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Recensions

Rodà, Isabel

Abstract

X. BARAL i ALTET, Les mosaïques romaines et médievales de la Regio Laietana (Barcelone et ses environs).

Full text

BARRAL I ALTET, X. Les mosaiques romaines et mé- 'dievales de la Regw Laietana (Barcelone et ses environs) Barcelona, Instituto de Arqueologia y Prehistoria de la Universidad de Barcelona 1978, 166 páginas + CXI láminas. En este volumen ve la luz el trabajo presentado por el autor en Paris el año 1973 para la obtención del Diploma de la Sección IV de l'zcole Pratique des Hautes Btudes l, respetando la forma y la Iengua original en que fue escrito, según hace constar en la presentación el prof. P. de Palol. Viene a inserirse este estudio den: tro de1 conjunt0 de corpora locales y nacionales cuya publicación se ha emprendido durante 10s Últimos años en numerosos paises ,europees y que son indicio de un momento de esplendor en el análisis de la musivaria greco-romana, 10s últimos avances en el conocimiento de la cua1 expone de forma sintética y precisa el prof. H. Stern en el prefaci0 de la obra y más adelante concreta también Xavier Barral para las áreas hispanas. La oportunidad de esta i. Un resumen de este Lrabajo aparecid en el Annuaire de 1'Ecole Pratique des Hautes Etudes IVe Section (Sciences historiques et philologiques) CVI (1973-1974)~ PP. 815-822. obra está además realzada por la moderna y escrupulosa metodologia cientfica del autor; ambos factores han motivado que 10s mosaicos de nuestra región hayan recibido el tratamiento monográfico acorde a las corrientes actuales de la investigación en este campo que esperamos se vea en el futuro incrementada por la edición de 10s estudios en curso ya no s610 en Cataluña sino también en el resto de España, buena muestra de 10 cua1 ha sido la reciente aparición del corpus de 10s mosaicos de Mérida e Itálica a cargo del Prof. A. Blanco Freijeiro. Xavier Barral, cuya autoridad en la materia ha demostrado ya en numerosas ocasiones anteriores, recoge aquí un total de 177 mosaicos enteros, fragmentarios o desaparecidos cuya enumeración ordena a partir de Barcelona (n."" a 39) para continuar por el litoral hasta Arenys de Mar (n."" 131-132) y finalmente penetrar hacia las zonas interiores a partir del S.O. de Barcelona. Los mosaicos medievales se incluyen a continuación de 10s romanos de cada yacimiento, sin tener por tanto un tratamiento de apdndice aparte. Son considerados objeto de este estudio 10s pavimentos en opus signinum decorado, en opus tessellatum y en opus sectile, dejando reducidos a cita 10s en opus spicatum y de terracota. Después de otras consideraciones preliminares de tip0 metodológico, el autor da paso ya al cuerpo del trabajo que comprende fundamentalmente dos partes : la primera estructurada en cuatro capitulos que corresponden respectivamente al análisis del cuadro histórico y geográfico, a 10s mosaicos hasta el siglo 111, 10s mosaicos de 10s siglos IV y v, y por último 10s mosaicos medievales. La segunda, más amplia, abarca el catPlogo y el estudio de cada uno de 10s mosaicos. Dentro de la primera parte, X. Barral dedica varias páginas a concretar la evolución del territori~ desde la época del poblamiento laietano a la cristianización, basando sus aseveraciones en una sólida y bien escogida documentación bibliográfica. Sigue una exposición evolutiva de las tres grandes etapas ya mencionadas en las que X. Barral nos presenta con una claridad y sencillez a las que s610 pueden llegar 10s profundos conocedores de un tema, las caracteristicas esenciales de cada uno de 10s periodos para los mosaicos de la Laietania que considera muestra muy representativa de 10s de la Tarraconense. Realza el autor 10s origenes itáIicos de estos pavimentos, considerando 10s mAs antiguos 10s en opu~ signinum con introducción de teselas blancas (mosaicos de Sarnalús del siglo I a.C.