Crítica textual lucreciana : Libro II, 926-930
Abstract
Bodelón García, Serafín
Full text
Faventia, 10 (1988), 41-46 CRÍTICA TEXTUAL LUCRECIANA: LIBRO 11,926-930 Serafín Bodelon . . . id quod detrahitur? Tum praeterea, quod fugimus ante, quatenus in pullos animalis uertier oua cernimus alitum uermisque efferuere terram intempestiuos quom Putor coepit ob imbris, scire licet gigni posse ex non sensile sensus. i... 10 que se quita? Y luego además, 10 que antes hemos rehuido, puesto que vemos a 10s huevos de las aves convertirse en vivientes pollos y a la tierra pulular con gusanos, cuando comienza la descomposición a causa de las lluvias intempestivas, es preciso saber que puede surgir 10 sensible de 10 insensible (w. 926-930). He aqui unos versos que aparecen intensamente corruptos en la tradición manuscrita, y sobre 10s que no siempre existen acuerdos plenos a la hora de reconstruir el arquetip0 lucreciano. Procedamos por orden. En el verso 926, todos 10s manuscritos parecen estar de total acuerdo en la lección quod fugimus, que en este trabajo se reivindica. A las fuentes del IX se suma el ejemplar de Poggio y todos sus derivados del xv, incluido el Codex Valentianus. Pero hay conjeturas que se inician en 1796 con Wakefield. Helas aqui: quo fugimus ... Wakefield, al que siguen Valentí, Büchner y Ernout entre otros, asi como Lachmann en el XIX;
quo de egimus.. . Diels; quod vidimus.. . Purmann, al que sigue Bailey; quod diximus.. . Giussani; quod sumpsimus.. . Merrill; quod fudimus.. . Martin. ~ No postulamos ninguna novedad al intentar el retorno a la grafia que ofrece toda la tradición manuscrita. Ya hace un siglo aproximadamente, Hoerschelmann pedia el retorno a 10s manuscritos para este pasajel, con un sentido próximo a quod supra omisi, o quizás algo asi como: alo cua1 hasta ahora he preferido pasar por altou. Quedan semánticamente bien las variantes propuestas por Diels, Giussani y Merrill, pero hay que reconocer, y el10 es un obstáculo grave, que paleográficamente son muy lejanas a 10 que ofrecen 10s manuscritos de manera uniforme y acorde. Incluso la propuesta de Purmann, que data de mediados del siglo pasado2, posee perfecto sentido con el contexto, pero peca del mismo defecto de lejania paleográfica respecto a las fuentes. Más próxima paleográficamente a 10s textos es el fudimus de Martin, pero hay que resaltar la evidencia de la dificultad de un copista para llegar a la confusión de una g con una d. A menos que Martin nos diga que hubo una mala lectura previa, a la que consecuentemente sigui6 una mala escritura. Pero la lectura de 10s manuscritos posee contenido semántico claro, y así 10 entendieron 10s copistas de la veintena de manuscritos del xv, asi como las ediciones del xv, XVI, XVII y casi todo el XVIII. El verso 927 presenta tres palabras con diversificación en las fuentes. El O, el Q, y el V presentan quatinus, lección seguida por Martin y por Valentí. Sin embargo, el manuscrit0 lucreciano español y la mayoria de sus hermanos derivados del ejemplar de Poggio escriben quatenus, seguida por Bailey, Büchner y Ernout. Hay datos del gusto de Lucrecio por quatenus: HOERSCHELMANN, Observationes Iucretianae alterae, Dopart 1877. H. PURMANN, aBeitrage zur Kritik des Lukrez,,, Philologus, 3, 1845, p. 66 y SS. En el siglo xx, Bailey contesta a la propuesta de Purmann calificándola de nonsense, Commentary, vol. I1 , p. 948.
