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Caracteres fundamentales de la sintaxis hebrea

Gonzalo Maeso, David

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CARACTERES FUNDAMENTALES DE LA SINTAXIS HEBREA EL alma de una lengua, su genio y caracteres específicos, como expresión del pensamiento, sentimientos e idiosincrasia de un pueblo, se manifiestan sobre todo en su Sintaxis. En la Morfo logía acúsanse más bien sus afinidades con las lenguas herma nas ; pero en la Sintaxis es donde brillan mejor sus rasgos in di-. viduales. De ahí la importancia que el estudio de esta parte de la Gramática reviste para el verdadero conocimiento de un idio ma, de las producciones literarias del mismo y del espíritu del pueblo que habló esa lengua y creó esa literatura. Inversamente podríamos ta;mbién afirmar que el conocimiento psicológico de ese pueblo nos da la dave para la rnás perfecta comprensión de ,toda la trabazón y la estructura sintáctica de su lengua. La Lin güística, ciencia modernísima y de múltiples ramificaciones, ha abierto nuevos y vastos horizontes en el estudio de los idiomas, y el sentido crítico que caracteriza hoy día toda especulación ha hecho ahondar cada vez más y mejor en la entraña de las len guas y en la psicología de los pueblos e individuos, de la cual son aquéllas el eXJponente más completo. ((La Syntaxe, cette partie souvent si négligée de la grammaire hébra1que ... JJ, dice P. Joüon en el Avant-propos de su laureada Grammaire de l'hébreu bíbliquc. La censura podría hacerse ex tensiva al estudio de esa parte tan fundamental de todas las len guas en general, sin excluir la rr1.aterna, respecto a la mayoría de quienes las estudian, en cualquier grado de la enseñanza. Pocos son, si exceptuamos los dedicados expresamente a estudios iin- 4 DAVID GONZALO MAESO [2] güísticos o a la docencia de las lenguas, los que rebasan ese es tadio elemental de la Morfología, con someras y totalmente em píricas nociones sintácticas, sea por falta de tiempo en el dedica do a esa labo.r, o bien por falta de capacidad o de sentido filoló gico, dis.frazado a menudo por un injusto desdén hacia ese. rama de tan sugestivas enseñanzas. Refiriéndonos a la Sintaxis hebraica, tema dd presente estu dio, nos parece muy atinada la «Observación preliminar>> con que d referido gramático inicia su e�posióón sintáctica, refiriéndose a la «cuestión de los tiempos y los modos, que es a la vez la más importante y la más delicada de la sintaxis hebrean, a pe sar de lo cual, añade, ((era descuidada por los antiguos gramá ticos>> , observación que podrfa aplicarse en gran parte a toda la Sintaxis y más todavía a su wmplemento, la Esrtilística: ((Algu nos autores -dice-, exegetas o traductores, sobre todo antiguos, parecen haber tenido sobre esta materia no más que ideas va gas ; al traducir, se guían más bien por una especie de instinto que por un conocimiento preciso del valor de las formas. Hasta ·se ha llegado a lanzar la idea extrañamente peregrina de que las formas temporales, sobre todo en poesía, se emplean de una ma nera casi indiferente». Nada de eso. La lengua hebrea encie r.ra en su estructura una profunda filosofía, y con simplicidad sor prendente de medios o recursos gramaticales, consigue maravi llosos efectos y finísimos primores. Tras estas breves consideraciones, entremos en m•ateria cen trando nuestra atención en el sistema de unión de oraciones, fin último al que en suma se ordenan todas las disquisiciones gra maticales, desde las más elementales, como son },as de carácter fonético y morfológico, hasta los elementos constitutivos de la cláusula y funciones de Jas categorías léxicas. * * * Las ideas que e�presamos