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La /n/ anorgánica al final de sílaba en el español de Granada: así(n) y mu(n)cho. Estudio sociolingüístico

Cruz Ortiz, Rocío

Abstract

Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2019-104982GB-C53 / AEI / 10.13039/501100011033)

Full text

IV La / n/ anorgánica al final de sílaba en el español de Granada: así(n) y mu(n)cho. Estudio sociolingüístico Rocío Cruz Ortiz Universidad de Granada Resumen: Aunque las formas asín y muncho actualmente se consideran vulgares (y así lo marca, de hecho, la versión actual del Diccionario de la lengua española), estas tienen un porcentaje de aparición representativo en el español de Granada, y es que la adición de una / n/ no etimológica en determinados vocablos constituye un fenómeno bastante antiguo en español que sobrevive hasta nuestros días� Además de su rendimiento y uso general, este capítulo tiene como objetivo tanto analizar los diferentes factores sociolingüísticos que pueden influir en la elección de una u otra variante, como determinar si existe alguna diferencia en el empleo de esta consonante anorgánica en los dos términos� Los resultados indican que asín posee una frecuencia de uso superior a muncho y que, en ambos casos, las variables más influyentes son las sociales y no tanto las lingüísticas� Palabras clave: / n/ anorgánica, así, mucho, español de Granada, sociolingüística Anorganic / n/ in syllablefinal position in Granada Spanish: así(n) and mu(n)cho� Sociolinguistic study Abstract: Although the forms asín and muncho are currently considered vulgar (and, in fact, the current version of the Diccionario de la lengua española states so), they show a representative percentage of occurrence in the Spanish of Granada (España), since the addition of a nonetymological / n/ to certain words is an old phenomenon in Spanish which has survived to the present� In addition to its performance and general use, this paper aims both to analyse the different sociolinguistic factors that may influence the choice of the variant, and to determine whether there is any difference in the use of this anorganic consonant in the two terms� The results indicate that asín has a higher frequency of use than muncho and that, in both cases, the most influential variables are social rather than linguistic� Keywords: anorganic / n/ , así, mucho, Spanish of Granada, sociolinguistics 112 1 Introducción Este capítulo tiene como objetivo arrojar nuevos datos sobre un fenómeno que se da desde los orígenes del español y que no es otro que la adición de una / n/ anorgánica al final de sílaba1� Concretamente, nos ocuparemos del rendimiento y empleo de los adverbios2 así y mucho en el español de Granada, los cuales presentan una variante en la que se añade una nasal en posición de coda silábica, quedando su pronunciación como asín y muncho� Estas formas con / n/ suelen llevar asociado un estigma, ya que se alejan de lo académicamente normativo en español; el DLE, sin ir más lejos, les otorga la marca de «vulgarismo» y remite al uso sin / n/ de estos vocablos� Sin embargo, a pesar de su poco prestigio, son formas de las que los hablantes se siguen sirviendo en su empleo diario de la lengua, de ahí la conveniencia e interés en conocer su funcionamiento� Hasta donde nuestras indagaciones han podido llegar, si bien la adición de la nasal en posición implosiva ya ha sido documentada y estudiada en español, esta nunca se ha puesto en relación con otros factores, ni lingüísticos y sociales, que permitan un acercamiento a la mejor comprensión del empleo de esta variante, de ahí que este trabajo se plantee como un estudio sociolingüístico del mismo, que consideramos fundamental para acercarnos a la realidad de cualquier fenómeno� En la investigación que presentamos, examinaremos dos posibles opciones de uso: bien la pronunciación normativa y académicamente aceptada de mucho y así, que sería la forma sin / n/ trabada o, por el contrario, la variante que sí presenta una nasal al final de sílaba� Para ello, ofreceremos, por un lado, el recuento de uso de estos dos vocablos en el discurso de los hablantes granadinos, así como las variantes seleccionadas por ellos en su discurso, que representaremos también de manera porcentual con el fin de observar su frecuencia de uso� Esto nos permitirá, además de conocer la distribución general del fenómeno, establecer una comparación 1 En fonética, cuando la adición de un sonido se da en el interior de palabra se conoce como epéntesis (tal es el caso de muncho), y cuando lo hace en posición final se denomina paragoge (como ocurre en asín)� 2 Aunque tanto mucho como así pueden pertenecer a diferentes categorías gramaticales se citan, de modo general, como adverbios� 113 entre la elección o no de / n/ en los dos términos, ambos muy productivos en español� En este sentido, hemos de comentar que, en el caso de mucho, no solo atendemos a la forma masculina singular, sino también al resto de sus variantes de género y número (mucha, muchos, muchas), así como a su uso en grado superlativo (muchísimo)� Por otro lado, estos resultados generales serán puestos en relación con una serie de variables externas (sociales) e internas (lingüísticas) que nos permitan conocer con más detalle los