La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez. Reapropiación y resignificación del conocimiento médico novohispano
Abstract
Esta investigación se realizó en el marco del proyecto «Fortalecimiento de las culturas autóctonas en la educación superior mediante procesos de traducción y producción literaria en lenguas indígenas» (n.º de reg. DGI: 332382014186) del IIE de la Universidad Veracruzana.
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La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez. Reapropiación y resignificación del conocimiento médico novohispano Miguel Figueroa Saavedra (*) y Guadalupe Melgarejo Rodríguez (**) (*) orcid.org/0000-0001-5990-1258. Instituto de Investigaciones en Educación. Universidad Veracruzana. [email protected] (**) orcid.org/0000-0002-9602-7157. Instituto de Investigaciones en Educación.Universidad Veracruzana. Dynamis Fecha de recepción: 26 de abril de 2016 [0211-9536] 2018; 38 (1): 219-241 Fecha de aceptación: 2 de mayo de 2017 http://dx.doi.org/10.4321/S0211-95362018000100010 SUMARIO: 1.—Introducción. 2.—Características del manuscrito Materia Mediçinal de la Nueua España. 3.—Análisis comparativo de la estructura. 4.—Análisis comparativo de la traducción. 5.—Francisco Ximénez, autor-traductor de la Materia Medicinal. 6.—Conclusiones. RESUMEN: El manuscrito Materia Mediçinal de la Nueua España, conservado en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid es una pieza fundamental para conocer el proceso de conformación de la medicina novohispana en el marco del desarrollo de la ciencia ibérica. Se identifica esta obra como la traducción prínceps de la De Materia Medica Nouæ Hispaniæ (1582), realizada hacia 1614 por Fr. Francisco Ximénez y texto-base para su posterior libro titulado Qvatro libros de la Natvraleza y virtvdes de las plantas y animales (1615). Un análisis comparativo de este manuscrito permite comprender la importancia de la traducción de ida y vuelta de la obra del Dr. Francisco Hernández como una reapropiación y reintegración de las prácticas médicas originarias de la Nueva España con el fin de dotarlas de prestigio y significación local. Ello reafirma su carácter autóctono y la autonomía de esta región como centro científico en el marco del mundo atlántico hispánico. PALABRAS CLAVE: materia médica, medicina novohispana, Francisco Hernández, Francisco Ximénez, traducción transcultural. KEY WORDS: Materia Medica, New Spain’s Medicine, Francisco Hernandez, Francisco Ximenez, transcultural translation.
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 220 1. Introducción (*) El paso del siglo XVI al siglo XVII es un momento culminante para la Corona hispánica en su proyecto imperialista y colonialista en América. Se consolida la dominación y organización de vastos territorios y culturas, y se van estableciendo los límites y relaciones que integran esta diversidad en una estructura centralizada, donde el centro del poder se sitúa en ultramar. Bajo esta dominación se desarrollará todo un esfuerzo por acaparar y aprovechar el conocimiento generado por toda esa diversidad y emplearla para dinamizar sus centros del saber en una época de modernidad científica y política. En tal contexto, la ciencia ibérica consiguió hacer de la «comprensión» del otro, de otras tradiciones epistémicas no europeas, una forma de autoconstrucción de su propia modernidad 1. Por otra parte el florecimiento de la ciencia ibérica, bajo el patrocinio de la monarquía y la tradición escolásticacatólica 2, también repercutiría en la dinamización de una periferia que no se resignaba a ser mera receptora de la revolución científica 3 y que jugó un papel importante en la emergente revolución de las ciencias tras el impacto y asimilación de la realidad americana 4. En el campo de la medicina moderna y en concreto de la obra del Dr. Francisco Hernández, esto quedó bien demostrado en recientes trabajos 5 (*) Esta investigación se realizó en el marco del proyecto «Fortalecimiento de las culturas autóctonas en la educación superior mediante procesos de traducción y producción literaria en lenguas indígenas» (n.º de reg. DGI: 332382014186) del IIE de la Universidad Veracruzana. 1. Nieto Olarte, Mauricio. Ciencia, imperio, modernidad y eurocentrismo: el mundo atlántico del siglo XVI y la comprensión del Nuevo Mundo. Historia Crítica. 2009; 39 (1): 12-32. 2. Goodman, David. The scientific revolution in Spain and Portugal. In: Porter, Roy; Mikulas Teich, eds. The scientific revolution in national context. Cambridge: Cambridge University Press; 1992, p. 158-177. 3. Barrera, Antonio. Experiencing Nature: The Spanish American empire and the early scientific revolution. Austin: University of Texas Press; 2006. Cañizares-Esguerra, Jorge. Natura, Empire and nation: Explorations of the history of science in the Iberian world. Standford: Standford University Press; 2006. 4. Sánchez Martínez, Antonio. Ciencia ibérica y mundo atlántico. Dynamis, 2011; 31 (1): 247-259. 5. Bustamante García, Jesús. Arte de Curar: Plinio y Dioscórides frente al Nuevo Mundo, problemas y consecuencias del método. In: García Ayluardo, Clara; Ramos Medina, Manuel, coords. Ciudades mestizas: intercambios y continuidades en la expansión occidental. Siglos XVI a XIX. México: INAH, Centro de Estudios de Historia de México; 2001, p. 11-12. Bustamante García, Jesús. Un libro, tres modelos y el Atlántico. La obra naturalista de Francisco Hernández y sus concreciones escritas. In: Cadeddu, Maria Eugenia; Guardo, Marco. Il Tesoro Messicano. Libri e saperi tra Europa e Nuovo Mondo. Firenze: Leo S. Olschki Editore; 2013, p. 25-38. Pardo
