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Debates actuales en torno a la pornografía y a la prostitución

Osborne, Raquel

Abstract

Osborne, Raquel

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DEBATES ACTUALES EN TORNO A LA PORNOGRAFfA Y A LA PROSTITUCION Raquel Osborne <{Aquellas feministas que quieren prohibir la pornografia están en contra de toda la industria del sexo; asi pues, están en contra de nosotras las putas; a pesar de todo, nosotras somos feministas)>, manifestaba una prostituta canadiense,' aun cuaado semejante queja no tiene por qui circunscribirse únicamente a un país, sino que puede extenderse a una manera de entender cíertas formas de representación o comportamientos sexuales muy al uso dentro del feminismo. Pero, afortunadamente, las posturas dentro del mismo en relación a la pornografia y a la prostitución no son monoliticas, y el10 es 10 que propicia que exista un debate en curso, algunas de cuyas lineas maestras trataremos de exponer en estas páginas. Si bien la comprensión de ambos asuntos -pornografia y prostituciónestá interrelacionada, como demuestra la cita que acabarnos de mencionar, trataremos 10s dos temas por separado, sobre todo porque cada uno de ellos posee una dinámica y un espacio propios en el ámbito del discurso feminista, al menos tal y como se ha desarrollado en 10s contextos que nos proponemos analizar aquí. No olvidemos, sin embargo, que uno y otro fenómeno conciernen a aspectos de la sexualidad femenina que, desde una óptica feminista, suelen connotar una especial degradación y explotación sexual de la mujer. Con todo, las controversias están llenas de matices y. .. Pero mejor vayamos por partes. En relación con el tema de la pornografia, me propongo exponer soI. Gai1 Pheterson, The whore stigma. Female dishonor and male unworthiness, hlinisrerie van Sociale Zaken en Werkgelegenheid, La Haya, 1986, p. 10. <<Papers,: Revista de Sociologia meramente algunas discusiones que en torno a la misma han tenido lugar dentro del feminismo norteamericano en la presente década, pues el debate al respecto ha alcanzado en 10s EEUU unas cotas de intensidad muy altas y cobrado una virulencia que no le va a la zaga. Las feministas norteamericanas encabezaron la búsqueda de una nueva definición sexual de la mujer tras el surgimiento de la revolución sexual de 10s años sesenta y de la segunda ola del movimiento feminista en 10s años setenta. Pero, como ya apuntamos, aquel feminismo se halla lejos de presentar una faz monolítica, y su postura no ha sido uniforme ante las nuevas circunstancias planteadas. Ante la nueva posibilidad de autoformularse la vieja pregunta freudiana en clave sexual: lqué desean las mujeres, sexualmente hablando?, o dicho con otras palabras: ¿en qué consiste la sexualidad femenina?, se han ido esbozando diversas respuestas a 10 largo de 10s aiios, de acuerdo con las distintas percepciones de la posible sexualidad para las mujeres en una sociedad cambiante, si, pero alin I con fuertes tintes patriarcales. Una primera respuesta la intentaron dar algunas lesbianas proponiendo una separación radical respecto al mundo masculino, con el fin de sustraerse a la influencia del patriarcado. Esta tendencia fue conocida como el separatismo lesbiano. La creencia de muchas de estas mujeres consistia en que, por el hecho de ser lesbianas, su sexualidad devendria automáticamente revolucionaria y antipatriarcal, toda vez que desafiaba la dehici6n social de la sexualidad femenina como exclusivamente referida al hombre. Mas 10s problemas comenzaron a surgir enseguida. Algunas mujeres cayeron en la cuenta de que, contra todo pronóstico, no podian evitar, pongamos por caso, fantasias de violación. Las que pensaban que el tip0 de actitud adoptada haria desaparecer en ellas cualquier vestigi0 de la cultura misoginista al uso se sintieron desilusionadas y hubieron de poner en cuestión sus concepciones. A su vez, las que nunca se habian creido demasiado aquell0 de que el separatismo llevaria a una transformación mágica de sus mentes acabaron por pensar que la franqueza amenazaba la solidaridad