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Nuevas inscripciones latinas de Córdoba y su provincia

Lacort Navarro, Pedro J.; Portillo, Rafael; Stylow, Armin U.

Abstract

Lacort Navarro, Pedro J.; Portillo, Rafael; Stylow, Armin U.

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Faventia, 811 (1986). 69-109 NUEVAS INSCRIPCIONES LATINAS DE C~RDOBA Y SU PROVINCIA* Pedro J. Lacort Navarro - Rafael Portillo - Armin U. Stylow Ioanni Bernier Luque lnagistro at que amico optimo auctores dd. En septiembre de 1984, fue encontrado en el cuartel de la guardia civil de La Rambla (Cordoba), al realizar obras, un bloque de caliza negra con vetas blancas, de la llamada ccpiedra de minan de la Sierra de Cordoba, que estaba partido verticalmente en dos fragmentos mas o menos iguales. Fue trasladado a un corral vecino, donde 10 pudimos estudiar, y se conserva hoy en el Ayuntamiento de dicha poblacion. El bloque mide 58,5 cm de alto, 113 de ancho y 26-25 de grueso. Tiene la cara frontal alisada, mientras que 10s bordes y la parte de atras han quedado toscamente labrados, por 10 que resulta evidente que originalmente estaba empotrada en alguna construccion, en nuestro caso, con toda probabilidad, encima de la puerta mencionada en el texto. Los bordes estan algo deteriorados, 10 que, sin embargo, no afecta al texto, que solo ha perdido una letra en 1. 6 a causa de la fractura, como tampoc0 10 afectan 10s numerosos desconchados observables en toda la superficie. En la parte inferior izquierda se aprecia un rehundimiento horizontal, que parece corresponder a la fijacion de una * En el capitulo I colaboraron P.J. Lacort Navarro, Rafael Portillo y Armin U. Stylow; 10s capítulos 11-IX son de Stylow, nos. x-XI de Portillo. Las fotografias son de Stylow. grapa, posiblemente posterior a su colocacion original, ya que no se repite en el lado derecho. Las letras miden 7-6,5 cm. (1. I) y 54,5 cm. (1. 2-6). La interpuncion es triangular. El texto dice (fig. 1-3): L(ucio) . Lentulo . C(aio) . Marcel10 . co(n)s(ulibus) Q(uinto) . Cassio . C(ai) . flilio) . Long(ino) . tr(ibuno) . pl(ebis) . pro . pr(aetore) Binsnes . Vercellonis . flilius) . X . vir . maxs(umus) M(arcus) . Coranus . Acrini . flilius) . Alpis 5 aedilis . portam . faciund(am) coer(ave;uht) . [d]e . sua . pecun(ia) ' Se aprecia el esfuerzo hacia una ordinafio cuidada, centrada alrededor de un eje central, 10 que, sin embargo, no se logro. Si bien las 1. 2-4 arrancan de la margen izquierda, el lapicida, al final de 1. 3 ya se encontro en apuros para incluir todas las letras y le sob16 espacio al final de 1. 4. Las 1. 1 y 5 tienen una amplia entrada por la izquierda, a la que no corresponde una entrada igual por la derecha; sin embargo, en 1. 5, preferimos leer faciundfcrm) al igualmente posible fnciund[am]. L. 5 esta todavía mas corrida hacia la derecha; aquí, desde luego, el texto termina de todas formas con una abreviatura, pecunfia). Esta ordinatio no del todo lograda, pero muy frecuente en inscripciones tardo-republicanas (cf. también el desplazar el texto hacia arriba, dejando un amplio espacio al pie del campo epigrafico), coexiste con una escritura verdaderamente excelente y nada provincial. Las letras muestran 10s rasgos normales de la época, con todos 10s trazos de igual grosor y muy profundos; se advierte una marcada tendencia hacia 10 horizontal en A, M, N (allí sin pies en 10s enlaces de 10s trazos, que, por el contrario, tienden a alargarse hacia arriba), C, D, E, F, G, P y S, con la O perfectamente circular y siempre mis pequeña que las demás letras (en COS, final de 1. 1, s610 tiene la mitad de las letras vecinas). La D se construye a base de L, la panza de la R no se cierra. Llama la atencion el acabado diagonal de 10s trazos horizontales de la E (no siempre en todos 10s trazos), de F, L y T. Es característica también de la época la utilizacion de la piedra de mina en la zona de Córdoba y su campiña, que, a partir de 10s flavios, iria sustituyéndose, tanto en epígrafes públicos como particulares, por el mármol -generalmente blancy a veces por calizas biomicritas policromas pulimentables' . En época visigoda continuaba la utilizacion del marmol blanco junto a la de calizas locales. La inscripción está fechada por 10s consules del año 49 aC, C. Claudius Marcellus y L. Cornelius Lentulus2, con lo cual representa la inscripción mas antigua fechada de la provincia de Cordoba. Los nombres de 10s consules se dan, según la costumbre de la Cpoca, solo con prnenomen y cognomen3, y esta misma tendencia hacia la brevedad la volvemos a encontrar en otros muchos lugares de este texto: Long(ino), maxs(umus), fnciund(am), coer(crverirnt), pecirn(icr), como en otras inscripciones contemporáneas4. Ambos cónsules -y sobre todo el posterioreran enemigos empedemidos de César, quienes con su ultimatum para que Cste despidiese a su ejército y dimitiese con el10 de su comando provincial, hicieron estallar la guerra civil5. Contra tal exigencia intercedieron 10s tribunos de la plebe cesarianos M. Antonius y Q. Cassius Longinus, pero ya el siete de enero el senado decreto el sencrt~rsconsultirm irltimun, y 10s dos tribunos, frente a las amenazas contra su immunitcrs, se refugiaron en el campamento de César. &te, para reivindicar 10s derechos de 10s tribunos y para salvar su propia dignitas, cruzo el Rubicón, y 10s cónsules, junto con la mayor parte del senado, huyeron de Roma. La guerra civil había comenzado. El dia uno de abril de ese año 10s dos tribunos recobraron su Cf. las series de dedicaciones a miembros de la dinastia julio-claudia de Aguilar y Moriles/lprr,qrt~m (CIL I1 1516-1519) y de Montemayor/Ulitr (1525-1530, a juzgar por 10s restos conservados, en su mayoria pedestales de estatuas ecuestres). En Cbrdoba capital escasean las dedicaciones imperiales del siglo 1. CIL I1 1597 (Att~toto cttc.rriín) no es el tipico pedestal honorifico, sino que pertenece claramente al culto imperial; la inscripción está en una columna de mármol blanco con vetas de color lila y ocre, cortada de tal forma que las vetas forman una especie de guirnalda alrededor de la inscripción. CIL I1 1598, dedicada a Germánico, se ha perdido. ? T.R.S. BROUGHTON, TIIC M(rgistl~rtes ~f tlle Romctn Repcthlic. 