Destiñendo la lana micénica: ka-sa-to y a-ko-ro-ta en las tablillas MY Oe 113, Oe 115 y Go 610
Abstract
Los términos en Lineal B ka-sa-to y a-ko-ro-ta han sido interpretados generalmente como antropónimos masculinos en todos los textos micénicos en donde aparecen, pero, recientemente, algunos autores han propuesto que, en las tablillas de Micenas en las que están registrados, son adjetivos referidos al color. Se rebate aquí esta interpretación mediante un análisis comprehensivo de dichos términos, presentado como modelo de estudio lexicológico del griego micénico.
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Resumen Los términos en Lineal B ka-sa-to y a-ko-ro-ta han sido interpretados generalmente como antropónimos masculinos en todos los textos micénicos en donde aparecen, pero, recientemente, algunos autores han propuesto que, en las tablillas de Micenas en las que están registrados, son adjetivos referidos al color. Se rebate aquí esta interpretación mediante un análisis comprehensivo de dichos términos, presentado como modelo de estudio lexicológico del griego micénico. Palabras clave: griego micénico, Lineal B, lexicología, Micenas, industria textil. Abstract. Fading Mycenaean Wool: ka-sa-to and a-ko-ro-ta on Tablets MY Oe 113, Oe 115 and Go 610 The Linear B terms ka-sa-to and a-ko-ro-ta have been generally interpreted as male personal names in all the Mycenaean texts where they appear, but some scholars have recently suggested that they are adjectives referring to colour in the Mycenae tablets where they are attested. This interpretation is refuted here, by using a comprehensive analysis of both terms, which is offered as an example of lexicological study on Mycenaean Greek. Key words: Mycenaean Greek, Linear B, lexicology, Mycenae, textile industry. Uno de los conceptos fundamentales que he aprendido de la profesora Rosa-Araceli Santiago en sus muchos años de docencia y de investigación, gracias al privilegio de poder debatir con ella, ya desde que fui alumno suyo, una gran variedad de temas, es la precisión y el rigor con los que debe analizarse cualquier dato proporcionado por no importa qué fuente y, en particular, en el caso de filólogos, como nosotros, por las fuentes escritas. Tratándose de textos de la Antigüedad, este proceder es mucho más esencial, si cabe, habida cuenta de los escasos y fragmentarios testimonios con los que a menudo nos enfrentamos los filólogos clásicos, de manera que no hay que desdeñar ningún aspecto, por insignificante que parezca, * Estudio realizado en el marco del proyecto de investigacióm HUM2007-64475/FILO del Ministerio de Educación y Ciencia. Agradezco muy especialmente al director del National Archaeological Museum at Athens (Grecia), doctor Nikolaos Kaltsas y a las doctoras Lena Papazoglou, Eleni Konstantinidi y al doctor Kostas Paschalidis las facilidades de trabajo en el Museo para examinar las tablillas en Lineal B y el permiso para fotografiar y publicar, en este artículo, varias tablillas de Micenas. Faventia 30/1-2, 2008 53-67 Destiñendo la lana micénica: ka-sa-to y a-ko-ro-ta en las tablillas MY Oe 113, Oe 115 y Go 610* Carlos Varias García Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana [email protected] Recepción: 8/6/2009
