Algunos problemas de métrica griega: ritmo, pies, metros
Abstract
Galaz, M. Teresa
Full text
M. Teresa Galaz La métrica como parte del arte de la poesia es, por asi decirlo, una ciencia (6xiatljpq) o un sistema (~Cxvq) por medio del cua1 conocemos 10s principios de la versificación. Según Maas, en efecto, uno es el arte de la métrica, como medio de imponer un patrón regular al ritmo natural del lenguaje en una obra literaria, por 10 que sugiere mejor el nombre de *ritmican', y otra distinta es la ciencia métrica, de la que afirma que 4s the theory of the art of metric, and is therefore part of the study of poetry, as is, for example, the theory of poetic style. It is based on the phonetic values of the language, and is closely connected with the theory of rhythm in music and dancinp2. En cuanto al carácter cognoscitivo, no creativo, de la métrica como ciencia, pareceria entonces que no hay dudas. Estas surgen, no obstante, en cuanto tenemos que determinar el campo donde se aplica este sistema métrico: porque si partimos de la estrecha relación que la poesia tenia con la música entre 10s griegos, y de que nuestra idea de esta última se basa en una transcripción prosódica del texto poético --esto es, secuencia de silabas breves (U) y largas (-)- en realidad no contamos con suficientes elementos para determinar cuál era la realización musical de 10s textos; en este sentido, podemos concordar con Del Grande en que dicha transcrip- ' Cf. de P. MAAS, Greek Metre, the Clarendon Press, Oxford 1962, p. 1. = Op. cit., p. 2. ALGUNOS PROBLEMAS DE METRICA GRIEGA: RITMO, PIES, METROS - 21 -
ción <<se da un lato fornisce una linea metrica capace di appagare la nostra curiosita di indagine, dall'altro non sempre ci assicura che detta sequenza "metrica" abbia altesi pieno valore "ritmi~o"*~. Es por 10 anterior, entonces, que han adquirido suma importancia 10s poquisimos textos en 10s que se ha logrado reconstruir la música y que, sin embargo, no aclaran el problema en un sentido definitivo4. De tal manera que, si bien se tiende a establecer una diferencia entre la mitrica y la música5, hay estudios concretos sobre 10s fragmentos musicales que permiten aclarar algunos puntos dudosos en la primera6 y, sin duda, la confirmación o el pleno rechazo de algunas hipótesis dependerán de 10s nuevos descubrimientos que se hagan tanto en el campo de la poesia como en el de la música7. De cualquier modo, es posible para nosotros establecer que por 10 menos hasta el siglo v la unidad métrico-musical estaba vigentes. Ahora bien, no es nuestro propósito hacer aquí una historia de 10s estudios sobre métrica a 10 largo de la tradición filológica, ya que ' Véase C. DEL GRANDE, -La Metrica Greca. en Enciclopedia Classica, Sec. 11, vol. 1, p. 152. Pese a que en realidad 10s textos con reconstrucción musical son pocos y estin fragmentados, se encuentran obras de la importancia del Orestes de Esquilo (primer estásimo, w. 338-343) o de la Pitica primera de Pindaro (w. 1-5) para el siglo V. Hay también una opera del ditirambógrafo Cinesias, de fines del siglo 111, y un fragmento de monodia helenistica del siglo 11 cuya melodia, empero, parece remontarse a la segunda mitad del siglo IV; el resto de 10s textos, que oscilan entre el siglo I aC y la época cristiana (siglos rrl y [V dC), va desde peanes pertenecientes al Tesoro de Atenas en Delfos, hasta himnos que evidencian el sincretismo neopitagórico-cristiano en Egipto, pasando por el Epitafio de Sicilo, inscrit0 en una columna en Asia Menor. Véase, de C. DEL GRANDE, OP. cit., pp. 152-54 y 401-76. L. GIL, en F. Rodríguez, Adrados; M. Fernández-Galiano; L. Gil; J. S. Lasso de la Vega, Introducción a Homero, Guadarrama, Madrid, 1963, p. 193. Como la obra de E. MART~N, Trois docurnentos de musique grecque, Paris 1953. ' En este sentido va la Greek Metre de SNELL aunque sin decirlo expresamente; tal es la razón de que Del Grande, que mis bien por seguridad se inclina por la tradición, le acuse de ehacer historia fuera de la historiau (Cf. id. p. 197). Cf. el fr. 1 D, w. 6-8 del lirico-trágico Pratinas de Friunte, donde se queja de que 10s instrumentos invadan al canto; asimismo, Dioniso de Halicarnaso, en De compositione verborum, 11, 64, donde afirma que en la poesia antigua la letra estaba sujeta al canto y no a la inversa. Podemos pensar, evidentemente, en la lírica monódica a la manera de Safo, donde todavia el cantor llevaba con el instrumento su propio acompañamiento, o inclusive en Esquilo y Sófocles que escribian sus acompañamientos; a partir del siglo v se da la revolución musical que empieza con las improvisaciones de 10s flautistas (auletai), y que ocasiona que Euripides ya no escriba las partes musicales de sus obras.
