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Viejas y nuevas formas de organización campesina en el medio agrario español

Entrena Durán, Francisco

Abstract

Con objeto de determinar la actitud ante lo político-burocrático y la racionalidad formal-instrumental de las que aquí se conceptúan como "viejas" formas de organización campesina, la primera parte del trabajo se centra en el carlismo y el anarquismo, movimientos sociales que pueden ser considerados como las manifestaciones más características de las tradicionales formas campesinas de organización en España. A medida que se ha ido modernizando la sociedad rural, las "viejas" formas de organización campesina han ido dejando paso a la paulatina instauración y afianzamiento de otras "nuevas", de acuerdo con el paradigma burocrático-politico, en el que, por lo general, se sustentan los sistemas organizativos de las sociedades modernas. Ello trata de ser mostrado a través de la atención que el artículo le presta a las tres organizaciones sindicales a las que, fundamentalmente, están afiliados los trabajadores del campo. Estas organizaciones son: la Federación de Trabajadores de la Tierra (FTT) de la Unión General de Trabajadores (UGT), las Comisiones Obreras (CC.00.) del Campo y el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). A continuación, el trabajo pasa revista y evalúa las aportaciones de tres importantes perspectivas teóricas (Hobsbawm, Wolf y Moore), acerca de las actitudes y potencialidades organizativas del campesinado tradicional. Por último, se concluye con un intento de explicación, por parte del autor, de tales actitudes y potencialidades, a partir de la determinación de algunas de las motivaciones ecosistémicas de las mismas.

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Papers 45,1995 57-79 Viejas y nuevas formas de organización campesina en el medio agrari0 espafiol1 Francisco Entrena Durán Universidad de Granada. Facultad de Ciencias Políticas y Sociologia 1807 1 Granada. Spain Resumen I Con objeto de determinar la actitud ante 10 política-burocdtico y la racionalidad formalinstrumental de las que aquí se conceptúan como ((viejas)) formas de organización campesina, la primera parte del trabajo se centra en el carlismo y el anarquismo, movimientos sociales que pueden ser considerador como las manifestaciones mh características de las tradicionales formas carnpesinas de organización en España. A medida que se ha ido modernizando la sociedad rural, las ~viejas), formas de organización campesina han ido dejando paso a la paulatina instauración y afianzamiento de otras cmuevas)), de acuerdo con el paradigma burocdtico-politico, en el que, por 10 general, se sustentan 10s sistemas organizativos de las sociedades modernas. Ello~ trata de ser mostrado a través de la atención que el articulo le presta a las tres organizaciones sindicales a las que, fundamentalmente, están afiliados 10s trabajadores del campo. Estas organizaciones son: la Federación de Trabajadores de la Tierra (FTT) de la Unión General de Trabajadores (UGT), las Comisiones Obreras (CC.00.) del Campo y el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). A continuación, el trabajo pasa revista y evalúa las aportaciones de tres importantes perspectivas teóricas (Hobsbawm, Wolf y Moore), acerca de las actitudes y potencialidades organizativas del campesinado tradicional. Por último, se concluye con un intento de explicación, por parte del autor, de tales actitudes y potencialidades, a partir de la determinación de algunas de las motivaciones ecosistémicas de las mismas. Palabras clave: organización campesinado, racionalidad formal-instrumental, paradigmas politico-burocdticos, interpretaciones teóricas, ecosistema tradicional rural y acción política. Abstract. Old and new form of rural organi2;ation in Spanish agriculture With object of determining the attitude about the political-bureaucractic and the formalinstrumental rationality of that which here they are called as ~old)) forms of rural organi1. Agradezco a Eduardo Moyano las hndamentadas observaciones que efectu6 al texto originari~ de este trabajo. Observaciones que, sin duda, han contribuido sustancialmente a su mejora y a una mis detallada explicitación de 10s prop6sitos del mismo. En cualquier caso, de 10s errores y carencias que pueda presentar este articulo soy yo el Único responsable. 58 Papers 45,1995 Francisco Entrena Durin zation, the first part of the work is centered in the carlism and the anarchism, social movements that can be considerate like the most characteristic manifestations of the traditional rural forms of organization in Spain. While the rural society has gone modernizing, the nold* forms of rural organization have gone leaving pass to the gradual restoration and strenghening of another ((new)), in accordance with the bureaucractic-political paradigm, in what, in general, the organizational systems of the modern societies are sustained. It tries to be shown through the attention that the article dedicates to the three syndical organizations that affiliate, íündamentally, to the spanish rural workers. These organizations are: the Federation of Rural Workers (FTT) of the General Union of Workers (UGT), the Rural Workers Commissions (CC.00.) and the Syndicate of Rural Workers (SOC). Then, the work ove~ews and evaluates the contributions of three important theoretical prospects (Hobsbawm, Wolf and Moore), about the attitudes and organizational potentialities of the traditional peaseants. Finally, it is concluded with an intent of explanation, by the author, of such attitudes and potentialities, through the determination of some of the ecosystemic motivations of themselves. Key words: Peaseants organization, Formal-instrumental rationality, Political-bureaucractic paradigms, Theoretical interpretations, Traditional rural ecosystem and political action. Sumario El carácter preponderantemente Interpretaciones teóricas acerca ' apolitico de las tradicionales formas del apoliticismo organizativo en de organización campesina en España el campesinado tradicional A manera de conclusi6n: un intento de El marcado carácter politico-burocrático y la racionalidad formal-instrumental explicación ecosistémica de las actitudes organizativas del campesinado tradicional de las ccnuevasn formas de organización campesina Bibliografia En primer lugar, hay que precisar que 10s actores sociaies campesinos, acerca de 10s que se habla en el presente trabajo, son 10s asalariados agrícolas y