relacionado con el dato en cuestión, comenzando por el contexto en el que se encuentra: ningún trabajo que no siga este método puede, en rigor, calificarse de científico. En las líneas que siguen, voy a mostrar un pequeño ejemplo de lo que acabo de exponer en el campo de mi especialidad, el análisis de los textos micénicos, en la que di mis primeros pasos precisamente de la mano de la profesora Santiago. Espero que este ejemplo sea de su agrado y digno del homenaje más que merecido que se le tributa. Como es bien sabido, los antropónimos constituyen la gran mayoría de los términos escritos silábicamente en Lineal B que se han conservado: casi un 60% del total1. En consecuencia, el estudio de los antropónimos micénicos, desde distintas perspectivas, ha constituido uno de los campos más cultivados en la Micenología, si no el que más, por parte de una larga e importante lista de estudiosos que no es pertinente citar aquí. Los distintos tipos de formaciones de los antropónimos micénicos, simples y compuestos, abarcan una gran variedad, y están siendo objeto de un estudio comprehensivo de García Ramón de inminente aparición2. Entre ellos, abundan los nombres descriptivos, con una gran riqueza semántica: pueden describir el físico, el carácter, el modo de vida, la profesión, etc. Pertenecen a este grupo los dos nombres de varón de los que me voy a ocupar aquí: a-ko-ro-ta y ka-sa-to. El término a-ko-ro-ta está atestiguado tres veces en micénico de forma segura, en Cnoso y en Micenas3, y en todas ellas ha sido generalmente interpretado como antropónimo masculino, probablemente Aγρτα _ς: ‘el Campesino’, formado por el nombre de oficio derivado de 5γρς (cf. gr. 5γρτς)4. El término ka-sa-to 54 Faventia 30/1-2, 2008 Carlos Varias García 1. Según los datos más recientes recogidos en un cuadro por A. BARTONĚK(2003). Handbuch des mykenischen Griechisch. Heidelberg: Universitätsverlag C. Winter, p. 400 (véase también p. 154), de los aproximadamente 3.350 términos silábicos que son unidades léxicas en Lineal B, unos 1.930 son antropónimos, lo que representa el 57,61% del total. De ellos, 1.760 (= 52,54% del total) son nombres de varón, y sólo 170 nombres de mujer. 2. Así lo anuncia su autor en el artículo: J. L. GARCÍA RAMÓN (2002). «In Vorbereitung: Die historischen Personennamen des Mykenischen (HPNMyk)». Minos 35-36 [2000-2001], p. 461-472, en donde expone la estructura proyectada para este libro, basada en la del libro de F. Bechtel sobre los antropónimos griegos del primer milenio a. C., publicado en 1917, con los criterios de clasificación de los nombres personales y algunos ejemplos. 3. En las tablillas KN Mc 4459.A, MY Go 610.2 y Oe 115.3. Un cuarto testimonio podría darse en Pilo, en la tablilla PY Fn 837.‚4, pero la lectura del tercer signo es dudosa, y en la edición en curso de las inscripciones de Pilo (cf. E. L. BENNETT, J. L. MELENA, J.-P. OLIVIER, T. G. PALAIMA y C. W. SHELMERDINE (en prensa). The Palace of Nestor at Pylos in Western Messenia. Volumen IV: The Inscribed Documents. Cincinnati [en adelante, PofN IV]) aparece transliterado a-ko-[•]-ta, con la anotación en el aparato crítico: «a-ko-ß‚o-ta is possible» sin más, por lo que probablemente haya que descartar este testimonio del dosier de a-ko-ro-ta. Agradezco a José L. Melena haberme facilitado el acceso al texto de esta edición previo a su publicación. 4. Cf. F. AURA JORRO (1985). Diccionario Griego-Español. Anejo I: Diccionario Micénico (DMic.). Volumen I. Madrid: CSIC, p. 49 (en adelante, DMic I), quien recoge las interpretaciones propuestas hasta la fecha, con todas las referencias bibliográficas. Así también A. BARTON K (2003), op. cit., p. 402. El antropónimo Aγρτα _ςestá atestiguado dos veces en Olbia, en sendas inscripciones del siglo III a. C.; cf. P. M. FRASER y E. MATTHEWS (eds.) (2005). A Lexicon of the Greek Personal Names. Volumen IV: Macedonia, Thrace, Northern Regions of the Black Sea. Oxford: Clarendon Press, p. 6.
