Foreign direct investment and entry mode: contributing to explain the cultural distance paradox
Abstract
Los autores agradecen el apoyo financiero proporcionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (Proyecto Plan Nacional ECO09-7786)
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Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa www.elsevier.es/cede Artículo Inversión exterior y modo de entrada: resolviendo la paradoja de la distancia cultural Cristina López Duarte e Marta M. Vidal Suárez∗ Departamento de Administración de Empresas, Universidad de Oviedo, Facultad de Comercio, Turismo y CC. Sociales «Jovellanos», Avda. Luis Moya Blanco, 261, 33203 Gijón, Asturias información del artículo Historia del artículo: Recibido el 19 de enero de 2010 Aceptado el 26 de mayo de 2010 Códigos JEL: F21 F23 M16 Palabras clave: Inversión directa en el exterior Modo de entrada Distancia cultural Riesgo país Modo de implantación resumen El presente trabajo pretende analizar en qué medida la interrelación entre diferentes características de la inversión condiciona el efecto de la distancia cultural sobre la elección del modo de entrada. En concreto, seestudialaexistenciadeunpotencialefecto interacción entre ladistanciaculturaly otra variable relativa al país receptor de la inversión, como es el riesgo país inherente al mismo. Asimismo, se pretende analizar si el papel desempe˜ nado por tal interacción sobre la elección del modo de entrada varía, a su vez, en función del modo de implantación elegido por la empresa, para materializar sus inversiones directas en el exterior. El análisis empírico se ha llevado a cabo sobre una muestra de 383 inversiones realizadas por empresas espa˜ nolas. © 2010 ACEDE. Publicado por Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados. Foreign direct investment and entry mode: contributing to explain the cultural distance paradox JEL classification: F21 F23 M16 Keywords: Foreign direct investment Entry mode Cultural distance Country risk Establishment mode abstract Thispaper aims at analyzing to whichextent the role played by thecultural distance on the choice ofentry mode is conditioned by third variables related to the investment. In particular, the potential existence of an interaction effect between the cultural distance and the host‘s country risk is analyzed, as well as the role of such interaction depeding upon the establishment mode used by the investing firm to carry out its investment. In order to empirically test our predictions, a database of 383 foreign direct investments made by Spanish firms is used. © 2010 ACEDE. Published by Elsevier España, S.L. All rights reserved. 1. Introducción La distancia cultural (DC) entre dos naciones refleja las diferencias existentes en determinados valores, normas y pautas de comportamiento entre los individuos que viven en cada una de ellas (Shenkar, 2001); en otras palabras, las diferencias en la ∗Autor para correspondencia. Correo electrónico: [email protected] (M.M. Vidal Suárez). «programación mental colectiva»compartida por grupos de personas que conviven en distintos ambientes nacionales (Hofstede, 1980). Tal distancia contribuye a incrementar la «desventaja del extranjero»que las empresas deben afrontar al desarrollar sus procesos de crecimiento internacional y, más en concreto, al realizar inversiones directas (IDEs) en terceros países. La literatura al respecto apunta a la DC existente entre las naciones origen y destino de un proyecto de inversión como uno de los factores determinantes de la forma en que se materializa la misma, así como del grado de compromiso que la empresa inversora asume 1138-5758/$ – see front matter © 2010 ACEDE. Publicado por Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados. doi:10.1016/j.cede.2011.01.001
C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 15 en el mercado receptor. En este sentido, la materialización de una IDE implica la elección del modo de entrada –entry mode choice– o elección entre invertir en solitario en el mercado receptor a través deunafilial de plena propiedad (FPP) o compartir el proyecto inversorcon (almenos)una segundaempresay, portanto,materializarlo en la creación de una empresa conjunta (EC). Si bien el volumen de trabajos dirigidos a analizar el efecto de la DC sobre la elección del modo de entrada resulta particularmente elevado1, los resultados distan de ser concluyentes, tal y como constatan las exhaustivas revisiones de la literatura realizadas por Brouthers y Brouthers (2001),Shenkar (2001) yHarzing (2003). Adicionalmente, tal y como se analiza en el epígrafe 2 del presente trabajo, desde la perspectiva teórica resulta factible plantear hipóteis abiertamente contradictorias en relación con el papel jugado por la DC en tal elección. Todo ello ha dado lugar a lo que se conoce en la literatura como la «paradoja de la distancia cultural» (Brouthers y Brouthers, 2001; p. 177). Si bien los factores subyacentes tras la misma pueden ser diversos, cabe destacar entre ellos el hecho de que la práctica totalidad de la literatura al respecto ha ignorado el potencial efecto moderador/potenciador que terceras variables pueden ejercer sobre la influencia de la propia DC en la elección del modo de entrada (Brouthers y Brouthers, 2001; Cho y Padmanabhan, 2005). En este sentido, consideramos particularmente relevante analizar en qué medida las diferentes características de la inversión condicionanelefectodelaDCsobrelaeleccióndelmododeentrada. Así,el presentetrabajopretende, enprimer lugar, estudiarla potencial existencia de un efecto interacción entre la DC y una segunda variable relativa al país receptor de la inversión, como es el riesgo país(RP) inherenteal mismo.En segundolugar,pretendemos analizar si el papel jugado por tal interacción sobre la elección del modo de entrada varía, a su vez, en función del modo de implantación a través del cual se desarrolla la IDE. En relación con este último aspecto,esimportanterecordarqueambosmodosdeentrada–filial o EC– pueden ser materializados mediante otras tantas fórmulas alternativas de implantación en el mercado receptor. La decisión al respecto se conoce en la literatura como elección del modo de implantación o establishment (or diversification) mode y puede suponer tanto la creación de una nueva empresa en dicho mercado (alternativa conocida en la literatura como la realización de una greenfield ode novo investment), como la adquisición de una empresa local ya implantada en el mercado destino. Si bien existen algunas excepciones, el grueso de la literatura ha analizado de forma aislada ambos aspectos, y el análisis del impacto que la DC ejerce sobre cada uno de ellos no es una excepción al respecto2. La fuente de evidencia empírica la constituye una muestra de 383 inversiones realizadas por empresas espa˜ nolas admitidas a cotización oficial en la Bolsa de Madrid entre 1989 y 2003, ambos inclusive. Estas inversiones se localizan en un total de 44 países diferentes, lo que dota a la muestra de un elevado grado de diver1Los pioneros trabajos al respecto son los publicados a finales de la década de los 80 por Gatignon y Anderson (1988) yKogut y Singh (1988). 