Hepatozoonosis canina.Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos
Abstract
Se describen ocho casos de hepatozonoosis canina diagnosticados en la Clínica Veterinaria Canis mediante identificación del microorganismo en extensiones de sangre y lo médula ósea. Se incluyen el cuadro clínico, pruebas laboratoriales de diagnóstico, pautas de tratamiento y evolución clínica.
Full text
HEPATOZOONOSIS CANINA. ESTUDIO RETROSPECTIVO DE 8 CASOS CLíNICOS. ]. Cairó,]. Font,]. Gorraiz, N. Martín, M. Pallisera, C. Pons R E s N u M E Se describen ocho casos de hepatozonoosis canina diagnosticados en la Clínica Veterinaria Canis mediante identificación del microorganismo en extensiones de sangre ylo médula ósea. Se incluyen el cuadro clínico, pruebas laboratoriales de diagnóstico, pautas de tratamiento y evolución clínica. Palabras clave: Hepatozoon; Perro; Doxiciclina. A B s T T Re A Hight cases of canine hepatozoonosis diagnosed at Clinica Veterinaria Canis by identzfication of the organism on blood and/or bone marrow smears are descried. Clinical signs, hematologic and biochemistry findings, dzjferent treatment, protocois and jollow up are included. Key words: Hepatozoon; Dog; Doxycycline. INTRODUCCiÓN. Se ha descrito también Hepatozoon canis en coyotes, felinos, chacales y hienas. Otras especies de Hepatozoon se han descrito en reptiles y mamíferos ungulados'" 15). En España las primeras descripciones las realizaron García Fernández et al (24)en 1989 y Nieto et al en el mismo año(32). ffi La hepatozoonosis canina es una enfermedad producida por un protozoo parásito sanguíneo, Hepatozoon canis (lames 1905). Hepatozoon canis (Re.) fue descrito por primera vez en la India por Bentley (1905) con el nombre de Leucocytozoon. FueronJames y Gerrard (1905) quienes lo denominaron Hepatozoon en sus investigaciones realizadas en Malasia, Posteriormente fue descrito en Asia, África y Oriente Medio'': 7, 15, 28).En 1964 fue descrito por primera vez en Francia por Rioux'>", Posteriormente ha sido diagnosticado en Grecia'?". En 1978 Craig confirma su presencia en Estados Unidos principalmente en el estado de Tejas. Su distribución mundial está directamente relacionada con la presencia del vector que lo transmite, la garrapata Rhipicephalus sangzaneus. Canis Clínica Veterinaria. Girona. 'Iaxonómicamente el Hepatozoon canis se clasifica como: Phylum Apicomplexa Clase Sporozoea Subclase Coccidia Familia Haemogre ¡zan'nz"dae Género Hepatozoon 35
Hepatozoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó et al. Vol. 14, n," l, 1994 CICLO DE VIDA. Consta de tres fases: esporogonia, esquizogonia y g~et~gonia. El ciclo evolutivo se inicia cuando el perro mglere una garrapata, (Rhipicephalus sanguineus) contaminada con ooquistes de H.C. Los esporozoitos son liberados de los ooquistes en el intestino delgado del perro. Atraviesan la barrera intestinal y a través de la sangre o la linfa se diseminan por todo el organismo: rugado, pulmón, bazo, ganglios linfáticos, músculos, etc. En cada uno de estos órganos los esporoZOltOSpenetran en las células hospedadoras: maerófagos o células endoteliales. En su interior el esporozoito se transforma en esquizonte. La evolución del parásito es la misma en los diferentes tejidos'< n, 16). Hay dos tipos de esquizontes: los macroesquizontes y los microesquizontes. Si el esquizonte se transforma en macroesquizonte en el interior de las células hospedadoras, a la muerte de éstas se liberan los merozoitos que colonizan de nuevo otras células hospedadoras produciéndose macroesquizontes, formando así un ciclo de esquizogonia. El número de ciclos de esquizogonia puede ser ilimitado. Losesquizontes pueden también evolucionar a microesquizontes que una vez liberados del interior de las células hospedadoras darán lugar a los micromerozoitos. Éstos al penetrar en el interior de los leucocitos, formarán los gameto- <;,itos,apareciendo en la sangre circulante del perro. Esta es la fase más conocida y que nosotros visualizamos en los frotis sanguíneos de un animal parasitada. El tamaño del gametocito oscila entre 8 y 12 JLm por 3 y 6 JLm, en