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Interrelación entre buriles y recortes de buril : implicaciones arqueológicas

Arrizabalaga, Álvaro

Abstract

Los buriles suponen uno de los tipos más representativos dentro de los conjuntos Uticos, sobre todo para el estudio del Paleolítico superior. Como resultado de su proceso de talla se obtienen también los característicos golpes o recortes de buril. Ambos elementos son fácilmente diferenciables, y proponemos un estudio conjunto de los mismos que puede proporcionar interesantes datos al menos en los siguientes puntos : (1) Diferenciación de los propios buriles, en casos no seguros. (2) Establecimiento del verdadero proceso técnico en la talla de un conjunto de buriles. (3) Apoyo estratigráfico. (4) Todo tipo de implicaciones de orden cultural, reconstrucción de los mecanismos de depósito de evidencias y su posterior deterioro, etc.

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Tecnología y Cadenas Operativas Lincas U.A.B., 15-18 Enero 1991 Treballs d'Arqueologia, I, 1991 INTERRELACION ENTRE BURILES Y RECORTES DE BURIL IMPLICACIONES ARQUEOLÓGICAS AWaro ARRIZABALAGA1 RESUMEN Los buriles suponen uno de los tipos más representativos dentro de los conjuntos Uticos, sobre todo para el estudio del Paleolítico superior. Como resultado de su proceso de talla se obtienen también los característicos golpes o recortes de buril. Ambos elementos son fácilmente diferenciables, y proponemos un estudio conjunto de los mismos que puede proporcionar interesantes datos al menos en los siguientes puntos: - Diferenciación de los propios buriles, en casos no seguros. - Establecimiento del verdadero proceso técnico en la talla de un conjunto de buriles. - Apoyo estratigráfico. - Todo tipo de implicaciones de orden cultural, reconstrucción de los mecanismos de depósito de evidencias y su posterior deterioro, etc. RESUME Les burins sont l'un des types, le plus representan/dans les ensembles lithiques, surtout pourl'étude du Paléolithique superieur. Dans le cours de tailtc oü t 'on obtient s 'originent aussi les característiques coups de burin. Ces deux elements sont facilement différentiels et nousproposons leur étude d'ensemble qui peut fournir des renseignements interéssantes au moins dans les points suivants: - Differenciation des propes burins, dans les cas, non pas súrs. - Etablissement du vrai processus téchnique dans la taille d'un ensemble de burins. - Aide estratigraphique. - Joule sorte d'implications d'ordre culture i, reconstruction des mecanismes de dépot de restes et leur posterieur détérioration, etc. PRESENTACIÓN En 1988 nos hicimos cargo de la excavación de un yacimiento con niveles del Paleolítico superior inicial en la provincia de Guipúzcoa (Labeko Koba, Mondragón). Las circunstancias de la excavación (vaciado integral del depósito, excavación detallada, control de criba con agua, delimitación de la extensión del yacimiento, etc..,) nos permiten considerar que contamos con el total de los restos conservados en el lugar. Esta situación aconseja ensayar toda suerte de estudios relacionados con el desarrollo de la cadena operativa 1 Becario F.P.I. Dpto. de Educación del Gobierno Vasco. Universidad del País Vasco. Dpto. Geografía, Prehistoria y Arqueología. C7 Asúa a/n. 01008. Vitoria - Gaste iz. 2*3 dentro de Labeko Koba y en relación con otros yacimientos cercanos, muy en particular Lexetxiki. Vayan por delante unas reflexiones iniciales sobre los primeros resultados de este estudio, aplicados a las posibilidades que ofrece la interrelación entre los buriles y golpes de buril presentes en un lugar arqueológico. EL BURIL Y EL RECORTE DE BURIL El útil que denominamos buril viene siendo individualizado en todas las clasificaciones como exponente de la cultura material prehistórica, supuestamente relacionado con el trabajo del hueso y el asta. La primera utilización del término en un contexto arqueológico parece remontarse a 1860 (Troyon, 1860). Durante un período relativamente largo se debate en relación a su carácter de utensilio y su funcionalidad. Finalmente, en 1910, los Bouyssonie y Barden elaboraron la primera clasificación general, y en 1911 Bourlon desarrolla ya una monografía al respecto. Las definiciones que se han dado del buril no presentan variaciones sensibles a lo largo del tiempo: '...presentera un biseau plus ou moins tronchara el plus resistan: à la rupture que le