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Análisis de los factores psicológicos moduladores del dolor crónico benigno

Moix Queraltó, Jenny

Abstract

Cada día son más abundantes los estudios que muestran que los factores psicológicos juegan un papel clave en el proceso del dolor. Desde el campo del dolor se ha importado el modelo de estrés de Lazarus para el estudio de estos factores psicológicos. Esta teoría sugiere que el estrés que sufre un sujeto ante un evento potencialmente amenazante se debe a cómo lo evalúa y a cómo lo afronta. Traduciendo este modelo a la experiencia del dolor: el estímulo doloroso provocará más o menos discapacidad según cómo sea evaluado y afrontado. En el presente trabajo, realizamos una revisión de los trabajos más actuales en el campo del dolor articulándolos dentro del modelo de Lazarus. En una segunda parte del artículo, describimos las técnicas interdisciplinares que se emplean en el tratamiento del dolor crónico. Por último, animamos a que el modelo de Lazarus se emplee como guía para el diseño de futuras terapias.

Full text

La calidad de los p ocesos y ecu sos humanos (CPRH) 37 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 7-36 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia Anua io de Psicología 2005, ol. 36, nº 1, 37-60 © 2005, Facul a de Psicologia Uni e si a de Ba celona Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno Jenny Moix Que al ó Uni e sidad Au ónoma de Ba celona Cada día son más abundan es los es udios que mues an que los ac o es psicológicos juegan un papel cla e en el p oceso del dolo . Desde el campo del dolo se ha impo ado el modelo de es és de Laza us pa a el es udio de es os ac o es psicológicos. Es a eo ía sugie e que el es és que su e un suje o an e un e en o po encialmen e amenazan e se debe a cómo lo e alúa y a cómo lo a on a. T aduciendo es e modelo a la expe iencia del dolo : el es ímulo dolo oso p o oca á más o menos discapacidad según cómo sea e aluado y a on ado. En el p esen e abajo, ealizamos una e isión de los abajos más ac uales en el campo del dolo a iculándolos den o del modelo de Laza us. En una segunda pa e del a ículo, desc ibimos las écnicas in e disciplina es que se emplean en el a amien o del dolo c ónico. Po úl imo, animamos a que el modelo de Laza us se emplee como guía pa a el diseño de u u as e apias. Palab as cla e: dolo c ónico, modelo de Laza us, e aluación cogni i a, es a egias de a on amien o, a amien o in e disciplina . A g owing body o s udies s esses he impo ance o psychological ac o s in he pain p ocess. The Laza us s ess model has been ans e ed o he ch o- nic pain ield o s udy hese ac o s. This model sugges s ha when he e is a po en ially s ess ul e en , anxie y le els depend on he cogni i e e alua ion o pain s imulus and he s a egies used o cope wi h i . Psychological pain ac o s which ha e ecen ly appea ed in he li e a u e a e analysed om he pe spec i e o he Laza us model. In he second pa , in e disciplina y echniques used in he ch onic pain ield a e desc ibed. Finally, heal h wo ke s a e encou aged o use he Laza us model as a guide o he design o u u e ch onic pain he apies. Key wods: Ch onic pain, Laza us model, cogni i e e alua ion, coping s a egies, in e disciplina y he apy. Ag adecimien os: quie o ag adece a Tomás Blasco su a en a e isión del manusc i o. Co espondencia: Jenny Moix Que al ó. G upo de In es igación en Es és y Salud (GIES). Facul ad de Psicología. Edi icio B. Campus de la UAB. 08193 Bella e a (Ba celona). Co eo elec ónico: [email protected] 38 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia El dolo c ónico es un as o no que padecen millones de pe sonas en odo el mundo. Conc e amen e en España, el 23.4% de la población su e es e as o no (Ca alà, 2002). El dolo es sólo uno de los muchos mo i os de su imien o que i en es as pe sonas dado que el dolo no a solo, sino que ae consigo oscu os sen imien os y emociones. Una dolencia, en p incipio ísica, se con ie e en psicológica e incluso social dado que el dolo se ex iende a ec ando a las pe - sonas más p óximas: pa eja, amilia, amigos… La epe cusión del dolo puede incluso llega al ámbi o económico. En un es udio ealizado en España en el que se en e is a on 2998 pe sonas, se pudo comp oba que el dolo c ónico no sólo p o oca incapacidad y me ma la calidad de ida, sino que ocasiona un impo an e núme o de isi as médicas, incapaci- dad labo al y consumo de medicamen os, consecuencias que ienen una cla a incidencia a ni el mone a io (Ca mona, Ballina, Gab iel y La on, 2001). Como emos, el dolo pa ece no ene unos lími es cla os, así pues pa a aco a es e concep o, el p ime paso debe á consis i en de ini lo. ¿Cómo podemos de ini el dolo ? La mane a como se de ine un as o no es de e minan e, dado que según sea la de inición, la p oblemá ica se analiza á desde una pe spec i a u o a, incidiendo, en úl imo é mino, en la o ma en la que se a a á. La de inición de dolo ha ido e olucionando a lo la go del iempo, lo que ha aído consigo un cambio en la o ma de es udia lo y a a lo. Las p ime as de iniciones de dolo que podemos encon a ienen un ca ác- e ma cadamen e ísico. En ellas se con empla el dolo como una sensación que esponde di ec amen e a un daño o ag esión isula . La sensación, en es e caso, se ía p opo cional al daño. Cuan o mayo es la he ida, mayo es el dolo . Si no hay he ida, no hay dolo y, po consiguien e, si no hay dolo , no hay he ida. Ac ualmen e, la de inición del dolo es mucho más amplia, más “psicoló- gica”. La Asociación In e nacional pa a el Es udio del Dolo (C . González, 1999) lo desc ibe como «Una expe iencia senso ial y emocional asociada a una lesión eal o po encial». La palab a “emocional” con ie e al dolo no sólo en una expe iencia isiológica sino ambién psicológica, mien as el ocablo “po encial” sugie e que se puede expe imen a dolo sin que exis a una lesión eal. La inclusión de es os dos é minos pe mi i ía habla de dolo en pe sonas en las que no se de ec a causa ísica. Desa o unadamen e, aunque los p o esionales que abajan en dolo suelen “ eó icamen e” c ee en es a isión más amplia –es o es, lo conside an como un enómeno biopsicosocial–, en ealidad, la g an mayo ía de ellos u iliza écnicas e apéu icas exclusi amen e basadas en p incipios biomédicos (Thun- be g, Ca lsson y Hallbe g, 2001). De ahí la necesidad no sólo de analiza los ac o es psicológicos y sociales implicados en dolo , sino sob e odo de p o- pone écnicas e apéu icas que se de i en de es os análisis. Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 39 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia ¿Cuándo el dolo pasa a conside a se c ónico? ¿Qué ipos de dolo c ónico exis en? Un dolo que pe sis a du an e más de 3 meses se conside a dolo c ónico. Den- o del dolo c ónico podemos clasi ica dos ipos de dolo : maligno y benigno. El dolo maligno es el que indica que exis e un de e io o p og esi o en nues o o ganismo. El ejemplo más cla o se ía el dolo oncológico. El dolo benigno ambién lo pod íamos e ique a como dolo inú il ya que no “a isa” de ningún de e io o. En muchos casos, se a a de un dolo con causa o gánica que, una ez desapa ecida, oda ía pe sis e. Incluidos en es a clase de dolo , podemos encon a di e en es ipos: ce aleas, ib omialgia, dolo lumba , neu opa ías, e c. Den o del dolo benigno, en algunos casos, podemos oí el é mino de dolo psicógeno pa a e e i se a que la causa es en e amen e psicológica. El dolo psicógeno es poco ecuen e. De hecho, no c eemos que la e ique a de “psicógeno” sea co ec a. Al igual que Vallejo y Comeche (1994) conside amos que el cali ica i o de psicógeno es una cues- ión de g ado. Es o es, en odo dolo hay un componen e psicológico que ac úa como modulado . Pa a noso os, como e emos a lo la go de es e abajo, lo ealmen e impo an e no es la causa inicial del dolo , sino lo que de e mina la discapacidad p o ocada po és e y los ac o es que incidi án en su c oni ica- ción. A con inuación amos a e a qué nos e e imos cuando a i mamos que el dolo discapaci a; a sabe , qué al e aciones psicológicas conlle a. ¿Cuál es el es ado psicológico de los pacien es con dolo c ónico? En muchos casos, el dolo es en algún g ado discapaci an e y a ec a a p ác icamen e odas las á eas de la ida: labo al, iempo lib e, sexual, sueño… Es usual que las pe sonas se sien an inú iles, su humo se al e e y odo ello incida ambién en los a ec os p o ocando un de e io o en sus elaciones con los demás. No sólo exis e una al e ación a ni el emocional, sino ambién a ni el cogni i o (es ácil encon a de e io os en los p ocesos a encionales y de memo ia). En el ámbi o a ec i o, muchos se sien en incomp endidos no sólo po sus allegados, sino ambién po los p o esionales médicos que no saben o no pueden explica les con cla idad su pa ología. En la mayo ía de los casos, se insinúa que su pa ología es psicológica, lo cual es i ido como si se los acha a de “locos”. Con el obje i o de conoce de alladamen e qué piensan y sien en los pacien es cuando los p o esionales de la medicina dudan espec o a la o gani- cidad de su dolo , May, Rose y Johns one (2000) en e is a on a 12 pacien es con dolo lumba c ónico. Los pacien es se esis ían a c ee que su dolo podía es a in luenciado po ac o es psicológicos y i ían es a insinuación como si se los culpabiliza a de su dolo . Es os suje os asladaban oda la culpa de su dolo a la ince idumb e que mos aban los p o esionales en o no a la e iología y a amien o de su pa ología. Según los en e is ados, el escep icismo de los médicos e a dañino y desco azonado . La dep esión y la ansiedad son sin duda las dos emociones más usuales en e los pacien es con dolo c ónico. En algunos casos, el dolo ambién puede 40 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia desemboca en ag esi idad di igida p incipalmen e con a los p o esionales o ins i uciones médicas (Fishbain, 2000). El dolo no sólo p o oca emociones an nega i as como la dep esión, la ansiedad o la ag esi idad, sino que puede incluso p oduci un ágico inal en algunas idas: el suicidio. Pa ece que no es el dolo pe se el esponsable del suicidio, sino que la a iable cla e que co elaciona en mayo medida con el suicidio es la dep esión que expe imen an algunos pacien es (Fishe , Hay ho n hwai e, Heinbe g, Cla k y Reed, 2002). El dolo c ónico como emos es algo más, algo muchísimo más complejo que simplemen e sen i dolo . En palab as de González (1999): Imaginen Vds. que pudiésemos, con la ue za de los pensamien os in an iles, as o ma nues o bolíg a o en una a i a mágica, y del dolo c ónico nos ue a posible e i a la pa e a ec i a, desp ende la cues ión bene icio sea buscado o no, descon a las com- pensaciones sociales y económicas, buscadas o no, igno a la in luencia que eje cen ac o es ex e nos como calo , ío, cul u a, educación, ol ida la innegable in luencia del es és o la dep esión, y inalmen e pudiésemos apa a o os ac o es impo an es del ipo psiquiá ico, educacional, amilia , e c. ¿Qué nos queda ía? (...) Pues posi- blemen e sólo una cues ión dolo osa de escasa en idad (González, 1999, 10). Es as palab as nos mues an innume ables aspec os que son a ec ados y desencadenados po el dolo . Exp esan los sen imien os nega i os que p o oca. No obs an e, an e el su imien o del dolo c ónico no odas las pe sonas eac- cionan igual, ni sien en lo mismo. Mien as algunas caen en una p o unda dep esión, o as log an adap a su ida al dolo sin que su es ado de ánimo se ea demasiado a ec ado. En es e hecho eside la cla e pa a pensa que el dolo no signi ica necesa iamen e su imien o y que, po lo an o, podemos ap ende de las pe sonas que log an sob elle a el dolo , pa a enseña sus o mas de a on a lo a aquéllas que el dolo no las deja i i . Es o es, debemos dis ingui en e las a iables “dolo ” y “discapacidad”, po que no siemp e an unidas. En la mayo ía de es udios sob e dolo c ónico desde una pe spec i a psicológica se u iliza como a iable dependien e la “discapacidad”. Es o es, se in en a a e igua más qué ac o es a ec an a la dis- capacidad que cuáles inciden en el p opio dolo . La discapacidad, como ocu e con la mayo ía de a iables, no es de inida o e aluada de o ma idén ica po los di e en es es udiosos del ema. Con p opósi os es ic amen e didác icos, en es e a ículo conside a emos la discapacidad como el g ado en que las emo- ciones, las di e en es á eas de la ida (labo al, sexual, sueño, iempo lib e,…) y algunos p ocesos o gánicos se en a ec ados po el dolo . Po lo an o, pa a noso os, mayo discapacidad signi ica meno calidad de ida a ni el ísico, psicológico y social. La a iable discapacidad se ía, como emos, una a iable que engloba ía muchos aspec os dis in os en e sí. Consis i ía en una especie de abs acción que ealizamos pa a esquema iza la complejidad de los ac o es que in e ienen en el p oceso dolo oso. Engloba dis in os ac o es den o de la a iable discapacidad nos pe mi e elabo a un esquema más sencillo. No obs an e, es e ag upamien o en una misma a iable p esen a un incon enien e y es que no nos pe mi e habla o es udia las elaciones que exis en en e los ac o es que enma camos den o Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 41 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia del é mino “discapacidad”. Es o es, no nos pe mi e analiza , po ejemplo, las elaciones que hay en e la dep esión y el sueño, o la dep esión y la ansiedad y, en de ini i a, en e cualquie a de las a iables que in oducimos en el mismo paque e. Po lo an o, somos conscien es de que nues o esquema acili a á una comp ensión global del p oceso dolo oso pe o que pa a ealiza exámenes más de allados se debe ían conside a po sepa ado odas las a iables que encajamos den o del é mino “discapacidad”. La p ime a p egun a que nos o mulamos espec o a la discapacidad es: ¿po qué pe sonas que su en la misma pa ología ienen di e en es g ados de discapacidad? ¿Qué ac o es de e minan la discapacidad? Pod íamos pensa que la discapacidad depende del g ado de “daño isula ”, sin emba go, aunque e ec i amen e la causa o gánica puede cons i ui un de- e minan e de la discapacidad, no es la única. Si pensá amos en es os é minos (daño isula = discapacidad), se ía como da un paso a ás y ol e a las an iguas de iniciones de dolo donde exis ía una cla a p opo cionalidad en e la ag esión isula y la sensación de dolo . Las in es igaciones a es e espec o apun an que los ac o es cogni i os y conduc uales son ambién cla os de e minan es de la discapacidad. Cómo a ec a el padecimien o del dolo a las di e en es á eas de la ida depende de las conduc as y pensamien os de los pacien es. ¿Cuáles son las conduc as y los pensamien os que p oducen más discapacidad? Con el in de acili a el análisis de los ac o es psicológicos que de e minan la discapacidad, se ía ú il con a con la ayuda de un modelo eó ico que nos guia a. Si mi amos hacia a ás, desde los años 60, en los que se conside aba el dolo como una expe iencia senso ial, han ido apa eciendo di e en es eo ías del dolo . La p ime a que ompió con los esquemas de aquellos años ue la eo ía de la pue a del con ol de Melzack y Wall (1965). Desde en onces, los modelos han ido e olucionando; en un p incipio, y como es lógico eniendo en cuen a la his o ia de la psicología académica, las eo ías e an básicamen e conduc uales (Fo dyce, Fowle y De La eu , 1968) y poco a poco han ido inco - po ando concep os cogni i os y emocionales. Una buena e isión sob e la e o- lución de es os modelos se puede encon a en el a ículo de Sha p (2001). Es e au o , después de una e isión y c í ica ace ca de los p incipales modelos, p o- pone un nue o modelo que, según él, es una e o mulación de los modelos cogni i os-conduc uales ya exis en es en el campo de la ansiedad. Sin emba go, c eemos que pa a el es udio del dolo no es necesa io p opone una nue a eo ía sino que el modelo de Laza us (Laza us y Folkman, 1986), an p imo dial en el campo del es és, puede se aducido a la expe iencia del dolo . De hecho, la nue a e o mulación de Sha p iene mul i ud de pun os en común con la eo ía de Laza us y no apo a ningún concep o o almen e nue o. Además, muchas in es igaciones en el campo del dolo ya se ienen basando en la eo ía de Laza us y po ello no c eemos con enien e cambia hacia una p opues a que no apo a concep os nue os ( éase la desc ipción de la eo ía de Laza us 42 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia aplicada al campo del dolo en el lib o de Es e e y Ramí ez, 2003). Sin em- ba go, aunque muchos abajos dicen pa i del modelo de Laza us y manejan concep os con emplados en dicha eo ía, no se iden i ica explíci amen e a qué a iables del esquema de Laza us se hace e e encia. Jensen, Tu ne , Romano y Ka oly ealiza on en 1991 una e isión sob e el campo del dolo desde la pe spec i a del modelo de Laza us. Es o es, in en- a on pone en o den las e idencias que apo aban dis in as in es igaciones u ilizando el modelo de Laza us como he amien a. Siguiendo en la a ea de o dena las e idencias de las que disponemos, nues o obje i o consis i á en e isa las in es igaciones más ecien es en es a á ea in eg ando en dicho mo- delo los concep os que apa ecen pa a con ibui a la consolidación del mismo como una eo ía que nos pueda se ú il an o a ni el eó ico como p ác ico. Resumiendo el modelo de Laza us di emos que las si uaciones gene an más o menos es és según cómo las pe sonas las e alúen y cómo las a on en. Cuan o más amenazan e se e alúe un e en o y menos e ec i as sean las es a e- gias de a on amien o empleadas, mayo se á el g ado de es és. T aduciendo es e modelo al p oceso dolo oso, pod íamos hipo