2Tal y como apuntan Brouthers y Hennart (2007) ySlangen y Tulder (2009), ello parece deberse al hecho de que la mayor parte de los trabajos que analizan el modo de entrada se basan en la fórmula de apropiación de los beneficios derivados del proyecto como único criterio diferenciador. Ello conlleva el que todos aquellos proyectos en los que una única empresa se apropia de lo beneficios sean englobados en la categoría de filiales de plena propiedad, mientras que los proyectos en los que varios socios tienen el derecho a percibir una parte de tales beneficios se catalogan como empresas conjuntas, con independencia que unos u otros respondan a la creación de nuevas empresasoalaadquisición de entidades locales. De igual forma, la literatura que analiza el modo de implantación se centra en la fórmula utilizada por la empresa inversora (creación de una nueva entidad desde el origen o desarrollo del mercado local a partir de la red de recursos de una entidad local absorbida) como criterio único de clasificación, obviando el hecho de que la IDE sea realizada en solitaro o de forma compartida. sidad tanto en lo que a DC respecto a Espa˜ na, como a grado de RP de las naciones receptoras se refiere. Tal diversidad, unida al hecho de que la nación inversora sea Espa˜ na, constituye una ventaja adicional, ya que buena parte de la evidencia empírica existente sobre elección del modo de entrada se centra en Estados Unidos como nación receptora o inversora. El trabajo se ha estructurado como sigue: en primer lugar se presentan las premisas de la Teoría de Costes de Transacción (TCT) –marco teórico a partir del cual se desarrolla el mismo– en relación con la influencia que la DC ejerce sobre la elección del modo de entrada. A continuación, se analiza la influencia que la interacción entre la DC y el RP puede ejercer sobre tal elección, así como el potencial efecto diferenciado de la misma en función del modo de implantaciónelegido por la empresapara materializar su inversión. En el siguiente epígrafe se lleva a cabo el contraste empírico a partir de la muestra de IDEs referenciada en el párrafo anterior. El trabajo finaliza con una síntesis de las principales conclusiones alcanzadas. 2. Revisión de la literatura 2.1. Distancia cultural y modo de entrada: una aproximación desde la teoría de costes de transacción Si bien la influencia de la DC sobre la elección del modo de entrada se ha analizado desde la perspectiva de diversos marcos teóricos, el proporcionado por la TCT es el más frecuentemente utilizado. Desde esta perspectiva, la DC existente entre las naciones origen y destino de una inversión internacional se asocia sistemáticamente con el grado de incertidumbre que la empresa inversora debe afrontar y, más en concreto, con el grado de incertidumbre externa; es decir, la relativa al entorno institucional del país receptor (Henisz y Delios, 2002; Delios y Henisz, 2003b; Slangen y Tulder, 2009). No existe consenso, no obstante, sobre el papel que tal incertidumbre ejerce sobre la elección del modo de entrada. Así, no sólo resulta posible identificar dos hipótesis abiertamente contradictorias al respecto, sino también encontrar abundante evidencia empírica que contrasta la veracidad de cada una de ellas. Ello ha dado lugar a que en la literatura existente se hable de la «paradoja de la DC»(Brouthers y Brouthers, 2001), «la anomalía de la DC»(Cho y Padmanabhan, 2005)ola«miopía respecto de la DC»(Harzing, 2003). Tanto el doble planteamiento teórico, como la evidencia empírica contradictoria puede encontrarse tanto en la literatura más pionera –véanse las revisiones de la misma realizadas por Brouthers y Brouthers (2001),Harzing (2003) yShenkar (2001)–, como en la más reciente. En la tabla 1 se recoge una síntesis de los trabajos publicados al respecto desde finales de la década de los 90 y hasta nuestros días3. De un lado, cabría esperar que una superior distancia cultural (superior incertidumbre externa) redundara en un notable incremento de los costes de transacción a los que se enfrenta la empresa inversora al materializar su implantación en el mercado receptor: el desconocimiento de la empresa sobre el entorno del mercado receptor incrementaría los costes inherentes a la obtención de la información necesaria para implantarse y desarrollar su actividad en el mismo, a la negociación con los agentes económicos locales e, incluso, a la realización de las actividades cuyo objeto es controlar y garantizar el cumplimiento de lo pactado con tales agentes. En tal caso, la empresa inversora intentaría salvar la brecha cultural 3En tal revisión se han recogido únicamente los trabajos que analizan la elección del modo de entrada a partir de las premisas de la TCT, bien sea utilizando este enfoque como única aproximación teórica, bien sea enriqueciéndolo con aportaciones de otros marcos; así como los trabajos que analizan empíricamente la relación entre modo de entrada y DC sin partir de las predicciones derivadas de marco teórico alguno –como los de Cho y Padmanabhan (2005) yDelios y Henisz (2003a).
16 C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 Tabla 1 Evidencias empíricas (desde finales de los 90) sobre la relación entre distancia cultural y modo de entrada. Trabajos que utilizan la teoría de costes de transacción como marco de estudio Autores Muestra Período País/es origen País/es destino Medida de DC Principales resultados Arora y Fosfuri (2000) 2638 proyectos (FPPs/Licencias) 1981-1991 EE. UU., Japón, Europa Occ. Multinacional Índice KySa+ Brouthers y Brouthers (2001) 231 IDEs (FPPs/ECs) Multinacional Multinacional Índice KyS Efecto moderador del riesgo país Chen y Hu (2002) 470 proyectos (ECs/FPPs/Acdos. cooperación) 1979-1992 Multinacional China Índice KyS + Cho y Padmanabhan (2005) 604 IDEs (FPPs/ECs) 1969-1991 Japón Multinacional Índice KyS Efecto moderador de la experiencia Delios y Henisz (2003) 3857 IDEs 1980-1998 Japón Multinacional Clusters RySbEfecto moderador de la experiencia Demirbag et al. (2009) 2307 IDEs (FPPs/ECs) 1990-2006 Turquía Multinacional Índice KyS NS Fisher y Ranasinghe (2001) 103 IDEs (FPPs/ECs) Multinacional Singapur Índice KyS Distancia euclídea (Hofstede) + Kim y Gray (2009) IDEs de 194 empresas Hasta el 2002 Multinacional Corea Índice KyS, Schwarzt y GLOBE + Luo (2001) 174 IDEs (FPPs/ECs) Multinacional China Índice KyS NS Pak y Park (2004) 3236 IDEs (FPPs/ECs) Japón Multinacional Índice KyS − Quer et al. (2007) 127 proyectos (FPPs/ECs/Acdos. cooperación) 2001-2003 Espa˜ na Multinacional Bloques geográficos − Rajan y Pargarkar (2000) 83 proyectos (ECs/FPPs) 1993Singapur Multinacional Respuestas a encuesta NS Tatotglu et al. (2003) 659 IDEs (FPPs/ECs) Hasta 1997 Multinacional Turquía Índice KyS − Tsang (2005) 2416 proyectos (FPPs/ECs/Acdos. cooperación) 1988-2000 Multinacional Vietnam Índice KyS + Yiu y Makino (2002) 365 IDEs (FPPs/ECs) Japón Multinacional Índice KyS − NS: la distancia cultural no influye de forma significativa sobre la elección del modo de entrada. ±Influencia positiva/negativa de la DC sobre la probabilidad de invertir a través de una FPP. Acdos. cooperación: acuerdos que no impliquen la participación de la empresa que se internacionaliza en el capital de la empresa localizada en el mercado receptor; EC: empresa conjunta; FPP: filial de plena propiedad. aÍndice de Kogut y Singh (1988) basado en las 4 dimensiones de DC identificadas por Hofstede (1980/2001). bClusters de países identificados por Ronen y Shenkar (1985).