feminista, y cesaron de hablar de sus fantasías o de su sexualidad en general. En realidad y durante varios años, prácticamente hasta 1981 -en que por primera vez se publican en un volumen de la revista Heresies2 textos de diversas autoras en la línea que acabamos de mencionar-, el monopolio del discurso recayó casi exclusivamente en el movimiento antipornografía que se formó en la segunda mitad de la década de 10s setenta. El énfasis de este movimiento pad de las agresiones reales contra las mujeres, como 2. Heresies, núm. 12, 1981. Debates actuales en tomo a la pornografia y a la prostitución son 10s casos de violación y malos tratos, a la ideologia que, en su opinión, promueve y epitorniza esta violencia: la pornografia, con sus imágenes de degradación y objetualización de la mujer. La pornografia no fue vista en su dimensión sexual, sino tan sólo bajo el rostro de la violencia. De esta manera, se unilateralizó la concepción de la sexualidad bajo su aspecto de riesgo, su faz peligrosa. Al mismo tiempo, y para distanciarse de toda aquella dimensión (<no grata)> de la sexualidad, se reclefinió como cceróticaa una sexualidad difusa, no genital, tierna, etc., que se dio en reputar como característica de las mujeres. Todo 10 que no encajara en ese esquema -10 genital, la sexualidad separada del amor o de la relación estable, la dimensión de poderse atribuyó a 10 masculino o, cuando menos, al patriar~ado.~ Por otra parte, y con vistas a aparecer mis respetable ante una derecha cada vez más fortalecida, la tendencia de-sexualizadora se extendió a otros terrenos: el aborto fue defendido como un derecho legal antes que como un derecho a la libertad sexual: el lesbianismo se entendi6 como una amistad radical e íntima entre mujeres más bien que como una posibilidad de placer sexual, como una relación basada en una preferencia sexual. Poco a poco, y tras el surgimiento de algunas voces aisladas en contra de este enfoque, comenzó a perfilarse, sobre todo a partir de 1981, una nueva facción del feminismo radical que se oponia a esta concepción diferenciadora de la sexualidad masculina y femenina, y se negaba a proclamar como superior a esta última, reivindicando el derecho de las mujeres a experimentar y descubrir nuevas vias, si bien heterodoxas, para su sexualidad, e incluso el de explorar terrenos tradicionalmente vedados a las mujeres, como podria ser una <cpornografia)> hecha por ellas mismas. Frente a la postura del movimiento antipornografía, la tendencia <(prosexon, como se ha dado en Ilamarla, ha querido contraponer la cuestión del placer de las mujeres al análisis exclusivo de las mujeres como víctimas. Como señalaba una de sus portavoces, <(la sexualidad es simultáneamente un terreno de restricción, represión y riesgo, asi como también de exploración, placer y acción. Pensamos que esta doble dimensión es importante, ya que hablar solamente de placer y gratificación conduce a ignorar la estructura patriarcal en que actúan las mujeres, pero a la vez referirse únicamente a la violencia sexual y a la opresión conduce a ignorar la experiencia de las mujeres en su elección y actividad sexuales, e inconscientemente incrementa el terror sexual y la desesperación en que éstas 3. Para un análisis más detallado de esta concepción, véase mi trabajo <(El discurso de la diferencia: implicaciones y problemas para el análisis feminista,, Desde el feminisrno, número cero, diciembre de 1985, pp. 30-43 y 69. ctPapers),: Revista de Sociologia vivens? Este tip0 de discursos fue tachado de no feminista por el movimiento antipornografia, 10 que, junto a la confusión inicial reinante, proa vocó que 10s escritos representados por la corriente pro-sexo no fueran aceptados inicialmente en la Prensa propiamente feminista, sino en las secciones de feminismo de la Prensa homosexual y en la de izquierdas. Cuando por firi la corriente que ahora estamos analizando rompi6 aguas, no 10 hizo sin traumatismos. Su bautismo de fuego tuvo lugar durante el simposio sobre sexualidad que se realizó en 1982 en el Barnard College de la Universidad de Columbia, en Nueva York, cuando por