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Sobre textos clásicos y pintura : algunas observaciones

Cano, Pedro Luis; Martínez Gázquez, José

Abstract

En las páginas que siguen se discurre sobre la proximidad entre arte y literatura, y también entre semiología y fIlología como método, y se acude, sobre todo, al apoyo didáctico que estas concomitancias suponen para la impartición de la cultura clásica. Hay algo de reflexión y algo de método, pero de una y otro, sólo unas pinceladas.

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SOBRE TEXTOS CLÁSICOS Y PINTURA: ALGUNAS OBSERVACIONES PEDRO L. CANO ALONSO JOSÉ MARTÍNEZ GÁZQUEZ Uni e sidad Au ónoma de Ba celona. En las páginas que siguen se discu e sob e la p oximidad en e a e y li e a u a, y ambién en e semiología y Ilología como mé odo, y se acude, sob e odo, al apoyo didác ico que es as concomi- ancias suponen pa a la impa ición de la cul u a clásica. Hay algo de e lexión y algo de mé odo, pe o de una y o o, sólo unas pinceladas. A lo la go de la his o ia de la li e a u a y del a e se han buscado con ecuencia las compa aciones en e las ob as de ambas pa a el en iquecimien o c í ico del ex o li e a io y la mejo comp ensión de las ob as de la pin u a. H. Ha z eld1 es ablece di e sos ipos de pa alelismos en las implicaciones de con enido de las ob as: - casos en que un ex o li e a io se explica y se in e p e a esencialmen e po medio del a e. - casos en que los ex os li e a ios in e p e an mejo las implicaciones de la pin u a. Pe o ambién se p esen an p oblemas de o ma: - o mas lingüís ico-li e a ias que se explican a a és de o mas de a e y - o mas a ís icas que se comp enden median e exp esiones es ilís ico-li e a ias. Así que la li e a u a puede ayudamos a acla a y p o undiza el signi icado de la pin u a e igualmen e la pin u a ilumina y sugie e azos que de inen el ideal de belleza de los esc i o es y a is as de cada época. Hoy, la dico omía pod ía es ablece se en é minos de li e a u a s. audio isual. Esc ibe P. Luis Cano2 que, espec o a un ex o, «podemos habla de 'comen a io audio isual', si p e endemos aisla los mensajes audio isuales que han sido codi icados y la mane a de ep esen a se». Y de ini íamos el «ca ác e audio isual», como la capacidad que iene el se humano de concebi en su imaginación complejas p oducciones audio isuales, con cla a sepa ación de cada uno de los códigos, a pa i del guión li e a io esc i o po cualquie au o y en cualquie géne o -más ico cuan o más poé ico-, ecu iendo al banco de imágenes e e enciadas y p ecodi icadas a pa i de oda la cul u a li e a ia y audio isual has a el momen o de la lec u a. En e ec o, la li e a u a y las a es audio isuales han ido condicionando, educando al ez, la pe cepción de la ealidad has a el pun o que la lib e imaginación omen ada po la exp esión-imp e- sión li e a ia o ja en nues a men e complicadas c eaciones audio isuales pe sonales e in as e ibles. Llamemos, pues, «mé odo audio isual» «al análisis de los ex os desde el pun o de is a de su capacidad pa a suge i complejos audio isuales en la imaginación del lec o , median e signi ican es especí icos pa a p oduci isualizaciones, oces, sonidos, músicas y ex os legibles», es o es, «la iden i icación de los signi ican es capaces de p oduci imagen audio isual codi icada». Es a lec u a no ha de se cap ichosa sino sis ema izada. En gene al se puede deci que la gene ación de imágenes isuales conc e as iene se ida básicamen e po el ni el semán ico del ex o; los sonidos se sugie en a a és del ni el oné ico con el concu so de la mé ica; y los mo imien os o es a ismos al ni el sin ác ico. Es a capacidad de las unidades signi ican es semán lcas, oné icas o sin ác icas pod íamos llama la «capacidad suges i a» y iene la peculia idad de es a condicionada no sólo al emiso sino ambién al ecep o , cuya in e p e ación subje i a no es necesa iamen e ace ada o e ónea, sino ambién c ea i a.