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Juan Dalasseno y el Canonici gr.65 (S.C. 18518)

Bravo García, Antonio

Abstract

Bravo García, Antonio

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JUAN DALASSENO Y EL CANONlCl GR. 65 (S. C. 18518) Antonio Bravo Garcia Comentando el Canonici gr. 65 (S.C.i8518), ms. del s. XIII, N. Wilson en su conocido álbum de paleografia griega, formula la hip6tesis de que su letra pueda pertenecer a Constantino Dalasseno, autor del Escorialensis 9 111 16 (471) del que recogen dos láminas Ch. Graux-A. Martin 2. Añade, además, que el escriba del Canonici ctoften writes the words 6vopa and oiov in the form of monocondylia, i.e., in a continuous stroke without liftirig his pen from the surface of the writing material)). Dado que en las liiminas de Graux-Martin no aparece tal peculiaridad, el uso de 10s monocondilios 3, la identificación es dejada por Wilson sub judice y a ella vamos a dedicar esta breve nota. I. hlediaeval Greek Bookhands. Examples selected fn3m Greek Manuscripts in Oxford Libraries, Cambridge Mass. 1973, p. 28 con referencia a Iam. 53. 2. FacsimilLs des Mss. Grecs d'Espagne 11, Paris 1891, lams. 44-45. 3. Vale la pena recoger aquí la definición de B. de M'ontfaucon, Palaeographia gaeca, sive de ortu et p,rogressu literarum graec:arum, Paris 1708, PP. 347348 (hay reimpresi6n), notable por su precisi6n: ((Est autem Monocondilion ductus calami, quo magnis, perplexis, continuatis nec intermissis lineis, nomina, lineae integrae, interdumque plures una serie scribuntur: nos vocamus, trait de plume. Nomenque ortum est a KOV~LÍ~LOV, sive ~ov8ih~ov, calamus, vel penicillus pictorius)) y debe compararse con la mis reciente de E. MIONI, Introduzione alla paleografia greca, Padua 1973, p. 86 que no precisa la extensión del trazo y parece circunscribir 10s liaonocondylia a las subscripciones. La unidad mínima dentro del trazo dnic:o, pues, debe ser considerada una palabra y, por tanto, aunque parte de la abreviación de Descrito por G. de Andrés 4, el Escorialensis $ I11 16 contiene, al igual que el Canonici gr. 65, el léxico de Zonaras6. En su f. 208, sin embargo, presenta una subscripción que reza como sigue7: TÉhoS ~ihqcpav 6 8Éh~o~ a&q p?vi ye@pouapiq EZE~ 5 + 6 8 198IS', 81; XELP~S / 'IW~VVCU Etax6vcu ZGG Aaha~o~voü.' Ap.+, 10 que nos indica, por 10 tanto, que el nombre del copista parece ser Juan y no Constantino8. Si pasamos a una consideración pormenorizada de la letra, al menos dentro de las posibilidades que nos ofrece la única lámina recogida por Wilson, 10s resultados no iLÓP~uros en el Canonici y Escorialensis y la totalidad de -ov (en oiov) en el ms. del Real Monasterio parecen trazadas de un s610 plumazo, entendemos por monocondilio únicamente el oiov del Canonici; para el segundo de 10s casos citados anteriormente (-ov) preferimos el termino .nexe (con Mioni O.C. p. 98) y para el primer0 s610 valdria una forma mixta entre la abreviaci6n por suspensi6n (MIONI, O.C. p. 96) y la contracci6n (ibidem) en la que haya tambi'én algo de este trazo Único común a 10s nzonocondilios. B. A. VAN GRONINGEN, Short Manual of Greek Palaeography 4, Leiden 1967, p. 44 (figuras 6 y 8) ve en el -OV mencionado una ((combination of letters, or ligaturen (para diferencias entre ligaduras y .nexes véase MIONI, o.c., p. 61, aunque en p. 98 todos se encuentran subsumidos bajo el epigrafe nessi). Una bibliografia bisica sobre las abreviaturas de 10s mss. griegos se haliari en R. E. DEVREESSE, Introduction u l'dtude des manuscrits grecs, Paris 1954, p. 42, n. I. 4. Catalogo de 10s códices griegos de la Real Biblioteca de El Escorial 111, Madrid 1967, pp. 76-78. 5. Desde el punto de vista de su contenido hemos estudiado brevemente este c6dice en ((Sobre el Léxico de San Ciri10 del Matritensis BU 300, CFC, en prensa. 