aparece varias veces en Cnoso, en Pilo y en Micenas5, y en todas ellas, según la interpretación casi unánime, como antropónimo masculino: Ξν*ος, abundantemente atestiguado también en el primer milenio a. C., a partir del adjetivo ξαν*ς: ‘rubio’, que designa una cualidad física6. Sin embargo, en los últimos años, Luján y Bernabé han sostenido que ambos términos, a-ko-ro-ta y ka-sa-to, en las tablillas de Micenas en donde aparecen, no son antropónimos, sino adjetivos calificativos de la lana. Así, tras interpretar el término ko-ro-to en la tablilla MY Oe 106.1 como el adjetivo derivado en -tos: χρωστν: ‘teñida’, referido a la lana registrada a continuación, afirma Luján: «Su correlato con prefijo negativo, a-ko-ro-ta (= Nχρωστα) ‘no teñidas’, aparece en la tablilla MY Oe 115, escrita por la mano 52. Ésta no es la interpretación habitual, sino que a-koro-ta se entiende como el dativo de un antropónimo Aγρο&τας o Aχρο&τας (v. DMic., s.u., y Guidi, art. cit., p. 78). Sin embargo, dado el contexto léxico textil en el que nos movemos, ésta parece la interpretación más adecuada. Por otra parte, ako-ro-ta se encuentra también en MY Go 610, justo en la línea anterior a ka-sa-to —que también se suele interpretar como un antropónimo en dativo—, en un registro de la materia notada por el ideograma *190. No me parece casual que en esta última tablilla encontremos formas terminadas en -acuando la cantidad es 2 (líneas 1 y 2) y una forma en -ocuando la cantidad es 1 (línea 3), lo que parece indicar que tenemos una oposición entre un plural y un singular neutro y no formas de dativo como se piensa habitualmente», añadiendo en nota a pie de página aquí que «en la línea 4 de esa misma tablilla, en la que la cantidad es 1, aparece pu-i-re-wi, sin interpretación hasta el momento y de apariencia fonética, ya de entrada, extraña»7. Seguidamente, Luján ofrece una interpretación de ka-sa-to en la misma línea: «MY Oe 113, una tablilla de la mano 54, contiene la mención de ka-sa-to, que se ha venido interpretando como Ξν*ω, dat. de un antropónimo (v. DMic., s.u.). Sin embargo, no creo que no haya razones para no pensar que tenemos aquí otra indicación del color de la lana, a la vista, además, de la oposición que se establece en la tablilla MY Go 610, según acabamos de comentar. Propongo, por tanto, que, al menos en estos dos casos, ka-sa-to es un adj. neutr. ξαν*ν, referido en MY Oe 113 al color de la lana. De la existencia en la antigüedad de ovejas cuya lana era rojiza nos da noticia Plinio HN VIII 73, quien dice: colorum plura genera … Asia rutili, quas Destiñendo la lana micénica Faventia 30/1-2, 2008 55 5. En las tablillas KN Vc(3) 5538.‚2 (la lectura ka-sa-†‚o[ es bastante probable), Vc(3) 7537, PY An 39.6, Jn 320.5, MY Go 610.3 y Oe 113.2. No está claro si los dos testimonios de Cnoso designan al mismo individuo, ni, por su parte, los dos de Pilo; no voy a entrar en esta cuestión aquí, pues sólo me ocupo de los ejemplos de Micenas. 6. Cf. DMic I, p. 328 y también A. BARTON K (2003), op. cit., p. 411. 7. E. R. LUJÁN (1999). «El léxico micénico de la lana». En Tς φιλης τδε δρα. Miscelánea léxica en memoria de Conchita Serrano. Manuales y anejos de Emerita nº 41. Madrid: CSIC, p. 131 s. En rigor, la interpretación de Luján no es nueva: a-ko-ro-ta ya había sido interpretado como el adjetivo privativo N-χρω(σ)τα por V. GEORGIEV (1956). «La κοιν créto-mycénienne». En M. LEJEUNE (ed.) (1956). Études mycéniennes. Actes du Colloque International sur les Textes Mycéniens (Gif-sur-Yvette, 3-7 avril 1956). París, p. 183. En cuanto al antropónimo Aγρο&τας, está atestiguado en varias regiones de Grecia (Cirenaica, Etolia, Mégara, Tebas, etc.), lo mismo que la variante fonética Aγρο&της (en Ceos, Tasos, Atenas y Sicilia).
