Control sanitario de la leche
Abstract
Vidal Munné, José
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43° todavía en un estado relativamente próspero. Por lo tanto, y para concluir, el modo inoculatorio que preconizamos y que consiste en llevar por medio de cateterismo y sin ningún traumatismo el virus tuberculoso a la intimidad del parénquima pulmonar y a inyectarlo allí profundamente, este procedimiento valí para los grandes como para los pequeños mamíferos. Representa, recordémoslo aquí, el método de elección superior a cualquier otro y el único impecable (método al cual es extraño que no se haya recurrido antes) cuando se trata de crear una tuberculosis tórpida y evolutiva a la vez de focos estrictamente localizado^ al pulmón y ganglios anejos y condenados, como en el hombre, a la fusión caseosa. Desde los puntos de vista clínico, serológico, anatomo-patológico y hasta terapéutico, este método abre, sin disputa, horizontes hasta ahora vedados a la experimentación. El control sanitario de la leche POR José Vidal Munné VETERINARIO TÉCNICO DEL LABORATORIO BACTERIOLÓGICO MINICIPAL DE BARCELONA (RECIBIDO EL 20 DE ABRIL) En nuestro país, poca cosa, o casi nada, se ha realizado para conseguir que la leche que va al consumo reúna las condiciones de verdadero alimento higiénico. La preocupación constante de los técnicos y de los legisladores, ha sido la vigilancia de los fraudes en la proporción de sus elementos constitutivos y la presencia de productos antisépticos y conservadores. Esto es importante, pero no es todo lo que debe exigirse del comerciante de leche. Puede este líquido contener todas sus características químicas y considerarse como perfecto, y. '• cambio, ser un semillero enorme de microbios. En estas condiciones una leche es mucho más nociva que si fuera desnatada o aguada. Una leche pobre en grasa, contendrá menos calorías, evidentemente, pero. si no es contaminada, no producirá intoxicaciones ni infecciones. El terror de la infancia es una alimentación infectada que ocasiona desórdenes intestinales, que culminan en las diarreas que tantas víctimas causan en la población infantil. Lonsultad las estadísticas de mortalidad de la primera infancia y veréis el azote que para la humanidad supone esta plaga terrible. Comparad las de diferentes pueblos y comprobaréis un hecho vergonzoso para nosotros. España es una de las naciones donde mueren más niños de diarreas o enteritis infecciosas. Naturalmente que no todas estas víctimas hay que atribuirlas a la leche t malas condiciones. Otros factores de orden higiénico son también responsablesPero hay datos de un valor demostrativo tan grande, que es imposible negar qu la leche es el vehículo más importante de tan mortífera enfermedad. En las Casas de Maternidad, donde se ha impuesto un control higiénico \?' dad a la leche que consumen los niños, han visto descender la mortalidad p° infecciones de origen digestivo a una cifra insignificante. Esto prueba el inrr.e
431 so valor que para la profilaxis de las enfermedades de los niños, tiene la vigilancia severa de su alim'ento predilecto. Y yo entiendo que, en esta actividad de nuestra profesión, es donde hemos de poner nuestros entusiasmos y demostrar que somos unos vigilantes, celosos y capacitados, de cuanto pueda alterar a la salud de la humanidad. Nuestra consideración se acrecentará y nuestra conciencia experimentará el placer de contribuir de una manera eficaz en la obra enorme de la higiene social. En España, nada se hace prácticamente en este sentido. El Municipio de Barcelona aprobó un Reglamento de Policía de leche, y tuvimos el honor de ser encargados de estudiar todo cuanto afecta al establecimiento de un control bacteriológico de las leches. En estas líneas vamos a exponer el criterio que nos hemos formado de la cuestión, a base de muchos meses de trabajos de comprobación de métodos