algunos pequefios propietarios de tierras (especialrnente en el caso del carlisrno); pues, aunque el transito entre las formas organizativas del ámbito rural que aquí se trata de mostrar tambitn puede apreciarse con respecto a 10s medianos y grandes agricultores, el hecho es que éstos han rnostrado siempre en sus formas de organizaci6n un cierto nivel de familiaridad y de conocimiento con referencia a 10s resortes burocrático-políticos. Independientemente de la racionaiidad formal que orienta o legitima (explica, orienta ylo justifica) el establecimiento de sus fines y determina 10s medios para conseguirlos, las organizaciones constituyen una realidad inestable y dinámica, en la que tienen lugar continuas rearticulaciones y juegos de poder. Una realidad, además, que, dadas sus desigualdades y asimetrías internas, así como complejos procesos concretos de toma de decisiones, dista mucho de ajustarse, en la practica de su funcionamiento ordinario, a la casi estricta linealidad Viejas y nuevas formas de organizaci6n ca~npesina en el medio agrario español Papers 45, 1995 59 - inherente al esquema de racionalidad formal medios-fines que legitima la organización. No obstante 10 que se acaba de decir, la comprensión de dicha racionalidad formal resulta fundamental para entender el hncionamiento de las organizaciones, tomadas éstas en cuanta a nivel global, tal y como se las considera en este trabajo. En 61 no se pretende afrontar, desde 10s enfoques que usualmente ha desarrollado la sociologia con referencia a ello, el estudio de las organizaciones sindicales de trabajadores rurales tomadas en consideración. Asimismo, 10 que, básicamente, se propone el presente articulo no es, tampoco, efectuar una investigación Ihistórica de 10s movimientos sociales agrarios en él referidos. Tales organizaciones sindicales y movimientos sociales son considerados aquí s610 como un mfirco histórico-contextual a partir del que mostrar el contraste entre las globalmente conceptuadas como ccviejasa y ccnuevas)) formas de organización campesina. Contraste que refleja como, en el medio agrario tradicional español, han proliferado tipologias de formas organizativas campesinas no sujetas al paradigma modern0 de racionalidad formal-instrumental y politico-burocrática, en el que tienden a insertarse las actuales modalidades de organización campesina. Estas ccviejasv formas de organización campesina, a medida que se ha transformado la sociedad rural (la que ha adoptado, de manera gradual, las pautas del mundo urbano-industrial, a la vez que se ha insertado paulatinamente en la lógica global de éste), han ido dejando paso a la progresiva instauración de ccnuevas)) formas de organización en la misma acordes con el paradigma en que, por 10 !general, se sustentan 10s sistemas organizativos de las sociedades modernas. Max Weber se preocupó en su obra de determinar las posibles formas de racionalidad que pueden subyacer a la conducta de 10s actores insertos en la acción social. Acción que puedc ser: 1)racional con arreglo afin!es: determinada por expectativas en el comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres, y utilizando esas expectativas corno ((condiciones)) o ((medios)) para el logro de fines propios racionalmente sopesados y perseguidos. 2) racional con arreglo a valores: determinada por la creencia consciente en el valor -ético, estético, religioso o de cualquiera otra forma que se le interpretepropio y absolut0 de una determinada conducta, sin relación alguna con el resultado, o sea puramente en méritos de ese valor. 3)afectiva, especialmente emotiva, determinada por afectos y estados sentimentales actuales, y 4)wadicional: determinada por una costumbre arraigada. (Weber: 1979,20) En consonancia con la tipollogía maxweberiana, la racionalidad de las formas de organización conducentes, en la sociedad campesina tradicional espafiola, a la articulación colectiva y/o a la adopción de estrategias de movilización y de acción social, se rige mis de acuerdo con valores, afectos o tradiciones que con arreglo a unos fines clara y explícitamente planificados o previstos. Se trata pues de una racionalidad organizativa en la que pesan más 10s referentes existenciales que conforman la identidad colectiva que el pragmatismo 60 Papers 45, 1995 Francisco Entrena Dudn instrumental característic0 de las modalidades de organización preponderantes en las sociedades modernas, en las que existen circunstancias y cauces mk apropiados para el surgimiento y desarrollo de formas de organización de índole burocrático-política. Formas de organización que, como consecuencia del proceso de modernización y consiguientemente de urbanización del medio agrari0 hispano, tienden también a extenderse poc0 a poc0 en el ámbito rural. El rechazo ylo desconocimiento de 10s campesinos tradicionales españoles con respecto a 10s referentes burocrático-políticos, algunas de cuyas razones tratan de ser explicadas en este trabajo, no implica, como han creído ver algunos autores, que el campesinado tradicional sea prácticamente incapaz de organizarse por sí mismo, así como de articular proyectos de cambio social con una mínima racionalidad y coherencia organizativas. Lo que sucede es que la coherencia y la racionalidad de las formas organizativas del campesinado tradicional son cualitativamente distintas de sus equivalentes en el contexto moderno-urbano, orientadas éstas por una racionalidad de corte político-burocrático. El carácter preponderantemente apolitico de las tradicionales formas de organización carnpesina en España Aquí se hace referencia al campesinado español durante el siglo XIX, aglutinado fundamentalmente en torno al carlisrno y al sindicalisrno anarquista2. El carlisrno consistió en un movimiento social que se extendió, sobre todo, por la zona norte de Espaiia, en la que existia una sociedad rural integrada por pequeños y medianos propietarios, con muy escasa presencia de trabajadores sin tierra (Pérez Yruela: 1990, 220). Las comunidades rurales en esta zona tenían, pues, una estratificación social basada en las diferencia de tamaño y de riqueza de las explotaciones. Estratificación social que no era muy polarizada, dado que dichas diferencia no eran por 10 general muy grandes. Por contra, en el sur, área de máxima implantación de 10s movimientos sociales organizados a través del sindicalisrno anarquista, han coexistido, en las comunidades rurales, un número muy reducido de grandes propietarios con una gran cantidad de trabajadores sin tierra. El10 ha dado lugar a un clima fuertemente conflictivo propio de una sociedad de clases. En cualquier caso, tanto el carlisrno como el anarquismo son movimientos sociales que no van a constituir por sí mismos objeto de estudio sociohistórico en el presente trabajo, sino que de 10 que se trata es de determinar algunas de las razones del cadcter preponderantemente apolítico de ambos. 