mediante el lenguaje no suelen .ser absolutamente simples, ni mucho menos ir desconectadas unas de otras, ni siquiera en el estilo intencionadamente cortado de cier tos autores notables por su concisión. Generalmente un pensa m�ento ofrece cierta comph:�jidad y encierra varias acciones o fe nómenos, que requieren el empleo de varios verbos, o lo presu- [3] CARACTERES FUNDAMENTALES DE LA SINTAXIS HEBREA 5 ponen en los casos, tan frecuentes, de elipsis ; de ahí que la oración compuesta se presente con mucha mayor frecuencia que la simple en la e:x;presión corriente de nuestros pensamientos o estados psíquicos. Incluso en los casos de sujeto o predicado no minal compuesto, implícitamente hay dos o más oraciones, como también cuando varios adverbios acompañan a un verbo. De ahí también se sigue la escasa o ninguna utilidad prácti ca del estudio y teoría del silogismo, tal como se viene haciendo en la Lógica tradicional, según advierten Balmes y muchos otros graves filósofos ; pues tal medio de e:x;presión mental constriñe el pensamiento en moldes excesivamente rígidos, estrechos y ar tificiosos, con la pretensión, en cam:bio, de que tal sistema de ar gumentación es imrpecable y definitivo. A nuestro juicio, toda la Lógica de Aristóteles está excogitada y planeada con la preocu· pación de argüir contra los sofistas, que sabido es tanto prolife raban en aquellos tiempos helénicos, y por ello se emplean mu chos de los procedimientos por ellos seguidos, para a.tacarles con sus mismas armas. Asimismo, la separación cada vez .más tajan te entre la Lógica y la Gramática en orden a la oración o la proposición nos parece totalmente desacertada. Con mejor crite rio se incluía antes en la Filosofía la Grarmática General. En la estructura orgánica de la Gramática todo va encami nado a estudiar las relaciones entre el pensamiento y su forma más perfecta de exteriorización, la palabra. Si se analizan los primeros elementos de ésta, los fonemas, y las leyes y principios que regulan su agrupación en la misma, es en cuanto células de ese organismo viviente que llama·mos lenguaje. Si se estudian las palabras, corpúsculos dotados de sustantividad y vida propia, con los morfemas que las distinguen y les confieren diferentes pro piedades, y esa centella de vida que encierran en su significación, es como Órganos que son del cuerpo lingüístico. Pero hay que tener en cuenta que ni los sonidos articulados se estudian por sí mismos, ni las palabras aisladas, sino en cuanto fonritan ese ''con junto de articulaciones ligadas entre sí por relaciones gramati cales, que, no dependiendo gramaticalmente de ningún otro con junto, se bastan a sí mismas)), como el gran lingüista A. Meillet definió Ita frase. No son, pues, en nrodo alguno, elementos incoherentes o au tónomos, sin relación entre sí. Estas conexiones, aun tratándose 6 DAVID GONZALO MAESO de las formas más sencillas de ex,presión, cual es la oracwn sim ple, son absolutamente necesarias, y se manifiestan de dos for mas: congruencia (o concordancia) y dependencia (o régimen). Ya en esos dos D)1Qdos de unión se dibujan las dos leyes esen cia1es de coordinación y subordinación, que rigen la armonía del universo, y en forma positiva o .negativa represenlan las dos normas fundamentales del pensamiento. Ahora bien, ¿cómo se expresan esas dos categorías de unión en la adaequalio reí et intellectus que en realidad debe ser toda expresión oral? Moldeada nuestra mentalidad en el troquel de una lengua que indica esas dos maneras de conexión ideológica mediante partículas denominadas coordinantes y subordjnantes, en estrecha relación con los modos y tiempos. verbales, y here dera de un idioma cuyo eje es precisamente