posibles factores que influyen en la elección articulatoria de los hablantes� No olvidamos, por su puesto, que nuestro interés se centra también en observar si existe alguna diferencia en el empleo de ambos adverbios� En este sentido, hemos de decir que la forma mu(n)cho ya fue estudiada de manera más completa por la autora de este trabajo (Cruz Ortiz 2018), por lo que en esta investigación atenderemos en mayor medida a su comparación con así, otro término clásico que disfruta de esa adición de / n/ en posición implosiva� Como hemos comentado, todo ello se llevará a cabo en el marco del Corpus PRESEEA Granada, objeto de nuestro análisis y que supone una muestra del español de la ciudad de Granada estratificada por niveles de instrucción, grupos etarios y sexo� En relación con esto, hemos de apuntar que la ciudad de Granada ha evolucionado en las últimas décadas a una comunidad de habla más conservadora que tiende a convergir con el español estándar centropeninsular� El español meridional de España se fragmenta en dos modalidades: una divergente del español estándar, que refuerza los rasgos innovadores y los acepta socialmente (andaluz innovador, occidental o sevillano), y otra convergente (andaluz oriental o granadino), que se suma al proceso de desdialectalización del centro y sur de España en el sentido de la formación de una koiné en la que se nivelan los rasgos regionales (llamamos a esta variedad convergente español común)� (Villena 2008: 212– 213)� En líneas generales, esta convergencia con el español más normativo es lo que está llevando a esta comunidad a la «consiguiente estigmatización de la mayoría de las variantes vernáculas» (Manjón et al� 2016: 183), de ahí nuestro interés en estudiar la alternancia entre dos formas que tradicionalmente han convivido en el español de esta zona, una culta y académicamente aceptada y otra que no goza de prestigio abierto� En cuanto a la estructura de este capítulo, tras la presente introducción aportaremos algunas nociones teóricas acerca de la adición de / n/ en lengua española, que servirán para describir mejor este fenómeno; más 114 tarde, comentaremos algunas cuestiones metodológicas relevantes para la investigación y, posteriormente, procederemos a la presentación y discusión de los resultados� Por último, el trabajo se cerrará con un apartado que recogerá las conclusiones generales del estudio� 2 La adición de / n/ en español� Documentación de asín y muncho La epéntesis y paragoge de una / n/ en determinados vocablos del español que etimológicamente no poseen esta nasal es un fenómeno antiguo que ya se daba en latín y que lleva conviviendo con el castellano desde sus inicios� De hecho, parece que este fenómeno «se documenta también en otras lenguas y dialectos romances, como el asturiano, los dialectos septentrionales italianos, así como históricamente el francés» (Pato 2013: 329)� A pesar de ello, no se conoce bien por qué ocurre la inserción de esta consonante anorgánica, a la que algunos autores han llegado a denominar como «parásita» (Malkiel 1955: 241), fenómeno que ha llegado incluso a triunfar en algunos vocablos en cuya etimología no se contemplaba, instaurándose la nueva forma como normativa, tal es el caso de invierno (del latín hibernum)� Según Pascual y Blecua (2006), esto es debido a que existen en español contextos fónicos que facilitan la adquisición de esta n adventicia� En los dos términos que estudiamos en este trabajo su posición es diferente, dado que en muncho se insertaría en interior de palabra, seguida de otra sílaba que comienza por una consonante africada, mientras que en asín se sitúa al final del término� En lo referente a muncho, el DECH nos explica que la / n/ epentética es simplemente una extensión de la nasal inicial� De hecho, hoy en día tenemos términos plenamente aceptados como son mancha (macula) o manzana (mattiana) que en su origen etimológico no presentaban esa n� Así lo recogen Pascual y Blecua (2006: 1363), para los que se trata de un caso de nasalización progresiva «dentro de un proceso de lenición en que, por retraso en levantar el velo del paladar, una consonante nasaliza a la vocal que le sigue y esta a su vez dota de nasalidad a la primera parte de la consonante inicial de la sílaba siguiente, que termina convirtiéndose en n epentética»� De igual modo lo argumenta Menéndez Pidal (1944: 189) al 115 decir que estos casos de nasalización son el reflejo de otra nasal que hay en el mismo vocablo, teoría que, seguramente, se basa en la de Schuchardt (1911: 75)� El caso de así es diferente, ya que este término no cuenta con ninguna consonante nasal en su articulación� En esta ocasión, Pascual y Blecua (2006: 1379) explican que el español es una lengua con tendencia a reforzar el final de la sílaba por medio de una nasalización, muy común en este contexto fónico� En este sentido, nos gustaría comentar que así posee otras variantes tradicionalmente conocidas y estudiadas como son ansí, ansina y asina (Alonso 1930), dos de las cuales tienen n en su interior, pero ningún informante del Corpus PRESEEA Granada las emplea ni una sola vez, lo que nos pone sobre la pista de que, o no estuvieron tan extendidas en la zona, o han caído en desuso en favor de la forma asín� Independientemente de su