Erythraeas uocant, item Baetica, Canusium fului, Tarentum et suae pulliginis. La etimología de ξαν*ς es desconocida (v. DELG, s.u.)»8. En publicaciones posteriores, Luján ha seguido manteniendo ambas interpretaciones para a-ko-ro-ta y ka-sato, a las que se ha sumado Bernabé, sin añadir argumentos a los ya expuestos9. Cualquier propuesta nueva en la investigación es, en principio, siempre bienvenida, pues tiene, al menos, la virtud de replantearse aserciones asentadas a veces con escasa crítica, y puede, además, originar otras propuestas. Ello no obstante, en el caso que nos ocupa, las interpretaciones de Luján adolecen de bases nada sólidas. En primer lugar, en ninguno de los estudios en donde aparecen estas propuestas se detalla el contexto de los términos en discusión: ni se reproduce el texto completo de las tablillas en donde figuran (MY Oe 113, Oe 115 y Go 610), ni se da información sobre las series de estas tablillas (número de escribas, número de tablillas, formatos, tipos de registro, etc.), ni, aunque se menciona el escriba de la tablilla, p. ej., la mano 52 de la tablilla Oe 115, se explica mínimamente el conjunto de la producción de dicho escriba. Por otra parte, Luján comete un error de citación cuando dice, en el primer pasaje citado supra, que «a-ko-ro-ta se entiende como el dativo de un antropónimo Aγρο&τας o Aχρο&τας (v. DMic., s.u…», ya que, como he recogido antes en la nota 4, el DMic. no menciona ninguno de estos dos nombres griegos, sino sólo «probablemente *Aγρτα _ς». Todas estas carencias y errores resultan graves para un trabajo científico. Intentaré, por tanto, subsanarlos, discutiendo con rigor los dos términos en cuestión. Comenzando por a-ko-ro-ta, he aquí el texto completo de la tablilla MY Oe 115, una de las dos de Micenas en donde está atestiguado dicho término10: Oe 115 .0 vac.[ .1 a-‚k‚e[ .2 a-pi-∂‚o[-ra .3 a-ko-ro-ta LANA[ .4 vacat 56 Faventia 30/1-2, 2008 Carlos Varias García 8. E. R. LUJÁN (1999), art. cit., p. 132. 9. Cf. A. BERNABÉ y E. R. LUJÁN (2006). Introducción al griego micénico. Gramática, selección de textos y glosario. Zaragoza, col. Monografías de Filología Griega-18. Universidad de Zaragoza, p. 202: «a-ko-ro-ta Nχρωστα ‘no teñidos’ (op. χρωστν ‘teñido’)» y p. 302, en el glosario: «a-koro-ta nom.-ac. plu. neutr. del adj. Nχρωστος no teñido»; cf. también A. BERNABÉ y E. R. LUJÁN (2008). «Mycenaean Technology». En Y. DUHOUX y A. MORPURGO DAVIES (eds.) (2008). A Companion to Linear B. Mycenaean Greek Texts and Their World. Volumen I. Louvain-la-Neuve: Peeters, p. 218: «Wool could be dyed or left undyed, as shown by the tablets MY Oe 106 and 115, where the ideogram is qualified by the adjectives ko-ro-to (khroston) ‘dyed’ and a-ko-ro-ta (akhrosta) ‘undyed’, cf. χρ,ζω ‘tinge’» y n. 16, en la misma página: «This also seems the most likely explanation for ka-sa-to (ksanthon) ‘reddish’ on MY Oe 113, which is usually considered as a personal name». 10. Los textos de las inscripciones de Micenas que reproduzco son los de la última edición publicada: J. L. MELENA y J.-P. OLIVIER (eds.) (1991). TITHEMY. The Tablets and Nodules in Linear B from Tiryns, Thebes and Mycenae. A Revised Transliteration by... Salamanca: Universidad de Salamanca (en adelante, TITHEMY). Véase fotografía de la inscripción en lámina 1.
La serie Oe, a la que pertenece esta inscripción, está formada por veintinueve tablillas, en su gran mayoría fragmentadas, todas ellas halladas en una misma estancia: la habitación 2 del edificio conocido como Casa del Aceitero, dependencia palaciega extramuros de la acrópolis de Micenas11. El único logograma registrado en esta serie, por el que ésta se identifica, es LANA. Así pues, la serie Oe se inscribe dentro de la industria textil de Micenas, de cuyo volumen da idea también el hecho de que son cinco los escribas identificados como autores de estos textos. Por su contenido, las tablillas son de dos tipos: registros de suministros de lana a hombres y mujeres, en su mayoría trabajadores de la industria textil, y registros de lana destinados a la fabricación de determinados tejidos. En el conjunto de la serie, aparecen dos modalidades de control palaciego: ta-ra-si-ja, para la producción de tejidos, y o-no, junto con otros registros de suministros de lana a trabajadores que no son de la industria textil12. La tablilla Oe 115 es del escriba 52, autor también de otras cuatro inscripciones: tres más de la serie Oe: 103, 112 y 119, y Au 102, que es una lista de trabajadores, probablemente panaderos. Las tablillas Oe 103, 112 y 119, todas breves inscripciones fragmentadas, registran sin excepción suministros de diversas canDestiñendo la lana micénica Faventia 30/1-2, 2008 57 11. Sobre la función de éste y otros edificios de la misma área, que incluye una visión de conjunto de las inscripciones en Lineal B de Micenas, véase C. VARIAS (2001). «Les modalités du contrôle palatial à Mycènes». Ktema 26, p. 121-126 + fig. 1. 12. No es pertinente detallar aquí el sentido de ambos términos, para los que remito al artículo citado en la nota 11. Lámina 1. MY Oe 115 (fotografía propia).