«La capacidad suges i a del ex o da ía de alguna mane a la uni e salidad, da ía la esis encia al paso del iempo»3. Las conside aciones de P.L. Cano en el a ículo ci ado an po el camino de lo ecnológicamen e mode no, donde la imagen puede c ea se sin más lími es que la p opia imaginación y los sonidos ienen su co espondien e eal. No obs an e, la p opues a es álida si se aplica a las elaciones en e ex o li e a io y pin u a, con la peculia idad de que los componen es oné icos no se ían aducibles -lo es á ico no p oduce sonido-, o se ían suge ibles en o ma icónica (como los mo le es hinchados de Bó eas en el Nacimien o de Venus y las líneas que salen de su boca pueden e oca el susu o del ien o). La anslación de unidades o g upos de lenguaje a la imagen debe se un enómeno semejan e a la aducción/adap ación con dos écnicas: una diac ónica, la ansmisión del ex o p eexis en e; o a sinc ónica, la manipulación po omisión o adición. Si admi imos es os p esupues os, cabe obse a que la anslación de un ex o a pin u a puede se global o masi a -p imo dial o esencial-, y se pod ía habla ya p opiamen e de aducción. Pe o puede se ambién pa cial, de agmen os ajenos al bloque p incipal de la ob a y pod íamos habla de ci a. El ex o li e a io no se ep esen a pu o, no se « aduce» un ex o a unas imágenes exclusi a, men e, sino que se ade eza con «ci as» añadidas p oceden es de o os ex os. Y no es eso sólo. El ex o li e a io se manipula po omisión: se censu a. Hay agmen os que no se aducen. En e las azones que se nos ocu en deben des aca se las elucub aciones abs ac as. La palab a p o undiza más en lo abs ac o que la imagen. Dícese que una imagen ale más que mil palab as. Es inco ec o. Una imagen ale las mil o cien mil palab as que se i ían pa a desc ibi la: es lingüís icamen e -semiológicamen e- más económica que la palab a. No obs an e hay ex os cuya suge encia es á en el campo de lo abs ac o, donde la palab a iene su eino. Si la imagen gobie na la e idencia y compi e en lo simbólico, sólo la palab a ansmi e la elucub ación. Así la elocuencia pu a en sí misma no se á anspo able a imagen o lo se á a modo sus i u i o, simbólico. O os ipos de censu a pa a la omisión hay que busca los en la olun ad mo al, polí ica o eligiosa. O en cap icho del a is a. El e eno de la omisión se ex iende en e azones sinc ónicas, excep o si se puede demos a que el a is a se inspi ó en un ex o de ec uoso o esumido. Finalmen e las adiciones, las ci as, pueden se sinc ónicas, y ello p oduci á los llamados anac onismos. El pin o añade es idu as, ac i udes o deco ados imp opios del momen o que ep oduce el ex o o iginal. Las películas cinema og á icas o ele isi as ienen siemp e un guión y un plan de p oducción como p oceso li e a io p e io. Se puede habla de ellos como de un géne o li e a io especí ico. las ob as clásicas que han dado pin u as -o películas- como esul ado, o las que pa ece que debie an habe lo dado, si no son un géne o, compa en al menos es e asgo como ca ego ía es ilís ica: son «imaginables». Ya Pano sky4 habla del guión de una pin