El Asociacionismo empresarial en la transición postfranquista
Abstract
Aguilar, Salvador
Full text
i EL ASOCIACIONISMO EMPRESARIAL EN LA TRANSICION POSTFRANQUISTA * Salvador Aguilar I 1. El objeto de este trabajo es el asociacionismo empresg~ial, proceso de interacción que se materializa en un conjunt0 de instituciones que denominaremos Organiraciótz Patronal (OP). Es pertinente hacer notar que esta entidad OP presenta sociológicamente dos caras. De un lado, constituye una red institucional que adquiere --o puede adquiriruna dinámica propia: diferentes estudios sobre el tema muestran precisamente que una de las condiciones para el funcionamiento satisfactori0 de toda organización patronal es una relativa -pero definidaindependización I respecto de 10s miembros a quienes esta representa? Por otro lado, la OP es, sociológicamente, un indicador para la c1ase y, específicamente, por 10 que se refiere al sector empresariado. Como tal indicador, est6 sujeto a las mismas ventajas e inconvenientes que cuafquier otro indicador en la * Este articulo es la versión castellana, abreviada, de la comunicación presentada por el autor al Cicle de Conferencies Viu6 de Catalunya (El canvi i la reconstrucció nacional des de la perspectiva sociolbgica; I, I'estructura social a Catalunya: les classes socials), con el titulo de ctL'empresariat i les seves organitzacions)>, Barcelona 7 de junio de 1983. El ciclo fue organizado por la Asociación Catalana de Sociologia. Publicado parcialmente con el titulo <<Notes on Economy and Popular Movements in the Transition,,, en C. Abel and N. Torrents (eds.), Spain: Conditional Democracy, Londres, 1984. 1. Véase, por ejemplo, Schmitter y Streeck (1981:129).
<{Papers)>: Revista de Sociologia investigación sociológica: permite al investigador operacionalizar unos conceptos y unas relaciones abstractas (clase, clase capitalista, etc.) en actividades <<concretas, i observables. Y ello, naturalmente, bajo el presupuesto de que la OP representa efectivamente 10s intereses del empresariado y de que se produzca una correlación satisfactoria entre éste y aquélla. Este presupuesto es habitualmente útil y válido en contextos de cultura política estable. Sin embargo, es preciso subrayar en este punto que no esta' claro que, en las condiciones de la España postfranquista, la mencionada correlación se produzca con la normalidad habitual. (De hecho, comentaremos mis adelante ciertas actitudes de la organización patronal del país que podrian explicarse precisamente por una defectuosa correlación entre esta institución y el empresariado.) 2. En términos generales, 10 que hace el asociacionismo empresarial es agregar, expresar prácticamente y defender colectivamente unos itstereses. De forma sorprendente, el estudio riguroso de esta problemática es muy escaso. De un lado, la ciencia social convencional ha dedicado muy poca atención al tema, y cuando 10 ha hecho ha sido como un capitulo más dentro de la categoda de 10s <(grupos de interéw. (Volveremos en seguida a esta tradición teórica.) Y el10 a pesar de que ya en 1907 el propio Max Weber subraynba la gran importancia de esta área de investigaciÓn.3 Por otra parte, se ha producido hasta no hace mucho un cierto bloqueo en la tradición marxista de cara a enfocar adecuadamente el tema; algunas metáforas y algunos puntos de vista expresados por Marx y Engels con objeto de caracterizar al Estado capitalista, en términos puramente instrumentales: no fueron cuestionados o cualificados por la tradición marxista posterior --con algunas excepciones sustantivas, notablemente la aportación de Gramscihasta la década de 1970. Esta ha sido adecuadamente caracterizada como <(la década de la Teoria del Estado)>: y ha dado lugar a una gran renovación de la sociologia política marxista. Explícitamente, las dos primeras de estas aportaciones renovadoras, la de Poulantzas (1972: 16) y Ia de Miliband (1969: 6-7), se planteaban la reformulación de las viejas tesis de Marx. Estas tesis hacian referencia directa al tema que nos ocupa, como sintetizan adecuadamente Schmitter y Streeck (1981: 23): itLo que Marx no tenía en cuenta ... era la posibilidad de que 10s capitalista~ se organizaran como un grupo de interés, o como un sistema de 2. Esto sucedía en la primera reunión de la Asociación Alemana de Sociologia. V6ase Schmitter y Streeck (1981:l). 3. #El Gobierno del Estado modern0 no es más que una junta que administra 10s negocios comunes de toda la clase burguesa,,, K. Marx y F. Engels (187222). 4. Leo Panitch (1981:21).
I El asqciacionismn empresarial en la transición postfranquista grupos de interés, y utilizaran mecanismos de control organizativo con objet0 de garantizar la presencia permanente.. . de sus intereses colectivos en tanto que clase, por contraposición n sus intereses individuales y potencialmente autodestructivos.a Pero 10 que hicieron las aportaciones de la década de 1970 fue establecer un primer nivel de análisis, abstracto, para resituar el tema del sistema de poder en una sociedad capitalista. Las primeras y sustantivas aportaciones, empíricamente fundadas, de 10s diferentes elementos de este sistema -la organización patronal entre otrosse están produciendo en años recientes y algunas aparecerán en el curso del presente trabajo. Señalemos, finalmente, la existencia de una tercera tradición teóica, la de la élite del poder de C. W. Mills y sus continuadores, tradición que ha originado muchos estudios empiricos, pero que se centra, sobre todo, en la cooperación informal dentro del sector empresarial.' Como sugería hace un momento, la tradición teórica liberal no explica mucho. Considera las asociaciones empresariales como uno mis de 10s <tiritereses organizados), (como las organizaciones obreras, por ejemplo) que compiten entre sí por la consecución de recursos sociales e~casos.~ No mestiona, y da por bueno, el discurso normativo de la democracia liberal, que incluye esta competencia entre intereses libremente organizados. Considero que 10 que ha de explicar un andisis sociológico es precisamente cómo la igualdad institucionalizada se transforma finalmente en desigualdad generalizada, y en particular, qui papel juega en este contexto la organización patronal. 3. La dinámica asociativa de 10s empresarios responde a dos lógicas fundamentales. De un lado, una Mgica de afiliación y representación, es decir, de acumulación de poder por medio de una estructura burocrática, de la que se derivan unas propiedades organizativas. Por otro lado, una lógica de incidencia, es decir, de ejercicio de poder y de integración como tal en un sistema más amplio. La primera Mgica nos remite al terreno propiamente organizativo. Lo analizaremos brevemente a con,tinuación porque nos ayudará a comprender mejor la sección 2 de este trabajo, dedicada al desarrollo del asociacionismo empresarial en España desde 1975. (Nos ayudará de paso, por medio de la observación comparada con las grandes propiedades organizativas de las organizaciones obreras, a establecer que la analogia entre <ciritereses organizadoss, que presupone la teoria liberal, es inadecuada.) 5. Esta Óptica ha sido criticada desde diferentes perspectivas, desde Parsons (1957:82 y SS.) a Poulantzas (1972:143 y SS.), porque se basa en un concepto dei poder como juego de suma cero. Véase también Giddens (1977:334 y SS.). 6. Para una aportación reciente desde esta tradición, véase Wilson (1981).