origen, lo que está claro es que las únicas formas consideradas cultas actualmente en español son mucho y así, ambas sin n anorgánica, considerándose sus otras variantes como dialectales, populares o directamente vulgares� Ya hemos apuntado que el DLE marca como vulgarismos tanto asín como muncho; este último término, además, se señala como «en desuso»� De acuerdo con esto, cabría esperar poca aparición en nuestro corpus oral de ambas palabras, especialmente de la segunda� Además, hemos de recordar que «es un principio general de la sociolingüística que las lenguas de cultura tienden a una nivelación en la norma estandarizada» (Carbonero 1985: 141)� En lo referente a su documentación y extensión, nos encontramos con que la variante muncho aparece en el CORDE en 2707 ocasiones en 138 documentos� El primer caso de aparición en este corpus data de la Edad Media, de 1275, en la General Estoria de Alfonso X: «diz essa estoria de las prouincias que uiene muncho Açafran & muy bueno & demeior olor que otro & mas amariello que oro» (Alfonso X, General estoria II)� Sin embargo, Sánchez Prieto (2008: 245 apud Pato 2013: 332) recoge la forma «ni poco ni muncho» en 1236� Por otra parte, su variante femenina muncha aparece en 988 casos en 68 documentos, documentada por primera vez en 1479 en textos de un autor anónimo� Nos resulta curioso que el superlativo munchísimo no aparezca en ningún caso en el CORDE, lo que parece apuntar a que esta forma no estaba tan extendida� 116 Pato (2013: 332) hace una comparativa de la evolución en la historia de la lengua española de las formas mucho/ muncho a lo largo de los siglos tanto en el CORDE como en el Corpus del español y, aunque ya se documenta en el siglo XIII, determina que la forma muncho goza su máximo apogeo en los siglos XV y XVI, dependiendo del Corpus� Por otro lado, en el CREA hallamos únicamente 2 casos en 1 documento de muncho mientras que, tanto para la forma en femenino y como para el superlativo, no existe ningún dato� Esto no indica necesariamente que esta forma se haya perdido, sino que la lengua española goza ya de unas normas definidas y una estandarización en la que muncho (con sus variantes) queda relegado a lo no normativo� Recordemos que tanto el CORDE como el CREA son corpus de documentos escritos� Por su parte, asín se documenta 246 veces en 45 documentos en el CORDE, el primero en 1246– 1253 en Los milagros de nuestra señora de Gonzalo de Berceo, mientras que en el CREA se dan 22 casos en 13 documentos, el primero registrado en 1977� Rodríguez Molina (2015: 1062), que realiza una investigación más exhaustiva de la aparición de las diferentes variantes de este adverbio, concluye que la forma asín data del siglo XIII y que es originaria de Aragón y La Rioja según testimonian «documentación notarial y algunos textos orientales»� Parece, pues, que la inserción de / n/ en muncho y asín se origina en una fecha similar, aproximadamente a mediados del siglo XIII� Esto significa que la adición de esta consonante es un fenómeno que ha tenido un gran vigor en español y que ha conseguido, no solo consolidarse en algunos términos considerados hoy normativos, sino resistir el paso de los siglos en palabras alejadas de las formas estándares� 3 Apuntes metodológicos De modo general, este estudio seguirá la metodología de la sociolingüística moderna (SilvaCorvalán 2001; HernándezCampoy y Almeida 2005; Moreno Fernández 2015), que parte de los principios variacionistas labovianos (Labov 1972: 1996)� Esta consiste en el planteamiento de una hipótesis, en la selección de una muestra y unas variables, en la recopilación del material de estudio o corpus, en el estudio propiamente dicho 117 mediante el tratamiento cuantitativo de los datos y, por último, en el análisis y clasificación de los resultados aportados por él� Como ya comentamos en la introducción al trabajo, para analizar los factores que influyen en la presencia o ausencia de la / n/ anorgánica en las formas así(n)y mu(n)cho en el español de Granada nos basamos en el corpus PRESEEA publicado en Moya (2007, 2009 y 2010), cuya metodología hemos seguido (Moreno Fernández 1996: 2006)� Puede consultarse información más específica sobre la composición, muestra, distribución y características de este corpus en la sección introductoria de este monográfico� Lo que sí nos gustaría remarcar es que, para la realización de este estudio, se ha analizado la totalidad de la muestra sonora, que supone unas 40 horas de escucha� Esto significa que se han tenido en cuenta todas las realizaciones de los 54 hablantes que componen el corpus PRESEEA Granada� 3.1 Variables seleccionadas Lo primero que debemos apuntar es que la variable fónica dependiente objeto de este estudio es la aparición o no de una / n/ anorgánica en los términos mu(n)cho y así(n). Es decir, podemos encontrarnos con dos opciones: 1� El término normativo sin - / n/ : así o mucho3� 2� El vulgarismo con - / n/ : asín o muncho� En el caso de mu(n)cho, en total se estudian 8 voces con su correspondiente desdoble, según lleven la nasal o no cada una: (1) mu(n)cho, (2) mu(n) cha, (3) mu(n)chos, (4) mu(n)chas, (5) mu(n)chísimo, (6) mu(n)chísima, (7) mu(n)chísimos y (8) mu(n)chísimas� Llegados a este punto, nos gustaría hacer un inciso para apuntar