6. Véase la edici6n de J. H. TI~~ANN, Iohannis Zonarae lexicon ex tribus codicibus manuscripts, 2 vols., Leipzig 1808 (hay reimpresibn) y referencias en 10s estudios de L. COHN, ((Griechische Lexicographie)) en K. BRUCMANN, Griechische Grammatik 3, Munich 1900, pp. 575-626, J. TOLKIEHN, art. Lexikographie en RE XII, 2, 1925 cols. 2432-2482 y, concretamente, K. ALPERS, art Zonaras en RE pR, XIX 1972, cols. 732-763. Otras IAminas con comentari0 de algunos mss. de esta obra, aparte de las dos citadas, son la del Bolonia Bibl. Uniu. 3559, f. 186 (a. 1290-91) publicada por A. TURYN, Dated Greek Manuscripts of the Thirteenth and Fourteenth Centurics in the Libraries of Italy 11, Urbana (Chicago) Londres 1972, lim. 52. asi como las del Vaticanus gr. 10, f. 149 (a. 1.251) y Ottobonianus gr. 252, f. 112 (a. 129192) ambas en A. TURYN, Codices graeci Vaticani saeculis XlIZ et XZV scripti an,norumque notis instructi (Codi'ces e Vaticanis selecti qualn simillime expressi vol. XXVIII), Ciudad del Vaticano 1964, 1áms. 17 y 18. 7. Véase DE AND&S, o.c., pap. 71 y GRAUX-MARTIN, O.C. I, pig. 84. 8. Véase M. VOGELV. GARDTHAUSEN, Die griechischen Schreiber des Mittelalters und der Renaissance, Leipzig 1909, p. 169 y, con la subscripción del Palat, theol. gr. 181 (Lambeck 304) escrito, a 10 que parece, el 20 de febrero del a. 1221, J. BICK, Die Schreiber der Wiener griechischen Handschriften (Museion. Veroffentlichungen aus der Nationalbibliothek in Wien. Reihe i. Abhandlungen. Bd. I), Viena 1920, pp. 66-67; tanto en el Escorinlensis col110 en el Vindobonensis el nombre cs Juan. marchan tampoc0 muy de acuerdo con la atribución a Dalasseno; pero hablemos primer0 del texto en si. Una comparación muestra desde el primer momento que las recensiones contenidas en ambos mss. son distintas: las variantes y 10 omitido en uno y otro no admiten duda alguna al respecto ni sugieren la posibilidad de una dependencia entre ambos. Por otro lado, la presentación -y conste que podemos utilizar en este caso un material comparativo de excepción: la primera pC gina de la obra manuscritadifiere tanto en el adorno inicial como en el número de lineas (34 en el Escoriale~zsis frente a 24 en el Canonici '7, en las letras por lineas y en 1,a caja por consiguiente; no tiene reclamantes ni custodios '' el Escorialensis y, finalmente, tambiCn se cumple en é1 la cctradition of projecting initials of the lemmaw en el borde izquierdo cualldo un articulo comienza linea 12. Para otros detalles de indole general puede verse la descripción de G. de Andrés ya mencionada. Todavia antes de pasar directamente a la cuestión de la letra en sí, hay otro punto de cierto interés; efectivarnente, las indicaciones dadas por Wilson sobre el uso de las abreuiaturas son algo confusas -sin duda por errata materialya que este autor nos señala que la Iámina publicada en su Plbum ctshows two examples in lines 8 and g of the text (&óprozoS and ~qpaív~r))). Nada hay tal puesto que .en esas dos lineas no aparecen las palabras indicadas ni se utilizan ttspecial abbreviations for technical terms)), estando presente &ÓprozoS en la linea 10, qpaivet también abreviado en 1. 11 y oiov en 1. 14 en forma de monocondilio 13, sin que podamos tener como comparación ni un solo ejemplo de i;vopa presente en esa página. Poca importancia tiene esto Último g. Los colores de la elaborada decoraci6n inicial (con cabeza de animal 'a la derecha) con rojo y ocre en el Escorialensis. 10. El Escorialensis presenta normalmente 43 lineas por página. 11. Respecto al Canonici afirma Wilson: (&he serial. numbers o£ the quires in the Canonici are written on various positions on the first page and on the botton right-hand corner oE the last page)). Cierto es que 10s bordes del Escorialensis son muy pequeños, 10 que podria ser un indicador de que al encuadernar el ms. hubo cortes que han podido hacer desaparecer 10s custodios. 