situación intracitoplasmática en las células polinucleares neutrófilas y a veces en los monocitos. Su localización intracitoplasmática hace que el núcleo de la célula hospedadora esté desplazado hacia la periferia. Todas las coloraciones clásicas (MayGrumwald Giemsa) o rápidas (Diff-Quick) tiñen con gran claridad los gametocitos. Cuando los leucocitos parasitados son ingeridos por una garrapata (Rhipicephalus sanguineus) en el momento de la picadura, en el interior de la garrapata se liberan los gametocitos. La unión de dos gametos forma un zigoto móvil, que atraviesa la pared intestinal de la garrapata y se aloja en el hemocele transformándose en un zigoto que se desarrollará para dar lugar a un 00 quiste maduro. En su interior contine 30/50 esporo quistes y cada uno de éstos encierra alrededor de 16 esporozoitos'< 12, 15,21). phalus sanguineus. Ésta está distribuida por todo el mundo, es poco agresiva con el hombre y parasita al ?erro. Ocasionalmente puede parasitar al gato, coneJO, zorro, etc. .. Interviene como vector en la transmisión de otras enfermedades: babesiosis, ehrlichiosis, fiebre de las montañas rocosas, fiebre botonesa mediterránea, etc. La garrapata Rhipicephalus sanguineus tiene un ciclo trifásico (3 hospedadores) monotropo (una sola especie parasitada). El desarrollo de la garrapata se ve favorecido por una temperatura de 25°/32° C y un grado de humedad del ambiente entre 75-82 %. La transmisión por la saliva de la garrapata durante la picadura no ha sido demostrada. Los esporozoitos se han encontrado en el hemocele, pero nunca en las glándulas salivares. En la garrapata existe una transmisión transestadial, pero no transovárica del parásito. Solamente las ninfas y los adultos pueden transmitir el Hepatozoon canis'» 4, !j, 21). PATOGENIA. Las investigaciones de los perros con hepatozoonosis natural o experimental indican que es una enfermedad compleja y precisa diversos factores o de la presencia de otros organismos patógenos para que se manifieste el síndrome clínico. Una infección asociada o un estado de inmunosupresión son muy importantes para reproducir experimentalmente la enfermedad en el perro, al igual que la existencia de un defecto congénito en la función de los neutrófilos. La edad del perro y el tiempo en que aparecen las manifestaciones clínicas, en especial las lesiones periósticas, son muy variables. Los cachorros, hasta la edad de 5-6 meses son resistentes a la infección experimental'" 15,21,25). No se conoce con precisión, el período de tiempo en que aparecen los síntomas clínicos y su evolución después de la ingestión de 00 quistes de una garrapata infestada. En la ingestión experimental aparece, a los 2-3 días postinoculación (Rl.), en el 50 %de los casos una diarrea sanguinolenta. La hipertermia inicial s; produce al 7° día (PI.) y se mantiene elevada durante 24 semanas. Los ganglios linfáticos aumentan de tamaño a partir de las 3 semanas (Pl.). La leucocitosis se produce a las 4 semanas al igual que empieza la descarga oculonasal y pérdida de peso. TRANSMISiÓN Aparecen depósitos de sustancia amiloide en dife- .. ~ rentes órganos al igual que se produce una vasculitis La transml.slO~ natural del H.C. se produce ~u~ny una glomerulonefritis en algunos perros. Esto indido el perro mgiere el vector, la garrapara Rhl P lffi que es importante la presencia de inmunocornple- ~h
Hepatozoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó er al. Vol. 14, n.o l, 1994 jos en la pato génesis de la hepatozoonosis canina. Se crean anticuerpos que no protegen, pero predisponen a la formación de inmunocornplejos'!". La hepatozoonosis canina se presenta frecuentemente asociada a otras enfermedades. En primer lugar a las transmitidas por la garrapata Rhipicephalus sanguineus, ehrlichiosis y algunos virus como el moquillo canino. Según diversos autores, entre el 40-60 % de los perros con hepatozoonosis clínica presentan asociados otros agentes patógenos'> 6. 7. 25. 30). Es difícil determinar si es el hepatozoon el que facilita la presencia de otras enfermedades o por el contrario son los diferentes agentes patógenos los que farecen las manifestaciones clínicas y las lesiones de la hepatozoonosise 7. 