que, en principio, mucho puede pertenecer a tres categorías gramaticales: adjetivo 3 Como ya hemos explicado, no solo nos ocuparemos de la voz mucho como tal, sino del conjunto de sus variantes morfemáticas (muchos, muchas, etc�), pero para no enumerarlas todas cada vez que hagamos mención de ello, simplificaremos refiriéndonos únicamente a la forma en masculino singular� Debe entenderse así de aquí en adelante a no ser que se especifique otra cosa� 118 («la típica casa de campo sin muchos lujos» [GRANH1101]), pronombre («que quiero ir al cine, puedo elegir entre muchos» [GRA011]) y adverbio («era mucho mejor que el que tenemos hoy» [GRANH2109])� Sin embargo, la consideración gramatical de la forma masculina singular (mucho) resulta problemática porque en algunos casos es complicado saber si estamos ante un adverbio o un pronombre� Por ejemplo, en el sintagma come mucho podríamos entender que se trata de (1) come abundantemente (adverbio) o (2) come mucha comida (pronombre)� Lo mismo ocurre con los ejemplos llueve mucho o sabe mucho pero ya no sería así en va mucho a casa de sus padres puesto que al ser ir un verbo intransitivo no admite la primera interpretación� Así, cuando el término aparece con alguna de sus variantes morfemáticas (muchos, mucha, etc�) queda clara la categoría gramatical, pero al encontrarnos con la forma masculina singular mucho tenemos casos de muy difícil clasificación� La NGLE lo aborda así: No hay acuerdo entre los gramáticos sobre si son pronombres o adverbios (o admiten las dos interpretaciones) cuando modifican a ciertos verbos transitivos� Apoya la opción pronominal el que, con algunos de ellos, estas formas alternen con grupos nominales, como en lee mucho (muchomuchos libros) y también el que los complementos partitivos se puedan omitir y recuperar en función del contexto previo, como en tiene mucho (es decir, mucho de eso) (RAE y ASALE 2009: 2303)� Por otro lado, se ha aducido como argumento a favor del análisis adverbial (frente al pronominal) el hecho de que las expresiones que proporcionan las paráfrasis adecuadas no son, en muchos contextos, grupos nominales, sino adverbios o locuciones adverbiales: la quiere mucho (- intensamente) (NGLE 2009: 2304)� En general, la interpretación intensiva es característica de los verbos intransitivos (NGLE 2009: 2305)� Buscando más datos sobre esta cuestión, nos hemos encontrado con que el DPD (s. v. mucho) pone como ejemplo de mucho como adverbio la oración «Platicamos mucho y nos reímos mucho» (Vargas Pasado [Méx� 2002] apud DPD 2005, s. v. mucho), ya que entiende mucho como ‘abundantemente’, pero ¿y si en vez de esto nos planteáramos platicamos mucho (tiempo) o nos reímos mucho (rato)? En este último caso mucho actuaría como forma pronominal� Volvemos en estos casos a no estar seguros de su categoría, aunque esta obra los clasifique como adverbios� Dado que no parece haber acuerdo en este punto, en el contexto descrito, nosotros hemos decidido clasificarlo como inespecífico y su 119 diferencia categorial será una de las variables independientes tenidas en cuenta en su estudio� La clasificación de así es más sencilla, ya que no tiene variación morfemática de género y número y tampoco superlativo al funcionar siempre como adverbio o conjunción� Por ello, solo cuenta con dos posibles variantes: la forma normativa y la trabada por / n/ al final de palabra� Como hemos dicho, una vez obtenido el resultado de la variable dependiente, este será puesto en relación con una serie de factores independientes para determinar aquellos que pueden resultar influyentes en la adición o no de la nasal� Las variables seleccionadas son, por un lado, de corte social y, por otro, de carácter lingüístico� En lo referente a las sociales, se tienen en cuenta las mismas tanto para mu(n)cho como para así(n), ya que vienen determinadas por la distribución del corpus PRESEEA� En cuanto a las lingüísticas, como es lógico, no pueden ser compartidas puesto que las propiedades discursivogramaticales varían entre los dos términos, lo que hace que cada uno necesite de ciertos parámetros de estudio adaptados especialmente a sus características internas� Ambas se presentan a continuación: A� Los factores sociales considerados, comunes a mu(n)cho y así(n), son: 1� El nivel de instrucción del hablante: bajo (estudios primarios o menores), medio (estudios secundarios) o alto (estudios universitarios)� 2� La edad, dividida en tres tramos: generación joven (hasta 34 años), generación adulta (de 34 a 54 años) y generación mayor (más de 54 años)� 3� El sexo: hombres o mujeres� B� Los factores lingüísticos tenidos en cuenta para mu(n)cho son: 4� El número gramatical de la palabra: plural o singular� 5� El género gramatical de la palabra: masculino o femenino� 6� La categoría gramatical del término: ya explicamos que mu(n) cho puede adscribirse a varias categorías gramaticales dependiendo de su función� Nosotros hemos decidido dividirlas en cuatro: 6�1 Adjetivo 6�2 Pronombre 6�3 Adverbio 126 de Granada, no sea una forma marcada con un gran estigma, de ahí que incluso los hablantes instruidos puedan permitirse su uso� Otro dato que apoya esta teoría es que la variable que considera el grupo etario únicamente resulta significativa para mu(n)cho, lo que da