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En elogio de la vejez: uso y ruptura de la convención en un poema de Mošeh ibn `Ezra´

Salvatierra Ossorio, María Aurora

Abstract

La descripción de la vejez en la poesía secular hebraicoandalusí sigue de cerca la tradición poética árabe. Para el poeta hebreo la vejez es, ante todo, un motivo de queja que se opone a la juventud y sus placeres. Por ello, la presencia en la España cristiana de versos que cantan sus bondades ha sido vista como una muestra del deseo de liberarse del influjo de la escuela andalusí. Pero también en al-Andalus encontramos poemas que, excepcionalmente, elogian la vejez. Así sucede, entre otros, en "Pittuyéme no 'ar" de Moseh ibn 'Ezra' donde el autor trata de transmitir experiencias personales que no responden a temas e ideas convencionales en la poética de su tiempo y muestra su habilidad para hacer de los tópicos literarios un medio de expresión de sus propias vivencias.

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EN ELOGIO DE LA VEJEZ: USO Y RUPTURA DE LA CONVENCIÓN EN UN POEMA DE MOSEH IBN 'EZRA' In Praise of Old Age: The Use and Modification of Poetic Convention in a poem by Moseh ibn 'Ezra' AURORA SALVATIERRA Universidad de Granada BIBLID [0544-408X. (2000) 49; pp. 147-164] Resumen: La descripción de la vejez en la poesía secular hebraicoandalusí sigue de cerca la tradición poética árabe. Para el poeta hebreo la vejez es, ante todo, un motivo de queja que se opone a la juventud y sus placeres. Por ello, la presencia en la España cristiana de versos que cantan sus bondades ha sido vista como una muestra del deseo de liberarse del influjo de la escuela andalusí. Pero también en al-Andalus encontramos poemas que, excepcionalmente, elogian la vejez. Así sucede, entre otros, en 11 Pittu yéme no 'ar »de Moseh ibn 'Ezra' donde el autor trata de transmitir experiencias personales que no responden a temas e ideas convencionales en la poética de su tiempo y muestra su habilidad para hacer de los tópicos literarios un medio de expresión de sus propias vivencias. Abstract:The description of Old Age in Hebrew Andalusian secular poetry closely follows Arabic literary tradition. To the hebrew poet Old Age is, above al!, a reason for complaint. In fact the presence in Christian Spain of poems which exalt Old Age's virtues has been considered a sample of the desire to detach itself from the Andalusian influence. Nevertheless, even in al-Andalus we find compositions that, exceptionally, praise Old Age. That is the case of the poem titled «Pittuyeme no 'an> by Moseh ibn 'Ezra' where the author demonstrates his skill by using the literary tapies of his day as means of expression for his own personal experiences. Palabras clave: Literatura hebrea medieval. Poesía hispanohebrea. Moseh ibn 'Ezra'. Key Words: Medieval Hebrew Literature. Hebrew Poetry in Spain. Moseh ibn 'Ezra·. Desde tiempos preislámicos, la vejez está presente en la poesía árabe. En versos que, en ocasiones revelan un transfondo de autenticidad, su llegada se asocia a la pérdida de los placeres, del vino y el amor, a la nostalgia por los días felices que nunca han de volver, a la debilidad del cuerpo y los pesares. Especialmente en el preludio erótico de la casida, el contraste entre la dicha y el vigor de la juventud y la tristeza y debilidad de la vejez subraya la MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 148 AURORA SALVATIERRA añoranza por el pasado y agrava el sufrimiento de quien llora sobre los restos del campamento abandonado o lamenta la separación de la amada. Ella es la edad del hombre que provoca la queja del poeta y también la que suscita reflexiones de naturaleza ascética en quien se sabe cercano a la muerte. Las generaciones posteriores incorporarán este elemento a su universo poético. Los ecos de la poesía del desierto continuarán resonando en poemas del periodo abasí que conservan la huella de la casida tradicional y recrean un paisaje de tiendas destruidas, de campamentos donde una vez moró la amada y entre cuyas ruinas se