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La profesión policial en España : un análisis sociológico

Sabaté Delgado, Juli

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Sabaté Delgado, Juli

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LA PROFESI(5N POLICIAL EN ESPAÑA: UN ANALISIS SOCIOLOGICO Juli Sabaté Delgado (Universitat de Bavcelona) La sociedad española se encuentra en la necesidad de redefinir 10 que ha de ser y 10 que ha de hacer nuestra Policia. La respuesta que se está imponiendo puede sintetizarse con un termino que actúa casi como receta infalible: profesionalización. IIay que profesionalizar, se dice, a la Policia espafiola. Por otra parte, si bien se admite generalmente que es reciente y escasa la atención que la sociologia ha dedicado al hecho policia1 (Bordua 1971, Feynaut 1978), se suele coincidir en considerar la profesionalización como uno de 10s problemas .fundamentales para el análisis del papel de la Policia en las sociedades modernas (Bordua 1976, Souchon 1979). Este trabajo pretende suministrar unos puntos de reflexión sobre este tema. En primer lugar será necesario refrescar algunas ideas sobre la especificidad de las peculiares relaciones entre Policia y Sociedad. I. POLICIA Y SOCIEDAD La actual ley de la Policia, en su articulo 2." dice textualmente: I. Los Cuerpos de Segurjdad del Estado tendrán como misión defender el ordenamiento constitucional, proteger el libre ejercicio de 10s derechos y libertades y garantizar la sepridad ciudadana. <(Papers)>: Revista de Sociologia 11. En cumplimiento de las misiones generales a que se refiere el apartado anterior, 10s Cuerpos de Seguridad del Estado tendrán las siguientes funciones : a) Mantener y restablecer el orden públic0 y la seguridad de 10s ciudadanos, garantizando el ejercicio de sus derechos y libertades. b) Evitar la comisión de hechos delictivos y, de haberse cometido, investigarlos, descubrir y detener a 10s presuntos culpables y asegurar 10s efectos, instrumentos y pruebas del delito, poniéndolos a disposición de la autoridad judicial competente. C) Prestar auxilio en caso de calamidades públicas y desgracias particulares, colaborar con las Instituciones y Organismos de asistencia pública y coadyuvar, a petición de las partes, al arreglo pacifico de disputas entre 10s sujetos privados. Las dos primeras funciones señaladas por la ley de policia, el orden público y la prevención/represión de la delincuencia, se enmarcan claramente en un tema de larga tradición sociológica: el control social (vid. por ejemplo Gurvitch 1959). El control social puede ser entendido como un sistema que cubre el aspecto ideológico (convencimiento) y el aspecto represivo (coerción); el espacio colectivo (el llamado <corden socialn) y el espacio individual (la presión social); la forma implícita (normalmente no institucional) y la forma explicita (normalmente institucional); y asegura con intervenciones permanentes y puntuales la dimensión espacial y la dimensión temporal de la vida de la sociedad. La complejidad de nuestras sociedades ha impuesto por un lado (división del trabajo y organización permanente de instituciones explícit as) el fenóneno de la corporatización (vid. Giner 1979, 1980) y por otro lado la emergencia del nuevo orden interior (vid. Foucault 1979). Dentro del conjunto de estructuras y procesos que componen el sistema del control social, el llamado <(sistema de la justicia penals se ha ido configurando como una última ratio: el dispositivo capaz de asegurar el control social hasta la situación más extrema. Compuesto por un triple conjunto de instituciones políticas (Tribunales, Policia, Establecimientos penitenciarios), cubre 10s espacios individual y colectivo de forma explicita y, si es necesario, coercitiva. En el interior del <{sistema de justicia penal),, la Policia halla su especificidad en la exhaustiva ubicación espacio-temporal de que está dotada y en la relación constante que mantiene con toda la población. La Policia, pues, es la institución que explicitarnente garantiza el control social incluso I La profesión policial en España en última instancia: sobre d terreno (a 10 largo y a lo ancho de toda la geografia social), constanteme~ite (las veinticuatro horas del dia), en contacto directo (potencial o en acto) con toda la población; y con una organización permanente que sea capaz de intervenciones puntuales (previstas e impreI 1 visibles). Esta especificidad tiene una doble repercusión: por un lado convierte a la Policia en una corporación potente social y organizativamente; y por otro lado provoca una clara ambivalencia en la población (<de public comprend rationellement la necessiti de la Police maislrejette épidermiquement toute entrave trop visible a sa liberté),, Souchon 1980, 5). Ahi radican paradójicamente la grandeza y la miseria de su papel en la sociedad (y posiblemente también radique ahi la reticencia de la Sociologia a abordar su estudio). Esta singular ubicación de la Policia tiene no pocas consecuencias en su quehacer cotidiano; posiblemente las tres más caracteristicas sean las siguientes : 1. El carácter politico de la institución policial resulta de 10 estratégico de su función. Y es precisamente dicho carácter lo que la convierte en espacio de crítica, tanto estructural como coyuntural. Espacio de critica estmct~xral porque la Policia puede ser vista como la institución salvaguarda del orden pdblico (y aquí cabe recordar con Weber que ccdebe entenderse por Estado un instituto politico de actividad continuada cuando y en la medida en que su cuadro administrativo mantenga con éxito la pretensión al monopolio legitimo' de la coacción física para el mantenimiento del orden vigente)> (Weber 1944, 44); y al mismo tiempo puede ser considerada como brazo represivo de la clase dominante (ccaparato represivo de Estado), si se utilizara la terminologia althusseriana). Espacio de criticas coyunturales, cada vez que la Policia yerra (y mis si del error se sigue la pérdida de vidas humanas), o cada vez que se pretende hallar <cproductividad)> a su función (¿es posible hallar indicadores de rentabilidad para la funcitjn policial?), o finalmente cada vez que se plantea el viejo tema del ccguis custodiet ipsos custodes)> (tcómo asegurar un efectivo control a la actividad policial para que no se convierta en un <(Estado dentro del Estado),?). Es el carácter politico de la Policia 10 que constituye una permanente tentación de utilizar su potencia institucional no sólo para el cccontrol socialc~ sino para el control politico de la población. Como es bien sabido en esta tentación caen fundamentalmente -aunque no exclusivamente10s regimenes politicos autoritarios. 