cuenta de que en este término la elección articulatoria depende de la edad del hablante, no ocurriendo lo mismo en el caso de así(n), donde el empleo de la variante con / n/ se distribuye de modo más uniforme en las tres generaciones� Dado que es en mu(n)cho donde esta variable ha resultado pertinente, mostraremos los resultados en la tabla 4� La tabla 4 muestra que es el grupo de mayor edad el que más patrocina la forma con / n/ adventicia (20�3 %), lo cual tiene sentido, ya que las generaciones mayores suelen apostar por formas menos normativas; en España, por motivos históricosociales, esto suele ir ligado al factor de instrucción� Lo que resulta peculiar es que después de que en la generación intermedia estas cifras desciendan considerablemente (4�3 %), los jóvenes recuperen la forma muncho en un porcentaje que supera en más del doble al de la generación inmediatamente anterior (11 %)� Este resultado es conocido como patrón de estratificación en U y no resulta poco frecuente ya que, lingüísticamente, los hablantes jóvenes y los más mayores tienen los índices de uso más elevados de formas no estándares, mientras que los de mediana edad documentan los más bajos y, consiguientemente, más estándares (HernándezCampoy y Almeida 2005: 40)� Parece que Tabla 4: Distribución de mu(n)cho según la edad Resultado Total Sin / n/ Con / n/ Edad = 34 597 89 % 74 11 % 671 100 % 35– 54 804 95�7 % 36 4�3 % 840 100 % +54 577 79�7 % 147 20�3 % 724 100 % Total 1978 88�5 % 257 11�5 % 2235 100 % Sig� = 0�000 127 semejante distribución no es nueva para los sociolingüistas, que hallan su justificación en que «los grupos de edades intermedias, inmersos en el mundo de la competencia profesional, económica y de ascenso en la escala social, son los que se espera que presenten perfiles más marcados de autocorrección» (SilvaCorvalán 2001: 102)� Pasamos a ocuparnos a continuación de la variable que atiende a la diferencia de sexo que, de nuevo, ha resultado significativa en ambos términos, como se muestra en las tablas 4 y 6� Las tablas 5 y 6 presentan resultados coincidentes en cuanto a la estratificación del fenómeno estudiado y nos ofrecen un dato claro: la adición de / n/ en el español de Granada está claramente patrocinada por las mujeres� La diferencia porcentual con respecto a los varones es amplísima, tanto en un vocablo como en otro� En así(n), las mujeres emplean la nasal un 25�9 % frente a los hombres, que lo hacen únicamente en un 7�8 % de los casos� En mu(n)cho ocurre lo mismo, si bien con menos distancia entre Tabla 5: Distribución de así(n) según el sexo Resultado Total Sin / n/ Con / n/ Sexo Hombres 225 92�2 % 19 7�8 % 244 100 % Mujeres 255 74�1 % 89 25�9 % 344 100 % Total 480 81�6 % 108 18�4 % 588 100 % Sig� = 0�000 Tabla 6: Distribución de mu(n)cho según el sexo Resultado Total Sin / n/ Con / n/ Sexo Hombres 878 92 % 76 8 % 954 100 % Mujeres 1100 85�9 % 181 14�1 % 1281 100 % Total 1978 88�5 % 257 11�5 % 2235 100 % Sig� = 0�000 128 ambos sexos: la epéntesis de / n/ se produce en un 14�1 % en las féminas y solo en un 8 % en los varones� Esta diferencia no es la más habitual, ya que, tradicionalmente, las mujeres han apostado por las variables lingüísticas de mayor prestigio con más frecuencia que los hombres, decantándose por las formas lingüísticas más tradicionales y conservadoras (Labov 1972: 301– 304; Villena 1997: 100; SilvaCorvalán 2001: 97– 98)� En este caso, aunque está claro que la variante con / n/ anorgánica no es la más prestigiosa, probablemente sí constituya una forma tradicional en la comunidad de habla y parece que las mujeres la están apoyando más que los hombres� Volviendo a los resultados arrojados por la variable sexo, otra vez encontramos algo llamativo y es que las mujeres favorecen casi un 12 % más el empleo de la / n/ en asín que en muncho. A nuestro parecer, este es un nuevo dato que vuelve a indicar lo que ya venimos conjeturando: asín posee mayor aceptación que muncho entre nuestros informantes� En vista de los resultados obtenidos, nos ha parecido interesante cruzar los datos de dos factores que han presentado gran variación: el nivel de instrucción y el sexo, ya que creemos que este contraste puede ayudarnos a interpretar mejor el fenómeno que estamos estudiando� Ese cruce se muestra en los gráficos 3 y 4� Para calcular los resultados que se muestran en los gráficos 3 y 4, hemos seleccionado únicamente las formas que contienen la consonante nasal, tanto en un término como en otro� Los porcentajes que aparecen en las columnas suponen la distribución total de esta variante organizada en 2.8 % 2.8 % 12 % 10.2 % 14.8 % 57.4 % Alto Medio Bajo HombresMujeres Gráfico 3: Distribución del nivel de instrucción y el sexo en asín 0 % 7 % 22.6 % 0 % 4.7 % 65.9 % Alto Medio Bajo HombresMujeres Gráfico 4: Distribución del nivel de instrucción y el sexo en muncho 129 torno al sexo y al nivel de instrucción del hablante� Como sospechábamos, en ambos términos son las mujeres de nivel de instrucción bajo las que favorecen claramente la inserción de / n/ , muy distanciadas del resto de hablantes (el 57�4 % en asín y el 65�9 % en muncho)� En el resto de niveles sí se presentan ciertas diferencias: en los hablantes con estudios superiores, son las mujeres las que promueven más la forma