y estudio meditado de los documentos científicos que hemos podido consultar. LAS FUENTES DE INFECCIÓN DE LA LECHE No solamente el animal productor puede contaminar la leche por padecer alguna enfermedad infecciosa transmisible al hombre, sino que el cuidado de las diferentes operaciones a que se somete este líquido antes de llegar al consumidor, son causas de infección. De sobra es sabido que una vaca tuberculosa, y especialmente con lesiones en la ubre, elimina grandes cantidades de bacilos de Koch con la leche. El valor patógeno del bacilo tuberculoso bovino, a pesar de las discusiones que ha provocado, es hoy día admitido por todos los hombres de ciencia. Gran parte de las tuberculosis intestinales de los niños se ha demostrado que tenían origen bovino. Esto sólo basta para excluir de la producción láctea a las vacas con tuberculosis mamarias principalmente. Decimos principalmente, porque las otras formas, aunque en determinados momentos eliminan por la leche bacilo de Koch, no es tan frecuente. No obstante, como veremos más adelante, una leche que ha de consumirse cruda para la alimentación de niños y enfermos, de ninguna manera debe proceder de animales con reacción positiva a la tuberculina, a pesar de no encontrarse lesiones aparentes de la enfermedad. La leche de estas vacas no debe librarse al público sin una verdadera esterilización. Las mamitis estreptocócicas son peligrosas por las bacterias que contienen y por las toxinas elaboradas por éstas. Su diagnóstico no es difícil y, por lo mismo, es posible excluirlas del consumo. La fiebre aftosa, si bien no está muy claro su poder difusivo a la especie humana, los casos de aftas en la boca de los niños dan derecho a suponer que entraña algún peligro el consumo de leche de reses con esta enfermedad, por más que ella misma se encarga de inhibirse, ya que la agalaxia es un síntoma que no acostumbra a faltar en su evolución. La actinomicosis, aunque rara, no deja de presentarse en el hombre, y acaso la etiología habría que buscarla en la leche. El contagio de la fiebre de Malta de las cabras, es ya un conocimiento clásic°. que ningún biólogo ignora. Pero desgraciadamente no se ha podido encontrar un procedimiento fácil y racional de profilaxis. Únicamente la perfecta pasteurización de la leche ofrece las garantías necesarias. Actualmente se discute si el aborto contagioso de las vacas es causa también de fiebre ondulante. Los trabajos de Evans, Burnet, Tapia Martín y los nuestros, V 'os casos de fiebre de Malta en el hombre descritos por Ficai y Alessandrini y cuyo origen únicamente pudo ser bovino, ponen en duda la pretendida defi-
43-2 rencia entre el micrococo melitensis y el bacilo de Bang. En este caso las medidas profilácticas preconizadas para la leche de cabra, habrá que hacerlas extensivas a la leche de vaca, en lo concerniente a la fiebre de Malta. No terminan aquí las contingencias de infección de la leche. Este líquido puede contener gérmenes de la difteria, la escarlatina y la tifoidea, como lo han demostrado diferentes autores. Los convalecientes y portadores de gérmenes deben excluirse de una manera absoluta de todas las manipulaciones de que es objeto la leche. Deben incluirse aquí los individuos atacados de enfermedades contagiosas crónicas (tubercolosis, etc.) que pueden ser perfectos contaminadores de la leche. Las ubres sucias, los movimientos de la cola, los utensilios deficientemente limpios, las manos del ordeñador, etc., son otros tantos factores que contribuyen a aumentar el contenido bacteriano de la leche. Cuando ésta llega al consumidor, contiene una cantidad enorme de bacterias que si no son específicamente patógenas, alteran la leche, elaboran toxinas y al morir liberan endotoxinas. Todo este conjunto hace de la leche un líquido que debiendo ser higiénico se convierte en tóxico, cuando no infectante. Para evitar