2. En 10 que se refiere al carlisrno y al anarquismo, aunque existe una abundante bibliografia de eiio, se citan aquí para el lector no conocedor del tema !as dos obras siguientes: J. Aróstegui, M. Blinkhorn, J. M. Torre y M. Fernández (1985), y, Alvarez Junco, Jos6 (1976). Ambas incluidas en el repertori0 bibli~gr~co de este trabajo. Viejas y nuevas formas de organizaci6n carnpesina en el medio agrari0 espaiiol Papers 45, 1995 61 El carlismo En concreto, por 10 que se refiere al carlisrno, hay que sefialar que éste no se entiende, cabalmente, sin tener en cuenta que se trata de algo más que un movimiento social organizado por la Iglesia en connivencia con 10s poderes mis ((tenebrosos)) del antiguo orden sefiorial. La perpetuación de esa especie de patrimonialismo tradicional, vigente en el antiguo régimen, postulada por el carlisrno frente a 10s presupuestos organizativos del Estado liberal se explica, en gran medida, como un intento de propiciar la conservación de 10s referentes religioso-culturales clel mundo tradicional. Referentes que se proponen, de forma más o menos explicita, como el paradigma legitimador de unas reivindicaciones tendentes a salvaguardar el mantenimiento del status socioeconómico de 10s campesinos. Status amenazado por efecto de la desamortización y de otras medidas politico-normativas modernizadoras que, lejos de conducir a la realizaci6n de las promesas de mejora generalizada de las condiciones sociales vaticiniadas por el reformismo ilustrado orientador de las mismas, resultaron en la práctica sólo efectivas para el afianzamiento organizativo de un moderno Estado centralista de corte liberal. Un Estado que, tras desvincular al campesinado de sus ataduras sefioriales, no parecia ofrecer otra alternativa de recanibio que dejarlo en el desarraigo y en la miseria. Ese visceral rechazo de 10 moderno y repliegue en una especie de mitificación mixtificadora del mundo tradicional, mostrado por 10s carlistas, suele ser una constante en 10s movirnientos tradicionales campesinos de otros paises3. Sucede que 10s campesinos tratan de aferrarse a 10s que consideran sus referentes religioso-culturales esenciales para, de esta forma, fortalecer su rechazo a 10s paradigmas por 10s que se rige el Estado moderno. Unos paradigma~ que no solamente les resultan desconocidos y extrafios, sino que también su aplicaci6n supone para ellos una amenaza o experiencia real de empeoramiento de sus condiciones materiales de existencia. Como escribe Julio Aróstegui: En suma, el carlisrno nació como propuesta del ((Antiguo Régimen* contra el proyecto de su elirninación. Producto cierto de unas estructuras precapitalista~. Pero es que las nueva~s que se pretendían implantar distaban rnucho de ser un proyecto cornún de 10s diferentes estratos sociales [...I. Si es que tal proyecto era posible y tiene algún sentido. (1985: 8) 3. A este respecto, y,con fines meramente ilustrativos, se refieren aquí 10s dos casos siguientes: el zapatismo, anallzado por F. Entrena (1987) en ((El papel del campesinado en la Revoluci6n mexicana). Cuademos de Ciencia PoLitica y Socioh& núm. 19. Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en CC. Políticas y Sociologia. Madrid, y el movimiento cristero, estudiado por F. Entrena (1986) en ~Los levantarnientos cristeros en México: entre la "guerra santa" y la reivindicación agrarista~. Revista de Indias, núm. 178. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. 62 Papers 45, 1995 Francisco Entrena Durin Las organizaciones sindicales anarquistas: razones concretas de su fierte irnplantacidn en nuestro país Autores como Barragán, González y Sevilla sostienen que existe una cierta ambigiiedad en el concepto de socialisrno empleado por Juan Díaz del Moral en su clásica Historia de las agitaciones carnpesinas andaluzas. Asimismo, consideran que, de alguna forma, el anarquismo campesino andaluz presenta rasgos similares a 10s del movimiento narodnista o populismo ruso del siglo XIX. Tales rasgos suponen una acción social o colectiva del campesinado centrada en: a) el cornbate a la rnercantilización de sus intercambios, tanto con la naturaleza como con la sociedad a que les fuerza el proceso de privatización que conlleva el avance del capitalismo; b) el escepticisrno ante las forrnas de participación política que acompafian a la dernocracia formal; c) la presencia en su colectivo de valores kticos e igualitarios a 10s que se atribuye una dirnensión de ley natural; d) la propiedad colectiva con posesión individual de 10s recursos naturales, y e) la autorregulación política local. (1985: 6) En definitiva, en dichos rasgos se pone de manifiesto el característic0 localismo, oposición al Estado y apoliticismo, cuando no antipoliticismo, del anarquismo rural hispano, que será objeto de estudio a continuación. Habria que preguntarse el porqué del enorme arraigo popular de la forma de organización anarquista en la sociedad agraria de la España decimonónica. En este sentido, con referencia a la fuerte implantación del bakuninismo en España, José Álvarez Junco (1976: 588-599), cuyas argumentaciones no sigo exactamente, apunta 10s tres tipos de explicación siguientes: la económicosocial, la religiosa y la politico-institucional. a) El irregular desarrollo econórnico-social del país conllevó que coexistieran formas organizativas e ideologías capitalista avanzadas con supervivencias casi feudales, artesanales y agricolas, con predomini0 de las segundas sobre las primeras. El bakuninismo ejerció un fuerte influjo en estos medios, ya que conectó bien con 10s valores, las simbologias y las inquietudes propias de la existencia del campesinado tradicional, del que adoptó sus ancestrales reivindicaciones y al que supo hablar en su propio idioma, consagrando sus tipicas formas de insurrección organizada más o menos espontáneamente. Las promesas bakuninistas constituían la expresión de ideales preindustriales y precapitalista (a través de ellas se manifestaba la aspiración a instaurar formas de organización similares a las comunitarias medievales, a la autogestión, a la eliminación de toda modalidad de burocracia