Algunas reflexiones sobre las materias primas liticas y la variabilidad técnica y tipológica, al termino del paleolítico superior de la región cantábrica
Abstract
Se intenta un acercamiento a las distintas posibilidades de aprovechamiento a las distintas posibilidades de aprovechamiento de materias primas en la región cantábrica, y a su incidencia tanto en la composición técnica y tipológica de conjuntos sincrónicos, como en la distinta plasmación de unas mismas tendencias de cambio industrial durante la segunda mitad del Tardiglacial.
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Tecnología y Cadenas Operativas Líticaa U.A.B., 15-18 Enero 1991 Treballs d'Arqueologia, I, 1991 ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LAS MATERIAS PRIMAS LITICAS Y LA VARIABILIDAD TÉCNICA Y TIPOLÓGICA, AL TERMINO DEL PALEOLÍTICO SUPERIOR DE LA REGIÓN CANTÁBRICA. Cesar GONZÁLEZ SAINZ1 RESUMEN Se intenta un acercamiento a las distintas posibilidades de aprovechamiento a las distintas posibilidades de aprovechamiento de materias primas en la región cantábrica, y a su incidencia tanto en la composición técnica y tipológica de conjuntos sincrónicos, como en la distinta plasmación de unas mismas tendencias de cambio industrial durante la segunda mitad del Tardiglacial. RESUME On essaiera d 'approcher les dijférentes posibilites d 'utiliser les maneres premieres dans la región cantabrique, et d 'anatyser leurs incidences tant dans la composition technique et typologique des ensembles synchroniques, que dans les differéntes formes adoptees par les memes tendences de changement industrial pendant le Tardiglaciaire avancé. INTRODUCCIÓN Casi desde sus inicios, la investigación del Paleolítico Cantábrico ha reconocido en las materias primas líticas un importante factor de diferenciación sincrónica del instrumental. De esta forma, ya en los trabajos de Vega de la Sella (1916:69), o de H. Obermaier (1916:207), encontramos claras alusiones a esta posibilidad. Pero la explicación tradicional solía incluir, de forma implícita las más veces, un componente difusionista muy matizable hoy en el análisis de la variabilidad lítica. La forma alargada y estrecha de la región cantábrica, dispuesta sobre un eje Este-Oeste y unida a los núcleos clásicos franceses por su extremo oriental, empujaba a no considerarla sino como un mero apéndice de aquellos núcleos. En la región, una especie de fondo de saco, se habrían ido depositando a lo largo del Paleolítico -con retrasos, perduraciones 1 Universidad de Cantabria. Dpto. Ciencias Históricas. Avda. de los Caatroa s/n. 3900S. Santander <7
Flg. 1: Yacimientos cantibrícos con niveles dei Magdalcniense Superior-Final.
y arcaísmos tanto mayores cuanto más al Oestetodos los avances técnicos generados fuera, salvo excepción, en las regiones clásicas del S.O. y Pirineo francés. En cualquier caso, este esquema tradicional llevaba también aparejado -encajaba muy bien con lo anterior un factor de diferenciación mucho más fértil y en el que trataremos de ahondar en este trabajo: las distintas condiciones de adaptación regionales en lo referido a materias primas líticas. Otros acercamientos más recientes vienen planteando la posibilidad de definir áreas de aprovechamiento económico a partir del análisis de estas materias primas, o variaciones en el tiempo y en el espacio de esas estrategias. Igualmente se plantea la posibilidad de definir también actitudes económicas distintas, a partir de diferencias en el grado de selección y de transformación de determinados materiales (Geneste, 1988; 1989, entre otros). Son variaciones que parece posible ligar, bien que dentro de acercamientos globalizantes, con las documentadas en otras facetas del aprovechamiento económico (a partir del tipo de objetivos de caza y del grado de polarización, o de la intensidad de las actividades recolectoras). En una plano algo más concreto, tienden a definirse claras vinculaciones entre las posibilidades existentes en cuanto a materias primas líticas, y la composición técnica y tipológica de los conjuntos observables, en cualquier horizonte cronológico. En el caso de la región cantábrica, con notables diferencias en cuanto a materias primas a lo largo de ella, tales vinculaciones no se reducen a la mayor tosquedad y arcaísmo de las industrias líticas asturianas, o a una mayor presencia del utillaje del substrato cultural, que son aspectos ligados al empleo frecuente de la cuarcita en ese área. Creemos por el contrario que las implicaciones del uso diferencial de materias primas a lo largo de la región, además de esas consecuencias estilísticas y tipológicas (circunscritas tradicionalmente a la abundancia de raederas, denticulados, picos, etc. en cuarcita y en Asturias), se extienden a la totalidad del proceso de talla. En todas la fases de éste proceso, es factible localizar diferencias geográficas ligadas a esas