tidades de lana a distintos individuos: todos los términos escritos silábicamente antes de cada registro del logograma LANA son, o bien antropónimos, masculinos y femeninos (ocho: a-pi-e-ra, di-we-se-ja, a-qi-ti-ta, ku-po, pi-we-ri-di,‚r‚o-ka, ti-tuso y ka-ti-[), o bien nombres de oficio pertenecientes a la industria textil (así, en Oe 119: en línea 1, a-ke-ti-ri[, indudablemente a completar a-ke-ti-ri[-ja-i, término que figura en la tablilla del mismo edificio Fo 101.10, interpretado en griego como el dat. pl. *5σκητρ&αhι: ‘para las decoradoras’13; en línea 2, ka-na-‚p‚e[, indudablemente a completar en dat. sg. ka-na-‚p‚e[-we, como en Oe 129, o en dat. pl. ka-na-‚p‚e[-u-si, como en las tablillas Oi 701.5 y 704.2, también de Micenas; en cualquier caso, una forma del nombre de profesión ka-na-pe-u = κναφες: ‘batanero’14), o bien, en Oe 112.2, el apelativo tu-ka-†‚a-ß‚i, que es el dat. pl. **υγταρσι: ‘para las hijas’15. Los antropónimos de estas tablillas están muy probablemente todos en dat. sg., como lo prueba el nombre de mujer pi-we-ri-di en Oe 103.5, dat. sg. del gentilicio de tema en dental *ΠιÛερ&ς, -&δος (cf. Πιερ&ς)16, indicando el receptor de las cantidades de lana suministradas. La tablilla Oe 115 es de formato rectangular, pero sólo se conserva una parte de la mitad izquierda, con el comienzo de tres entradas (líneas 1-3), además de una línea superior (línea 0) y otra inferior (línea 4) de margen. Es de formato similar a Oe 112, con el mismo número de líneas y disposición, y también a Oe 113, del escriba 54, que trataré más adelante17. Oe 115 registra, encima de a-ko-ro-ta (línea 3), dos términos incompletos: a-‚k‚e[, en línea 1, cuya restitución no está clara, pero que, por el testimonio de Oe 119 y Fo 101.10, podría ser el nombre de profesión ake-ti-ri[-ja-i (véase supra), y a-pi-‚∂‚o[-ra, en línea 2, en donde la restitución de la última sílaba es segura, porque se trata del mismo término que aparece en la tablilla Oe 124, del escriba 51, procedente del mismo edificio, interpretado como el antropónimo femenino *Aμφιδ,ρα18. Aunque no se conserve el logograma LANA en las dos primeras líneas de Oe 115, no puede haber duda, por el testimonio de la tercera y de las otras tablillas del escriba 52, de que éste figuraba detrás de cada uno de los términos incompletos de dichas líneas, de manera que está claro que ambas registraban sendos suministros de lana, cuya cantidad no se ha conservado, a dos destinatarios, probablemente un grupo de trabajadoras textiles en la primera (a-ke-ti-ri[-ja-i: ‘decoradoras’) 58 Faventia 30/1-2, 2008 Carlos Varias García 13. Cf. DMic I, p. 42 s. 14. Cf. DMic I, p. 312 s. 15. Cf. F. AURA JORRO (1993). Diccionario Griego-Español. Anejo II: Diccionario Micénico (DMic.). Volumen II. Madrid: CSIC, p. 374 (en adelante, DMic II). 16. Cf. DMic II, p. 130. 17. El fragmento que es Oe 115 mide 4,4 cm de altura, 3,4 cm de longitud y 1 cm de grosor. La tablilla Oe 112, en cambio, consta de dos fragmentos no unidos: Oe 112 [+] Oe 134, con un pequeño hueco entre ambos, por lo que, en las medidas totales, varía su longitud respecto a Oe 115, siendo la altura y el grosor similares: 4,5 cm de altura, ca. 9,3 cm de longitud y 0,9 cm de grosor. La tablilla Oe 113 es algo mayor que estas dos: mide 5,2 cm de altura, 10,3 cm de longitud y 1,1 cm de grosor. 18. Cf. DMic I, p. 80. Sólo hay otro término en Lineal B que comience por a-pi-doy es a-pi-do-ro = Aμφ&δορος, antropónimo masculino registrado en el fragmento KN Xd 146.2.