primera vez se reunieron en un marco académico las feministas universitarias con las que militaban en diversos grupos y representaban diferentes tendencias de signo heterodoxo en cuanto a la sexualidad, en un intento de actualizar el conocimiento y la experiencia que alrededor de esta temática estaban viviendo varios sectores de mujeres, 10s cuales no se habian podido expresar hasta entonces de una forma coherente. Representantes del movimiento antipornografia propugnaron el boicot más absolut0 a este simposio, quizá porque significaba el fin del monopolio de su discurso feminista sobre la sexualidad, y se llegó a graves enfrentamientos que no pudieron impedir la publicación de dos volúmenes relacionados con el simposio, el ya citado Diary of a Conference on Sexuality y, más tarde, el de Pleasure and Danger: Exploring Female Sexuality (1984), que, junto con otro aparecido entretanto, Powers of Desire (1983); significaron un serio intento de unir la experiencia sexual de grupos de mujeres, en su vida diaria, con investigaciones académicas de carácter histórico y sociológico, en orden a reafirmar el derecho de las mujeres a una sexualidad libre y autónoma. Tal búsqueda de nuevas vias no dejará de encontrar dificultades y problemas, por cuanto se reivindica el derecho al placer sexual como fuente importante de gatificación para las mujeres, sin excluir en esta búsqueda fórmulas heterodoxas como la pornografia, las relaciones de butchlfemme ' y las sadomasoquistas entre mujeres, asi como la posibilidad de separar el 4. Carole S. Vance, ctconcept Paper: Towards a Politics of Sexualitys, en Hannah Alderfer, Beth Jaker y Marybeth Nelson, comps., Diary of a Conference on 'sexuality, Nueva York, 1982, p. 38. 5. Sobre el significado y 10s acontecimientos acaecidos en torno a este simposio, véase el capitulo <<La sexualidad como punto de ruptura),, incluido en mi libro Lo encrucijada de la sexualidad, de próxima publicación. 6. Carole Vance, comp., Pleasure and Danger, Routledge & Kegan Paul, 1984, y Ann Snitow, Christine Stansell & Sharon Thompson, Powers of Desire, Nueva York, Monthly Review Press, 1983. 7. Se me ocurre hacer una sugerencia para una posible traducción de estos términos: puesto que la correspondencia mis aproximada con el térrnino butch en nuestro idioma seria el de ma~imacho, cabria acuñar el termino marihembra para su Debates actuales en torno a la pornografia y a la prostitución sexo del amor, o la de la promiscuidad. .. todas ellas tradicionalmente mal vistas desde la ortodoxia del otro sector. Ante la llamada a la censura de materiales considerados pornográficos por parte de la corriente que se opone tajantemente a 10s mismos, la tendencia pro-sexo ha publicado, entre otros, dos volúmenes respectivamente titulados Women Against Censorship y Pornography Notebook,B dedicados ambos tanto a analizar el fenómeno de la pornografia como a señalar 10s peligros que para el movimiento feminista entrafia cualquier postura que pretenda recurrir a las leyes para combatir la manifestación de fantasias sexuales primordialmente masculinas, por muy controvertibles que éstas nos parezcan? Se denuncia asimismo la posibilidad de apropiación por parte de la Nueva Derecha -the New Rigthde algunos de 10s planteamientos e iniciativas del movimiento antipornografía, con 10 cua1 el conjunt0 de las mujeres acabaria perdiendo parte del terreno que tanto ha costado ganar a 10 largo de todos estos años de lucha. El enfrentamiento entre ambos grupos es prácticamente total hasta la fecha, y por ende ha dividido al feminismo. Pero, a la vez, ello ha contribuido a abrir un debate sobre el alcance y las posibilidades de la sexualidad para las mujeres en 10s afios ochenta, asi como acerca de si el feminismo se halla autorizado a determinar cuál debe ser la correcta sexualidad para las mujeres, o mis bien acontece que no existe tal corrección; mientras que, por el contrario, cualquier tip0 de restricciones podria llevar a limitar intolerablemente nuestra capacidad de enriquecimiento sexual y, en definitiva, humano. En cuanto al tema de la prostitución, el asunto es