Recensiones
Abstract
Silverio BARRIGA, Psicología del grupo y cambio social
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der* (p. 122). Pero un hombre es libre si considera que lo es. Pues «el sujeto es la medida inapelable de toda apreciación sobre el particular» (p. 123). Concebir el poder nuevamente desde una óptica negativa a la libertad individual, supone desconocer las situaciones de indigencia personal frente a quien tiene el poder del saber. El sujeto será medida inapelable cuando pueda realizar los mínimos de información y de experiencia capaces de fundar una opción libremente responsable. 9) Que las condiciones de producción sean producto del modo de organización social y que las relaciones de poder sean el *motor de la historia» (CLASTRFS) no sólo quiebra las bases mismas del marxismo y modifica la validez de ciertos discursos políticos, sino que invierte la dirección normal de las relaciones sociales. Pues sabemos cómo las condiciones de producción generan modos diferenciales de organización y cómo el cambio social no necesariamente proviene de los agentes de poder, como ya resaltaron no sólo los institucionalistas franceses sino, sobre todo, puso de manifiesto la moderna psicosociología empírica europea (MOSCOVICI. 1976; MUGNY. 1981); aparte la infravaloración que se establece del impacto que las relaciones económicas tienen en el cambio social. Las reflexiones anteriores no dejan de ser un botón de muestra de la obra Poder y libertad. Y, de todos modos. sea cual fuere el alcance de las anotaciones críticas que se puedan hacer al planteamiento magistralmente expuesto por IbáAez, hemos de reconocer su oportunidad de cara a enfocar positivamente una realidad que como el poder nos envuelve, nos constituye, nos posibilita en cuanto seres limitadamente libres y socialmrnte responsables de un nuevo orden social que. por encima del control individual, está marcando las líneas presentes y futuras de nuestra convivencia. Poder y libertad, a la vez que irradia elementos de reflexión. inquieta socialmente y perturba la candidez de quienes lanzan la toalla antes de asumir la complejidad de una vida social autónoma, poderosa y libre. Poder y libertad es un libro de necesaria lectura para quien quiera calibrar los límites del poder y el alcance de su libertad; o la posibilidad de su libertad en un mundo de poder. Silverio Barriga Silverio Barriga Psicologza del Grupo y Cambio Social Barcelona, Ed. Hora, 1982, 312 págs. La existencia de numerosos trabajos sobre el tema de las relaciones e implicaciones entre psicología social y la dinámica de grupo, así como su praxis intrínseca, no invalida que se puedan dar nuevas experiencias, nuevas aportaciones conceptuales y, sobre todo en un campo como éste, nuevas didácticas. El esfuerzo del Prof. Barriga en estas tres perspectivas es indudable y viene muy correctamente especificado en este nuevo y substancioso libro. La obra consta de tres partes muy inteligentemente imbrincadas y, a la vez, delimitadas: en la primera se orienta en el sentido de la explicación psicológicosocial del grupo y su estructura interna; en la segunda se indica con claridad qué ha sido y qué es la dinámica del grupo y en la.tercera, más personal, más incisiva y, como dice el autor en el propio prólogo, más comprometida, se habla de las relaciones grupales y del ámbito institucional, parte ciertamente novedosa en cuanto implica una pluridisciplinariedad entre socioanálisis, análi-
sis institucional y el concepto, clave eñ los ú1timos tiempos, de intervención. Un librotexto, en definitiva, de indudable utilidad para alumnos y profesores entendidos y menos entendidos en la materia, que no excluye en ningún caso la propedéutica aun reencuentro más fino y más sofisticado en este sector de la psicologia contemporánea. B. Aucouturier y A. Lapierre La educación psicomotriz como terapia. (*Bruno* Barcelona, Ed. Médica y Técnica, 1977. Uno de mis amigos me llamó la atención sobre el librito de Aucouturier y Lapierre. Me lo prestó incluso. Inicié su lectura casi obligado por una cita que teníamos concertada y en la que inevitablemente saldría a colación Bruno. He de confesar que su lectura me cautivó desde su comienzo. Pocas veces en tan escasas plginas (escritas con una sencillez desconcertante) me he encontrado un conjunto de ideas tan convincentes y tan ilustrativas de una teoría (formulada muy entre líneas) sobre el desarrollo humano. Porque lo que me ha resultado intelectualmente gratificante no es el relato de cómo se llevó a cabo la terapia de Bruno (un niño sobre cuyo destino pesaban variedad de diagnósticos y que de entrada aparecía casi como un autista y con una motricidad global fuertemente perturbada), sino el principio rector de la actuación terapéutica. A este nivel creo que se puede hablar con toda propiedad de una teoría. El diagnóstico del que parten Aucouturier - y Lapierre es sorprendente por lo inhabitual, acostumbrados como estamos a esos indigestos y esotéricos párrafos de la ciencia médica. Es, además, un diagnóstico que compete plenamente al psicólogo (y al decir esto estoy defendiendo la existencia de un campo de diagnóstico psicológico nsui gene- +). Lo que dicen Aucouturier-Lapierre es que Bruno mo mostraba ninguna actividad 1 estructurante. (p. 23). Para quien conoce a Piaget ello significa que el desarrollo sensonomotor está truncado. Si se acepta, con el mismo Piaget, que cada estadio del desarrollo descansa sobre otro anterior, esto necesariamente implica un rvolver a empezam. Pero.no es a base de razonamientos piagetianos que Aucouturier-Lapierre van a diseñar su terapia aempezando por el principio.. Su segunda premisa desplaza el centro de interés al nexo que hay entre actividad estructurada y comunicación con el otro y encuentran aquí, en el tema de la comunicación, su anclaje definitivo: {no existirá en Bruno una perturbación muy primigenia en su capacidad de comunicar? Aucouturier y Lapierre no citan a Spitz ni a Wallon ni a Rof Carba110, pero su teorla corresponde exactamente a la que estos autores han enunciado desde puntos de vista complementarios y en formulaciones convergentes. Hay una experiencia insustituible que se da en los primeros dfas de vida que es la que teje la aurdimbrem que nos permitirá comunicar. El lenguaje verbal no es más que la coronación de un proceso que empieza siendo acenestésico., atónicom y que se endereza hacia la comunicación gestual práxica, antes de devenir lin- ,guística. Bruno no habla, Bruno no estructura su actividad.. . Bernard Aucouturier no aplica un *programa de aprendizaje. escalonado y apto para subsanar los defectos uno a uno, como si se tratara de reparar las averías localizadas de una máquina. Bruno padece una carencia a nivel mucho más constituyente: hay que reactivar una función primordial. Su línea de trabajo es la desautorización, no por implícita menos contunden- .