bord d 'une lame ordinaire; ce biseau est obtenu par l'enlevement d'une ou de plusiers ¡amelles, gráce ou coup de burin '. (BOUYSSONIE «a/., 1910). '...caractérisés par un ou deux enlevements ou groupes d 'enlevements lamellaíres qui determinem une arete simple ou polygonale ginéralement nórmale à la face plañe de la lame ou de l'éclat. ' (LAPLACE, 1957). Esto unidad de criterios se desvanece, sin embargo, a la hora de elaborar sistemáticas de clasificación de las distintas variedades de buril. Bourlon, Bordes, Sonneville-Bordes, Laplace, Pradel, Cheynier o Leroi-Gourhan entre otros, han elaborado sucesivas clasificaciones, combinando criterios morfológicos y técnicos. S.A. Semenov (1981) opina que el haber adoptado como primer indicio de buril la presencia de las facetas o planos de buril ha desviado la atención excesivamente hacia su polimorfismo y variabilidad. Desarrolla un estudio funcional entre los útiles clasificados como buriles por sus colegas observando su frecuente uso como taladro o cuchillo, o incluso el empleo de la técnica de buril para eliminar una arista cortante opuesto a un filo (un medio para conformar un dorso). Usos alternativos de la técnica del golpe de buril han sido descritos también por Tixier para elaborar las puntas de flecha foliáceas (Tixier, 1966). Partiendo de un estudio funcional pueden ponerse en entredicho algunos tipos concretos de buril: así, A. Leroi-Gourhan entre otros menciona la posibilidad de que los llamados buriles nucleiformes se correspondan con auténticos núcleos de laminitos (Leroi-Gourhan, 1988). También Semenov pone en duda el carácter de buril de la extremidad correspondiente en un útil mixto, como el buril-raspador. En su opinión se trato más bien de una técnica para preparar el enmangue del verdadero útil, el opuesto. J.L. Piel-Desruisseaux resalto también esta doble utilización de la técnica de buril (Piel-Desruisseaux, 1989), bien para preparar un filo para ser utilizado como buril, bien para modificar la morfología del instrumento. Incluyendo estos casos extremos, de funcionalidad dudosa, todas las clasificaciones actuales se articulan en tomo a la disposición y organización de las llamadas facetas o paños de buril. Con el fin de obtener estos planos, a un tiempo estrechos, aguzados y robustos, se le aplican al soporte una serie de golpes, como consecuencia de los cuales se desprenden los llamados Golpes o Recortes de Buril. Puesto que estos recortes de buril no son fin en el proceso técnico de tolla (salvo en algún caso concreto, como el descrito por R. Horiot (1965)) sino resultado obligado de la obtención de un buril, podríamos considerarlo en general como resto de tolla, o una modalidad particular de avivado. Sin embargo, conviene destocar algunas particularidades de estos recortes de buril: 264 1.- Resultan bastante fácilmente identificables, en particular por la tendencia helicoide de su sección longitudinal. 2.- Reflejan, incluso mejor que el propio buril, el proceso técnico previo a la extracción del golpe de buril (lo que se suele denominar la preparación del buril). 3.- Está vinculado al modo de retoque de buril, de forma que todo recorte de buril implica la existencia de un retoque de buril y de todo buril se ha extraído al menos un golpe de buril. El buril puede ser múltiple e incluir distintas fases de reavivado, pero normalmente producirá siempre menos restos de talla que una simple lámina retocada, siendo estos además mucho más fácilmente discriminables del conjunto de lasquitas y laminitas del yacimiento. Esta circunstancia nos permite ensayar una modalidad de remontaje de talla. Nuestro objetivo a la hora de escribir estas líneas es argumentar la necesidad de estudiar de modo conjunto buriles y recortes de buril, tratando además de ponerlos en mutua relación. TÉCNICAS DE FABRICACIÓN DE LOS BURILES Las clasificaciones de uso más corriente en relación con los buriles implican cierta variabilidad en su técnica de fabricación. Todos los autores reconocen un importante papel a la preparación del plano sobre el que finalmente se aplicará el golpe de buril, distinguiendo un primer nivel de buriles diedros, sobre truncadura y sobre fractura o plano natural. Sobre esta clasificación primaria se distingue un segundo nivel según la incidencia de caracteres de rango supuestamente menor, a saber: 1.- Angulo sobre el que se incide con el golpe de buril (CB), originando buriles de ángulo, de eje, desviados, etc. 2.