el contagio existe un medio. Esterilizar la leche, antes de su consumo. Pero, ¿satisface completamente esta solución? De ninguna manera. La esterilización a baja temperatura deja muchos microbios con vida y a todos los esporos. La esterilización a más de 75o, si bien es más eficaz, respeta los esporos, destruye las vitaminas y fermentos y modifica considerablemente la constitución coloidal de los componentes de la leche. Por lo tanto, el problema queda en pie. 0 leche impura, o leche profundamente modificada. Los esfuerzos de los higienistas modernos, se encaminan a conseguir una leche que pueda ser consumida cruda de una manera perfectamente exenta de peligro. El ideal sería obtener una leche aséptica, pero esto es imposible prácticamente. En cambio, no es una cosa insuperable la obtención de leche de vacas sanas, recogida con el mayor cuidado posible, envasada en utensilios pulcros y transportada a bajas temperaturas. De esta manera es fácil conseguir una leche perfectamenle higiénica, cuyo contenido en bacterias no exceda de 10.000 por ce. Claro que para llegar a este desiderátum, es preciso un conjunto de condiciones que todavía no son asequibles en nuestro pueblo. Lo fundamental es una cultura sanitaria que no conocen, ni mucho menos sienten, los que comercian con la leche. Luego una legislación eficaz y técnicos y autoridades con el sentido de la responsabilidad que supone tan alta misión. Esto no quiere decir que seamos pesimistas o consideremos una utopia ia implantación de este servicio. Muy al contrario, tenemos una fé grande en que este ideal que ahora parece un sueño, no tardará mucho en ser una realidad, si se unen la buena voluntad de los que mandan y el entusiasmo de los técnicos. Es una cruzada noble, a la que todos debemos poner nuestros esfuerzos. DE LAS CATEGORÍAS DE LECHE El municipio de Barcelona, en su reglamento recientemente aprobado, clasifica las leches de la siguiente manera: «Grado A. Leche especial cruda, o sea la leche procedente del ordeño completo de animales sanos según dictamen bimensual del veterinario, manipulad por empleados sanos, según dictamen médico, y cuyo dosado bacteriano ' exceda de IO.OOO bacterias vivas por c. c. al llegar al consumidor.» «La leche obtenida en es as condiciones deberá ser pasteurizada si no exc
433 de el dosado de gérmenes de 200.000 por c. c. En el momento de ser expedí da, el dosado de gérmenes vivos no excederá de IO.OOO po r c. c.» «Grado B. Leche obtenida en parecidas condiciones que la anterior, con visita por lo menos mensual del veterinario inspector y cuyo dosado bacteridiario no exceda de I.OOO.OOO de bacterias por c. c. y cuyo dosado, al llegar al consumidor, no pase de 50.000 bacterias por c. c. La leche de esta clase ha de ser pasteurizada.» «Grado C. Leche obtenida en idénticas condiciones de sanidad de operarios y hembras lecheras, pero que por deficiencias en la instalación se produce con un dosado de bacterias superior a I.OOO.OOO por c. c. Esta leche debe ser pasteurizada o hervida durante un mínimum de cinco minutos, y al llegar al consu-- midor no contener más de 50.000 bacterias vivas por c. c.» Fácilmente se comprende que esta legislación es incompleta. Está inspirada en las ordenanzas que rigen en Inglaterra. En aquella nación se precisan con todo género de detalles las condiciones de salud de las vacas, insistiendo en la reacción de la tuberculina, condición fundamental que no puede olvidarse en toda producción de leche higiénica. El número de bacterias que se tolera en los países donde este servicio está en vigor, es mucho menor que las máximas de nuestro reglamento, pero hay que tener en cuenta que ni los locales, ni el material, ni el personal, están en condiciones de conseguir un producto perfectamente limpio. Progresivamente se podría bajar la cifra, a medida que los lecheros fueran perfeccionando su