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Nuevas aportaciones al estudio sobre el rol sexual : la teoría del esquema cognitivo del sexo

Marcet Cabral, Consol

Abstract

Este articulo estudia en primer lugar los principales postulados de las teorías que analizan los procesos mediante los cuales niños y niñas adquieren información acerca de las conductas y atributos que la cultura atribuye a los varones y a las hembras. Se expone a continuación la Teoría del Esquema Cognitivo del Sexo, demostrando empíricamente que los individuos difieren en la intensidad y centralidad de su esquema sobre el sexo y por tanto, en el grado en que están sexualmente definidos en sus conductas, actitudes, atributos y disponibilidad para procesar la información sobre ellos mismos y sobre las circunstancias externas en términos del sexo. Se describe finalmente la evolución de la teoría, así como la innovación y enriquecimiento que ha supuesto en los estudios sobre el rol sexual, por sus conexiones con los estudios de memoria y análisis de categorías.

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Quaderns de Psicologia, 1983, 11, 41-53 NUEVAS APORTACIONES AL ESTUDIO SOBRE EL ROL SEXUAL: LA TEORÍA DEL ESQUEMA COGNITIVO DEL SEXO. Consol MARCET CABRAL* RESUMEN Este articulo estudia en primer lugar los principales postulados de las teorías que analizan los procesos mediante los cuales niños y niñas adquieren información acerca de las conductas y atrzbutos que la cultura atribuye a los varones y a las hembras. Se expone a continuación la Teoría del Esquema Cognitivo del Sexo, demostrando empíricamente que los individuos dijiieren en la intensidad y centralzdad de su esquema sobre el sexo y por tanto, en el grado en que están sexualmente definidos en sus conductas, actitudes, atributos y disponibilidad para procesar la información sobre ellos mismos y sobre las circunstancias externas en términos del sexo. Se describe finalmente la evolución de la teoría, asi como la innovación y 'enriquecimiento que ha supuesto en los estudios sobre el rol sexual, por sus conexiones con los estudios de memoria y análisis de categorías. * Departamento de Psicología Clínica. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de La Laguna. Tenerife. 42 CUADERNOS DE PSICOLOG~A ABSTRACT This article describes in thefirst place the principal postulates of the theones which analize the processes through which male and female children acquire information concerning the behaviour and attributes assigned by culture to males and females. It goes on to exposing the Theory of the Cognitiue Scheme of Sex, showzizg empirically that individuaki differ in the intensity and centrality of their scheme concerning sex and consequently ziz the degree in which they are sexually defined in their behaviour, attitudes, attributes and readiness to process information about themselues and externa1 circumstances in terms of gender. Finally, the euolution of the theory is described, as well as the innouation and enrichment in the study of the sexual role, because of its connection with the study of memory and categorical analysis. Existen numerosas definiciones acerca de lo que es un rol y una'cantidad ingente de revisones sobre este tema, cuya enumeración sería materia de otro artículo. Aquí por tanto vamos a identificarnos con la postura de Maccoby, E. (1980), la cual define el rol como aun conjunto de funciones, derechos, obligaciones y conductas esperadas que van con el hecho de estar en una cierta posición en una estructura social». Así, el contenido de un rol está determinado por las expectativas de las otras personas y por la intersección del rol con otros roles. El conocer el rol de una persona y de cómo los otros creen que esa persona debe comportarse. En este último sentido los roles son prescriptivos. De acuerdo con esta definición, el término «rol sexual)) en este artículo se refiere a las conductas, ocupaciones y características de personalidad consideradas por nuestra cultura apropiadas y típicas de uno y otro sexo. Conviene aclarar que no se va a hacer referencia a la orientación sexual del adulto, ya sea homosexual o heterosexual. En la literatura actual sobre el tema existen algunas expresiones de significación paralela a ¡;de rol sexual y que suelen usarse indistintamente. Así, el término «definido sexualmente)) (sex typing) se refiere al grado con que un individuo se atribuye a sí mismo los atributos y conductas que la cultura adscribe al varón o a la hembra. El término ((estereotipo sexual)) (sex stereotyping) se