25). SíNTOMAS CLíNICOS. Es difícil discernir cuáles son los síntomas clínicos de la hepatozoonosis y cuáles los de las otras enfermedades asociadas. Algunos autores en África consideran al Hepatozoon canis como asintornático y a veces se diagnostica su presencia de forma fortuita'> 7. 25). La fiebre persistente e intermitente y la pérdida de peso son los síntomas que con mayor frecuencia aparecen. Otros síntomas son la diarrea, anorexia, abatimento, dolor generalizado, paresis o parálisis lumbar y supuración oculonasal. El dolor generalizado provoca que los perros algunas veces sean incapaces de desplazarse y se quejan a la mínima manipulación. Esta hiperestesia puede ser debida a las reacciones periósticas o a la inflamación rnuscularv16. 19. 30). En general la fiebre no responde a un tratamiento antibiótico. Oscila entre 39,4-40,8° C y puede ser la causa del abatimiento. La anorexia y la pérdida de peso van íntimamente relacionados, pero en los casos crónicos, la hepatozoonosis es una enfermedad que produce caquexia del animal. Esta enfermedad presenta una evolución de tipo cíclico. El perro puede presentar episodios de aparente remisión sin tratamiento alguno, pero posteriormente vuelven a aparecer períodos de recaída clínica sin causa aparente. Si el animal se recupera, los períodos asintomáticos son cada vez más largos, y si empeora más cortos (15). cular. En el frotis de sangre periférica teñido por método rápido Diff-Quick podemos visualizar los gametocitos en el interior del citoplasma de los neutrófilos o monocitos parasitados. El grado de parasitemia es muy variable, pero un frotis negativo no puede descartar la existencia de hepatozoonosis'': 4). La biopsia de tejido muscular puede ser necesaria para diagnosticar la enfermedad. En ella se pueden visualizar los micro y macromerozoitos, así como piogranulomas no encapsulados. Existe una serie de signos hematológicos que son: leucocitosis con neutrofilia y desviación a la izquierda (de la curva de Arneth); presencia de monocitosis. La eosinofilia es más inconstante. Puede aparecer una anemia de tipo no regenerativov". Los valores bioquímicos en sangre que pueden estar alterados son: la urea, en casos en los que exista una insuficiencia renal, aunque se presenta con poca frecuencia. La glucosa puede ser normal o algo disminuida. Aun cuando exista inflamación del tejido muscular, la e.P.K. (creatín-fosfo-quinasa) suele ser normal. Las fosfatasas alcalinas sufren un ligero aumento (90-350 UUl). La albúmina desciende yel fósforo inorgánico aumenta. El diagnóstico clínico, basado en la historia, la exploración física y los síntomas clínicos, sólo puede ser de «sospecha de» Re. Cuando el perro presenta una fatiga injustificada, un adelgazamiento progresivo de origen desconocido, fiebres recurrentes resistentes al tratamiento con antibióticos o una reacción perióstica en la radiografía, nos puede hacer pensar en la posibilidad de una hepatozoonosis. Al ser una enfermedad que no presenta sintomarología clínica específica y al estar en la mitad de los casos asociada a otras patologías parasitarias, bacterianas o víricas nos obliga a realizar un diagnóstico diferencial con leishmaniosis, ehrlichiosis, babesiosis, filariosis, parásitos intestinales, etc. Los signos radiográficos pueden ser muy evidentes o inexistentes. En las inserciones musculares de los huesos se produce una proliferación perióstica manifiesta. Pueden aparecer en los huesos largos y en la columna vertebral. Son más frecuentes en perros menores de un año, que en perros viejos'> 5. 19. 28). LESIONES. Las lesiones macroscópicas son poco específicas: ade!- DIAGNÓSTICO. gazamiento, atrofia muscular, caquexia y a veces adenopatías, hepato y/o esplenomegalia, congestión pulmonar. Las reacciones periósticas atribuibles a Re. El diagnóstico definitivo de Re. se puede realizar han sido descritas con mayor o menor incidencia por mediante frotis sanguíneoo biopsiade tejido mffiversos autores.A vecespresentan variacionesde la
Hepatozoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó et al. Vol. 14. nv l, 1994 intensidad y la localización en los huesos largos. No existe relación entre la duración de la enfermedad y el tipo o gravedad de las lesiones óseas. Durante la evolución de este proceso patológico algunas lesiones desaparecen y otras se instauran de nuevo'- s, 17, 28). Los esquizontes pueden encontrarse en diversos órganos y en el tejido muscular estriado, liso y cardíaco en diferentes estadios de evolución. A veces existen lesiones necróticas con infiltrado de células polinucleares. Se han descrito depósitos de sustancia amiloide en riñón y bazo'"- 17). TRATAMIENTO. Un gran número de productos antiprotozoos, así como antibióticos, han sido utilizados para el tratamiento del H.e. Existen criterios y resultados muy diferentes según los autores, pero en general coinciden en que ninguno es totalmente eficaz. Actualmente parece ser que la combinación de dipropionato de imidocarb (Carbesia) y oxitetraciclina resulta la más adecuada para eliminar la parasitemia. Pero se discute su eficacia específica frente al Re. ya que también son activos contra la piroplasmosis y la ehrlichiosis. Cuando exista la leishmania asociada al H.e., el antimoniato de N-metil glucamina debe añadirse a esta terapéutica(2,3. s, io, 19. 22, 33, 38). / ~ C1!ZJf)) HEMOCELE ooquistes ~ ~ .. : PARED -v vINTESTI NAL Q 't zigoto fusión gametos El tratamiento de tipo paliativo para disminuir el dolor está basado en fármacos como la aspirina, fenilbutazona y flunixín. Los glucocorticoides a largo plazo parece que empeoran la enfermedad'< IS). PREVENCiÓN. Está fundamentalmente orientada a eliminar el vector-hospedador intermediario: la garrapata Rhipicephalus sanguineus. También es importante intentar diagnosticar los perros portadores asintomáticos, ya que constituyen un reservorio importante de la enfermedad'' 17). Actualmente no existe ningún tratamiento preventivo eficaz que desarrolle una acción profiláctica frente al contagio por Hepatozoon canzJi.7.20). MATERIAL Y MÉTODOS. El presente trabajo está realizado con 8 perros diagnosticados de Hepatozoon canis por la visualización microscópica de gametocitos en el interior de los leucocitos. Los animales fueron presentados en la Clínica Veterinaria Canis de Girona entre los meses de mayo a noviembre de 1992. Losmotivos de consulta más haFig. 1. Ciclo de vida del Hepatozoon canis en el perro y en la garrapata (R. sanguineus). 8B R. sanguineus Perro PARED ~ (1\ INTESTINAL ~ ~ F<> li! 6'6' .-, ~~ ! SANGRE . . esporoquiste 1] LI NFA esporula~IOtne esporozoitos ij)CJ esporoqUls r===t" \j~. esporozoitos C. HUÉSPED ~ @ macroesquizonte ~ b= ~ LEUCOCITOS macromerozoito -ê=ll== ~ Ç= & el *= ~'., ~ micromerozoitos ~ <;== gametocito gametocito microesquizonte =
Hcpatozoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó er al. Vol. 14, n," l, 1994 bituales fueron abatimiento, anorexia, fiebre y la presencia de garrapatas (Rhipicephalus sanguineus) en la piel (Fig. 1). Las pruebas de laboratorio incluyeron: un hemograma completo, determinaciones bioquímicas de proteínas totales, urea, creatinina, glucosa, electroforesis de proteínas plasmáticas, citología de médula ósea y determinación de la tasa de anticuerpos de leishmaniosis y ehrlichiosis. Los medicamentos utilizados en el tratamiento de la hepatozoonosis, (Tabla III) fueron dipropionato de imidocarb a la dosis de 5 mg/kg/1.M. en dos inyecciones con un intervalo de 14 días; doxiciclina a dosis de 5 mg/kg, por vía oral durante 14 días; ivermectina a dosis de 300 p,g. Otros fármacos ensayados fueron sulfa-trimetoprim, tricolam, antimoniato de Nrnetilglucamina yfebantelv 5. 10. 19. 33. 