escucha el lamento de quien ve emblanquecer su pelo y sufre por ello el rechazo de las doncellas. Pero junto a estos usos, el motivo de la vejez se adapta a la nueva poética, se adorna con complejas imágenes y da lugar a divertimentos estéticos, a juegos formales destinados a mostrar la habilidad de sus autores. En la poesía surgida en el entorno de la corte, el anciano provoca la burla cuando en las fiestas trata de emular la conducta de los jovénes; privado de las vestiduras de la juventud, quien fue amado por «gacelas» y «cervatillos» sufre ahora su desprecio en las veladas palaciegas; al mirarse al espejo, reniega de los que sus ojos contemplan (Y . Levin 1994: 1,216-219). Tambien en algunas colecciones y libros de adab se encuentran secciones dedicadas a este tema que, a modo de antología, recogen poemas que describen, alaban o critican los días de juventud y vejez empleando un variado repertorio de figuras y recursos literarios (Y . Ratzaby 1979: 193). En al-Andalus ellos siguen siendo los dos periodos de la vida humana que despiertan la atención del poeta. De acuerdo a la convención, la poesía subraya el contraste existente entre ambas y pone de relieve los cambios que comporta el paso de una a otra. La juventud se identifica con el tiempo del gozo y la búsqueda del placer, con los días de vino, esplendor y belleza, con el cabello oscuro como la noche o el cuervo. Mas cuando el pelo comienza a cubrirse de blanco, cuando en él anidan palomas o brillan estrellas, la dicha del hombre llega a su fin. De nada vale, entonces, teñirse el cabello para ocultar la verdad pues es la vejez una enfermedad para la que no existe cura y de la que nadie puede escapar. Pero al igual que sucede con otros motivos, la vejez asume valores diversos y desempeña funciones distintas dependiendo del género en el que se halle. En el contexto del poema de queja se reviste de connotaciones negativas, su llegada es descrita como una tragedia, a veces causada por el mismo Destino, y son las limitaciones y pesares que conlleva MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 ELOGIO DE LA VEJEZ EN MOSEH IBN 'EZRA 149 los aspectos que se destacan. Por el contrario, en el marco de la poesía ascética es la juventud la edad que se desdeña y se asocia al pecado, la necedad o la locura. La vejez es para el hombre sabio el tiempo de la madurez intelectual y espiritual, el tiempo que hace tomar conciencia de la cercanía de la muerte e invita al arrepentimiento. Los versos descubren una actitud nueva que supone el abandono de las pasiones de los años jóvenes y juzga sin piedad a quien, siendo ya anciano, continua persiguiendo sus deleites (Y . Levin 1994: 11,213-214; M. Dib 1979: 1,64ss). El topos de la edad del hombre aparece en la poesía hebrea de al-Andalus desde sus inicios y el tratamiento que recibe la vejez evidencia un notable influjo de la literatura árabe. Ya Semu' el ha-Nagid recurre a este motivo en su diván. Así, en sus cantos de guerra se lamenta la inevitable pérdida de la juventud y la aparición de las señales de la vejez que encanece el pelo, ennegrece el corazón y arrebata las fuerzas (D. Y arden 1966: 121ss, vv. 114). También en ellos su llegada inspira versos de carácter sapiencial sobre el paso del tiempo que desvanece las ilusiones, agota la vida y lleva a la muerte y da lugar a consideraciones sobre la vanidad de sus años jóvenes frente a la ancianidad que muestra al hombre el camino recto y clarifica el sentido de su existencia (D. Y arden 1966: 85ss, vv 1-14; 100ss, vv 1-13). Entre otros poemas incluidos en Ben Tenillim, ella protagoniza la sección introductoria del panegírico dedicado a Y osef ibn Hasday en la que el poeta, respondiendo a quien le censura por seguir actuando como un joven, evoca los días felices de la juventud y se queja por su avanzada edad que le impide disfrutar del amor (D. Y arden 1966: 1, 164, vv 1-25). En Ben Qohelet, obra escrita en los últimos años de su vida, volvemos a encontrar composiciones que recogen lamentos por la vejez y reflexiones en torno a ella que, combinando