e iza que el dolo p o oca á más o menos discapacidad según cómo se e alúe y cómo se a on e. Po lo an o, debe íamos analiza dos a iables pa a en ende los ac o es de e minan es de la discapacidad: la e aluación cogni i a y las es a egias de a on amien o. E aluación cogni i a La e aluación cogni i a se e ie e a cómo la pe sona pe cibe su si uación: si e alúa el dolo como algo con olable o no, si c ee que iene habilidades pa a a on a su dolencia o no… En la li e a u a sob e dolo c ónico nos encon amos con una a iable muy es udiada que conside amos que encaja pe ec amen e en el concep o de “e aluación cogni i a”. Se a a de la a iable “ca as o ismo”. Los indi iduos que ienen una isión ca as o is a de su dolo son aquéllos que e alúan su dolo como incon olable, exage an las p opiedades amenazan es del es ímulo dolo oso y no pueden apa a su men e del dolo (Sulli an, Bishop y Pi ik, 1995; Tho n, Bo hby y Sulli an, 2002; Tu ne , Jensen y Romano, 2000). Exis e una g an polémica sob e si es a a iable debe conside a se una es a egia de a on amien o, o un ipo de c eencia o e aluación. Sin en a en es e deba e, sólo que íamos indica que, según nues a opinión, es mejo no conside a la como es a egia de a on amien o pues o que no encaja o almen e con la de i- nición de Laza us, dado que como e emos más adelan e las es a egias se de inen como es ue zos cogni i os y conduc uales. Po lo an o, los p ocesos que no equie en es ue zo no se pueden clasi ica como es a egias (Moix, 1990). Y nues a expe iencia nos indica que se a a más de una e aluación de ipo au omá ico que no equie e es ue zo alguno. En las in es igaciones en las que se e alúa es a a iable, se puede com- p oba la cla a asociación que exis e en e ca as o ismo y discapacidad. Es o es, cuan o mayo es el ca as o ismo mayo es la discapacidad, e incluso mayo es la in ensidad del dolo (Bishop, Fe a o, Bo owiak, 2001; Bue y Lin on, Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 43 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia 2002; Se e eijns, Vlaeyen, Van Den Hou y Webe , 2001; Tan, Jensen, Ro- binson, Tho nby y Monga, 2001; Tu ne , Jensen, Wa ms y Ca denas, 2002; Van-den-hou , Vlaeyen, Heu s, Sillen y Willen, 2001). En é minos gene ales, el dolo esul a más incapaci an e en las pe sonas que p esen an un mayo núme o de pensamien os ca as ó icos, es deci , las di e en es á eas de su ida esul an más al e adas po culpa del dolo y su en más dep esión y ansiedad. En un es udio donde 88 muje es con dolo c ónico debían ano a du an e 30 días en un dia io sus pensamien os ca as ó icos, el ni el de dolo y el es ado de ánimo, se pudo comp oba que los días en los que se egis aban más pen- samien os ca as ó icos, inc emen aba el dolo y los es ados de ánimo nega i os (G an , Long y Willms, 2002). Si ahondamos más en la a iable ca as o ismo, podemos e que es e ipo de pensamien o no sólo a ec a a los es ados de ánimo sino ambién a o os p ocesos cogni i os como los a encionales. C ombez (2002) pudo comp oba en dos es udios expe imen ales que las pe sonas con más pensamien os ca as o is- as e an las que, cuando enían que lle a a cabo una a ea en la que se e aluaba su iempo de eacción, su ni el a encional se encon aba más in e umpido po el dolo que el de aquellos suje os con menos pensamien os ca as ó icos. Po- d íamos conclui que la disminución en la capacidad de concen ación que p esen an, en muchos casos, los pacien es con dolo c ónico es á mediada po la a iable ca as o ismo. G isa y Vande linden (2001) pudie on comp oba cómo el ca as o ismo no sólo al e a los p ocesos a encionales sino que ambién a ec a nega i amen e a la memo ia. Pa ece que los pensamien os ca as ó icos ienen e ec os más de as ado es a medida que pasa el iempo. En un abajo donde se e aluó el e ec o del pen- samien o ca as o is a sob e la discapacidad en es g upos de pacien es en los que la du ación de su pa ología e a di e en e, se pudo comp oba que en aquellos suje os en los que su pa ología se emon aba a más iempo a ás, los pensa- mien os ca as ó icos incidían en mayo medida en su discapacidad. (Sulli an, Sulli an y Adams, 2002). Una cla a conclusión aplicada que podemos ex ae sob e los esul ados de los es udios ace ca del ca as o ismo, se e ie e a la necesidad de in en a disminui es e ipo de pensamien os, pa a pode así educi ambién la discapa- cidad. De hecho, Tho n, Boo hby y Sulli an (2002) han elabo ado un p og ama muy de allado con es e in. Den o de la a iable “e aluación cogni i a” ambién podemos encon a o os aspec os sob e los cuales se puede e alua el p oceso dolo oso. Como ya hemos indicado, den o de la “e aluación cogni i a” se encuen a la alo ación que la pe sona ealiza sob e sí misma. A es e espec o di e sas in es igaciones ponen de elie e que los pacien es que se conside an con meno compe encia pa a soluciona p oblemas son los que su en más dolo , más dep esión e inadap ación (Ke ns, Rosenbe g y O is, 2002; Wi y, Heppne , Be na d y Tho eson, 2001). La au oe icacia es un concep o cla amen e ligado al an e io dado que se e ie e a lo capaz que el indi iduo se sien e de soluciona o a on a una si uación conc e a (sea o no el dolo ). En el caso de pacien es con dolo , hace e e encia 44 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia a lo capaces que se sien en de maneja el p oceso dolo oso. En gene al, los es udios que e alúan es a a iable comp ueban que las pe sonas más au oe ica- ces son las que sien en menos dolo , manejan mejo su dolo y o os sín omas, mues an una meno discapacidad (menos dep esión y ansiedad) y mejo es esul ados en los a amien os (Ma ín-A agón e al., 1999; Pas o , Ma ín- A agón, M. y Lledó, 1999; S ong, Wes bu y, Smi h, Mckenzie y Ryan, 2002; Tu k y Oki uji, 2002). Tal como apun an Tu k y Oki uji (2002), p obablemen e, la au oe icacia a ec a al dolo y a la adap ación a a és de dos ías: po una