegar a la Puerta del Barranco o Bib Handac, situada en el lienzo de muralla que unía la Alhambra con Torres Bermejas (Hisn Mauror). A partir de aquí, atravesando el barranco de la Sabika (ya que la habilitación de la Cuesta de Gomérez no se hizo hasta fi nales del siglo XVI.), se llegaba a la Puerta de la Justicia o de la Ley. La última puerta exterior de la Alhambra construida en época nazarí es la Puerta de los Siete Suelos, (Bab al-Gudur o Puerta de los Pozos o de las Albercas), denominada a partir del s. XIX con su nombre actual gracias al popular cuento “El legado del moro” que Washington Irving incluye en los Cuentos de la Alhambra (VILLAFRANCA y BERMÚDEZ, 2010, p. 46). Posibilitó el acceso directo a la medina alta de la Alhambra, donde se ubicaban los talleres artesanales, tenerías, etc., por lo que probablemente se convertiría en una de las puertas más utilizadas de la época, permaneciendo probablemente siempre abierta, al igual que la Puerta de las Armas. De la misma forma que ocurría con la Puerta de la Justicia, ante ella se desarrollaban desfi les y torneos militares quedando de manifi esto la importancia de este acceso sur a la Alhambra desde la ciudad de Granada (Ibíd., p. 45). A Yusuf I le sucede Muhammad V, que gobernó de forma discontinua entre 1354-1359 y 1362-1391. Durante su reinado se construyeron edifi caciones en la Alhambra de enorme complejidad arquitectónica y transcendencia como el Palacio de los Leones, si bien desde su reinado y hasta el derrocamiento fi nal de la dinastía nazarí el 2 de enero de 1492, fecha en la que los Reyes Católicos toman la ciudad de Granada, no se producen transformaciones de calado que sean transcendentales para el tema que nos ocupa. Se puede decir entonces que en época nazarí la Alhambra no puede entenderse sino es dentro del contexto urbano de la ciudad de Granada, tanto en lo que respecta a su estructura urbana como a los accesos históricos que conectaban ambas ciudades. El hecho de que todas las puertas exteriores permanecieran abiertas, graduando los fl ujos y cualifi cando diferencialmente los accesos, contribuyó a entender la Alhambra como la ciudad palatina de la ciudad de Granada que fue. La transformación de las puertas históricas y accesos a la Alhambra entre los siglos XV-XIX La Alhambra cuenta en la actualidad con seis puertas exteriores. De ellas, sólo cuatro Arrabal, Armas, Justicia y Siete Suelos, como hemos visto, son de época nazarí. De las restantes, la Puerta de los Carros y la del Hierro se construyeron en los siglos XV, XVI y la tercera o Puerta del Puente Nuevo, en el siglo XX. [Figura 2]
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 100 Figura 2. Plano de accesos históricos a la Alhambra y mosaico de puertas exteriores de la Alhambra en la actualidad. Fuente: Elaboración propia, 2018. A partir de la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos comienza un periodo de irreparables transformaciones que condujeron irremediablemente al deterioro y abandono de los accesos históricos y al cierre sucesivo de las puertas, perdiendo la Alhambra su legibilidad y carácter de ciudad palatina por el de recinto militar, y como elemento signifi cativo dentro del contexto general urbano de la ciudad de Granada. Los hechos históricos que transcendieron a partir de entonces tienen mucho que ver con los actuales problemas a los que se enfrenta día a día el Patronato de la Alhambra y el Generalife (PAG) en la gestión y puesta en valor del territorio Alhambra. En 1492 la Alhambra pasa a formar parte del patrimonio de la corona de Castilla y de la Casa Real asignándosele importantes funciones militares como la Capitanía General, y una jurisdicción propia diferenciada de Granada, casi con toda seguridad debido al entendimiento de su posición estratégica territorial para el control de la población mudéjar que habitaba el Albaicín. Tras la toma de Granada, el rey Fernando el Católico entrega las llaves de la fortaleza de manos de Boabdil directamente a Iñigo López de Mendoza y Quiñones, segundo conde de Tendilla, nombrándole alcaide y capitán de Granada. Durante este periodo los accesos a ésta sufrieron importantes transformaciones que dejaron casi