técnica. Por otra parte, la clasificación de la leche, debe ser, de momento, voluntaria, y únicamente se extendería el diploma pertinente, cuando la inspección del personal, ganado, locales y utensilios y el repetido control de la leche, diera con relativa constancia el dosage microbiano indicado. LA TÉCNICA DEL CONTROL MICROBIANO Lo primero es recoger las muestras necesarias, en buenas condiciones. Espreciso tener en cuenta que la leche es un excelente medio de cultivo, que juntamente con Ja temperatura, hacen que los microbios aumenten de una manera considerable. En consecuencia, hay que colocar la leche recogida en una nevera portátil y remitirla rápidamente al Laboratorio para su dosage. Para recoger la leche hay que emplear pipetas de vidrio, estériles, de un largo suficiente para llegar al fondo de los botes. Después de agitarla se introduce la pipeta abierta a fin de que recoja leche de todas las capas, pues los microoíos tienen preferencias de profundidad, según sus afinidades aerobias o anaerobias y nutritivas. Una vez llegado al fondo se tapa con el dedo el orificio superior y se introduce la leche con un recipiente de cristal, esterilizado también. "uede ser un tubo de ensayo corriente o mejor un tubo especial con tapón esmerilado a fin de realizar una agitación más intensa. Colocada en la nevera portátil, es llevada al laboratorio. ¿Qué podemos hacer con esta leche? El ensayo más fácil es la reductasimetr,a- (.orno es sabido consiste en añadir a una cantidad fija de leche, otra de una solución de azul de metileno, y comprobar el tiempo que tarde en decolorarse. r-ste está en razón directa del número de microbios que contenga. ¿Por qué mecanismo se realiza esta reducción? Barthel ha propuesto la siguiente teoría, que ha sido comprobada por Virtanen. 1-a reducción obedece al siguiente mecanismo: l.° Absorción del oxígeno P 0r las bacterias. 2° Reducción real del azul, por determinados elementos de la cíl e, por encontrarse sin oxígeno. Esta reducción es rapidísima y, por lo tanto,
434 no es posible que sea influenciada por otro fenómeno de adsorción como ha supuesto Eichvvald. Los resultados no se modifican añadiendo a la leche electrolitos (ácidos y sales) a fin de cambiar el grado de dispersión de la caseína; o bien añadiendo agua a fin de provocar diferentes proporciones entre los coloides y el disolvente. Se ha propuesto uua clasificación de la leche a base del tiempo de decoloración. La escala siguiente es de Orla-Tensen-Kufferath. Menos de 15 minutos muy mala De 15 minutos a 2 horas mala De 2 a 6 horas regular Mas de 6 horas buena 24 horas muy buena De 5 a 6 días inmejorable Para estos resultados, emplean la técnica que sigue: 20 c. c. de leche son introducidos en un tubo de ensayo estéril, mas V gotas de la solución de azul preparada de esta manera: Azul de metileno 1 gr. Alcohol absoluto 20 c c. Aguadestilada 29 c. c. Coloqúense los tubos a 45o. Este procedimiento ofrece un inconveniente. Es el largo tiempo de observación que requiere. Puede modificarse disminuyendo la cantidad de azul de metileno que se pone en contacto con la leche, pues como han observado Hastings, Davenport y Wright, la dilución mayor del metileno no altera los resultados. Nosotros, por nuestra parte, hemos estudiado el tiempo de decoloración a base de una gota de la solución de Orla-Tensen, haciendo al mismo tiempo dosagís por siembra en placas. Los resultados pueden resumirse de la siguiente manera: -fde 12 horas gérmenes por c. c. 30.000 De8ai2 » » > 200.000 De 6 a 8 » » » 500.000 De3a6 » » » 1.000.000 De 1 a 3 » » > 3.000.009 De >/¡ a 1 hora » > 7.000.000 Menos de'/a hora " * + de 10.000.000 Estas cifras no pueden tener, de ningún modo, un valor definitivo. Son un término medio. La leche la colocamos a 37°- La prueba de la reductasa, proporciona únicamente un índice aproximado, pues hay leches que al contage