lado, po que p obablemen e aquellos suje os con mayo au oe icacia deben mo iliza más ecu sos y es a egias pa a a on a su p oblema y, po o o, los pacien es que se sien en más au oe icaces, piensan que su dolo es más con o- lable y expe imen an menos ansiedad. Resumiendo es e apa ado, podemos conclui que la e aluación cogni i a (conc e amen e: el ca as o ismo, las habilidades subje i as pa a soluciona p oblemas y la au oe icacia) incide cla amen e en la discapacidad e incluso en el p opio dolo . En el modelo de Laza us, como ya hemos apun ado, la ansiedad, en es e caso el dolo , no sólo depende de la e aluación cogni i a, sino ambién de cómo el suje o a on a la si uación. Vamos a analiza seguidamen e es a a iable. Es a egias de a on amien o Las es a egias de a on amien o se de inen como los es ue zos cogni i os y conduc uales pa a supe a la si uación po encialmen e amenazan e, en el caso que nos ocupa, el dolo . Los es udios que in en an elaciona las es a egias de a on amien o y la discapacidad suelen mos a que las es a egias ac i as y di igidas a la solución de p oblemas pa ecen es a elacionadas con una meno discapacidad e incluso meno dolo , mien as o as es a egias más pasi as es án asociadas a un mayo ni el de dolo (Es e e, López y Ramí ez, 1999; G an , Long y Willms, 2002; McC aken, Goe sch y Semenchuk, 1998; Rod íguez-Pa a, Es e e y Ma ínez, 2000). Es a egias conc e as que pod íamos cali ica como pasi as son las an asías espe anzado as (po ejemplo, imagina se que el dolo e mina á p on o) y el ezo. Respec o a la dis acción como es a egia de a on amien o, los esul ados pa ecen se con adic o ios, mien as algunos es udios indican que se a a de una es a egia adap a i a, o os mues an lo con a io (G an , Long y Willms, 2002; Rod íguez-Pa a, Es e e y López, 2000). La “exp esión de las emociones” ambién la podemos conside a una o ma de a on amien o. Kee e y colabo ado es, después de una exhaus i a e isión sob e la exp esi idad emocional, llegan a la conclusión de que la no exp esión de emociones es á asociada a un mayo dolo (Kee e, Lumley, An- de son, Lynch y Ca son, 2001). En es e sen ido, una de las emociones más es udiadas es la i a, habiéndose obse ado que la inhibición de su exp esión es á co elacionada an o con el dolo como con la discapacidad (Casado y U bano, 2001). Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 45 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia La “búsqueda de apoyo social”, en cie o modo elacionada con la es a- egia comen ada an e io men e, ambién pa ece cons i ui una es a egia adap- a i a. Como apun an Comeche y Lasa (2001), los abajos al espec o indican una elación nega i a en e la u ilización de es a es a egia y el ni el de dolo . “La oma de medicación” pod íamos conside a la asimismo como una es a egia de a on amien o. A es e espec o, podemos encon a pacien es que se medican en exceso y o os que, po miedo a los e ec os secunda ios, no siguen las p esc ipciones médicas. Los e ec os ia ogénicos de una inadecuada medicación pueden da luga a al e aciones isiológicas (Sha p, 2001). Po lo an o, la oma de medicación es un ejemplo más de cómo las es a egias de a on amien o inadecuadas pueden p o oca discapacidad. Aunque oda ía necesi amos más es udios pa a cla i ica qué es a egias pueden esul a bene iciosas o pe judiciales pa a a on a el dolo , po el momen- o sí podemos a i ma que las es a egías pa ecen in lui sob e la discapacidad. Va iables p edic o as indi ec as Además de la e aluación cogni i a y de las es a egias de a on amien o, en la li e a u a sob e el dolo c ónico nos encon amos con o as a iables que ambién pa ecen p edeci , en mayo o meno medida, el dolo y/o la discapa- cidad. Es as a iables son ac o es que en el modelo de ansiedad de Laza us ambién apa ecen y que son con empladas como a iables de segundo o den ya que a ec an a la ansiedad, pe o siemp e a a és de la e aluación cogni i a y las es a egias de a on amien o. En el caso del dolo , pa ece que ocu e lo mismo. Es o es, exis en nume osas a iables que inciden en el dolo , y posi- blemen e lo hagan median e la modulación de la e aluación cogni i a y las es a egias de a on amien o. Es e apa ado es a á dedicado a la desc ipción de las mismas. C eencias En los modelos cogni i os, las c eencias siemp e juegan un papel c ucial y, cómo no, en el modelo de Laza us ambién. Las c eencias son nociones p eexis- en es o esquemas cogni i os de la ealidad que moldean o ans o man nues- as pe cepciones de lo que nos en uel e y de noso os mismos ( éase Cama- cho y Ana e, 2001). És as se pueden e e i a múl iples aspec os. C eencias sob e el mundo en gene al, sob e la salud, sob e uno mismo, …y sob e el do- lo (ace ca de la e iología, diagnós ico, a amien o, du ación del dolo , e c.). Como el dolo es un enómeno an amplio que in eg a aspec os ísicos, psicológicos y sociales, las c eencias que pueden a ec a lo, más o menos di ec- amen e, son innume ables. A con inuación sólo expond emos las que hemos encon ado desc i as en la li e a u a. Las c eencias sob e los ac o es que a ec an al dolo pueden de e mina la o ma de a on a lo. Po ejemplo, a los pacien es que c ean que la ac i idad ag a a el daño isula , es a idea puede conduci los a la inac i idad, la cual po 52 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia como muy bien indica Tu k: 1+1=3 (Tu k, 2001a). Los a amien os in e dis- ciplina es no sólo se han mos ado e ec i os, sino incluso en ables: pensemos en la educción que conlle an de bajas labo ales, medicación, isi as médicas, e c. (Ciphe , Fe nández y Cli o d, 2001; Tu k, 2001b). No exis e un único p o ocolo de a amien o in e diciplina que se emplee de o ma es anda izada (Ashbu n y S aa s, 1999; Biu un y Jusué, 1998; Gó iz, Ga ido y Andueza, 1999; Moix, 2003). Acabamos de ealiza un análisis del p oceso dolo oso según el modelo de Laza us, y aunque esul