ctPapers,: Revista de Sociologia La segunda lógica nos remite al terreno de la hegemonia. Se presentar6 en la sección 3, dedicada al modelo patronal que finalmente se ha implantado en España. 1. LA ORGANIZACI~N PATRONAL COMO ORGANIZACI~N BUROCI~TICA ' La práctica del asociacionismo formal, por parte del movimiento obrero y por parte de 10s empresarios, comporta lógicas diferentes y una disposición asimétrica de las dos fuerzas con respecto a la estructura de poder en una democracia liberal. Observemos esto desde una perspectiva histórica. En primer lugar, se produce la liquidación de 10s pequeños productores de mercancia y la absorción de sus medios de producción en empresas industriales capitalistas. En segundo lugar, la asociación defensiva de 10s trabajadores, como fórmula destinada a compensar su incapacidad de asociarse en unidades productivas autónomas. En tercer lugar, 10s empresarios, más dá de la ininterrumpida actividad de fusión de capital a nivel de empresas individuales, establecen organizaciones formales para defender intereses colectivos y dar respuesta al asociacionismo obsero. Ésta es la secuencia histórica normal, como consecuencia de la cua1 observamos que mientras la clase obrera practica una única forma de acción colectiva para defender directamente sus intereses, el empresariado utiliza tres: la propia empresa, la cooperación informal y la organización patronal. Están implícitas ya en esta secuencia histórica tres grandes propiedades organizativas --en téminos de relaciones de poderde la dinámica asociativa empresarial. Observémoslas brevemente, de forma compalada, con las propiedades del asociacionismo obrero: 1. La asociación obrera ha de organizar la totalidad de 10s intereses de 10s trabajadores asalariados. Precisamente porque la fuerza del trabajo se basa en la individualidad insuperable, la asociación juega aquf un doble papel: no solamente agregar intereses sino también, si quiere alterar la relación básica de poder, conformar una identidad colectiva; no s610 expresar intereses cornpartidos, sino también configurarlos. La organización obrera necesita una participación activa, consciente y coordinada de sus miembros para definir sus intereses y también -cuando hace faltapara aplicar su capacidad de ejercer poder (la huelga). El capital, por el contrario, no necesita trascender la forma puramente 7. Las proposiciones que siguen están sintetizadas a partir del sugestivo modelo de Offe y Wiesenthal (1980).
I El asociacionismo empresarial en la transición postfranquista utilitaria de acción colectiva. La fortnación de 10s intereses de sus miembros, precisamente porque son 10s de su entorno y 10s socialmente dorninantes, escapa a las funciones de la organización. Las necesidades son aquí reducibles a criterios cuantitativos de coste/beneficio, es decir, a dinero, y el problema de la optimización organizativa no ha de ser resuelto colectivamente sino que puede ser decidido por un staff de expertos. Offe y Wiesenthal denominan <cmonológica~> la pauta característica de la asociauón empresarial y ctdialÓgica)> la de la asociación obrera. Esto se rdeja en la figura 1 (ligeramente ampliada a partir de Offe y Wiesenthal 1980). Tipo de orgalzizacibn identidad colectiva Lo que hace precisamente la teorización liberal de 10s ccgrupos de interés), es destacar únicamente la dimensión utilitaria -<cmonológica>>- de la dinámica colectiva de todo tipo de organización. Prescinde, también, de la siguiente propiedad organizativa. 2. Las diferentes posiciones de 10s grupos sociales dentro de una estructura de clases definen un acceso diferencial al poder mediante actividades asociativas, situación que obligatoriamente se refleja en la pauta asociativa y en el comportamiento de las distintas organizaciones. El hecho determinante en una sociedad de economia de mercado es, en este sentido, que el Estado depende crucialmente del proceso de acumulación de capi-
apapers),: Revista de Sociologia tal. Esto tiene como minimo dos implicaciones de cara al tema que nos ocupa: a) El grupo social del que depende la inversión, el empresariado, disfruta de una posición de control indirecto sobre 10s asuntos públicos que es previa a -y condición dela presión ejercida por la organización patronal sobre un determinado gobierno.' b) La consecuencia de lo que antecede; por lo que respecta a la interacción Estado - organización patronal (comparativamente a la interacción Estado - organizaciones obreras), se concreta en que aquélla es: 1) menos visible públicamente; 2) más técnica (las reivindicaciones no son de carácter normativo); 3) más universal (prácticamente todo el colectivo social est6 afectado por el proceso de acumulación, y de ahi el recurso al argumento legitimador de 10s <tintereses nacionales)>; 4) negativa (dado que, en términos generales, un Gobierno ha de considerar bueno todo 10 que es bueno para el capital, las reivindicaciones de la organización patronal toman, en muchas ocasiones, la forma de advertencia frente a decisiones <timprudentes>>, <tpoco realistas)>, etc.). (Una tercera consideración, que pertenece más propiamente al terreno de la hegemonia, que veremos más adelante, pero que también tiene consecuencias organizativas, es que, para el empresariado, tanto o mis importante que defender directamente de forma colectiva sus intereses, es controlar 10s mecanismos por medio de 10s cuales 10s miembros de otras clases conceptualizan 10s suy~s.)~ 3. Mientras que, en el caso de las asociaciones obreras, el potencial de poder 10 crea la organización y se ejerce por medio de la actividad de 8. Esta proposición, que es prácticamente tautológica, no siempre es aceptada o considerada por la teorización liberal. No estat6 de mis, por tanto, recoger las palabras al respecto de un prestigioso politicólogo de trayectoria conservadora, Charles LindbIom: c<Cualquier funcionari0 de Gobierno que comprenda las exigencias de su posición y las responsabilidades que 10s sistemas orientados hacia el mercado depositan en 10s empresarios concederá a éstos una posición privilegiada.. . Para hacerlo asi no ha de ser sobornado, embaucado o presionado)> (1977:175). Lleva razón Streeck (1983:6), en verdad, cuando afirma: cten tanto que "subestructura de mediación" entre el Estado y la empresa individual, las asociaciones empresariales contribuyen s mejorar la calidad de las políticas estatales. En este punto realizan una función esencialmente pública sin formar parte formalmente del aparato de Estado*. 9. Véase Steven Lukes (1974). El ejemplo paradigmático es que una comunidad pueda compartir la famosa proposición de Charles Wilson: c<Lo que es bueno para 10s Estados Unidos es bueno para la General Motors y viceversa., El empresari0 Wilson hizo esta afirmación como secretari0 de defensa del primer Gobierno de Eisenhower.