existen obras bastante especializadas acerca de ella9; tampoc0 intentamos reproducir ningún tratado sobre la materia, algo que seria inútil dada la cantidad de libros y articules autorizados en el tema''. Asi pues, nuestra intención es poner de relieve algunos puntos muy específicos de divergencia con la tradición que se han dado en la métrica funcionalmente, siempre en cuanto a la relación texto-ritmo. Sabemos, en efecto, que 10s griegos tenían tres formas de ejecución de la poesia: la recitada, la cantada y la xa~axatahofi. Es en la primera forma que se interpretan el hexámetro dactilico, el trimetro yámbico y el tetrámetro trocaico, si bien en una prehistoria épica el hexámetro habia sido cantado. En la segunda forma, el canto, se interpretaron la monodia y la elegia, entre otras, y es la misma palabra Q6q la que, al parecer, indica la innovación del canto y Se puede ver la pequeña relación de P. MAAS en su Greek Metre, ya citado, esp. pp. 1-8, asi como el prefaci0 del Manual de prosodia y métrica griega de M. LENCHANTIN DE GUBERNATIS, UNAM, México 1982, pp. 7-16; pero, indudablemente, para tener una verdadera perspectiva de lo que ha constituido la tradición métrica desde el siglo XIII, en que resurgió, hasta la actualidad, es indispensable consultar -La Metrica greca*, de C. DEL GRANDE, esp. las pp. 155-213. En cuanto a las fuentes, tenemos 10s principales elementos de ar1;umentación en 10s fragmentos de 10s estudiosos de la antiguedad, como Damón y Arquitas de Tarento (ed. de DIELS); Platón (Rep. 111, 10-12, 398 c-403 c); Aristóteles (Poética; Retorica; Política, lib. VI11 y 10s Problemas musicales, definidos como inciertos por algunos editores pero incluidos en el corpus); y su discipulo Aristóxeno de Tarento (Elementos rítmicos, varias eds.). Estudios mis sistemáticos de la época helenistica, a la vez que mejor conservados, son 10s de Hefestión ('Ey~~i~íBtov neeip6~ eov) y Arístides Quintiliano (iI~ei ~ouatxqq). De Heliodoro no se conserva nada, pero su obra se puede inferir de 10s escolia a Aristófanes (Cf. de J. W. WHITE, The Verse of Greek Comedy, Macmillan, Londres, 1912, pp. 397-421); asimismo tenemos el tratado De compositione verborum de Dioniso de Halicarnaso y el neci pouotxqs de Pseudo-Plutarco. La brevisima introducción de Snell, por último, nos pone al tanto del estado de la cuestión (Cf. del autor la Metrica greca, trad. y ed. La Nuova Italia, Florencia 1977, esp. pp. 1-2). 'O Se puede ver, entre otros, 10s ya citados de Del Grande y Lechantin, quienes se inclinan mis por seguir la tradición, igual que FESTA (Richerche metriche. Saggio di un nuovo metodo per 10 studio della metrica greca, Sandron, Roma 1926) que además se pronuncia claramente en contra de 10s ritmicos. El manual de B. GEMILI, La metrica dei greci (D'Anna, Florencia 1955), no tan conservador y si muy ilustrativo, contrasta con la obra de Snell del mismo año, por cuyo contenido éste último de ninguna manera puede ser catalogado como simple manual, sino mas bien como un opusculo teórico a la manera del de Maas. Sobre las tendencias modernas sincrónicoestructurales en métrica se puede consultar, de M. SANCHEZ RUIP~REZ, ddeas fundamentales sobre métrica griega*, en Estudios Clrisicos, I 1950-52, pp. 239-55.