dan una cifra elevadísima y en cambio tardan mucho en decolorar el azul. Las distintas necesidades nutritivas de las bacteria-. forzosamente han de influir en el tiempo de reducción. Por lo tanto, cuando deseamos hacer una dosada más seguro, hay que rec rrir al contage directo o a la siembra en placas. El contage directo se realiza al microscopio con preparaciones de leche, ni das y teñidas. Existen dos procedimientos generalizados, el de Breed y el de Skar. El fundamento de las técnicas de contage directo consiste en observar al croscopio una película de leche extendida en una superficie determinada, m
435 (la exactamente con una pipeta especial y con una combinación óptica determinada de antemano. Para la técnica de Breed puede seguirse como indican Calmette, Nfegre y Boquet: «Extender o'Ol c. c. de leche sobre un porta en un cuadro de I c. de lado. Secar al aire por agitación o mejor colocándole a una estufa y fijando por immersión durante algunos minutos en alcohol metílico absoluto. Se colora con una solución acuosa de azul de metileno. Se cuentan las bacterias al microscopio con objetivo de immersión. Es preciso combinar objetivo y ocular de manera que el diámetro del campo microscópico sea exactamente de O'OOló cm., correspondiendo a una superficie de 0*005 cm2. Cada campo microscópico repre2 senta de cm3 de la muestra de leche. Se cuentan las bacterias de 8 ó IO 500.000 campos y se toma el promedio, que es suficiente multiplicar por 500.OOO, para obtener el número de microbios contenidos en un cm3 de leche». Para el procedimiento de Skar, se opera de la siguiente manera: Se mezclan 5 c. c. de leche y Ol2 c. c. de azul de metileno fenicado. Mantener 5-IO minutos a 70o. Tomar l¡M c. c. y extender regularmente en un espacio de 20/81 mm., grabado en un porta. Secar y examinar con objetivo de inmersión 1/í,, y ocular Skar. Este contiene una placa sobre la cual son grabados dos cuadros y un círculo concéntrico. Por medio de un micrómetro objetivo se gradúa el tubo del microscopio hasta obtener un lado del cuadrado mayor de 50 mieras. En estas condiciones, el círculo equivale a '/¿o de mm"> e' cuadro mayor 1 de m m-' y el cuadro menor 1/10(H) de mmJ. I microbio al cuadro pequeño, equivale a 100 millones por cms I » » » grande » 10 » 1 » » ¡> círculo » I » Se cuentan unos 20 campos y se toma el promedio. La técnica de Breed es más sencilla y únicamente se necesita un micrómetro objetivo y pipetas calibrada exclusivamente a O'OI c. c. Para la tinción de las preparaciones, recomendamos la siguiente técnica que da preparaciones más limpias, pues elimina todo vestigio de grasa. Secado a la estufa a 37o. I.° Fijar en alcohol-éter unos segundos. 2.° Lavar en xilol unos segundos. 3-° Lavar de nuevo en alcohol absoluto. 4-° Lavar en agua, y 5-° Teñir por la tionina fenicada de Nicolle, un minuto. Lavar en agua abundantemente y secar con papel de filtro. Por este procedimiento se puede hacer un dosado de bacterias de una leche antes de 20 minutos. En la práctica da buenos resultados, una vez se tiene la habilidad de hacer las extensiones de leche con uniformidad. Para ello no se necesita la instalación de un laboratorio complicado. A pesar de su relativa simplicidad tiene un gran valor para determinar el grado de infección a que llegó una leche pasteurizada o esterilizada. Más claro. *"-n l a s siembras por placas, como es natural, únicamente comprobamos las bacterias vivas y no en su totalidad, pues algunas especies no llegan a germinar lo suficiente para constituir una colonia visible macroscópicamente. Por lo'tanto, es Posible daise el caso de una leche que antes de sufrir la acción del calor, confuyera una cifra muy elevada de microbios, y juzgando por las siembras la consieremos buena cuando en realidad es perfectamente sucia, pues no es otra cosa 4ue una emulsión bacteriana, muerta por el calor.