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 221 que analizan el papel vector de la Corona hispánica en la circulación del conocimiento entre los dos lados del océano y la conformación de procesos diferenciados y dinámicos de generación de conocimiento dentro de los mismos procesos de evangelización-contrarreforma y colonialismo-imperialismo. De este modo, tanto en América como en Europa asistimos a usos y apropiaciones del conocimiento generado por los aportes hernandinos y que generarían una nutrida producción bibliográfica en América y Europa durante el siglo XVII cuestionando sus propios modelos científicos. Frente a una imagen de homogenización que emana del aura imperial, encontramos más bien una heterogeneidad en tensión de prácticas médicas de diversos grupos étnicos y sociales. Así, la «medicina de la conversión», practicada por las órdenes religiosas, supone una incorporación de otras formas de entender la enfermedad y la salud de la ciencia indígena, haciéndolas compatibles con los principios rectores de ese nuevo imperio del saber 6. Esta colonización del conocimiento, que exige secreto, control y autoridad, y pretendía una uniformidad ideológica, científica, política y religiosa del conocimiento, en la práctica mantenía una pluralidad ajustada a la diversidad de contextos históricos, geográficos, epidemiológicos y sociales de ese mundo atlántico. Obviamente, su puesta en contacto se veía mediatizada por el recelo religioso y la demonización de sus creencias y prácticas, pero esto no era óbice para que se diera un diálogo de saberes entre la república de indios, la república de españoles y las castas, un diálogo entablado también desde las prácticas médicas. La llegada a Nueva España del Dr. Francisco Hernández como Protomédico de las Indias en 1571 «marcó un punto de inflexión en el intercambio científico entre el virreinato americano y España, pues la figura de este médico representa los intereses de las corrientes científicas en boga en la España renacentista» 7. Como señala José Pardo, la empresa hernandina fue muy distinta a lo hecho con los materiales americanos por las instituciones europeas, «entre otras cosas porque estaba llamada a convertirse también en un asunto novohispano, esencial para entender el desarrollo de la cultura Tomás, José. ¿Viajes de ida o de vuelta? La circulación de la obra de Francisco Hernández en México (1576-1672). In: Cadeddu, Maria Eugenia; Guardo, Marco. Il Tesoro Messicano. Libri e saperi tra Europa e Nuovo Mondo. Firenze: Leo S. Olschki Editore; 2013, p. 39-66. 6. Pardo Tomás, José. Pluralismo médico y medicina de la conversión: Fray Agustín Farfán y los agustinos en Nueva España, 1533-1610. Hispania. 2014; 74 (248): 749-776. 7. Martínez Hernández, Gerardo. La medicina en la Nueva España, siglos XVI y XVII. Consolidación de los modelos institucionales y académicos. México: UNAM; 2014, p. 224.
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 222 médica en el México colonial» 8. Hernández vino a reforzar la constitución de la medicina novohispana en un foco autónomo a la hora de participar en las corrientes que integraban el pluralismo médico atlántico. En 1570 se publicaba el primer libro de medicina en México, Opera medicinalia, in quibus quam plurima extant scitu medico necessaria in 4 libros digesta del Dr. Francisco Bravo. En esta obra el médico sevillano discutía ciertas cuestiones desde una perspectiva netamente americana 9. Las descripciones farmacológicas sobre la nueva realidad americana ya no iban a depender de lo publicado en España sobre algo nunca directamente indagado, sino que empezaba a redactarse de primera mano en la Nueva España. La Summa y recopilacion de cirvgia, con un arte para sangrar, y examen de barberos (1578) de Alonso López de Hinojosos, el Tractado breve de anathomia y de chirugia, y de algunas enfermedades que mas comunmente suelen haver en esta Nueva España (1579) y el Tractado breve de medicina, y de todas las enfermedades (1592) de Fr. Agustín Farfán, el Tesoro de Medicinas para diversas enfermedades (1589) de Fr. Gregorio López, y los Problemas y secretos maravillosos de las Indias (1591) del Dr. Juan de Cárdenas, constituían el arranque de una notable bibliografía que reformulaba la práctica médica para responder al contexto americano. La carencia de médicos y de medicamentos apropiados, accesibles o de calidad, las dificultades para ejercer los protomedicatos, la falta de una cátedra de Medicina en la Universidad de México, y las constantes epidemias que azotaban a la población autóctona mostraban una situación precaria, aunque estimulante para el trabajo teórico y práctico de la medicina. De este modo, en la Nueva España «uno de los primeros remedios que pusieron en práctica los profesionales de la salud fue hacer circular el conocimiento médico a través de los libros» 10. Sin embargo estos libros no se limitaban a reproducir lo establecido de modo canónico. Frente al rigor académico, se requería también capacidad divulgativa y respaldo empírico para que el prestigio del libro no se viera reñido con su utilidad. El libro se constituía en sujeto de autoridad y, desde la mirada española, en un medio que garantizaba la corrección y fiabilidad del conocimiento, siendo la letra una forma de anclaje del conocimiento y 8. Pardo, n. 5, p. 39-66. 9. Martínez Hernández, Gerardo. El primer impreso médico del Nuevo Mundo: la Opera medicinalia del Dr. Francisco Bravo, 1570. Intus-Legera Historia. 2011; 5 (2): 69-87. 10. Martínez Hernández, n. 9, p. 73.