111-218 quatenus, omnis ubi e toto iam corpore cessit, 111-424 quatenus est unum inter se coniunctaue res est, IV-750 quatenus hoc simile est illi quod mente uidemus. Y en nuestro verso 927 también el quatenus se encuentra iniciando el verso, como en 10s tres ejemplos aducimos; cabe concluir, pues, que también aquí el arquetip0 lucreciano debió presentar quatenus. En el mismo verso 927,los manuscritos ofrecen la lección animalis, mientras que la tradición indirecta nos ha transmitido la variante animantium, a través de Claudio sacerdos3. En este caso, todos 10s criticos han preferido seguir la tradición directa, ya que por una parte tiene mas sentido, y por otra ofrece unanimemente la misma lección. También el manuscrit0 lucreciano español ofrece animalis, cuya lectura se ha preferido seguir también en el presente trabajo. Respecto al arcaísmo vertier del mismo verso 927, es seguido por toda la tradición lucreciana; el Único problema habido es que, como a un lector medieval no le sonaba tal forma, corrigió escribiendo verticer. L. uso vertier, como otros infinitivos medio-pasivos en -ier, como ha demostrado muy bien Lucia Wald en un articulo brillante4. Según ella, aparecen en el poema lucreciano 48 infinitivos en -ier con un total de 36 verbos, ya que algunas formas se repiten, mientras las formas en -i, -ri las presentan 178 verbos. A causa del esquema métrico, las formas en -ier ocupan un lugar determinado en el hexametro; el 75% aparecen formando el dactilo del quinto pie, y un 16% se localizan al empezar el verso. Precisamente, en nuestro verso vertier nos forma el dactilo del quinto pie, como Lucrecio prefiere. Su uso obedece a un gusto estilístic0 por el arcaísmo, pero obedece también a necesidades métricas5. Ya en el verso 928, presentan alitum todas las fuentes del siglo M. C. SACERDOS, VI, 444, edic. H. KEIL, Gramm. Lat. Hildesheim 1970. L. WALD, <<Considerations sur la distribution des formes archaiques chez Lucrkce,), Helikon, 8, 1968, pp. 161-173. Analiza el uso del infinitivo arcaico en -ier aplicando el mttodo estadístic0 con profusi6n y a la vez con persuasión, p. 165. CH. DUBOIS, LucrPce, pobte dactylique, Estrasburgo 1935, p. 227.
IX, asi como el L del xv; con esta forma no hay posibilidad de escansión del hexametro, por 10 que todos 10s criticos 10 han desechado. Los manuscritos A, B, F, C, asi como el manuscrito lucreciano español, siguiendo al ejemplar de Poggio, constatan la lección alituum que si permite la medida del verso. Y además la tradición indirecta, por medio de Claudius Sacerdos, acude una vez mas a clarificar la situación. Lo cierto es que de ales, itis el genitivo plural correspondiente debe ser alitum; pero falla la escansión y surge un genitivo plural alituum, con el fin de poder usar10 en el hexametro. Respecto a uermisque, cabe decir que el copista del manuscrito hispano leyó uernisque, y eso escribió consecuentemente; pero el sentido nos hace desechar la posibilidad de admitir uernisque. Y en la palabra siguiente pas6 algo similar a 10s copistas del IX, probablemente porque este verso estuviese un tanto borroso; y asi, el O escribe offervere, mientras el Q y el V constatan offerruere. Pero toda la tradición del xv, con el ejemplar de Poggio incluido, legaron efferuere, que ha sido la lección seguida. El Codex Valentianus transmite también efferuere, asi como Marullus y editores posteriores. La ultima palabra del verso, terram, ofrece tan s610 la discrepancia de Martin, en cuya edición lucreciana se constata terra, contra toda la tradición manuscrita e impresa, y es posible atisbar que sin mucho fundamento. La primera palabra del verso 929 consta en todas las fuentes del IX intempestiuus, asi como en el F y el L del xv, concertando con putor, e igualmente una corrección al manuscrito B inserta intempestiu~; el resto de la tradición, en la que se incluyen la mayoria de 10s manuscritos del siglo xv, constatan intempestiuos, concertando con el acusativo arcaic0 imbris. Es ésta también la lección ofrecida por el manuscrito lucreciano español, lección que parece poseer mayor indice de inteligibilidad semantica. Y ha sido esta la variante seguida por todos 10s criticos lucrecianos sin discusión, con 10 cua1 es preciso estar de acuerdo. Menos consenso ha existido en la pugna por dilucidar la palabra siguiente, donde las fuentes del periodo carolingi0 escriben quam, referido a terram, mientras las italianas prefieren quem, refiriéndose a putor; el manuscrito lucreciano español se alinea en esta circunstancia con el Oblongus y el Quadratus y el fragmento de Viena. Pero Avantius, en la edición Aldina de 1500 de Venecia, rompe con la tradición manuscrita, recurriendo a la emendatio y escribien-