temas e ideas propias de la tradición sapiencial judía con elementos tomados del género ascético árabe (zuhdiyyah), recuerdan la ineludible marcha del hombre hacia la muerte y el juicio que le sigue (S. Abramson 1953: 33-34; A. Sáenz-Badillos 1994: 1,287-299). Como en la poesía de Semu' el ha-Nagid, la vejez es paraMoseh ibn 'Ezra' yYehudah ha Levi un recurso literario presente, fundamentalmente, en poemas o fragmentos MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 150 AURORA SALVATIERRA de queja o en versos de contenido ascético y meditativo1. Para los poetas hebreos de al-Andalus, como para sus coetáneos árabes, es la juventud el tiempo que convencionalmente se celebra y elogia y, por lo general, será en su poesía de madurez en la que, desengañados del mundo, renuncien a lo que ella significa y consideren la vejez como el tiempo propicio para la reflexión que hace tomar conciencia de la vanidad de la vida. Su alabanza no forma parte, pues, del repertorio de lugares comunes y tópicos literarios característicos de la poesía cortesana andalusí. De hecho la presencia en la España cristiana de versos que cantan sus virtudes y desdeñan la juventud ha sido considerada una muestra del deseo de abrir nuevos caminos a la poesía hebrea alejándola de la tradición poética de al-Andalus (E. Fleischer 1983: 44 ). En este sentido ocupa un lugar destacado el poema de Nahmánides conocido con el nombre de «Me 'ah batim» (D. Chavel1963: 397402; J. Schirmann 1995: II 322ss). En la sección introductoria (vv. 1-21) el autor pone en boca de los amigos que envejecen un lamento por el fin de la juventud en el que, recurriendo a las convenciones de la escuela andalusí, recuerdan con pesar un pasado feliz cuando ya debilitados y entristecidos por el paso de los años no pueden gozar de los placeres que compartieron. Tras resumir brevemente su sentir (vv 2226), el poeta responde a su queja juzgando con dureza la juventud que ellos añoran. Para él, nada apreciable hay en esta edad del hombre: falsa y seductora, engaña con placeres que en un instante desaparecen (vv 27-39); necia y dañina, cautiva a los jóvenes ofreciéndoles riquezas, mujeres, guerra y vino y les tiende trampas de las que ni el más sabio logra escapar ( 40-57). A estos versos, sigue un fragmento en alabanza de la vejez (vv 58ss). Nahmánides la describe como la etapa de la vida en la que se alcanza la plenitud: ella permite al hombre conocer la verdad, le invita a arrepentirse aun no habiendo pecado, le lleva a consagrar sus días al ayuno y la oración l. A diferencia de los autores citados, no hay en el diván de Selomoh ibn Gabirol alusiones a la vejez. En opinión de Y. Ratzaby (1979: 194) la prematura muerte del autor malagueño podría explicar esta ausencia y confirmar la relación existente entre la trayectoria vital de los poetas del Siglo de Oro y los temas tratados en su poesía: sólo quienes experimentaron el peso de los años se hicieron eco de ello en sus versos. MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 ELOGIO DE LA VEJEZ EN MOSEH IBN 'EZRA 15 1 y a desear seguir viviendo sólo para realizar buenas obras. En estos años su entendimiento se ilumina y comprende lo que no entendía, incluso los misterios del mundo divino hasta llegar a contemplar la gloria de Dios2• Esta nueva actitud hacia la vejez supone la renuncia a una de las convenciones más utilizadas por sus predecesores, el lamento por su llegada, y desvela una concepción de la vida diferente, un sistema de valores que no responde a la .atmósfera hedonista de las cortes andalusíes que refleja la poesía secular3. No obstante, ya en ai-Andalus encontramos algunas composiciones que, excepcionalmente, elogian la vejez y cobran por ello un valor singular (J. Schirmann 1997: II,325). Así sucede en el poema «Pittu yeme no 'ar» de Moseh ibn 'Ezra' (Brody I, pp. 48ss). Al repasar su diván , se observa que el tema de las dos edades del hombre forma parte del repertorio de lugares comunes usados por el poeta granadino quien, como en los libros de adab, llega incluso a dedicarles el