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 223 del entendimiento 11. Si además en Nueva España ese mismo valor del libro (amoxtli) y del signo (machiyotl) era otorgado por los pueblos indígenas con toda la sacralidad y reverencia, y se compartían usos propios de una literatura oralizada 12, el trasvase de este conocimiento a este medio 13 en sí lo convierte en un acto de apropiación y sanción intercultural de esas prácticas y saberes 14. Este trasvase implicaba traducir y esta traducción, como acto de apropiación y traslado, para el siglo XVII no puede entenderse desde un principio de «integridad», sino de «significatividad» para el receptor del texto. A tal respecto es muy atinada la observación de Michael Rössner 15 de que los procesos de traducción de obras latinas al castellano realizados hacia 1600 por mestizos y criollos en los virreinatos del Perú y de Nueva España, sirven de «conjuración, de fórmula mágica que cubre el abismo entre el centro y la periferia» 16, y dotan a la periferia de un hálito metropolitano, desafiando al centro por su incapacidad de aprehender el conocimiento trasvasado. Esta significatividad renovada se ve reforzada por el prestigio que la obra tiene en su contexto original (bien arropada por su autoridad y autorización), trasladándose a la traducción como una apropiación de textos canónicos. Si esto es así en la literatura poética, en el campo de la literatura científica la legitimidad del conocimiento local se ve igualmente validada y adaptada en la traducción. 11. Mignolo, Walter D. Signs and their transmission: The question of the book in the New World. In: Hill Boone, Elizabeth; Walter Mignolo, eds. Writing without words: Alternative literacies in Mesoamerica and the Andes. Durham y Londres: Duke University Press; 1994, p. 220-270. 12. Frenk, Margit. Entre la voz y el silencio. La lectura en tiempos de Cervantes. México: FCE; 2005. 13. Otra cuestión es plantearse hasta qué punto la ciencia médica nahua se encontraba registrada en códices antes de los españoles, aunque es sintomático que en 1552 el llamado Libellus de medicinalibus indorum herbis constate el uso por parte de médicos nativos del liber como medio de trasvase de su conocimiento médico. Escrito primero en náhuatl por el tlatelolca Martín de la Cruz y luego traducido al latín por el xochimilca Juan Badiano, ambas acciones lo hacen trasladable al mundo hispano como una forma inicial de anclar sus saberes en ambas orillas del Atlántico. 14. En este sentido diferimos de Mignolo en el aspecto de considerar el amoxtli y el liber una misma forma de transmisión del conocimiento, aunque partan de maneras diferentes de codificar el discurso oral, pues este autor no tiene en cuenta el carácter eminentemente oral de la transmisión escrita del conocimiento dadas las prácticas lectoras propias de nahuas y españoles aún en el siglo XVI. 15. Rössner, Michael. Traducción y poder: estrategias de la periferia. In: Feierstein, Liliana Ruth; Gerling, Vera Elisabeth, eds. Traducción y poder. Sobre marginados, infieles, hermeneutas y exiliados. Frankfurt am Mein/Madrid: Vervuert/Iberoamericana; 2008, p. 121-134. 16. Rössner, n. 15, p. 123.
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 224 Precisamente Rössner ve en el valor traslaticio de la traducción una dimensión muy adecuada para entender la traducción de ida y vuelta. Rössner nos revela que el verbo alemán übersetzen, «traducir», se emplea para nombrar la acción de un barquero que traslada a los pasajeros de una orilla a otra. Esta referencia para nosotros es algo más que evocadora, sobre todo cuando hablamos del ir y venir de la obra hernandina a través del Atlántico. Esta obra se transforma en un vehículo en el que embarcar y anclar la ciencia indígena en la ciencia ibérica, pero también de regresarla a su contexto original en una especie de retrotraducción transcultural. Esto era previsible si consideramos que el trabajo de Hernández no ve en la Nueva España una periferia científica, un espacio subalterno. No al menos como la ideología colonial moderna llegará a definirla desde un pensamiento abismal como un espacio de expropiación y desacreditación del conocimiento no europeo. Se podría decir que para finales del siglo XVI sus procesos de traducción intercultural aún permitían «identificar preocupaciones comunes, enfoques complementarios y, por supuesto, también contradicciones intratables» como condición para una ecología de saberes 17 consecuente con una situación de pluralismo médico. En este punto, ¿es posible encontrar una evidencia textual de este proceso de conformación de un pluralismo epistémico y empírico atlántico, de estos procesos de apropiación, reapropiación, significación y resignificación en el campo de la literatura científica similar al señalado para la literatura poética virreinal? Creemos que sí y sobre todo a partir de desentrañar el papel jugado como traducción prínceps por un manuscrito, la Materia Mediçinal de la Nueua España 18, que aún no ha recibido la atención merecida y que permite comprender mejor estos aspectos. 2. Características del manuscrito Materia Mediçinal de la Nueua España Para nuestro objetivo es importante establecer si la Materia Mediçinal de la Nueua España (MMNE) juega un papel en ese proceso. Esta cuestión no 17. Sousa Santos, Boaventura de; Meneses, Maria Paula, eds. Epistemologías del Sur (perspectivas). Madrid: Ediciones Akal; 2015, p. 49. 18. Este manuscrito se encuentra depositado actualmente en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid (BUCM-Fondo Histórico; BH MSS 624).