asín, mientras que en muncho ninguno de los dos sexos con formación superior da un solo ejemplo de la adición de / n/ � Por otro lado, en el nivel intermedio los roles se intercambian: en asín son de nuevo las mujeres las que favorecen la forma menos normativa, pero en muncho ocurre lo contrario, y son los hombres los que arrojan un porcentaje mayor de inserción de la nasal� Lo que queda claro, en vista de los gráficos mostrados, es que la gran mayoría del porcentaje de casos con / n/ son pronunciados por mujeres con bajo nivel de estudios� A continuación, dejaremos atrás las variables sociales y nos centraremos en las lingüísticas� En cada término ha resultado significativo un solo factor interno de todos los tenidos en cuenta y este no es coincidente, lo que nos obliga a presentarlos por separado� Empezando por así(n), vemos en la tabla 7 su distribución cuando esta palabra forma parte o no de una locución� Hemos de comentar que, en este caso, la prueba estadística ha arrojado un pvalor muy cercano al 0�05, si bien este factor se sigue situando como significativo� En la tabla 7 se observa que el hecho de que así(n) constituya una locución desfavorece la inclusión de la / n/ en el final de palabra, ya que la variante con paragoge se articula en el 20�1 % de las ocasiones cuando Tabla 7: Distribución de así(n) según si forma o no una locución Resultado Total Sin / n/ Con / n/ Locución No 342 79�9 % 86 20�1 % 428 100 % Sí 138 86�2 % 22 13�8 % 160 100 % Total 480 81�6 % 108 18�4 % 588 100 % Sig� = 0�047 130 asín no es una locución y la cifra desciende hasta el 13�8 % cuando sí lo es� Esto quizás pueda deberse a que, dado que las locuciones son estructuras fijas, la inserción de un nuevo fonema se resistiría más en ellas que en los términos que funcionan de una manera más libre y gozan de mayor movilidad� En cuanto a mun(n)cho, la única variable lingüística que ha resultado significativa en la elección de una u otra variante ha sido la categoría gramatical a la que el término se adscribe� Como ya hemos comentado, mu(n)cho pertenece a una clase de palabras transversales que puede pertenecer a diferentes categorías dependiendo de su posición y contexto� En la tabla 8 se recoge el resultado de esta diferenciación, que se explica con más detalle en el apartado metodológico de este trabajo� En este caso, observamos que las formas con / n/ tienen tendencia a aparecer cuando muncho funciona sobre todo como pronombre (17�8 %) o como inespecífico (13�4 %)� Por otro lado, cuando mu(n)cho o alguna de sus formas se presenta como adjetivo (9�7 %) o adverbio (5�9 %), su aparición es más escasa� Creemos que, en este caso, la sociolingüística nos da una pista del posible funcionamiento gramatical de mu(n)cho en ese contexto «inespecífico», donde los gramáticos no tienen claro si funciona como pronombre o adverbio (come mucho); nuestros resultados apoyan que, en esas estructuras, su carácter es más pronominal que adverbial dado Tabla 8: Distribución de mu(n)cho según su categoría gramatical Resultado Total Sin / n/ Con / n/ Categoría gramatical Adjetivo 1021 90�3 % 110 9�7 % 1131 100 % Pronombre 97 82�2 % 21 17�8 % 118 100 % Adverbio 80 94�1 % 5 5�9 % 85 100 % Inespecífico 780 86�6 % 121 13�4 % 901 100 % Total 1978 85�5 % 257 13�5 % 2235 100 % Sig� = 0�003 131 el porcentaje de uso, más cercano a la primera interpretación que a la segunda� 4.3 Grado de influencia de las variables independientes y estilo personal del hablante Una vez determinadas las variables de influencia, hemos decidido realizar un análisis de efectos que nos permitirá, por un lado, determinar los pesos probabilísticos de cada factor o variable considerada� Para ello, hemos seleccionado todos los tenidos en cuenta en el estudio, tanto los que han resultado significativos como los que no, con el objetivo de comprobar si se produce algún cambio respecto del análisis bivariante, puesto que la regresión logística sopesa las variables en su conjunto y los resultados, en ocasiones, pueden variar� Esto nos proporcionará los factores ordenados según una jerarquía determinada por la fuerza de factor� Por otro lado, como ya comentamos cuando tratamos las cuestiones metodológicas, nos ha parecido interesante ahondar un poco en los resultados y realizar un análisis de efectos mixtos que tuviera en cuenta, además de las variables fijas ya consideradas, una variable o predictor aleatorio: el individuo o la persona, para observar qué importancia tienen los hablantes considerados de manera individual� Los resultados para así(n) aparecen en la tabla 9� Tabla 9: Resultados de significatividad generales de así(n) para un modelo de efectos fijos puros y un modelo de efectos mixtos con predictor aleatorio ‘persona’ Modelo de EFECTOS FIJOS puros ANÁLISIS DE RESPUESTA(S) DE UN NIVEL CON PREDICTOR(ES): Nivel de instrucción (4�18e17) + Sexo (1�2e08) + Locución (0�0152) + Contexto fónico posterior (0�653) + Edad (0�936)a� Modelo de efectos mixtos con predictor ALEATORIO ‘PERSONA’ ANÁLISIS DE RESPUESTA(S) DE UN NIVEL CON PREDICTOR(ES): Persona [aleatorio] y Nivel de instrucción (0�0178) + Locución (0�029) + Sexo (0�151) + Edad (0�737) + Contexto fónico posterior (0�843) a Hemos eliminado los factores que atendían al punto y modo de articulación de las