C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 17 existente entre ambas naciones compartiendo el proyecto con un socio local familiarizado con la cultura del país receptor (Gatignon y Anderson, 1988). Este socio facilitaría a la empresa inversora el acceso a recursos de la nación receptora, tales como el conocimiento sobre la misma y los contactos con agentes económicos locales. La participación de tal socio familiarizado con el entorno de la nación receptora contribuiría notablemente a reducir la incertidumbre externa asociada al proceso de inversión y, con ello, los costesdeinherentesalarealizacióndetransaccionesentalentorno. Adicionalmente, al materializar su inversión mediante una EC, la empresa inversora gozaría de una superior flexibilidad o capacidad de reacción ante potenciales cambios o contingencias no previstas del entorno. Tal flexibilidad se erige, de nuevo, en un instrumento de protección frente a la incertidumbre externa (y su inherente efecto potenciador de los costes de transacción) a que debe hacer frente la empresa inversora. Los trabajos de Anand y Delios (1997), Padmanabhany Cho(1996) yPan(1996),entre otros,se encuentran en esta línea argumental, avalada en la literatura más reciente por los trabajos de Arora y Fosfuri (2000),Chang y Rosenzweig (2001), Pak y Park (2004),Quer et al. (2007),Tatoglu et al. (2003),Tsang (2005) yYiu y Makino (2002). Del otro, los costes de transacción derivados de la cooperación con un socio aumentan a medida que lo hace la DC entre las naciones origen y destino de la inversión (Erramilli y Rao, 1993; Hennart, 1988),lo que llevaría a la empresa a optar por fórmulas de inversión en solitario. Tanto los costes inherentes a la búsqueda de un socio conel quecooperar ya lanegociaciónde lostérminos dela cooperación con el mismo, como los dirigidos a garantizar el cumplimiento de lo pactado, aumentan cuando los valores, normas y pautas de comportamiento no son compartidos por los socios implicados en el acuerdo. En el marco de la literatura más reciente, los trabajos de Chen y Hu (2002),Fisher y Ranasinghe (2001),Kim y Gray (2009) y Tsang (2005) avalan esta hipótesis ya apuntada en algunos pioneros trabajos al respecto, como, por ejemplo, los de Erramilli y Rao (1993),Gatignon y Anderson (1988) yKogut y Singh (1988). La revisión realizada nos permite identificar, incluso, un tercer grupo de trabajos en los que la DC parece no jugar un papel relevante sobre la elección del modo de entrada;véanse, por ejemplo, Erramilli (1996),Demirbag et al. (2009),Luo (2001),Rajan y Pargarkar (2000) yRuiz-Moreno et al. (2007). Laprácticatotalidad delos trabajosreferenciadosenlospárrafos anterioresanalizadeformaaisladaelefectoquelaDCejercesobrela forma de entrada, ignorando la existencia de variables susceptibles demoderaropotenciartalefecto(Harzing,2003);enotraspalabras, el grueso de la literatura al respecto no considera la posibilidad de que el efecto que la DC ejerce sobre tal decisión sea contingente al valorque tomen terceras variables relacionadas conlainversión. En este sentido, consideramos particularmente interesante analizar la potencial interrelación entre la DC y otras dos características de la IDE, una de ellas inherente a la nación receptora y la otra al propio proceso de inversión. Así, en primer lugar, entendemos relevante analizar la potencial interacción entre la DC existente entre las naciones origen y destino de la inversión y el RP de este último, ya que ésta es la segunda variable tradicionalmente analizada por la literatura como determinante de la incertidumbre externa a la que se enfrenta la empresa inversora. En segundo lugar, pretendemos analizar si el efecto de la DC y, más en concreto, el de su interacción con el RP sobre la elección del modo de entrada, varía, a su vez, en función del modo de implantación a través del cual se materializa la IDE en el país receptor. Según se ha apuntado en el epígrafe introductorio de este trabajo, los dos modos de entrada identificados –FPP y EC– pueden ser materializados mediante otros tantos modos de implantación alternativos –creación de una nueva empresa y desarrollo de la misma desde el origen, o adquisición de una empresa local ya implantada en el mercado destino. Cabe pensar que esta variable condicione, a su vez, el papel que la DC y sus interaciones con terceras variables juega sobre la elección del modo de entrada. 2.2. Distancia cultural y modo de entrada: la interrelación de las diferentes características de la IDE 2.2.1. La interacción de las diferentes fuentes de incertidumbre externa: distancia cultural y riesgo país Según se ha se˜ nalado, desde la perspectiva de la TCT la incertidumbre externa asociada a la inversión constituye un factor determinante de la elección del modo de entrada. La distancia cultural aproxima el grado de incertidumbre percibida por la empresa inversora únicamente en el entorno institucional «informal»del país receptor. No obstante, una completa consideración del grado de incertidumbre externa que afecta a un proceso de inversión requiere la consideración adicional de la incertidumbre percibida por el inversor extranjero en el entorno «formal»de dicha nación (Henisz y Delios, 2002; Delios y Henisz, 2003b; Slangen y Tulder, 2009). En términos de la literatura sobre modo de entrada, la incertidumbre asociada al entorno formal de la nación receptora se ha vinculado y medido tradicionalmente a través del riesgo país (Zhao et al., 2004). El RP hace referencia al grado de volatilidad política –probabilidad de cambios adversos para la empresa inversora bien en el régimen gubernamental del país receptor, bien en las políticas seguidas por el mismo–, económica y social inherente al país receptor (Oetzel y Bettis, 2001). Si bien desde el punto de vista teórico resulta relativamente sencillo aislar los tres componentes del RP, la evidencia empírica constata una fuerte correlación entre todos ellos. Si bien ambas fuentes de incertidumbre han sido consideradas de forma aislada por buena parte de la literatura sobre modo de entrada, no existen apenas trabajos que analicen el efecto moderador/potenciador que una puede ejercer sobre la otra. En otras palabras: ¿qué ocurre cuando ambas fuentes de incertidumbre externa están presentes en el entorno en el que se materializa la inversión? ¿En qué medida la incertidumbre percibida en el entorno formal condiciona la percepción del inversor extranjero sobre el entorno informal? Talespreguntaspermanecensinrespuestaenelmarcodelaliteratura existente, ya que el potencial efecto moderador que una de las fuentes de incertidumbre externa puede ejercer sobre la otra permanece apenas explorada en la literatura al respecto. Así, la existencia de un potencial efecto interacción entre la DC y el RP, así como la influencia del mismo sobre la elección del modo de entrada, ha sido analizado únicamente por Brouthers y Brouthers (2001) en un trabajo desarrollado a partir de las pioneras proposiciones de Agarwal (1994). Estos autores proponen un modelo en el que la interacción entre ambas fuentes de incertidumbre conduce a las empresas inversoras a elegir modos de entrada que les garanticen el control sobre sus proyectos de inversión evitando la necesidad de compartir los mismos con terceras empresas cuyas pautasdecomportamientoy/o actuación son desconocidas y/o difícilmentecomprendidasporlaempresainversora.Enotraspalabras, cuando se produce la interacción de ambas fuentes de incertidumbre en el entorno de la IDE –DC entre las naciones y RP de la nación receptora–, la empresa inversora opta por mantener la propiedad total del proyecto invirtiendo a través de una FPP. Si bien el trabajo muestra evidencia empírica al respecto, la misma se circunscribe al caso concreto de inversiones realizadas por empresas procedentes de 4 países occidentales y localizadas en 5 países de Europa Central y del Este. En este sentido, los propios autores apuntan a la posibilidad de que estas carácterísticas de la muestra utilizada subyazcan tras los resultados obtenidos, así como a la necesidad de realizar nuevos estudios que consideren un abanico más amplio y heterogéneo de países receptores de inversión.