38). Loscriterios para la evaluación de la eficacia del tratamiento fueron la disminución y posterior desaparición de la sintomatología clínica y la ausencia de parasitemia en los frotis sanguíneos a los 3-4 meses postratamiento. En los casos en que había otra enfermedad asociada, fueron los análisis coprológicos negativos, la evolución de la relación de las proteínas plasmáticas valoradas con el proteinograma, y el número de plaquetas. Tabla I. Anamnesis, 'cuadro clínico. RESULTADOS. Las razas de los animales estudiados fueron: 4 cruzados, 2pastores alemanes, 1grifón y 1bruno de jura. La aptitud de 6 perros era la caza, y 2 de guarda y compañía. La edad osciló entre 2 y 8 años. En cuanto al sexo, 7 eran machos y 1 hembra (Tabla I). El motivo de la consulta en general fue abatimiento, anorexia y pérdida de peso. Sólo en el caso 8 el diagnóstico de hepatozoonosis fue consecuencia de una analítica de rutina preoperatoria. La presencia de ectoparásitos, en especial garrapatas, fue una característica casi constante. Los signos clínicos fueron: fiebre en los casos 2-34-6, hipotermia asociada a insuficiencia renal grave en el caso n'' 7, mucosas pálidas, estado general deteriorado y pérdida de peso. En el caso 3 se observaron hemorragias nasales y petequias. El caso 2 presentaba dificultad en la marcha. La supuración óculonasal era evidente en los perros 1 y6. Los resultados de los análisis laboratoriales están resumidos en la Tabla 1. El hematocrito fue normal solamente en los perros 7 y 8. En el resto de los animales su valor lo consideramos bajo y por lo general Caso n" Raza Edad Sexo Motivo consulta Exploración física Hto Leucocitos Prot.-tot. A/G Urea Creas Glucosa Fecha % totales gr/I gr/I gr/I gr/I 1 Cruzado 6 años M Abatimiento/ Mal estado general 20 14600 8,5 0,45 20 183 anorexia Mucosas pálidas 3/VII/92 Supuración oculonasal 2 Cruzado 4 años M Pérdida peso/ Fiebre 40,2 35 11700 8,3 0,37 24 1,4 86 dificultad en Adenopatía 6/VIl/92 la marcha Síndrome seborreico 3Grifón 3 años M Hemorragia Fiebre 39,9 32 8400 8,8 0,25 18 0,8 101 nasal Mucosas pálidas 6/VIl/92 Petequias-Equimosis 4 Pastor 5 años M Cansancio/ Fiebre 39,2 22 3500 8 0,31 31 i.i 98 alemán anorexia/ Mucosas pálidas 25/VIl/92 sospecha leish. Equimosis 5Pastor 2 años H Abatimiento/ Deshidratación 39 14200 10 0,25 350 5,2 87 alemán vómitos/ Adenopatía moderada 13/VII/92 diarrea Microhernaruria Proteinuria +++ 6Bruno 7 años M Fatiga/ Fiebre 39,8 25 12500 8,5 0,22 45 1,4 115 del Jura anorexia Mucosas pálidas 1l/VII/92 Pérdida masa muscular Supuración oculonasal 7Cruzado 8 años M Vómitos/ Hipotermia 37,1 40 19500 70,24 390 10 89 descamación Deshidratación 16/VIII92 cutánea Mal estado general Adenopatía moderada 8 Cruzado 5 años M Tumor cutáneo 42 10500 80,35 25 1 105 analítica preBuen estado general 25/VIIII92 operatoria aB /ÍfI
ffi Hepatozocnosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó et al. Vol. 14, n.O l, 1994 asociado a unos niveles de proteínas plasmáticas que oscilan entre 8,5 gil y 10 gil. Los valores de leucocitos totales oscilaron entre 8500 y 19500. Solamente el perro na 4 presentó una leucopenia manifiesta. Los resultados bioquímicos más relevantes se produjeron en los casos 5 y 7, en los que la elevación de la urea y la creatinina fue importante, confirmando la existencia de una insuficiencia renal crónica. En todos estos perros realizamos una electroforesis de las proteínas plasmáticas. La relación albúmina/globulina estaba muy alterada en los casos 5, 6, 7 Y fue inferior a 0,30. Siempre existió un descenso de la fracción de las albúminas y un aumento de la fracción {3 y 'Y. El diagnóstico de hepatozoonosis lo basamos en la visualización de gametocitos en el interior de los leucocitos, en frotis de sangre periférica. Atodos los perros les realizamos también una punción/aspiración de médula ósea en la unión costo-condral. En dos casos observamos la presencia de Hepatozoon, casos 1 y 4. En los casos 5 y 7 diagnosticamos Leishmanias por la identificación de los promastigotes en el interior de los macrófagos. En ningún caso logramos visualizar ninguna mórula de Ehrlichia canis en el interior de los monocitos, en los exámenes de los frotis sanguíneos (Tabla lI). Realizamos la determinación de la tasa de anticuerpos frente a laleishmaniosis y la ehrlichiosis por medio de la técnica de inmunofluorescencia indirecta, que remitimos a un laboratorio especializado. Los caTabla Il. Diagnóstico diferencial, tratamiento, evolución. sos 1, 3 y 4 fueron positivos a la ehrlichiosis y los casos 2, 5, y 7 a la leishmaniosis. El caso 