43& En leches crudas y de alta categoría higiénica, las siembras dan resultados prácticamente exactos, pero en las inferiores es preciso el contage directo. Otra cosa interesante hay que advertir respecto a los resultados que se obtienen comparativamente del examen directo y de la prueba por siembras. La numeración directa, siempre da una cifra mayor, porque además del número de microbios que no forman colonias, hay que añadir las agrupaciones de estafilococos y sarcinas, y las a veces interminables cadenas de estreptococos, que, por siembra, las contamos como si fuera un sólo germen y por examen directo pueden valer algunas docenas. Por este motivo es de una importancia capital la agitación perfecta de la leche a examinar. LAS SIEMBRAS EX PLACAS Llegada la leche lo más pronto posible al Laboratorio, se procederá rápidamente a las manipulaciones necesarias para hacer las siembras. Se precisa tener ya preparado el siguiente material: a) Placas de Petri corrientes, esterilizadas. b) Tubos con IO ce. de agua, esterilizados. c) Pipetas de i ce. divididas en décimas, estériles también. d) Medio de cultivo apropiado. Respecto a las placas, tubos y pipetas poca cosa puede decirse. Son útiles tan corrientes en todos los Laboratorios, que todo el mundo les conoce y sabe perfectamente cómo se emplean y esterilizan. El medio de cultivo ya tiene un interés mucho mayor y no será inútil que que detallemos su técnica de obtención. En general hay que tener en cuenta que la composición del medio de cultivo modifica grandemente los resultados que se obtengan. Por lo tanto, una vez se adopte una técnica, es preciso seguirla con toda escrupulosidad si se quiere que todos los resultados sean comparables. Tanto es así que en los Estados Unidos de América, se han unificado, estandardizado, los métodos de análisis detallando de una manera perfecta el procedimiento de preparación del agar. Algunos emplean agar ordinario, preparado con extracto de carne, otros con agua de carne, leche, lactosa, leche desecada, etc. Suple-Flanigan y Bolling-George, que se han ocupado de este asunto, convienen, como es lógico, que los medios a base de leche o sus derivados, dan un numero mayor de colonias que el agar ordinario, llegando a proporciones de 100 a 117No queremos recomendar fórmula alguna porque creernos que el éxito consiste en la uniformidad de la preparación. Pero hay unas condiciones que no pueden ser olvidadas: filtración, consistencia y reacción. Aunque supone un pequeña molestia, el agar debe ser siempre períectamen te límpido, pues no hay que olvidar que las colonias microbianas se presenta muchas veces con el aspecto de impurezas, que de no ser el medio perfectamente transparente podríamos fácilmente confundirlas. Cuando no se dispon de embudos especiales, la filtración del agar puede llevarse a cabo en el inten de un autoclave, con la llama suficiente para mantener una ligera ebullición Q agua del'fondo del mismo. , . El agar debe ser de una consistencia mínima. Las condiciones físicas c medio influyen también en el crecimiento de los microbios. Por lo tanto, » ) que procurar que la proporción del agar no sea superior al 2 por IOO. Los atn ricanos recomiendan el 1*5.
437 Acaso el factor más importante en la preparación del medio de cultivo, es la determinación de su concentración en pH. La leche tiene, en general, una reacción ligeramente acida cuando es pululada por sus gérmenes saprofitos, reacción que llega a un grado mucho mayor • le acidez, en cuyo caso se coagula espontáneamente. Por este motivo hay que poner el medio de cultivo en las condiciones más parecidas a la vida normal de las bacterias. La reacción óptima está entre pH 6'5 y 6'6, pero los límites 6'2l7'0, son perfectamente aceptables. Para determinar la reacción pueden usarse dos métodos: el electrométrico y el colorimétrico. El primero comporta un aparato complicado y costoso, cuyo manejo no es fácil, por lo cual no es el más aconsejable. El colorimétrico es de aplicación sencilla y hoy día corriente en todos los laboratorios. El indicador que se ajusta mejor a las necesidades del caso presente es el azul de bromo timol, cuya zona útil en los medios de color amarillo es de pH = 6 a ;'ó. Puede también usarse el púrpura de bromocresol. Zona útil de pH —. 5'4-6'6. La preparación de los reactivos y la técnica de uso, se encuentra en todas las nbras modernas de Bacteriología, por cuyo motivo nos creemos excusados de detallar su manejo. Manera de hacer las siembras.