12. Vkase TURYN, Codices graeci ... p. 89 y láms. 14, I!,, 16 y 48 y Dated Greek Manuscripts ... p. 71 y Iám. 52. 13. Vkanse dos ejemplos del todo similares en el Laurentianus LXXI 35 E. 44 (a. 1290-91) en A. TURYN, Dated Greek Manuscrip,ts ..., 1ám. 53 (sobre 10s mss. de la Tierra de Otranto, entre 10s que se incluyc el citado, puede verse ahora, aparte del libro ya famoso de R. DEVREESSE, Les manuscrits ya que el Escorialensis, para Zv0p.a 14, no utiliza monocondilio alguno. Tampoco abrevia a?p.aivar el Escorialensis (1. 13 del f. i) l5 utiliza para oiov solamente el nexo (-OV) 16, muy frecuente en este ms. '7 y 10s signos que corresponden a la abreviatura de &pr~zos (1. 12) no son 10s mismos exactamente que 10s utilizados por el Canonici; vienen estos Últimos a coincidir con 10s de fecha posterior recogidos por W. H. Ingram Is. En definitiva, todo 10 anterior favorece la opini6n de que el grecs de l'ltalie méridionale [histoire, classement, paléographie], Ciudad del Vaticano 1955. A. JACOBS, ((Les écritures de Terre d'otranten en La Paléographie grecque et byzantinc [Colloques internationaux du CNRS n. 5591, Paris 1977, pp. 269-281). 14. Para o'vo,ua véase @o monocondilios sino abreviaturas), entre otros, F. G. KENYON, The Palaeography of Greek Papyri, Chicago, Illinois 1970, p. 115 (es reimpresibn), MONTFAUCON, o.c., p. 346 y F. J. BAST, Commentatio palaeographica en G. Corinthii et aliorum grammaticorum libri de dialectis linguae graecae quibus additur nunc primum editus M. Moschopuli libellus de vocum passionibus recensuit G. Koenii, Fr. I. Bastii, I. F. Boissonadi suisque edidit G. H. Schaeffer. Accedit Fr. I. Bastii comm ..., Leipzig 1811, p. 827, 1Pm. V 11 y 15 (hay reimpresi6n). 15. La abreviatura del Canonici es muy distinta de la bien conocida forma para uqpaivs~, qpeiwoa~, U~~~~&TEOV (vease, entre otros, MONTFAUCON, o.c., p. 346, VAN GRONINGEN, o.c., p. 45, fig. 11 y MIONI, o.c., p. 97); véanse algunas variantes, no ésta, en BAST, o.c., lim. VII. 16. Vdase, por ejemplo, Piov en 1. 22 y oiov en f. 8, 1. 20. 17. Véase un ejemplo similar en el Patmiacus g del a. 1192 (f. 116) reproducido por L. TH. LEFORT-J. COCHEZ, Palaeographisch Album van gedagteekende grieksche minuskelhandschriften uit de IXe en Xe eeuw, Lovaina 1934, 1Pm. 96 y A. D. KOMINIS, Facstmiles of dated Patmian Codices, Atenas 1970, IPm. 18 (ff. 115"-116). Variantes en Vatzcanus gr. 648, f. 197 (a. 1232) en E. FOLLIERI, Codzces graeci Biblzothecae Vaticanae selecti, temporum locorumque ordine digesti, commentariis et transcriptionibus instructi (Exempla scripturarum edita consilio et opera procuratorum Bibliothecae et Tabularii Vaticani, fasc. IV), Ciudad del Vaticano 1969, 1Pm. 49 y Vaticanus gr. 1899, f. 148 (a. 1261-82), ibidem, 1Pm. 40. Sobre ,confusiones posibles (con -oC) y medios de llevar a cabo esta abreviaci6n puede verse BAST, o.c., pp. 770-771 (liims. I11 10 y 16 y IV 17 y 18) y p. 772 (1Bm. IV 18) y O. LEHMANN, Die tachygraphischen Abkürzungen der griech. Handschriften, Leipzig 1880, pp. 71-75, 1Pm. 6 y 75-77, lim. 7 (hay reimpresi6n), entre otros; formas recientes en V. H. INCRAM, ctThe ligatures o£ early Printed Greeko, GRBS VI1 1966, p. 385 y G. F. VON OSTERMANN-A. E. GIECENGACK, ctAbbreviations in early Greek printed Booksn en la compilaci6n de A. N. OIKONOMIDES, Abbreviations in Greek Znscriptzons, Papyri, Manuscripts and early printed Books, Chicago 1974, p. zoo, preludiadas por esa degeneracibn posterior del signo (tinto a flourish, or waved linen de la que habla E. M. THOMPSON, A.n Introduction to Greek and Latzn Palaeography, Oxford 1912, p. 83 (hay reimpresi6n); véase algo parecido en Canonici 1. 21 (nAoJurov) sin correspondencia en el Escorialensis. 