do quom, con valor de nexo temporal6. La variante quom ha sido seguida por la inmensa mayoria de 10s especialistas modernos, si exceptuamos a Martin, que prefirió quam, y a Bailey, quien fue mucho mis lejos al escribir cum, siguiendo a Marullus también con valor de conjunción temporal. Lo mas correcto parece leer aqui quom; el paso a quem / quam se habria producido porque a 10s copistas medievales no les sonaba ya a nada el arcaísmo quom, por 10 que decidieron ((rectificar>> el texto. Pero sabemos de la importancia que Lucrecio concede al uso del arcaismo en 10s llamados ccpasajes-clave>>, como es éste, donde se trata de explicar el origen de 10 sensible. Lucia Wald nos ha explicado con detalles sugestivos como y cuando recurre Lucrecio al uso del arcaísmo7: en pasajes-clave, en pasajes donde se refutan teorias de otros filósofos y en pasajes mitológicos, bien se trate de dioses, de héroes o de simples leyendas. Tras la lectura de este articulo hay que concluir que 10 que aqui procede es quom y no cum ni quem ni quarn. En el mismo verso 929, el Oblongus escribe cepit, mientras el Quadratus y el fragmento de Viena coepit. Si escribimos quem o quam el sentido nos pide cepit; pero si admitimos cum o quom el contexto funciona mejor con coepit. Excepto Ernout, ningun critico del xx parece haberse planteado el problema, ya que casi nadie 10 refleja en sus correspondientes aparatos críticos. Pero se trata de una verdadera variante con diversificación semántica. Desde el punto de vista de 10s textos, cepit es la menos documentada, pues s610 consta en el Oblongus, mientras coepit aparece en todas las demas fuentes, incluido el Codex Valentianus, asi como Marullus y las primeras ediciones del xv y XVI. Pero Lambino prefirió cepit, y todo el siglo xx aceptó cepit, sin ni siquiera parar mientes en el dilema, excepto Ernout, que analizó con detalle la cuestión. En el presente trabajo se prefiere coepit, como consta en todos 10s veintitantos mamuscritos, menos en el O, y con un sentido diáfano, como ofrecemos en la traducción. Dos fuentes del siglo IX pesan aqui contra una en un pasaje en donde W. FLEISHMANN, Catalogus translationum et commentariorum 11, Washington 1971. Analiza la importancia de Avancio, pues con él la emendatio entró largamente en el texto lucreciano; la importancia de la Aldina, como se llamó tal edición de Venecia de 1500, fue enorme, ya por las múltiples ediciones sucesivas, ya por su gran repercusión posterior, p. 352. ' L. WALD, OP. cit. p. 172.
ambas variantes son posibles; podria plantearse aquí hasta qué punto el siglo xx depende de ciertas ediciones en su tradición clásica, pero no es el momento oportuno; baste decir que el siglo xx, respecto a Lucrecio, está aún manejando la edición primera de Lambino de París de 1563, con leves retoques posteriores, a través de Creech, Havercamp y Wakefield y Lachmann. Por fin, en el verso 930, donde Martin y Büchner escribieron sensibus, formando el dactilo del quinto pie, topamos con el siguiente problema: que sigue consonante y en consecuencia la sílaba -bus es larga por posición y por 10 tanto no sale dáctilo, sino crético. No hay mas remedio que rechazar la lectura ofrecida por Martin y por Büchner, que ha sido ofrecida por 10s manuscritos-base del IX; para salvar tan arduo escollo, Lachmann, Ernout, Valentí, Bailey y otros escriben sensibu, omitiendo escribir la -s. Podria buscarse mejor solución en las fuentes renacentistas del xv, pues todas ellas ofrecen un mismo denominador común. La fuente común es el manuscrit0 del que Poggio, en 1417, copió su ejemplar lucreciano. Veamos las grafías ofrecidas: sensile en el A, el B y el F; sensibile en el Codex Valentianus; sensilibus en el L; y 10s demás manuscritos renacentistas se reparten entre estas tres posibilidades. Hay que concluir que Poggio no copió sensibus, que consta en las fuentes del IX y que además es métricamente imposible. Como se trata de formar el dactilo del quinto pie, sensilibus y sensibile deben ser excluidas por tener mas de tres silabas. En conclusión, la forma correcta sera sensile, que ofrece el dactilo buscado y que es, por otra parte, la acreditada en mayor número de manuscritos. El presente trabajo ofrece las novedades sensile en el verso 930, coepit en el 929, quod fugimus en el 926; defiende las formas, por algunos impugnadas, quom en el verso 929, quatenus en el 927, terram en el 928. Y se muestra acorde en 10 demás.