—La leche no puede ser sembrada íntegra porque el número de gérmenes que contiene es tan grande que sería difícil contar las colonias que aparecían en las placas. Se acostumbran a hacer diferentes diluciones. Nosotros empleamos las tres siguientes: j/lOO, I/IO.OOO, i/l.OOO.ooo. Se agita perfectamente el tubo o frasquito que contiene la leche y con una pipeta estéril se toma O'I c. c, que se introduce en un tubo que contiene 10 c. c. de agua estéril. Se agita fuertemente y con otra pipeta se toma O'I c. c. para introducirlo en otro tubo con IO c. c. de agua. o'i de este segundo tubo, después de bien agitado, es introducido en otro tubo con IO c. c. de agua. Así se obtienen las tres diluciones antes mencionadas. Con una pipeta estéril se toma I c. c. de la dilución núm. 3 y se coloca en la placa de Petri correspondiente. Entonces se vacía el tubo de agar que tenemos tundido y conservado líquido a 45o, en la placa, procurando mezclarlo bien con 'a dilución de leche. '-on la misma pipeta tomamos I c. c. de la dilución núm. 2 y hacemos exactamente igual, repitiendo lo mismo con la dilución núm. I. •^e deja solidificar y se colocan las placas a la estufa a 37o, hasta pasadas 48 "oras, en que procederemos a contar las colonias visibles a simple vista. Entonces basta multiplicar las colonias observadas en cada placa por el título de la dilución y tendremos el número de gérmenes vivos contenidos en 1 c. c. de leche. Corrientemente la placa al I por 100 es imposible de contar, tal es el númer° de microbios que han germinado. Se considera como prácticamente aceptable, la que resulta del promedio del ontage de las dos o tres placas correspondientes. •Modernamente se ha propuesto investigar la contaminación de una leche por edio de la valoración de la concentración en iones de hidrógeno. t-ste método se funda en que la mayoría de gérmenes determinan una acidez able en ^a leche, hasta el extremo de ocasionar su coagulación. Situados en
438 este terreno entendemos que a mayor acidez, corresponde un grado de infección más acentuado. Los investigadores anglo-sajones, han comprobado pacientemente el valor de esta técnica, conviniendo en general, en que un índice bajo de pH. supone siempre un tenor bacteriano considerable. Pero no dejan de reconocer que puede darse el caso de una germinación abundante de microbios que no acidifiquen la lactosa y en este caso la indicación de los pH es falsa. De todos modos, es un procedimiento sencillo y práctico que importa tener en cuenta a los que quieran dedicarse a estos estudios. El método de Cooledge modiiicado por Schultz, Marx y Beaver, consiste en tomar I c. c. de leche que se introduce en un saco de colodión contenido dentro de un tubo con una solución neutra. A los cinco minutos la diálisis ha sido realizada. Entonces se saca el colodión y se pone una cantidad fija de indicador. Se compara el color con la escala valorada y se anota a qué concentración corresponde. Esta es la de la leche en cuestión. Los indicadores a emplear son los ya indicados al tratar de la preparación del medio de cultivo. La escala se prepara por medio de soluciones valoradas proporcionales de fosfato disódico (Po1 Na2 H -+- 2 H2o) y fosfato monopotásico (Po4 H K2). Los que dispongan de un indicador electrométrico. pueden servirse de él, obteniéndose entonces resultados más precisos. EL TÍTULO COLI-BACILAR Este bacilo, profusamente extendido en la naturaleza, puede adquirir en determinadas circunstancias, una virulencia tal que le haga peligroso para el hombre. Así como en las aguas se mide su potabilidad biológica por el índice colibacilar, en una buena organización de leche higiénica, es indispensable vigilar este factor de contaminación. Además, es importante porque se trata de un germen que acidifica y coagula la leche. El reglamento inglés de leches, dispone al precisar las condiciones de la leche, entre otras cosas interesantes, lo siguiente: Grado A Certified.—Ningún bacilo coli en una décima de centímetro cúbico de leche. La investigación del coli puede efectuarse por los distintos procedimientos recomendados para el agua. Pero el más fácil, es la siembra de tubos de caldo lactosado con cámara de fermentación, con leche en distintas proporciones, pura o diluida, según se sospeche de una gran contaminación o de una buena leche. El tubo o tubos fermentados, indicarán el número aproximado de bacilos coli que contenía la leche. Si empezamos las siembras por una gota y solo comienzan a fermentar a partir del tubo que contenía diez gotas, podemos convenir que la leche de referencia es muy poco contaminada por este germen, pue prácticamente contiene un coli por Ol5 c. c. Si germinan todos y producen ga > es muy mala, pues contiene más de un coli por 0,05 c. c. LA PRUEBA DE LOS ESPORÓGENOS Como índice del poco cuidado con que es recogida la leche, la ¡nvestigac de los gérmenes esporulados es un buen indicador. En este grupo se encuen generalmente el b. enteriditis sporogens, cuya presencia es habitual en las yecciones de la vaca. , La técnica de esta prueba consiste en introducir 20 c. c. de leche en tu estériles, calentarla diez minutos a 80o a fin de matar todas las formas vege
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