2 vo!s., 195152, 11, p. 256. 3 Cf. CIL 12 756. 757. 779. Un ejemplo ilustrativo es CIL 12 759 (57 aC): Q. Numerius Q. f. Vel. Rtrfils leg. patron. portic. reficiund. de SIICI pecrm. coer. idemque prob. Para la problemática de 10s comienzos de la guerra civil y 10s móviles de 10s protagonistas, cf. K. RAAFLAUB, *Dignitatis contentio. Studien zur Motivation und politischen Taktik im Biirgerkrieg zwischen Caesar und Pompeius,,, Vestigia 20, 1974. cargo6 y fueron debidamente recompensados por su lealtad: M. Antonius fue, como tribunus plebis pro praetore, encargado de la defensa de Italia cuando César marchó para Hispania7, y Q. Cassius Longinus recibio idéntico cargo en la Hispania Ulterior, cuando César, después de forzar la capitulación de las tropas pompeyanas cerca de Lérida, el dos de agosto8, y hacerse dueño de toda Hispania, volvio a Italia y prosiguio en Oriente la lucha contra 10s pompeyanos. Con este cargo, tribunus plebis pro praetore, Q. Cassius Longinus aparece en nuestra inscripcion, 10 que probablemente significa que ésta se erigio después de marcharse César de Hispania, en septiembre del año 49, y seguramente antes de finales del año, cuando entraron en oficio 10s nuevos consules, siendo uno de ellos el mismo Césarg. Q. Cassius Longinus, cuya filiacion -C(ai) filiusconocemos gracias a esta nueva inscripcion, no era ningun desconocido para Hispania. Ya habia servido en ella como quaestor bajo Pompeyo alrededor del año 52, cuando recibio una herida como consecuencia de una emboscada o una conjuraf0. Fue probablemente por sus conocimientos del país que César le encargo ese puesto de confianza. Sin embargo, no supo hacerse digno de tal confianza, como evidencia su conducta posterior; sus medidas de supresión de la poblacion civil, el intento de ganar las tropas con generosos donativos y las fáciles victorias contra 10s lusitanos cerca de Medobrigall, condujeron en el 48 aC a una conjuración y a la consiguiente defeccion de sus tropas y de las ciudades hacia el bando pompeyanoI2. Las fuentes destacan su avaricia, que le hizo desangrar a 10s provinciales, pero esta nueva inscripcion atestigua Cass. Dio 41, 15, 2. Cf. M. GELZER, Caesar, der Politiker und Staatsmann6, 1960, p. 191. Fuentes en BROUGHTON, OP. cit., 11, p. 260. 8 BROUGHTON, op.cit., 11, p. 262. Lérida: GELZER, OP. cit.. p. 196ss. Para 10s acontecimientos del resto del año cf. GELZER, OP. cit., p. 201 SS. 'O BROUGHTON, OP. cit., 11, p. 236. Herida: Bell. Alex. 48, 1: odio quod in illam provinciam >usceperat quaestor ex insidiis ibi vulneratus. Probablemente 10s Medubrigenses qui Plumbari de Plin., n.h. 4, 118, sin localizacion precisa. De todas formas, estaban asentados en el noroeste de la provincia de Ckeres o en 10s distritos portugueses colindantes de Castelo Branco y Guarda. Cf. A. TOVAR, Iberische Landeskunde, 11 2, 1976, p. 254s. 12 Bell. Alex, 48 SS. que también, y a pesar de su codicia, sabia proveer contra un nuevo resurgimiento, como efectivamente se produciría, de 10s pompeyanos. La construccion de una puerta en La Rambla, 10 que presupone la existencia o construccion contemporanea de una muralla, quedaria inserta dentro del conjunt0 de medidas similares adoptadas en otros oppida de la Ulterior. Una similar actividad edilicis, y probablemente también fortificatoria, la volvemos a encontrar pocos años después, en el 46-45 aC, cuando 10s pompeyanos, que se habian hecho con la Betica como ultimo refugio, se preparaban para el choque definitivo con Cesar. La gran cantidad de ladrillos sellados con el nombre del legcitlrs pro praetore de Cn. Pompeyo, Mfarcus) o Mfnnius) Petrucidi~~s Mfarci) flilius) que se han encontrado en Italica, Ilipa, Hasta Regia y Carteja, no se explican de otra maneraI3. Los nombres de 10s magistrados de La Rambla que procuraron la construccion de la puerta y corrieron con 10s gptos nos permiten conocer tanto la adrninistración local preimperial en la Betica como el sistema onomastico reinante entonces en esta zona. Ninguno de 10s nombres está atestiguado hasta la fecha en la Hispania romana. Binsnes Vercellonis flililrs) es claramente un nombre indígena. Binspuede derivar de un Bennesdeformado, y el sufijo -nes podria indicar un nombre 'ibéricoI4 ; sin embargo, hay que contar en esta zona con una onomastica indígena noibérica que todavia no cono~emos~~. El primer elemento del patronimico parece corresponder a nombres celtas, como Vercingc.toriu. Vcrc~onclcrridlrbnm, Verc.ondcrrncr 16, pero no hay que olvidar el Ve~rc~ellcre noritaliano y el sufijo que concurre en el gentilicio -netamente italicodel dlrouir cordobés T. Mercello Persinus Marius 17. LOS nombres del segundo magistrado, al contrario, son enteral3 CIL 12 2298; trtltie AE 1952, 111; cf. H. DESSALI, EE IX, p. 505 SS.; MONER, RE 19, 1938, 1305; G. ALFOLDY, Ftrsti Hispcrnienses. 1969, p. 174. l4 Aunque la mitad inferior de la primera letra está desconchada, el hecho de que la panza superior este cerrada no deja lugar a dudas de que se trata de una B, y no de una P. Para el primer elemento cf. Bt.nntrhels (CIL 12 709). -nes en A,yirrrc,.