El asociacionismo empresarial en la transición postfranquista sus miembros, en el caso de la organización patronal el potencial de poder permanece fuera de la organización (en la empresa) y se ejerce por medio del liderazgo de la OP. 2. DESARROLLO DEL ASOCIACIONISMO EMPRESARIAL EN EL POSTFRANQUISMO 1. Al igual que en tantos otros fenómenos, todo intento de comprender la configuración y la importancia social actuales del asociacionismo empresarial en España, ha de partir del legado y la situación de partida tras la muerte de Franco. Una forniulación sintética en este sentido seria la siguiente: <tel resultado de la Guerra Civil de 1936-1939 se traduce en un largo periodo de dictadura contrarrevolucionaria fascistizante cuyo objetivo central es la recomposición de la dorninación de la derecha. Se trata de una situación clásica de instauración de un Estado capitalista de excepción, operación que conlleva que la burguesia ceda por completo el poder politico, primer0 a capas radicalizadas de la pequeña burguesia y, íinalmente, a una dictadura militar. La clase capitalista se beneficia de este Estado, pero no 10 controla en la medida en que no dispone de representación orgánica en 61. La crisis política que se abre para la derecha con la muerte de Franco se explica por esta carencia de organización de la clase capitalista (a la que se añade asimismo la ausencia de organización corporativa: las asociaciones patronales), precisamente en un momento histórico en que, de nuevo, la clase dominante tiene que tratar de ser, además, dirigente. Tiene, en suma, que ejercer la hegemonía más dá de la coerción, pero no dispone de 10s mt:diosn.1° Por motivos en 10s que no podemos profundizar aquí, el proceso conocido como <ctransición política)> no tiene como soporte básico la determinación democratizadora de una clase: capitalista movilizada. Por el contrario, a causa de que, como ya se ha dicho, la etapa franquista --entre otras razonesno deja una burguesía en condiciones de ejercer su hegemonía social, la iniciativa de la transición política se apoyará inicialmente en tres ejes: la monarquia española, el alto funcionariado franquista con reflejos reformistas y 10s sectores punta del gran empresariado. (El cuarto elemento, que se incorporar6 más tarde al proceso, 10 constituyen 10s sectores de la antigua Oposición antif1:anquista.) De cara a 10 que aquí nos interesa, por tanto, el empresariado se presenta a la liquidación del fran10. Salvador Aguilar et al (1982:6-7).
<(Papers,: Revista de Sociologia quismo exhibiendo una especie de dicotomia interna: 1) un sector cuantitativamente importante, estructurada al calor de la industrialización acelerada de 10s años sesenta, con escasa conciencia de dase e ideológicamente retardado. Este sector, que exhibe una dinámica asociativa muy de%il y un gran desconcierto ante 10s acontecimientos que encadenan la transición FOlítica, condicionar6 --como es lógicla configuración final del asociacionismo empresarial?' 2) El sector ideológicamente punta del gran empresariado, focos aislados de gran poder económico y con alta conciencia de clase. Este sector, aunque no de forma inequívoca, abierta y sin contradicciones, impulsa la transición y asume la tarea de dotar a la clase de una estructura institucional que le permita ejercer la hegemonia en la nueva situación política, caracterizada centralmente por la falta de organización de la derecha. En este panorama se inscriben 10s primeros ensayos organizativos del empresariado. Es el período que va de noviembre de 1975 al verano de 1977, y que culmina con la Ley 1911977 (1 de abril) sobre la regulación del derecho de asociación sindical, y el Decreto 87311977 (de 22 de abril). Las iniciativas organizativas se desarrollan en torno a cuatra grandes líneas: a) La revitalización de instituciones patronales con tradición histórica pero con una actividad cercana a 10 puramente formal bajo el franquismo. Es el caso del Fomento del Trabajo Nacional (FTN), que vuelve a funcionar en octubre de 1976. b) La creación de patronaks vinculadas a 10s reductos del sindicalismo vertical franquista, con la pretensión de capitalizar la infraestructura disponible para negociar la participación en la futura patronal cúpula. (Así, el 21-11-77, M. Conde Bandrés ofrece públicamente a 10s empresarios las estructuras del CNE, itevitando partir de ceron.) Es el caso de la Confederación General Española de Empresarios, constituida en mayo de 1977, con dirigentes como L. Olarra, L. A. Salazar Simpson, F. Mansilla y V. Castellano. C) La creación de patronales vinculadas a camarillas de empresarios que disfrutan de una posición dominante en uno o mis sectores económicos o en una área geográfica. Es el caso de la Confederación Empresarial Española (constituida el 9-V-77 bajo el liderazgo de A. Rodríguez Saha11. Una espléndida formulación de J. González Estéfani, ex presidente de CEPYME y actualrnente diputado por AP, 10 expresa así: <<La venida del iluevo régimen democrático pua a 10s empresarios, como vulgarmente se dice, "en calzonciiios". Por razones obvias no se había producido ningiín tip0 de militancia asociativa en la clandestinidad)> (<(El País,,, 25-1-1980].