u a e i iéndose a la Gios a de Poliziano pa a con El nacimien o de Venus de Bo icelli, que no a da emos en comen a . Podemos habla , pues, de pin u as -o películas- que han llegado a exis i como « e sión» de ex os clásicos. És as no son nunca pu as -decíamos-, sino que es án manipuladas a pa i de agmen os aducidos con omisiones olun a ias y con adiciones de ci as pa ciales de o os ex os clásicos o con ci as con empo áneas al au o . El esul ado son con amina iones pic ó icas. El análisis de una de es as ob as como aducciones y ci as exige el análisis del ex o o iginal como signi ican e suges i o, es deci , exige obse a el plano del mundo clásico; exige ambién es udia el en o no cul u al que p oduce de e minadas omisiones o ci as sinc ónicas; exige, po in, conside a el plano ac ual en an o cada época iene capacidad de in e p e a los clásicos -po eso son clásicos-, y, en es e caso, hay que in e p e a los ex os inspi ado es, suges i os -los guiones- y las pin u as esul an es. Po in, el hecho de que exis an con ecuencia ex os in e medios en e la uen e y la pin u a, no impide « e » en el cuad o la uen e p ima ia. Los ex os clásicos, que han inspi ado, a su ez, los ex os inspi ado es de cie as ob as, se anspa en an en la pin u a. No es nada ex año. Las imágenes pe i en en la men e gene ación as gene ación con una cons ancia mucho mayo que la palab a. La cadena «imagen- ex o-imagen- ex o...» pe mi e e o ae se a cada uno de los eslabones. La p opues a de es e abajo es, p ecisamen e, localiza ex os clásicos que undamen an pin u a, incluso sepa ados po e siones in e medias. La e ó ica no sólo de e minó la adición y la p oducción li e a ias5 . En el Qua ocen o lo en ino, León Ba is a Albe i aconsejó a los pin o es que se amilia izasen «con los poe as y e ó icos», quienes pod ían da les suge encias pa a el hallazgo (inuen io) y la con igu ación de emas pic ó icos. Recué dese ambién que Poliziano ue conseje o e udi o de Bo icelli. El Nacimien o de Venus y la P ima e a de Bo icelli sólo pueden explica se iconog á icamen e po alusiones a au o es an iguos, que llega on a él a a és de la poesía y la e udición con empo ánea6. La obse ación de es as elaciones ayuda a des aca la p esencia de la cul u a clásica en las bases de la cul u a occiden al. Es, pues, un nada desp eciable pila didác ico de co e in e disciplina . A í ulo de ejemplo, que emos sub aya la e idencia de las uen es clásicas en cie os aspec os de algunas de las más amosas ob as de Bo icelli: La calumnia, El nacimien o de Venus, La p ima e a, Ma e y Venus. La calumnia es un excelen e ejemplo de con amina io a pa i de una aducción iel. El ema, - a ado po Apeles pa a enga se de las men i as e idas al ey Tolomeo Filel o po su i al An í ilo, en una pin u a desc i a po Luciano en el De calumnia, 5- ue omado a ias eces en el siglo XV a pa i del ex o g iego o el de Albe i De pic u a III. Bo icelli sigue a Luciano. El ey Midas, con las o ejas de asno del mal juez, se sien a en el ono en e la igno ancia y la sospecha y iende la mano a la en idia que guía a la calumnia; és a, ado nada po la insidia y el engaño, a as a al calumniado; sigue la peni encia que se uel e hacia la e dad desnuda. La escena es á ambien ada en un edi icio clásico ado nado de es a uas y bajo elie es do ados igualmen e in e p e ables en cla es mi ológico-clásica y bíblica. Es posible que es a ado nadísima a qui ec u a e leje algún ambien e humanís ico. Su inspi ación en Luciano pudo ocu i , a pa i de 1496, año