\. A1ht~tine.s. Arrtrnes (CIL 12 709), Aritres (Liv. 26, 49, 5). l5 Amable comunicación del professor J. Untermann, carta del 10.12.1984. l6 Cf. M.L. ALBERTOS, Ltr onotntistictr personrrl primitiucr de Hispcrnitr. Ttrrrtrc.onc,trst~ y BPtic.tr. 1966, p. 93. l7 CIL I1 2226. El dr~ouir vuelve a mencionarse como proclrrtrtor en una mente italicos. Corc~n~rs, que se encuentra en Hispania en la forma corri niu^'^, esta bien atestiguado en la zona central de ItaliaI9; Agrini~rslAcrini~rs hay que comparar10 con AcrirrslAgri~rs, también de extracción centr~italica~~, mientras que Alpis, un nombre peligno, se conoce en la forma Alpius por una inscripcion de Aeclcrn~rm, en el país de 10s Hirpinos2'. Parece, por tanto, que el primer magistrado era indígena, mientras que el segundo con sus tria nomina, aunque con una filiación no regular, era inmigrante o hijo de inmigrantes itálicos. La falta de la tribus hace poc0 probable que fuera ciudadano romano. Los dos magistrados desempeííaron 10s cargos de decemvir rncrximus y de nedilis respectivamente. Como el primer mencionado es, naturalmente, el magistrado supremo, cabe pensar que el gobierno de esta ciudad, que se estaba fortificando, estuviera constituido por un concejo de decemviri, presidido por un unico magistrado, el decemvir maximus, cuyo -itambién unico?- delegado seria un credilis. Un sistema evidentemente antiguo y bastante distinto del posterior esquema de quattuorviri, compuesto por dos duoviri iure dicundo y dos aediles, generalizado en las comunidades hispanicas en época imperialz2. No es la primera vez que eacontramos decemviri en la adminisinscripción de Peñafior (Sevilla), cuya publicación está preparando J. González; un liberto de la familia aparece en MontorolEpora (J.C. Martin de la Cruz, Cuad. Prehist. Arq. 5-6, 1978-79, p. 115, núm. 27): P. Valerio Egerino L. Marius Persini I. Phileros, con 10 cual habria que pensar que el duovir fue un Marius Persinus tal vez adoptado por un Mercello (para la fórmula onomástica del duovir, cf. H~BNER ad tir. y C. CASTILLO, Prosopographia Baetica, 1965, p. 128 s.; contra W. SCHULZE, Zur Geschichte lateinischer Eigennamen, 1904, p. 301). Cf. L. Mercel10 de Italica, uno de 10s conjurads del complot contra Q. Cassius Longinus en Cordoba del año 49 (Bell. Alex. 52). '8 CIL I1 1060 (Alcolea del Río, Sevilla). 5000 (Lisboa). Cf. el magistrado L. Corani en acuñaciones republicanas de Valencia (L. VILLARONGA, Numismútica antigua de Hispania, 1979, p. 214 n. 779), de origen itáiico. '9 SCHULZE, op.cit., p. 355. 20 SCHULZE, OP. cit., p. 115; cf. ALBERTOS, op. cit., p. 5. 2' CIL IX 1227; Alpis: CONWAY, The Italic Dialects, p. 210; cf. el meddix tuticus Marius Alpius (Liv. 23, 35 según cod. P); SCHULZE, op. cit., p. 120; 593 ad p. 360; ALBERTOS, OP. cit., p. 19. 22 Cf. H. GALSTERER, Untersuchungen zum romisehen Stadte+c~esen auf der Iberischen Halbinsel, 1971, p. 56 SS.; J.F. RODR~GUEZ NEILA, en Actas I Congr. Hist. Andalucía: Fuentes y metodologia. Andalucía en la Antigüedad1976, 1978, p. 203 SS. oltimamente, C. CASTILLO (según F. Betancourt, en su relacion sobre la ~Reunión sobre epigrafia hispánica de época romano-republicana, Zaragoza 19832, tración local de la Bética, siendo desconocidos en el resto de la Hispania romana23. De EstepalOstippo (en la provincia de Sevilla) conocemos otro decemvir maximus (CIL I1 5048, del 15-20 dC), y, asimismo, un decemvir está atestiguado en Cártama/Cartimn (en Malaga) (CIL I1 1953, del 53-54 dC). Los dos casos son muy posteriores a nuestra inscripción, pero, desde luego, anteriores a la reforma flavia, y son evidentemente testimonios de una organización administrativa prerromana en la Bética o, mejor dicho, de un sistema turdetano ya parcialmente adaptado a 10s patrones romanos, como demuestran 10s nombres de 10s cargo~~~. Sin embargo, tal institución del decemvirarus pudo corresponder, tal vez, a una condición muy concreta: Osrippo era, segun Plinio (n.h. 3, 1, 12), junto con Asrigi Vetus (de localización no determinada), uno de 10s dos oppidn libern del conventus Astigitanus. Por 10 tanto, ya E. H~bner~~, siguiendo una sugerencia de D. Detlef~en~~, suponia que 10s decemviri podian ser una institución propia de 10s oppidcr libern, e identificó cuatro de 10s seis oppidcr liberrclte donrrrrr mencionados por Plinio (n.h. 3, 1, 7) en la Bética, a saber: Astigi Verus, Ostippo, Cartima y Singilia Barb(~~~. ES tentador ver en nuestro oppid~rm ignorum de La Rambla el quinto caso. en: All. Hist. Darc~c~ho Esp. 54, 1984, p. 576 s.) ha recogido y discutido mas testimonios hispánicos para titulos de magistrados anteriores a su homologacion en época imperial: un p/tretor en la tcrhrrlcr Contrc.hiensi.s (Botorrita, Zaragoza) del 87 aC, un interre.~ de Sicrrirm/La Canada (Palmar de Troya, Sevilla) de época tardorepublicanalaugustea (J. GONZALEZ, Actns I Congr. Andnl. Est. Clo's. 1981, (1982), p. 223 SS.), y un Vcir de Ltrc,ipolCasares (Málaga) de época tiberiana, defendiendo la lectura original de R. PUERTAS TRICAS, Mtrintrke 1, 1979, p. 99 SS., contra la emendacion de R. ETIENNE, ZPE 43, 1981, p. 13.5 SS. (= AE 1981, 504). 23 Los tlpt.~~~~ciri atestiguados en algunas ciudades de Italia (Urvinirm Mrrttrrrrc,tr.\t,. Ftrlerii. cf. Diz. epig. 2, p. 1474) probablemente corresponden a tradiciones locales y dificilmente tienen relación alguna con estos casos de la Bética. 24 Tambien R. THOUVENOT, ESS~I~ stlr In province romnine de Bériqlie. 1940, p. 220, ve una institución autoctona en 10s decemviri de la Bética. Una sobrevivencia de estructuras púnicas, como la parece insinuar T.R.S. BROUGHTON, Cnh. Hist. Motrcl. 