a un modelo muy ú il en el plano eó ico y no nos cabe duda de que pod ía esul a muy ú il pa a guia el diseño de e apias, no es ecuen e que se pa a del mismo como guía e apéu ica. Habi ualmen e, las e apias se diseñan guiadas po mo i os más p agmá icos. No obs an e, muchas de las écnicas u ilizadas se pueden analiza desde el modelo de Laza us como o mas de ees uc u a la e alua- ción cogni i a o enseña o mas de a on amien o más ú iles. Como hemos comen ado no exis e un único p o ocolo, sin emba go, si analizamos dis in os a amien os u ilizados podemos ealiza una abs acción donde se con emplen las ca ac e ís icas más comunes. La mayo ía de a amien os in e disciplina es suelen posee un iloso ía educa i a. Su obje i o no es an o limi a se a da p esc ipciones sino más bien a a de educa a los pacien es pa a que ellos sepan a on a de una o ma óp- ima su dolo . Muchos de es os a amien os son g upales. Es o signi ica que las di e en es sesiones de las que cons a el p og ama no se lle an a cabo de o ma indi idual con un solo pacien e, sino que las sesiones se ealizan en g upos. A con inuación enume a emos los p o esionales que suelen guia las se- siones en los p og amas in e disciplina es y la in o mación que puede apo a cada uno de ellos, de eniéndonos en explica con más de alle las écnicas a- adas po los psicólogos. Médicos. In o mación ace ca de las pa ologías que pueden causa el dolo y de los a amien os médicos. Anes esis as. In o mación sob e écnicas médicas pa a el a amien o del dolo . Indicaciones, in e acciones y e ec os secunda ios de los analgésicos más empleados. T abajado es sociales. In o mación legal sob e las bajas labo ales. In- o mación sob e ecu sos pa a accede a ac i idades lúdicas en la localidad del pacien e. Fisio e apeu as. In o mación sob e higiene pos u al. Indicaciones sob e eje cicios ecomendados. Psicólogos. A con inuación enume a emos dis in as écnicas cogni i o- conduc uales que suelen emplea se en pacien es con dolo c ónico. Es as écnicas se emplean en algunas ocasiones como écnicas aisladas y en o as o mando pa e de un a amien o in e disciplina . – Concep ualización. An es de u iliza las dis in as écnicas cogni i o- conduc uales, se suele p esen a una explicación eó ica sencilla de cómo los ac o es psicológicos ac úan sob e el dolo y, po lo an o, de la necesidad de u iliza écnicas psicológicas. Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 53 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia – Técnicas de elajación. Sumamen e ú iles pa a ompe el cí culo dolo – ensión – dolo . La écnica de elajación más empleada es la de Jacobson, aunque las écnicas de bio eedback ambién se han mos ado e icaces (Mas y Comeche, 2001; Middaugh y Pawlink, 2002). – Técnicas de hipnosis. En algunos casos, además de emplea se écnicas de elajación se puede u iliza la hipnosis. La e icacia de la hipnosis en el a- amien o del dolo se ha p obado en nume osas in es igaciones (Gay, 2002, Hawkins, 2001). Una de allada desc ipción de es a écnica se puede encon a en Moix (2002). – Rees uc u ación cogni i a. Si como hemos comen ado an e io men e la discapacidad que p o oca el dolo depende de cómo se e alúe, es lógico que el obje i o p incipal de la ees uc u ación cogni i a consis a en cambia la o ma en que los pacien es e alúan el dolo . Más conc e amen e se a a ía de modi ica los pensamien os ca as o is as y de omen a la c eencia del dolo como algo con olable (Lebo i s, 2002; Tho n, Bo hby y Sulli an, 2002). – En enamien o en ase i idad. El dolo suele ac ecen a los p oblemas de elación con los demás ( amilia es, p o esionales de la salud, e c.) y, po lo an o, es con enien e enseña écnicas pa a in en a mejo a dichas elaciones. – Condicionamien o ins umen al pa a disminui conduc as de e i ación. El miedo al dolo p o oca que disminuya la ac i idad en muchos pacien es. Con el in de educi las conduc as de e i ación se emplean en muchos casos écnicas basadas en el condicionamien o ins umen al, conc e amen e se pide a los suje os que ealicen p og esi amen e dis in as ac i idades, e o zando cada uno de los pasos log ados (Díaz-Sibaja, Ma ín y Díaz-Ga cía, 2001; Tu k y Oki uji, 2002; Vlaeyen, De Jong, Onghena, Ke kho s-Hanssen y Kole-Snijde s, 2002). – Higiene del sueño. En muchos casos, el dolo ae consigo p oblemas pa a concilia o man ene el sueño, po es e mo i o es impo an e a a es e pun o dando unas pau as que guíen a los pacien es (Cu ie, Wilson y Cu an, 2002). – Sexualidad. Las elaciones sexuales se en a ec adas po el dolo . Es necesa io a a es e pun o desde di e en es pe spec i as: los isio e apeu as pueden indica pos u as más con enien es, los anes esis as indica algunos e ec os secunda ios de los á macos que pueden ene epe cusión a ni el sexual. Y en el plano más psicológico es impo an e a a es e pun o con más p o undidad: el signi icado del sexo pa a el pacien e, su e olución, e c. – Aumen o de ac i idades dis ac o as. Uno de los obje i os consis e en aumen a el iempo que los pacien es dedican a ealiza ac i idades ag adables. En muchos casos, debido a la dep esión a la que a asociada el dolo , las ac i- idades ag adables se en cla amen e educidas. – O ganización del iempo. El dolo signi ica pa a muchos pacien es no po- de lle a el mismo i mo que an es de su i lo, po es e mo i o en muchas oca- siones se en desbo dados y necesi an una guía pa a o ganiza mejo su iempo. Es e ipo de sesiones no sólo se limi an a da in o mación; en muchos casos ambién se ealizan eje cicios y se dan “debe es” que los pacien es ienen que ealiza en sus casas. En muchas ocasiones, las sesiones g upales se in e calan con sesiones indi iduales donde los p o esionales pueden a a y da in o mación más pe - 54 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia sonalizada. En el caso de las sesiones indi iduales que lle an a cabo los psicó- logos, los pacien es