en el que se publica on en Flo encia las ob as de Luciano. El pin o conoce los clásicos ambién a a és de códices manusc i os. La composición de igu as que sus en a la na ación es una aducción iel, decíamos, del mencionado ex o de Luciano. No obs an e, el p esen e -de Bo icelli- se e idencia en aspec os de opajes y ges ualización. Valga el ejemplo de las manos del calumniado en posición c is iana, y no alzadas al cielo como co espondie a en el ambien e o iginal pagano. El deco ado, al con a io, ep esen a un complejo de ci as que en iquece la e sión. El Nacimien o de Venus es un buen ejemplo de elación con una uen e básica -Luc ecio- y a ias ci as, con la mediación de un guión de Poliziano. El ema de i a de la li e a u a homé ica y la ina - especialmen e de O idio, Me amo osis II 27 Y Fas os V 217 que desc ibe el momen o en que Ho a pone el man o a Venus Anadiomene- y de la li- e a u a humanís ica consiguien e. Hay ci as del Pe uigilium Vene is, con cuyo poema no se pueden es ablece elaciones sis ema izables que demues en una in luencia global. No obs an e se ía poco igu oso pasa lo simplemen e po al o. Una lec u a de enida e idencia la huella de los e sos 9 y 11, aunque p obablemen e el diez se ha pasado po al o: Tum c uo e de supe no spumeo pon us globo cae ulas in e ca e uas in e e bípedes equos ecí undan em Díonem de ma i is ímb ibus. De ahí se han omado p obablemen e las imágenes supe no spumeo pon us globo, con el alo simbólico de la espuma no ya como la sang e sino como el semen pa e no. Y ambién las de undan em Dionem, sea po que lo a sob e las aguas o po que ella es sinuosa. Pod ía se un ópico común a o as lec u as, pe o no deja de pa ece una ci a olun a ia. A gan o Gom ích7 en en ello el nacimien o de la Humani as. Poliziano en las S anze al desc ibi el nacimien o de Venus más pa ece desc ibi el cuad o de Bo icelli que suge i el ema. La inspi a- ción di ec a de Poliziano no e i a que el ex o de Luc ecio -que pudie on e el au o y su «guionis a» Poliziano conjun amen e- a lo e con ue za demasiadas eces pa a conside a lo simplemen e ci as e udi as de los ex os clásicos. En e ec o, decíamos, el uso de una uen e di ec a no e i a halla en las « uen es p o undas» la au én ica azón de se de de e minadas imágenes. Valga eco da el «nacimien o de Venus» que Ken Russell hace ep esen a al ey Luis XIII en la película Los diablos, esceni icando el cuad o de Bo icelli y dando a la ez ida a los ópicos ansmi idos de los au o es clásicos, con el único añadido de con e i lo en an asma homosexual, en cuan o de una cas ación su ge la más bella de las diosas. Mas, con iene ol e a Luc ecio I, 1, cuyos e sos -decíamos- pa ecen segui se con la in iel idelidad de una aducción c ea i a. Las dep ecaciones que inician el poema es án pa cialmen e ep esen adas. Valga el hecho de que el oca i o iene su mejo ep esen ación en la on alidad, que con ie e al pe sonaje e a ado en segunda pe sona. El . 1. Aeneadum gene ix no es el obje o de es e cuad o, po más que los a ibu os de ecundidad es án bien p esen es. Hominum diuomque uolup as, del . 