9, 1965, p. 130 (escéptico J.A. EREZ, Metn. Hist. Arit. 5, 1981, p. 96), queda excluida ya por el hecho de que en el mundo punico no hay rastro de un gremio gobernante de diez, cf. EHRENBERG, RE 4A, 1931, c. 648 SS. 25 CIL 11, pp. 869 y 876; ídem. RE 3, 1899, 1627. 26 Philologlts 30, 1871, p. 271 s., seguido por J.J. VAN NOSTRAND, Uniu. of Coljf. Pirhl. in Histon IV 2, 1916, p. 115. '27 GIL 11 2021. 2025; E. SERRANO RAMOS, A. DE LUQUE MORANO, P. RODRIGUEZ OLIVA, Jcihegtr 11, 1975, p. 44 s. Si tomamos el texto de Plinio al pie de la letra, o sea, entendiendo que enumero todos 10s oppida libera del conventus Astigirtrnus, se seguiria de el10 el que el oppidum ignotum de La Rambla estaba adscrit0 al conventus Cordubensis, cuya linde con el Astigiranus bajaría, por tanto, considerablemente hacia el sur, incluyendo tal vez hasta MontemayorlUlia (cf. las dudas de Hübner al respecto, CIL 11, p. 206). De todas formas, y aparte de estas consideraciones hipotéticas, hacia finales de1 49 aC, este oppidum se cerco con una muralla o, con mayor probabilidad, se reforzaron las fortificaciones ya existentes, para prevenir posibles ataques de 10s pompeyanos. Al igual que otros oppida de la zona (MontemayorlUlia, Espejol Ucubi, Aguilar de la Fronterallpagrum, y 10s que hay que presumir en Santaella y Camorra de Santaella, situados todos en 10 alto de cerros elevados o en 10s bordes escarpados de pequeñas mesetas), nuestro oppidum habrá jugado algun papel en la lucha final entre César y 10s pompeyanos que desemboco en la batalla de Munda. Si mas tarde, como la mayona de ellos, se convirtio en municipi0 o si se abandono como TebalAtegua y Munda, es algo que, por ahora, permanece en la incognita, aunque hay datos, sobre 10s que trataremos a continuacion, que abogan por la primera alternativa. Nuestra inscripcion seguramente no se encontro in situ, ya que no se ha110 ningun resto de puerta o muralla cerca de ella, pese a que tenemos conocimiento de puertas y murallas ade antiquisimo origen,,, en la localidad de La Rambla28. Sabemos además que gran parte de este terreno del modern0 cuartel de la guardia civil, antes convento de las dominicas, fue rellenado en repetidas ocasiones a 10 largo de su historia. Efectivamente, las primeras obras del convento se culminaron en el año 1494, realizándose las J. MONTAN~S LAMA, Geografia e Historia de 10s pueblos que forman el pcrrtido jltdicial de la Rambla, manuscrito inédito, redactado en el primer cuarto de nuestro siglo. El original es propiedad de Mana Rivera Montañés, nieta del autor, a quien agradecemos las facilidades prestadas para su consulta, asi como a nuestro amigo Alfonso Sánchez Romero, por sus desvelos para que pudiéramos acceder a su estudio. En el capitulo XIII del citado manuscrito se da noticia de la existencia de al menos cuatro puertas, siendo una de ellas la principal, llamada Puerta Real o de la Villa, de la que el autor resalta su antigiiedad, y actualmente perdida. Dicha puerta correspondia a la entrada de 10s dos caminos de ficija y Córdoba. Pasada la citada puerta, aseguia la muralla reforzada de trecho en trecho por torrecillas cuadradas,. mismas sobre 10s restos de la iglesia de San Bartolomé, la que, a su vez, habia sido construida sobre las ruinas de una mezquita árabe. La fundación conocio su apogeo en 10s siglos XVII y XVIII. Las medidas consiguientes a la desamortización supusieron la definitiva laicización del edificio, culminándose el proceso con la transformacion, en 1866, del antiguo convento en cuartel de remonta. Asi se mantuvo hasta el año 1899, fecha en la que se insta10 la guardia civil, quien actualmente continua ocupando el edifici^^^. Es de suponer que el material para 10s repetidos rellenos que eran precisos, por el arrastre de tierra efectuado por el arroyo, no se ttajera desde muy lejos, ya que, o bien se utilizaron 10s materiales prexistentes en el sitio, o pudieron ser acarreados de la parte mas alta del pueblo, donde todavia quedan a la vista 10s restos de la cerca árabe, que posiblemente se basaba en cimientos mas antiguos. De todas formas, solo unos sondeos arqueológicos podnan aclarar esta cuestión. De 10 que no se puede dudar es de que la inscripcion proceda realmente de La Rambla y no fuera traida de otro lugar. Pero existe, además, toda una serie de datos que atestiguan la ocupa- , ción del sitio en época romana, como 10 es la existencia de un buen número de silos subterráneos que aparecen bajo algunas de las actuales viviendas de la poblacion, asi como en 10s alrededores de la misma. Se trata de graneros antiguos del tipo pitteus, que Varrón cita como el modelo de almacén para cereales utilizado en las zonas de clima seco de Hispania (R.R. 1, 57, 2): Quidarn granaria habent sub terris speluncas, quos vocant siros, ur in Cappadocia ac Thracia; alii, ut in Hispania citeriore, puteos, ut in agro Carthaginiensi et Oscensi. Precisamente el mencionado agrónomo latino tuvo ocasión de conocer por si mismo estos putei durante su estancia en la Hispania Ulterior como legado de Pompeyo en el año 49 aC, fecha de la inscripcion que estudiamos. Este tipo de silos coincide en sus caractensticas con el encontrado bajo la muralla republicana de UrsolOsuna (Sevilla) en las excavaciones efectuadas por R. C01-20~~~. En esos últimos años de la República, la producción de cereal de las tierras de la campiña 29 J. MONTAN~S LAMA, OP. cit., cap. XI. 29a R. CORZO, Osunn de Pompeyo n Césnr. E.rcnvnciones en In murnlla rep~rblicnnn. Hasta aquí la noticia, que ha quedado inadvertida, mientras que la lapida misma se perdio. Los pocos errores de transcripcion en las 1. 