El asociacionismo empresarial en la transición postfranquista gún), del Circulo de Empresarios (fi~ndado en marzo de 1977 bajo la presidencia de S. Foncillas como continiuación de la Asociación para el Estudio y Acción Empresarial, promovida erl noviembre de 1976 por J. M. López de Letona), o de la SEFES (fundada en 1975 como instrumento de defensa patronal en un medio especialmerite conflictivo como el Baix Llobregat). d) La actividad propagandística (articules, coloquios y encuentros, anuncios, etc.) destinada a impulsar la organización de 10s empresarios y a justificar su necesidad ante la sociedad." De forma congruente con 10 dicho hasta aquí, este período protoorganizativo se caracteriza por una postura defensiva del conjunto del empresariado. Esto es 10 que expresan las palabras de José Felipe Bertrán, en octubre de 1976, con ocasión de reconstituirse el Fomento, que se& él no constituye <<la fundación de una organización ofensiva con un programa y alternativas para el conjunto del país, como había sido este tip0 de patronales en el siglo pasado, sino ante la simple necesidad de defenderse en una situación en que las fuerzas sociales y políticas ya están actuando abiertamente.. . mientras que teóricas organizaciones patronales como el FTN seguían en la pasividad>>.l3 Peso la postura defensiva no hace únicamente referencia a la carencia de una red institucional para hacer frente a las organizaciones obreras, sino también a la mala imagen social de la figura del empresario. De aquí surge una campaña defensiva del empresario que es una explicación a posteriori del <<autoritarisme)> franquista en términos de lo que podríamos llamar <<modernización forzada desde arriba)>, es decir, desvinculando al empresariado de las acciones del Estado franquista. Así, Rodríguez Sahagún: <<Frente a 10s que pretenden presentar al empresario español como beneficiari0 del régimen pasado. .. como conjunto se encontró (el empresariado) dentro de un marco impuesto, como las otras fuerzas sociales>>; y también la declaración de SEFES: <<El empresario no es un ser antidemoc:rático, ni explotador, ni el gran beneficiari~ de la etapa política anterior.d4 En junio de 1977, cuatro de las organizaciones (Fomento, Agrupación Empresarial Indgendiente, Confederación General Española de Empresarios y Confederación Empresarial Española) deciden fusionarse en la Con12. Es el caso, por ejemplo, de an:ículos como el de Rodríguez Sahagún (<<La unión del empresariado,, <(El Pais),, 20-V.1977) o del coloquio organizado el 21-11-1977 por la Asociacibn para el progreso de la Dirección con el titulo ccCómo se est6 organizando el movimiento empresarial espaiiols. 13. <<El Correo Catalánn, 5-X-1976. 14. uEl País>>, 20-V-1977; <<La Vanpardia,, 27-VII-1978.
<{Papers>>: Revista de Sociologia rentistasy miembros activos -10s empresarios. Ambos tienen en común la característica de compartir una determinada propiedad de capital.) 4. El equilibri0 o la relación orgánica que filtra 10s diversos intereses sociales cristaliza en dos tipos de instituciones. La mediación de las instituciones primarias disocia formalmente Estado y clase (es, por ejemplo, el caso del Parlamento). Las instituciones secundarias de mediación, por el contrario, son específicas de clase: aqui se localiza la organización formal de 10s empresarios. 5. La OP es el conjunto asociativo que coordina y defiende 10s intereses empresariales en tanto que sector diferenciado dentro de la estructura social. Su papel ordin~rio es cuádruple: a) es un centro de reivindicación corporativa ante la Administración y la sociedad global; b) constituye la representación institucional del empresariado en la negociación colectiva y, en general, en ese ámbito de confrontación directa de clases que es el proceso de trabajo; c) coordina 10s intereses del conjunto del empresariado y tiende a trascender las posturas particulares de sus miembros; d) actúa a modo de guia u orientador ideológico de 10s pequeños y medianos empresarios. Una anormalidad peculiar de la OP posfranquista, que se explica por la ruptura de lazos orgánicos entre Estado y burguesía empresarial durante la dictadura, es que aquélla ha de jugar un doble papel adicional en el nuevo período: e) contribuir al intento de restablecer tales Iazos orgánicos (particularmente por 10 que hace a la creación de una derecha política estable); y f) contribuir a que el empresariado recupere la cohesi6n de clase y la conciencia de tal. La OP es una red institucional compleja que observa una definida división de1 trabajo, según tres Iineas de actividad: 1. La lucha diaria en el terreno de la fábrica y de la negociación colectiva por las condiciones de trabajo; el ejercicio permanente de presiones directas sobre la Administración, centrales sindicales y sistema de partidos, para la forrnulación de legislación y políticas favorables a1 empresariado; la lucha ideológica para que 10s ciudadailos identifiquen 10s intereses empresariales con 10s intereses nacionales o sociales; finalmente, el contacto