distintas disponibilidades, incluso cuando restringimos el análisis a la materia prima de más calidad, o nos centramos en grupos tipológicos realizados casi con exclusividad en sílex. A partir de un acercamiento a las calidades del material presente y aprovechable, a los distintos costes de obtención según materias y zonas, o en relación a ello, en función de la distinta capacidad de seleccionar la calidad del material a trabajar según áreas, podrán entenderse algunas diferencias sincrónicas detectadas a lo largo de la región cantábrica, en las diferentes fases del proceso técnico de talla. De igual forma, algunas modificaciones diacrónicas observadas en el aprovechamiento de las materias primas disponibles, permiten entender de una forma más completa -y ligada a otros aspectos culturales cambiantesalguna de las tendencias de cambio técnico y tipológico documentadas tradicionalmente. Los mecanismos implicados aquí son, de hecho, muy similares a los señalados más arriba. Con este trabajo se pretende un mínimo acercamiento a esa problemática, sobre todo a partir de las evidencias documentadas en los depósitos del Magdaleniense Superior-Final y de transición al Aziliense de la región cantábrica, publicadas recientemente con cierto detalle (González Sainz, 1989). Excepto el último gráfico del trabajo presente, realizado a partir de informaciones tomadas de V. Cabrera Valdés (1984) y de J. González Echegaray y L.G. Freeman (1971; 1973), todos los demás se basan en datos generados o recogidos en la obra citada. De otro lado, estamos obligados a advertir que estas reflexiones se han organizado a partir de un análisis bastante abstracto y globalizante, en el que no se han distinguido apenas variedades de sílex ni
lugares de aprovisionamiento o distancias concretas. Son aspectos que no consideramos apenas en la planificación de nuestro trabajo sobre el Magdaleniense Superior-Final, pero que se fueron revelando esenciales en su transcurso. De hecho, las distintas condiciones de adaptación en cuanto a materias primas, o los posibles cambios cronológicos en la amplitud de las áreas de obtención, se revelaron como factores que permitían explicar determinadas diferencias geográficas, o variaciones cronológicas, observadas en el análisis técnico y tipológico. Es esperanzador sin embargo, la mayor importancia que otros investigadores de la prehistoria cantábrica están otorgando a estos aspectos más concretos del análisis. Entre "líos destacaríamos los de J. Altuna y J.M. Merino (1984) en la cueva de Ekain, de i. Altuna, A. Baldeon y K. Mariezkurrena (1985) en Erralla, o de I. Barandiarán y A. Cava (1989) en Zatoya. VARIABILIDAD SINCRÓNICA EN EL USO DE MATERIAS PRIMAS E INCIDENCIA Como es sabido, la región cantábrica presenta importantes diferencias en la calidad de las materias primas presentes y utilizadas en el Paleolítico. En el occidente, junto al sílex es muy frecuente el uso de la cuarcita y, en menor proporción, de otros materiales de escasa calidad. Ello contrasta con los ajuares orientales, casi exclusivamente formados por restos de sílex. Se trata de una diferencia directamente derivada de la distinta estructura geológica y litológica de la región. En términos generales, los materiales más antiguos son tanto más frecuentes cuanto más nos acercamos al macizo galaico; en continuidad con él, dominan las cuarcitas y pizarras del Paleozoico inferior en el occidente asturiano, frente a las calizas carboníferas del centro y Este de ese área. En buena parte de Cantabria y sobre todo en la vertiente cantábrica del País Vasco, los materiales más característicos son las calizas mesozoicas, preferentemente cretácicas, a las que parecen asociarse esencialmente los yacimientos de sílex de cierta calidad de la región, sobre todo en la zona costera. A partir de estos materiales se han configurado unos estilos tectónicos diferenciados. De tipo germánico en el área más occidental, mientras que en el centro y oriente asturiano y en el occidente de Cantabria se aprecia una tectónica de tipo sajónico, que tenderá al estilo jurásico a medida que la cobertera sedimentaria mesozoica (con materiales más plásticos) sea más importante, esto es, en el oriente de Cantabria y en el País Vasco. En relación a lo anterior, la ordenación del relieve es también variable. En términos generales en el centro y oriente de Asturias y en parte de Cantabria, se distinguen entre la costa y la divisoria una serie de unidades morfológicas sucesivas de orientación E-O: franja litoral / sierras litorales / depresiones prelitorales / montañas del interior. Esta ordenación, que es muy clara en Asturias, contrasta con la del oriente de Cantabria y País Vasco, donde no existen esas depresiones litorales. Se trata, sobre todo en Guipúzcoa, de un relieve en principio más suave -o menos enérgicoque en muchos sectores del occidente, pero al mismo tiempo más accidentado y compartimentado. Si nos hemos detenido en estos aspectos, aunque brevemente, es para exponer nuestra convicción de que algunas diferencias en las frecuencias de la fauna cazada a lo largo de la región durante el paleolítico (en general más centrada en animales de parque y adaptados a terrenos ondulados y relativamente abiertos en el occidente, frente a mayores frecuencias de los de roquedo en el oriente, incluso en zonas de escasa altitud cercanas a la costa), tienen el mismo origen geomorfológico que las distintas disponibilidades en cuanto a materias primas líticas. Por ello no parece aceptable una explicación estrictamente 60