6 fue negativo a las dos enfermedades anteriores, pero el análisis de heces realizado con la técnica de flotación nos reveló la presencia de ancylostomas. Solamente en el caso 8 no diagnosticamos ninguna enfermedad asociada a la hepatozoonosis. En todos los animales que tratamos, utilizamos imidocarb a la dosis indicada. En el caso 1, la asociamos a la combinación sulfa/trimetoprim, en los restantes animales la asociación fue con la doxiciclina por vía oral durante 14 días a la dosis de 5 mg/kg/12 h. la asociación de imidocarb, 2 inyecciones subcutáneas con un intervalo de 14 días y la doxiciclina vía oral durante 14 días es lo que denominamos primer ciclo de tratamiento. En todos los perros que sobrevivieron a las dos semanas de tratamiento todavía los frotis sanguíneos eran positivos a Hepatozoon canis. Descansamos 7 días de tratamiento y después iniciamos un segundo ciclo terapéutico igual que el primero. En los casos 3 y 6 realizamos tres ciclos de tratamiento con dos semanas intercaladas de descanso. La ivermectina la utilizamos en los casos 6 y 8 para eliminar las garrapatas a dosis de 300 p,g/kg por vía subcutánea. El antimoniato de N-metil-glucamina lo administramos en tres casos (2, 5, 7) en los cuales habíamos diagnosticado leishmaniosis. La sueroterapia la utilizamos en los animales con insuficiencia renal, casos 4y 7; consistió rehidratar con suero lactato de ringer y diuresis con suero de glucosa hipertónica al 20 %. Caso Frotis Médula Enfermedades Tratamiento Evolución nO sanguíneo ósea asociadas clínica 1Hepatozoon +++ Hepatozoon + * IFI ehtlichia + 1/40 Carbesia Empeoramiento progresivo IFI leishmania negativo Sulfaltrimettopim Muertes a las 2 semanas** 2Hepatozoon + - IFI ehtlichia negarivo Carbesia + glucantine 2 semanas estado estacionario * IFI Ieishrnania-s 1/1280 Sulfa/trirnetropirn (2 S) 3 semanas mejoría clínica Ronaxán (3 S) 3 meses mejoría analítica 3Hepatozoon ++ - * IFI ehtlichia + 1/20 Carbesia + ronaxan Mejoría lenta peto IFI leishmania negativo progresiva. Frotis negativo a los 3 meses 4Hepatozoon + Hepatozoon +* IFI ehtlichia + 1/40 Carbesia + tonaxán Curación a los 2 meses IFI leishmania negativo Tiicolan + laurabolín Frotis negativo 5Hepatozoon + Leisbmania ++ IFI ehtlichia negativo Suerorerapia ¡ glucantirne Muerte a los 5 días por * IFI leishmania+ 1/1280 Carbesia + tonaxán insuficiencia renal ** 6 Hepatozoon ++ - IFI ehrlichia negativo Carbesia + tonaxán Recuperación lenta IFI leishmania negativo Rintal + lVomec Frotis + a los 2 meses * Ancilostomas negativo a los 4 meses 7 Hepaiozoon + Leishmania +++ IFI ehtlichia negativo Sueroterpia + glucantime Muerte a los 9 días por * IFI leishmanias + 1/640 Carbesia +tonaxán insuficiencia renal ** 8Hepatozoon +~IFI ehtlichia negativo Carbesia +tonaxán Evolución favorable IFI leishmania negativo Ivomec Cicatrización normal herida Frotis negativo 2 meses ** Muerte del animal, 42
Hepawzoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos.). Cairó cr al. Vol. 14, n.O l, 1994 Tabla m. Fármacos utilizados. Nombre comercial Laboratorio Dosis Carbesia Ronaxán Glueancime Coopers Vererinaire Rhêne Mérieux Rhóne Mérieux Abactrim Roche Rinral Bayer Imovee Tricolam Merek Sharp & Dohme Pfizer Iverrnecrina Tinidazol La evolución clínica fue favorable en 5 perros (casos 2, 3, 4, 6 y 8) con una mejoría clínica a las dos semanas de tratamiento y frotis sanguíneos negativos a la visualización de gametocitos de Hepatozoon canis a los tres meses de haber iniciado el tratamiento. La muerte del animal se produjo en tres casos (L, 5 y 7). En los casos 5 y 7 se trataba de animales con insuficiencia renal crónica, asociada a la leishmaniosis y hepatozoonosis. DISCUSiÓN En nuestra serie con un número reducido de perros, no observamos en los ocho ninguna tendencia en la distribución de raza, edad o sexo. Atribuimos al azar ya la mayor tendencia a utilizar machos para la caza, la presentación en 2 hembras y 6 machos. En el primer perro el diagnóstico fue fortuito ya que al tratarse de un animal con anemia (microhematocrito 20 %) e hiperproteinemia (8,5 gr/l), la siguiente prueba de laboratorio que realizamos fue el examen citológico de un aspirado de médula ósea mediante punción en la unión costocondral y tinción con DiffQuick con el fin de realizar un diagnóstico etiológico de leishmaniosis canina, al ser nuestra región una zona endémica de Ieishmaniosis'"- 13. 