end án un espacio donde exp esa sus emociones y donde a a p oblemas más ín imos. Como ya hemos comen ado an e io men e, son muchos los es udios que mues an la e ec i idad de las écnicas in e disciplina es. Además de es e ipo de écnicas, en algunas ocasiones ambién se emplean las écnicas cogni i o- conduc uales de o ma aislada, sin pe enece a un p og ama in e disciplina más amplio, mos ándose asimismo e ec i as (Moo e, Von-Ko kk, Che kin, Saunde s y Lo ig, 2000; Pas o , Pons, Lledó, Ma ín-A agón, López-Roig, Te ol y Rod íguez-Ma ín, 2003). Sin emba go, su e ec i idad aumen a cuando se in eg an en un p og ama in e disciplina (Tu k, 2001b). Desa o unadamen e, aunque la e ec i idad de las écnicas psicológicas o in e disciplina es no se puede pone en duda po las abundan es in es igaciones que la a alan, dichos a amien os p esen an algunos p oblemas que necesi an se in es igados con u gencia. En muchos casos, los pacien es no acep an pa icipa en es e ipo de p o- g amas, a pesa de su demos ada e ec i idad. El núme o de casos que aban- dona el a amien o ambién es conside able (S ong, Wes bu y, Smi h, McKenzie y Ryan, 2002). Y la poca o nula adhe encia que mues an muchos pacien es al a amien o ambién se con ie e en un g a e p oblema, ya que los pacien es que no siguen las indicaciones (eje cicios, elajación, nue as es a- egias de a on amien o, e c.) no se bene ician del a amien o. Habla de p o- g amas e icaces, cuando exis en es as incidencias, no a o ece la op imización de los p og amas. Como apun an Tu k y Oki uji (2002), quizás debe íamos conside a que si no conseguimos que los pacien es acep en pa icipa , acaben el a amien o y sean adhe en es, ealmen e el p og ama p esen a se ias de i- ciencias y e ique a lo de e icaz es más que dudoso. Po lo an o, den o de los obje i os e apéu icos de cualquie p og ama se debe ían añadi : (1) consegui la pa icipación; (2) e i a los abandonos; y (3) aumen a la adhe encia. Lam- be g (2002), sugie e muy ace adamen e, que los médicos deben asegu a le al pacien e que su dolo es o gánico y eal, y que no es psicológico y luego e- comenda les las écnicas cogni i o-conduc uales como complemen o de las e apias médicas. Si a los pacien es se les de i a hacia écnicas cogni i o- conduc uales o p og amas educa i os in e disciplina es sin es e ipo de explica- ción, pueden pensa que el médico es á sugi iendo que su dolo es psicológico y, po lo an o, ehusa es e ipo de a amien o. O o aspec o que debe ía se in es igado espec o a los a amien os de dolo c ónico, se e ie e a la posible e ec i idad de los g upos de au oayuda. En algunas ocasiones, pacien es con dolo c ónico de algún ipo ( ib omialgias, dolo de espalda, e c.) se ag upan con el in de ayuda se mu uamen e (compa i in o mación, apoya se psicológicamen e, compa i ac i idades ec ea i as, e c.). Aunque es os g upos exis en, pa ece que se ha es udiado poco su e ec i- idad. A es e espec o, sólo hemos ob enido in o mación de una in es igación en la que se mues a cómo aquellos pacien es ins uidos sob e au ocuidados de la lumbalgia po o os pacien es que padecen la misma dolencia, adop a on una ac i ud más posi i a y eduje on más ápidamen e su discapacidad que los Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 55 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia a endidos de o ma adicional (Von-Ko e al., 1998). Es os esul ados sugie en que quizás las e apias in e disciplina es desc i as en el p esen e es udio aumen- a ían su e ec i idad si incluye an no sólo a especialis as de dis in os ámbi os médicos sino a los p opios pacien es como pe sonal ins uc o . Asimismo, conside amos que el momen o de aplicación del a amien o es un aspec o en el que se debe p o undiza . Los a amien os has a aquí apun ados se di igen a pacien es que ya padecen dolo c ónico. Sin emba go, pod íamos empeza a p egun a nos si ambién se ía e icaz aplica écnicas pa a p e eni el dolo . Los es udios sob e la e ec i idad de écnicas p e en i as cons i uyen una excepción, pe o a ojan esul ados espe anzado es que indican que a a és de écnicas cogni i o-conduc uales aplicadas a pe sonas que no son pacien es pe o que han enido algún episodio de dolo de espalda, se pueden p e eni muchas epe cusiones del dolo (días de baja labo al, días con dolo , desadap- ación, e c.) (Lin on y Rybe g, 2001). Incluso se han ealizado mac ocampañas pa a in o ma a la población gene al sob e la lumbalgia (sín omas, consejos sob e man ene la ac i idad y no deja de abaja , higiene pos u al, e c.), ob- eniéndose esul ados muy posi i os. En un abajo donde se compa a on dos es ados: en uno de ellos se ealizó una mac ocampaña mien as en el o o no hubo campaña alguna, se comp obó que en el es ado donde se lle ó a cabo la mac ocampaña, la población gene al p esen ó un inc emen o de c eencias y ac i udes adecuadas an e el dolo e igualmen e den o de los especialis as en medicina se mejo ó su o ma de a a la lumbalgia (Jolley, Buchbinde y Wya , 2001). Debemos conside a es os esul ados como una in i ación a p o undiza en la p e ención. Como ya hemos comen ado, en la mayo ía de las ocasiones los a amien os se aplican cuando el pacien e padece ya dolo c ónico, pe o ambién empiezan a apa ece , como acabamos de señala , es udios que indican la e ec i idad de los a amien os p e en i os (Gómez y Méndez, 2000; Mi o, 2001). Apa e de es os dos momen os, c eemos que exis en o os en los que ambién se ía ú il aplica a amien os in e disciplina es. Po ejemplo, o o momen o en el que pod ían esul a e icaces se ía an es de las in e enciones qui ú gicas que en muchos casos se suelen p ac ica (po ejemplo en las lumbalgias c ónicas). Ga chel (2001) p opone una écnica de a amien o y e aluación de aspec os psicológicos que es e icaz pa a maximiza los esul ados de la ci ugía e incluso puede ayuda a oma decisiones sob e la pe inencia de las in e enciones qui