18 C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 Entendemos posible, no obstante, plantear una hipótesis alternativa. Así, siguiendo la línea argumental expuesta en el epígrafe 2.1 de este trabajo, en contextos de elevada DC podríamos esperar que la empresa optara tanto por invertir en solitario al objeto de evitar cooperar con un socio cuyas pautas culturales le resultan desconocidas, como por compartir la propiedad y control de la IDE al objeto de acceder a conocimientos sobre el mercado receptor. El doble argumento teórico podría ser extrapolable a los contextos de elevado RP: de un lado, la participación de un socio local en el proyecto proporcionaría a la empresa inversora el contacto con las instituciones políticas locales; al tiempo que le permitiría limitar el compromiso de recursos en el mercado receptor y, con ello, la exposición al riesgo en el mismo. Del otro, un elevado grado de volatilidad en el entorno formal del país receptor de la inversión redundaría en un incremento de los costes de transacción vinculados a la cooperación con un socio, al dificultar la anticipación por parte del inversor extranjero de potenciales contingencias futuras y reducir su capacidad para forzar el cumplimiento de lo pactado4. La evidencia empírica resulta, no obstante, concluyente mostrando una clara preferencia de las empresas inversoras por fórmulas de implantación que supongan propiedad compartida en entornos de elevado RP y, por tanto, una preferencia por la flexibilidad, la limitación en el compromiso de recursos, el reparto de los riesgos asumidos y la participación de un socio conocedor del entornopolíticolocalentalcontexto–véanse,porejemplo,Agarwal yRamaswami(1992),Akhter y Lusch (1988),Arora y Fosfuri (2000), Aulakh y Kotabe (1997),Delios y Beamish (1999),Delios y Henisz (2000),Erramilli y Rao (1993),Henisz (2000),Hill et al. (1990),Kim y Hwang (1992) yShrader et al., 20005. Basándonos en tal evidencia empírica relativa al RP, resultaría razonable esperar que el efecto moderador que el RP ejerce sobre la DC vaya en la línea de potenciar el segundo de los argumentos expuestos en relación con el efecto de la misma sobre la elección del modo de entrada, es decir, el de la preferencia por compartir la IDE con un socio conocedor del contexto y la cultura local. Siguiendo tal argumento, planteamos la siguiente hipótesis de trabajo: H1. El efecto interacción entre la distancia cultural existente entre las naciones origen y destino de la IDE y el riesgo país de esta última incrementa la probabilidad de invertir mediante empresas conjuntas. 2.2.2. La interacción distancia cultural –riesgo país– modo de implantación HastaelmomentosehaanalizadoelefectoaisladodelaDCsobre la elección del modo de entrada, así como la potencial existencia de una interacción entre tal distancia y el RP inherente a la nación receptora susceptible de condicionar dicho modo de entrada. Sin embargo, en ambos análisis se ha ignorado el papel jugado por una tercera variable relevante: el modo de implantación a través del cual se materializa la inversión. Al igual que ocurre con la elección del modo de entrada, la aproximación a la influencia que la DC ejerce sobre la elección del modo de implantación a partir de las premisas de la TCT permite establecer dos hipótesis contradictorias. De un lado, cabe esperar que la empresa adquirida en el marco de una IDE desempe˜ ne un papel similar al desarrollado por el socio local en el caso de las empresas conjuntas: la empresa local aportaría al inversor extranjero el acceso a los conocimientos y contactos propios y específicos del 4A título de ejemplo; una modificación en el régimen de gobierno y/o en las leyes queregulan determinadosaspectosdela inversiónpuedennohabersidoanticipados por la empresa inversora y/o derivar en que determinadas cláusulas recogidas en el contrato de cooperación se vuelvan no operativas. 5En Zhao et al (2004) se puede encontrar una exhaustiva revisión de la literatura al respecto. mercado receptor de los que aquél carece, contribuyendo, así, a mitigarelefectodelaincertidumbre externaaquedebeenfrentarse la empresa inversora. Es decir, de nuevo la empresa local sería el puente que permite salvar la brecha cultural entre ambas naciones, si bien en este caso jugando el papel de entidad absorbida y no el de socio colaborador. De hecho, una parte de la literatura al respecto se ha dirigido a analizar las diferencias entre empresas conjuntas y adquisiciones entendidas ambas como fórmulas alternativas al alcance de la empresa inversora para acceder a recursos específicos del mercado receptor; véanse, por ejemplo, los trabajos de Hennart y Reddy (1997),Jung (2004),Kogut y Singh (1988),López-Duarte y García-Canal (2002) yReuer y Koza (2000). Siguiendo esta premisa, cabría esperar una superior tendencia a utilizar las adquisiciones a medida que aumenta la DC entre las naciones origen y destino de la inversión exterior. Del otro, los costes de transacción inherentes a una adquisición aumentan a medida que lo hace la DC existente entre las naciones implicadas. Existe un consenso en la literatura al respecto al apuntar a dos tipos de costes inherentes a un proceso de adquisición: los costes ex ante o preadquisición, derivados de la necesidad de obtener información sobre la empresa que se desea adquirir, y los costes ex post o post adquisición relacionados con el potencial comportamiento oportunista de la empresa adquirida, la necesidad de integrar activos y personas y la posibilidad de adquirir en el conjunto activos no necesarios para la empresa inversora –en Balakrishnan y Koza (1993),Reuer y Koza (2000),Chen y Hennart (2004) puede encontrarse una exhaustiva revisión de la literatura al respecto. Todos estos costes se ven incrementados en el contexto de una adquisición internacional consecuencia del efecto potenciador que sobre ellos ejerce la DC existente entre los países emisor y receptor de la inversión. Por lo que respecta a los costes ex ante,la realizacióndeun adquisición se lleva a cabo en una situación deasimetría de información entre las empresas adquirente y adquirida que, tal y como apuntan Balakrishnan y Koza (1993), incrementa a medida que lo hace la DC. Por lo que respecta a los costes ex post, la DC contribuye a dificultar los procesos de integración de las empresas implicadas en el proceso de adquisición, así como el logro de un comportamiento plenamente cooperativo y no oportunista de la empresa adquirida –véanse Kogut y Singh (1988) y Woodcock et al. (1994)–, entre otros. En consecuencia, y al objeto de evitar tales costes, la empresa inversora optaría por fórmulas de inversión que impliquen la creación de una nueva entidad en el país receptor. El volumen de trabajos que analiza el efecto de la DC sobre el modo de implantación resulta inferior al que analiza la elección del modo de entrada; una revisión de la literatura al respecto publicada hasta principios de la década del 2000 puede encontrarseenHarzing(2003).Laevidenciaempíricaresulta,noobstante, bastante concluyente (tabla 2): si bien algunos trabajos apuntan a una influencia no significativa de la DC sobre la elección del modo de implantación –Brouthers y Brouthers (2000),Demirbag et al. (2008),Padmanabhan y Cho (1999)–, el grueso de la literatura apunta a la preferencia por las fórmulas que impliquen la creación de una nueva entidad en el país receptor en entornos de elevada DC –así lo constatan los trabajos de Kogut y Singh (1988), Barkema y Vermeulen (1998),Chang y Rosenzweig (2001),Cho y Padmanabhan(1995),DrogendijkySlangen(2006),Harzing(2002), Larimo (2003),Larimo y Dow (2009),Slangen y Hennart (2008) y Vermeulen y Barkema (2001). Por su parte, el potencial efecto que la interacción entre la DC y el RP de la nación receptora ejerza sobre tal elección permanece sin explorar en la literatura. Si bien el grueso de la literatura ha analizado de forma independiente el modo de entrada y el de implantación –en la tabla 3 se recogen las escasas excepciones al respecto–, atendiendo a lo expuesto en los párrafos anteriores, cabría matizar lo expuesto en la hipótesis 1 en relación con la influencia de la interacción entre la