El asociacionismo empresarial en la transici6n postfranquista regular y estrecho con organizaciones homólogas extranjeras, contacto del que se derivan inversiones, comercio exterior y útiles experiencias prácticoorganizativas y de acción. Es el terreno de la lucha de clases directa en torno al proceso de trabajo y de la coyuntura económica. Esta actividad genera un primer nivel asociativo: las organizaciones de choque, como la CEOE y organizaciones afiliadas. (Se utilizan en todas partes para designarlas términos descriptivos, como i<asociaciÓn de empleadoress, {{sindicalismo patronal)>, etc.) Un nivel asociativo complementario de éste es el que forman las organizaciones de intereses industriales. Se trata de asocíaciones que organizan y defienden 10s intereses empresariales por sectores industriales, o incluso por empresas de productos particulares, y en términos estrictamente económicos y a corto plazo: fijación de precios, distribución de mercado, fiscalidad, subsidios, régimen de comercio, comparación de costes, estandarización, etc. (Este último es el Único nivel asociativo existente y legal bajo el franquismo. A pesar de que muchas de estas organizaciones están afiliadas a la CEOE, no dispongo de información fiable para establecer la pauta evolutiva que han seguido desde 1976.) 2. La creación de opinión por rnedio del intercambio en el seno de la propia élite empresarial, entre esta y otras mites sociales y políticas, entre la élite empresarial y las homólogas extranjeras; la presión indirecta -si bien altamente influyentesobre otras instituciones básicas de la sociedad (el Gobierno en primer lugar). Es <:I terreno del medio y largo plazo, de la dehición estratégica que genera un segundo nivel asociativo: el Circulo de Empresarios, la Asociación para cel Progreso de la Dirección, el Cercle d'Economia, etc. 3. La realización de estudios que sirvan de soporte documental a 10s dos niveles asociativos anteriores y para trabajar el tejido social en términos aparentemente técnicos. Es el terreno de ideólogos: Instituto de Estudies Económicos, Instituto de Economia de Mercado, etc. El conjunto de estos tres niveles asociativos constituye, en rigor, la organizacidn patronal. Para completar el cuadro es necesario hacer algunas precisiones : Las Cámaras de Comercio no se insertan con claridad en ninguno de estos tres niveles. Constituyen la pervivencia de asociaciones históricas del capitalisme que, además de conservar su función de organizar y facilitar el comercio exterior (aspecto en el que, por cierto, las patronales de choque intervienen de manera creciente por el hecho de ocupar una postura prepotente en las diversas economias nacionales), se nutren de fondos
<<Papers,: Revista de Sociologia públicos y ciertamente intervienen como patronales en el segundo nivel asociativo señalado. Hay dos tipos de instituciones que, aunque subsidiariamente, mantienen lazos con 10s tres niveles mencionados. De un lado, las asociaciones de directivos y managers (como la Asociación de Directivos de Empresa, que preside Jaime Llopis), y de otro, las diversas instituciones especializadas dedicadas a la formación de empresarios. La fórmula de interrelación de 10s diferentes niveles asociativos raramente se formaliza: adopta métodos personales, informales; o bien la fórmula de compartir una o mis personas en la dirección de dos o más organizaciones; o bien la intervención de rnicroorganismos ad boc que en propiedad forman parte de la OP pese a que no sean formalmente asociaciones (es el caso, por ejemplo, de las reuniones peri6dicas de 10s presidentes de 10s siete primeros bancos del país). Una de las condiciones que aseguran la eficacia del conjunto es precisamente la de presentarse ante la sociedad como organizaciones que defienden intereses globales y no 10s de un sector de clase. No siendo siempre eso posible (caso de CEOE o Fomento, por ejemplo) la OP introduce lo que podriamos llamar ctefecto ofuscación~>, de manera que el ciudadano medio identifique el término patronal solamente con las organizaciones mis claramente partidistas. Asi, por ejemplo, J. M. Figueras declara: <(La patronal (se refiere concretamente a CEOE) defiende 10s intereses de 10s empresarios, y las centrales 10s de 10s trabajadores. Y no hay que olvidar nunca que esto es la lucha de clases. Las Cámaras (de Comercio) son la voz de la concien~ia.,>~~ De esta visión estática de modelo patronal español, podriamos destacar algunas propiedades: La fórmula general de división interna del trabajo no difiere mucho de la de otros paises. Es un modelo muy concentrado al nivel primero (CEOE), que engloba gran empresa y PYME sin apenas otra diferenciación que la formal. En el nivel dos (organizaciones de definición estratégica) parece existir poca interconexión. Además, en 10 referente al conjunto del modelo, bs lazos de interconexión son mayoritariamente informales, lo que 23. a5 Días*, 30-VII-1980. La eficacia de este <(efecte ofuscación~ queda patente en una encuesta de Sofemasa sobre la percepción que tiene la población de la eficacia de las instituciones políticas y laboraies, entre das las patronaies (véase uEl Paísn, 28-VI-1981).