inutilizables para el tránsito aquellos que en época nazarí habían sido habituales como modo de entrar y salir de la Alhambra (VILLAFRANCA y BERMÚDEZ, 2010, pp. 295-298; VILCHEZ, 2011, p. 4). En este sentido se reforzaron las murallas y las puertas construyendo baluartes circulares defensivos exteriores proyectados por el insigne arquitecto Ramiro López, como el de la Puerta del Arrabal (baluarte de la Puerta del Hierro), Justicia y Siete Suelos, también a la Torre de las Cabezas, Olivo y Torres Bermejas, para incorporar los nuevos métodos militares artilleros, hecho que contribuyo al cierre de la puerta de los Siete Suelos y del Arrabal para el uso habitual de entrar y salir. De igual forma, la puerta de las Armas, que había sido el acceso más continuo como tal a lo largo de la historia, quedó completamente inutilizada al construirse el llamado baluarte del Cubo (construido encima de la Puerta de la Tahona), bloqueando el camino de ronda que daba acceso a la vaguada y anulando sus funciones de comunicación con el interior de la Alhambra -dicha operación, planteada por los Reyes Católicos, no llegó a realizarse hasta mediados del s. XVI-. Vemos por tanto cómo
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 101 existía un deseo expreso de los monarcas de inutilizar los accesos de época nazarí (Puerta del Arrabal y Armas) que comunicaban directamente el Albaicín con la Alhambra debido al grado de inestabilidad social existente en la época. Pero realmente es en el siglo XVI, durante reinado del monarca Carlos I de España y V de Alemania y siendo alcaide de la Alhambra Luis Hurtado de Mendoza y Pacheco, tercer conde de Tendilla y segundo marqués de Mondejar, cuando se producen las transformaciones más signifi cativas, provocadas por la construcción del inacabado Palacio de Carlos V. Para la realización de tales obras, en 1526 se abre una nueva puerta en la muralla sur, denominada como Puerta de los Carros o Puerta del Carril, habilitada para la introducción provisional de materiales de obra mediante carros al interior del recinto amurallado (VILAR, 2016, p. 300). A pesar de su carácter provisional, su continuada apertura hasta nuestros días permitió, en colaboración con la puerta de la Justicia, potenciar aún más el acceso sur a la Alhambra, contribuyendo a que junto a la construcción de la Puerta de las Granadas en 1536 a modo de arco triunfal y el pilar de Carlos V, este se convirtiera en el itinerario desde la ciudad por la Cuesta de Gomérez, más monumental y simbólico (VILCHEZ, 2011, p. 5). A pesar de ser la más simple constructiva y estructuralmente hablando, la Puerta de los Carros ha funcionado a lo largo de la historia como una puerta más de la Alhambra, controlándose al igual que en las otras su apertura, cierre y uso. Durante el reinado de Felipe II comienza el abandono y decadencia de la ciudad palatina. Aunque la causa más obvia de este declive se atribuye a la falta de fondos y recursos económicos de la administración central para el mantenimiento de los edifi cios y la muralla, sin duda también contribuyó de forma signifi cativa, tanto la destitución en 1569 por desavenencias con el monarca, del alcaide de la Alhambra Luis Hurtado de Mendoza y Mendoza, como la ruptura defi nitiva posterior -estando en el cargo José de Mendoza Ibáñez de Segoviade la relación entre la familia Tendilla-Mondejar y la Alhambra (Ibíd., p. 4), al quedar a partir de entonces el control de cada una de las puertas de acceso a la Alhambra al cargo de múltiples alcaides. Sin una estructura de control clara y coordinada, gran parte de las edifi caciones del interior de la Alhambra comenzaron a ocuparse desencadenando un proceso paulatino y ascendente de destrucción y compartimentación de viviendas, palacios, puertas, etc. Como hecho signifi cativo destacar el acondicionamiento de las puertas exteriores y torres de la Alhambra durante este periodo como vivienda para los soldados que estaban a su cargo y protección (VILAR, 2013, p. 691). Tampoco durante el periodo borbónico la cosa mejora. Carlos III, convierte la Alcazaba de la Alhambra en prisión, manteniendo este uso hasta bien entrado el siglo XIX (VILAR, 2016, p. 54). Aunque esto