1 y 6 se explican de forma plausible si suponemos que el texto estaba escrit0 en letras actuarias, grafia normal en el siglo 11, en la cua1 se confunden con suma facilidad I con L (y hasta con T) y E con F. Con 10 cua1 en 1. 1 habría que leer L(ucius) Caesius (el praenomen T(itus), ya paleográficamente menos probable, también es menos frecuente con 10s Caesii hispanicos) e h(ic) s(itus) e(st) en 1. 5. En el caso de AELENVS de 1. 2 habra que pensar más bien en un error de lectura, confundiéndose la H con una A4", que en una grafia vulgar tardia4s. Sea como fuere, este cognomen griego, por 10 demás nada raro, nos indica con toda probabilidad el estatus de liberto del difunto6. El gentilicio Caesius, derivado del antiguo praenomen Kcreso, Caesi~s~~, es frecuente en todo el occidente latino del imperio. En Hispania, sin embargo, su distribucion es bastante llamativa, con la mayoria de 10s casos en Gallaecia et A~turia~~ y en Lu~itania~~, unos pocos ejemplos en el centros0 y la costa mediterráneaS1 y un nutrido grupo en la Bética, a 10 largo del Guadalquivir y al sur del ríoS2. Parece que en las zonas celtas ya existia En Hispania estan atestiguadas las formas Helenrrs (CIL I1 377. 3436) y Elenus (5812). 4s Aelen~rs, por ejemplo en Roma: D. MARUCCHI, I monumenti del Museo cristinno Pio-Laterense. 1910, Iám. 73, 14 (siglo 111); Inscr. Christ. Urb. Rom. (ICVR) 15812 (siglos rvlv). 46 Cf. H. SOLIN, Die griechischen Personennamen in Rom. Ein Nrrmenb~rch. 1982, p. 473 SS., con ningun caso seguro de un ingenuus. 47 SCHULZE, op.cit.. p. 135; G. ALFOLDY, Die Personennamen in der r"mischen Provinz Dalmntin. 1969, p. 69. 48 CIL 11 2457 = 5572a. 2599. 2657. 49 CIL I1 271. 627. 659. 875. 942. 4997. 5022. 5190; EE VI11 7; BRAH 47, 1905, p. 62 núm. 59; ILER 4052; AE 1969170, 234; HAE 896; A. GARC~A Y BELLIM), Esclrlturns romnnas de Espnñn y Portugal. 1949, p. 293. CIL I1 2844 (Cuevas de Soria); cf. 4975113 (sello, MAN Madrid, sin procedencia); 111 14511 (un Cnesarnugustanus). 51 CIL I1 3456. 5935. 6119; EE IX 366. 52 CIL I1 1699 (Torrecampo, Jaén). 2184 (Villafranca de Cordoba). 1530 (Montemayor, Cordoba); AE 1961, 343 (encontrada en 1950 en la plaza mayor de Montemayor, lectura defectuosa): Q. Cáesió. M. f. I P. n. P. pron. Gal. I Hirró Áelió Patruínó 1 Fabiano aed. Ilvir. flamini I quinquennnli divórum Aug. pons.] I sacrórum perp. d. d. m. m. pie ens.] I Q. Cáesius Hirrus Áelius Patru[inus] I Fabiánus honore accepto itybenslarn I remisit; ILER 3144 (Peñaflor, un nombre personal parecido, derivado del indoeuropeo *ghaiso53-, que luego se amalgamo con el nombre latino. En cuanto a la fecha de la inscripcion, la introduccion por D.M.S., que no se encuentra antes de finales del siglo I, la indicacion de la edad en genitivo y escrita por entero, igual que la formula pius in suis, la mencion del praenomen y de la origo y, por otro lado, la falta de la filiaciónlpatronacion y de la tribus nos llevan a una datacion en la primera mitad del siglo 11, 10 que cuadrana perfectamente con el tip0 de letras que inferimos de 10s errores de lectura. En la origo del difunt^^^ vuelve a presentarse un toponimo que ya conocemos: en el siglo I, posiblemente en su primera mitad, un tal C. Fabius Nigellius dedico en Cordoba algo, probablemente una estatua, al Genio oppidi Sabetani (CIL I1 2193, perdida). Este oppidum, cuyo nombre aparentemente era Sabetum, todavia no ha sido locali~ado~~. El hallazgo en Córdoba de la dedicacion al genio de Saberum no permite, desde luego, afirmar la pertenencia de esta ciudad al convenrus Cordubensis, ya que Cordoba ejercia una fuerte atraccion como capital de provincia, aparte de ser cccapoluogo~ del convenrus. Pero si tenemos en cuenta las costumbres regentes en la Bética acerca de la indicacion de la origo en el mismo lugar de residencia (y mas todavia en el caso de libertos), la inscripcion de San Sebastian recomienda localizar S~betlrm provisionalmente en la zona al oeste de Montemayorl Sevilla); CIL I1 1444 (Estepa, Sevilla). 14f0 (Osuna, Sevilla). 1256 (San Juan de Aznaifarache, Sevilla). 1283 (Utrera, Sevilla); J. González, Inscr. rom. de la prov. de Cádiz, 1982, 407 (Cádiz). Fuera de esta zona s610 está atestiguado en Fregenal de la Sierra (Badajoz, CIL I1 972). Es llamativa la utilizacion del nombre como cognomen en el occidente de la Península (a excepción de CIL I1 5935 de Cartagena y de 2844 de Las Cuevas de Soria): CIL I1 875. 972; ILER 4052; EE VI11 7; la inedita de Cordoba, infrrr, cap. X. 53 ALBERTOS, op. cit.. p. 70 s. s4 Para la posposicion de la orrrgo cf., p. ej., CIL I1 770 (Coria, Caceres). 55 A. TOVAR, Iberische Landeskunde I1 1, 1974, ni lo menciona. Como formas del toponirno serian posibles tambien Sobet, comparable con Osset-Ossetanus (AE 1962, 66), Ceret-Ceretnnus (CIL I1 986), o Snbetn, cf. Edetn-Edetnn~rs, pero cf. Oretr~m-Oretrrn~rs. Para la influencia latina sobre 10s étnicos con sufijos prelatinos, cf. M. FAUST, Die nntiken Einbc-ohnernnmen und Volkernnmen nuf -itoni. -etani. 1966, sobre todo p. 16. 43. 