C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 19 Tabla 2 Evidencias empíricas (desde finales de los 90) sobre la relación entre distancia cultural y modo de implantación. Trabajos que utilizan la teoría de costes de transacción como marco de estudio Autores Muestra Período País/es origen País/es destino Medida de DC Principales resultados Brouthers y Brouthers (2000) 136 IDEs 1980-1994 Japón Multinacional (6 países) ÍndiceKyS NS Demirbag et al. (2008) 145 IDEs Multinacional Turquía ÍndiceKyS NS Drogendijk y Slangen (2006) 246 IDEs 1995-2003 Holanda Multinacional ÍndiceKyS Schwartz Percepciones de directivos + Dow y Larimo (2009) 3704 IDEs 1970-2007 Multinacional Multinacional ÍndiceKyS Schwartz Globe + Elango (2005) 682 IDEs 1989-1994 Multinacional EE. UU. ÍndiceKyS + Larimo (2003) 3524 IDEs 1960-1999 Países nórdicos Multinacional ÍndiceKyS + Slangen y Hennart (2008) 171 IDEs 1995-2003 Holanda Multinacional ÍndiceKyS Efecto moderador de la experiencia NS: la distancia cultural no influye de forma significativa sobre la elección del modo de entrada. DCy el RPsobre el modo deentrada en funcióndelmodo de implantación a través del cual se materializa la IDE. Así, en caso de que la misma se lleve a cabo a través de una adquisición, la utilización de un modo de entrada compartido –realizada mediante lo que se conoce en la literatura como «empresa conjunta por adquisición» (Jakobsen y Meyer, 2007)– en contextos de elevada incertidumbre externa (fruto de la interacción entre la DC y el RP) daría lugar a un incremento exponencial de los costes de transacción, al sumarse los derivados de negociar con una empresa local y los derivados de materializar un proceso de adquisición. Ello nos permitiría plantear la siguiente hipótesis de trabajo: H2. El efecto interacción entre la distancia cultural existente entre las naciones origen y destino de la IDE y el riesgo país de esta última incrementa la probabilidad de invertir mediante empresas conjuntas únicamente en el caso de que el modo de implantación sea la creación de una nueva empresa en el mercado receptor. 3. Análisis empírico 3.1. Base de datos y metodología Con objeto de contrastar las hipótesis planteadas en el epígrafe anterior, se ha desarrollado un análisis empírico cuyos principales resultadossepresentanacontinuación.Elperíodoobjetodeestudio abarca los a˜ nos comprendidos entre 1989 y 2003, ambos incluidos, siendo la población objeto de estudio las empresas espa˜ nolas admitidas a cotización oficial en la Bolsa de Madrid en cada uno de los a˜ nos de dicho período. Circunscribir la muestra a las inversiones realizadas por empresas admitidas a cotización oficial –obligadas a comunicar los procesos de inversión a la CMNV– facilita la obtención de información contrastada y homogénea respecto a los procesos realizados por las diferentes empresas. Adicionalmente, las empresas admitidas a cotización oficial han jugado un papel particularmente relevante en la actividad inversora en el exterior de la economía espa˜ nola en el período objeto de estudio6. Al objeto de identificar las inversiones realizadas por las empresas espa˜ nolas se llevó a cabo un exhaustivo rastreo de la prensa económica utilizando en una primera fase la base de datos Baratz y, posteriormente, las hemerotecas de los diarios Expansión yCinco Días, así como la de la revista Actualidad Económica. Una vez realizada una primera identificación de las inversiones por esta vía, se contrastóy completó lainformaciónrelativa a lasmismas mediante la consulta de los comunicados realizados por las empresas a la 6Véase López-Duarte (2007) para una revisión al respecto. Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y, en algunos casos, a través de las memorias anuales de las propias empresas. Este rastreo de prensa nos permitió identificar inicialmente un total de 509 nuevos proyectos de inversión materializados. Identificamos como nuevos proyectos a las inversiones que suponen la primera toma de participación en la empresa local, prescindiendo de inversiones que suponen un incremento de la participación en un proyecto emprendido anteriormente. Al objeto de disponer de una muestra homogénea, se eliminaron todas aquellas inversiones para las que no se disponía de información necesaria, al carecer los países receptores de medida de DC y/o clasificación de RP según los índices a los que se hace referencia en el próximo epígrafe. Asimismo, se eliminaron todas las inversiones realizadas en países que presentan restricciones legales a la inversión extranjera, como por ejemploCuba,asícomo losproyectos deinversión querespondían a un proceso de privatización7, ya que en ambos casos la elección del modo de entrada no constituye una decisión unilateral del inversor extranjero. En consecuencia, la muestra final sobre la que se realiza el análisis esta compuesta por un total de 383 proyectos de inversión realizados por 63 empresas diferentes8en un total de 44 naciones distintas. El 36% de estos proyectos se localizaron en países de América Latina, mientras que la Unión Europea y los restantes países OCDE integran un 54% de las inversiones identificadas. El peso que los países de Europa del Este, Asia o África presentan como regiones receptoras resulta, por tanto, particularmente reducido en nuestra muestra; tendencia que, tal y como se apunta en la práctica totalidad de trabajos al respecto9, se constata para el conjunto de la inversión exterior espa˜ nola. Respecto a la tendencia temporal identificada, el grueso de los proyectos se concentra en el período comprendido entre la segunda mitad de los 90 y el comienzo de la década del 2000. Un 72% de los proyectos de inversión identificados se han llevado a cabo a través de empresas conjuntas. Por lo que respecta al modo de implantación en el mercado receptor, cabe se˜ nalar que la mayor parte de estos proyectos se han materializado 7Enel caso de lasprivatizaciones suele ser habitualque en las propiascondiciones del pliego de privatización se explicite cuál es la proporción de capital de la empresa susceptible de ser vendido (en buena parte de las ocasiones no el 100%) y qué parte del mismo puede ser adquirido por inversores extranjeros. Adicionalmente, suele ser frecuente que el estado o agencia de privatización favorezca explícita o implícitamente la adjudicación a consorcios o grupos de empresas en los que tome parte alguna/s empresa/s locale/s; condicionando de nuevo la forma de entrada. 8A tal efecto, hemos considerado una sola empresa a la empresa resultante de una fusión y a una de las empresas inicialmente independientes fusionada; por ejemplo, BBV y BBVA. 9Una revisión exhaustiva de la literatura al respecto se puede encontrar en Durán (2006).