la subordinación, a base principalmente de la oposición entre el indicativo y el sub jtmtivo, es natural que se nos figuren indispensables dichos ele mentos para indicar la coordinación o subordinación de oraciones. Pero, si bien se mira, ni la coordinación ni la subordinación van determinadas por l'as partículas unitivas, ni siquiera por los modos o tiempos verbales propiamente, a pesar de su relevante función, sino por algo más Íntimo y significatÍvo, cual es el sen tido mismo de l:as palabras, principalmente de la acción, cuali dad o fenómeno indicados por el verbo, <<palabra» fundamental de la oración. Por consiguiente, si se expresa pura y simplemente la unión de dos ideas, dos actos análogos, diferentes u opuestos, pero simultáneos o consecutivos, la conexión entre ambos es copula tiva sin más ; si dichas ideas o actos se rechazan recíprocamente, será disyuntiva, alternativa ; si lo uno se opone a lo otro, será adversativa; si hay una motivación, será causal, y si una conse cuencia natuml, ilativa. Por otra parte, si una de las ideas estrechamente relacionadas es de tiemrpo, la razón de dependencia será de orden temporal; si se marca un objetivo, es patente la finalidad; si la frase envuel ve un requisito, evidentemente se señala una condición; si una acción o fenómeno se deduce de otro, está clara la consecuencia; si hay una reserva mental, o una anuencia parcial en favor del interlocutor, la relación es concesiva; finalmente, sí se enfrentan dos conceptos estableciendo visos de superioridad, inferioridad o [s] CAi'-4CERES !T!\DAMENTALES DE LA Su'\TAXJS HEBREA 7 jgualdad entre ambos, tendremos una proposición comparativa. Ahora bien: para marcar estas relaciones en la expresión elo� -cutiva, no son absolutamente necesa·rias partículas ni especiales modos o tiempos verbales, aunque unas y otros sirvan para da·r mayor precisión, sino que en el sentido mismo de la oración se encierran virtualmente esos matices de coordinación o subordina� ción. Nada extraño, por lo tanto, que en las lenguas más antiguas no existiera vínculo alguno que ligara esas oraciones, o quedara reducido, en ocasiones, a un nexo sencillísimo, común a varias y aun a todas o casi todas las relaciones, y acompañado tal vez de leve mutación en el aSJpecto verbal. En consecuencia, com;o infiere Brockelmann* en breve párrafo alusivo a este concepto, es evidente existe en tales casos entre dos oraciones una relación, pero que radica sobre todo en un sentido psicológico más bien que en un análisis formal de orden sintáctico. Tal matiz, ínsito en el concepto, queda simplemente insinuado o, a lo sumo, esbozado en la frase. Tras estas consideraciones sobre lo que en esencia constituye la coordinación y la subordinación gramatical en las lenguas, di� remos ante todo que las gramáticas hebreas no tratan esta rnateria ex profeso, sino sólo de manera es paródica y bastante campen� diosa. Sin embargo, como culm,�nación de toda la doctrina gra� matical, la estimamos de capital importancia para la recta inteli� gencia de la frase hebrea y mejor comprensión del genio de esta lengua, al par que la psicología del pueblo al que está vinculada. La misma Gramática comparada de Brockelmann, a que he� rnos hecho referencia, no hace un estudio razonado y completo del proceso seguido en la génesis de la oración compuesta, tal com'O se encuentra, por ejemplo, para el indoeuropeo, en la obra de A. Meillet lntroduction a l' étude comparative des langues indo� européennes, donde pueden espigarse observaciones y sugeren� cías aplicables también a las lenguas semíticas y a su tronco el protosemítico. De los datos que se encuentran diseminados en los estudios sin� tácticos. de la comparación con el citado indoeuropeo y sobre ·' C. BROCKELMANN: Gnmdriss der vergleichende¡¡ Gram¡¡¡atih der sem¡tischen Spra chen, 2 t .