político-estatal, etc.) que resultaban especialmente atractivos para 10s habitantes de poblaciones caracterizadas por la autosuficiencia y un casi total aislamiento. Se explica de este modo el éxito que tuvo el anarquismo en zonas predominantemente agricolas (tales como Andalucia, Ucrania o el Mezzo- Viejas y nuevas forrnas de organizaci6n campesina en el rnedio agrari0 español Papers 45, 1995 63 giorno), asi como la reacció11 contra 10s patrones de vida urbanos e industriales manifestada por autores como Proudhon quien, en esta cuestión, se diferencia claramente de, por ejemplo, Marx. Bste encomia a la burguesia porque, a su juicio, dicha clase ha ((rescatado a una parte considerable de la población del cretinismo de la vida rural)) (cit. por Álvarez ~unco, 1976: 588); asimismo, en unas consideraciones sobre el medio rural francés, muestra que las familias carnpesinas tradicionales constituyen un reducto de conservadurismo, una especie de ((saco de patatasn sin nada en común que les vincule y, por 10 tanto, incapaces de organizarse politicamente (El Dieciocho Brumario.. ., p. 99-100). Aunque el ideari0 del ccanarquismo nunca rebajó o despreció la importancia de 10s beneficios logrados por el progreso técnico (tan liberadores como 10s progresos éticos o filosóficos) y 10s ideales industriales están generalmente patentes en la que suele iiamarse utopia anarquista) (Álvarez Junco, 1976: 591), 10 cierto es que estos presupuestos quedaron reducidos al plano de 10 meramente doctrinal, d.e la ideologia oficial propugnada por 10s grandes teóricos, lideres o dirigentes. Ideologia esta que, con asiduidad, era contradicha por 10s comportamientos concretos de las bases sociales sobre las que arraigó el anarquismo. IEjemplos de 10 que se est6 afirmando son las usuales destrucciones de máquinas agrícolas y el rechazo visceral de la mecanización del medio rural que, reiteradamente, tuvieron lugar, a 10 largo del siglo XK y durante las primeras décadas del XX, por parte del campesinado espafiol que, de este modo, trataba a su manera de preservar sus puestos de trabajo. Es asi como se explica que en 10s textos de 10s anarquistas espafioles se aprecien idealizaciones de la agricultura y del supuesto modo de vida puro, natural y comunitari0 en 10 organizacional que diferencia, en opinión de tales textos, la sociedad rural tradicional con respecto a las corrompidas y rechazadas formas de organización burocrático-politicas del mundo urbano-industrial. El hecho de que el anarquismo arraigara tan fuertemente en una sociedad relativamente industrializada, en el periodo a que se está haciendo referencia, como la barcelonesa de entonces, puede ser explicado, entre otras razones, por la abundante inmigración campesina que en ella tuvo lugar, asi como por el carácter fragmentaria y familiar que tenia la industrialización catalana, 10 que fomentaba el surgimiento y la proliferación de idearios obreros de carácter autonomista y artesanal. De todos modos, el caso de Barcelona refleja que cualquier forma de desarrollo industrial no implica, necesaria e inevitablemente, el surgimiento de un proletariado industrial de ideologia marxwta. Análogamente, no existe una especie de correlación invariable entre el auge del anarquismo y la sociedad campesina tradicional; pues, de ser de esta forma, jcómo se explica que el anarquismo no se desarrollara, por ejemplo, en 10s paises escandinavos o anglosajones? Al aludir a la base económico-social agraria, 10 que se está tratando de mostrar es que el anarquismo arraigó con tanta fuerza en la sociedad rural espafiola (especialmente, en la andaluza) porque dicha base 64 Paoers 45,1995 Francisco Entrena Durin económico-social, por su propia y especifica naturaleza, presentaba condiciones muy adecuadas para el surgimiento y desarrollo de la modalidad de organización anarquista, caracterizada por su rechazo a 10s paradigmas urbano-burocráticos y políticos. Tales condiciones se patentizaban, por ejemplo, en la existencia de grandes masas de marginados ylo de desposeidos como consecuencia de una estructura socio-económica cuyas fuertes desigualdades históricas se habian mantenido intactas, cuando no agudizado, a raiz de la desamortización. b) En segundo lugar, en el. rápido y casi repentino proceso de secularización experimentado por la sociedad espafiola durante el siglo XIX, el anarquismo viene a desempefiar para las clases trabajadoras una función equivalente a la que otrora habia cumplido la Iglesia (defensora de principios ético-sociales como la igualdad humana esencial, las formas de comunismo primitivo y la solidaridad entre 10s más humildes de la escala social). Desde otro punto de vista, el anarquismo constituye muchas veces la expresión de una especie de fe, desprovista casi por completo de bases 1Ógico empiricas que la sustenten, una forma de milenarismo profético, laico y racional, según la cua1 la llegada del comunisrno era vista como algo inminente que sobrevendria, prácticamente, de manera espontánea sin que hubiera necesidad de organizarse y de articular y llevar a cabo proyectos ~ro~rarnados para conseguirlo. Tampoco se tenia una idea muy precisa respecto a 10 que era el comunisrno. Con referencia a éste, las fórmulas libertarias, inconcretas de por si, llegaron a las masas con un nivel de vaguedad y de imprecisión tales que hacian posible todo tip0 de interpretaciones. En el planeta existen acurnuladas riquezas infinitas que, sin su monopolio, asegurarían la felicidad de todos 10s hurnanos. Todos tenernos derecho al bienestar, y cuando rija la anarquia cada cua1 tomará del acervo cornún cuanto necesite; 10s hombres, sin distinción, serán dichosos; el amor será la única ley de las relaciones sociales. ¿Como conseguir esto? Acabando con la autoridad y con la propiedad, bases de la desigualdad y únicas fuentes del mal y de la injusticia; organizando la producción rnediante el libre acuerdo de 10s individuos y de 10s grupos, que se juntarán según afinidades naturales. (cit. por Diaz del Moral, 1979: 198) La profecia estaba pues bien clara, pero 10 referente a la manera de organizar la producción en la futura sociedad comunista no era bien entendido ni estaba previsto por aquellas gentes. Y como se consideraba que la revolución social sobrevendria de un momento a otro, 10s buenos campesinos idearon una organización de la producción agrícola, que no era más que la expresión mitificada de su vehemente anhelo de siempre: el reparto de la tierra, o sea, una especie de nueva y más equitativa desamortización. Viejas y nuevas formas de organizaci6n catnpesina en el medio agrari0 español Papers 45, 1995 65 ¿No se trataba de conseguir la felicidad de todos y que todos fueran iguales? ¿No era la posesión de la tierra el medio de que disponian 10s burgueses para disfrutar y ser dichosos?