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La juventud europea a lo largo de cuarenta años

Aranguren, José Luis L.

Abstract

Aranguren, José Luis L.

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LA JUVENTUD EUROPEA A L0 LARGO DE CUARENTA AÑOS José Luis L. Aranguren Si después de leer o releer La jzlventtld ezlropea se tiene y mantiene presente que el libro al que ese trabajo da titulo fue publicado en 1961, que antes había aparecido en un número monográfico dedicado a Europa por la <(Revista de la Universidad de Madrid),, y que, naturalmente, antes de ser escrit0 hubo de ser pensado volviendo la vista hacia el pasado inmediato, se comprenderá por qué no encuentre que haya de rectificar nada de 41. La juventud a la que me refiero es, obviamente, la del periodo 1945-1960 y ninguna otra, la directamente condicionada por la guerra mundial y por su final como el <tacontecimiento generacionaln. Para ella vale 10 que en el estudio se dice, y no, ciertamente, para la juventud siguiente, la de 10s años sesenta. Ahora bien, desde su primera página se llama la atención sobre la <tnovedad)> de esta <(presencia)> de la juventud y sobre la <cpreocupaciÓn)> de 10s adultos de entonces por ella. Sobre ambos puntos quisiera decir aquí unas palabras, antes de entrar en la diferenciación de las generaciones posteriores con respecto a esa juventud de 10s años 1945 a 1960. Esa época fue precisamente la de la <tinvenciÓn>> de la juventud como colectivo dotado de sustantividad propia: hasta entonces había habido <<jÓvenes)>, pero no <(juventud)>. De la frustración del final de la guerra y de la voluntad de reconstrucción de la convivencia sobre sobrios y dlidos cimientos, habia emergido aquella juventud con tal ctfuerza creadoran que se estaba convirtiendo en referencia, modelo y hasta <(moda)> para las demás edades. Es 10 que llamé <~juvenilización general de la sociedad)>. Es verdad I <(Papers)>: Revista de Sociologia que en la anteguerra se habia movilizado ya a 10s jóvenes como ctmilicias~ o <{juventudes)> de 10s partidos socialistas-comunistas y fascistas, y que las marchas musicales paramilitares de estos últimos exaltaban a la juventud; pero en la realidad este enardecimiento servia al propósito de encuadrar a 10s jóvenes, como fuerzas de choque, en la literal acepción de la expresión, en la primera linea de 10s correspondientes partidos, dirigidos, desde luego, por 10s adultos. También es cierto que, anteriormente, desde el Romanticismo hasta la Jugendbewegung, grupos muy minoritarios de jóvenes, que no pretendian representar globalmente, ni mucho menos, a la juventud, se manifestaron literaria, estética y hasta socialmente, en tanto que jóvenes. Pero justamente por esa limitación de su representatividad e intención, no fueron objeto de preocupación, para 10s adultos, en tanto que <tclasen o casi tal. La juventud, al estar ya ctahia, como modo colectivo de ser, se convirtió asi en objeto de preocupación y reflexión por parte de 10s adultos. Pero todavía no más que eso. Faltaban muchos años para que se cerniera, así, para muchos, hoy, como amenaza y peligro o, cuando menos, muy distanciadamente. Tampoco era ella, todavía, plenamente consciente de encarnar, tal como yo escribí, <tel empuje de la historia)>. A esa conciencia habia de llegar en el periodo siguiente, el de 10s años sesenta, el de su autoinvestidura como sujeto activo de la <trevolución cultural)> que habia de culminar -y fracasaren mayo de 1968 en París. 2Cuáles son las etapas recorridas por la juventud desde esta primera, ' la que yo estudié, la de la autoafirmación de la juventud, y las ulteriores? Yo respondería, al precio de una simplificación, que las tres siguientes: juventud de 10s años sesenta, juventud de 10s años setenta y juventud de 10s años ochenta. La primera, la de 10s años sesenta, se opuso, acabó oponiéndose frontalmente a la por mí estudiada, con la que, sin embargo, empalmó de algún modo, a través de sus outsiders, a través de esa itminoria inconformista>> considerada al final del trabajo y, en especial, a través de la Beat Generation americana, la de 10s ctpoetas gritando en el desierto, contra una civilización absurda)>. Pues la verdad es que esta juventud surgió en 10s Estados Unidos, y su disparador fue la <(absurda>> guerra del Vietnam. La nueva juventud opuso al sentido sobrio, realista, positivo, escéptico de la anterior, su paradójico <trealismo)> de pedir 10 imposible, su entusiasmo, su entrega apasionada a la imaginación, su fe; al refugio en la privatización de la existencia, su voluntad de transformar la vida pública y social; a la democracia crapática)> que aconsejaban 10s politólogos de la época, y, en definitiva, meramente formal, la democracia total y real, de oposición global al sistema, a través de 10 que por entonces se llamó la ctcontestación>>; y, en fin, a 10s intentos La juventud europea a 10 largo de cuarenta años anteriores de reforma sectorial del régimen establecido, la <tRevoluciÓn cultural)> (con mayúscula inicial), la <tcontracuituran y