I El asociacionismn empresarial en la transición postfranquista destaca la importancia del personal directiva compartido (casos como 10s de C. Boada --en CEOE, CE y APD-, R. Termes -en CEOE/AEB y APD-, J. L. Cerón -en CEOE, CE y IEE--, etc.). El nivel tres (ideólogos) parece anormalmente mal dotado. En parte, esta función está absorbida por la CEOE, que invade también otros terrenos (el de las Cámaras, por ejemplo, en 10 que de momento es sólo una tendencia). Para acabar de perfilar el modelo patronal implantado en España, es menester pasar ahora a una visión dinámica del mismo: considerar cómo en la práctica 10s niveles asociativos materializan las funciones del conjunto. 4.1. El sistema politico 1. Parece pertiriente comenzar por aquel tema que en la presente coyuntura histórica, después de tantos años de excepcionalidad franquista, condiciona todos 10s demás: las acciones y actitudes relativas al propio sistema democrático. La primera consideración a efectuar es que sorprende la escasa definición patronal, al menos hasta 1981, sobre un tema tan fundamental como es el marco politico (y, por tanto, laboral) en que ha de desarrollarse Ja actividad de 10s empresarios. El problema reside en averiguar el signiíicado de este mutismo. Mi hipótesis es que, a pesar de que el gran empresariado modernizado sitda hombres de su entorno y de su confianza en la dirección de la organización patronal, el atraso ideológico del grueso del empresariado obliga a una política patronal tan dinámica y lúcida respecto al largo plazo (la linea del AMI, p0.t ejemplo, tan mal recibida al principio por parte del empresariado medio) como reaccionaria y miope respecto del corto plaw (10s reiterados ataques a un posible gobierno PSOE, por ejemplo). Efectivamente, el empresariado medio, durante buena parte de la transición, no acaba de percibir con claridad 10 que est4 pasando en España, el cambio de Estado y de sistema politico operado desputs de la muerte de Franco, aunque si percibe con total claridad 10 que sucede en su empresa: hay, por tanto, una percepción de la democracia liberal como algo impuesto que, a su vez, coincide con una situación de crisis generalizada. Esto es 10 que parecen sugerix las palabras de uno de 10s lideres de CEOE a principios de 1980: <(El empresari0 en general es un cuerpo social
ctPapers~: Revista de Sociologia que ha contemplado la democracia inicialmente con un enorme recelo ( . . . ). Que probablemente hace un esquema excesivamente simplista y achaca a la democracia males que no son de la democracia. Pero lo que si ... puedo asegurar es que en estos momentos estamos jugando la carta de la democracia con una enorme limpieza y que estamos tratando de c~nsolidarla.~>~ Considero, pues, que el expresivo mutismo que sobre la transición democrática observa la patronal, al menos hasta 1981, ha de atribuirse al desconcierto que tal transformación ha producido en el grueso del empresariado, en sus bases, un sector social escasamente proclive de forma espontánea a tal sistema de dominación y que percibe la realidad en térrninos casi exclusivamente de su propia empresa y a corto plazo. La organización patronal, sus dirigentes mis significativos, procede a una adaptación pragmática a esta realidad y trata de hacerla compatible con la estrategia más avanzada y modernizadora de 10s sectores empresariales que favorecen la transición. (Muchas de las aparentes contradicciones observables en la conducta de la organización patronal de estos años creo que se explican, en parte, por esta dicotomia en la percepción de 10s intereses de clase.) El golpe de estado de febrero de 1981 es un momento óptimo para clarificar el nivel de compromiso democrático de la organización patronal. Es preciso destacar dos cosas: en primer lugar, que se produce una reacción inmediata, sin fisuras aparentes, a favor del sistema democrático, 10 que queda realzado por la presencia de Rafael Termes (AEB) en la manifestación de masas el 27 de febrero en Madrid. En segundo lugar, que a continuación se alternan declaraciones mayoritarias de dirigentes patronales a favor del sistema democrático con alguna de signo contrari^.^^ 24. J. A. Segurado, <tInformaciones)>, 3-1-1980. Por 10 que se refiere al caso cataián, hay una encuesta de mediados de 1978 que parece sugerir 10 mismo (MetraSeis, ctEstudio sobre expectativas y actitudes de 10s empresarios catalanes,. Véase ctLa Vanguardian, 22 y 23-VI-1978). 25. Así, por un lado, Ferrer Salat lleva a cabo todo un canto a favor de la democracia (...y de 10s empresarios): <<La consolidación y profundización de la democracia ... es un objetivo de 10s empresarios,; <tel pretendido golpe de Estado no beneficiaria en modo algun0 a la economia española, ya que la aspiración de Espaiia debe ser el modelo europeo, y el modelo europeo es la democracia,; ctla burguesía empresarial es la que ha inventado la dernocracia y la que ha traído las libertades al mundo occidentala (<<El País,, 5-111-1981). De signo divergente son las declaraciones de L. Olarra, y también las de J. M. Aguirre Gonzaio (presidente de Banesto): itNo vamos a perder la libertad, no vamos a vender la primogenitura por un plato de lentejas, pero tenemos que saber que, llegado el caso, la dictadura aseguraría, ai menos, las lentejas (...) Que no nos quiten la libertad. Eso puede ocurrir, si seguimos como estamos, por muchas razones, y las conocemos todosn (<<El País,, 15-V1981).
El asociadonismc~ empresarial en la transición postfranquista Una tercera consideración es que, en términos generales, en la medida que la organización patronal se alinea con el sistema democrático, 10 hace sustentando una visión puramente instrumental del mismo. Es menester aiiadir, en este punto, que no es éste un fenómeno nuevo, y que en otros paises de capitalismo avanzado se observa también la tendencia patronal a identificar estrictamente sistema democrático con mecanisme para elegir gobiernos (por oposición a lo que Macpherson [1982:15] denomina <(democracia como una calidad que impregna toda la vida y todo el funcionamiento de una comunidad)>). Ahora bien, la reiteración de esta connotación instrumental en el casc* español puede sugerir, además, hasta qué punto el empresariado en su conjunto vive la práctica democrática como una imposición ajena y como una especie de gasto fijo de representación de carácter supeduo. Véase por ejemplo esta formulación de A. lblolinas (FNT): <tHasta ahora a 10 que estamos asistimdo en política es a una lucha electoral, donde 10s programas no son más que excusas para ganar votos. La UCD, con una bandera de centro, ha estado haciendo una política de izquierdas y para verlo basta tepasar el BOE y ver 10 que ha ido socializando. No estamos asistiendo a una lucha de partidos políticas, sino a una lucha entre dos burocracias: la que está y la que quiere imponerse. Lo pmr que podria ocurrir es que las dos se pusieran de acuerdo y tuviéramos 10s espaííoles que pagar a las dos a la vez.9 2. De la actividad patronal en el posfranquismo, el hecho que llama más la aterición tiene que ver, sin embargo, con las dos funciones extraordinarias que ésta asume y que antes he mencionado. Efectivamente, la OP -y en particular la CEOE y organizaciones dliadasasume un destacado protagonismo en el intento de creaci6n de una derecha política estable y hegemónica y, en esta medida, contribuye a dar cohesión al conjunto del empresariado y de la clase. Para conseguirlo, la CEOE se ve abocada a un intensa y anormal intervencionismo en el sistema política, que se concreta en dos tipos de fenómenos: la organización de campañas de masas en apoyo de 10s partidos de derechas en periodos pre-electorales; y la manipulación directa de las posiciones relativas de 10s diferentes partidos de derechas en el conjunto nacional. El primer fenómeno puede considerarse relativamente normal en sistemas de democracia liberal. El primer ensayo patronal en esta dirección 10 realiza el Fomento en 1980, con motivo de las elecciones al Parlament de Catalunya y se pone en práctica nuevamente en las elecciones autonómicas de Galicia (octubre de 1981) y Andalucía (mayo de 1982). La fórmula --conocida como jórmula Molinas, por el 26. aGaceta Ilustradan, 15-XI-1981.