20 C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 Tabla 3 Trabajos (desde finales de los 90) que analizan conjuntamente el modo de entrada e implantación y su relación con la distancia cultural. Trabajos que utilizan la Teoría de Costes de Transacción como marco de estudio Autores Muestra Período País/es origen País/es destino Medida de DC Principales resultados Chang y Rosenzweig (2001) 516 IDEs (FPPs/ECs y Adq.) 1975-1992 Europa y Japón EE. UU. ÍndiceKyS ClustersRyS Efecto moderador de 1.ainversión/posterior Jung (2004) 738 IDEss (ECs/adquisiciones) 1981-2001 EE. UU. Multinacional ÍndiceKyS +EC López-Duarte y García-Canal (2002) 108 IDEs (ECs/ATs/APs) 1988-1996 Espa˜ na Multinacional ÍndiceKyS +JV + Adq. total Padmanabhan y Cho (1999) 605 IDEs (FPPs/ECs) y 752 IDEs (creación/adquisición) 1969-1991 Japón Multinacional ÍndiceKyS NS Ruiz-Moreno et al. (2007) 252 IDEs (FPPs/ECs/ATs y APs) 1998-2000 Espa˜ na Multinacional ÍndiceKyS NS Somlev y Hocino (2005) 751 IDEs (FPPs/ECs/ATs y APs) Hasta 2001 Japón Europa ClstersRyS Efecto moderador del bloque Acdo. cooperación: acuerdos que no impliquen la participación de la empresa que se internacionaliza en el capital de la empresa localizada en el mercado receptor; AP: adquisición de una parte del capital; AT: adquisición total; EC: empresa conjunta; FPP: filial de plena propiedad. ±Influencia positiva/negativa de la DC sobre la probabilidad de invertir a través de una FPP. NS: la distancia cultural no influye de forma significativa sobre la elección del modo de entrada. *Índice de Kogut y Singh (1988) basado en las 4 dimensiones de DC identificadas por Hofstede (1980/2001). **Clusters de países identificados por Ronen y Shenkar (1985). a través de una adquisición, en concreto, el 67% de los mismos. 3.2. Variable dependiente y metodología de estudio Al objeto de contrastar las hipótesis planteadas, se han estimado diferentes modelos de regresión logística sobre la muestra descrita en el epígrafe anterior. En tales modelos la variable dependiente es una variable dicotómica que toma los valores1y0enfunción de que la empresa inversora mantenga o no la propiedad total de la unidad localizada en el mercado receptor. Siguiendo los estándares de la literatura al respecto, hemos considerado los cortes del 95 y el 10% respectivamente; es decir, consideramos propiedad total aquellas IDEs en las que la empresa inversora es titular de un volumen igual o superior al 95% del capital de la empresa localizada en el país receptor, mientras que entendemos propiedad compartida cuando dicho porcentaje es inferior al 95%, pero supera el mencionado 10%. La utilización de una variable dependiente de tal naturaleza nos condujo a utilizar como metodología de análisis la regresión logística en la que los coeficientes obtenidos para cada variable independiente estiman parcialmente la repercusión de los incrementos de tales variables sobre la probabilidad de que la inversión sea realizada manteniendo la propiedad total del capital de la empresa localizada en el mercado receptor, valor 1 de la variable dependiente. Particularmente relevante es el signo de tales coeficientes, de tal forma que un coeficiente positivo para una variable independiente significa que tal variable incrementa la probabilidad del suceso que se está estudiando; es decir, del valor 1 en la variable dependiente (en nuestro caso, elegir la filial de plena propiedad como modo de entrada, frente a una empresa conjunta). La representación algebraica del modelo es la siguiente: Y=e(Constante+ ß1CD +ß2RP +ß3ADQ +ß4CD ∗RP +ß5CD ∗ADQ +ß6RP ∗ADQ +ß7CD ∗RP ∗ADQ +ß8TAMA ˜ NO +ß9∗EXP +ß10 ∗SECIND) DondeYeslavariabledependiente,es decir, el modo de entrada. Al objeto de facilitar la interpretación de los coeficientes de las variables independientes, se recoge, asimismo, la transformación logarítmica de dicho modelo: Log (Y)=Constante +ß1CD +ß2RP +ß3ADQ +ß4CD ∗RP +ß5CD ∗ADQ +ß6RP ∗ADQ +ß7CD ∗RP ∗ADQ +ß8Tama˜ no+ß9∗EXP +ß10 ∗SECIND 3.3. Variables independientes y de control 3.3.1. Variables independientes Al objeto de medir la distancia cultural existente entre Espa˜ na y los diferentes países receptores en los que se localizaron las IDES recogidas en nuestra muestra, siguiendo los estándares de la literaturasobrelaeleccióndelmododeentrada,hemosutilizadoelíndice elaborado por Kogut y Singh (1988) –variable que hemos denominado CD–, basado, a su vez, en las cuatro dimensiones básicas de DCinicialmenteidentificadasymedidasporHofstede(1980;2001): «distancia al poder, aversión a la incertidumbre, individualismo y masculinidad»10. Este índice constituye una medida compuesta de tales dimensiones cuya representación algebraica es la siguiente: i=4 DCj=[(Iij −Iis)/Vi]/4 i=4 10 Posteriormente Hofstede y Bond (1988) incorporaron al estudio una quinta dimensión denominada Orientación a largo plazo. No obstante, la misma no ha sido considerada en este trabajo, ya que únicamente ha sido identificada y medida para un total de 23 países.