ú gicas en cada caso. Igualmen e, Phelan y colabo ado es, diseña on un DVD y un olle o in o ma i o pa a p esen a las dis in as opciones e apéu icas (ci ugía, medi- cación…) pa a aquellas pe sonas que padecían lumbalgia con el obje i o de que u ie an más in o mación pa a decidi se o no a se in e enidos qui ú gi- camen e (Phelan e al., 2001). El u u o del a amien o del dolo , no cabe duda, se basa á en la aplica- ción de p og amas in e disciplina es. Mien as a anzamos en es e camino, oda ía quedan mul i ud de p egun as po esponde y cues iones en las que ahonda como se ha podido empeza a islumb a en es e apa ado. 56 J. Moix Que al ó Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia Conclusiones En el p esen e a ículo hemos in en ado analiza los ac o es psicológicos más impo an es que a ec an an o al dolo como a la discapacidad, a iculán- dolos en un esquema eó ico basado p incipalmen e en el modelo de es és de Laza us. Aunque la causa del dolo sea, en la mayo ía de los casos, inicial- men e de ipo o gánico pa ece que los ac o es psicológicos juegan un papel cla e an o pa a p edeci la discapacidad que el dolo p o oca á, como su po- sible c oni icación. C eemos que el esquema eó ico de Laza us, an ú il en el campo del es és, esul a igualmen e ú il en el campo del dolo . Y aunque en muchas in es igaciones en es a línea queda más o menos implíci a la u ilización de es e modelo, que emos ema ca la necesidad de que explíci amen e se enma quen las in es igaciones en un mismo modelo, pa a de es a o ma pode co obo a lo, modi ica lo, amplia lo, en de ini i a mejo a lo. Una de las azones, po las que conside amos es e modelo adecuado en la in es igación del p oceso dolo oso, se basa en que odos los ac o es psicológicos que se han analizado den o de la li e a u a se pueden enma ca den o del mismo. Conc e amen e, las a iables es udiadas en es e campo pueden se comp endidas den o de dos a iables cla e en es e modelo como son la e aluación cogni i a y las es a egias de a on amien o. Y los demás ac o es es udiados en es a á ea (his o ia p e ia, psicopa ologías, e c.) pueden explica su in luencia sob e el dolo a a és de su incidencia sob e es as dos a iables. La aplicación p ác ica de es e esquema eó ico debe ía consis i en su u ilización como guía du an e el diseño de e apias. Es o es, es e modelo debe ía ene se en cuen a pa a que du an e las e apias no se deja an de modi ica ac o- es psicológicos que pa ecen impo an es. No siemp e las e apias pa en de modelos eó icos o de conclusiones de in es igaciones más básicas. Po ejemplo, como ya hemos comen ado an e io men e, Kee e y colabo ado es, señalan la exis encia de muchas in es igaciones que mues an la elación en e la no ex- p esi idad emocional y el dolo (Kee e, Lumbley, Ande son, Lynch y Ca son, 2001). Sin emba go, según es os au o es son pocos los es udios que u ilizan écnicas basadas en la conciencia y exp esión de emociones. Po ello, c eemos que es con enien e dispone de e isiones eó icas como la que hemos lle ado a cabo pa a que no omi amos du an e el a amien o a iables psicológicas cla e en el p oceso del dolo . La elación en e los modelos eó icos y las écnicas e apéu icas debe se bidi eccional. No sólo las écnicas deben pa i de los modelos eó icos, sino que du an e la aplicación de las mismas se debe in es iga an o su e ec i idad como las a iables que modulan dicha e ec i idad pa a de es a o ma con as a su sus en o eó ico. Un cla o ejemplo de es e ipo de in es igación se ía el es udio ealizado po Jensen y colabo ado es, en el que se e alua on an o las c eencias, como el ca as o ismo, las es a egias de a on amien o y a ios pa- áme os de discapacidad en un g upo de 141 pacien es de un p og ama mul i- disciplina (Jensen, Tu ne y Romano, 2001). Los esul ados mos a on que las mejo ías mos adas as la e apia co elacionaban con los cambios en las c eencias y ca as o ismo. Conc e amen e, los pacien es que mos a on más Análisis de los ac o es psicológicos modulado es del dolo c ónico benigno 57 Anua io de Psicología, ol. 36, nº 1, ab il 2005, pp. 37-60 © 2005, Uni e si a de Ba celona, Facul a de Psicologia mejo ía ue on los que disminuye on sus pensamien os ca as o is as, aumen- a on las c eencias de con ol sob e el dolo , y disminuye on la c eencia de que el dolo señaliza daño isula . Exis en o as in es igaciones en es a misma línea que sus en an es os esul ados (Bu ns, Kubilus, B uehl, Ha den y Lo land, 2003). Así, es e ipo de es udio pe mi e da sus en o a los modelos cogni i os- conduc uales como el p esen ado en es e a ículo. En es e abajo hemos en a izado la impo ancia de las a iables psicoló- gicas como ac o es explica i os del dolo y la discapacidad. Pod íamos pensa que el análisis psicológico del dolo que hemos lle ado a cabo en es as páginas es educcionis a al no ene en cuen a los ac o es biológicos. No inclui es os ac o es en el p esen e análisis no implica que conside emos el papel de las a iables psicológicas más de e minan e que el de los ac o es biológicos. Simplemen e, el es udio de los ac o es biológicos no ha sido obje o de nues o abajo Pa a inaliza solamen e que emos esal a que, aunque la abundan e li e a- u a sob e la elación en e ac o es psicológicos y dolo es más que concluyen e, desg aciadamen e la aplicación de a amien os au én icamen e in e disciplina es es escasa (Loese y Melzack, 2001), especialmen e en nues o país. Po es e mo i o, desde aquí que emos anima a que se diseñen y apliquen es e ipo de e apias en nues as clínicas y hospi ales. REFERENCIAS Ashbu n, M. A. y S aa s, P. S. (1999). Pain: managemen o ch onic pain. Lance , 353, 186569 [pubmed] Bishop, K. L., Fe a o, F. R. y Bo owiak, D. (2001). Pain managemen in olde adul s: ole o ea and a oid- ance. Clinical Ge on ologis , 23 (1-2), 33-42. Biu un, A. y Jusué, G. (1998). 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