-Pues, evidentemente, 10s trabajadores también 10 serian cuando dispusieran de su suerte de tierra como disponian de su azada. ¡La cantidad de tierra monopolizada era enorme! iHabia para todos, hasta para 10s burgueses! Esta creencia em el reparto se hizo general en las masas. (Diaz del Moral, 1979: 199) Los obreros ylo 10s lideres mis cultos tenian una visión algo más elaborada de 10 que era el comunismo, pero como no podian ofrecer alternativas convincentes y precisas frente a las soluciones claras y diáfanas inventadas por la multitud, no ponian mucho énfasis en modificar la creencia tan fuertemente asentada en la generalidad de la población, pues, como acertadamente se pregunta Diaz del Moral, ccihubieran logrado arrastrar a las muchedumbres unánimes, contrarrestando sus ilusiones?~ (1979: 199). El creciente rechazo del catolicismo, a raiz del proceso de secularización en el que tenia lugar la paulatina implantación del anarquismo, era reemplazado por la visión profética del porvenir y la rígida moral laica (orientada éstas por un fervor tan füerte o más que el de estricta naturaleza religiosa) inherentes a la idieologia y a 10s presupuestos teóricos de dicha forma de organización y de movilización social, que con tanta fuerza arraigó en la sociedad carnpesina tradicional espafiola. Tanto las autoridades como las clases acomodadas, considerando al anarquismo andaluz a través de las referencias que tenian del extranjero y del terrorismo catalán, veian a 10s centros obreros anarquistas como antros en 10s que se tramaban tenebrosa conjuras y en 10s que se urdian complejos y misteriosos procedimientos para degollar a 10s ricos y derrumbar 10s pilares del orden social. Presuposición completamente alejada de la verdad, pues, por 10 general, la vida de aquellas organizaciones de trabajadores y sus comportamientos eran de una sencillez, autenticidad moral y transparencia absolutas. Vida modélica esperanzada en que estaba muy pronta la revolución social y el consiguiente reparto de la tierra en lotes individualizados para cada familia, asi como la inmediata llegada de la ((buena nueva)) anunciada por 10s maestrcls de esta doctrina laica, cuyos libros aseguraban: aue las riauezas de la humanidad eran tales que hacian Dosible el bienestar de iodos y q;e cuando se irnplantara la anarquia, una vez eliminados 10s motivos del mal y de la discordia, 10s hombres todos, burgueses y trabajadores, vivirian felices, sin rnás ley que el amor y la fraternidad. Y como 10s buenos campesinos esperaban de un dia a otro el advenimiento del anhelado régimen, algunos de ellos, almas ingenuas y sin recodos, llegaron a pensar que hasta 10s ricos estarian conformes con 10s pobres y no opondrian dificultades a su triunfo. (Diaz del Moral, 1979: 201) 72 Papers 45, 1995 Francisco Entrena Durin tivos de la razón urbano-industrial moderna, en 10s que, de una u otra forma, se encuentra inmerso el mundo occidental del que forma parte dicho autor. Esta circunstancia le impide a Hobsbawm captar a fondo la indudable capacidad organizativa y simbólica de las sociedades tradicionales, asi como el papel que, eventualmente, éstas, en su relación dialéctica con el ámbito urbano-industrial, pueden desempefiar en la planificación y organización de las estrategias inherentes a 10s procesos revolucionarios y/o modernizadores. 2. Wolf: Hace referencia, también, al usual apoliticismo que impregna las organizaciones tradicionales de 10s campesinos. El10 se manifiesta, por ejemplo, cuando sefiala que 10s mismos cctienen desventajas especiales al pasar del reconocimiento pasivo de las injusticias a la participación politica como un medio de corregirlas)) (1979: 237). Entre las motivaciones de esa pasividad campesina sefiala Wolf las siguientes: a) el trabajo campesino se efectúa a menudo a solas en su propia tierra, 10 que no favorece la aparición o reafirmación de formas organizativas tendentes a reforzar 10s vinculos de solidaridad; b) 10s trabajos campesinos constituyen unas rutinas ciclicas que han de ajustarse a la tirania del tiempo en el que han de llevarse a cabo, sin que puedan ser aplazadas para cuando convenga en razón del interés de planificar y organizar eficazmente la lucha revolucionaria; c) el control de la tierra (téngase en cuenta que Wolf está hablando de una clase de propietarios, en cierto modo, equivalente a la conceptuada por Marx como ((saco de patatasn) le permite al campesino refugiarse en una economia de subsistencia, que 10 sitúa al margen de las consecuencias extremadarnente adversas que puede acarrear para su explotación la inserción de la misma en las relaciones de mercado; d) 10s vinculos de familia extensa y la costumbre del auxilio mutuo dentro de la comunidad contribuyen a amortiguar 10s golpes de la dislocación que acarrea la penetración de las relaciones de mercado en la organización de la sociedad campesina tradicional; e) las relaciones entre 10s miembros de la sociedad campesina trascienden, a menudo, las fronteras de clase, de tal forma que, por ejemplo, un campesino rico y otro pobre pueden ser parientes y, por 10 tanto, es posible que se produzca entre ellos una cierta ccconvergencia de intereses)), 10 que, evidentemente, repercute en las modalidades de organización que en este contexto se generan; f) finalmente, la exclusión del campesinado de la toma de aquellas decisiones que tienen lugar más allá del entorno de su pequefia comunidad, tiende a propiciar en este sector socio-poblacional una visión localista, en 10 que respecta al planteamiento de sus problemas y a la manera en que se organizan y/o articulan sus intereses. En consecuencia, concluye Wolf, ((10s campesinos son a menudo meros espectadores pasivos de las luchas politicas o suspiran por el advenimiento repentino de un salvador)) (1979: 238). A pesar de las limitaciones de 10s campesinos para organizarse politicamente, Wolf constata que, en el curso del siglo XX, aquéllos han apoya- Viejas y nuevas formas de organización campesina en el medio agrari0 espafiol Papers 45, 1995 73 do la organización y el desenvolvimiento de seis grandes levantamientos sociales y politicos que han sacudido al mundo. Se trata de la revolución mexicana de 19 1019 17; 12; revoluciones