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El léxico de grupos políticos en latín: Problemas y métodos

Enríquez González, Jose Antonio

Abstract

Enríquez González, Jose Antonio

Full text

J. A. Enríquez El estudio del léxico se ha convertido en uno de 10s objetivos prioritarios de la lingüística moderna y las obras de semántica y lexicologia se han multiplicado en 10s últimos decenios de forma extraordinaria. El léxico politico no ha quedado al margen de este interés, tanto en las lenguas modernas como en las lenguas clásicas. Hay que destacar las obras y aportaciones de la escuela francesa y de 10s investigadores agrupados en torno a la revista Cahiers de Lexzcologie y 10s trabajos de G. Matoré, J. Dubois y J.P. Faye como representantes significativosl. En el caso de la lengua latina, junto a monografias y estudios dedicados exclusivamente al Iéxico politico, como las de J. Hellegourc'h, E. Knierim, U. Paananen, H. Drexler, K. Hannel12, hay que destacar un conjunt0 de obras, como las de L. Ross Taylor, J. Béranger, R. Syme, C. Nicolet3, q~.,-, interesados por problemas históricos e ideológicos, dedican apartados importantes al estudio del léxico. 1 G. Mn.1.o~~. Le vocabril~ire et IJ .rociété sor~r Lou2.r-Phrlrpe, París. I')> I; IDEM. La uzgthode en Iexicologie. París. 1953; 1. P. FAYE. Lqyager totill~tarrrc. Paris. 1073; J. ouBOIS. Le uocabulaire politique et socral en Frunce &, IX69 2 1872, París. 1962. 2 J. HELI.EGOUARC.H. Le vocabulatre l~tin des rel~ztrons et rie~. partr.r polztiqr/es .rous la Rép~hliqique. Paris. 1963: E. KNIERIM. Vie Bezeiccqnun,y ~~dz/xo in der politrrchen Terminolo- ' .qie von Cr;.ero birJzrvenal. Disc. Gicssen . 1039; U. I'AANANEN. .íallu.rt'.r ,L~o/iiico-.rocidl termitrology. Helsinki. 1072; H. DREXLER. ~Principes, princeps)~. Mai'z. 10. 103'). PP. 243280: K. H~NKELL. ~Bcmerkungen ZLI der politischen Terminologie dcs Sallustius~. Eran0.r. 42. 1045. pp. 32-63. 3 L. R. I'AYLOR. Ptzrtj politic.r rn the age ~f-Cae~ar. Bcrkelev. 196.i; J. BERANGER. Recherchr.r .rur/'~.rpect rctéolo~qrqr/r u'u Pn'ncipat. Basel, 1053; K. SYME. Rorrtan Revobtion. Oxforci. 1030: C. NICOI.ET. [.'ordre Zqz~e.rtre ri l'époqr/e Républicaine. Paris. 1066. La preocupación de estos últimos investigadores y de otros muchos, que harian la lista interminable, no es tanto analizar el léxico político y precisar su valor y su significado desde un punto de vista lingüístico, como mostrar las relaciones del léxico y la historia y averiguar hasta qué punto el conocimineto del vocabulario político nos puede servir para conocer mejor la Historia de Roma. Esta finalidad la expuso con claridad C. Nicolet en el Congreso de Lexicografia Política y Ciencias de la Antigüedad. <En d'autres termes, pour moi, I'objet d'une lexicographie politique n'est pas de reconstruire une histoire des mots de nature politique (ce qui doit légitimement intéreser le linguiste), mais au contraire d'eclairer, par I'usage qu'elle faisait des mots de tous ordre, I'histoire politique~~. La tarea es dificil, como señala el propio Nicolet, ya que las relaciones entre lengua e historia son complejas y la conexión entre significante y significado es tan débil que puede hacernos dudar del propio mitodo'. Para una resolución acertada del problema es necesaria la colaboración del lingüista y del historiador, y todo análisis del léxico político debe partir de un conocimiento de la historia de ese período y de las realidades designadas por 10s términos. Con esta afirmación nos adentramos ya en problemas metodológicos y vamos a formular algunos principios que, creemos, deben inspirar toda investigación de este tip0 de léxico y que hemos intentado explicar en nuestro estudio. a) Necesidad de conocer la realidad designada Algunas escuelas lingüísticas creen que la lingüística debe ser una ciencia autónoma y debe prescindir, para su constitución como ciencia, de todo elemento no lingüístico y por el10 de las realidades designadas por las palabras y de la experiencia. Esta postura la defienden entre otros D. Slatka6 y 10s formalistas puros. 50n muchos más 10s investigadores que piensan que para conocer el 4 C. NICOLET. ~Lexicographie politique et histoire romaine: problsmes de méthode et directions de rechercheso, Atti del Convegno sulla Lessicografia politica e giuridica nel campo delle Scienze de I'Antichitci, Torino, 1980, p. 25. 