-siglo I d.C.) que tienen sin embargo una tradición posterior a 10 largo de dos siglos. Durante el siglo I señala la abundancia de 10s motivos geométricos simples sobre fondo blanco para insistir en el predominio de 10s mosaicos en blanco y negro a mediados del siglo 11 bajo la influencia de la moda itálica sin llegar, no obstante, a igualar su perfección; más adelante estas infl~lencias itálicas confluyen con las provenientes de la Galia que ejemplifica con el mosaico de Sabadell (n." 147). EI cambio del siglo 11 al 111 viene marcado por el incremento de 10s mosaicos en zonas rurales con una diversihcación de motivo~; la influencia africana en esta época se daria solamente en casos aislados. Esta primera gran etapa quedaria truncada por las invasior~es de 260-270 después de Cristo. Dentro del grupo de mosaicos de 10s siglos IV y v destaca la incidencia de las corrientes de divers0 origen incluso en un mismo mosaico y la irrupción de la policromia. Para el siglo IV constata una floración de Ia musivaria ligada a 10s ricos propietarios en la región laietana. Por otra parte la tan nomnado y completo esbozado por brada influencia africana es H. Stern en su Recueil que faperceptible en un primer mocilita extremadamente la conmento especialmente en motisulta. Los mosaicos jnéditos suvos vegetales y secundarios, paman casi una cuarentena y cora manifestarse plenamente en rresponden a 10s siguientes lu10s mosaicos cristianos y funeragares: Barcelona (n."-4 a 20, rios que cierran el ciclo de 10s 125, 127), alrededores de Barcemosaicos antiguos en la zona. lona (30-31). Badalona (41 a 47), El apartado dedicado a 10s El Masnou (70 y 73), Cabrera de mosaicos medievales se abre con Mar @o), Sant Andreu de Llael de San Pedro de Terrassa vaneres (129). Sabadell (148), (n." 146) de gusto clásico pero Montmeló (149). Granollers al parecer realizado a principios (153 a 157). Caldes de Montbui del siglo XI. Sefiala el autor la (159-i60), La Garriga (166), Saausencia de mosaicos romAnicos, maIÚs (167 a 169) y Cardedeu pero pone en valor el hecho de (172 a 176). Esta relación da la reutilización de pavimentos una clara idea de la intensa laromanos, como es el caso del de bor llevada a cabo por X. Bala iglesia de San Miguel de rral que ha permitido aumentar Barcelona (n." 7). en casi una cuarta parte el nuEn unas sintéticas conclusiomero de 10s mosaicos conocidos nes X. Barral replantea la cueshasta el momento. tión de 10s talleres locales de 10s La obra viene completada que por el momento sólo se por tres apéndices. El primer0 puede hablar del de Mataró y de ellos se dedica a un mosaico aún así en términos hipotéticon la figura de un tritón procos. cedente del comercio anticuaA 10 largo de la recopilación rio de Barcelona, ya publicado de 10s 177 mosaicos romanos y con anterioridad en BSAA por medievales, quedan recogidos el misrno autor que resume numerosos inéditos, y las notiaquí sus conclusiones. En el cias acerca de 10s hallazgos ocaapéndice I1 se ocupa de un mosionales posteriormente desapasaico mural de El Masnou del recidos, amén de reestudiar y que s610 se conoce la descripdar con extrema minuciosidad ción de J. Pellicer según el cua1 todos 10s datos, medidas y biseria un mosaico de teselas bliografía exhaustiva de 10s ya blancas y negras. El estudio del conocidos con anterioridad, semosaico cosmatesco de la iglegún un esquema de ficha ordesia de San Miguel de Barcelona es el tema del tercer apéndice; esta obra, posiblemente importada de Sicilia y ya conocida desde el siglo XVIII, recibe aquí un amplio tratamiento que ultrapasa el interés meramente artístic~ para apuntar hacia unos estudios de tipo histórico-económico. En una ((addenda)) se recogen todavia las últimas noticias bibliográficas y de 10s hallazgos producidos mientras el libro estaba en prensa y que viene a constituir una prueba más del afAn de rigor y exhaustividad que domina toda la producción científica de X. Barral. Incluso la posible critica que podria hacerse acerca de algunas de las concretas cronologias propuestas, dificultadas por otra parte por la falta de datos arqueológicos, queda detectada honestamente por el mismo autor en una nota (p. XVIII), redactada en 1976, que alutle a 10s avances experimentados por el estudio de la musivaria desde 1973, fecha de terminacibn del trabajo, y por las propias investigaciones de X. Barral que somete continuamente a revisión, están siempre abiertas a las novedades y al dia de las últimas aportaciones. El texto viene acompañado y complementado por una extensa documentacitin fotográfica, compuesta por rnás de ~oo 18minas, esfuerzo notable por parte del autor y también de 10s editores que han cuidado de Ia perfecta presentación de la obra que contribuye ;i consolidar el impacto a que sin duda está llamado a tener el estudio de X. Barral. - I. RODA.