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 225 es fácil de abordar, pues son muchas las incógnitas que rodean a esta obra. Para empezar su propio contexto y proceso de producción y su autoría. Aunque hemos tratado de avanzar en esta materia en otros trabajos 19, abordar este tema a la luz de nuevos datos se hace indispensable para encontrar una respuesta satisfactoria, y esto requiere analizar detenidamente su estructura y contenido. Para llevar a cabo este análisis es importante resaltar que en el manuscrito se identifica la participación de dos amanuenses. Uno redactó los prolegómenos a los libros, usando una caligrafía cursiva, y otro escribió el texto de los libros y tablas con una caligrafía más redonda. El primer amanuense además corrigió y completó lo que el otro había escrito 20. Esto nos hace detectar una organización y división del trabajo editorial en la preparación del texto para el impresor, pues tiene todos los elementos necesarios: libros, partes y capítulos numerados, números de referencia insertos al margen de las tablas, foliación y reclamos que incluye en el margen inferior derecho (solo de los libros). Así, se ve la conformación de un equipo al que conviene tener en mente, pues nos va a ayudar a identificar elementos clave para resolver las incógnitas y entender la naturaleza de este libro en combinación con los datos arrojados por los análisis que siguen. 3. Análisis comparativo de la estructura Todos los que se acercaron a la MMNE observan que su estructura es parecida a la de los Quatro libros de la Naturaleza y virtudes de las plantas y animales que están recibidas en el uso de la Medicina en la Nueva España (QLN) hecha por el dominico Fr. Francisco Ximénez en 1615. Sin embargo, los QLN siguen la estructura de la De Materia Medica Novæ Hispaniæ (DMM) hecha por Nardo Antonio Recchi en 1582 21, aunque sabemos bien 19. Figueroa Saavedra, Miguel. Hallazgo de un manuscrito inédito del doctor Francisco Hernández: Materia mediçinal de la nueua España. Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad. 2000; 81: 129-159. Figueroa Saavedra, Miguel. La materia mediçinal de la Nueva España: indagaciones sobre su origen e historia. Revista Española de Antropología Americana. 2003; 33: 133-155. 20. A efectos operativos designaremos en adelante al primer amanuense como traductor-1 (T-1) y al otro traductor-2 (T-2). 21. Sabemos gracias al mismo Francisco Ximénez en su apartado «Al lector» que fue a partir de una copia de la DMM, revisada y firmada por el protomédico general de Castilla, Francisco Vallés que pudo elaborar sus QLN.
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 226 que Ximénez la amplió 22. Igualmente, otros han comparado los índices de la MMNE y la DMM 23, confirmando su semejanza. Incluso se llegó a establecer un vínculo filial al suponer que la MMNE era una copia de los QLN 24. Más recientemente, con un examen documental más directo, se llegó a establecer que la MMNE era una traducción al castellano de una copia de la DMM 25. Esta traducción sería la base para los QLN, donde Ximénez «trató como pudo de mejorarlo estilísticamente, modificando incluso algunos aspectos puntuales del contenido que le parecieron corruptos a partir de su propia experiencia» 26. Por otra parte también se señalaron detalles que seguían vinculando la MMNE con los QLN, como que los QLN incluían una tabla que sí tiene la MMNEy que ésta toma y traduce de la DMM, titulada Simplicivm medicamentorvm in hoc opere contentorvm facvltatvum secvndvm locos index, sugiriéndo que ambas derivarían o serían una traducción dejada por Francisco Hernández en Nueva España 27. Sin embargo son otros detalles estructurales los que nos ayudarán a despejar todas estas hipótesis. Si tomamos como referente la distribución de capítulos por secciones y su ordenación (tabla 1), vemos que ninguno de los libros es igual al otro. La DMM se organiza en 470 capítulos, la MMNE en 468 y los QLN en 477. 22. Gándara, Guillermo. La obra de Fr. Francisco Jiménez comparada con la del Dr. Francisco Hernández, recompuesta por el Dr. Nardo Antonio Recco. Memorias y Revista de la Sociedad Científica «Antonio Alzate». 1921; 33: 99-120. 23. Chinchilla Piqueras, Anastasio. Historia de la medicina española. Valencia: Imprenta de D. José Mateu Cervera, a cargo de Ventura Lluch; 1845, tomo 2, p. 175-182. Colmeiro y Penido, Miguel. La botánica y los botánicos de la península hispano-lusitana. Madrid: Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra; 1858, p. 33. León, Nicolás. Prólogo. In; Ximénez, Francisco. Cuatro libros de la naturaleza y virtudes medicinales de las plantas y animales de la Nueva España. Morelia: Imprenta y Litografía en la Escuela de Artes, á cargo de José Rosario Bravo; 1888, p. 5-28. 24. Somolinos D’Ardois, Germán. Los impresos médicos mexicanos (1553-1628). In: Fresquet, José Luis; López Piñero, José María, eds. El mestizaje cultural y la medicina novohispana del siglo XVI. Valencia: IEDHC; 1995, p. 145-296. López Piñero, José María; Pardo Tomás, José.La influencia de Francisco Hernández (1515-1587) en la constitución de la botánica y la materia médica modernas. Valencia: Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia; 1996, p. 57-59. 25. Bustamante (2001), n. 5, p. 11. 26. Bustamante García, Jesús. Plinio y Dioscórides frente al Nuevo Mundo: Problemas de método y sus consecuencias en los resultados de la primera expedición científica a suelo americano (siglo XVI). In: De Castelnau-L’Estoile, Charlotte; Regourd, François, dirs. Connaissances et pouvoirs. Les espaces impériaux (XVIe-XVIIIe siècles) France, Espagne, Portugal. Pessac: Presses Universitaires de Bordeaux, Université Michel de Montaigne-Bordeaux; 2005, p.169-186. 27. Pardo, n. 5, p. 64.