• !908·19!3· 8 DAVID GONZALO MAESO [6] todo de la lectura directa de los textos b:hlicos podemos deducir la teoría siguiente: La coordinación es un sistema de unión de oraciones anterior a la subordinación, represento. un estado más primitivo y arcaico. La coordinación evolucionó hacia la subordinación; pero este procedimiento de unión hipotáctica no alcanzó en las lenguas se míticas, que más bien parecen rechazarlo por su índole misma, el desarrollo y la perfección que en las indoeuropeas, singular mente el latín. Consiguientemente, los l�mües entre coordinación y subordinación en la famirlia semítica son fluctuantes. Finalmente, tanto el sentido paratáctico como el hipotáctico, y por ende la consideración de oraciones coordinadas y subordi nadas, se encuentra implícito en las simplem.ente yuxtapuestas, sin nexo alguno de enlace entre ellas, ni pronombres, ni conjun ciones. Esto indica que el procedimiento más antiguo, y se aviene con la doctrin:a primeramente expuesta, en la unión de oraciones ligadas entre sí por relaciones lógicas, fue la mera yuxtaposición, que en el fondo es un modo de coordinación, y como tal suele siempre considerars'e en Gramática, pero que a veces encierra una idea de subordinación, como se indica en el siguiente esquema: YUXTAPOSICIÓN COORDINACI�N ¡·l_r Asíndétíca SUBORDINACION ��r Asíndética YuxTAPOSICIÓN Síndétíca Síndética Aun en las ol.'1aciones sirntples nominales, frecuentísimas en he breo y raras en las lenguas indoeuropeas, sobre todo las moder nas, en razón del uso extraordin3rio alcanzado por el llamado ver bo sustantivo, el modo de unión entre el sujeto y el predicado es sin cópula, por mera yuxtaposición de ambos términos, aunque lleven uno u otro algún elemento subsidiario. Pueden ser aseve rativas (afirmativas o negativas) y exclamativas, y de todas ellas podr1an espigarse centenares de ejemplos* en ei texto bíblico, * En atención a !os menos versados en la lengua hebrea, preferimos poner !a tra ducción castellana de los ejemplos aducidos, cuyo texto hebreo puede fácilmente consu: tarse en cualquier biblia hebraica. [¡] CARACTERES FUNDAMENTALES DE LA SINTAXIS HEBREA 9 v. gr. Gn 453 Yo (sory) fosé; Il Sm 14"" Mi señor (es) sabio; Dt 141 Hijos (sois) vosotros; Gn 23' Extranjero y meteco (soy) yo. El pre dioado puede asimismo estar representado por una determinación de lugar, v. gr. Gn 213 Allí (existe) el bedelio; Id 4" ¿Dónde (está) A bel? Las mismas partículas � ' y 1' N , que suelen tomarse en sentido verbal copulativo, son simplemente adverbios de existen cia, positivo el primero, negativo el segundo ; ejs. Sal 14"·". Entre las oraciones coordinadas por simple yuxtaposición las hay de todas sus clases ; ejs. Sal 14' jubile J acob, alégrese l srael (copulativa aseverativa); Sal 132-" (cuatro oraciones copulativas in� terrogativas seguidas) ; Sal 38 A lzate, Y avé, Sálvame, Dios mío (copulativas exhortativas); Id 3" ¡Cuánto se han multiplicado mis enemigos l ¡ Cuánios son los que se alzan contra mí! (copulativas exclamativas). ltem, Sal 1 5 Quis habitabit in tabernaculo tu o ( aut), quis r_c quiescet in monte sancto tuo? (disyuntjva) ; Sal 306 Porque un instante dura su cólera (pero) su benevolencia es de por vida (ad versativa) ; Os 9" Se acordará de su iniquidad (y, como conse cuencia), castigará sus pecados (ilativa); Gn 17'� Será borrado de su pueblo (porque) violó mi pacto (causal). Debemos advertir también que el procedimiento de yuxtaposi ción o, a lo sumo, coordinación rudimentaria, está tan arraigado en la mentalidad hebrea, y aun diríamos