funcional de la asociación estadística entre la caza de determinada especie y rasgos tipológicos que, como veremos, están al menos influenciados por esas disponibilidades de materias, y por una capacidad de selección de su calidad mayor o menor. Las distintas frecuencias de empleo de las materias primas líticas en la región, deben ser entendidas en relación a unos costes de aprovisionamiento diferentes según zonas y materiales, y a la distinta calidad (entendida en función de la facilidad de talla y de una adecuación práctica a los fines previstos) de éstas. Los costes aumentan, lógicamente, con la escasez o con la distancia media entre los ñlones y los yacimientos de habitación. Aunque no es fácil de comprobar, no creemos que el esfuerzo medio dedicado por los grupos humanos a la obtención de materia prima lítica, haya sido muy diferente en una y otra parte de la región cantábrica durante un determinado horizonte cronológico. Otra cosa es el cambio a lo largo del tiempo de estos costes de obtención, aspecto en donde sí parece haber modificaciones importantes. En cuanto a la calidad de las materias primas disponibles, no parece que estemos ante el aspecto más brillante de la Prehistoria cantábrica. En términos generales, el sílex obtenido parece menos adecuado para la talla que el de la Dordoña, o que el de ciertos afloramientos del Valle del Ebro (en la Sierra de Urbasa por ejemplo). Los nodulos obtenidos deben ser de menor tamaño, implicando posiblemente un menor índice laminar de las industrias, o la práctica ausencia de tipos como las puntas solutrenses en hoja de sauce, o los buriles magdalenienses en pico de loro, al menos con las dimensiones que son normales en otras regiones. Asimismo, pueden advertirse ciertas diferencias en el interior de la región entre los tipos de sílex empleados desde la cuenca del río Asón a la del Bidasoa, y el sílex utilizado más al occidente, con mayor presencia de variedades de escasa calidad como la silecita o el sílex de radiolarios. De esta forma, si durante la época Magdaleniense en el occidente cantábrico se sigue empleando la cuarcita con asiduidad (Fig. 2), no sólo se debe a que sea allí abundante y por tanto su recogida no exija normalmente grandes desplazamientos, sino también a que el sflex -sobre todo las variedades de mayor calidades más escaso y costoso que en las zonas donde se emplea con exclusividad. Es elocuente, a este respecto la distinta proporción existente en el cantábrico entre materiales paleozoicos y masas de calizas cretácicas, a las que sobretodo parecen asociadas las materias primas de más calidad. En relación a ello, obra en idéntico sentido el hecho de que en los conjuntos occidentales, el material de más calidad esté más intensamente transformado o retocado (Fig. 3). Cabe suponer además, que este material más retocado -el sflexes el de obtención más costosa, normalmente, en Asturias. Esto no sólo afecta a los conjuntos del Magdaleniense Superior-Final sino que parece aplicable a los de cualquier horizonte paleolítico. Secundariamente, hemos comprobado algunas diferencias geográficas en el grado de transformación de la materia prima de calidad (sflex). El índice de piezas retocadas restringido al sflex es desde luego muy variable según yacimientos y niveles, en función de distintas razones. Además de las funcionales, no son nada desdeñables los errores de muestreo derivados del empleo de distintos sistemas de criba por ejemplo. Con todo, hemos observado que el índice de piezas retocadas sobre sílex es siempre superior al 11,9 de Rascaño (nivel 2b) en todo el occidente, en tanto que es frecuentemente menor en los yacimientos vascos. Calculando medias en áreas sucesivas (Fig. 4) se observan diferencias no muy amplias, pero bien ordenadas geográficamente, y creemos que expresivas de un aprovechamiento diferencial del material de calidad, más intenso allí donde es más costoso. Hay un hecho que nos impulsa a considerar real esa 61