francamente complicado, pero ante todo por la actitud inhibitoria que suelen adoptar 10s grupos sociales progresistas, incluidas las feministas. En dicha actitud priman la incomprensión, el moralismo, el paternalismo y el redentorismo, manteniéndose una distancia tal con respecto a la prostituta y a su entorno, que la prostitución permanece como una cuestión abstracta, totalmente al margen de nuestras vidas y a la que despachamos con la constatación de correlativa femme. Tan arbitrarios -o pertinentespodrian ser el uno como el otro. De todas formas, podríamos describir las relaciones del tip0 butchlfemme como aquellas en las que las dos mujeres de una pareja lesbiana representan, al menos formalmente hablando, roles claramente diferenciados que podemos identificar como masculino y femenino, respectivamente. 8. Varda Burstyn, comp., Women Against Censorhip, Douglas & McIntyre, 1985; y Pornography Notebook, comp. por FACT -Feminist Anticensorhip Taskforce, Nueva York, 1986. 9. Para mis información, véase el capitulo <<Censura o libertad de expresión, ¿un dilema para el feminismo?~, en Raquel Osborne, La encrucijada de la sexualidad, op. cit. <<Papers)>: Revista de Sociologia que se trata de un asunto espinoso. La lógica consecuencia es una profunda ignorancia acerca de cuál puede ser el modo de pensar y de sentir de las propias prostitutas o, en el mejor de 10s casos, una atención prestada s610 a aquella parte del discurso que se está predispuesto a oir y que concuerda con nuestras apriorísticas creencias. Las políticas públicas que se siguen en relación con la prostitución dependen estrechamente de 10 que de ella se opine, y por el10 resulta fundamental repasarlas sumariamente. Del prohibicionisme s610 nos interesa su mención: pretende eliminar la prostitución a base de represión, y señalaremos únicamente que es la política seguida en los Estados Unidos (excepto en el Estado de Nevada). El reglamentarismo parte del reconocimiento de la prostitución como una realidad innegable y funcional, que contribuye a preservar el orden en la familia tradicional y en la sociedad bienpensante. Como se teme que la prostituta contamine por via venérea a 10s varones que la frecuentan, se pretende ejercer sobre ella un control sanitari0 obligatorio, permitiéndose sobre todo la práctica de la prostitución en el burdel. Pero no se ha dejado de observar que en muchas ocasiones ello supone la negación del derecho a la libre elección del cliente y al libre movimiento de la prostituta, pues a menudo se le restringe el derecho al libre desplazamiento. El abolicionismo nos interesa mis porque a 61 responde la política oficial española, tanto la franquista como la de nuestros mismos días, así como porque constituye la postura casi unánimemente defendida por el feminismo. Desde el abolicionismo se pretende básicamente la reforma de las prostitutas, el castigo para 10s chulos y proxenetas y la disuasión de 10s clientes. En aras de una defensa de la <tdignidadn de las prostitutas y de su protección frente a la degradación que sufren por su actividad, se intenta, paradójicamente, liberarlas de su trabajo por medio de la eliminación de este Último. Así entendidas las cosas, nadie se plantea la reivindicación de ciertos derechos para las prostitutas, ya que, se arguye, ello significaria la legitimación de una situación discriminatoria para la mujer. Por 10s mismos motivos que no se acepta la consideración de semejante actividad como una profesión, sino que es mis bien juzgada, explícita o implícitamente, como una actividad vergonzosa y vergonzante, que solamente requiere nuestros esfuerzos políticos con el fin de obtener su erradicación. Así, la prostitución <tes percibida como la máxima objetualizaci6n de las mujeres y la máxima alienación en el trabajo. Por tanto, las putas son consideradas como las víctimas prototípicas del patriarcado y del capitalismo. La adquisición de poder por su parte resulta, según este análisis, una contradicción ideológi~a~>.'