C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 21 Donde DCjes la distancia cultural entre Espa˜ na y el país j; Iij representa el índice de la dimensión culturaliyelpaís j; s representa Espa˜ nayV irepresenta el valor de la varianza del índice en la dimensión i. Por su parte, el riesgo país relativo a las diferentes naciones receptoras de la inversión espa˜ nola –variable que hemos denominado RP– se midió mediante los rankings elaborados por Euromoney para cada uno de los a˜ nos incluidos en el período objeto de estudio. La medida incluida en estos rankings es, en realidad, una medida de estabilidad integradora en la que se acumulan en una sola medida la estabilidad política, económica y financiera de cada país. La medida oscila entre 0 (mayor RP o menor estabilidad) y 100 (menor RP o mayor estabilidad). Al objeto de facilitar la medidaeinterpretación del efecto interacción entre el RP y la DC, se ha realizado una transformación dicotómica de dicho índice, convirtiéndolo en una variable dicotómica que toma el valor 1 cuanto la nación receptora muestra un superior riesgo (menor estabilidad) que Espa˜ na en el a˜ no en que se realizó la IDEy0encaso contrario11. El modo de implantación ha sido recogido mediante una variabledicotómica a laque hemos denominadoADQ que tomaelvalor 1 cuando la IDE ha sido materializada mediante un proceso de adquisición y 0 cuando la empresa ha optado por realizar una inversión greenfield en el mercado receptor. El efecto interacción entre la distancia cultural y el riesgo país se estimó a partir del producto de cada ambas variables: CD*RP. Por su parte, la interacción de tercer orden dirigida a analizar el papel diferenciado que la interacción entre la DC y el RP juega en función del modo de implantación elegido por la empresa inversora se aproximó mediante el producto de las tres variables: CD*RP*ADQ. Cabe mencionar al respecto que al objeto de facilitar la interpretaciónde losefectos interacciónyevitar problemasde multicolinealidad, las distintas variables implicadas en la creación de losmismoshansidocentradas enfunción desus respectivasmedias aritméticas; el valor medio de cada una de las variables centradas es, por tanto, 0. 3.3.2. Variables de control Adicionalmente, en las estimaciones se han introducido una serie de variables al objeto de controlar su potencial influencia sobre la elección del modo de entrada; en concreto, hemos considerado el tama˜ no de la empresa inversora, la experiencia en el mercado receptor acumulada por la misma y el tipo de sector de actividad en el que ésta enmarca su actividad empresarial. El tama˜ no de la empresa inversora (TAMA ˜ NO) se ha medido a partirdelacapitalizaciónbursátildelamismaa31deDiciembredel a˜ no inmediatamente anterior al de la realización de la IDE incluida en la base de datos. En concreto, y al objeto de realizar una aproximación al efecto marginal decreciente de esta variable, se realizó una transformación logarítmica de la misma. Por lo que respecta a la experiencia de la empresa inversora (EXP), hemos considerado la experiencia internacional acumulada por la misma en un determinado país receptor a partir del número de meses transcurridos desde la realización por parte de la empresa inversorarecogidaen la base de datos del primer proyecto de inversión en el país receptor en concreto12. 11 Enlaliteraturaalrespectoson frecuentes los trabajos que utilizan variablesdicotómicasparaaproximarelriesgoo las restricciones políticas del país receptor (véase, por ejemplo, Cho y Padmanabhan, 2005) o variables construidas a partir de escalas de valoración de riesgo (Brouthers y Brouthers, 2001).Comoyasehase˜ nalado, en este trabajo, se ha optado por construir una variable Dummy para facilitar la interpretación de los efectos interacción. 12 Hemos medido la experiencia a partir del número de meses transcurridos desde un determinado proyecto, en lugar de utilizar el número de a˜ nos, ya que consideramos que permite alcanzar una superior precisión; máxime teniendo en cuenta el elevado grado de concentración temporal de la inversión exterior espa˜ nola. Por último, y dado que nuestra muestra presenta un elevado sesgo hacia el sector servicios, hemos introducido una variable dicotómica (SECIND) al objeto de controlar si la empresa inversora desarrolla su actividad en el marco de un sector de actividad industrial o si, por el contrario, enmarca tal actividad en el sector servicios. La tabla 4 recoge la matriz de correlaciones entre las diferentes variables consideradas y los principales descriptivos de dichas variables. 4. Resultados La tabla 5 muestra los resultados de los diferentes modelos de regresión logística estimados. Se han estimado diferentes modelos que responden a otras tantas especificaciones; así, el modelo (1) recoge únicamente las variables de control; el (2) incluye, adicionalmente, las variables de distancia cultural, riesgo país y modo de implantación, considerando únicamente el efecto aislado o individualde estas variables;mientras el modelo(3)recoge la interacción entre la distancia cultural y el riesgo país. La consideración de un efectointeraccióndetercerordenrequierelainclusiónenelmodelo de todos los efectos de segundo orden resultantes de interaccionar de forma bivariada las distintas variables. En este sentido, los modelos (4 y 5) recogen, respectivamente, los efectos interacción de segundo orden no considerados en el modelo (3); es decir, el relativo a la interacción entre la distancia cultural y el modo de implantación y el relativo a la interacción entre el riesgo país y el modo de implantación. El modelo (6) considera simultáneamente lostres efectosinteracción desegundo orden;por último,elmodelo (7) considera tales efectos de segundo orden y el efecto interacción de tercer orden entre la distancia cultural, el riesgo país y el modo de implantación. Si bien los modelos (4 a 6) no resultan estrictamente necesarios al objeto de contrastar empíricamente las hipótesis planteadas en el trabajo, entendemos que la información adicional proporcionada por los mismos contribuye a facilitar la interpretación de los modelos en los que realmente se contrastan tales hipótesis –modelos (3 y 7)–, así como a confirmar la robustez de los resultados obtenidos en estos últimos. La bondad del ajuste de los modelos estimados se ha medido a través del estadístico Chi2, de la capacidad del modelo para clasificar correctamente los casos y de la función de verosimilitud. Si bien no existe un acuerdo estricto sobre cual debe ser la capacidad de predicción de un modelo para que sea considerada como buena, la regla generalmente aplicable es la de lograr un mejora de al menos el 25% sobre el umbral marcado por una clasificación aleatoriarealizadaenfuncióndeladistribuciónquepresentalamuestra (Harzing, 2002; Larimo y Dow, 2009). En nuestro