27. 33). En el frotis de médula ósea fue donde visualizamos gametocitos de Hepatozoon canis intraleucocitarios. Posteriormente al realizar una extensión de sangre periférica para efectuar el hemograma aparecieron una mayor cantidad de gametocitos parasitando a los neutrófilos. La característica más importante en nuestra serie de ocho perros diagnosticados de Hepatozoon canis, es la presentación de otras enfermedades parasitarias asociadas. Sólo en uno (caso 8) no diagnosticamos ninguna enfermedad parasitaria, bacteriana ni vírica. Hay Composición lmidoearb Doxieiclina Anrimoniaro de N-merilgueamina Sulfameroxazol + 'Irimerroprirn Febanrel 5 mg/kg/I.M. 5 mg/kg/12 h/V.O. 75 mg/kg/24 b/S.e. 15 mg/kg/12 hIV.O. 50 mg/kg/24 h 3 días VIO 300 JLg/kg/S.e. 50 mg/kg/24 hIV.O. que recordar que en los perros infectados por erhlichiosis el test serológico es positivo a los 7 ó 28 días postinfección'< 23. 40. 41). En estos perros sólo realizamos una única determinación de anticuerpos de Erhlichia canis, con lo cual podría darse la posibilidad de que algunos animales negativos en el primer análisis, resultasen positivos en un segundo análisis realizado en un intervalo de 3 semanas. Varios autores han diagnosticado la hepatozoonosis asociada con otras enfermedades: leishmaniosis, ehrlichiosis, piroplasmosis, filariosis, demodicosis, maquillo canina, etd 3• 5. 6. 2i. 25). En nuestro caso es imposible describir unas manifestaciones clínicas y laboratoriales de la hepatozoonosis, ya que casi todos los perros mostraban una sintomatología clínica compatible con la leishmaniosis o la ehrlichiosis, enfermedades endémicas en la zona'< 31), tal como hemos descrito anteriormente. Todo ello nos obliga a reflexionar acerca del verdadero poder patógeno del Hepatozoon canis y su grado de incidencia ya que puede ocurrir que sólo lo diagnostiquemos en casos muy graves y que pasen desapercibidos en otros. Algunos autores consideran al Hepaiozoon como un parásito no patógeno'"? y los síntomas y lesiones que presentan los perros se deben a otras enfermedades parasitarias, que serían las que provocarían los verdaderos estados patológicos. Según otros investigadores las manifiestaciones clínicas de la hepatozoonosis no están claramente definidasi'". Craig describe en el estado de Tejas una patología muscular y ósea, con dolor articular, claudicaciones, miositis y proliferaciones periósticas en los huesos que otros autores no describen en sus pacientes. En nuestra serie, sólo un perro (caso 2) presentaba dificultad en la marcha y claudicaciones intermitentes que nosotros atribuimos a la leishmaniosis. Pero no se realizó ningún estudio radiológico sistemático, para averiguar si existían o no reacciones periósticas'" 16. 17). 43
Hepatczooncsis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó et al. Vol. 14, n.O 1, 1994 Fig. 2. Gamerociros de H canis en el interior de polinucleares neutrófilos. Frotis sanguíneo (Diff-Quick, * 200). Fig. 3. Gametocito de H canis en el interior de un polinuclear neutrófilo. Froris sanguíneo (Diff-Quick, * 500). Varios autores(3,16)describen como técnica de diagPara valorar la eficacia de los fármacos empleados nóstico la biopsia de tejido muscular, donde se oben el tratamiento, nos encontramos frente al mismo servan quistes de Hepatozoon y una miositis piograproblema que señalábamos en la sintomatología clínulomatosa. En esta serie de casos no realizamos ninnica. La existencia de enfermedades asociadas, y en guna biopsia de tejido muscular ni necropsia a los este caso concreto, la ehrlichiosis canina, hace que el animales muertos. tratamiento sea igual al utilizado para Hepatozoon Según algunos autores'> 6,12)la razón por la que se canis, es decir la asociación de Carbesia y Vibracina. describen cuadros patológicos tan diferentes, puede La Carbesia tiene la ventaja de que también se utiliser debida a que existan probablemente diferentes vaza para el tratamiento de la babesiosis, presentando riedades o cepas de Hepatozoon con una patogeniciuna gran eficacia'> 19,39). dad bien diferenciada. Según algunos autores'> 7, I>.19)los criterios para evaLa anemia es una constante en los perros con heluar la eficacia del tratamiento de la hepatozoonosis patozoonosisv 6,19, 3D). La leucopenia del caso 4 con son complejos y difíciles de determinar. 