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 227 Tabla 1. Comparación del número de capítulos por partes Libro Parte De Materia Medica Materia Mediçinal Qvatro libros Primero 126 26 26 283 83 88 347 46 47 Segundo 159 58 58 267 67 66 Tercero 161 61 60 280 80 79 Cuarto 121 21 27 226 26 26 Total 470 468 477 Cronológicamente, la MMNE y los QLN se derivan de la DMM, pero si bien se entiende que Ximénez proceda a ampliar el número total de capítulos con 7 más, ¿por qué la MMNE elimina 2 capítulos que sí tienen los otros títulos, si como se sostiene es una traducción de la DMM o una copia de los QLN? La respuesta requiere comparar su composición. La primera parte del primer libro mantiene su orden inalterado en las tres obras. En la segunda parte, la DMM y la MMNE conservan los mismos capítulos y especies, pero en los QLN se modifican añadiendo 5 capítulos con especies antes no citadas y reordenando el cap. 4 que reubica como cap. 5. En la parte tercera, los tres libros siguen un mismo orden, pero la MMNE no incorpora el cap. 46, sobre la xalquahuitl, lo cual es premeditado, pues la numeración de los capítulos es consecutiva, pasando el capítulo final sobre la mintzintzin a ser el cap. 46. Por otro lado, el cap. 36 del buyo-buyo y el 37 del tlatlancuaye de la MMNE y la DMM, se funden en un único cap. 36 en los QLN: «De la planta de la pimienta larga, que los de las Philipinas llaman buyo, y los mexicanos tlatlancuaye, y de sus especies», lo que permite a Ximénez meter un nuevo cap. 37 sobre la yuca. La MMNE y los QLN reducen también el número de capítulos del libro segundo originalmente considerados en la DMM. En la primera parte ambos no incluyeron el cap. 59 sobre la ixtenextic, aunque en realidad fue recolocado. En la segunda parte sobre las hierbas de sabor amargo hay otra reducción y ciertos detalles interesantes. Comparando la DMM y la
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 234 También en los QLN se suprime información redundante o irrelevante de la DMM que, en ocasiones, ya en la MMNE fue omitida por no estimarse significativa desde el locus de enunciación (tabla 5). Tabla 5. Reducción de información redundante en QLN. DMM MMNE QLN Materies est leuis ac lenta. (suprimido) (suprimido) Nascitur in calidis regionibus, qualis est Yauhtepecensis et Hoaxtepecensis, hortensibus et campestribus locis. Naçe en tierras calientes como lo es Yautepeque y Hoaxtepeque en lugares llanos y cultivados. Nace en tierras y lugares llanos cultiuados. flores betonicæ altilis seu cempoalxochitl syluestris, quorum folia coccinea sunt, in medio uero ápex croceus eminet las flores como <las de la Betonica> o de cempoalxochitl siluestre cuyas hojas son de color de grana y tienen en medio vna cumbrezilla de color açafran las flores como las de la betónica, ò de cempoalxochitl silvestre, cuyas ojas son de color de grana Estos datos confirman lo señalado en el análisis de la estructura: que la MMNE, aunque muestre ser una obra autónoma en su concepción, es un primer borrador de los QLN, por lo que no son copias exactas, sino versiones que pretenden introducir mejoras de modo progresivo y según criterios de transformación premeditados en la traducción de la DMM y ponen de manifiesto un proceso intencionado de alejamiento de la «integridad» del texto original para realizar una apropiación significativa de sus contenidos más «fiel» al contexto de las prácticas médicas criollas, mestizas y nahuas. 5. Francisco Ximénez, autor-traductor de la Materia Medicinal Francisco Ximénez siempre reconoció que la autoría de la obra que tradujo y editó era de Francisco Hernández, pero eso no le impidió modificar su obra. Ximénez no perseguía mantener una fidelidad con el texto de origen, sino que le preocupaba más conseguir una obra realmente útil. Por tanto, una traducción «literal» de la MMNE se juzgaba insatisfactoria y requería de su revisión y actualización. Este trabajo convertía a Ximénez en coautor,
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 235 sumándose al esfuerzo por publicar una obra cuya validez y valor seguía vigente. Así, en el apartado «Al lector» leemos: «Para lo qual aduierte amigo Lector, no va cosa en esta obra que la experiencia no la aya certificado, y otros de mas sutil ingenio que el mio, descubierto del perpetuo oluido, en que tantos años estaua sepultada, entre los quales el Doctor Fra[n]cisco Herna[n]dez Protomedico […], hizo por mandado de su Magestad vna Historia en lengua latina, […] Cometiose al Doctor Nardo Antonio Recco medico Napolytano, moderola en menos bolumen, y el original assi moderado y reuisto por el Doctor Valle, y con su firma vino a las yndias y a mi poder por extraordinarios caminos. He leydo en el vna y muchas vezes letura que occassion o afficion gra[n]dissima, augmentada con la experiencia que la e hallado con la fuerça, y vigor que en los medicamentos se requiere, y vista no a tenido menos eficacia que en el hospital de Oaxtepec, assistiendo en el muchos días en mi presencia vi hazer marauillosas curas, con yeruas y medicinas de la tierra […] todo lo qual me a conpelido à que huyendo, la ociosidad principio de los vicios y origen de todo mal, recogiesse este libro a lo estado muchos días del rincon de nuestra celda por justos títulos, y el mayor el poco caudal ò el ninguno de vn pabre [sic] Religioso, y auerme de baler del de los amigos cosa que es mas cara que su impression, con ser tan excessiua en estas partes». La practicidad y el carácter auctóctono de la obra habían de mantenerse para perpetuar el valor insigne de la obra de Hernández. Ximénez tenía los medios para hacerlo dada no sólo su experiencia como enfermero en el Hospital de Oaxtepec sino también la de los hermanos hipólitos que regentaban la institución. Encontrar en Oaxtepec la copia de la DMM 30 significaba reintegrarla a su espacio de origen. Posteriormente, en la ciudad de México Ximénez ingresó como fraile lego en la Orden de Santo Domingo en 1612. Este hecho y el desarrollo de una medicina social y popular justificaban una obra dirigida a un público general y necesitado. La obra de Hernández sería la autoridad que respaldaría esta vocación y las prácticas hechas en dicho hospital, aplicando la herbolaria autóctona y la terapéutica indígena. No debemos olvidar que desde que en 1569 se empezara a edificar el hospital, su fundador Fr. Bernardino Álvarez ya había tenido contacto con Francisco Hernández, pues pasó allí varios meses 31, y se había empezado una labor de sistematización que se manifestaría en la redacción en ese hospital del 30. León, n. 23, p. 7-9. 31. Pardo, n. 5, p. 55.