rusas de 1905 a 19 17; la revolución china, que experiment6 varias etapas a partir de 1921; la revolución vietnamita, que tuvo sus raices en la Segunda Guerra Mundial; la rebelión argelina de 1954, y la revolución cubana de 1958. Todas estas revoluciones se basaron en una considerable participación de las poblaciones rurales en sus cuadros y estrategias organizativas. La perspectiva antropológica de la que parte Wolf le permite una comprensión mis rica de las capacidades organizativas (así como de la complejidad y diversidad de ésras) de la sociedad campesina tradicional. Se trata de un enfoque menos simpljficador que el efectuado por Hobsbawm desde su etnocentrismo urbano-industrial moderno. En este sentido, la sociedad carnpesina tradicional con~ti~tuye, para Wolf, una entidad organizativa propia con una estructura económico-social y unas vinculaciones relacionales especificas. El10 no implica que el autor no se preocupe de mostrar como la organización de dicha sociedad se halla inserta en un proceso de relación dialéctica con la de la sociedad global, de tal modo que las transformaciones en ésta revierten en una alteración general de 10s pilares organizativos que sustentan la sociedad agraria tradicional. Con respecto a la articulación propugnada por Wolf de 10s problemas y de la evolución de la comunidad local campesina en el marco de la sociedad global, tiene especial i~nportancia el papel conferido por el autor al efecto dislocador que, sobre la organización de dicha comunidad local, puede tener la introducción en ella de las relaciones sociales modernas, capitalistas, industriales y de mercado. Las profundas alteraciones, que sobre la comunidad local campesina pueden resultar de tal efecto dislocador, se reflejan a nivel de la organización económico-productiva, asi como en 10 ecológico y en lo politico-institucional. De esta forma, a nivel económico, suelen incrementarse 10s despojos de tierras a 10s pequeños y medianos propietarios campesinos por parte de 10s gandes terratenientes; en 10 ecológico, las comunidades se ven, frecuentemente, privada~, a raíz de ello, de su acceso a recursos básicos para su supervivencia como el agua, 10s pastos o 10s bosques; finalmente, en el plano de la organización politico-institucional, las tradicionales relaciones de autoridad se ven ~rofundamente alteradas como consecuencia de la irrupción del mercado, a la vez que comienzan a rearticularse otro tip0 de relaciones en este sentido. Todas estas alteraciones, sobre su entorno local, pueden repercutir en que se exacerbe la tradicional condición pasiva del campesinado y en que éste acabe, mis o menos corisciente de su función, por decidirse a desempeñar un papel activo en la articulación u organización de procesos revolucionari~~ ylo de modernización tendentes, al fin y al cabo, a instaurar formas organizativas orientada por 10s paradigma burocrático-políticos. En cualquier caso, cuando 10s campesinos se deciden a tomar parte en la revo- 74 Papers 45, 1995 Francisco Entrena Durin lución suele existir una acumulación de factores tal que hace que aquélla se encuentre ya a punto de estailar. Las rebeliones carnpesinas del siglo xx [. . .] son las reacciones locales ante 10s grandes dislocarnientos sociales, puestas en rnovirniento por el carnbio aplastante de la sociedad. La exeansión del rnercado ha destruido las raices de 10s I hornbres, y 10s ha arrancado de las relaciones sociales en que nacieron. La industrialización y el avance de la cornunicación han originado nuevos agruparnientos sociales, todavía inseguros de sus propias posiciones e interises sociales, pero obligados por el desequilibri0 misrno de sus vidas a buscar un nuevo ajuste. La autoridad política tradicional se ha rninado o derrurnbado; nuevos contendientes por el poder estan buscando nuevos seguidores para entrar en la arena política vacante. Así, cuando el protagonista carnpesino prende la antorcha de la rebelión, el edifici0 de la sociedad está ya hurneando y listo para arder. (Wolf, 1979: 245) Barrington Moore. En una obra clásica, titulada Los origenes sociales de la dictadura y de la democracia (1976), Barringron Moore trata, entre otros aspectos, de explicar las diferentes funciones politicas desempefiadas por las clases superiores terratenientes y el carnpesinado en la transformación de las sociedades agrarias (éstas son definidas simplemente como sistemas en 10s que una gran parte de la población vive de la tierra) en sociedades industriales modernas. En su libro, Moore hace referencia a 10s casos de Estados Unidos, Francia e Inglaterra (las denominadas clásicamente revoluciones burguesas), Alemania y Japón (caracterizadas por un débil impulso burgués y por revoluciones modernizadoras organizadas y llevada a cabo desde arriba), Rusia y China (en las que la existencia de grandes organizaciones burocráticas agrarias obstaculizaba el impulso hacia la modernización). Especialmente, Moore trata de determinar, en cada uno de 10s casos que contempla en su estudio, las respectivas posiciones ocupadas por 10s sectores tradicionales agrarios, así como la especifica gama de condiciones históricas, mediante las que alguno de 10s grupos componentes básicos de dichos sectores (es decir, 10s grandes terratenientes o 10s campesinos) acaban por convertirse en fberzas importantes de cara a la emergencia de modalidades de organización político-institucional como las parlamentarias occidentaies democráticas o las dictaduras de derechas o de izquierdas, a saber: 10s regimenes fascistas o comunistas. En cualquier caso, 10 que, desde el punto de vista de este tema, interesa destacar de Moore (aún cuando hay que precisar que éste no se ocupa explícitamente de 10s cambios en el aspecto organizativo inherentes a 10s procesos de modernización) es que, según se desprende de 10s análisis y presupuestos teóricos de su obra, hay que tener presentes 10s aportes que pueden realizar a la instauración de las formas de organizacibn caracteristicas de las sociedades modernas las propias clases de las sociedades tradicionales carnpesinas en descomposición. Subyace a este planteamiento analític0 una discrepancia con respecto a 10s clásicos enfoques dicotómi- Viejas y nuevas forrnas de organización carnpesina en el rnedio agrari0 español Papers 45, 1995 75 cos, que han presentado la modernización como el resultado del enfrentamiento entre la ccprogresista)) burguesia urbana y las ccreaccionarias)) clases de la sociedad campesina tradicional, incapaces por si mismas de