5 J. BERANGER, OP. cit., pp. 32 y 33. Plantea con claridad este autor las relaciones entre 10s términos y la realidad. 6 D. SLATKA, aEsquisse d'une théorie Iéxico-semantique, pour une analyse d'un texte politiquev, hgage, 23, 1971, p. 95. valor exacto de las palabras hay que recurtir a la realidad designada, que, extralingüística o no, el lexicólogo no puede ignorar. Tal es la opinión de A. Meillet, P. Guiraud, S. Ullman, E. Arcaini, J. Dulois, G. Matoré y un largo etcétera. Me parecen cargadas de razón las siguientes palabras: <clos hechos lingüisticos no tienen explicación coherente si encerramos la lingüística en un fanal y menos cuando estos hechos se refieren a una parcela de la lengua como es el vocabulario~~. La misma idea defiente también X. Mignot, nada sospechoso de sociologismo: a11 est trts certainement imposible d'etudier le plan de signifiés hors de toute référence Q la sustance sémantiquea8. Esta necesidad de recurrir a la realidad designada por las palabras es especialmente fuerte cuando se trata, como es nuestro caso, de términos políticos cuyo valor referencial es muy marcado. No se puede analizar el léxico politico, ni siquiera desde un punto de vista lingüistico y semántico, sin conocer la historia del periodo en que se escriben las palabras y desconociendo las realidades concretas a que 10s términos hacen referencia. 6) Delimitación cronológica El estudio del léxico debe reducirse a espacios de tiempo relativamente pequefios. La noción de estado de lengua se confunde con una época determinada, con unos limites temporales. Las palabras evolucionan y cambian de significado, como también cambian 10s contextos históricos y sociales. Por el10 el análisis del léxico politico debe reducirse a espacios de tiempo breves, como certeramente afirma J. Dubois: uMais I'étude de cet ensemble structuré ne peut se faire qu'P un moment de temps, les associations et les oppositions que riunissent les diferents éléments se modifient constantments9. Ideas similares mantiene también C. Nicolet cuando afirma que hay que limitar de diversas formas el campo lexical en función del contexto histórico y politico. Se puede dar, afirma el mismo autor, un ccvocabulario políticon o de ccpartidos*, a condición de precisar muy claramente pa7 M.A. REBOLLO To~io. <Historia y Lenguajer en Tuñón de Lara: Historiografia espadola contemporánea, Madrid, 1980. p. 275. 8 X. MIGNOT, <Les notions d'homonymie, synonyrnie et de polysemie dans I'analyse ensernbliste du signeu. B.S.L., Paris. 77. 1972. p. 4. 9 J. DUBOIS, op. cit., p. 6. ra que época, para que tip0 de documentos y, en última instancia, para qué ideologia o actividad políticalo. Destaca también en estas lineas C. Nicolet un aspecto interesante: la posición ideológica o partidista de 10s documentos y de las obras que se analizan. El léxico politico nunca es neutro ni aséptico y la definición política de las fuentes debe tenerse presente. También en el léxico latino esto es de gran importancia, aunque dificil de aplicar, porque las opciones políticas no estaban bien definidas. C) Estudio por campos léxicos Los términos de la lengua no pueden estudiarse de forma aislada e individualmente. Después de F. de Saussure se reconoce unánimemente que la lengua es una estructura y que cada elemento se define por su relación con 10s demás. No ignoro las dificultades de 10s trabajos estructurales en el terreno del léxico, si exceptuamos algunos campos concretos, y la imposibilidad de aplicar 10s principios estructurales en este dominio, como reconocen muchos y prestigiosos lingüistas. La estructuración del vocabulario es difícil en muchos campos, pero especialmente en aquellos que tienen un fuerte contenido referencial, como es el politico. Ello no supone que debamos abandonar por completo el método estructural y que no puedan agruparse 10s términos relacionados y estudiarse conjuntamente. Por el10 10s vamos a llamar campos Iéxicos, entendidos como el conjunto de términos relacionados por su significado. Un estudio de esta forma nos ayuda a marcar las diferencias entre 10s términos y a precisar su significado. d) Delimitación del campo Léxico Admitida la necesidad de estudiar el vocabulario por medio de campos, surge el problema de la elección y determinación de 