perjudicó en gran medida su confi guración, lo cierto es que lo peor estaba por llegar. El 28 de enero de 1810 las tropas napoleónicas entran en Granada ocupando la Alhambra y expulsando a la población que residía en su interior. Durante los años escasos que permanecen en ella transforman de manera signifi cativa todo el recinto amurallado y sus puertas para adaptarlas a las nuevas técnicas de guerra de la época y convertir así la Alhambra en cuartel militar (ibíd., p. 40). En su retirada, el 15 de septiembre de 1812, las tropas francesas arrasan con todo cuanto encuentran a su paso, destruyendo las plazas fuertes (habilitadas en el Secano y en la Alcazaba) y las armas de guerra, al tiempo que volaban parte del perímetro amurallado de la Alhambra. Se conoce que la voladura se inició en la Torre de la Barba a escasos metros de la Puerta de la Justicia, avanzando y destruyendo el fl anco sur de la muralla. En conjunto, demolieron
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 108 síntesis, dos importantes consecuencias para nuestro objeto de estudio. En primer lugar, con el cobro de una entrada a la Alhambra y el desarrollo del turismo y la visita pública se ha ido perdiendo paulatinamente la percepción de aquellos elementos que la caracterizaron en el pasado como un enclave urbano. No nos referimos sólo al hecho de que se acceda a ella por un pabellón y puerta contemporáneos, sino también a que los lugares que coinciden hoy con las zonas de libre acceso han perdido su identidad, quedando relegados a servir de antesala a la visita previo pago. Esta pérdida de identidad, y con ella de la lectura correcta de la Alhambra, es especialmente evidente en relación con la calle Real Alta. Aunque su función de comunicar gran parte de la ciudad palatina sigue vigente hoy, la legibilidad de su importancia urbana y de la propia trama medieval de la Alhambra han quedado mermadas al haber sido incluida una parte de esta calle dentro del recorrido al que se accede previo pago (tras pasar por un punto de control de visitantes en la Medina), de forma que sólo las personas con una entrada pueden recorrerla en su totalidad. En segundo lugar, es necesario impulsar estudios que analicen a fondo los accesos usados por los visitantes, yendo más allá de la mera cuantifi cación de los que acceden a pie, en transporte público o en vehículo privado, o de las encuestas acerca de la tipología de los visitantes que ya desarrolla el Observatorio Turístico del PAG. Lo cierto es que en la actualidad no existen aún estudios específi cos, al margen de los de los Palacios Nazaríes, sobre cuestiones clave como los recorridos que verdaderamente se realizan (pues no tienen por qué coincidir con los itinerarios propuestos ofi cialmente, al margen de los lugares visitables y no visitables), el nivel de conocimiento y utilización del resto de los espacios que componen el Conjunto Monumental, el uso que se hace de las dos únicas puertas históricas abiertas al público, o el grado en que los visitantes, en sus diversas tipologías, siguen la recomendación de iniciar la visita por la Puerta de la Justicia. Esto es extremadamente relevante con respecto a las puertas situadas en el lienzo norte de la muralla de la Alhambra pues, aunque son parte del sistema de acceso histórico al recinto, no están incluidas en los tipos de visita descritos, aunque sí, como veremos en adelante, en los nuevos itinerarios propuestos por el Plan Director. Todas estas cuestiones hacen que sea difícil extraer conclusiones sobre el comportamiento de los visitantes en la globalidad del monumento, lo cual es esencial para afrontar la problemática del acceso y salida a/de la Alhambra y el modo en que inciden en su legibilidad. El tratamiento de las puertas y accesos históricos a la Alhambra en el Plan Director 2007-2020 El Plan Director de la Alhambra 2007-2020 (VILLAFRANCA y SALMERÓN, 2010), que es el documento de planifi cación estratégica para la gestión del Conjunto Monumental a corto y medio plazo, propone algunas medidas relacionadas con el acceso y puertas históricas de la Alhambra especialmente en dos de sus Líneas Estratégicas (LE), que es necesario contemplar: - En la LE 1: Preservación, y dentro de ella en la Adecuación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior, dedicada específi camente los accesos al recinto, se incide en la necesidad de mejorar las condiciones de acceso a la Alhambra y su entorno dando prioridad a los recorridos peatonales que comunican la ciudad con el recinto y que permiten la ampliación de la visita por parajes y vías históricas. Entre las estrategias específi cas que se proponen están la recuperación del antiguo trazado de la Cuesta de los Chinos , la optimización del transporte público tras la peatonalización parcial de la Cuesta y Bosque de Gomérez y el control de los accesos rodados, el establecimiento de los corredores peatonales: Cuesta de Gomérez - Atrio
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 109 de la Alhambra y Torres Bermejas – Paseo de los Mártires, la creación del Atrio de la Alhambra y la mejora del Acceso surAvenida de Santa María de la Alhambra (Ibid, p. 66). - En la LE 2: Uso sostenible de la Alhambra y, en particular, en su apartado relativo a la Visita Pública, se propone tanto la construcción del complejo Atrio de la Alhambra y la Sala de Presentación del Monumento, como una serie de itinerarios alternativos. El concurso para la creación del Atrio de la Alhambra, convocado por el PAG en 2010 y fallado por un prestigioso jurado internacional a favor de la propuesta presentada por los arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos - que no ha llegado a ejecutarse-, partió de la necesidad, ya analizada, de redimensionar los espacios y servicios de acogida del Monumento. El proyecto ganador, se concibió a modo de gran terraza ajardinada, de forma que aprovechando el desnivel existente entre la glorieta de desembarco de visitantes y el pabellón de acceso, bajo se ella construyera un gran hall para articular los diferentes espacios destinados al control, acogida e investigación de visitantes (Centro de Investigación de Visitantes) (Ibid, pp. 66-67) . El objetivo del Plan Directos es que el Atrio se convierta en la antesala desde la cual percibir desde una posición elevada el monumento (a diferencia del actual Pabellón de acceso) y posteriormente, tras visitar y utilizar sus instalaciones, acceder a la Alhambra. En lo que respecta a los Itinerarios Alternativos propuestos por Plan Director señalar que todos ellos tienen por fi nalidad diversifi car la visita pública y promover la comprensión de las conexiones de la Alhambra con la ciudad de Granada, mediante diversos recorridos temáticos que incluyen bienes de ambos ámbitos territoriales. Aunque seis de estos itinerarios incluyen algunas de las puertas históricas, realmente sólo el Itinerario VI_ Las puertas exteriores, se dedica específi camente a las mismas, proponiendo no su apertura, sino la posibilidad de visitarlas para incidir en la comprensión de sus diversas funciones: la Puerta de las Armas, como acceso directo y natural desde la ciudad; la Puerta del Arrabal, como elemento de comunicación con el Albaicín y el Sacromonte; la Puerta de la Justicia, como entrada protagonista a partir del s. XIV, y la Puerta de los Siete Suelos, como acceso a la zona alta de la medina de la Alhambra (Ibid, p. 206). Conclusiones Las diferentes formas de acceder a la ciudad palatina de la Alhambra quedaron afi anzadas en la época nazarí y comenzaron a sufrir modifi caciones muy profundas tras la entrada en la ciudad de los Reyes Católicos, con los que se inicia un proceso paulatino de cierre de sus puertas que dará lugar a que sólo se mantenga abierta la Puerta de la Justicia, y, tras la llegada de Carlos V, la de los Carros. El uso de estas dos puertas, que son las únicas que han mantenido su función original a lo largo de la historia, quedará mermado por las intervenciones de Prieto-Moreno en los setenta, las cuales provocarán cambios irreversibles tanto en la propia estructura física del Conjunto Monumental, como en su territorio. La Puerta y el Puente Nuevo romperán la separación espacial que siempre había existido, desde su propia concepción, entre la ciudad áulica y su almunia, al unir dos colinas antes separadas por una vaguada, la de la Sabika y el Cerro del Sol (donde se ubican, además del Generalife, otras infraestructuras asociadas a la obtención y conducción del agua, que están intima e históricamente ligadas a la Alhambra y son parte esencial de su funcio-
MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 Marisol García Torrente, Celia Martínez Yáñez 110 namiento y dimensión territorial, si bien nunca han formado parte de la visita pública, lo cual coadyuva a la escasa comprensión que incluso a día de hoy se tiene de su dimensión paisajística). A ello se suma que la entrada por el actual pabellón de acceso, unida al paseo de cipreses al que da paso, impiden percibir y comprender en qué momento se está entrando en el recinto y la diferencia o límite entre la Alhambra y Generalife. Esta problemática ha sido abordada por el Plan Director mediante diversas iniciativas, encaminadas a resolver tanto el acceso a la Alhambra, como la diversifi cación de sus itinerarios y la dotación de servicios de acogida e información de visitantes. Entre estas iniciativas destaca el concurso público para la creación del Atrio de la Alhambra, que no ha llegado a realizarse debido tanto a la controversia que genera entre la ciudadanía cualquier intervención en este entorno, como al informe negativo que realizó ICOMOS sobre el mismo, el cual condicionó la decisión fi nal de la Junta de Andalucía de no ejecutar el proyecto original (si bien queda abierta su posible modifi cación en el futuro). Desde nuestro punto de vista, la construcción del Atrio no hubiera supuesto un problema añadido a la legibilidad de la Alhambra, ya que al situarse fuera del contacto directo con la muralla no implicaba una nueva apertura una nueva apertura o acceso en la misma, sino la creación de una pieza de servicios muy necesaria. En este sentido, uno de los aspectos más positivos de esta propuesta es que el enclave elegido por el PAG, independientemente del proyecto ganador, tomaba la sufi ciente distancia como para permitir la visualización del monumento y para hacer compatible su existencia con una futura posible apertura de alguna de las puertas históricas, especialmente Siete Suelos. A pesar de ello, en nuestra opinión, el mayor inconveniente de esta propuesta del PAG reside en su falta de compatibilidad con los accesos históricos que vinculaban a la Alhambra con la ciudad, que entendemos son los itinerarios más adecuados para comprender la relación simbiótica entre ambas, y que quedan en segundo plano al seguir incentivando el Atrio, la llegada al monumento por un lugar por el cual nunca se accedió históricamente. Continuando con esta refl exión, entendemos que la apertura de las puertas históricas es la única forma de poner en valor los antiguos caminos de acceso a la Alhambra que, de utilizarse, harían prácticamente innecesario este equipamiento, salvo para la llegada y acogida de visitantes en grupo, para la venta de entradas a aquellos visitantes que carezcan de ella (los cuales serán cada vez menos numerosos, dado el sistema previo de reservas) y para localizar en él diversas funciones imprescindibles para la representación institucional del PAG, la administración e interpretación del monumento y la creación de nuevos servicios y líneas de investigación, como el Centro de Investigación de Visitantes. El PAG viene insistiendo en la dimensión urbana, paisajística y territorial de la Alhambra desde al menos la redacción del PEPRI. Entre estas iniciativas cabe destacar, en relación con las puertas históricas, la propuesta de diversos itinerarios que las incluyen, pero que no tienen como objetivo, además, ir de la mano de una lectura adecuada de la forma de acceder a la Alhambra, por lo que las puertas históricas son tratadas en ellos como un punto más del recorrido, sin poner en valor la funcionalidad especifi ca que les dio origen, es decir, su apertura pública, que es lo que se plantea en este artículo. Aunque la idoneidad de abrir las puertas históricas ya ha sido señalada por el propio personal del PAG, del análisis del Plan Director se infi ere que éste tan sólo se plantea seriamente como opción de futuro alternativa al acceso actual la apertura de la puerta de Siete Suelos (VILLAFRANCA Y SALMERÓN, 2010, p. 169).