refiere a las conductas que presenta un individuo en relación EL ESQUEMA COGNITIVO DEL SEXO 43 con las expectativas que tiene sobre el sexo. Así, cuando un niño elige para jugar objetos típicos o apropiados para un varón, se dice que tiene una representación ((sexualmente definida» (sex typing). El maestro que dice ((no puedo esperar mucho de las niñas en la clase de Matemáticas», está expresando un estereotipo sexual (sex stereotyping). ¿En qué consiste tener un rol masculino o femenino, qué implica y qué consecuencias conlleva?. A continuación expondré brevemente. las teorías tradicionales para pasar a hacer un análisis más detallado de las aportaciones de la teoría de S. Bem y sus conexiones con la Psicología Cognitiva. Tradicionalmente se han considerado cinco concepciones teóricas acerca de la forma como los niños adquieren información en relación con los comportamientos que se consideran apropiados a su rol sexual: la Teoría de Refuerzo Directo, cuyo máximo representante es Mischel, W., (1976); la teoría del Modelado, cuyos máximos exponentes son, Bandura, Ross y Ross (1963); La teoría del Desarrollo Cognitivo, representada por Kohlberg (1966); la teoría Psicoanalítica representada por Freud, (1925), Horney (1926), Thompson (1943), Lynn (1959), Erikson (1968) y por último, la teoría del Interaccionismo Simbólico, representada por G.H. Mead (1934, 1956, 1964), Oakley (1972) y Ambert (1976). La Teoría del Refuerzo Directo, cuyo máximo exponente es Mischel, W., analiza la relevancia de las respuestas parentales ante la conducta de rol sexual de niños y niñas, y sostiene que los padres, mediante refuerzo, determinan, desde los primeros meses de vida, las respuestas y el comportamiento de sus hijos. La Teoría de Modelado subraya el papel de los padres como modelos de conducta y actitudes de rol sexual, subrayando algunos teóricos (Bandura y Wal Ters, 1963; Mischel, W. 1970 y Slaby, 1975) que niños y niñas imitan al modelo del mismo sexo, al modelo más similar al sujeto y, al más dominante y poderoso. Sin embargo, estos autores llegan a la conclusión de que en la acción del modelado pueden haber varios factores involucrados, tales como la disponibilidad del modelo y la seguridad afectiva que depara. La Teoría del Desarrollo Cognitivo del rol sexual, cuyo máximo exponente es Kohlberg (1966), está basada en el supuesto de que el patrón básico de las actitudes sexuales no se puede encontrar ni en los instintos biológicos ni en las normas culturales arbitrarias, sino en factores cognitivos. Es una teo- 44 CUADERNOS DE PSICOLOG~A ría basada en Piaget que pone de relieve, sobre todo, los aspectos de curiosidad, exploración y competencia del niño. El desarrollo del rol sexual se concibe como un aspecto del crecimiento cognitivo. Incluye cambios básicos cualitativos con la edad en las formas de pensamiento o concomitantes con las percepciones del mundo físico y social, los cuales determinan el sentido de uno-mismo y de su rol sexual, El aprendizaje, particularmente el aprendizaje observacional, juega algún papel en la adquisición del rol sexual pero el factor más importante es la actividad cognitiva del niño, es decir, la selección y organización activa de sus percepciones, conocimiento e inteligencia. La Teoría Psicoanalítica analiza el rol sexual de varones y hembras ayudándose del concepto de la «identificación», y propugna un desarrollo en el niño y otro completamente distinto en la niña. Esta teoría subraya el papel de la crianza en la primera identificación, de ahí que sea la madre para ambos sexos la primera figura de identificación, siendo en los niños interrumpida y reemplazada, mientras que en las niñas permanece su modelo inicial de identificación (Freud 1925). La Teoría del Interaccionismo Simbólico centra toda la cuestión del desarrollo del rol sexual en las relaciones e interacciones que el niño tiene con los demás, facilitándoles éstas el conocimiento de las conductas que debe asimilar y adscribir a su propio sexo. Los investigadores encuadrados en esta 1ínea, Oakley, (1972), M. Mead (1935), G.H. Mead (1956) y Becker (1968), sostienen que la base para la localización y diferenciación del propio yo debe ser el sexo. Existe un dimorfismo sexual cuyo significado y valor redunda en las interpretaciones sociales, las cuales son procesadas por el niño para construir la noción de sí mismo y de los demás. Después, el niño elige aquellos otros que son similares a él. Así, el propio individuo desarrolla activa y creativamente el comportamiento del rol sexual designado por la