2 es una loa es é ica cla a que se mani ies a en la bien enida desde ie a (Ho a) y desde el ai e (Cé i o y Flo a). Se de e mina po la exp esión de la belleza al gus o de la época; uolup as sob esale en el uso de la cu a y en el desnudo y el alo de los colo es sua es de la p ima e a: el e de y los osados, el azul pálido, la anspa encia del agua; po la p opia caída de las lo es, la b isa y los á boles. Es un cuad o sua emen e isico y «decla adamen e» olup uoso. Alma Venus, de es e mismo e so, es una de las aducciones más suge en es del cuad o y una de las más su iles. En p ime a ins ancia, el seno izquie do descubie o, que la mano de echa o ece a la ez que su b azo ocul a el de echo, iene un aspec o iconog á ico de mad e que o ece su seno al lac an e. los onos que iluminan el cuad o son lechosos y blanquecinos: el colo de la piel, la concha, la espuma del ma -e iden emen e polisémica-, pueden suge i el pa alelo de sonido de la palab a alma y el de alba, en el pensamien o del aduc o -a is a. Respec o a los concep os de los e sos 2-5, ... caeli sub e laben ia signa quae ma e nauige um. quae e as uge en is conceleb as. pe e quoniam genus omne animan um concipi u uisi que exo um lumina solis.... no es án aducidos en igo , si bien hay una se ie de e e encias. El cielo, el ma na egado po la p opia concha que po a a Venus, ie as ca gadas de á boles y lo ecillas en el campo. No pa ece habe e e encia a los ópicos bucólicos de los animales pa iendo como símbolo de iqueza. (No es unción de es a lec u a de e mina po qué, sino mos a los ex os que sí es án p esen es). No obs an e el conjun o de los e sos 2 a 5 ela an la p ima e a, como el cuad o lo hace en cie o modo. La luz p ima e al es á p esen e en el cuad o como en el ex o, donde además se hace e e encia al hecho de que los ba cos comienzan a na ega . Tampoco el e so cinco pa ece habe sido a endido. Sin emba go, en el e so 6 e, dea. e ugiun uen i, e nubila caeli... se aduce po oposición. Sólo sopla la b isa -Cé i o- que se opone, po na u aleza a los ien os - Bó eas- y sopla hacia ie a, luego es po la mañana y una Ho a iene a ecibi la. El cielo apa ece cla o, esa mañana de p ima e a, a la o illa del ma donde se si úa el nacimien o de la he mosa y ecunda Venus. En los e sos 7-8, ... ibi suauis daedala ellus summi i lo es... la p esencia de las lo es a los pies de Venus es á bien edundada en el cuad o. Cé i o sopla lo es - pa a algo lle a en b azos a Flo a- y la Ho a o ece un man o lo eado. Cabe des aca que los elemen os como daedala no ienen una aducción adecuada. Es una mues a cla a 'de que no oda la li e a u a iene ocación de aduci se en imágenes. No siemp e una imagen ale más que mil palab as. Exis en palab as, decíamos, que necesi a ían mil imágenes pa a aduci las. Es muy in e esan e ambién la o ma en que se aduce pa e del e so 8, ibi iden aequo a pon i En e las ep esen aciones icoNog á icas que dominan, algunos sememas son p ecu so es del dibujo en iñe as. Po ejemplo, las líneas que su gen de los labios de Cé i o signi icando ai e. Con esa p esencia conscien e, las cu as abie as omnip esen es, como los pe iles de la concha, los azos cónca os de las ondas ma inas, son los e lejos más o menos conscien es de la son isa del ma . ¿No son íe el ma a a és de los e lejos del sol y de sus ondulaciones en oda la his o ia de la poesía? La con encionalidad de que la cu a cónca a ho izon al es son isa y la con exa es llan o se emi e a las másca as. Todas las cu as que dibujan pe iles ma inos esponden a la con ención «espuma», « e lejos» y «son isa». Respec o a las lec u as posibles del elemen o espuma del ma , es á ambién p esen e la e e encia elada al semen ecundado del dios cas ado. El alo ecundado de es a espuma, si que emos hace lec u as subconscien es, no deja ía de elaciona se ambién con el Aeneadun gene ix del p incipio y -las bu no leas - la o ma decididamen e álica de la diosa sob e la