10s mismos. El conjunto del léxico politico es excesivamente amplio y comprende un gran número de términos, ya que se puede extender a muchos aspectos de la vida. Por el10 se impone la elección de un campo concreto, reducido y en una época determinada. Esta elección y determinación tiene 'O C. NICOLET, art. cit.. p. 32 fundamentos objetivos y no se pueden razonar por completo, como claramente afirmaJ. Dubois". Léxico de grupos políticos a fines de la República Los limites cronológicos de nuestro estudio vienen marcados por dos fechas importantes, la abolición de la constitución de Sila y el inicio de la Guerra Civil entre César y Pompeyo. La primera de estas fechas podria iniciarse con la muerte del dictador, pero creo que se consolida en el consulado de Pompeyo y Craso, el año 70, especialmente con la restauración del tribunado de la plebe con todos sus derechos. Creo que en estos años se dan en la sociedad romana unas condiciones especiales, muy distintas de la tpoca anterior y posterior, que aconsejan estudiar el Iéxico politico de este periodo de forma aislada. Estas condiciones pueden resumirse en la aparición de 10s grupos politicos, con unos programas mis o menos definidos, y una propaganda con fines electorales. También es una época de grandes tensiones politicas. Es evidente que en épocas anteriores ya existieron asociaciones electorales, pero eran coyunturales y basadas en razones de amistad, relaciones personales o intereses concretos, y no en diferencias politicas. La existencia de estos grupos, que intencionadamente no llamo apartidos,, queda demostrada por 10s testimonios de autores antiguos y por el reconocimiento general de muchos historiadores e investigadores modernos]'. Estos grupos empiezan a surgir después de la destrucción de Cattago y durante el período de reformas propuestas por 10s hermanos Graco. Pero la derrota de 10s simpatizantes o partidarios de estos, con su casi total destrucción, y las anómalas circunstancias de la tpoca de Mario y Sila, con la dictadura de este Último, impidieron que se desarrollaran y se consolidaran; por el10 creo que es a partir del año 70 cuando empiezan a florecer y transformar la realidad política romana. También me parece clar0 que despub del año 50, con la Guerra Civil, el gobierno de César y la formación del segundo triunvirato, ya no se puede hablar de verdadera vida política ni tampoc0 de 10s grupos o parli J. Dueors. op. cit.. p. 7. '* SALL . lug. 41; CIC.. Sest.. 06; T. MOMMSEN. Hirtoire Komainc, Bruxelles. 1865. 4, p. 323; L. R. TAYLOR. OP. cit., p. 12; J. HELLEGOUARCM OP. ~it., p. 100 y SS.; M. GELZER. Caesar, der PoLztiker und Staat.rman. Wiesbaden. 1960, p. 24. ticos. Por el10 10s limites cronológicos vienen marcados por dos acontecimientos importantes y el período se extiende desde el año 70 al 50. El10 no quiere decir que no puedan utilitarse 10s datos que nos proporciona Salustio, aunque escriba después del a80 50, porque vivió en este mismo período y fue protagonista de algunos de 10s hechos más significatives. Sí creo, por el contrario, que 10s testimonios de Veleyo Patérculo y de Valerio Máximo y de otros historiadores de la época del Imperio deben ser utilizados con mucho cuidado a la hora de analizar el léxico de esta época y no se pueden sacar conclusiones sobre la aplicación en este período. Antes de introducirnos en el análisis de 10s términos, quiero señalar que la aparición de estos grupos, con sus programas y su propaganda, fueron un factor decisivo en el desarrollo y enriquecimiento del léxico político. Creo que s610 la existencia de grupos politicos, con opciones diferenciada~ y elecciones libres, son el marco de una verdadera vida política y por el10 de un léxico vivo, variado y rico. La falta de estas condiciones lleva al totalitarismo y a la pobreza y carencia de un auténtico léxico político. Al estudiar el léxico de 10s grupos politicos nos encontramos con una dificultad y es el escaso conocimiento que tenemos de 10s mismos y de su funcionamiento. El contenido de 10s términos que 10s designan no puede precisarse con exactitud ya que no conocemos bien las realidades a que se refieren y, a la vet, 10s propios términos son uno de 10s recursos principales que tenemos para conocer 10s propios grupos. Yo creo que la característica fundamental de estos grupos, que