capítulo quinto del Sefer ha- 'Anaq (Brody I, pp. 353-360). El «yo» poético se presenta en esta sección como un anciano que ha perdido el vigor de la juventud y clama por su amargo destino, que pide inútilmente que regresen los días que se desvanecieron lamentando el fin de todo gozo, el desprecio de las doncellas y llorando al contemplar su cabello emblanquecido4• En ocasiones, es la vejez la que se alaba como el tiempo que impide dejarse arrastrar por las pasiones de la juventud, que aleja del pecado y honra a quien envejece con canas que son corona de gloria y esplendor5. Pero tanto su elogio como su crítica constituyen un divertimento estético que no trasluce una vivencia personal: lo fundamental es el uso de imágenes y 2. Entre otros, en la España cristiana escribirá también una interesante reflexión en torno a la vejez Selomoh de Piera (S. Bernstein 1942, The Diwan. Sa!omoh b. Meshullam Diipiera, vol. 1, New York, p. lss). 3. Esta tendencia poética que busca liberarse del influjo andalusí coexiste en la España cristiana del S. XIII con el intento de Todros ben Yehudah ha-Levi Abulafia por mantener los metros, géneros y temas de la poesía clásica. En su Gan ha-mesalim we-ha-hidot dedicará dos capítulos a la la juventud y la vejez [D.Yellin 1932: !, 48-51; 102-1 05] siguiendo de cerca la huella del Sefer ha- 'Anaq de' M os eh ibn 'Ezra' y reproduciendo las categorías estéticas y las características formales de la escuela andalusí. 4. Brody !, 'Anaq p. 353, n° 1 y 3; p. 354, no 11; p. 357, no 31; p. 358, no 34; etc. 5. Brody I, 'Anaq p. 353, no 5; p. 358, no 32; p. 359, no 43. MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 152 AURORA SAL VA TIERRA recursos que testimonien el virtuosismo del autor. Fiel a la convención, en su poesía son pocos los versos que cantan las bondades de la ancianidad y muchos los que celebran las delicias de la juventud. Como para sus contemporáneos, los primeros aí'íos de la vida son sinónimo de placer y dicha6, los últimos de pesar y tristeza7. Por esta razón, sorprende la visión que de la vida humana ofrece en «Pittu y eme no 'ar» enviado a su amigo Yehudah ha Levi desde tierras cristianas (E. Fleischer 1994: 253; Y. Levin 1994: 214s. ). En sus últimos años, Moseh ibn 'Ezra' no se identifica ya con el cortesano que persigue y celebra el bienestar material y el goce de los sentidos, sino con el hombre que renuncia a la poesía y condena este mundo para dirigir su mirada al mundo futuro, el hombre que se esfuerza en alcanzar la alegría que proporciona el conocimiento y la sabiduría (R. Brann 1991: 64ss). Lejos quedan los días de la poesía de juventud y mocedad que, según sus propias palabras, «había juzgado como cosa digna de orgullo, considerándola entre aquellos elementos que perpetuan la memoria; luego la rechacé, la abandoné como deja el ciervo tras de sí su sombra decidido a dedicar mi vida a algo más provechoso8» (Kitiib 49). En este contexto vital, la poesía se convierte en un medio de comunicación con los seres queridos que permanecen en ai-Andalus, en un instrumento que refleja su desconsuelo ante la sociedad judía de la España cristiana y evidencia la transformación espiritual del autor, una trasformación que conlleva una nueva percepción de la juventud y la vejez. El poeta se encuentra en el exilio cuando compone esta extensa casi da (vv. 182) de la que sólo la sección final (vv. 61-82) esta dedicado a la alabanza del destinatario (D. Pagis 1970: 161 s ). El carácter epistolar de la composición es ya indicativo del deseo de comunicar experiencias personales, de expresar a través del lenguaje poético sus propias vivencias. Para ello recurrirá a los motivos, imágenes y figuras que la poesía de su tiempo le ofrece, pero utilizándolos de tal modo que le permitan adecuarse a lo que él quiere 6. Brody !, pp. 9ss, v. l5; p. 20s, v. 28; pp. 99ss, v.l O; pp. 156ss, v. 24; etc. 7. Brody !, pp. 99ss, vv. 1ss; pp. 181ss, v. 6; pp. 195ss, vv. 18-19; pp. 216ss, vv. 12ss; etc .. 