cultura. La teoría propugna que aunque la diferenciación del rol sexual se establece en la niñez, el esquema no necesita permanecer constante durante la edad adulta, porque el hombre está cambiando constantemente y vive la realidad del presente. El presente consta de un tiempo socialmente definido al que G. H. Mead llama «suceso emergente)), y consta de lo que está desapareciendo y lo que está surgiendo; el sujeto desde su presente va analizando su pasado. Por tanto, la actitud hacia el rol sexual adquirida en la niñez puede perpetuarse en la vida adulta, siempre y cuando el sujeto no viva situaciones problemáticas. G.H. Mead (1965) y Becker (1968) sostienen que sólo una parte del yo cambia con el tiempo, porque el individuo, a medida que va creciendo, tiende a buscar continuidad a través de la memoria selectiva, es decir, se refuerza la conducta aprendida en la infancia, de modo que pocas EL ESQUEMA COGNITIVO DEL SEXO 45 situaciones llevan a cuestionarnos lo que en torno al rol sexual asimilamos en nuestra primera infancia. La Teoría sobre el rol sexual que postula S. Bern ha experimentado una evolución desde 1974, año en que la autora realizó sus primeras investigaciones hasta el momento actual. En su teoría original, Bem, sobre la base del B.S.R. I., (Bem Sex Role Inventory) postulaba que los individuos se diferencian en los aspectos y conductas susceptibles de adscribirse y de ser consideradas socialmente como masculinas y femeninas. Por lo que respecta a su orientación de rol sexual, los individuos podrían ser masculinos, femeninos, indiferenciados y andrógenos y Bern centraba su análisis en este último grupo de sujetos, los cuales al asumir atributos masculinos y femeninos son más creativos y, al ser capaces de asumir conductas adscritas a ambos sexos son también más asertivos. En su formulación actual, Bern (1981 a) considera un nuevo grupo, el de los sujetos con un rol invertido. Además centra toda su posición teórica en los sujetos sexualmente definidos (Masculinos y Femeninos), consistiendo básicamente su nueva aportación en considerar que los individuos se diferencian en la nitidez y en la intensidad del esquema sobre el sexo y, por tanto, en el grado en que están sexualmente definidos en sus conductas, actitudes, atributos y en su disponibilidad de procesar la información sobre ellos mismos y sobre las circunstancias externas en relación con el sexo. La Teoría del Esquema Cognitivo del Sexo propuesta por Bern (1981 a) sostiene que el niño, además de aprender los contenidos específicos que la cultura adscribe a cada sexo, aprende a utilizar una red heterogénea de asociaciones relacionadas con aquél para evaluar y asimilar nueva información, es decir, aprende a procesar la información en conexión con el esquema que envuelve el sexo. En este sentido Bern recoge las aportaciones de la Psicología Cognitiva y concretamente las investigaciones de Minsky (1975), Abelson (1976), Bobrow y Norman (1975), Kelley (1972), Markus (1977) Stotlan y Canon (1972), que sostienen que los individuos difieren en sus estructuras cognitivas de codificación y procesamiento de información, estructuras que han sido también llamadas marco o esquema, y que son la pauta que organiza toda la información, ya sea mediante asociaciones, relaciones de causa-efecto, o discriminaciones de las dimensiones relevantes. Bern sugiere que habría que hablar acerca de los sujetos, no en función 46 CUADERNOS DE PSICOLOG~A de su masculhidad-feminidad tal como se ha venido haciendo tradicionalmente, sino con respecto a sus diferencias en el esquema cognitivo de procesamiento de información relacionado con el sexo, o lo que es lo mismo, en la disponibilidad cognitiva para procesar toda la información relacionada con el sexo. EL ESQUEMA DEL SEXO En la Literatura sobre Conocimiento Social, Neisser, (1976), Rumelhart & Norman (1978), afirman que un esquema es una estructura cognitiva, una red de asociaciones que organiza y orienta la percepción de los individuos. El esquema actúa como una estructura anticipatoria, y es una disponibilidad para explorar y asimilar la información nueva en términos relevantes para el esquema. El procesamiento de un esquema es por tanto muy selectivo, siendo todo lo percibido el resultado de la interacción entre la información que entra y los esquemas preexistentes del sujeto que percibe. Se conoce como «validez predictiva de un esquema*, la disponibilidad con que un individuo utiliza un esquema antes que otro (Nisbett y Ross 1980). El procesamiento de un esquema puede manifestarse de diversas