18. O.C., p. 382. Vease una forma mPs simple en BAST, o.c., p. 794, 1Pm. V 18. ms. de Oxford y el de El Escorial fueron escritos por manos distintas y, si ahora pasamos ya por fin al terreno concreto de la letra, las conclusiones no se apartan mucho de 10 dicho. Hay una serie de detalles que a simple vista separan ambos c6dices: Las grandes (3 panzudas del Canonci (C) no aparecen en el Escorialensis (E). Las frecuentes ligiduras de 6 con E con tr'azo unido por arriba, inclinado y prolongado hacia la izquierda de E, no 'están en C (un ejemplo ligeramente parecido y que, a la vez, muestra las diferencias -en C 23). La abreviatura de rap& zb en E (3, 6, 24, 25 y 28), pero no en C. La abreviatura de ?c),aova~p+ en E (8 y 13), pero no en C. Las abreviaturas de xúptov y xupios en C (14 y 22), pero no en E (en el primer caso el texto varia en E). La abreviatura de OZE~~QE~ en E (20 y sin abreviar en 25), pero no en C (en el segundo caso cambia 1-1 texto en C). La escritura abreviada de pi09 en C 18 frente a E 22. La escritura abreviada de (3É),z~po< en C .?o frente a la forma no abreviada en E 25 y. paralelamc:nte, 'a(3Éhz~pc~ (19 y 21) totalmente diferentes a las de E. Las abreviaciones por suspensi6n en C e, ir~cluso, la colocaci6n a un nivel superior al normal de la escritura de letras son caracteristicas en este ms. Damos algunos ejemplos haciendo notar que, en todos estos casos, existen otras diferencias conexas que separan de forma clara C de E. a) Rasgo semicircular sobre la K de tipo m;tyúscula (=ix) en C i y 13 y sobre p de tipo mayúscu1;i en C 13 que no aparece en E; la palabra siguiente en el primer0 de 10s casos (6rqÓpov) es totalmentet distinta en ambos mss. y 10 mismo sucede con la frase de C 13 (6 pr16Éro ix(3~(3hqxi)< TO^)< 666~~~~) que, comparatla con la de E 16, muestra, aparte de un texto algo distinto, una buena cantidad de rasgos diferentes en su grafia. b) Con alguna variacidn, el mismo rasgo anterior aparece sobre 7~ para formar la silaba TE), (con ), minúscula baja) en C3 (-É),UOTO~) que no tiene cc~rrespondencia (y, ademis, ), minúscula alta) en Eg. Paralelo es el caso de ),e.rczóv en C21 donde sobre la 7~ aparece un rasgo algo diferente por E y sobre la o una 7: en E la T se presenta como ángulo recto hacia la izquierda en la parte superior derecha de la 7~. Finalmente, un rasgo igual al de Cg ya citado se puede ver en C24 (~EA~Iv), pero con la peculiaridad de que la A, sobre la que éste se apoya a medias, da la impresi6n de una mayúscula debajo del nivel normal de escritura (en E no hay nada de esto). c). La O sobre T o bien T sobre O no coinciden prkticamente nunca en ambos mss. y estPn realizadas de forma diferente; compárese, por ejemplo, C7 (aXEzóS, E;lcsX~zoq, &áaX~~oS) con E8 y 10 mismo ocurre con otras letras en similar posici6n (C 17 áPapzoAóS [E 211, C 18 icz~p~pivo~ [E 221, etc.). No vale la pena continuar; la abreviatura de i& es muy distinta en 10s dos mss., pasa 10 mismo con la terminación -pÉ~~S/ y con una infinidad de otros detalles que no consideraremos aquí. En resumidas cuentas, sin Animo de realizar un estudio que describa las peculiaridades escriptorias del Canonici, podemos decir que la letra de éste, aunque teniendo una cierta semejanza l9 con la del Escorialensis, parece haber sido trazada por una mano distinta a la de Juan Dalasseno. 19. El aire general de escritura descuidada y de pequeño tamaño que caracteriza a ambos especimenes añade dificultad a la consideraci6n objetiva del problema. Una forma como Avrijoa~ (C 12) es muy similar a la que aparece en E 14 y 6 ylp~~ (C 12) est& muy cerca de las mismas palabras en E 15; igual ocurre con la abrevlatura de 61 en C 17 y E 20 O con algunas letras aisladas, pero tantas diferenc~as que afectan no s610 al uso de un determinado tipo de abreviatura, sino tambikn a la forma de letras aisladas (por ejemplo, + [C I~:E 141. [ [C 13:E 16, C 1g:E 231. 3 [C 13:E 16, C 18:E 221 y la doble r [C 14:E 171) y la falta de autknticos rasgos comunes caracteristicos no testimonian otra cosa, a nuestro entender, que una diferencia de mano.