8. Kitab al-Muhadara walMudakara, ed. y trad de M. Abuma1ham 1986: II. MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 ELOGIO DE LA VEJEZ EN MOSEH IBN 'EZRA 153 transmitir. El poema se inicia con unos versos en los que, adoptando una perspectiva universal, Moseh ibn 'Ezra' censura la juventud (vv 1-9): Los días de juventud seducen a los sensatos, alegres (Ex 18,9) mientras les adulan y les mienten. (Sal 55,22; Pr 26,28) Traman engañarlos en un falso desierto y cuantas visiones ven se disipan como un sueño. (Jb 20,8) Urden embustes, calumnias profieren (2Re 17 ,9) y forjan mentiras sin razón. (Ne 6,8) Auguran que será su unión eterna, mas no descansan un instante hasta que se alejan. 5 Sólo respetan el pacto de romper lo que pactaron rompiendo y trocando sus promesas. Olvidan la lealdad y niegan su compromiso, por error dicen algo cierto, intencionadamente mienten. Engañan y buscan querella con la asamblea de sus amados, (2Re 5,7) les conceden poder y así los atrapan. ¿Por qué hombres leales confían en insensatos y se fían de estos traidores infieles?. (Is 24,16; So 3,4) Temen que la vejez llegue, mas hay muchos que se alegran del final que lamentaron. La visión que se ofrece de esta etapa de la vida carece de cualquier rasgo positivo. Se suprime toda alusión a los tópicos que hacen de ella un motivo de alabanza y se evita aludir explícitamente a los placeres que convencionalmente se le atribuyen incluso en los poemas que invitan a su renuncia y aconsejan su abandono. En su lugar, la juventud se personifica para mostrarse como una maestra en el arte del engaño y la traición. Estos son los rasgos que definen a un tiempo cuyas contadas verdades son fruto del error y cuya única muestra de fidelidad es su persistencia en inéumplir sus promesas. El alcance de su falsedad se subraya presentando como víctimas de sus artimañas a quienes son sensatos y fieles (vv 1.8). Ni tan siquiera ellos descubren su verdero rostro y, como los demás, sucumben a sus halagos y confían en sus palabras. MEAH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 154 AURORA SALVATIERRA También a estos les hace creer que cuanto les da permanece para siempre y les convence de que nunca habrá de abandonarlos. Mas su compañía es fugaz y lo que parecía real y duradero se desvanece como un espejismo. Esta descripción de la juventud posee notables semejanzas con la que usualmente se hace del Destino (Zéman) y el Mundo (Tebel): con ellos comparte la ausencia de causas que justifiquen su conducta, la capacidad de seducir, la desleal dad, la absoluta falta de sinceridad (Y. Levin 1962: 68-79). El poeta recurre, pues. a imágenes e ideas comúnmente utilizadas para caracterizar a dos de los motivos que mayor carga de negatividad poseen en la poesía andalusí. Pero opta por servirse de ellas no para expresar su queja ante los males que aquéllos causan sino para reprobar la juventud. El poeta concluye expresando su asombro por la conducta de los que, siendos rectos, caen en las trampas que les tiende y sienten miedo a envejecer ( vv 8-9). No obstante hay también quienes mantienen una actitud distinta ante el paso de los años y, entre ellos, se encuentra, como veremos, el mismo ibn 'Ezra'. Si bien en esta sección el hablante adopta una posición de observador objetivo que ofrece una reflexión de carácter general carente en apariencia de elementos personales, en el contexto global del poema adquiere matices de subjetividad y permite pensar que es la propia juventud la que subyace bajo sus palabras, que él fue uno de los hombres sabios y fieles que se dejaron atrapar por sus mentiras. Seguidamente, el poeta toma la palabra para, abandonando el tono universalista de Jos versos precedentes, alabar su vejez (vv. 1 0-16): 10 ¡Qué ardua me fue la juventud, qué preciada y honrosa mi vejez9! (Sal 139,17; Is 26,15) Me ha tejido una túnica de lino en lugar 9. Una expresión antitética se encuentra en el poema «Ko/sbe z&:¡unim» (Brody I, pp. 99ss, v.l O) donde Moseh ibn 'Ezra' exclama: «¡Qué preciada me fue la juventud! ¡qué dulce al paladar si se hubiese prolongado un poco!». En el preludio de esta composición (vv. 1-12) se ofrece una descripción de la vejez cuya llegada se lamenta haciendo uso de imágenes similares a las empleadas en esta sección de «Pittuyeme no 'an> (vv.1 0-16) para enaltecer la. MEAH. sección Hebreo 49 (2000) 147-164 ELOGIO DE LA VEJEZ EN MOSEH IBN 'EZRA del sayal que me ciñieron los días de juventud. (Ex 29, 5; Is 19, 9) Me entrego como rescate por la escarcha esparcida sobre mi cabeza y mis mejillas hasta que el granizo las cubra; como redención por los brotes que despuntan sobre mi frente engalanando mis rizos. Brillan como estrellas mas no se ocultan al amanecer ni las esconden las nubes. 