excluye la recitación". La na~axatahoyq, en cambio, era la forma mixta de una recitación con acompañamiento musical; de ella dice el Pseudo-Plutarco que es ((napa tqv xeo6iv AEy~iv>>: hablar con énfasis, pero sin cantar, y atribuye su invención a Arquil~co'~. En cualquiera de las tres formas, el ritmo se presenta como un mecanismo basado en la repetición que da cadencia a 10s diversos grupos melódicos; en la lengua griega de la antigiiedad habia un sistema ritmico muy divers0 al de las lenguas actuales, esto es, era un sistema de naturaleza ((cuantitativa*, a diferencia del sistema ((dinimico,,, según llama Maas al metro bizantino y, por extensión, al ritmo de las lenguas modernas13. Por lo que respecta al elemento principal de diferenciación entre ambos sistemas, ((cuantitativo~ y ((dinimicon, éste se presenta en relación al modo de acentuación (ictus), que en el primer0 consiste en un cambio de tono (acento melódico) mientras, en el segundo, en la enfatización de un miembro de frase con respecto a 10s demás, sin que se dé ninguna variación total (acento enfático). De aqui que se haya intentado equiparar la secuencia silaba larga (-)-breve (U) con la secuencia sílaba tónica-átona, y que se haya persistido en la utilización de una terminologia como la de ((arsis,, y ((tesis,,, que ya Maas consideraba poc0 apropiada14. Efectivamente, dichos términos evocan mas bien el énfasis o la falta de ese énfasis en las lenguas modernas, mientras que en el griego antiguo la distinción de silabas se da en razón a su cantidad, fenómeno que en un idioma como el nuestro nos deja completamente indiferentes. No obstante, en las palabras ((arsis,, y atesis*, que musicólogos antiguos como Baquio y Querobosco utilizaban a la inversa, y que fueron confundidas desde Atilio Fortunaciano ya en época romana, tampoc0 se encontraba el sentido de (darga, y abreve, que Maas atestigua para sus contemporáneos, sino que se referian mis bien al momento en que se golpeaba con el pie, marcando el compás, o se batian las palmas (tesis) y al momento en que esa acción se suspendia (arsis). De aqui la hipótesis que sostiene la ausencia de un ictus dinámico ante un sistema de composición basado en el ritmo cuantitativo sin ictus, ritmo que, por otra parte, ha sido comprobado en investiga'ciones realizadas entre " Cf. de F. PERUSINO, I1 tetrametro giambico catalettico nella commedia greca, Ed. dellJAteneo, Roma 1968, p. 22. lZ Véase, del autor, De mus., esp. 28, 1141 a-b. " Cf. op. n't., pp. 1 i 3. l4 Ibid, p. 6.
grupos eslavos que permanecieron aislados, por 10 que pueden contemplarse como 10s sucesores del antiguo sistema cuantitativo griego, entre quienes no hay reminiscencias de un sistema dinámico15. Ahora bien, Maas nos propone, en vez de la utilización de 10s conceptos de <<arsis, y Utesis. que privaban entre sus contemporáneos y, en general, en cualquier autor que se declare seguidor de la tradici6n16, su doctrina de la <<responsiÓn, interna y externa; esto es, entre miembros de un mismo verso y entre versos de una estrofa, o aun entre varias estrofas. Con el objeto de apoyar su teoria, Maas encuentra 10s elementos abicepsw (E3) que en general se fundirán luego con 10s <<anceps, (x). A partir de la responsión hemos podido resolver fenómenos como el de <<brevis in longo~, como por ejemplo en el siguiente verso de Arquiloco (fr. 74 D), que por responsión interna requiere de una silaba larga para el segundo troqueo cataléctico : Esquema: 2 tro 12 tro = 4 tro A + Zeugma de Havet + + Zeugma de Wilamowitz-Knox ++ + Zeugma de Hermann para el tetrámetro trocaic0 ++++ Corte de palabra obligatori0 ante cesura medial l5 Véase, de T. GEORGEADES, Der Griegische Rhytmus. Musik-Reigen, Vers und Sprache, M. von Schroeder, Hamburgo 1949. Esa hipótesis ha sido desarrollada extendiéndola hasta el verso latino; se puede recordar aquí que éste no estaba totalmente alejado de la música, como nos hace saber la mención virgiliana en la Bucólica V, w. 13-15, de una cierta notación music:al en la corteza de un irbol, que hace pensar en un primitivo pentagrama; acerca del ~experiar-, se hace hincapié en que *las canciones requerian ensayos (Cf. de J. A. MART~NEZ CONESA, *Sobre métrica griegaw, Estudios Cksicos, 64, 1971, p. 370). Cf. A. W. DE GROOT, *La métrique génerale et le rhytmen, Bulletin de la Société de linguistique de Paris, XXX, 1930, pp. 202-32, y posteriormente eDer Rhytmus*, en Neophilologus, XVII, 1932. l6 Confróntese el argumento de 10s xmétricos, en M. LENCHANTIN, op. cit., p. 9: *El acento griego era prevalentemente, no únicamente, melódico. Ahora esti probado que no se da aumento de tono sin aumento correlativa de intensidad dinimica. La opinión de que la alternancia de silabas de distinta cantidad, reunidas en torno a la cima tónica representada por el acento, produjese una melodia mdimentaria, transformaria en melopeya toda la lengua griega, no solo en las obras de poesia, sino también. en la conversación ordinaria: cosa sencillamente absurda..