~ 10. Pheterson, op. cit., p. 38. Debates actuales en torno a la pornografia y a la prostitución Sin embargo, las prostitutas reunidas en el Congreso Internacional celebrado en 10s locales del Parlamento Europeo en 1986 no opinaban lo mismo, sino que más bien criticaban esta posición. ctHistóricamente -se lee en la resolución final elaborada por el Comité Internacional en favor de 10s derechos de las prostitutas en dicho Congreso--, 10s movimientos de mujeres se han opuesto a la institución de la prostitución, mientras que proclamaban su apoyo a las mujeres prostitutas. Sin embargo, las prostituta~ rechazan un apoyo que requiere de ellas el abandono de la prostitución; asimismo, se oponen a ser tratadas como símbolos de opresión y piden su reconocimiento en tanto que trabajad0ras.s Señalan además que, debido a las dudas o al rechazo por parte de las feministas a aceptar la prostitución como un trabajo legitimo y a considerar a las prostitutas como mujeres trabajadoras, la mayoría de las prostitutas se han sentido muy alejadas del feminismo. Añadiendo que mientras la prostitución no sea redefinida como un trabajo legitimo, las prostitutas no lograrán ser consideradas auténticas ciudadanas ni gozar de 10s mismos derechos que aquéllas. Todo el10 viene enmarcado, por supuesto, en la drmación del derecho de todas las mujeres Anexistente hoy por hoy-- al acceso a todas las posibilidades educativas y laborales y a la debida remuneración y respeto en cualquier ocupación, incluyendo la prostitución. Por último, 10s juicios morales que se esconden tras la postura abolicionista son irnpuestos a las prostitutas por medio de su supuesta rehabilitación o de la persecución de sus asociados, independientemente de cuál sea su conducta y de si son voluntariamente aceptados como tales o no por las interesadas?' Considerando, pues, injustas y arbitrarias las medidas represivas, y dando por sentada la necesidad de medidas preventivas y de re-cualificación profesional para quienes así 10 deseen, la Carta Mundial de 10s derechos de las prostitutas, adoptada en el primer Congreso Internacional de las mismas celebrado en Amsterdarn en 1985, pide que se reconozca la legitimidad del ejercicio de la prostitución y de las personas que a ella se dedican. Recogiendo este tip0 de sugerencias, el Parlamento Europeo adoptó, en una resolución sobre la violencia contra las mujeres en 1986, las siguientes recomendaciones, entre otras: - Despenalizar el ejercicio de esta profesión (nótese que se dice profesión). 11. Second World Whore's Congress, ctstatement on Prostitution and Feminism,, Intevnational Committee for Prostitutes' Rights, Parlamento Europeo, Bruselas, 14 de octubre de 1986. upapers,: Revista de Sociologia -Garantizar a las prostitutas 10s derechos que disfrutan el resto de 10s ciudadanos . - Ayudar y fomentar 10s grupos de autoasistencia formados por prostituta~ y sensibilizar a la policia y al poder judicial sobre la necesidad de mejorar la protección de las prostitutas que deseen presentar denuncias contra 10s chulos, con el fin de reducir su temor a ser amenazadas por estos. Se añadía asimismo que <ccuando se estuvieran discutiendo medidas legales sobre prostitución, las mujeres a quienes conciernen deberían estar incluidas en las deliberaciones)>. La principal conquista en todo esto es el reconocimiento del derecho, y aun la necesidad de que las prostitutas se autoorganicen y planteen, desde su propia experiencia, una plataforma reivindicativa. Ante la despenalización todo el mundo est6 de acuerdo, pero hay que ir más allá. ~Cómo conseguir que mejoren sus condiciones de trabajo, que la policia sirva para protegerlas y no como una nueva fuente de amenaza, si toda la actividad que rodea a la prostituta está criminalizada? Resulta cuanto menos <tridículo y deshonesto el mezclar la prostitución consciente y adulta con la infantil, con la esclavitud y la explotaciÓn)> que ciertamente abundan en este terreno, con la fuerza, la violencia y el engaño)> que impiden la libertad y la integridad de la prostituta.'