mejor semítica, y en el estilo bíblico, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, que se extiende asimismo a la manera de ensamblar las cuestiones ín timamente relacionadas entre sí. Así, el P. Tu ya en su libro Del Cenáculo al Calvario (Salamanca, 1962) a propósito de una cues tión en los «Preludios de la Pasión)) (cap. 1, pág. 1 O) se expresa en estos términos: ,,Es efecto del procedimiento para táctico se mita, que yuxtapone temas sin indicar la relación de causalidad o tiempo en que pueden encontrarsen. Después de la simple aposición de ora.ciones una tras otra, el modo más rudimentario de unirlas es mediante la conjunción universal waw, que por definición misma significa unión, gancho (forma patente en la estructura del waw) y que puede conectar toda clase de oraciones, tanto coordinadas como subordinadas. El hebraísta Noldius enumeró hasta setenta y tres significaciones di ferentes de la conjunción waw. Por lo tanto, el estudio de la coor dinación y subordinación en hebreo casi pudiera afirmarse equi- lO DAVJD GONZALO MAF.SO [8] vale a la exposición razonada de los usos de esta conjunción, con sus escasos equivalentes y sus numerosas elipsis. CooRDINACIÓN De lo dicho se infiere que los medios gramaticales para distin guir las oraciones coordinadas de las subordinadas son en la len gua hebrea muy tenues y con frecuencia inexistentes. Sin embar go, como la relación lógica entre dos oraciones coordinadas es no toriamente distinta y mucho menos estrecha que entre la depen diente y su principal, conviene conservar esta división general. En cambio resulta del todo improcedente en el estudio de las oraciones coordinadas Ia clasificación al modo tradicional en la tín o castellano, o sea a tenor de las conjunciones coordinantes, toda vez que en hebreo apenas si pueden contarse tres, que ade más adm�ten variedad de acepciones, y una de elLas, como que da dicho, todas las posibles de coordinación y subordinación. Por consiguiente, expondremos los diversos usos de esas rtres conjunciones, que son: ¡ (waw), �� ('ó), e� ('im), en fun ciones de coordjnación. Recordaremos que tal es el procedimien to -exposición detallada de ios varios empleos y acepciones de las diferentes conjuncionesseguido para el estudio de la sin taxis de la oración compuesta en le. autorizada Lateínische Grarn mati.� de Stolz-Schmalz (refundida por Leurriann-Hoffmann). Asimismo, en la g11amática hebrea de Mayer Lambert, aunque no en la parte de Sintaxis, sino en la tercera sección de Morfolo gía (r1úms. 1234-1260, Conjonctions), se hace un estudio deta llado de le_s conjunciones hebreas en sus diversos usos. ( W aw) .-Copulativo .-Análogas ideas a las que expresa o relaciona uniendo simplemente substantivos o adjetivos, es de cir, de analogía, continuidad, diversidad o contraposición, son las que enlaza tratándose de oraciones consideradas como co pulativas. Ejs. : a) On 6" La tierra habíase corrompido ante Dios y habíase llenado de iniquidad. Esta acepción de analogía se da en el paralelismo de sinonim.ia, que es el más frecuente de los tres que usualmente se señalan en la poesía bíblica y que se dan, asimismo, en la prosa, como reiteradamente dejamos dicho en diversos estudios. b) Gn 3" Tomó de su fruto y comió. Jon 11 Ve a Ninive, la ciudad grande y a!nÚnciales ... e) Lv 923 Entraron en [g] CARACTERES FUNDAMENTALES DE LA Sll'fiAXIS HEBREA II el tabernáculo de la reunión, y salieron y bendijeron al pueblo. d) Sal 45 Temblad y no pequéis. Este último matiz, de contra� posición, se acerca bastante al de la oración adversativa. Disyuntivo.-Supone una alternativa entre dos cosas esencial mente contrarias, que recíprocamente se rechazan. Ejs.: Jr 442s Sabrán qué palabra es la que se cumple, si la mía o (TH y) la suya. II Sm 24'3• A dversalivo.