concha. Se espe a ambién el e so 9, Placa umque ni e di uso lumine caelum. Placa un se e leja po la o ma casi sin elie e en que es á pin ado y la luz es e ec i amen e di usa como lo es en el amanece desc i o. El esumen de la si uación an e io apa ece en los e sos 10 y 11, Nam simul ac species pa e ac as ue na diei e ese a a uige geni abilis au a auonÍ... La llegada de Venus p esupone la de la p ima e a y su consiguien e ecundidad. A pa i de es e e so 10 se adi ina cambio de secuencia. Se ab e un ma co pa a la pa e siguien e de la na ación y se cie a el ma co an e io . Así pues, pa a que los ex os sean «audio isuales» cabe dis ingui una se ie de elemen os que se han dado en Luc ecio 1-10, como son: - Selección de la ealidad: Ex e io , o illa del ma , amanece , luz di usa, b isa. - ¿Quién y qué? A odi a es ecibida po Cé I o y Flo a en el ai e/ma y Au o a desde ie a. - ¿Cómo y en qué ci cuns ancias? Ha quedado explicado en líneas an e io es. Encon amos a con inuación un sal o has a el e so 29 y ss. E ice u in e ea e a moene a mili iai pe ma ía ac e as omnis sopi a quiescan . También es os e sos es án con enidos en la pin u a: el 32 po oposición/omisión y el 33 po edundancia de odas las explicaciones an e io es. Pod íamos deci que hay una elipsis, o simplemen e, que la selección a aduci no incluye los e sos 11-31, en gene al. La pin u a necesi a usa un sis ema de iñe as pa a segui a la li e a u a y sólo el cine log a á la sensación de con inuidad que, más que el uso de la o og a ia, no sólo exige selecciona qué pa e del ex o se quie e aduci sino que exige inclui g andes can idades de da os que el ex o esc i o puede ob ia . Es e ex o de Luc ecio pa ece con inua en Venus y Ma e y los e sos 11-31 no dejan de ene cie a p esencia en La p ima e a. Jun o con El Nacimien o de Venus, y Palas que doma al Cen au o, La P ima e a cons i ui ía un conjun o análogo a los escos de la Villa de los Mis e ios de Pompeya. La cons elación Ficino-Poliziano-Bo icelli8, p o egidos de Lo enzo de Pie ancesco, p imo de Lo enzo el Magní ico, explica ía los cuad os de «la P ima e a» y «El Nacimien o de Venus». Es, se- gu amen e, Pano sky9 quien mejo sin e iza una buena in e p e ación: «... se basa p incipalmen e en Poliziano... Desa ollando hábilmen e cua o líneas de Luc ecio y dos y media de Ho acio, a enume ando odos los elemen os que pa icipan en el cuad o de Bo icelli: Venus, Cupido, la P ima e a... Flo a y las G acias danzan es...» . De engámonos en es e úl imo de alle. Cuando C isipo compuso un a ado sob e la libe alidad, cómo se gene oso en o ece , acep a y de ol e los bene icios, a ó de hace memo izables sus p ecep os, asociándolos a las G acias. Como su lib o se ha pe dido, conocemos sus en ajas po habe las ecogido Séneca, De bene iciis 1 3. G a ias age e ep esen a un cí culo que no debe se in e umpido nunca. Se io, In Ve gilii Aeneidem I 720, añade una nue a ca ga mo al, que ue ecogida po Fulgen ius y Bocaccio en e o os. «El que una es é ep esen ada de espaldas mien as las o as dos nos dan la.ca a es debido a que po cada bene icio que emana de noso os, deben ol e dos»10. Los pun os de is a de Séneca y Se io no son áciles de concilia . Séneca dis ingue « es acciones en la libe alidad (da , ecibi y de ol e )», pe o Se io admi e sólo dos «da y ecibi » la segunda de las cuales es á ep esen ada po un pa de igu as. Ambos las ep esen an enlazadas, pe o en luga de un cí culo, Séneca, las p esen a enlazadas y como un g upo an i é ico: una aue sa pingi