83. Para la raiz *Snb-, cf. Snborn (cerca de Antequera: TOVAR, OP. cit.. p. 130 S.) y Snbnrio (cerca de Cubo de Tierra del Vino, Zamora; TOVAR, op. cit.. I1 2, 1976, p. 246). Ulia, incluyendo tal vez la misma Rambla, hasta que nuevos hallazgos confirmen o rechacen tal hipótesis. Queda el problema del estatus jurídic0 de Sahetum. La descripción como oppidum en el texto de Córdoba puede corresponder tanto a un oppidum stipendiariumSSa como a una utilización genérica, no técnicas6, aunque nos inclinamos mas por la primera alternativa. Sin embargo, la autodefinicion, en el siglo 11, de L. Caesius Helenus como Sabetanus hace pensar que mientras tanto ha ocunido un cambio de estatus: por un lado, no conocemos en la campiña ninguna ciudad peregrina en el siglo 11, y por otro lado, las origines indicadas en inscripciones de esta zona en aquella época se refieren siempre, o por 10 menos en 10s casos donde 10 podemos controlar, a entidades políticas independientes y privilegiadas, o sea, a municipios y colonias. Por tanto, hay que suponer que, en el siglo 11, Sabetum seguia existiendo como ciudad independiente, y probablemente como municipium iuris Latini de creación flavia. Por el este, la ciudad desconocida de La Rambla colindaba seguramente con Ulia, cuya localización, in edito monte posita (Bell. Alex. 61), est6 fuera de cualquier dudas7. De allí, y precisamente de la finca Doshermanas, situada a 7 km de Montemayor en la carretera para EspejolUcubi, en la orilla oriental del arroyo Carchenas8, procede una lapida que fue encontrada en 1982 y Cf. CIL I1 3408 (Cartagena, antes de ser elevada al rango de colonin). 56 Oppid~drn para un n7~micipium: CIL I1 1423 (Snboro). 1964 I11 61 (Malaga); para una colonia: 5439 I1 2, 13. 17. 25 y mas veces. Para 10s oppidn riuium Romnnor~tm, cf. Últimamente J. GONZALEZ, ZPE 55, 1984, p. 86 SS. 57 Cf. TOVAR, op. cit., I1 1, p. 115 s. A pesar de toda una escuela de eruditos montinanos queriendo probar que Ulin era Montilla, y recuniendo, a este fin, hasta a falsificaciones, la concentracion en Montemayor de todos 10s hallazgos refiriéndose a Ulin (cf. Últimamente el hallazgo del pedestal de Q. Crresilrs Fnbianus en la misma plaza mayor de Montemayor, sltprn n. 52), no deja lugar a dudas. 58 En este lugar se han querido localizar toda una serie de sitios conectados con la batalla de Mlmdo. que, por falta de datos seguros, huelga enumerar aquí. Para la linde con Ucubi cf. también C. PUERTA, A.U. SPTLOW, Gerión 3, 1985, p. 305, n. 17. conservada en el Museo de Ulia de Montemayors9. Se trata de una especie de dintel de caliza blanca dura local, muy parecida al mármol, que esta roto por la izquierda, por la derecha y por debajo; la cara posterior es lisa, mientras que la cara superior está alisada superficialmente. La lapida, que por razones internas (véase infra) debia tener una anchura considerable (si el texto no estaba distribuido en dos o mas piezas), parece haber estado empotrado o en un edifici0 o en una basis bastante ancha. El fragmento, que en la parte superior derecha presenta un agujero de quicio, tiene 25 cm de alto, 43 de ancho y 23-22 de grueso. En la cara frontal siguen, desde arriba hacia abajo, un liston, una moldura en forma de S y el campo epigráfico, rebajado en 1 cm. Las letras miden 3,s cm (1. 1) y 43-4 (1. 2) respectivamente. Las palabras estan relativamente espaciadas, sobre todo en 1. 1. La interpuncion es triangular. Los restos de letras en 1. 3 son meros apices, sin posible identificacion. El texto dice (fig. 6): La reconstruccion del texto presenta ciertas dificultades. Fili en 1. 1 no puede ser genitivo, sin relacion alguna en este contexto, sino que debe ser nominativo plural vulgar. Con eso, tendriamos en 1. 1 una serie de por 10 menos tres nombres: fulano tal padre (probablemente con 10s tria nomina y con o sin pater; seria posible también la mencion de la marer) et hijo no. 1 et hijo no. 2 [---]LIS (posiblemente solo con 10s cognomina) fili(& 10s tres siendo ciudadanos de Ulia. A esta serie de nombres habria que anteponer el nombre de la deidad a quien esta farnilia uliense dedico un objeto (por ejemplo una estatua) de plata y, conectado con et y no con el mas normal cum, otro objeto de mármol (quizás una basis, pero posiblemente también una domus, una exedrrr etc.) que apoyaba o rodeaba el primer objeto. Llama la atencion que el valor de la donación que no consistia solamente en objetos de plata, se diera en X libras de plata, y no como im59 Agradecemos al amigo Pablo Moyano, párroco de Montemayor y fundador benemérito de este museo local, las facilidades que nos ha dado para estudiar esta lapida y otras antigüedades allí consewadas, y las muchas conversaciones que hemos mantenido sobre Ulio y su historia. porte de X sestercios. En 1. 3 habna un elemento verbal, como por ejemplo dederunt (idemque) dedicaverunt o algo parecido. Como el lugar del hallazgo esta alejado del nhcleo urbano antiguo, cabe pensar en un santuari0 nístico, que, sin embargo, todavia se encontraba dentro del ager Uliensis. Por la forma de las letras, la inscripción parece ser del siglo 11, y mis bien de la segunda mitad. Otra inscripcion de MontemayorlUlia que se conserva en el Museo de Ulia, es un bloque de c<piedra de mina,, caliza dura oscura con vetas claras60, que se encontró en la puerta de la carcel antigua, situada en la plaza mayor del pueblo. Esta roto por aniba; las caras laterales y frontal estan alisadas, la parte posterior es tosca (¿original?). Mide 42 cm. de alto, 43 de ancho y 32 de grueso. Las letras tienen 4-33 cm (i longa = 5 cm). La interpunción es triangular. El texto dice (fig. 7): L(ucio) Caesari Augusriflilio) parrono A primera vista llama la atencion la semejanza de esta lapida con CIL I1 1526 (perdida), empotrada también ccen la puerta de la carceln, como la describió F. Pérez Bayer, en quien se baso Hübner, y dedicada a C. Caesar. Efectivamente, 10s dos textos so10 se distinguen por la primera letra, y como de ésta, en nuestra inscripción, s610 se conserva la parte inferior -por 10 demas una L clansima-, cabria pensar que Pérez Bayer hubiera leido mal el texto. Sin embargo, como e1 describe el soporte de la inscripción como ccun trozo de columnan, 10 que no corresponde en absolut0 a la forma de nuestra monumento, han de suponerse dos inscrip60 Para 10s limites cronológicos de la utilización de este material, cf. sirprcr n. 1. SegÚn el analisis del Instituto de Mineralogia y Cristalografia de la Universidad Autónoma de Barcelona, por el cual agradecemos al profesor A. Alvarez, el material es ~caliza micritica con intraclastos y oolitos. Grandes zonas (fracturas y cavidades) con calcita de recristalización.