Los accesos a la Alhambra: incidencia en su lectura y gestión patrimonial MOUSEION, Canoas, n.29, abr. 2018, p. 93-113. ISSN 1981-7207 111 Consideramos por tanto que la apertura de las puertas históricas, fundamentalmente la de la Justicia, Carros, Siete Suelos y Arrabal permitiría una lectura más real del monumento y su territorio, teniendo en cuenta que algunos de los caminos históricos que conectaban con ellas (la Cuesta de los Chinos y la Cuesta y Bosque de Gomérez) siguen existiendo a día de hoy, son de hecho utilizados para acceder o salir de la Alhambra por una minoría de visitantes, y se encuentran en un estado de conservación que permitiría su puesta en valor, lo cual redundaría también en un mejor conocimiento, uso y protección del Territorio Alhambra. La excepcionalidad de la Puerta de las Armas (ya que el camino que accedía a ella por el frágil ecosistema del Bosque de San Pedro ha desaparecido, y no aconseja su tránsito en sus condiciones actuales), permite plantear que al menos ésta podría abrirse en el itinerario y visita pública de la Alcazaba, para comprender mejor la relación entre la ciudad palatina y la ciudad de Granada, así como la propia trascendencia de esta puerta en la organización urbana de la Alhambra. Evidentemente la puesta en carga de estos accesos históricos al recinto debe ir acompañada de estudios específi cos de viabilidad dentro de un proyecto integral que trate de forma específi ca los accesos y puertas históricas de la Alhambra, su capacidad de acogida cómo afectaría su apertura a la gestión de fl ujos de visitantes y actuales itinerarios, y algo que creemos fundamental, el análisis de la posible ampliación del espacio visitable de forma gratuita, limitando la visita previo pago a los espacios que nunca fueron de libre acceso – los Palacios. Nazaríes, la Alcazaba y el Generalifelo que ayudaría a consolidar no sólo la percepción sino también el disfrute de la Alhambra como ciudad. Por último, en relación con la visita pública y su incidencia en la percepción y gestión del monumento, es justo destacar que el PAG se ha situado a la vanguardia internacional de la gestión patrimonial en lo relativo al estudio, acogida y organización de fl ujos de visitantes. Sin embargo, sería muy deseable que el órgano gestor sea también un ejemplo en lo que al estudio de las motivaciones y comportamiento de sus visitantes se refi ere, implementando y desarrollando el Centro de Investigación de Visitantes propuesto en el Plan Director y ahondando con mayor profundidad en el grado de comprensión que tienen del monumento, tanto de forma previa a la visita como después de la misma. Esto es especialmente relevante en relación con la percepción de la verdadera esencia de la Alhambra como una ciudad palatina y un territorio antropizado, y no como un palacio, o conjunto de ellos. Creemos que el nexo natural para establecer esa necesaria conexión entre el interior – saturadode la Alhambra y su exterior -infrautilizado y necesitado de una puesta en valor apropiadason precisamente las puertas y caminos históricos. Su refuncionalización y apertura no sólo permitirían impulsar la visita del conjunto de los bienes hoy gestionados por el PAG, poniendo en valor los espacios extramuros e intramuros más desconocidos, sino también su propia sostenibilidad, protección, conservación y disfrute públicos. Referencias BARRIOS ROZÚA, Juan Manuel. La población de la Alhambra: de ciudadela a monumento (1814-1851). Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 205, 3, 2008. pp. 461-492. CHAMORRO MARTÍNEZ, Victoria. La Alhambra: El lugar y el visitante. Granada: PAG y Tinta Blanca Editor, 2006. CHAMORRO MARTÍNEZ, Victoria. Sesiones informativas sobre estudios de caso: estrategias de gestión de visitantes en la Alhambra y el Generalife. In: VILLAFRANCA JIMÉNEZ, M. M. y CHAMORRO MARTÍNEZ, V. E (eds.).
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