caso dicho umbral se encuentra en el del 60,2% –la representación algebraica de dicho umbral es a2+(1-a)2–, donde a representa el porcentaje de inversionesrealizadasmediantelaempresasconjuntas(72,4%ennuestra muestra)y(1-a) elporcentajede filialesdeplena propiedad(27,6%). Todos los modelos estimados logran una notable mejora sobre dicho umbral (cercana al 20% en el modelo que considera únicamente las variables de control y al 25% en los que incorporan las variablesindependientes de forma aislada), La capacidaddepredicción de los modelos estimados que consideran el efecto interacción entre la DC y el RP logran una mejora cercana al 30% sobre dicho umbral. Los resultados recogidos en la tabla 5 evidencian, en primer lugar, la existencia de un efecto moderador/potenciador del RP sobre la influencia que ejerce la DC en la elección del modo de entrada. Así, tal y como puede observarse en el modelo (2), cuando se consideran las variables únicamente de forma aislada, el RP influye negativamente sobre la probabilidad de que la inversión se materialice a través de una FPP; mientras que la DC ejerce una
22 C. López Duarte, M.M. Vidal Suárez / Cuadernos de Economía y Dirección de la Empresa 14 (2011) 14–25 Tabla 4 Matriz de correlaciones y descriptivos de las variables FPP CD RP ADQ Tama˜ no EXP SEC IND FPP 1 0,201** −,201** −0,208** −0,199** −0,018 0,234** CD 1 −,520** −0,065 −0,118* −0,167** 0,128* RP 1 −0,005 0,185** 0,124* −0,086 ADQ 1 0,117* 0,018 −0,028 Tama˜ no 1 0,286** −0,560** EXP 1 −0,153** SEC IND 1 Media 0,27 0 0 0 9,29 14,40 0,27 Mediana 0 −0,065 0,332 0,32 9,26 0 0 Desv. típica 0,447 0,731 0,471 0,467 0,888 30,708 0,444 Mínimo 0 −0,784 −0,668 −17 0 0 Máximo 1 2,340 0,332 0 11 176 1 *p<0,05; **p<0,01. Tabla 5 Resultados de los modelos de regresión logística Modelo (1) Modelo (2) Modelo (3) Modelo (4) Modelo (5) Modelo (6) Modelo (7) Constante 1.525 0,251 −0,248 0,211 0,170 −0,360 −0,605 CD 0,328* (0,189) 0,112 (0,225) 0,348* (0,193) 0,333* (0,189) 0,106 (0,231) 0,197 (0,235) RP −0,677** (0,297) −0,526* (0,325) −0,681** (0,297) −1, −0,692**(0,298) −0,547* (0,326) −0,481 (0,326) ADQ −0,995*** (0,256) −0,983*** (0,259) −1,021*** (0,258) −1,011***(0,258) −0,998*** (0,260) −0,701** (0,320) CD* RP −1,018** (0,415) −1,041** (0,426) −0,965** (0,429) CD* ADQ 0,229 (0,331) −0,047 (0,430) 0,174 (0,469) RP*ADQ −0,271 (0,523) −0,391 (0,666) −0,710 (0,715) CD*RP*ADQ 1,485* (0,904) Tama˜ no −0,304* (0,169) −0,184 (0,180) −0,150 (0,182) −0,179 (0,179) −0,176 (0,180) (0,209) −0,140 (0,183) −0,113 (0,184) EXP 0,003 (0,004) 0,006 (0,004) 0,004 (0,004) 0,005 (0,004) 0,005 (0,004) 0,004 (0,004) 0,004 (0,004) SEC IND 0,813*** (0,301) 0,925*** (0,318) 1,006*** (0,325) 0,908*** (0,319) 0,922*** (0,318) 1,006*** (0,326) 1,009*** (0,327) 53,57*** N 383 383 383 383 383 383 383 Bondad ajuste: Chi223,34*** 54,42*** 60,88*** 54,90*** 54,69*** 61,32*** 64,13*** Bondad ajuste: Capacidad ajuste 71,3% 74,7% 76,8% 73,4% 73,9% 76,8% 76,8% Bondad ajuste: −2 log-likelihood 426,56 395,48 389,02 395,00 395,21 388,58 385,77 *p<0,1; **p<0,05; ***p<0,01. Residuos ajustados entre paréntesis. influencia positiva sobre tal probabilidad; por su parte, la variable relativa a la forma de implantación elegida por la empresa muestra un coeficiente negativo y estadísticamente significativo al 99%. Tal resultado relativo al RP resulta consistente con los obtenidos por el grueso de la literatura al respecto, mientras que el relativo a la DC está en línea con una parte de la misma, tal y como se ha apuntado en el epígrafe 2 de este trabajo. Por contra, cuando se considera la interacción de ambas variables –modelo (3)–, el resultado relativo al RP se mantienen (coeficiente negativo y estadísticamente significativo), si bien no ocurre los mismo con el relativo a la DC, el cual pierde su significación estadística, pasando a ser negativo y estadísticamente significativo el coeficiente relativo a la interacción entre ambas variables. Ello apunta a que en entornos de elevado RP, un incremento de la DC influye de forma negativa y estadísticamente significativa sobre la probabilidad de que la empresa opte por realizar en solitario la inversión. Tal resultado confirma la existencia de un efecto interacción relevante entre las dos variables consideradas; en concreto, apunta al hecho de que la interacción entre las dos fuentes de incertidumbre conduce a la empresa inversora a optar por mecanismos que le permitan compartir la exposición al riesgo con otro/s socio/s, en lugar de realizar la inversión en solitario, proporcionando, por tanto, soporte a la hipótesis 1; cabe mencionar que la variable ADQ relativa a la forma de implantación mantiene el signo negativo y estadísticamente significativo una vez considerada la interacción entre la DC y el RP. Si bien el resultado relativo a la interacción CD*RP es contrario al evidenciado por Brouthers y Brouthers (2001), no está exento de lógica, apuntando hacia una preferencia por la propiedad compartida –y, por tanto, por la flexibilidad, la limitación en el compromiso de recursos, el reparto de los riesgos asumidos y la participación de un socio conocedor del entorno local, tanto en términos culturales como políticos– en contextos de máxima incertidumbre externa en los que coexiste incertidumbre proveniente de ambos componentes (formal e informal) del entorno. Una vez contrastada la hipótesis 1 relativa al papel jugado por el efecto interacción entre la DC y el RP en la elección del modo de entrada, se procedió a analizar el potencial papel diferenciado que tal interacción puede ejercer en función del modo de implantación elegido por la empresa inversora planteado en la hipótesis 2. A tal efecto, se estimó un efecto interacción de tercer orden entre las 3 variables implicadas: CD*RP*ADQ, modelo (7) en la tabla 513. Según se ha mencionado anteriormente, la inclusión en el modelo de un efecto interacción de tercer orden implica la consideración en el mismo de los diferentes efectos interacción de segundo orden susceptibles de ser estimados al combinar de forma bivariada las tres variables independientes implicadas en aquél. Los resultados proporcionan cobertura a la hipótesis 2. Los resultados permiten constatar que tanto el efecto de la DC y, másenparticularel de su interacción con el RP, sobre la elección del modo de entrada varía en función del modo de implantación ele13 La contrastación de esta hipótesis se podría haber realizado, asimismo, a través de un modelo logístico multinomial que considerara como variable dependiente las 4 fórmulas alternativas de invertir en el mercado receptor. No obstante, consideramos esta posibilidad como una futura línea de investigación una vez que el tama˜ no de la muestra de inversiones haya sido incrementado y, con ello, el número de observaciones en cada una de las 4 categorías consideradas.