~ Se trata, pues, de una caliza metamorfizada ciones distintas, dedicadas a la vez a 10s dos nietos e hijos adoptivos de Augusto, patronos de Ulia, que se encajan perfectamente en la serie de inscripciones ulienses dedicadas a miembros de la familia de Augusto (CIL I1 1525-1530), alrededor del año 11 aC, como ya vio Th. Mommsen (ad 1625), bien explicables en la Única ciudad bética que en toda la guerra civil nunca se desvio de su lealtad hacia César6'. Queda, sin embargo, el problema de que las dos dedicaciones a L. y C. Caesar, textualmente iguales, se encuentren en soportes de formas distintas (1526 en una columna, la nuestra en un bloque, que puede haber sido un pedestal, tal vez incluso de estatua ecuestre, como las demh, véase supra n. 1). Pero antes de suponer que Pérez Bayer, este vir vere doctus et integer, como 10 describe Hubner (CIL 11, p. XXIII), se hubiera confundido dos veces --en la descripcion del soporte y en la lectura-, optamos por aceptar dos soportes distintos. Deben haber sido muchas las inscripciones romanas que yacieron en 10 alto del cerro en que se edifico Montemayor después de la reconquista, pueblo en el que, con su castillo y plaza mayor, se reproduzcan tal vez la arx y el forum de la época romana. Muchas de esas inscripciones se reutilizaron en construcciones posteriores, como la columna, que hoy sirve de soportal en el patio central del castillo6*. Es de marmol de color rosa-gris, posiblemente de Almadén de la Plata (Sevilla), y mide 132 cm. encima del suelo y 184-182 de circunferencia. La inscripción (CIL I1 1533) se encuentra en un campo enmarcado por una moldura en forma de S (campo sin rebajar), que tiene 51 cm de alto y 39-37 cm de ancho. Las letras miden 3,9 cm (1. I), 3-23 (1. 2-6), 2,6-2,4 (1. 7-10), 1,6 (1. 1 1-12); la última linea se ha grabado en el mismo marco. La interpuncion es triangular. En época indeterminada (según Hubner en el medioevo, segun el duque de Fnas en el 61 Cf. Bell. Hisp. 3,3: civitas omni tempore optime de popltlo Romnno meritcr. Por eso probablemente recibió el nombre de Fidentin (Plin. n.h. 3, 3, 10 con 10s comentarios de Hubner, CIL 11, p. 206 s. 870). Agradecemos al fallecido duque de Frias, J. Fernandez de Velasco, su amabilidad al permitirnos estudiar esta y las dos siguientes inscripciones. siglo XIX; posiblemente hay que distinguir dos fases de destrucción, una antigua, que se limitaba al nombre y 10s titulos del emperador, y otra que afectaba al resto del texto, a excepción de 1. 12, que so10 ha sufrido 10s efectos de una erosion natural), el texto fue picado, así que la lectura presenta enormes dificultades. El texto, segun el calco que sacamos, dice (figs.. 8-9): Imp(ertrtori).C~estrri M(~rco).A~rrelio.Severo Al~>.~t~ndro.piofelici.Aug(usto).divi.Severi.pii 5 nepoti.divi.Antonini Mag(ni).Jilio-pontiJici.maximo~trib(unicia).potestate.co(n)s(uli) p(atri)~p(atriae)~proco(n)s(uli)fo~[tissmo maximoq(ue)~principi~rq~p(ublica) [U]!jfns(is) 10 devota.numini~ei[u]s.dedicg~~q Q(lrinto)~Frrbio~Fcrhic~no [-c. 2-1 RATO [-c. 3-1 ANNIO [- 5-7 -1 L(uci)~Aeli~OPtcrti.c~t~L(rrc.i)~ClodiT[-2-]GET1 En 10, después de EI, existe un rehundimiento antiguo en la superfície que, por tanto, el lapicida dejó sin escribir. En 12, las letras después de C1odi.T son A/R e I/Y (véase infrtr, no. VIII). L. 5-12: FILIO.DIV1-ANTONINI / PII-NEPOTI-PONT-MA/XIMO.TRIB.POTEST.COS-POP I RES.PVB.VLIENS-Principi Opti I MO ATQue felicissimo I DEVOTA.NVMINI.eius d. d. AGENT / Q.FABIO.FABIANO///IATO///ANNIO VE///// / L.AELI.OPTATI~ET~L~CLODI~TR////ETI Hübner. Las divergencias de lectura y de división de líneas en 1. 5-9 no tienen explicación, por muy dificil que sea la lectura. Debena haber llarnado la atencion la filiacion de Severo Alejandro, ya que nunca se llamó hijo de Septimio se ve^-063. Su formulario, después de su adopción por su primo Elagabal, era Imp. Caes. M. Aur. Antonini pii felicis Aug. fil. divi Antonini Magni pii nepos divi Severi pii pronepos M. Aurelius Alexander nobilissimus CaesarM Después de llegar al trono, rechazó la adopclon por Elagabal, y se 63 Destaca este detalle, con toda razon, J. GONZALEZ, Mrrinake 2-3, 1980-81, p. 136. 61 CIL XVI 140 = ILS 9058 (7.1.222 dC); ILS 475; cf. PIR2 A 1610; H.G. PFLAUM, Bull. Arch. Algér. 2, 1966167, p. 180. describió, como antes Elagabal, como hijo de Cara~alla~~ y adoptÓ el nombre imperial de Severus. Su titulatura, a partir de entonces, era Imp. Caes. divi Antonini Magni pii Jilius divi Severi pii nepos M. Aurel(1)ius Severus AlexandeF. Asi que Septimio Severo, en esta genealogia ficticia, fue primero el proavus y luego el avus, pero nunca el padre de Alejandro. La nueva lectura de la inscripción se adapta perfectamente a este esquema. La filiación, en el caso de 10s antoninos y de 10s severos, viene normalmente después de Imp. Cues., y no después de Aug., y además suele seguir un orden ascendente, pero precisamente en el caso de Severo Alejandro también el orden descendente est6 bien ate~tiguado~~. La fecha de la inscripción es el año 222, el primero de su reinado, si podemos fiarnos de la falta de repetición de la tribunicia potestas y del consulado; sin embargo, si la mención de estos cargos aquí so10 tiene un valor genérico, como sucede con cada vez mis frecuencia en el siglo 111, el plazo se extendena a todo el reinado (222-235 dC). Por otro lado hay que destacar que este tipo de dedicaciones, si no habia ninguna ocasión especial, solian hacerse mas bien al acceder al trono 10s emperadores. El titulo de fortissimus princeps con el que se designa a Alejandro es un titulo que utilizaba con frecuencia Septirnio Severo, con 10 cua1 cabe pensar que con 61 se queria vincular a este emperador directamente con Septimio Severo, mientras que el mnximus puede ser una reanudación del Magnus de Caracalla, y en todo caso evitando cualquier vinculación con Elagabal. LOS nombres en 1. 