4tPapers)x Revista de Sociologia presidente de Fomentoconsiste básicamente en una subvención económica a ciertos partides de la derecha y en la campaña <{institucional)> de las propias asociacíones de empresarios, que comprende la convocatoria de mitines y la inserción de anuncios pagados en 10s medios de comunicación pidiendo el voto para 10s ~partidos no-marxistas)>. Lo que parece anormal de esta intervención patronal es el protagonismo tan directo, la dirnensión del esfuerzo realizado en términos de recursos humanos y financierosy la virulencia que llega a alcanzar. (Recordemos, por ejemplo, que en la campaña andaluza la Junta Electoral llegó a prohibir parcialmente la actividad electoral de las organizaciones patronales.) El segundo fenómeno aporta información más sustantiva sobre la naturaleza del modelo patronal de 10s años recientes, y puede considerarse decididamente anormal en relación con la experiencia de otros paises de nuestro entorno. Creo, además, que será uno de 10s temas de la transición política que más dificultades planteará a historiadores y sociólogos en el futuro. Situaré el tema directamente con una interrogación: ~Cómo es posible que un líder polític0 de la derecha, que ha sido el artííice de la transformación del Estado franquista en una democracia liberal y que ha llevado a su partido a la victoria en las dos prirneras elecciones generales (34,8 % del voto en 1977 y 35,5 94 en 1979), haya sido excluido primer0 del Gobierno, después del partido y, finalmente, el partido mismo haya sido excluido del conjunt0 de la derecha política hegemónica? Me apresuro a añadir que mi hipótesis es que la CEOE y las organizaciones afiliadas han jugado un papel de primera fila en esta operación. El tema nos lleva a considerar, por tanto, la relación entre CEOE y la derecha política, y en particular UCD. El eje de la primera fase de la conflictiva relación CEOE-UCD, entre 1977 y 1978 aproximadamente, son 10s <tactos de aíirmación empresarial* antes mencionados. Las carencias organizativas de la CEOE explican este recurso como mecanisrno para cohesionar al empresariado y aumentar la afiliación, pero difícilmente explican -ya en ese momentoel carácter espasmódico de la protesta patronal contra un Gobierno de derechas. Pensemos, por ejemplo, que en enero de 1978, poc0 después de 10s Pactos de la Moncloa, un dirigente como J. A. Segurado declara: <tel Gobiemo está realizando una política claramente socialistan y <dos que realmente gobiernan son 10s partidos marxistas y, fundamentalmente, el En cualquier caso, parece razonable pensar que las desavenencias entre la CEOE y 10s gobiernos de UCD se explican, en parte, en esos momentos, por las tensiones propias de poderes sociales diferenciados que buscan un nuevo equilibri0 después de la excepcionalidad fran-
El asociacionismo empresarial en la transición postfranquista quista.2s Y en parte, también pueden explicarse por la escasa conciencia democrática de un sector de Pa burguesía que expresa, a través de la CEOE, sus vacilaciones respecto a la transición politica patrocinada por 10s sectores más modernizados de la clase. 1978-1979 constituye la segunda fase de la relación CEOE - derecha política. Se produce entonces una relación más funcional con UCD y lo que parece un principio de aceptación de ésta como el partido hegemónico de la derecha. Tres hechos explican esta transformación: la entrada de Rodríguez Sahagún, uno de 10s vicepresidentes de la CEOE y presidente de CEPYME, el 24-11-78 como ministro de Industria y Energia del Gobiemo UCD (del cual, asimismo, F. Abril Martorell desplaza a E. Fuentes Quintana); el triunfo de UCD en las legislativas de 1979; y la cuota electorat marginal (5,8 %) que obtiene en éstas la derecha neofranquista (AP). Durante esta fase, la política contestataria de CEOE respecto del Gobierno UCD se ajusta mis a la Mgica de una OP interesada, por motivos internos, en marcar distancias respecto del aparato del Estado. Es decir, en crear conflictos estrat6gicamente seleccionados al Ejecutivo para: a) contribuir a unir al empresariado (mediante el recurso, universalmente observable, de colocar el colectivo representado en posturas defensivas, legitimamente o no); b) reducir el margen de maniobra política de la fracción gobernante considerada disfuncional (el sector socialdemócrata de UCD en este caso); y c) mantener la apariencia de una OP que, al igual que otros gintereses organizados>>, se ve favorecida unas veces y contrariada otras por las decisiones del Ejecutivo. En 1980 se abre la tercera y úlltima fase, de deterioro deíinitivo. La pérdida de capacidad electoral de UCD en tres consultas autonómicas (Andalucia en febrero de 1980, y Catalunya y Euskadi en mano) es el detonante que indica la desvinculación irreversible de CEOE respecto del partido en el Gobierno. En mayo de 1980, J. A. Segurado lo expresa asi: <<Estamos seguros de que si se nos pide sacrificio y se nos ilusiona, la respuesta seti conscientemente generosa. Si no se hace, que a nadie extrañe que el empresari0 diga: "No es ésta, no es ésta la democracia que cabia esperar* (. . .). Podríamos pasar de la situación actual, que yo defino como de colaboración critica ... a una clara desvin~ulación.~>~~ Esta desvinculación, como sabemos ahora, se produjo, y tuvo tres hitos Msicos: la dirnisión del Presidente del Gobierno en enero de 1981; la estrategia llamada de 28. Ferrer Salat se refiere mis tarde, significativamente, a estas movilizaciones empresariales contestatarias diciendo: <<La primera de ellas consiguió que el Gobierno nos reconociera como interlocutor social (...) aqueuos métodos no 10s considero hoy necesarios), (<El Paisw, 20-IX-1980). 29. *ABC>>, 14V-1980.