formas. Por ejemplo, los sujetos que tienen una disponibilidad generalizada para procesar la información en términos de un esquema particular, procesan muy rápidamente los estímulos nuevos consistentes con él, organizan la información en categorias relevantes y efectúan elecciones y discriminaciones en función de aquél, por todo lo cual sus acciones y percepciones reflejarán los sesgos que la selectividad del esquema produzca. De acuerdo con esta teoría, Bem sostiene que los individuos sexualmente definidos tienen una tendencia a ver el mundo en categorías masculinas y femeninas y,' en particular, a decidir sobre la base del sexo qué atributos y conductas están asociados al concepto de sí mismos, y cuáles están disociados. Este grupo de sujetos posee un esquema del sexo porque tiene una disposición muy generalizada para procesar y organizar la información - incluída la de su propio yoen términos de las definiciones culturales de masculinidad y feminidad. Sin embargo, los sujetos andrógenos y los sujetos indiferenciados no procesan la información perteneciente al sexo y por tanto carecen, según Bem, del esquema del sexo. Los sujetos desde niños aprenden los contenidos que su sociedad vierte en el esquema del sexo y, al mismo tiempo, aprenden los atributos que se asocian a su propio sexo, lo cual implica, no sólo una toma de decisión con respeto a cada dimensioíi o atributo, sino el aprender que las dimensiones son EL ESQUEMA COGNITIVO DEL SEXO 47 diferencialmente aplicables a ambos sexos. Paralelamente a este proceso, el niño aprende a evaluarse a sí mismo como persona en términos de su esquema de rol sexual, adaptando sus preferencias, actitudes, conductas y atributos personales en función de éste y determinando su propia autoestima. PRINCIPALES INVESTIGACIONES Bem (1981 a), en un primer grupo de investigaciones, intentó comprobar, a partir de los estudios sobre memoria de Bousfield y Bousfield (1966) y de Hamilton, Katz y Leirer (1980), si los individuos sexualmente definidos, organizan la información en términos de su esquema de sexo y recuerdan un mayor número de aspectos relevantes para el mismo, que los individuos con un rol sexual poco tipificado. El método consistió en administrar previamente el B. S. R. 1. (Bem Sex Role Inventory, Bem 1974) a 48 varones y 48 hembras, estudiantes universitarios, clasificándolos en cuatro grupos: Individuos sexualmente definidos (masculinos o femeninos), individuos con un rol invertido, andrógenos e indiferenciado~. A continuación en la sesión experimental, se le pidió a cada grupo que recordara una lista de 61 palabras (n. propios, n. de animales, verbos y artículos de ropa), clasificadas previamente por jueces, en tres categorías semánticas: masculinas, femeninas y neutras. Los resultados indican que el grupo de los sujetos sexualmente definidos, recordaron un porcentaje de palabras significativamente mayor que los otros tres grupos (invertidos, andrógenos e indiferenciados). Los mismos resultados fueron encontrados por Kail y Levine (1976) con niños de siete a diez años; por Liben y Signorella (1980) con niños de seis, siete y ocho años y por Lippa (1977) y Deux y Major (1977) con estudiantes universitarios. Un segundo grupo de investigaciones realizadas a partir de los estudios de Girvin (1978) tuvo por objeto verificar qué atributos personales se asocian con el concepto de sí mismo y cuáles se disocian. La unidad de medida utilizada fué la latencia de respuesta de los individuos cuando responden a la dicotomía «propio de mí», «no propio de mí», para cada uno de los 60 ftems de B.S.R.I., computándose para cada sujeto dos medidas, las de los juicios «consistentes con el esqueman y las de los juicios «inconsistentes con el esquema*. Los resultados fueron: primero, con respeto a la escala neutral del B. S. R. 1. no se encontraron diferencias significativas para ninguno de los grupos; segundo los sujetos definidos sexualmente son significativamente más seguros que los pertenecientes a los otros tres grupos cuando ellos hacen 48 CUADERNOS DE PSICOLOG~A juicios ((consistentes con el esqueman y significativamente más lentos cuando emiten juicios ((inconsistentes con el esquenian; tercero, el grupo de los sujetos de rol invertido mostraron un enjuiciamiento en función del sexo, significativamente más bajo que los otros grupos; cuarto, en los sujetos andrógenos y los sujetos indiferenciados no se encontraron diferencias significativas en sus latencias de respuesta ni para los «juicios consistentes con el esquema» ni para los juicios «inconsistentes con el esquema», pudiéndose inferir por tanto, que ambos grupos no procesan la información en función del esquema del sexo. Bern interpreta estos resultados concluyendo que los individuos sexualmente definidos tienen una disponibilidad mayor que los sujetos invertidos, andrógenos e indiferenciados, para procesar la información sobre el yo, en términos del esquema del sexo y, por consiguiente, están de acuerdo con la principal tesis de su teoría, a saber, que lo sexualmente definido, (sex typing) deriva del procesamiento del esquema del sexo. La Teoría del Esquema del Sexo de S. Bem, desde su publicación (1981 a) ha suscitado una gran polémica en los investigadores, tanto por su originalidad teórica como por el instrumento de medida que utiliza, el Bern Sex Role Inventory . Existen dos tipos de críticas: por un lado las que se centran en el propio cuestionario que Bern validó en 1974 y por otro las que analizan la definición y conceptualización que Bern hace de «esquema del sexo.. Con respeto al primer tipo de crítica cabe decir que cuando S. Bern validó en 1974 el Bern Sex Role Inventory (B.S.R.I.) lo definió como un cuestionario bidimensional que rompía la tradición hasta aquel momento de utilizar en los estudios sobre el rol sexual cuestionarios unidimensionales. Spence, J.I. y Helmreich, R.L. (1981) sostienen que existe una contradicción lógica en usar para estudiar un concepto unidimensional como el esquema del sexo un cuestionario que sólo sirve para identificar a los individuos y clasificarlos según su orientación sexual. El segundo tipo de críticas, que son las más importantes a mi modo de ver, son las que se centran en la propia definición de Esquema del sexo. Markus, H., Crane, M., Bernstein's y Siladi (1982) sostienen en primer lugar que la gente que tiene un ((esquema del yo. esencialmente femenino, procesa la información de forma diferente de la gente que tiene un esquema EL ESQUEMA COGNlTlVO DEL SEXO 49 del yo esencialmente masculino. Estas diferencias se manifiestan concretamente, en que recuerdan mayor número de atributos femeninos que masculinos y requieren menos tiempo para atribuirse a sí mismos atributos femeninos que otros tipos de atributos y, por tanto, tienen un procesamiento de información de los estímulos femeninos más eficiente que el procesamiento de los estímulos masculinos. Los individuos con un esquema del yo esencialmente masculino procesan en cambio más eficientemente los estímulos masculinos que los femeninos. En segundo lugar, Markus y colaboradores creen que lo esencial es la forma en que el sexo se incorpora en el concepto de sí mismo y en sus investigaciones sostienen que los individuos definidos sexualmente y que tienen un «esquema del yo» con respecto a la masculinidad tienen un esquema del yo masculino y los que tienen un esquema del yo con respecto a la feminidad tendrán un esquema del yo femenino. En contraste, Bem (1981 a) opina que los individuos definidos sexualmente tiene un «esquema del sexo)), es decir, las connotaciones de los estímulos masculinos y femeninos son igualmente relevantes para ellos y se procesan con la misma eficiencia. Ambos tipos de críticas, como ya he sañalado, son a mi modo de ver importantes, sin embargo, los argumentos de Spence y Helmreich en contra del cuestionario B.S. R. 1. aunque son relevantes, no inciden en la verdadera relevancia de la teoría de Bem, que son las consecuencias cognitivas que tiene el rol sexual para los sujetos, y por tanto en este sentido lo importante no es si el Cuestionario es bidimensional, multidimensional o unidimensional sino el clasificar a los individuos según su orientación de rol y ver después las diferencias entre ellos a nivel cogni,tivo. Por el contrario, las críticas de Markus, Crane, Bernstein y Siladi me parecen de importancia fundamental, porque estos autores y Bem hablan de dos cosas diferentes. Bem habla de «esquema del sexo» y Markus, habla de «esquema del yo. y, esto implica que mientras para Bem todos los individuos ya sean masculinos o femeninos tienen un esquema del sexo, para Markus únicamente los sujetos andrógenos tienen un esquema del sexo en cuanto que ambas dimensiones, la masculina y la femenina, son procesadas con la misma eficiencia y son igualmente relevantes para el sujeto, y en cambio existe una asimetría entre los individuos definidos sexualmente masculinos y ' los individuos definidos sexualmente como femeninos, porque el procesamiento de información de lo masculino y lo femenino no es equivalente ni tiene tampoco la misma relevancia.