consonantes dado que están muy relacionados con el contexto fónico posterior y el programa de análisis los identificaba como colineales� 132 En el análisis que atiende únicamente a los predictores fijos vemos que han resultado significativos los mismos factores que en el análisis bivariante y, como suponíamos, el orden de significatividad sitúa en primer lugar el nivel de instrucción, seguido del sexo y, por último, la variable que atiende a si el término se incluye o no en una locución� No presentamos aquí los datos concretos ofrecidos por cada nivel dentro de un predictor, así como tampoco los logodds ni casos o tokens de cada uno de ellos, tanto por razones de síntesis de este capítulo8 como porque los factores fijos ya han sido analizados y comentados previamente� En el modelo de efectos mixtos que considera tanto los factores fijos anteriores como el predictor ‘persona’ de manera aleatoria el resultado es similar, pero no el mismo: son significativos el nivel de instrucción y el hallarnos o no ante una locución, pero no ya el sexo del informante� Estos datos nos indican que son el nivel de instrucción y el constituir o no una locución los factores que no dependen de la persona concreta, mientras que los demás se encuentran subordinados a ella� En principio, en relación con lo explicado, parece que el estilo personal del hablante no es especialmente influyente en la adición o no de / n/ en así(n), puesto que no afecta demasiado a la significatividad de las variables consideradas (únicamente cambia la influencia del sexo)� De todas formas, hemos de decir que el modelo de efectos mixtos explica mejor la variabilidad en su conjunto, ya que arroja un R2 total del 0�732 frente al R2 de 0�293 ofrecido por el análisis de efectos fijos puros9, lo que, por otra parte, es lógico, puesto que estamos añadiendo una variable más al análisis, la cual hace que tengamos un nuevo elemento que nos acerca a comprender mejor la variación en los resultados� Aún así, hemos de decir que el R2 del predictor aleatorio es de 0�519, superior al de los predictores fijos, lo que indica que en el caso de así(n), el individuo concreto es determinante� Veamos ahora, en la tabla 10, qué ocurre en el caso de mu(n)cho: 8 Todos estos datos se encuentran disponibles bajo petición a la autora� 9 Rcuadrado (R2) es una medida estadística que indica el grado de variación en la variable de respuesta que es explicado por un modelo; en otras palabras, refleja la bondad del ajuste de un modelo a la variable que pretender explicar� El Rcuadrado se sitúa siempre entre 0 y 1: 0 indica que el modelo no explica ninguna porción de la variabilidad de los datos de respuesta en torno a su media, mientras que 1 señala que el modelo explica toda la variabilidad de los datos de respuesta en torno a su media� Por tanto, cuanto más alto sea su valor, mayor será el ajuste del modelo a la variable que estamos intentando explicar� 133 En este caso, como podemos ver en la tabla 10, la significatividad ofrecida por el conjunto de predictores fijos sí varía con respecto a lo obtenido en el análisis bivariante: el nivel de instrucción y la edad se siguen situando como variables significativas, en ese orden de importancia, pero ahora el grado (positivo o superlativo) de la palabra es influyente y el sexo y la categoría gramatical, antes significativas ambas, pasan a no serlo� Por su parte, la transitividad, el número y el género siguen sin ser pertinentes� Este cambio no debe extrañarnos dado que, al contrario que en el análisis bivariante, la regresión logística sopesa las variables en su conjunto, de ahí que los resultados no sean coincidentes� Como indicamos antes, no nos detendremos a comentar detalladamente los predictores fijos puesto que ya lo hicimos anteriormente de manera detallada en el análisis bivariante, pero sí añadiremos que, en este caso, parece que el superlativo (muchísimo, muchísima, etc�) favorece el uso de / n/ epentética, ya que en esta forma la productividad de la nasal es más elevada que en el grado positivo (mucho)� En relación con el modelo de efectos mixtos, este muestra algunos cambios, ya que cuando el factor persona entra en juego, solo se mantienen como significativas dos variables: el nivel de instrucción y la edad� Esto tiene mucho sentido, ya vimos anteriormente que son los hablantes de la tercera generación y de nivel de instrucción bajo los que patrocinaban en mayor medida las formas con / n/ , de ahí que no dependan de la persona concreta� Sin embargo, en este caso hay una diferencia importante con respecto a así(n) y es que, aunque de nuevo la variación en conjunto se explica mejor a través del modelo de efectos mixtos (R2 total = 0�966), en este caso el predictor ‘persona’ tiene un R2 bastante bajo (R2 aleatorio = 0�108), muy inferior al de los factores fijos (R2 fijos = 0�949), que Tabla 10: Resultados de significatividad generales de mu(n)cho para un modelo de efectos fijos puros y un modelo de efectos mixtos con predictor aleatorio ‘persona’ Modelo de EFECTOS FIJOS puros ANÁLISIS DE RESPUESTA(S) DE UN NIVEL CON PREDICTOR(ES): Nivel de instrucción (1�88e93) + Edad (1�17e17) + Grado (0�0304) + Sexo (0�0553) + Número (0�398) + Categoría (0�464) + Transitividad (0�544) + Género (0�79) Modelo de efectos