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 236 Tesoro de Medicinas de Fr. Gregorio López en 1589. Así que allá había una gran actividad empírica, reflexiva y divulgadora, manifiesta en la profusión de copias de tratados, recetarios y libros adminiculares manuscritos, además de trabajos de traducción del latín al castellano. A este respecto existe un contexto de competencia y emulación, dado que como señala Pardo Tomás 32 la estrategia de procurarse una presencia destacable en las universidades y hospitales, desarrollada a finales del siglo XVI por los agustinos, había logrado dotar a la orden de un prestigio intelectual y un apoyo político en materia médica que se vio acrecentado con la publicación en 1579 del Tractado breve de anathomia y de cirugía… de Fr. Agustín Farfán. Con esta obra, la materia médica autóctona recibe un refrendo académico y profesional, al ser Farfán médico de profesión. Pero al mismo tiempo, al ser un texto riguroso pero con vocación de convertirse en libro de consulta para profanos y fuente de autorización para las prácticas médicas caseras, la obra fue un éxito editorial. En este ambiente estimulante, entre hipólitos y dominicos se pudo pensar de alguna manera en una estrategia semejante para dar prestigio al Hospital de Oaxtepec. No es por tanto peregrino que a Ximénez se le ocurriera la idea de traducir al castellano la DMM con la misma intención que Farfán, tal como declara en la portada de los QLN, pues espera que sea «mvy vtil para todo genero de gente q[ue] viue en esta[n]cias y Pueblos, do no ay Medicos, ni Botica». Este proyecto lo debió completar en su ida de Ximénez a México y concluir en su posterior paso por Puebla con ayuda de los hermanos hospitalarios y dominicos, de modo que para 1614 —con alrededor de 54 años— Ximénez acabó el borrador definitivo de sus QLN, pues en ese año se fechan las aprobaciones del libro, en un trabajo que Nicolás León calcula que le ocupó cinco años. En este contexto, ¿el manuscrito de la MMNE podría haber sido la primera versión, más literal y cercana a la DMM, base para después elaborar los QLN? Los indicios permiten conjeturarlo así. Los QLN necesitaron de la MMNE como base para su elaboración, y los QLN requirieron también del cotejo de la versión latina de la DMM. Ximénez así lo afirma en su portada al decir que hizo la traducción «con lo que el Doctor Francisco hernandez escriuio en lengua Latina» y lo confirma también el Dr. Diego Cisneros en las aprobaciones de los QLN al certificar que Ximénez los «ha 32. Pardo, n. 6, p. 761-766.
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 237 traduzido de los q[ue] el Doctor Francisco Hernandez escriuio en lengua latina, […] en los quales no solo ha guardado la fidelidad de la traducción, sino aumentado muchos simples». No cabe duda de que la MMNE fue un primer avance hecho por Ximénez, siendo las diferencias que hemos visto con los QLN seguramente alteraciones debidas a descuidos de impresores y amanuenses 33. En esta dirección también detectamos que el título original de los QLN no era Qvatro Libros de la Natvraleza… Si revisamos lo que en los QLN se presenta, descubrimos que su título original era Materia Mediçinal de la Nueua España. En los QLN no hay un título general para el primer libro, pero comienza con el subtítulo «Parte Primera del Libro primero de la materia medecinal de la Nueua España, en que se trata de los Arromaticos», donde se funde el título que señalamos arriba y el subtítulo de «Primera parte del libro primero en que se trata de las plantas aromaticas» que tiene en la MMNE. Inicialmente, la obra de Ximénez se nombraba como «Materia Medicinal de la Nueva España» como puede comprobarse en los preliminares legales y aprobaciones de los QLN. Por ejemplo, el virrey Diego Fernández de Córdova dice de Ximénez que: «[…] me a hecho Relacion que el tiene escrito y recopilado vn Libro intitulado de la materia Medizinal de la naturaleza y virtudes de todas las plantas desta Nueua España, con todos los animales de la tierra y el agua, que siruen para el vso de Medizina». Esto lo corrobora de nuevo Fr. Hernando Bazán al asentar que «auiendo visto las aprobaciones […] y examen de este libro, intitulado Materia Medecinal de esta nueua España, compuesto por Fr. Francisco Ximenez». Igualmente Fr. Bartolomé Gómez afirmaba en su licencia que «E visto vn libro intitulado Materia medicinal, que a recopilado y escrito Fr. Francisco Ximenez». Además, hay que destacar que el Dr. Diego Cisneros habla de «Los quatro Libros de la Materia medicimal [sic] desta Nueua España». 33. El mismo Ximénez se muestra desconsolado por este motivo. Al final de la fe de erratas declara que «Otras erratas ay en que discrepa el molde del original como es dezir, parias, auiendo de dezir pares, y mestro, auiendo de dezir menstruo, y otros vocablos assi, pero como no se muda sentencia por ser mala ortografía, no se a reparado en ello, mayormente esperando que aun las mayores perdonara el piadoso letor, y mas si sabe de Emprenta, que como es armonía de tantas pecezuelas, y no en todas ocassiones se hallan en estas partes oficiales tan limados como en Castilla, quando van a corregir vna letra se desuarata otra, y assi siempre ay faltas, y mayores las aura en lo que yo pusiere mano como tan lleno dellas».