organizarse politicamente y de entender 10s entresijos de la razón urbano-burocritica. De acuerdo con dichos enfoques, la burguesia por si sola seria, básicamente, la clase protagonista en la organización y control de 10s procesos que han dado lugar a las radicales transformaciones consustanciales a la irrupción de la moderniclad. Una vez considerado el papel desempefiado por las clases agrarias tradicionales en la planificación y organización de las diferentes revoluciones y procesos modernizadores, Barrington Moore muestra que dichas clases han influenciado notablemente, cuando no condicionado, 10s resultados de la modernización y de la consiguiente instauración de 10s paradigmas organizativos racional-burocráticos y/o políticos. En diversas ocasiones, 10s sectores tradicionales han constituido el substrat0 productiva, institucional e ideológico a partir del cua1 se ha articulado y organizado la construcción de la ccnueva sociedad)) moderna, y, de este modo, han desempefiado una labor decisiva en la dinimica modernizadora. Ello, bien mediante el protagonismo directo, o indirectamente, a través de alianzas entre las débiles clases medias urbanas insatisfechas de su status y 10s campesinos descontentos. sin embargo, cclnviene precisar que, frecuentemente en estos casos, 10s campesinos han proporcionado la dinamita para volar el viejo edificio, pero (ca las obras de reconstrucción subsiguientes, no han aportado nada; de hecho han sido sus primeras victimas)) (Moore, 1976: 387). En tales circunstancias, 10s beneficiarios fueron 10s elementos de las burguesias urbanas, en mejores condiciones socioeconómicas e intelectuales para organizarse y articular las estrategias de acción social racional instrumental, asi como 10s prograrnas politico-burocráticos necesarios para materializar la modernización y/o la construcción del Estado. A manera de conclusión: un intento de explicación ecosistémica de las actitudes organizativas del campesinado tradicional En primer lugar, hay que precisar que, al plantear una explicación ecosistémica de la actitud del campesinado en la sociedad tradicional ante la realidad de las organizaciones, se pretende reflexionar en torno a la posible relación existente entre el ecosistema de dicha sociedad y las modalidades de organización con las que la misma se identifica mejor o adopta, de cara a la materialización de 10s referentes utópicos y pautas culturales que constituyen su horizonte de expectativas. Ecosistema que aquí es entendido como una totalidad estructurada, en la que están interrelacionadas; dialécticamente las actuaciones organizativas que podrían denominarse como estrictamente sociales (es decir, las pdcticas económico-productivas e institucionales, asi como las estrategias de carácter simbólico-legitimador encaminadas a explicar y/o justificar esas prácticas) y las caracteristicas físicas y naturales del espacio o habitat sobre el que 76 Paoers 45.195 Francisco Entrena Durin tienen lugar tales actuaciones. En definitiva, dicho ecosistema implica la configuración estructurada de un entorno fisico-social especifico, cuyas condiciones, en el caso de las sociedades campesinas tradicionales, son muy poc0 propicias para el surgimiento y desarrollo de formas de organización politicas ylo racionales instrumentales. En el ecosistema agrari0 tradicional, en cierto modo, se produce una especie de adaptación pasiva por parte del campesino con respecto a su entorno, pues aquC1, dadas las limitaciones técnicas que tiene, se ve obligado a acomodarse a 10s ritmos, ciclos y condicionantes de la naturaleza, en 10 que se refiere a la cantidad de recursos alimenticios y de otro tip0 que puede extraer de dicho entorno, asi como a las condiciones de vida que le permite llevar la economia de subsistencia que posibilita el mismo. En cambio, en las modernas sociedades agrarias, 10s adelantos tecnológicos y el nivel de conocimientos cientificos existente permiten un fuerte incremento de 10s rendimientos de 10s cultivos y, consiguientemente, un gran relanzarniento de la producción, a la vez que un nivel de control muy elevado sobre el medio fisico-natural, 10 que, a su vez, posibilita el surgimiento y desarrollo de una mentalidad colectiva basada en la adaptación transformadora y activa sobre tal medio. Todo esto hace que 10s ecosistemas agrarios modernos sean más adecuados para la generación y desarrollo en ellos de una mayor conciencia de las caracteristicas y posibilidades de la organización politico-burocrática y formal racional-instrumental. En consonancia con 10 que se acaba de decir, el retraimiento ylo desconcierto de la mentalidad campesina tradicional frente a las formas de organización política, que, a su vez, está ocasionado por motivos análogos a 10s de su usual inhibición en materia de innovación social y de cambios en 10 económico-productivo, seria explicable, entre otras razones, como un efecto de la conciencia de adaptación pasiva al entorno que propicia el ecosistema en el que se produce y desarrolla dicha mentalidad. Asi, 10s mismos condicionantes ecosistémicos que hacen que el carnpesinado tradicional tienda a inhibirse y a rechazar el cambio socioeconómico, serian también 10s causantes de la actitud de aquél ante las formas de organización política. Y el10 porque, al fin y al cabo, la política puede ser entendida, entre otros aspectos, como una estrategia tendente a la planificación y organización racional y conjuntada de la actividad humana de cara a conseguir determinados fines; en definitiva, como una forma de acción social encuadrable dentro del paradigma weberiano de racionalidad formal-instrumental medios-fines, en el que, por 10 general, se asientan las modernas organizaciones. Racionalidad cuyo desarrollo transcurri6 paralelo al proceso de paulatino arraigo, en el Inundo occidental, del antrop~centrismo inherente al afianzamiento de la modernidad. Antropocentrismo que implicaba una visión del hombre como sujeto activo transformador del mundo. Se trata del progresivo asentamiento de una praxis (determinanteldeterminada delpor 10s adelantos tecnológicos que acompaiiaron su desarrollo) amparada en una mentalidad manipuladora de la realidad en general que, frente a las ataduras a las que se habia encontrado sometido el hombre hasta entonces, propugnaba la articulación racional de proyectos (a fin de cuentas, de medios instrumenta- Viejas y nuevas formas de organización ca~npesina en el medio agrario español Papers 45, 1995 77 les) encaminados a participar activamente