* Y ante la acuciante necesidad de cobertura sanitaria y de pensión de vejez, dos flagrantes problemas en este sector, jcómo negarles el acceso a la Seguridad Social en condiciones de igualdad con el resto de 10s trabajadores? ~Quizá porque no se puede reconocer su trabajo como el de las demás personas? {Cómo aceptar cualquier decisión legislativa si ellas no están presentes y exponen su voz? ¿Qui26 porque la política seguida es la de <(todo para el pueblo pero sin el pueblo>>? ~Dónde estaban, por otra parte, las organizaciones progresistas, feministas incluidas, cuando las prostitutas de Barcelona se manifestaron en 1985 con la intención de formar un sindicato o asociación? Todo parece indicar un escaso interés real por parte de las instituciones dei Estado o de organizaciones progresistas en torno a esta problemática. Dos ejemplos nos servirán como muestra. En las jornadas que sobre prostitución organizó el Ayuntamiento de Madrid en marzo de 1987, el presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos, José Antonio Martín Pallin, present6 una ponencia titulada <(La prostitución, entre la represión y 10s derechos humanosa, en la que examinaba la influencia negativa de una política directamente represiva o moralista en la posibilidad, no 12. ctAbolitionists Threaten the Human and Civil Rights of Prostitutes! ! ! )>, International Committee for Prostitutes Rights, Press Release, 15 de septiembre 1987. Debates actuales en tomo a la pornografia y a la prostituci6rr ya de la consecución, sino simplemente de la formulación de 10s derechos humanos para las prostitutas. Sin embargo, en el Informe anual sobre 10s derechos humanos en España, referido al año 1987 y publicado en fecha reciente por la citada asociación, no hay una sola mención de la violación o la ausencia de estos derechos humanos en el caso de las prostitutas. Se ve, pues, que la Asociación que Martín Pallin preside aún no ha tomado en consideración como parte de su actividad el tema de 10s derechos humanos de este colectivo. El otro caso que quería citar se refiere, en 10 que a la prostitución atañe, al Plau para la igualdad de oportunidades de las mujeres, 1988-1990 propuesto por el Instituto de la Mujer. Se justifica en aquel apartado el abolicionismo oficial en el país en virtud de la ratificación por España de un Convenio Internacional en 1952 (véase que corrían las fechas más oscuras del franquismo), afirmándose, cómo no, que la prostitución <(no es una opción de vida libremente elegida y conduce a quien la ejerce a una situación límite de explotación a nivel psicológico, social y económico)>. Aun cuando se reconoce que las prostitutas viven <(en condiciones nada acordes con 10s derechos que, para todos 10s ciudadanos, reconoce la ConstituciÓn)>, se propone como toda propuesta en este terreno <(una atención decidida a favor de quienes ejercen la prostitución, con objeto de lograr que estas personas disfruten de condiciones de vida normales y, sobre todo, para posibilitar el libre abandono de su situación)> (subrayado nuestro). No se mencionan en ninguna parte las recomendaciones sobre la prostitución adoptadas por el Parlamento Europeo en 1986, tal vez justificando esta omisión por el hecho de que son eso, recomendaciones que no obligan a nada. Pero de esa forma el conjunt0 de 10s españoles permanece ignorante acerca de cuáles son las últimas directrices de un Parlamento en el que España participa y, por supuesto, se justifica el silencio en torno a 10s derechos de las prostitutas, comenzando por su derecho a la autoorganización, y la negativa a considerar su actividad como una profesión, etc. En definitiva, el Instituto de la Mujer margina a, y se margina de, las prostitutas. Por otra parte, el mismo Instituto ha ayudado a financiar al menos dos estudios sobre prostitución en 10s últimos años. A pesar de ello, existe la impresión generalizada entre las mujeres, presumiblemente compartida por el Instituto, de que o apenas se ha hecho nada en este sentido, o de que 10 que se ha hecho es mis bien malo. Veamos, pues, qué es 10 que se ha hecho. El estudio realizado por la Fundación Solidaridad Democrática en 1985-86,13 deja bastante que desear si tenemos en consideración que 13. LU prostitución en la mujer: una forma de marginación. Estudio sociológico,