es la que 10s diferencia sustancialmente de 10s partidos modernos, aparte de aspectos técnicos y organizativos, es el escaso número de sus componentes y la pertenencia de éstos a 10s grupos dirigentes de la sociedad y de la vida política. Serían por tanto grupos o partidos únicamente de cuadros, de élites, por hablar en términos actuales. Los dos términos que designan estos grupos son &o y partes. Entre ellos existen claras diferencias semánticas y de contenido, pero las diferencias esenciales, en mi opinión, radican más en las connotaciones que adquiere cada uno de ellos y en la utilización apartidista,. El termino jüctzo originariamente tenia un sentido positivo, aunque pronto adquirió connotaciones peyorativas, como afirma Festo Paulo13. Cuando se introduce en la vida política, tiene ya un contenido totalmen- '3 FESTU>. p. 76: Fai-to et fattiosus initio honesta uocablrla erant (. . .) modo autem factionis seditio et arma uocantlrr. te negativo, como reconocen Cicerón y Salustio y modernamente L. Ross Taylorl*. Originariamente, como afirma Nonio, significaba opulencia, abundancia y nobleza y por el10 tiene algunas veces un significado próximo al de influencia, poderio, potentia, como afirma R. Seagerl>; empieta por el10 a designar grupos de aristócratas o de ricos, en el terreno político a 10s optimates y con este valor aparece en 10s fragmentos de Cayo Graco y en las obras de César y de Salustio. Este término es bastante frecuente en el Último historiador, en Salustio, y designa al grupo de nobles que controla el Senado. Este grupo se caracteriza, en opinión de Salustio, por ser reducido y cohesionado, apoyado en las riquezas y porque pretende el control del Estado. Por el10 aparece coordinado y relacionado con paucorum, potentia y dominatio. Como afirma L. Ross Taylor, es un término empleado por César y dos de sus partidarios para cargar de oprobi0 a 10s hombres de la nobleza y a 10s que se llamaban boni. La palabra daba a entender que el grupo es una oligarquia16. Por el10 creo que el término aparece cargado de connotaciones negativas, sirve para desprestigiar a 10s adversarios politicos y es un término partidista. Como afirma A. Bartole es un slogan propagandistico contra la oligarquia17. Por todas estas razones Cicerón utiliza muy poc0 este término para designar a grupos romanos. Si 10 utiliza para 10s grupos extranjeros de carácter oligárquico y s610 una vez para referirse a un grupo de su época, concretamente al primer triunvirato y no al partido de César, como parece indicar J. Helleg~uarc'h~~. Partes, como señala L. Ross Taylor19, es el término utilizado regularmente por Cicerón para designar 10s partidos. Sirve tanto para grupos aristocráticos como de la plebe y sus lideres son Mario, Sila, Sertorio y 14 L.R. TAYLOK. OP. cit., p. 9; SALL.. Iug.. 31 Haec interbonosamicitia, intermalosfactio est; CIC . Rep., 3, 23 eum cert¡ rem publicam tenent, estfactio, sed uocantur z/li optimates. 1, (. . .) significat opulentiam, abundatiam, nobilitatem. R. SEAGER, xFactio: some ob- .servationsu J.R.S. 62, 1972, p. 53, expone la evolución del térrnino y su paso a indicar grupo de influencia y poderío. 16 L.R. TAYLOK. OP. cit., p. 10. 17 A, BAKTOLE, aussi e valori del termino factio alla fine della eta republicana*, Bufl. di studilatini, 5, 1975, pp. 3-12. 181. HELLEGOUARC'H. OP. cit., p. 103. NOS parece mis acertada la opinión de R. Saeger, art. cirt., p. 53. 19 L.R. TAYLOR. OP. cit., p. 10. César20. Este término no tiene connotaciones positivas ni negativas y lo emplea Cicerón tanto para sus adversarios como para grupos afines a su postura política. En Salustio partes tiene un valor muy general y designa 10s dos grandes bloques en que se dividió el pueblo romano, especialmente después de 10s Graco. En alguna ocasión va unido al adjetivopopulares o al genitivo popzlli2'. Para el grupo de la nobleza o del Senado siempre utiliza factio, cargado de connotaciones negativas como hemos dicho. Al margen de estos aspectos p&orativos, distintos en ambos térrninos, creo que en Salustio puede observarse una diferencia importante entre factio y partes. El primer0 designa un grupo pequeño, bien unido y organizado, mientraspartes denota un grupo mucho mis amplio y disperso, caracteristicas que atribuyen en varios pasajes a 10s grupos de la ~lebe~~. Este