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Reflexiones sobre la profesión

Durall Rivas, Ignacio

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Durall Rivas, Ignacio

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DE· PE Q UENO S. AN IMA LES Revista Oficial de AVEPA E DIT O R I A L .,../ REFLEXIONES SOBRE LA PROFESIÓN En un reciente boletín de AVEPA un compañero reflexionaba sobre las escasas compensaciones económicas que nos otorga el ejercicio de nuestra profesión. Según tengo entendido estas reflexiones levantaron una cierta polvareda y los hubo que hasta se ofendieron. Si uno busca reconocimiento social o enriquecimiento económico, creo que seha equivocado de profesión. ¿Por qué ejercemos de veterinarios?: Principalmente porque nos divertimos y divertirse con el trabajo es un lujo reservado para muy pocas profesiones. La veterinaria es una de ellas. No vaya negar que el esfuerzo y dedicación acaba por agotar gran parte de la ilusión inicial de la aventura profesional. Las cargas fiscales, la plétora profesional, la competencia de precios, la inseguridad en el trabajo, etc. produce una sensación de malestar y de frustración que debe ser compensada con las satisfacciones del trabajo. Por otra parte, encerrarse excesivamente en el trabajo es un error que suele llevar al cansancio personal y profesional. Debemos, en mi opinión, hacer un esfuerzo por cambiar algunas situaciones. Hoy en día no existe profesión que no tenga plétora y paro en sus filas. Hace aproximadamente 10 años denuncié en un artículo de opinión (Med. Vet. vol. 2, n.? 11, 1985, pp: 602) el error que suponía la apertura de cuatro nuevas Facultades, que a la postre, acabaron siendo cinco. Sigo pensando lo mismo a pesar de haberme incorporado en una de ellas. Muchos decanos llevan años solicitando una drástica reducción en la admisión del número de estudiantes, sin ningún éxito. El daño ya es irreparable para el colectivo profesional. La baja demográfica que se avecina será el hecho natural que lo remediará. Lamentablemente hemos de admitir que la formación que todavía impartimos en las Facultades es deficiente y que existen muchas reticencias a la incorporación de clínicos en la docencia de la licenciatura. El papel que deberíamos desempeñar es el de apoyo y formación de los clínicos. Muchos colectivos provinciales donde se ubican Facultades nos acusan con mayor o menor razón de competencia. La ventaja de haber ejercido en la privada y actualmente en la pública me obliga a decir que las dos partes tienen razón. Esto me recuerda que al querer uno ingresar en la Universidad está en contra de los números clausus y cuando uno se licencia lo ve necesario. Finalmente no quisiera acabar esta Editorial sin hacer una reflexión sobre nuestra representación profesional. Debemos admitir que el ejercicio liberal no permite dedicar mucho tiempo a la organización del colectiva. Es patente que los especialistas en pequeños animales no nos sentimos representados por los Colegios y, mucho menos, por el Consejo General de Colegios Veterinarios, donde otros colectivos como el de veterinarios titulares, ostentan representación. Debemos hacer un esfuerzo por mantenernos unidos y buscar la forma de presionar para que nuestros intereses sean defendidos. Quizás después de muchos años de madurar este tema, ha llegado el momento de plantearlo definitivamente y trabajar todos juntos para alcanzar nuestros objetivos comunes. Tal vez sería el momento de plantearnos una reflexión en profundidad de cómo podríamos defender nuestros intereses colectivamente. Ignacio Durall Rivas Comité científico A VEPA