o el de un hiato que no abrevie ante pausa, como en 10s siguientes versos de Sófocles (Oedip. Rex, 1373-75): trau: &h3 a ~~~üi~iL~~ijtUC~*, o~v poi voiv cu) u - (--i?- u - CA xeEiaaov'T&yX~S eteyaapfiva c-) - u - cucu- &M$ tzxv&v d{? ~(VLS qv ~(P~C~EQOS ... Esquema : = 3 ia)) + Cesura después del segundo anceps, aunque no es obligatoria en 10s yambos ++Zeugma de Porson o, en fin, del encabalgamiento (enjambement), en el que una frase que habitualmente terminaria con el verso, por el sentido sigue con el término siguiente"; aunque no es una figura característica de la épica, 10 encontramos, sin embargo, hasta en tres ocasiones en un pequeño grupo de versos de la Ilíada (37 al 52): AZii L~t"k&v~vi&;x,.iiiv i y~eü$) U U - "u '~n6A)c;vi 'ávaxti! tiv $x~p6S :fix: ~it6. (w. 35-36) u u, -=T - U U Tb - U U /-UI f Él 63 note tol xata níova ~~QEL' 'txqa) " Cf. de DAIN, Lecon sur ka métrique grecque, Klincksiek, Paris 1944, donde desecha la teoria de 10s pies y propone una medición sobre *elementos métricos., con 10 que explica el enjambement; este Último fenómeno, por otra parte, aparece en el hexámetro por 10 general ante epitetos y esti considerado como una suerte de refinamiento. El encabalgamiento constituye 10 que se llama nqfpa Xorqon)c~iov*.
:' Homero utiliza el arcaísmo sin aspiración para lograr la segunda breve del dáctilo: E~~nevxk~. + Cesura triemímera ++ Cesura trocaica + + + Cesura pentemimera + + + + Cesura heptemímera b Diéresis bucólica Por 10 que se refiere a la cantidad, fue Hermann el primer0 en seiialar la existencia de las morae (xeovot), equivalentes asi a una unidad de tiempo como a una de espacio, en una secuencia de tiempos y espacios alternantes sobre la que operaba el ritmo. Esto es importante porque en 1945 un experimento permitió comprobar que una vocal larga no so10 no ocupaba dos veces la cantidad de tiempo de una breve, sino que habia largas que cronométricamente duraban menos tiempo que las breves18. Asi pues, se llegó a la conclusión de que la cantidad vocálica no era el equivalente a la duración cronométrica, y que la cantidad en las vocales griegas se debia medir funcionalmente, es decir, según el papel que estuvieran jugando en la frase. Es explicable entonces por qui cuando se habla del dáctilo (-UU) se dice que ai1 longum e i due breviu sono equivalenti nel senso che al posto de due brevi pui, stare quasi sempre anche una lunga, ma i1 longum non pui, essere rapresentato da due brevil9.> De aquí que Maas defina a la seguna mitad dactílica como abiceps, (U-U), mientras que Snell encuentra un dáctilo trisilibico (-UU) o bisilábico (- -). Al principio de responsión también se debe, por otra parte, un replanteamiento en la organización de 10s elementos métricos, que tradicionalmente se agrupaban en pies y metros. De 10s primeros (x08~5, xhea~) nos dice Maas que ((even in their original sense these terms are useless, because they make a unit not of the organic groups of elements but of parts of these arbitrarily separated from the wholes20., Asimismo, sabemos que el concepto de qpie* como unidad mínima de medición proviene de 10s métricos posteriores, como Hefestión (siglo 11 aC), ya que en una tradición mis antigua encontramos referencias s610 a <critmos,,; es asi, en efecto, cuando l8 En efecto, en una tesis de ese año, M. Durand hace estadisticas sobre la duración cronométrica de las vocales y encuentra que, en términos generales, las breves duran entre 5 y 27 centésimas de segundo, mientras las largas duran entre 15 y 36. l9 Véase, de B. SNELL, Metrica greca, op. cit., p. 11. 20 Op. cit., p. 7.