Materiales alternativos al sílex. Frecuencia de lie piezae retocada* PL. 4 EF. A so.utaí TB. 1 CO. total Rl. 2V26 BRMasd. CUB UIHb MO. 2 PE. II RA.2b OT. 3-í CH total M. VI AB Vil SL. IV-I UR. E-O EK. VlbHV AL ll-linf • I I r r - - I 20 40 En yaolmlantoa y nivele* dal M.S.F.Cant. Fig. 2: Frecuencias de piezas retocadas en matenales alternativos al sílex en capas del MSFC. Transformación diferencial del sílex En yacimiento* del M.S.F. Cantábrico EF. A • TB. 1 BR Mafld. Rl. 21-28 U ll-lb MO. 2 RA. 2b OT. S-2 CH. total SR VI AB. Vil UR. E-D • Al. IHInf • IE\\\\\\\\\N I a— SSS1 1 . y///////////4\ •MhO -1 1 1 1— 120 100 80 80 40 20 0 20 40 80 80 100 120 ruto* de talla pieza* retocada» •i Sílex ES3 Cutrolta BS Otro* Fig. 3: Transformación diferencial del sílex. 62
diferencia, y es el distinto peso estadístico, según áreas, de las colecciones procedentes de excavaciones recientes, superior en Asturias. Creemos por tanto que con una muestra más homogénea, las diferencias habrían sido superiores. Resumiendo hasta aquí, hemos argumentado unas disponibilidades de materia prima de calidad (sílex) diferentes a lo largo de la región, con costes de obtención medios también distintos. Esto debió implicar una diferente capacidad de selección de la calidad del sílex a trabajar en unas y otras áreas. Mientras que al occidente se tenderá a aprovechar todo tipo de restos, en las áreas donde los costes son menores, se tenderá a transformar sólo los nodulos sin impurezas, aspecto más homogéneo y grano más fino. Lo expuesto tendrá sus implicaciones en los procesos de talla, desarrollados en toda la región con objetivos bastante similares pero con resultados desiguales. Para poder comparar los resultados de distintos yacimientos o niveles, prescindiremos ahora de los restos de cuarcita o de otros materiales alternativos al sílex. El procesamiento de la cuarcita tiene una serie de peculiaridades que se reflejan inmediatamente en incrementos del índice de lascas, sobre todo de las de dimensiones más grandes, de talones lisos y lisos corticales, de restos corticales frecuentemente primarios, etc. Al ser su uso bastante distinto según conjuntos, se introduce un factor de diferenciación de estos que dificulta la comparación de distintos índices técnicos. En la Figura 5 hemos representado algunos resultados obtenidos sobre restos de talla fragmentados > 1 cm. Cabe resaltar, en los yacimientos occidentales, la diferente proporción de láminas alcanzada en sílex y en cuarcita. El empleo de este material en occidente influye desde luego en que el índice laminar global sea menor que en los yacimientos orientales. Sin embargo, y en relación a los distintos costes y la diferente capacidad de selección de la calidad argumentados, vemos como los índices restringidos al sílex tienden a ser también superiores en los yacimientos del País Vasco. En otros tipos de restos los resultados son bastante similares. En la figura 6 se representan los obtenidos sobre los restos de talla completos no retocados. Hemos prescindido aquí de representar las frecuencias laminares restringidas a la cuarcita u otros materiales alternativos, claramente inferiores a las del sílex. Restringiéndonos a este material, observamos como tienden a ser mayores los índices orientales, desde la cuenca del río Asón (cuevas del Otero y Chora). Sin embargo, algunos de los occidentales alcanzan frecuencias similares (Tito ¡Justillo, Riera). Ello se debe, según creemos, a diferencias en la calidad de la muestra, que es mayor en los conjuntos procedentes de excavaciones recientes. Al descomponer el índice laminar en dos categorías (laminillas y láminas de tamaño medio grande), puede observarse como el índice de láminas grandes suele ser mayor al oriente, mientras que las laminillas son más escasas que en los yacimientos excavados recientemente, en este caso occidentales. Creemos que las diferencias originales, hasta cierto punto deformadas por la disparidad de la muestra, estribarían en un mayor desarrollo laminar al oriente, sobre todo debido a la mayor proporción de láminas de tamaño medio-grande. Por el contrario, las laminillas debieron presentar en origen, en toda la región, frecuencias mucho más similares que las observadas. En relación a los mecanismos que defendemos, hemos de tener en cuenta que las diferencias en los costes de obtención del material de calidad, y en la misma capacidad de selección de su calidad, tienen una distinta trascendencia tipométrica, o dicho de otra forma, se van a reflejar más en las posibilidades de extraer los soportes más largos, y no tanto en las laminillas. De otro lado, los errores de muestreo han afectado mucho más a los soportes pequeños. a
Transformación del sflex. Diferencia* geográfica*. Asturias Cantabria Pafs Vasco M % ». ratooadaa salea E52 % R. talla Sílex Fig. 4: Diferenciat geográficas en el grado de retoque del fílex. Soportes laminares no retocados rieeto* ó» talla fragmantadoe EF TB Bfl Rl Ll MO RA OT CH Sf) A8 UR — 1 IsMhw slaaal O » («Minar maL all. EZ3 « leielaar ea enea • «a tumiaai ea eaeaa «al HaFC Fig. 5: Soporte! laminares no retocados. Restos de talla fragmentados.