- Cara de la pieza a la que afecta la extracción, dando lugar a buriles normales, planos directos, inversos, etc. 3.- Retoque previo del lateral sobre el que incidirá el paño del buril para dirigir de algún modo el desarrollo de su faceta. 4.- Preparación de un retoque de paro o escotadura, cuya función deberá de ser la de marcar un punto de término a la faceta de buril. 5.- Multiplicidad del buril. La combinación de algunos de estos caracteres determina a su vez la individualización de tipos concretos, como el Buril de Noailles, a los que frecuentemente se les otorga una fuerte carga cultural y estratigráfica. UTILIDADES DE LA INTERRELACION ENTRE BURILES V RECORTES DE BURIL Determinación del buril Si prescindimos del soporte gráfico habitual en todas las clasificaciones de buriles, de cuando en cuando encontramos ciertas dificultades prácticas para clasificar o describir soportes con facetas burinoides. Por un lado, dentro del proceso de talla se originan fracturas y fisuras, en ocasiones camufladas dentro del propio soporte y que afloran tras su deterioro, asemejando buriles. Por otra parte, un golpe accidental aplicado a un soporte en el ángulo oportuno, p. ej. como resultado de una caída, origina un buril de fortuna, que puede ser difícilmente diferenciable de un buril de ángulo sobre plano natural. En los casos en los que hay ciertas dudas sobre el carácter de buril de un útil, además de las propias rutinas del yacimiento, el investigador recurre a ciertos criterios de determi- :65 fig. 1: (1)(2) Pincevent. Eliminación de la truncadura de la pieza en sucesivos golpea, para obtener un buril diedro finalmente. (3) Pincevent. Eliminación del retoque previo de la lámina al extraer el CB. (4) Labeko Koba. Detenninación del buril (la última extracción se solapa con una fiaura natural). Apoyo estratigráfico. (5) Ubeko Koba. Eliminación de la truncadura y el retoque lateral al extraer el CB. 266 nación: presencia de una preparación previa del plano de percusión, de un retoque lateral en el soporte (transversal al eje de lascado), de una escotadura de paro, de unas fases previas de avivado del buril. El criterio de la cara del soporte a la que afecte el paño del buril no sirve para descartar ni las fracturas burinoides, ni los buriles de fortuna. En cuanto a los otros elementos, todos pueden desaparecer durante el proceso de fabricación y el devenir posterior del buril(por rotura accidental). As(, el CB arranca frecuentemente indicios de su preparación como el retoque previo o de paro. Cualquiera de estos se reflejará entonces mejor en el CB que en el propio buril. En algunos yacimientos con cronologías correspondientes al Paleolítico superior inicial, la presencia de buriles de ángulo sobre plano natural plantea alguno de estos problemas prácticos, puesto que suponen un porcentaje apreciable dentro del conjunto. En algunos casos han sido reavivados con golpes menores a los anteriores, con lo que la intencionalidad del buril está clara. Si, por el contrario, el último golpe de buril es el de mayores dimensiones, arrancará las improntas dejadas por extracciones anteriores. Se podrá descartar que sea un útil de fortuna mediante la aparición de este golpe de buril, en el caso de que no se observen otros indicios de preparación. Un caso similar podria afectar a tipos particulares de buril, como el de Corbiac, algunas de cuyas atribuciones podrían ser confirmadas o rechazadas mediante un examen del correspondiente CB. Otro caso que se presta puntualmente a confusión es el del llamado buril busqué. Existen ciertos casos de indefinición entre estos buriles, algunos pequeños núcleos de laminitas y algún caso de raspadores de frente muy estrecho (p.ej., los realizados tomando avivados de núcleo por soporte). Dado que entre los buriles el proceso de preparación de las extracciones incluye frecuentemente los elementos ya mencionados, la conservación sobre el útil (o sobre sus correspondientes CB) de éstos puede ser un argumento de peso en su favor. Finalmente, podemos mencionar aquellos casos en los que, bien por deterioro o fragmentación del utensilio, bien por la modificación o retoque posterior de sus facetas, existan dudas sobre su plena identificación como buril. También en este caso, el hallazgo de los recortes de buril correspondientes al resto en cuestión, aún sin evidencias de preparación, permitirían resolver la