u , duae nos espicien es. Po un pasaje de Pausanias se sabe que se ep esen aban desnudas, pe o ello e a a dío y sin descub i el a is a que inició esa inno ación, en la an igüedad ue la más di undida. (Mosaico de Badalona). Séneca aún las is e. Pe o se ansmi ió mejo a la pos e idad la iconog a ia de Séneca que la de Se io, y Bo icelli es un buen ejemplo. Es a doble adición nos p esen a unas a ian es de ipo ilológico que ienen su plasmación ambién en el ámbi o de la c eación a ís ica. En es e sen ido es ecuen e en los c í icos a a de «encon a la exac a uen e li e a ia de la inspi ación de un pin o pa a explica los de alles so p enden es de un cuad o», como ealiza M. F iedlände con las dos Venus de Poussin, inspi adas espec i amen e en O idio y Es acio. Pod íamos, no obs an e, induci una in e acción bidi eccional. A pa i de las a ian es pic ó icas de un ema podemos supone la exis encia de a ian es ex uales que die an o igen a ello o, a pa i de las a ian es ex uales, -suges i as- p e e la posibilidad de que hayan gene ado unas a ian es a ís icas. Lo que nos pe mi e sub aya la elación que se es ablece en e las más impo an es a ian es que apa ecen en los ex os y el esul ado que p oducen en la aducción que se hace de es as a ian es en las imágenes que las ep esen an. Se e ie en p incipalmen e a la posición en que se colocan cada una de las es G acias y al hecho de que se p esen en desnudas o es idas con únicas, siquie a sean és as anspa en es. Se pod ía con inua sub ayando la p esencia del ex o de Luc ecio, que es amos conside ando, en o os de alles de La p ima e a. Es un eje cicio pe ec amen e ac ible, según los modelos desa ollados, y se e idencia ía ambién su p esencia en el cuad o. En Ma e y Venus11, Bo icelli añadió un oque más de bucólica bu la al ans o ma a los cupidos en sá i os in an iles que se a as an a iesamen e po den o de la a madu a endida po Ma e. Sólo las a ispas que zumban en o no a la cabeza del do mido son un eco da o io de su belicoso espí i u... Una unión de dulzu a y picazón pe manece implíci a en la disco dia conco s de Ma e y Venus. Fue ealizada quizá pa a los Vespucci, ya que de un cepo en el ángulo de echo salen algunas a ispas. No se excluyen ecóndi os signi icados neopla ónicos: Venus-Humani as iene pode bené ico sob e Ma e, dios de disco dias y de gue as; Venus cual amo y conco dia se con apone a Ma e, símbolo de odio y de disco dia, enciéndolo en azón de la a monía de los opues os, según Ficino y Pico de la Mi andola. Se han suge ido como uen es li e a ias Luc ecio, Poliziano S anze pe la gios a:, Lo enzo el Magní ico Himno a Ma e y Venus; Reposiano, De concubi u Ma is e Vene is. En Luc ecio 1.1.36-41 pa ece esumi se un in e esan e pensamien o la ino: hay que escoge en e el amo y la gue a, dico omía que le es a ibuible, sin duda, como ambién a Ho acio, O idio, Ca ulo, Tibulo y sob e odo a P ope cio12, no a los hippies de los años sesen a. La imagen del dios endido as el comba e amo oso es común al ex o y al cuad o. No obs an e hay unas a iables que pudie an e leja la e e na lucha en e lo li e a io y lo pic ó ico, lo e ó ico y lo po nog á ico. la imagen que sugie e el ex o puede se pensada pe o no debe se is a. Aho a bien, el es ado de Ma e co esponde al ex o del e so 34, eiici ae e no deuic us uulne e amo is, que es el más ípico sueño pos -coi um. Unas pi ue as simbólicas pe mi en al pin o mos a a Ma e -a mipo ens- e e i ce ice epos a. Ella no le pide nada, al pa ece , pe o un sá i o le oca