3500 leucocitos, puede deberse a la presencia de EhrLa muerte de los perros de los casos 5y 7 no es de lichia canis; ya que a veces produce una pancitopenia extrañar, ya que pocos son los animales que sobrevigeneralizada. En ningún caso el número total de leuven a una insuficiencia renal crónica asociada a la leishcocitos fue superior a 20000(B, 11, 31,36).Se han publimaniosisv" 20,22). cado resultados muy diferentes por Barton en el estaEn todos los casos, la visualización de gametocitos do de Tejas con una media de leucocitos totales supeen el interior de los leucocitos, no debe considerarse rior a los 50000; según ellos, como consecuencia de jamás la clave del problema'» 3D)sino que nos debe una miositis piogranulomatosa'". inducir a realizar todas las pruebas complementarias En nuestra serie de perros debemos señalar el escaposibles para obtener un diagnóstico diferencial lo más so valor que tiene el proteinograma para realizar un amplio posible. El tratamiento debe estar orientado diagnóstico diferencial con la piroplasmosis, leishmaa todas las patologías existentes sin omitir ninguna. niosis y ehrlichiosis. La elevada difusión del hospedador Coincidimos igual que otros autores'< 19,30)en seintermediario, la garrapata Rhipicephalus sanguineus, ñalarque la hepatozoonosis puede aparecer como una que actúa también como vector de otras enfermeda-infección protozoaria asintomática, que puede transdes parasitarias, babesias y ehrlichias, puede ser la cauformarse en sintomática en perros que presentan una sa de que se presenten asociadas en el perro'>' 12,30). enfermedad mediada por células o inmunosupresión. Coincidimos con algunos autores'P 30)en haber Esto último puede ser provocado por microorganisdiagnosticado hepatozoonosis con mayor frecuencia mas infecciosos o fármacos. durante el período de mayo a septiembre. Esta distriCreemos que una serie de casos reducida como la bución estacional probablemente sea debida al mayor nuestra, asociada a varias enfermedades parasitarias, período de actividad de la garrapata en nuestra área. no permite extraer afirmaciones claras sobre la hepaPara aumentar las posibilidades de diagnóstico etiotozoonosis canina y son necesarios estudios epidemiológico de ehrlichiosis en el examen de los frotis sanlógicos para poder determinar su incidencia renal, al guíneos deberíamos haber realizado una leucoconcenigual que trabajos experimentales para poder conotración, técnica que no utilizamos en ninguno de los cer el verdadero poder patógeno y evaluar la eficacia ffi su justa medida de la terapéutica. casos descritos aquí'" ia, 29). 44
Heparozoonosis canina. Estudio retrospectivo de 8 casos clínicos. J. Cairó er a1. Vol. 14, n.o 1, 1994 AGRADECIMIENTOS A la Profesora Montserrat Partús, a la Dra. Laura Cardona, al Sr. Lluís Xirgo, a los Laboratorios Dr. Esteve y a los Laboratorios Rhóne-Mérieux. BIBLIOGRAFíA 1. Abdullahi, su. Canine Hepatozoonosis in Current Veterinary Therapy IX: Small Animal Pracrice, 1099-1100 WB Saunders Co, Philadelphia, 1986. 2. Adeyanju, ].B., Aliu, YO. Chemotherapy of canine ehrlichiosis and babesiosis with imidocarb dipropionare. jAAHA 18: 827-830, 1982. 3. Barton, CL., Russo, E.A., Craig, TM. Canine Heparozoonosis: A retrospective srudy of 15 narurally occurring cases. jAAHA 21: 125-134, 1985. 4. Beaufils, ].P, Manin-Granel,]. Hepatozoonose canine. Pan. 1: Erude bibliographique. Prat. Méd. Chir. Anim. Comp. 23-2: 127-137, 1988. 5. Beaufils,].P, Manin-Granel,]., Bertrand, F. Hepatozoonose canine. 2e partie: a propos de 28 cas. Prat. Méd. Chir. Anim. Comp. 23-4: 281-283, 1988. 6. 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