MARGARET A. BODEN, Inteligencia artificial y hombre natural, Madrid, Tecnos, 1984, 642 páginas
Abstract
Obra ressenyada: Margaret A. BODEN, Inteligencia artificial y hombre natural. Madrid: Tecnos, 1984.
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NOTES DE LECTURA MARGARET A. BODEN, InteligmciQi artificial y hombre ttrptural, Madrid, Tecnos, 1984, 642 páginas. En pocas ocasiones podemos gozar de la publicación de una obra tan completa e interesante como la presente, máxime cuanda la inteligencia artificial puede parecer un campo acotado a 10s no especialistas. Si este libro tratara de exponer únicamente las investigaciones y resultados obtenidos en el terreno de la ínteligencia artificial, probablemente nos encontraríamos frente a una obra técnica, ardua para 10s no especialistas en el tema e imposible de seguir para 10s interesados principiantes. No es sencillo entrar a fondo en 10s camirios de 10s lenguajes de programación destinados a la inteligencia artificial, ni en la construcción de programas con esos lenguajes, como tampoco 10 es presentar ese trabajo de forma accesible y correcta sin caer en divulgaciones y vulgarizaciones cargadas de inexactitudes. Es éste el primer logro de M. A. Boden, el haber conseguido presentar las investigaciones sobre inteligencia artificial hasta 1977 de forma clara, y hasta diríamos que amena. Pero tampoco es el Único logro, y precisamente por ell0 un tema superespecializado y que puede no merecer para muchos más que ctuna ojeada para estar al dia>>, se puede convertir en una gran interrogaci6n -01 un continuo de interrogaciones, psicológicas, filosóficas y socialessobre la inteligencia artificial. De ahi su amenidad. Veamos el plan del libro. Desde la introducción, donde se plantea ¿que es la inteligencia artificial? hasta la ÚItima Imea, la intención de presentar la inteligencia artificial como un campo problemático aparece capitulo tras capitulo. Estudiar la inteligencia estudiando la máquina, hace tiempo que no es ninguna paradoja. Sabemos que la resolución de ciertos problemas requiere una inteligencia humana, no estrictamente mecánica. Utilizar ordenadores para resolver problemas de este tipo, es decir, cons-
ctPapers)>: Revista de Sociologia truir máquinas y programas que simulen una labor pensante como la que desarrollaria el hombre, es el propósito de la inteligencia artificial. M. A. Boden nos introduce en este tip0 de inteligencia con la descripción del programa que, en 1962, R. M. Colby creó para simular un proceso neurótico. Basado en la teoria freudiana de las neurosis, el programa intentaba mostrar un discurso neurótico mediante la combinatoria de ocho mecanismos de defensa que distorsionaban las creencias y 10s conocimientos, interactuando con un terapeuta. Sin embargo, este programa pioner0 carecia de la capacidad fundamental de razonamiento. Desde entonces, 10s programas se han ido sucediendo y a ellos est6 dedicada una buena parte del libro: el <tideólogo artificial>>, de Abelson, para seguir patrones de respuesta; el ELIZA, de Weizenbaum, para simular una terapia no directiva; el paranoic0 artificial (PARRY), también de Colby; o el más completo SHRDLU, de Winograd, representando un robot, han sido 10s más importantes y los que mis interés han despertado. Aún asi, el complejo SHRDLU, siguiendo un modelo de organización heterárquico que distribuye el control del sistema de programas no jerárquicamente, con subordinación de unos pasos de programa a otros, sino de manera más igualitaria a fin de aprovechar el máximo rendimiento en su procesamiento deductivo, le proporciona un conocimiento gramatical y otro semántico, le permite hacer análisis sintácticos, <<entender)> 10 que se le dice y <<saber cÓmo)>, pero no consigue <(saber de, qué está tratando. Algo similar ocurre con el mundo visual. Podemos trabajar sobre la percepción y la representación, pero al igual que con la palabra, con la imagen nos toparemos ante un obstáculo insalvable alin: el problema del significado. La información computacional es una información sin significado, del mismo tip0 que la que han utilizado los psicólogos mecanicistas, sean conductistas o fisiologistas. De este modo hemos llegado a saber si no cómo es el comportamiento del hombre, si cómo no es: una máquina de responder. Los intentos reduccionistas, con su fracaso, han aportado un dato importante. Sin embargo, este dato no es utilizado por la autora en todo el apartado dedicado al aprendizaje, la creatividad y la resolución de problemas. Producir pensamientos nuevos a partir de antiguos implica que esa novedad no esté contenida en el aparato productor, y para el10 necesitamos incluir el significado y el sentido de la información como una categoria operacional, y no como un mero postulado filosófico. Quizás por este mismo motivo la autora confunde intencionalmente mentalismo con humanismo. Su defendida perspectiva humanista del estudio del hombre frente a posturas reduccionistas es en realidad un mentalismo, defendible quizás, pero carnuflado en aras de un hombre más humano.
Lectures Junto al problema del significada Boden presenta otra cuestión, no de menor importancia, como es la intencionalidad. Que la inteligencia tenga un componente intencional no deja de ser una afirmación epistemológica fuerte, aunque sus implicaciones para la inteligencia artificial sean esenciales: ~cómo pueden asentarse sobre una base fisiológica mecánica 10s fenómenos mentales cargados de significación e intención? &te es el postulado teórico defendido por la autora que aún queda por resolver y no de manera teórica, sino de forma práaica. Evidentemente su impacto social será tan fuerte como costoso puede ser el abordar10 desde la inteligencia artificial. En resumen, esta obra no s610 aborda la inteligencia artificial de forma descriptiva, constituye todo un anállisis de la representación del modelo de hombre que nos presenta esa inteligencia y, cosa extrafia y de agradecer, aborda las implicaciones psicológicas, filosóficas y sociales del fenómeno.