mixtos con predictor ALEATORIO ‘PERSONA’ ANÁLISIS DE RESPUESTA(S) DE UN NIVEL CON PREDICTOR(ES): Persona [aleatorio] y Nivel de instrucción (2�88e05) + Edad (0�014) + Número (0�289) + Grado (0�406) + Sexo (0�511) + Transitividad (0�598) + Categoría (0�617) + Género (0�67) 134 arroja un valor muy elevado, lo que nos indica que, en lo referente a mu(n) cho, el individuo entendido de manera concreta apenas es relevante� 5 Conclusiones El estudio de la adición de / n/ en la coda silábica de mu(n)cho y así(n) en el español de Granada ha arrojado unos resultados generales en los que predomina claramente la forma normativa; sin embargo, la variante en la que se inserta la nasal tiene porcentajes de representación considerables� En el caso de así(n) se observa un 18�4 % inserción de / n/ , mientras que en mu(n)cho es algo menor y representa el 11�5 % del total� Ya comentamos que este no es un fenómeno moderno, y que su documentación se da desde los inicios del español� En cuanto a la puesta en relación de estos datos con las variables independientes tenidas en cuenta, cuatro factores han resultado significativos para mu(n)cho y solo tres para así(n), dos de ellos coincidentes en los dos términos, ambos de carácter social: el nivel de instrucción y el sexo� Tanto en mu(n)cho como en así(n) la forma con / n/ anorgánica es articulada en la mayoría de los casos por los hablantes con baja instrucción (40�3 % y 32�2 %, respectivamente), si bien en así(n) hemos identificado algo curioso y es que la variante con la nasal se da también entre los hablantes con instrucción superior (un 8�6 %, superando incluso al 7�9 % del nivel medio), lo que no ocurre con muncho, ya que ningún hablante con formación alta lo pronuncia con / n/ � Este dato nos hace sospechar que, aunque nos encontramos ante el mismo fenómeno, este no está igualmente aceptado en todos los términos y parece que en asín su uso está algo menos estigmatizado que en muncho� Por otro lado, el hecho de que la nasal tenga representación entre los informantes cultos en un término y no en otro nos hace ver que, por fuerza, algunos de ellos emplean asín pero no muncho, por lo que la inserción de una / n/ no normativa no es regular, sino que se manifiesta como selectivo dependiendo de la palabra� En relación a la variable sexo, hemos visto que en ambos casos son las mujeres las que más promueven el uso de las formas con / n/ , casi un 12 % más en asín que en muncho� Esto resulta llamativo dado que, como hemos comentado, los estudios sociolingüísticos tradicionalmente han observado que las mujeres suelen apostar por las formas más normativas; 135 sin embargo, por lo que nosotros hemos podido ver, la adición de / n/ en los dos términos estudiados, al menos en el español de Granada, es un fenómeno claramente femenino� Concretamente, está patrocinado por las mujeres con un nivel de instrucción bajo� Es posible que la variante con / n/ suponga una forma tradicional arraigada en la comunidad de habla y de ahí que, a pesar de no ser normativa, las féminas decidan seguir empleándola� Es curioso también que los casos de asín que se dan en el nivel culto sean articulados, en su mayoría, por ellas� En lo relativo a la edad, no es determinante para así(n), lo que nos indica que el fenómeno se reparte de manera más o menos proporcional entre las tres generaciones tenidas en cuenta� No ocurre lo mismo en mu(n)cho, donde encontramos un patrón de estratificación en U, dado que la primera y la tercera generación promueven más el empleo con / n/ que la generación media, que por otro lado es la que está inmersa en el mercado laboral y tiende a adaptarse en mayor medida a un modelo de habla normativo, por lo que este resultado parece lógico� En cuanto a los factores lingüísticos, únicamente ha resultado significativo uno para cada término: en el caso de así(n), el hecho de que esta palabra forme parte de una locución favorece la variante prestigiosa; aventurábamos la hipótesis de que al ser las locuciones unidades fijas, su falta de movilidad podría frenar de algún modo la inserción de la nasal� Por otro lado, en muncho, que es una clase de palabra transversal, influye la categoría gramatical del término, produciéndose la epéntesis en mayor medida cuando nos situamos ante un pronombre o cuando tiene un uso inespecífico, lo que nos pone sobre la pista de que, en ese último contexto, mu(n)cho tiene un carácter más pronominal que adverbial, ya que cuando actúa como adverbio la adición de / n/ se produce en un porcentaje muy bajo (5�9 %)� El siguiente paso de la investigación ha consistido en realizar un análisis de efectos fijos para determinar el peso probabilístico de cada factor considerado� Dado que este cálculo funciona de manera diferente al análisis bivariante, en ocasiones la significatividad de los factores puede variar, ya que se tienen en cuenta todos en conjunto y no de dos en dos� En el caso de así(n), han resultado significativas las mismas variables en este orden: nivel de instrucción, sexo y si es o no locución, lo que nos indica lo que ya veníamos sospechando: lo que más influye en la adición o no de / n/ en este término es el nivel de estudios del hablante y si este es hombre y mujer� En el caso de mu(n)cho sí se ha producido una ligera variación,