y una mujer llamada *Aμφιδ,ρα, quizá otra obrera textil, en la segunda. ¿Qué sentido tendría, entonces, registrar, en la línea 3, una cantidad de lana «no teñida» (a-khrosta) sin destinatario, anotación que sería única y fuera de contexto, no sólo entre los documentos del escriba 52, sino en toda la serie Oe? Resulta de todo punto inverosímil esta interpretación, aparte de por las razones contextuales esgrimidas, también por su significado: no se entendería un único registro de una descripción de lana «sin teñir» sin especificarse en ningún otro de los numerosos registros de lana de esta serie el color de su tinte, cuando existen, en el vocabulario micénico, términos descriptivos del color de tipos de ropa, como po-ki-ro-nu-ka = *ποικιλ- νυχα: ‘de decoración multicolor’, re-u-ko-nu-ka = *λευκ-νυχα: ‘de decoración blanca’, el simple re-u-ko = λευκς: ‘blanco’, etc…19. Es cierto que Luján basa su interpretación de a-ko-ro-ta en el testimonio de otro término con el que lo relaciona lingüísticamente: ko-ro-to, que aparece en la tablilla Oe 106.1 de Micenas. Una vez más, es necesario tener presente el texto entero de la tablilla, que es el siguiente20: Oe 106 .1 to-te-we-ja-se-we / ko-ro-to LANA 1 .2 o-te-ra , tu-ka-te-re LANA ‚1 .3 i-ta-da-wa LANA 2 .4 vacat Oe 106 es una de las pocas tablillas que se conservan enteras de Micenas. Es del escriba 51 y tiene un formato rectangular, del mismo tipo que las tablillas que he descrito del escriba 52, con tres entradas (líneas 1-3) y una línea inferior de margen (línea 4), pero falta la línea superior de margen. Oe 106 registra, asimismo, tres suministros de lana a otros tantos individuos, uno por línea, presumiblemente trabajadores textiles (to-te-we-ja-se-we, en línea 1; o-te-ra ,tu-ka-te-re, en línea 2, e i-ta-da-wa, en línea 3). Hay, sin embargo, una importante diferencia entre el registro de la línea 1 de esta tablilla, en donde figura anotado el término ko-ro-to, y el registro de Oe 115.3, en donde está a-ko-ro-ta. Como menciona el propio Luján21, ko-ro-to está registrado después del destinatario de la lana, to-te-we-jase-we, a diferencia de la entrada de Oe 115.3, donde sólo aparece a-ko-ro-ta. Además, un pequeño pero significativo detalle en los textos micénicos, que pasa por alto Luján, es que, aparte de que no hay signo de separación entre to-te-we-jase-we y ko-ro-to, este último término está escrito con signos más pequeños que tote-we-ja-se-we, como se aprecia en la fotografía de la inscripción (y en la autopsia que he hecho de la tablilla) y se recoge en la edición transliterada del texto mediante el trazo oblicuo entre ambos términos22. Destiñendo la lana micénica Faventia 30/1-2, 2008 59 19. Para la interpretación de estos términos y sus testimonios, véase DMic II, s.u. 20. Véase la fotografía de la inscripción en la lámina 2. 21. E. R. LUJÁN (1999), art. cit., p. 131 y nota 14. 22. Ciertamente, el registro de la línea 1 de esta tablilla es peculiar, puesto que tampoco hay divisor en to-te-we-ja-se-we, que, en rigor, es seguramente un compuesto de dos términos, to-te-we y
Esta forma de anotación distingue a ko-ro-to del resto de términos escritos silábicamente en la tablilla, cuyos signos tienen el mismo tamaño, y explica mejor su pertenencia a otra clase de palabras: no es un antropónimo o nombre común que designa un individuo, sino un término descriptivo del logograma LANA registrado a continuación, sea adjetivo o sustantivo. La palabra ko-ro-to aparece también en tres tablillas de Cnoso asimismo junto a LANA, como recoge Luján, por lo que es indudable su significado de término descriptivo de esta materia prima23. La interpretación más aceptada de ko-ro-to, que sigue Luján, es la de adjetivo derivado en -τος de la raíz del verbo χρζω: ‘teñir’, esto es, χρωστν: ‘teñida’, aplicado a la lana en cuestión24. Desde el punto de vista lingüístico, es