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 238 Así, la MMNE podría perfectamente haberse titulado Cuatro libros sobre la materia medicinal de la Nueva España, ya que el manuscrito de Recchi lleva por título De Materia Medica Novæ Hispaniæ […] Libri Quatuor. Por ello, es plausible que al igual que de modo general era nombrada con el título corto de Materia Medicinal, también a nivel formal se la estuviera ya llamando en 1614 con el nombre de los Quatro Libros, de modo que por alguna razón para el título final se quiso prescindir de la referencia a la materia medicinal y se optó por un título glosado alejado del consignado por Recchi. La MMNE sería el primer borrador que circuló entre las autoridades dominicas y otras personas que pudieran influir para autorizar la publicación, manejándose como una traducción prínceps de la DMM. No obstante todo el reconocimiento que se hace al esfuerzo de Ximénez, lo que se aprecia por la complejidad del trabajo es que no lo pudo hacer solo. En la introducción de los QLN hay un fragmento que llama la atención y aclara esta situación. Ximénez en su apartado «Al lector» menciona las grandes dificultades para hacer su libro, como es la falta de recursos económicos, pero también de capacidades y ayuda para abordar tal trabajo: «[…] he sido affligido de grauissimas enfermedades, cuyo remate fue con perdida del oyr potencia necessaria para aprender la lengua, y faltandome dicho queda no la se de feto que an suplido la erudición de muchos Religiosos de mi Orden peritissimos en ella, y en particular del R. P. Fr. Martin de Leon, del qual se tiene harta noticia por los muchos bolumenes que en ella tiene escritos è ympressos». Esta mención es un tanto enigmática. ¿Qué lengua es la que no pudo aprender para hacer su trabajo? ¿No sabía latín? ¿En qué era docto Fr. Martín de León? El dominico Martín de León era un afamado nahuatlato. Cuatro años antes de la impresión de los QLN justamente había publicado en náhuatl su Camino del cielo (1611). Por tanto, Martín de León puede ser el T-1 de la MMNE, un especialista gramático, versado en latín y náhuatl que bien pudo atender las limitaciones y errores de Ximénez. Además de asesorar en cuestiones de latín, es obvio que le ayudó con el manejo de textos médicos nahuas, pues parece que al elaborar la MMNE se consultó también un manuscrito de la materia médica en náhuatl 34. Precisamente 34. Figueroa (2003), n. 19, p. 143-144.
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 239 de León en su Camino del cielo señala reglas ortográficas para el náhuatl que son las que rigen las correcciones de la MMNE y los QLN, aplicando la norma jesuítica 35. Esta sospecha de que T-1 sea Martín de León, implica también pensar que T-2 es Francisco Ximénez. A tal respecto, cabe señalar que el lenguaje usado en la MMNE por T-2 tiene rasgos sintomáticos particulares, que delatan que quien escribe es una persona no sólo con un limitado conocimiento del latín, sino también con un uso del castellano que para la época podría juzgarse desfasado, y cuyas características dialectales tienen rasgos atribuibles a las variedades de habla manchega, asturleonesa o navarroaragonesa 36 y que contrastan con el registro de T-1, que no los muestra. Dado que Francisco Ximénez es natural de Luna, Aragón, podría suponerse que algunos de estos rasgos encajarían con su perfil lingüístico de origen o biográfico. A esto se puede objetar que tales rasgos de habla en el siglo XVII son también ya propios del habla mestiza y criolla, incluido el uso de latinismos donde hay cierto vacío léxico, pero ahí se estaría reflejando la autoctonía o una prolongada estancia del autor en Nueva España. En todo caso, si comparamos el lenguaje empleado en la MMNE y el usado en los QLN, nos percatamos de que en los QLN es más depurado y ajustado a un registro del castellano más amplio en vocabulario y más castizo. Ahí pudiera estar la influencia de Martín de León con el fin de darle un acabado más prestigioso a la traducción de un texto médico, lo que sería el motivo del especial agradecimiento que le dirige Ximénez. Aquí tendríamos un ejemplo de un proceso donde los elementos de prestigio del centro de la ciencia ibérica (el libro, la lengua latina, el lenguaje médico, el compendio de Recchi, la autoridad de Hernández, la medicina galénica, la copia autorizada por el 35. Es interesante anotar que en la MMNE la forma de representación del náhuatl está poco estandarizada, aunque el T-1 hace algunas correcciones que ya luego predominan en los QLN donde se procede a una uniformización tipográfica, empleándose de modo sistemático hu y qu para los fonemas /w/ y /kw/, además de marcar el saltillo glotal con el dígrafo `, uso iniciado por el jesuita Antonio del Rincón (1595). 36. En estos rasgos destacan el timbre empleado para las vocales átonas que responde a alternancias de tipo /e/-/i/ (distilar, escreuir), de /e/-/o/ (escuro) y de /o/-/u/ (urina, cudiçia), la no disimilación en palabras como proprio y labrio, el uso del cuantificador tantico y la preposición dende, la asimilación de la -r de infinitivo a la ldel pronombre enclítico (mesclallo, recogello), y la preferencia por el uso de ciertos prefijos para crear verbos (atapar, escalentar, estregar).