el estilo hippy de vida. Los jóvenes de 10s años 1945-1960 repudiaron --decia yo en mi ensayolas virtudes <(místicas)> de la Gemeinschaft. Los jóvenes de 10s años sesenta quisieron darse una forma minicomunitaria de vida, la <(comuna)>. La escueta, analítica, sobria filosofia lingüística pareció corresponder, como intenté mostrar en mi librito Implicaciones de la filosofia en la vida contemporánea, al estado de ánimo de la juventud que yo estudié. Por el contrario, la subsiguiente encontró sus mentores en 10s maestros de la escuela de Francfort y, especialmente, en Herbert Marcuse. Tras la explosión y la caída de Mayo del 68, la nueva juventud -juventud de 10s años setentacambió de actitud, pero todavía no radicalmente. Comprendió, o creyó comprender, que las cosas no pueden cambiar de golpe y <(de arriba a abajos, sino poc0 a poc0 y ade abajo a arriba)>. Comprendió, o creyó comprender, que no cambiarán ra través de una Revolución con mayúscula, sino de la revolución con minúscula de cada dia, la <~revoluciÓn de la vida cotidiana)>, que había de socavar 10s cimientos de la sociedad establecida y acabar por desmoronarla. La <(vida cotidiana)> cobró, pues, para 10s jóvenes de 10s años setenta, una significación, sin merma de su valor intrínseca, mediatamente trascendente. De ahí que su des-cubrimiento no constituyera un <(regreso)> a la vida privada y su autosuficiencia, como ocurrió a 10s jóvenes de 10s años cincuenta. Esta dimensión trascendente de la cotidianidad llevó a vivir de un modo radical las relaciones humanas, el sexo y el grupo, y a un distanciamiento o más bien ruptura --el llamado generation gapcon respecto a 10s mayores, la familia y, en general, las instituciones establecidas. Tampoco el trabajo profesional, por <tinteresante)> que pudiera parecer, era capaz ya de calmar la paciente-impaciente espera de un cambio que no acababa de llegar y que, finalmente, produjo el <(desencanto)> de esta juventud. Pero con 61 se produjo el tránsito a la nueva actitud, la de 10s años ochenta, la actual. La juventud actual, en contraste con la de 10s años sesenta y, residualmente, también con la de 10s años setenta, no cree poder influir realmente en las decisiones políticas, que se toman en Washington o en Moscú, es decir, muy lejos, y de ahí su desinterés por la política activa, la política de 10s políticos y la democracia de 10s partidos y 10s parlamentos. Pero esto no les hace incurrir en conformisrno sino en sentimiento de impotencia, y 10 que es característica de una parte, al menos, de esta juventud, a semejanza -remota, es claroa 10 que ocurrió durante la guerra mundial en 10s paises ocupados por 10s alemanes, 10s mueve a una <tresistencia)> a 10 que, dictado por USA, se ejecuta por 10s respectivos gobiernos estatales; ctPapers,: Revista de Sociologia resistencia que cobra la forma, tan actual, de 10s llamados <cmovimientos)> (por la paz y el desarme, ecologistas o <(verdes,, etc.). La conciencia, muy viva, de dependencia, hace que el pathos nacionalista s610 excepcionalmente se dé en 10s jóvenes de hoy, que el macronacionalismo del Estado nacional haya sido reemplazado por el micronacionalismo de 10s asuntos interiores, localmente resolubles, del que me he ocupado en otras ocasiones, y que movimientos como ETA o IRA parezcan hoy, pese a su extrema virulencia, más bien anacrónicos. Acabo de referirme a la actitud ctresistente), de una parte de la juventud. A otra, el paro la está llevando a la marginación y al sinsentido de su existencia, a la drogadicción y a la extensión de la delincuencia juvenil. Es la generalización y radicalización de aquella reacción minoritaria representada por 10s teddy boys o 10s blotlsons noirs, a la que hacia alusión al final de mi viejo ensayo. S610 que aquella reacción 10 era al aburrimiento de unos cuantos <(marginales>>, y esta a la desesperanza de un número muy considerable, y cada vez mayor, de <(marginados)>. Decía allí y repito aquf que no podemos aceptar esta situación ni, menos ah que entonces, desechar a estos jóvenes, de cuya suerte es responsable la sociedad entera. La existencia, mis bien pasiva, de esta fracción actual de la juventud debe repercutir --es decir, golpearen nuestra conciencia moral, así como la resistencia activa de aquella otra fracción, debe encontrar eco en nuestra propia actitud con respecto a un funcionamiento de la política que no es de dia en dia más ajeno y está cada dia más alejado de una democracia realmente participatoria. Porque como venia a decir, en definitiva, al final del ensayo que ahora comento y prolongo, la juventud retrata siempre, con trazos fuertes, a la sociedad global, la cual, por su parte, no siempre gusta de verse así retratada. Y termino ya. S610 por via de mera indicación he prolongado, en muy rápida visión, la evolución de la juventud europea, a partir de 10s años cincuenta. Con ell0 me he propuesto, únicamente, subrayar la importancia de la periodización de su estudio y la muy consciente limitación temporal del trabajo que ha suscitado el presente comentario.