en la modificación del entorno económico, politico, social y fisico, a romper 10s limites a la transformación del mundo y al desarrollo de las fuerzas productivas que imponia el mismo6. A raíz del proceso de paulatino afimzarniento de la modernidad urbana que se ha experimentado en occidente a partir del Renacimiento, en el plano politicoinstitucional se ha producido la progresiva articulación de organizaciones formales racionales instrumentales. Ejemplos de éstas son las modernas burocracias (inherentes a 10s procesos de centralización administrativa y de modernización del Estado), las relativas a la pllanificación e institucionalización de 10s programas y fenómenos revolucio~~arios modernos o, por Último, el nacimiento y desarrollo de partidos politicos. La aparición de dichas organizaciones, ya se hiciera en nombre de fines ~lnoderados o mis o menos extremistas y revolucionari~~, se llevó a cabo, generdmente, con el fin de articular proyectos, reformistas o subversivos según 10s casos, tendentes a regular ylo a transformar el orden social, asi como a romper las limitaciones de éste para adecuarlo a las necesidades de todos 10s hombres. Pero, mientras no penetraron las pautas organizativas modernas en el árribito de la sociedad campesina tradicional, ésta siguió articulándose por cauces diferentes a 10s de la racionalidad formal-instrumental inherente a la po1itic:a y a la burocracia. Además, dadas las limitaciones ylo alteraciones que para su mundo supuso, por 10 habitual, el proceso de penetración de 10s patrones (organizativos modernos, en muchas ocasiones se desarrolló una actitud de rechazo y de repliegue en su mismidad que no hizo más que fortalecer, al menos durante un tiempo, la mentalidad y la conciencia organizacional tipicas del medio tradicional campesino (este seria, por ejemplo, el caso del carlismo). El desempefio de la actividad política conlleva la necesidad de interiorización de unos paradigma organizativos, cuyo desarrollo no propicia el entorno existencial y ecosistémico en el que transcurre la vida del campesinado tradicional. En cambio, el medio urbano modern0 posibilita la presencia de unas mayores ficilidades para la delimitación y organización racionalmente planificada del espacio. Se trata de 10 que podria conceptuarse como una cierta forma de organización del hábitat, de cara a la configuración geométrica y consiguiente estructuración racional del mismo. Organización llevada a cabo mediante proyectos elaborados de acuerdo con una racionalidad instrumental medios-fines, relativamente más eficaz (dados 10s mejores medios técnicos de 10s que en este contexto se dispone) y estricta, etc., etc.. En definitiva, el ecosistema urbano presupone el desarrollo de una constelación de actividades que conjuntamente 6. Si bien la idea moderna del desarrollo ilimitado propici6 10s grandes avances que dieron lugar a la, relativamente buena, situaci6n econ6mico-productiva actual, el hecho es que hoy nos hemos percatado de la necesidad de poner limites al desarrollo si no queremos destruir nuestro propio entorno ecológico. En este sentido, la ecologia implica una cierta forma de retorno, aunque cua1itativame:nte a otro nivel, a la originaria conciencia colectiva de acomodaci6n a las exigencias del medio fisico-natural vigente en el mundo campesino tradicional. 78 Paoers 45,1995 Francisco Entrena Durin podrian conceptuarse como: estrategids instrumentales encaminadas a la phniftcación ylo racionalización del entorno. La mentalidad burocrático-política es inherente a una praxis organizadora de estrategias, a unos proyectos dirigidos, de alguna forma, a la racionalización del presente y a la previsión del futuro. Lo politico, como 10 burocrático-administrativo, encuentran su símil paradigmático y campo más propicio de actuación en el medio urbano. Desde estos presupuestos, es explicable que, incluso en el hipotttico caso de que no hubiera motivos de rechazo, en general, las sociedades campesinas tradicionales, en cuyo contexto existencial todavia no han penetrado del todo las pautas culturales y las técnicas inherentes a la modernización, se sientan desconcertadas por 10s patrones de organización que conlleva la política y por 10s referentes culturales en 10s que se asientan las organizaciones e instituciones del medio urbano-industrial. La política y 10 urbano: marcos simbólico-paradigmáticos no fácilmente comprensibles para la mentalidad del campesinado tradicional, entre otras razones, como se ha visto, debido al entorno ecosistémico en el que aquella se genera y desarrolla. El desconocimiento o desconcierto, cuando no rechazo frontal, de 10s paradigmas politicos fue tambitn, en el caso del anarquismo espafiol, una de las principales causas del prácticamente nu10 protagonismo del carnpesinado en 10s procesos sociohistóricos que condujeron a la modernización y consiguiente instauración de un Estado centralista moderno, estructurado de acuerdo con pautas organizativas de indole burocrático-política. Incluso algunos de 10s propios anarquistas fueron, en mayor o menor grado, conscientes de las limitaciones a las que conducia esta actitud ante las formas de organización politicas; tal es el caso, por tomar un ejemplo, de F. Carrasquer, militante e intelectual libertario en el exilio, que se expred en 10s términos que seguidarnente se transcriben: [. . .] El pueblo español, en su proverbial aislamiento, ha perdido la visi6n de la ~olitica. Esta ~érdida es absolutamente intolerable si se auiere formar un sistema democrático, una sociedad constructiva, justa y creadora [...I. (cit. por Alvarez Junco, 1976: 599) Bibliografia ÁL.VAREZ JUNCO, José (1 976). La i&&a política del anarquismo espaiíol(1868-1910). Madrid: Siglo XXI editores. AR~STEGUI, J.; BLINKHORN, M.; TORRE, J. M. & FERNANDEZ, M. (1985). aLos Carlistasn. Cuadernos de Historia 16, núm. 280. BARRACAN, A.; GONZALEZ, M. & SEVILLA, E. (1985). ccRevueltas campesinas en Andalucia)). Cuadernos de Historia 16, núm. 294. COLEMAN, James (1990). Foundations of social theo y. Cambridge: Belknap Press of Harvard University Press. D~AZ DEL MORAL, Juan (1 979). Historia de h agitaciones campesinm andzlum. Madrid: Alianza Editorial. Viejas y nuevas forrnas de organizaci6n catnpesina en el rnedio agrario español Papers 45, 1995 79 ENTRENA Du~, Francisco (1994a). 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El tema de este texto de Wolf está mis am.pliamente desarrollado en su obra Las luchas campesinas del siglo xx. México: Siglo XXI, 1979.