<<Papers,: Revista de Sociologia ela gran derecha)>, para coaligar UCD y AP bajo el liderazgo de Fraga; y el derrumbamiento de UCD (electoral en octubre de 1982, y completo con posterioridad a esa fecha). La intervención directa de la CEOE en este trayecto es por momentos abr~madora.~' La información que nos brinda esta relación entre derecha política y organización patronal sobre la naturaleza de esta última es muy sustancial, pero también ambigua y extremadamente compleja en 10 referente a las motivaciones de fondo.31 Para 10 que aquí nos interesa, este proceso pone de relieve: 1) un grado de intervencionisme directo de la organización patronal -en particular CEOE y organizaciones afiliadasen el sistema politico, sin precedente en sociedades de nuestro entorno. 2) Este intervencionismo va más alli no s610 de las funciones ordinarias de la OP, sino incluso de las extraordinarias, que era comprensible que esta asumiese en las circunstancias de la transición política. En otras palabras, 10 relevante aquí no es que la OP financie o apoye a ciertos partidos de la derecha; 10 relevante es que la propia CEOE actúe parcialmente como un elemento más del sistema político. 3) El tercer dato sustantivo es que la OP rechaza una alternativa de derecha moderada, instalada además en d poder y que 30. Creo que 10s puntos clave se sintetizan en tres. Primero, el discurso de Ferrer Salat en la asamblea general de CEOE en septiembre de 1981, donde pronostica la derrota electoral de UCD y anuncia la beligerancia de 10s empresarios en favor de la opción política que expresamente les represente. Segundo, la aparatosa desvinculación de CEOE del Comité de Seguimiento del ANE, a partir también de septiembre de 1981, que tiene todo el aspecto de presión final sobre el presidente del Gobierno -Calvo Sotelo-- para plegarse a la estrategia de la ctgran derecha),. Tercero, el apoyo de las organizaciones empresariales a AP en las elecciones autonómicas de Galicia y Andalucía. 31. Lo que está claro es que a la altura de 1980 importantes fuerzas de la derecha española, la CEOE entre ellas, se proponen alterar drásticamente e1 mapa político español. Adicionalmente, para explicar la derrota de UCD -y con ella, probablemente, la de un sector importante de la derecha democráticase hace preciso prestar atención a un conjunt0 de contradicciones que son consubstanciales a la transición posfranquista y que es 10 que hace posible que el esfuerzo de aquellas fuerzas cuaje. Algunas de tales contradicciones podrían ayudar a explicar la torpeza histórica de una organización patronal que, a fin de cuentas, 10 que ha propiciado es la llegada del Partido Socialista al Ejecutivo. Entre estas tensiones internas de la transición mencionaré: a) la obligadamente inestable composición ideológica del partido UCD; b) el carácter peculiar del alto funcionariado franquista que domina UCD y dirige la transición. A. Suárez es paradigmático al respecto: congruente con su formación política bajo el franquismo, exhibe tendencias populistas y una escasa proclividad a una fluida relación orgánica entre la clase capitalista y 10s centros de poder político; C) la difícil resolución del problema de las nacionalidades históricas que el sistema democrático hereda del Estado franquista; d) finalrnente, y como factor mis importante, la derecha espaiiola ha demostrado una vez mis una peculiar incapacidad para organizarse en régimen de democracia liberal.
El asociacionismo empresarial en la transición postfranquista ha armado un partido de masas que absorbe voto interclasista, en favor de un bloque no solamente de derecha autoritaria sino que ha mostrado escasa capacidad de movilizar el voto popular. 4.2. Economia y politica econdmica La actividad patronal en el terreno económico ha estado pesidida por cuatro temas principales: la econoniía de mercado, la caracterización de la crisis, la integración en la CEE, y las políticas económicas de 10s sucesivos gabinetes. La economia de mercado es objeto de una campaña patronal en 10s primeros tiempos de existencia de las organizaciones empresariales con objeto de presionar una redacción de la Constitución de 1978 favorable al sector representado (articulo 38). La caracterización de la crisis por dirigentes de la patronal, por otra parte, oscila entre visiones muy simplistas que la caracterizan como una infiación de costes, que exige por tanto una política de rentas," hasta visiones más recientes que destacan 10s aspectos relacionados con las innovaciones tecnológicas, la productividad y el largo piazo." La integración en la CEE, como es natural, constituye un capitulo que reclama de forma creciente la definición patronal. En 1980 se inicia la actividad de la CEOE al respecto, al crear una delegación permanente en Bruselas para seguir las negociaciories en las reuniones de UNICE (Unión de Empresarios del Mercado Común), elaborar trabajos y asesorar a las organizaciones afiliadas a CEOE. La CEOE, en términos generales, se manifiesta a favor de la integración, tanto por motivos políticos 34 como económi~os.~' No obstante, un sector de la patronal pide que se pierda la <cobsesiÓn integradora>> y también un cierto retraso en el calendari0 de integración .36 A partir de 1981 se producen posiciones más elaboradas. En marzo, 32. Véase, por ejemplo, el presidente de SEFES en <<La Vanguardia,,, 12-VI-1977. 33. Véase, por ejemplo, J. M. Figueras, <<Una reflexión catalana sobre la crisis actual),, Circulo de Economia, Barcelona, enero 1981. 34. C. Ferrer Salat: <<La CEOE es partidaria de la integración europea porque cree que constituirá un factor de apoyo a nuestra estabilidad política y social, (<<Boletin Informativa)> de CEOE, 21, 28-X-1980). Después del golpe de Estado de febrero de 1981, *un factor de apoyor se convierte en <<un factor importante de estabilidad social y política)> (<<El Paisa, 14-111-1981). 35. En la medida en que la integración permitid reestructurar la economia española y colaborar así a salir de la crisis. 36. Esto queda sintetizado en una conocida frase de Ferrer Salat: <<Mercado Co-
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