15 Puras como la nieve, acrisoladas como la plata (La 4, 7; Sa1 12, 7) libre de su escoria por el fuego. ¡Qué distintos quienes revocan con barro (Ez 13, 10) de quienes construyen y blanquean con cal! (Det 27, 24) !55 En este fragmento, el pelo cano que tantas veces en su diván se asocia a la queja por el fin de la juventud es ahora un motivo de loa. Los cabellos de la vejez que describió como serpientes de las que nadie logra escapar (Brody I, 'Anaq p. 357, n° 31), como chispas que encienden la hoguera de los pesares (Brody I, p. 215, v. 12; p. 99, v. 3) como flechas lanzadas por el Destino (Brody I, 'Anaq p. 357, n° 28), como mensajeros de la muerte (Brody I, p 99. v. S), etc. , no suscitan aquí sentimientos de rechazo. Por el contrario, ibn 'Ezra' lejos de lamentar su aparición celebra su llegada. Su color, usualmente contrapuesto a la belleza del pelo negro del joven, da lugar en esta composición a versos que elogian su blancura. Para ello, el autor juega con recursos poéticos utilizados para alabar los días de mocedad y con habilidad los transforma en imágenes que persiguen un fin opuesto. Así, frente a las comunes alusiones a la vejez que arrebata el negro manto de la juventud y ciñe blancas vestiduras de luto (Y . Ratzaby 1979: 219s ), aquí es ella la que cubre con una delicada túnica de lino (blanca) a quien vestía tela de saco (negra); frente a las brillantes estrellas (blancas) que amenazan la oscuridad de la noche (negra) y provocan quejas por no desaparecer al llegar el día (Y . Ratzaby 1979: 212s), aquí éstas aventajan incluso a los verdaderos astros precisamente por no ocultarse nunca (v 14); frente a la escoria de metales (negra) a la que se opone con pesar la plata (blanca) que la sustituye (Y . Ratzaby 1979: 212), aquí es su pureza la que se destaca (v 15). Del mismo M�'AH, sección Hebreo 49 (2000) 147-164 162 AURORA SAL V A TIERRA Alaba en su vejez al hombre que encaneció y retira sus manos rechazando la juventud, (Is 33, 15) como Rab Moseh que se domina a sí mismo sometiendo las pasiones a su razón. Cuando ha-Levi compone estos versos es ya un hombre de edad avanzada (v. 28). Como para Moseh ibn 'Ezra' (vv. 10-16), los cambios físicos que comporta el paso de los años no son motivo de queja. El cabello cano no resta belleza al contrastar con la oscuridad del rostro y su aparición es descrita con imágenes que ponderan su blancura. Pero a diferencia del poeta granadino, esta visión elogiosa del pelo emblanquecido es tan solo el falso refugio de quien se niega a aceptar el fin de su juventud. Su color y su brillo no son aquí sinónimos de madurez y abandono de las pasiones y, por ello, sólo a oscuras guaridas de serpientes se asemeja a pesar de su aparente luminosidad. No es del aspecto externo de lo que debe vanagloriarse quien envejece, sino de rechazar las vanidades de la mocedad. Moseh ibn 'Ezra' ya lo ha hecho, mientras Yehudah ha-Levi se recrimina a sí mismo su conducta utilizando un motivo bien conocido: la censura de quien en su vejez sigue persiguiendo la juventud perdida. Si para ibn 'Ezra' el cabeilo cano era solo la manifestación visible de una transformación más profunda, para Yehudah ha-Levi aún no es el reflejo de una nueva actitud ante la vida. MEAH. sección Hebreo 49 (2000) 147-164 ELOGIO DE LA VEJEZ EN MOSEH IBN 'EZRA REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Abramson, S., 1953, Kol sire Rabbi Semuel ha-Nagid. 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