Miguel Figueroa Saavedra y Guadalupe Melgarejo Rodríguez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 240 Protomedicato) son apropiados para dotar de prestigio y legitimidad a la intención de la periferia de constituirse en un centro epistémico. 6. Conclusiones La MMNE de Fr. Francisco Ximénez nos revela la constitución planificada de una ciencia médica novohispana a través del libro y la traducción. Como resultado de un proceso de traducción transcultural, el texto de HernándezRecchi se de-territorializa y re-territorializa al modo en cómo se produce con las traducciones literarias barrocas americanas que señala Michael Rössner 37. El traductor acaba modificando por completo la estructura y recepción de la obra original, incluso como género, y el acto de la traducción modifica y re-contextualiza esos textos como un recurso de reapropiación de la tradición del centro por la periferia. Sin embargo, desde una perspectiva en la que el mundo atlántico se dibuja como un espacio de interconexión, donde los textos se transforman en elementos que impulsan el desarrollo de otros centros surgidos en sus orillas, el acto de traducción ayuda a conformar una ecología de saberes transatlánticos. Precisamente la significación derivada de la «apropiación por traducción», no podría descansar sobre un ideal de integridad o fidelidad, pues supondría reconocer una centralidad que en este momento histórico se ve estéril y poco práctica dentro de un pluralismo epistémico que contribuye al cambio e intercambio de prácticas empíricas. Esto nos ayuda a entender por qué Francisco Ximénez no publicó la MMNE como estaba. No se trataba de publicar el texto de HernándezRecchi, pensado para un lector europeo. La impresión de una traducción «literal» de un texto que a su vez había sido una «apropiación por traducción» de los saberes locales para las necesidades epistémicas y materiales de la Europa de la Contrarreforma, requería de un proceso semejante de re-territorialización dentro de la medicina novohispana y su pujante tradición bibliográfica. Por tanto, la MMNE y los QLN nos muestran que, como fases de un proceso de traducción transcultural, éste no se habría cerrado sin esa alteración de un conocimiento cuya enunciación original no podía conservarse a riesgo de perder capacidad de significación y donde era importante trans37. Rössner, n. 15, p. 132.
La Materia Mediçinal de la Nueva España de Fray Francisco Ximénez Dynamis 2018; 38 (1): 219-241 241 parentar su naturaleza dialógica para poder explicitar y conservar sólo los elementos de prestigio y legitimidad transportados desde la otra orilla. De ahí la voluntad de conservar el nombre de Hernández como dotador de un prestigio y autoridad que quitaba toda sospecha de disidencia, marginación o herejía a la medicina novohispana, pero también de gratitud a una figura de prestigio y autoridad siempre presente en ese contexto. Así, se eliminaron los prolegómenos iniciales, las tablas y explicaciones metodológicas, pues a pesar de estar traducidos no tenían ya sentido en un contexto «donde las plantas eran naturales y las terapias tradicionales» 38. De esta manera, la medicina novohispana, mediante recursos lingüísticos y de traducción, se reapropió de ese conocimiento desde la coherencia con su contexto de origen y dotando de significado su pertinencia. Como hicieran Hernández y Recchi en el sentido inverso, el acto de traducción de ida y vuelta «corrige» esa ciencia venida de allende los mares para mostrarla como un avance autóctono. El libro impreso, el uso de una lengua castellana modernizada y mestizada, la corrección del uso de las lenguas indígenas y criollas, la refutación o corroboración a partir de las prácticas y experiencias empíricas locales, la domesticación y familiaridad de un universo en la otra orilla exotizado y enajenado, consiguen presentar al lector del siglo XVII una ciencia novohispana moderna que incorporó y adaptó —y con ello exorcizó— el conocimiento de una ciencia mesoamericana demonizada, para lograr librar a la medicina novohispana de ser condenada al abismo del pensamiento moderno. Agradecimientos Agradecemos a José Pardo Tomás (CSIC) el asesoramiento y apoyo recibido durante y después del Encuentro Internacional «La trascendencia de la obra hernandina», celebrado el 2 diciembre de 2012 en La Puebla de Montalbán, España, y cuyas exposiciones y discusiones sirvieron de estímulo para el presente artículo. Igualmente agradecemos a la A.C. Las Cumbres de Montalbán el continuo y apasionado interés mostrado por nuestras investigaciones sobre la vida y obra del Dr. Francisco Hernández. œ 38. Bustamante (2005), n. 26, 2005, p. 185.