Aristófanes habla de axata Gáxtvhov,, y axat'2vÓnh~ovs (Nub., 651), que indicaban series de versos y no pies aislados. A este respecto Gentili comenta que a2: certamente un errore usare ancora termini come pentapodia giambica, trocaica, dattilica, perch2: la pih piccola uniti metrica non 2: i1 piede giambico, trocaico, dattilico, ma i1 metron o dipodia giarnbica, trocaica, dattilica che rappresenterano unitl metriche indivisibili2'.,, Encontramos entonces que 10s versos se agrupan por unidades métricas o metra, y por unidades ritmicas o cola; de hecho, 10s cola no son otra cosa que la apariencia visual que 10s alejandrinos dieron a 10s versos con el objeto de editarlos, ya que hasta el siglo IV todo texto era escrit0 (<en prosa,,, es decir, sin separación de lineas. Los cola son, pues, 10s versos por linea cuando se da responsión externa en una estrofa, y s610 aparecen en la poesia cantada; para Maas el termino colon también es válido en aquellos casos en que varios grupos de metros respondan internamente como un todo ante otros grupos similares2*. Por ultimo, la estrofa, que consta de unos seis u ocho metros, puede subdividirse a su vez en periodos que se separan entre si por medio de pausas, mientras, en correspondencia, las unidades métricas se separan por medio de cesuras y diéresis, en general marcadas en lugares fijos que no estropean el buen sentido de la frase, sino que en general 10 siguen, como podemos apreciar a partir de 10s siguientes disticos de Arquiloco (fr. 6 D): En efecto, si bien en 10s dos pentámetros se cumple la cesura medial (pentemimera o ~masculina~,), con final de palabra obligatorio, en 10s hexámetros se da la misma cesura y además la diéresis bucólica coincidiendo con final de palabra, que facilita el sentido. No intentaremos aquí reproducir las variantes de metros o de estrofas que se encuentran ilustradas con profusión en 10s 21 Cf., del autor, La metrica dei greci, op. cit., p. 2. En 10s mismos términos esti la nota aclaratoria de B. SNELL (op cit., p. 3), para quien ugiambi, trochei e anapesti compaiono pero solamente come "metri" e chiamare questi ultimi "doppi piedi" (dipodie) non fa che creare confusionern. 22 Ibid., p. 38.
manualesZ3; baste señalar que, al contrario de la tendencia de la tradición a fijarlos y esquematizarlos, en la métrica postmaasiana se ha reconocido la libertad de que tales formas gozan, incluyendo el hexámetro homérico, en el que ya Hefestión habia señalado las únicas treinta y dos posibilidades, comprobadas después en la práctica24. Pero si el mismo hexámetro homérico era en extremo libre, contrastándolo con el de la época helenistica, se puede hablar todavia de mayor libertad entre 10s metros pertenecientes a la poesia <(cantada,,, ya fuesen dáctilos, yambos, troqueos o anapestos. Asi, 10s dáctilos se presentan en trimetros (Estesicoro), tetrámetros (Ibico), hexámetros, octómetros (Alcmán) o heptámetros (Arquiloco); con preferencia hacia 10s dáctilos puros en lugar de 10s espondaicos, pero con la libertad de colocar una silaba larga (-) o dos breves (UU) antes de un periodo, 10 que le da una dirección <<ascendenten, como se puede apreciar en el siguiente ejemplo de Ibico (fr. 7 D): Esquema: uu 8 da I - 4 dal 3 dal o inclusive una sola mora breve (U), como en el siguiente fragmento de Estesicoro (15, 1 D): Esquema: 4 dal U 3 dal '' Nos referimos a 10s ya citados de Lenchantin y Gentili, o a la obra mima de Maas. 24 Cf. el articulo -Glosas al hexametro homérico~, de J. A. MART~NEZ CONESA, Estudios Clrisicos 64, 1971, esp. pp. 378-82.