cuestión. Reconstrucción de la técnica de construcción de buriles En el apartado anterior resultaba necesario el hallazgo del CB correspondiente a la pieza en estudio. Para un estudio técnico de los buriles nos bastaría con conocer las rutinas que afectan al nivel en estudio (precisamos una muestra lo suficientemente amplia). En cualquier caso, para desarrollar esta modalidad de investigación es fundamental contar con una superficie excavada continua y de cierta amplitud, significativa respecto al espacio total presumiblemente habitado del yacimiento. También resulta imprescindible un control riguroso de criba, preferentemente con agua, a fin de rescatar el mayor volumen de evidencias posible. Contando con una muestra amplia y representativa del conjunto del yacimiento, procederemos a estudiar no sólo los buriles como viene siendo habitual, sino también los CB, siguiendo la sistemática tipológica propuesta por Fdez. Eraso (1982), ampliada por Sáenz de Buruaga (1988). Una primera aplicación del estudio conjunto podría ser relacionar el número de facetas finales que muestra un buril con el de CB. Se puede incorporar a ello otra variable contrastando el carácter de avivado primario o reavivado de ambos elementos. Un tercer punto del estudio incluiría comparar los índices de preparación de retoque de plano, lateral o de paro, o las longitudes de los últimos paños de buril y CB. K7 Por otro lado, conviene indicar que la división tradicional entre buriles sobre plano natural, trincadura o diedros viene siendo seguida por algunos investigadores con gran interés a la hora de afinar cronológicamente la adscripción de un nivel arqueológico. Con independencia de la valoración que pueda merecer este planteamiento, señalemos que, dada la particular dinámica de avivado y reavivado de un buril, con frecuencia la preparación de una truncadura, una rotura por flexión o incluso una faceta de buril diedro, no son sino pasos previos para obtener otra modalidad de buril. Ejemplos ilustrativos de esto se observan en el yacimiento de Pincevent (Leroi-Gourhan y Brézillon, 1972). Así, un buril de ángulo, de cualquier tipo, puede avivarse sencillamente rompiendo la lámina; el resultado es un buril de ángulo, sin contrabulbo, pero aparentemente sobre plano natural (una vez eliminado el contrabulbo y buena parte de la faceta del golpe de buril por rotura o percusión de un segundo golpe, resulta difícil diferenciarlo de una rotura natural). Del mismo modo, muchos de los buriles diedros se han realizado tras una previa truncadura que desaparece totalmente al aplicarse el segundo golpe. En otras ocasiones la truncadura previa a que se somete a la pieza no es total, o está hecha de tan pocos golpes que al extraer un buril sobre truncadura solo podríamos reconocer este paso previo mediante el estudio del CB. Otro caso a comentar es el de la desaparición del retoque lateral y/o la escotadura de paro con la extracción de uno o varios CB. Ambos retoques se suelen realizar de forma bastante marginal, para ayudar a dirigir el paño del buril. En casos extremos como el del Buril de Noailles, suponen uno de los caracteres de significación en la pieza, aunque quede frecuentemente reflejado solamente en el recorte de buril. Cualquiera de estos ejemplos no tiene demasiada trascendencia en si mismo. Pero si refleja un hábito de trabajo dentro de algún nivel concreto, podemos cometer errores de bulto a la hora de describir el conjunto de sus buriles a menos que consideremos también los CB. Apoyo estratigrafía) Se trata posiblemente de uno de los usos más evidentes y generalizados del estudio que proponemos. Como en el apartado anterior, podemos entenderlo a un nivel primario (varios casos de recortes de buril que encajan con sus respectivos buriles nos trazan un mismo nivel o lecho de ocupación) o secundario (en el caso de que se puedan establecer unos hábitos técnicos en distintos niveles, un hipotético nivel de indeterminación podría resolverse jugando con esta variable). No se trata desde luego de un argumento definitivo de adscripción de los restos, en la medida que, siendo los CB verdaderos residuos de talla, pueden ser desplazados hacia zonas marginales del yacimiento. Además, la silueta y dimensiones de los CB pueden propiciar un mayor desplazamiento en profundidad del resto. Interpretación cultural Un campo en el que se pueden obtener conclusiones de largo alcance en relación