caraCter tan amplio y la falta de organización parecen indicarnos que Salustio no cree exactamente que exista un partido de 10s populares, hecho en el que se apoyan algunos investigadores modernos para negar su e~istencia~~. Sin embargo ya hemos visto que para Cicerón sí existen 10s grupos dirigidos por populares. Junto a 10s textos en que se reconoce su existencia con el termino partes, tenemos el famoso pasaje del pro Sest~o~~ donde Cicerón reconoce dos clases de ciudadanos interesados por la política y que intervienen en ella: optkates y populare.r. El texto es muy conocido y ha sido ya muy comentado. Creo necesario señalar que la definición de Cicerón no puede considerarse objetiva. ya que es un texto claramente propagandistico y de un hombre de grup o partido, al menos en el momento en que se pronuncia este discurso. Cicerón ha escogido dos términos cargados de connotaciones, optimates, positivas y populares, negativas; la postura de Cicerón frente a este último termino ha variado a lo largo de su vida, pero después del exilio es claramente peyorativa, como demuestra la lectura completa de este discurso. Por el10 es un texto axiológico, donde las palabras indican más un juicio de valor que una descripción. Este es uno de 10s rasgos de la escritura política, como certeramente señala R. Barthes2'. L.R. TAYLOR. OP. cit.. p. 11; ofrece la autora citas en n. 40'. p. 100. SALL.. Iug., 41, 1; 43, 1. SALL.. Iug., 4 1. 6: ceterum nobzlitas factione magis pollebat: plehi1 vii duta atquc dispersa in multdudine minus polerat. 23 R. SAEGER, aCiceto and the word popular is^ Classical Quartedy. 22, 1072, p. 328. 24 CIC.. Sert. 96. 2' R. BARTHES, <Las escrituras políticas)>. Grado cero de la escnkztra. Méiico. 1073. p. 27. Creo que, aparte de las valoraciones y connotaciones que encierra cada termino, diferenciadas claramente, se pueden deducir del pasaje algunos aspectos que distinguen a ambos grupos. Mientras que con optimates Cicerón señala un colectivo, un conjunt0 unido, popularis aparece muy poc0 en plural y designa generalmente a personas concretas, a 10s lideres del grupo, mis que a 10s miembros del mi~mo~~. Si aceptamos quefactio en Salustio designa a las mismas personas y al mismo grupo que Cicerón llama optimates, como reconoce y prueba L. Ross Taylor2', observamos que, pese a las divergencias terminológicas, hay coincidencia entre ambos autores en señalar que el grupo senatorial funciona muy unido y organizado, fenómeno que no se da entre 10s llamados populares a 10s que Salustio designa con partes populares. Esta falta de unión no implica que no existan un grupo de estas personas, de 10s llamados populares, ya que Cicerón reconoce la existencia de estos líderes y en otros pasajes afirma la existencia de partes junto a 10s nombres de personajes considerados por él como populares. También Salustio habla en alguna ocasión de las partes populares o populi2! Ni Salustio ni Cisar han utilizado estos nombres2'' y no han aceptado la clasificación ciceroniana, ya que estos términos califican positivamente a sus enemigos políticos y con cierto desprestigio a sus partidarios. Ello nos indica que estos vocablos fueron considerados específicos de un grupo y una determinada postura política. Creo que es innegable que Cicerón representa una opción política y de partido o grupo, diferente de la de Salustio, y que la diversa utilización de estos términos lo demuestra claramente. Las relaciones entre Cicerón y Salustio, sus afinidades y divergencias, han sido objeto de amplias polémicas y sobre ellas se han manifestado opiniones muy en contrada^^^. Me parece que una via de solución es admitir un cambio en la actitud ciceroniana, especialmente en 10s años posteriores al exilio, que es cuando precisamente escribe el discurso pro Sestio y las obras politicas mis significativas, y es en este momento cuando se alinea claramente al lado de 10s optimates; esta evolución se observa también en otro aspecto importante, como es el juicio que le merecen 10s hermanos 2". SAEGEK. art. cit.. p. 328, n. I. 27 L.R. TAYLOR. OP. cit.. p. 12. SALL.. IU,^.. 41. 1; 43. I. *" Salustio utiliza s610 una vez op~i//~atrr, pero citando a Cicerón, en la lnvectio in CicerO??e7?L, 4 'O A. DESMOULIEZ. &¡ceron et I'ambition littérairc de Salluste)), en Latomu~. 37. 1078. pp. 25-26,