-Marca una oposición patente. Ejs.: Pr 3'" En la casa del impío está la maldición de Y aoé, pero (,TH y) El bendice la morada de los justos. Sal 1 6 Y avé conoce el camino de los justos, pero (TH y) la senda de los pecadores acaba mal. /lativo.-lmplica una inferencia con respecto a la oración pre� cedente, pero sin depender de ésta, de la cual es homogénea; en esto se diferencia de las consecutivas subordinadas. Ejs.: Rt 1'' ¿ Tengo por ventura todavía hijos en mi seno, hijos que (=de tal manera que ; TH y) puedan llegar a ser maridos vuestros? Pr 4'0 Recibe mis palabras y (como consecuencia) se multiplicarán los años de tu vida. Causal.-Expresan motivación. Ejs. Gn 616b-"a Harás en ella un primero, un segundo y un tercer piso, pues (TH y) voy a arrojar sobre la tierra un diluvio. También hay que notar un sentido especificativo o pondera� fivo que a veces encierra la conjunción waw y que no siem·pre ponen de relieve los traductores, como puede verse en Mr 16' Decid a sus discípulos, y a Pedro (B.�C. ; íd. N.-C., a tenor del texto griego, y Vg. La B. J., en cam:bio, traduce acertadamen te: et notamment a Pierre). Sal 68'0 A tu heredad, precisamen= te cuando (TH y) estaba desfallecida, Tú la has recreado. (En ninguna traducción hemos visto expresado este matiz, bien pa� tente en el texto original, del presente versículo ; a lo sumo mar ca alguna el sentido temporal.} Finalmente mencionaremos el waw religativo ( religationis, reassumpfionis, apódosis), equivalente al ''puesn del habla vul gar, y otras veces a ''quen, o simplem,ente se deja sin traducir. Ejs.: Gn 32'"-'" Si te encuentra Esaú ... , ''puesn (TH y) le dirás. Rt (Sucedió} allá en tiempos en que gobernaban ios jueces (que) (TH y) hubo hambre en la tierra. También se da la elipsis del waw copulativo, sobre todo en DA VID GONZALO MAESO [r6] de escuela, pues con él no se imprimen libros, no llega en mu� chos povmenores a la riqueza de matices fonéticos e insinuaciones sicológicas de los t•camím hebreo�bíblicos. En cuanto a la diferen� ciación vocálica de timbre y grado, que también expresa dicho aLfabeto fonético, ya va suficientemente especificado en las varíe� dades de mociones hebreas y matización de consonantes oclusivas o fricativas. T enminaremos insistiendo en la importancia extraordinaria que los principos y particularidades expuestos revisten en orden a la traducción correcta y maú:z;ada del texto bíblico. No hemos pre� tendido hacer aquí una crítica, ni siquiera indirecta, de las ver siones hiblicas, aunque de pasada hayamos señalado algunas in exactitudes o incorrecciones ; pero sí aprovecharemos la oportu� nidad para manifestar una vez más nuestm acendrada convicción, corroborada por una larga práctica en la docencia y función exa minadora, de que la casi totalidad de los errores que se cometen en },a traducción, sobre todo tratándose de escolares en cualquiera de sus grados, son debidos a fallos en la Gramática, principalmen te de orden sintáctico y estilístico. ((La proliferación de traduccio nes dispares -dice Jesús Moya refiriéndose a las bíblicasno debe hacer olvidar la em¡presa de una gran traducción española, que no puede ser obra de un solo hombre, ni acaso de una gene� raciónn *, y es indudable que entre ,}os numerosos conocimientos que debe atesorar el traductor bfblico, el primero y principal será siempre el dominio perfecto del viejo idioma hebraico, tan rico en matices y expresividad dentro de la sencillez de sus recursos gramaticales. David Gonzalo Maeso � De Abrc<ham a David. La tradición bíblica y los orígenes del pueb!o hebreo. Bil bao, 1�2, pág. 135·