Si observamos los resultados obtenidos sobre las piezas retocadas (Fig. 7), encontramos las mismas diferencias geográficas, aquí expresadas con mayor claridad. Como hemos comentado, creemos que son más reales las diferencias en el índice de láminas de tamaño medio-grande -sistemáticamente mayores en el oriente-, que no las documentadas en el índice de laminillas, mucho más directamente afectadas por diferencias en los sistemas de criba utilizados. De otro lado, es interesante comprobar cómo los índices laminares son ahora sistemáticamente superiores a los obtenidos sobre los restos de talla de cada yacimiento (excepto en Brida, con escasos efectivos entre otros problemas). Ello refleja una selección diferencial de los soportes obtenidos para su retoque por parte de los grupos magdalenienses, sobre todo preocupados por la obtención y retoque de soportes alargados. La distinta calidad del material empleado a los largo de la región se va a reflejar, a su vez, en la composición tipológica de los conjuntos. Ello responde al distinto grado de asociación técnica a uno o a varios tipos de soporte de los diferentes grupos tipológicos, y también, desde luego, a las limitaciones impuestas por algunos materiales para su transformación y retoque. Mientras que las frecuencias de raederas, muescas y denticulados, puntas sobre lasca y raspadores tienden a aumentar hacia el W., sucede lo contrario con los buriles. Restringiéndonos a los grupos tipológicos más característicos de los grupos magdalenienses, raspadores y buriles, comprobamos en la figura 8 cómo sus valores medios son bastante diferentes a lo largo de la región. Los raspadores pueden fabricarse sobre cualquier material y soporte técnico; por el contrario, los buriles exigen un soporte de grosor escaso y homogéneo a lo largo de un cierto recorrido. Es decir, están mucho más asociados a soportes laminares de tamaño medio-grande, obtenidos con distinta facilidad a lo largo de la región. A su vez, los factores comentados se reflejan en la composición interna de algunos grupos. Así, entre los raspadores, hemos observado incrementos de los carenados o de los realizados sobre lasca hacia el Oeste, frente a los retocados en extremo de lámina, superiores en el Este. De otro lado hay diferencias geográficas en algunos tipos característicos de determinados horizontes que nos parecen muy expresivas de los factores que estamos comentando. Tanto los raspadores ungiformes como los denominados raspadores nucleiformes, son notablemente más frecuentes en el cantábrico occidental que en el oriental, y en ambos casos están realizados casi exclusivamente en sílex, frecuentemente de buena calidad en el casos de los ungiformes. Es posible que no se trate sino de un aprovechamiento más intenso de la materia prima de calidad allí donde es más escasa. En el grupo tipológico de buriles, que está muy polarizado en el sílex incluso en el occidente, hemos observado expresivas diferencias geográficas entre sus distintas clases, que responden a idénticos factores. Así, tiende a crecer en el occidente la proporción interna de los realizados sobre plano natural o fractura, mientras que los fabricados sobre retoque y diedros son más frecuentes en el País Vasco. La distinta calidad de la materia prima empleada a lo largo del Cantábrico tiene otras derivaciones tipológicas durante el Magdaleniense Superior-Final, en las que ahora no vamos a insistir. Pero sí querríamos reafirmar nuestra opinión de que son exportables a otros períodos cronológicos. No creemos factible encontrar en la región -sobre todo en su zona occidentalconjuntos musterienses de raederas tipo Ferrasie, por las mismas razones que impiden un mayor desarrollo de la técnica Levallois; por el contrario son altos generalmente los índices de denticulados. Durante el Paleolítico Superior, nos parece expresiva la distinta trascendencia geográfica que parecían tener las tradiciones industriales Auriñaciense y Perigordiense. Esta última se ligaba esencialmente al extremo oriental, mientras que en el occidente todo parecía 65
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