a este tema es el de la interpretación paleoecológica de sus resultados. Partiendo del propio hecho de que sea o no posible remontar los buriles con los golpes de buril presentes en el yacimiento, y asociando los remontados presentes a su dispersión espacial, se pueden deducir distintas actitudes. Así, p.ej., podríamos diferenciar un área de talla y otra de trabajo dentro del yacimiento en el caso de que se individualicen espacialmente zonas de buriles y de golpes de buril. La deposición de buriles y golpes de buril en áreas inmediatas podría interpretarse como una indiferenciación de actividades o una utilización ocasional o nula de los buriles. Si no es viable realizar ningún remontado, también se puede establecer una interpretación en el 26* terreno cultural: los buriles tallados en el yacimiento no se encontrarían en él, y los presentes habrían sido trabajados fuera del mismo. Puede ser particularmente interesante el estudio del proceso de reavivado relacionando buriles y CB en sus estadios de reavivado con la posibilidad de remontarlos en estos distintos estadios. Cualquiera de estas hipótesis nos pone en directa relación con los hábitos de trabajo y las actitudes que inciden en el empleo y abandono de utensilios y la formación del relleno sedimentario, facilitándonos ejemplos que dan noticia de los usos en un yacimiento o nivel concreto. Esto es mucho más evidente que en el caso común de remontaje de uno o dos núcleos en un yacimiento, ya que es relativamente fácil que se de con cierta frecuencia y es además controlable en la mayoría de los casos. Existe incluso una posibilidad teórica de poner en relación directa distintos yacimientos entre los que se hayan supuesto, por similitudes paleoecológicas o técnicas, nexos de algún tipo, como la estacionalidad. Dentro de un análisis más amplio que diera sustento a esta teoría, un argumento definitivo sería encontrar entre los golpes de buril de uno de los yacimientos alguno que encajara con un buril depositado en el otro sitio en estudio (Zumalabe, 1990). Como venimos desarrollando a lo largo de esta exposición, señalemos aquí también la posibilidad de extraer conclusiones de orden cultural sin la necesidad de obtener remontados de piezas concretas: sería interesante contrastar el desarrollo técnico de los grupos de CB en cada nivel o yacimiento, como un dato más que nos permita relacionarlo con otros diferentes. Datos relacionados con el proceso posterior al deposito de restos Muy brevemente, expondremos dos casos simples en los que el remontado de uno o varios buriles con sus recortes nos permite obtener datos de interés en relación al proceso natural de destrucción de evidencias arqueológicas tras su depósito en el yacimiento: 1.- Un distaneiamiento notable en profundidad del CB con respecto al buril, y aún más, del buril con respecto al CB, nos indica la presencia de una alteración en la posición de los restos. Puede tratarse de percolación, solifluxión u otro proceso, ante el que se deben adoptar las oportunas precauciones. 2.- El proceso de alteración del sflex incluye fenómenos que se vienen denominando como pátina, deshidratación o desilicificación. No están muy estudiados los factores que inciden sobre estos procesos ni, por tanto, el valor que pueden tener las condiciones locales (p. ej.la presencia de una gotera o una zona de mayor acidez del suelo). En algunos casos se han clasificado los materiales correspondientes a diversos niveles o yacimientos atendiendo al distinto grado de deshidratación o al color de la pátina de los mismos. Se ha llegado a hablar incluso de una genérica pátina musteriense. Pues bien, un modo de valorar la importancia de los factores locales en los procesos de alteración del sflex podría ser mediante el estudio de diversas series de buriles remontados en los que ambos elementos, buril y CB, han aparecido a cierta distancia. Además, dentro de un mismo yacimiento, el grado de rodamiento de uno de estos elementos nos indicaría también la presencia de agua en la zona del yacimiento. BIBLIOGRAFÍA BOURLON, M. (1911): Essai de classification des burins. Leurs modes d'avivage, Revue Anthrop., 21: 267-278. MI BOUYSSONIE, Letal. (1910): Station préhistorique de Planchetorte pres Brive (Corrèze). La grotte Lacoste, Extract BSSHAC, 35 pp. BREZILLON, M. (1971): La dénomination des objets de pierre taillée. IV sup. 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