11-12 son, a pesar de no estar tan picados como el resto del texto, de muy difícil lectura. Una cosa sin embargo queda clara, y es que elllos nombrels en 1. 11 estaln en dativolablativo, mientras que 10s dos nombres en 1. 12 estan en genitivo. No puede, por tanto, tratarse de un gremio de quattuorviri, como mantenian algunos estudio so^^^. Lo mas probable es que en 1. 11 el dedicante sea una sola persona, poliónima y por tanto seguramente de un nivel social muy elevado, 10 que cuadraria con el singular de dedicante (1. 10), y que al final de 1. 11 65 Herod. 3, 7, 3; Cass. Dio 79, 19, 4. 66 Por ejemplo, en CIL XVI 142 SS.; cf. PIR2 A 1610. 67 Cf. P. Oxy. 2104, 1; CIL X 6893 = ILS 479; X 1653 = ILS 480; ILS 5759a = RIB 1060; ILS 5848. 6458. Cf. A.M. CANTO, Hnbis 9, 1978, p. 299. viniera algo como anno, seguido por 10s nombres de 10s dos duoviri del año corre~pondiente~~. Las inscripciones dedicadas a Severo Alejandro no son precisamente frecuentes en la Peninsula70. Es llamativo que a menudo se encuentren en ciudades con cierta raigambre del culto imperial. A la vez, existe una serie de inscripciones dedicadas no a Alejandro, sino a Iulia Mammaea, como madre del emperador7'. A estas hay que añadir una inscripcion que se encuentra en otra columna del mismo patio del castillo de Montemayor, y que Hübner no intento descifrar (CIL I1 1533 ad fit.). Es de marmol del mismo color que la anterior, mide 137 cm de alto sobre el suelo y tiene una circunferencia de 177-183 cm. El campo epigráfico, no rehundido, esta enmarcado también por una moldura en forma de S y mide 433 cm de alto y 36-36,5 de ancho; 10s ángulos no son rectos. Las letras miden 3,3-2,5 cm. La interpuncion es triangular. Todo el texto está fuertemente picado, con la pérdida total de 1. 6-7, y solo se pueden descifrar en el calco 10s siguientes renglones (figs. 1011): \ lu!iae A~irae Mammeae Aug(ustae) mai![ domini ñ(ostri) imp(eratoris) Cacs(aris) M(arci) Aureli Seveyi ~!<i5 andfi ---I [---I [---I L--4cíuci) 10 Optati . . . . et . . Lfuci) . C!odj Trigeti 69 Cf. CIL I1 1120. 2216. 5511. 70 CIL I1 1554 (Espejo, Cordoba). 3328 (Toya, Jaén, junto con Elagabal); Alfdldy, RIT 85 (Tarragona); un miliario del Camino de la Plata (CIL I1 4660). 71 CIL I1 3413 = ILS 485 (Cartagena). 3393 (Guadix, Granada). 3733 (Valencia). Cf. las inscripciones dedicadas a Caracalla como padre de Alejandro (Huéscar, Granada; J. GONZALEZ, Mninake 2-3, 1980-81, p. 137 núm. 6) y a Iulia Maesa como abuela del emperador (Galera, Granada; AE 1917118, 9). El formulario de la madre del emperador sigue las pautas conocidas de otras inscripciones dedicadas a ella en Hispania y en otras provin cia^^^. Es imposible averiguar cuales eran 10s títulos que venian después de Alexandr[i], tal vez sanctissimi I Aug(usti). Dificilmente se mencionaban 10s títulos de marer castrorum et senatus etc. de Mamaea. Seguia el sujeto de la dedicacion, seguramente otra vez la res publica Uliensis, y el responsable del acto, quien, al parecer, era el mismo personaje que en CL I1 1533, ya que al final se aprecian 10s mismos nombres en genitivo que en la anterior inscripción, 10 que significa que las dos inscripciones se remontan a la misma ocasión y fecha. El cognomen del ultimo, que en la inscripcion anterior de Severo Alejandro aparecia como T[-2-IGETI, se lee aquí como Trigeti, un cognomen inédito, que habria que restituir en la anterior. En el castillo de Montemayor se guarda además una inscripcion funeraria, que se encontro hace ya unos 10-15 años en el curso de unas obras efectuadas inmediatamente al oeste del lienzo occidental de las murallas del castillo, en el solar que se utiliza para el cinema de ve ran^^^. Su interés radica en una serie de rasgos insolitos. Es una losa de caliza beige local, muy porosa y llena de fosiles, de 64 cm de alto, 62,5-65,5 de ancho y 10-12 de grueso. La cara frontal y 10s bordes son lisos, mientras que la cara posterior solo esta toscamente alisada. Esta rematada por un fronton ondulado, que arranca a la altura de 1. 1. Las dos esquinas superiores izquierda y derecha muestran unos ligeros rehundimientos semicirculares, aparentemente antiguos, ya que la inscripcion 10s respeta, y donde, al parecer, enganchaban dos grapas que sujetaban la losa, que, por 10 tanto, formaba parte de un conjunt0 sepulcral mas grande. 72 El paralelo hispánico mas estrecho es el epigrafe de Cartagena: I~iline Auitrre Mnmecre Aug. motri domini n. snnctissimi Imp. Severi Ale.uondri pii felicis AI/,?. et crrstrorum et sennt~rs et prrtricre et ~rniversi generis hlrmoni. En CIL I1 3733 y 3393 falta Avitrr. Cf. CIL I11 798 = ILS 2494; ILS 9185. 73 Dio noticia del texto entonces Pablo Moyano en el diario Córdoba, sin que hubieramos podido dar con el numero correspondiente. Figura 2 , Figura 3 Figura 4 Figura 5 Figura 6 Figura 7 Figura 8 Figura 9 Figura 10 Figura 1.1 Figura 12 Figura 13 Figura 14