una ca acola al oído. Y deben obse a se los e sos 35 y ss.: A que i a suspiciens, e e i ce uice epos a, pasci amo e auidus inhians in e, dea, uisus, eque uo pende esupini spi i us o e. Hunc u, diua, uo ecuban em co po e sanc o ci cum usa supe , suauis ex o e loquellas unde pe ens placidam Romanis, inclu a, pacem La p esencia de es os e sos, sob e odo las imágenes, que e lejan sus ópicos, es mucho más cla a de lo que pa ece a simple is a. Es e iden e que Ma e pasci amo e mien as que la imagen auidus inhians in e, dea, uisus ha sido sus i uido po el sueño. No obs an e, hay una obse ación a hace en el cuad o. El cuad o espe a la ley de la on alidad ípica de la época que además aquí end ía jus i icada po una au ocensu a. Si doblá amos el cuad o po un eje e ical si uado en su zona cen al e íamos a los dioses acos ados uno en e a o o con las siguien es ca ac e ís icas: b azos, egazos y manos se co esponden complemen a iamen e. La cabeza de Venus co esponde a la posición de la ca acola que end ía a se suauis ex o e loquellas unde pe ens placidam Romanis, inclu a, pacem. Los concep os suauis e o e loquellas unde ienen dados po el sopo de Ma e. Pe ens placidam ... pacem, igualmen e. Romanis ca ece de in e és en la «his o ia» que explica el cuad o. Inclu a iene dado po la dignidad de ges o y a a ío de Venus. Los amo cillos deben co esponde a una ci a me a ó ica. Son los ansmiso es del manda o de Venus, que ido po el poe a. A mipo ens es á malmen e en el cuad o: la inmensa lanza con que juegan los niños y la espada bajo su p opio cue po. No en a emos en anac onismos, odo el cuad o es á lleno de opas, a mas... la lanza y la espada son símbolos álicos. Ambos es án caídos y los amo cillos juegan con ellos. La lanza es símbolo de i ilidad y le ha sido a eba ada a Ma e, además de que en el cuad o se di ige de ella a él. El sub ayado de nue as ideas ex uales e lejadas en es e u o os cuad os en iquece ía, sin duda, nues a p opues a de comen a io, que queda abie o a la e udición y buen sen ido de cada lec o . Valgan unas líneas edundan es pa a e mina . Lo que se ha expues o es una cons a ación más de la p oximidad en e semiología y 1lología como mé odo que ayuda a in e p e a los es igios, cualesquie a que sean, de la cul u a clásica g iega y la ina; y ambién del alo ines imable que esos mé odos pueden ene pa a la didác ica de es a cul u a. NOTAS 1 HeImu Ha z eld, Es udios de es ilís ica, Ba celona 1975. p.142. 2 P. Luis Cano, «Sob e el comen a io audio isual de los ex os poé icos». Mi es OAVUP 1991, pp. 87-95. 3 Cano ibid p. 90 4 E. Pano sky, Renacimen o y enacimien os en el a e acciden al. Mad id 1975. p. 276. 5 E.R. Cu ius, Li e a u a eu opea y Edad Media la ina. México 1955, p. 120. 6 E. Pano sky, ibid, p.275. 7 G. C. A gan, Bo icellii. 1957; E.H. Gomb ich, 1945. Jou nal o he Wa bu g and Cou lauld Ins i u es. Ci ados po C. Bo, y G. Mandel, L .ope a comple a del Bo icelli. Milán 1967, p. 97. 8 E. Wind, Los mis e ios paganos del Renacimien o. Ba celona 1972, p. 119. 9 E. Pano sky, !bid, p.277. 10 Ideo au em nudae sun , quod g a iae sine uco esse deben , ideo conexae quía insolubiles esse g a ias dece : Ho a ius "segnesque nodum solue e G a iae". Quod ue o una aue sa pingi u , duac nos espicien es, hace a io es , quía p o ec a a nobis g a ia duplex solc eue i II E. Wind, Ibid p. 96. 12 Véase, po ejemplo, su ac i ud en el poema lII, 4. V. Valcá cel, (ed.), Didác ica del La ín. Ac ualización cien í ico-pedagógica, Mad id, Ed. Clásicas, 1995