una interpretación irreprocha60 Faventia 30/1-2, 2008 Carlos Varias García ja-se-we, como recuerda el propio E. R. LUJÁN (1999), art. cit., p. 131, nota 14 (cf. DMic II, p. 371 para la interpretación de esta forma yuxtapuesta; tras mencionar las distintas propuestas, ofrezco una posible interpretación de este compuesto en C. VARIAS [1999]. «The Palace of Mycenae in LH IIIB2 According to the Documents in Linear B: A General Description». En S. DEGER-JALKOTZY, S. HILLER y O. PANAGL [eds.] [1999]. Floreant Studia Mycenaea. Akten des X. Internationalen Mykenologischen Colloquiums in Salzburg vom 1.-5. Mai 1995. Band II. Viena: Österreichischen Akademie der Wissenschaften, p. 597, nota 8), mientras que, en la línea siguiente (l. 2), sí existe este signo de separación entre o-te-ra y tu-ka-te-re, aun refiriéndose a un solo destinatario («a Otera, la hija»). 23. Las tablillas en cuestión son KN Od 485.a, 486.a y 487.a. E. R. LUJÁN (1999), art. cit., p. 131, menciona también la forma ko-ro-ta2, atestiguada en las tablillas KN Ld(1) 587.2, 598.2 y 599.b, calificando a la clase de ropa llamada pa-we-a, pero hay que matizar que ko-ro-ta2es un adjetivo en -ιος derivado de ko-ro-to. 24. Cf. DMic, I, p. 386, quien prefiere un sentido diferente de esta forma: «(lana) para teñir», sin más explicación. Lámina 2. MY Oe 106 (fotografía propia).
ble, pero, como repara Killen25, hay un problema de sentido en ella, semejante al observado antes para a-ko-ro-ta: resulta chocante, dado lo precisos que suelen ser los documentos micénicos, el registro puntual de lana teñida sin determinar su color («¿decorado con lana teñida?»), cuando existen los términos específicos poki-ro-nu-ka, etc., mencionados arriba, por lo que él rechaza esta interpretación y piensa que ko-ro-to debe de ser un objeto decorativo de la ropa, hecho de lana, que especifica su color. Aun admitiendo que ko-ro-to signifique χρωστν: ‘teñida’, el término se aplica en la tablilla Oe 106.1, bien, con más probabilidad, sólo a la lana de la línea 1, bien igualmente al resto de la lana registrada en la tablilla (líneas 2 y 3). En cualquier caso, su posición en la tablilla difiere de la posición de a-ko-ro-ta en Oe 115, registrado en la línea 3 después de dos entradas. En resumen, el registro de cada una de las dos tablillas contrastadas, Oe 106 y Oe 115, que no es exactamente paralelo, indica que lo más probable es que a-ko-ro-ta no tenga que ver con ko-ro-to, ni pertenezca a la misma familia léxica. Luján añade otro argumento lingüístico para su interpretación de a-ko-ro-ta, aportado por el segundo testimonio de este término en Micenas, en la tablilla Go 610, cuyo texto es el siguiente: Go 610 .0 vacat .1 me-ta-je-wa *190 S2 .2 a-ko-ro-ta *190 S2 .3 ka-sa-to *190 S1 .4 pu-i-re-wi *190 S1 .5-7 vacant reliqua pars sine regulis → v. ri La tablilla Go 610 procede de la Casa de las Esfinges, edificio colindante con la Casa del Aceitero, al sur de éste. La inscripción se conserva entera, y es obra del escriba 57, autor de siete tablillas, la mayoría de las encontradas en este edificio. Se acepta generalmente que Go 610 registra en su anverso cuatro asignaciones de un producto de identidad no aclarada, representado por el logograma *190, en forma líquida (según prueban las cantidades anotadas con el metrograma de medida para líquidos S), a otros tantos individuos: me-ta-je-wa, a-ko-ro-ta, ka-sato y pu-i-re-wi. La clave para esta interpretación, aparte del contexto de la tablilla y su comparación con otros registros del logograma *190, como la serie Oi de Micenas, que registra nombres de oficio, una divinidad y un antropónimo en dativo como receptores de este producto, y del hecho de que *190 no aparezca nunca Destiñendo la lana micénica Faventia 30/1-2, 2008 61 25. Agradezco a John T. Killen esta atinada observación que me hizo verbatim el 23 de agosto de 2007.