2. La Policia tiene un carácter de institución permanente que asegura intervenciones puntuales: esto garantiza la ubicuidad espacio temporal del servicio que presta, pero al mismo tiempo permite entender las <{Papers>>: Revista de Sociologia reales dificultades que una institución pensada y organizada para resolver conflictos o situaciones puntuales tiene para abordar intervenciones estructurales. Piénsese, por ejemplo, en 10s innumerables conflictos que genera la circulación en las grandes ciudades, o en la problemática estructural que está en la base de la reproducción de la delincuencia juvenil. Se puede enmarcar, aquí, parte de la discusión actual sobre el papel preventivo de la Policia. En este sentido, el penalista Juan Bustos ha demostrado en un penetrante análisis Ibs enormes problemas que la Polida tiene para abordar seriarnente la función preventiva (Bustos 1982). 3. El caráaer predominantemente coercitiva de la Policia (racionalmente comprendido aunque frecuentemente motivo de rechazo afectivo por parte de la población) es la tercera de las consecuencias señaladas. Por un lado complica mis aún 10s problemas de la prevención policia1 (de la coerción a la prevención no hay s610 un salto conductual sino también aaitudinal); por otro lado puede imponer un sesgo coactivo a las intervenciones de la Policia e incorporarles un preocupante componente criminógeno (vid. Young 1971) si no se elaboran suficientemente 10s estereotipos sociales (la cazadora de mero y una cierta postura desaliñada y arrogante podrim ofrecer un fácil y peligroso estereotipo de, por ejemplo, delincuente juvenil); y finalmente abre un gran interrogante sobre la especificidad profesional de las funciones de ayuda y asistencia que presta la Policia (vid. la tercera función señalada en el articulo citado de la ley de la Policia). El resultante final de estas tres consideracions es, en heas generales, doble: En primer lugar, una cierta desespecificidad permanente, tanto por las tensiones que gravitan sobre la Policia, que son fruto a su vez de las diversas y hasta a veces contradictorias demandas sociales que se le formulari, así como por las previsibles dificultades de asumir servicios o papeles para 10s que no est6 preparada ni organizada la Policia. En segundo lugar, una constante dificultad de ubicación, por 10s problemas de coordinación con el resto del sistema de justicia penal, con todo el resto del dispositivo de control social.. . y hasta con toda la estructura política. El caso español La reflexión que antecede puede concretarse centrándola en nuestro país y en nuestra Policia. Esta reflexión sobre 10 concreto puede formularse en síntesis asi: 10s datos histórico-pollticos recientes de la Policia es- La profesidn policial en España pañola le plantean unos condicionantes organizativos y funcionales que, pese a la alta tasa de encuadramiento policial y al voluntarismo de muchos de sus miembros, aumentan las dificultades y entorpecen su eficacia ante el reto que supone ofrecer un adecuado servicio policial a una estructura social en acelerada transformación como es la espafiola. Los datos recientes Las vicisitudes de la Revolución burguesa en España (resultado de una historia atípica respecto al modelo geopolítico europeo; y que culmina en la guerra civil 1936-1939) explican el desequilibri0 de nuestra estructura social y sobre todo inteligibilizan un dato esencial para el análisis de nuestro servicio policial: la debilidad del Estado. El Estado, más que aparato polftico de legitimación y ejercicio del poder de la clase dominante, ha sido espacio de confrontación entre las diversas fracciones de la misma; en consecuencia todo 10 que es en España <(Sector Públics)> es débil. El horizonte estructural, por 10 tanto, de la Policia española ha de contar con ese obstáculo: la Polida es una institución de la Sociedad politr'ca, y esta -representada por el Estadoha sido espacio de confrontación. La Policia ha sido, pues, utilizada en/por esta confrontación; en síntesis: por un lado, no ha interesado tanto la <tfunciÓn)> policial, sino la <tfuerza)> --el poderpolicial; y por otro lado, es débil: la Policia españols ha adolecido tradicionalmente de muchos de 10s defectos del sector público; inercia, entre otros. Esta situación, en 10 que respecta a 10s años del anterior rigimen político, ha sido sintetizada de la siguiente manera: <{La actual organización de la Policía española no es fruto de la casualidad, responde a cjnco razones fundamentales : 1. Una concepción del orden público de acuerdo con principios autocráticos: unidades de choque fuertemente equipadas y sometidas a rígidas disciplinas: unidades especializadas en la persecución de enemigos ppolíticos. 2. Una filosofia del empleo de la Policia según 10s mismos principios autocráticos: concentración en grandes acuartelamientos de unidades paramilitares, desplegadas en su utilización para evitar manifestaciones y concentraciones, y dedicadas a instrucción y retenes cuando no eran utilizadas; mínimos porcentajes dedicados a la patrulla (y normalmente sobre vehículos tácticos); práctica inexistencia del guardia del barrio; minimo contacto policia-ciudadano (fuera de las intervenciones señaladas); y grandes e im- <(Papers)>: Revista de Sociologia portantes efectivos policiales dedicados a la persecución de la delincuencia política. )>3. Un criteri0 de desconcentración de poderes propio de 10s regimenes politicos autoritarios: diferentes cuerpos policiales: dependientes de diferentes Ministerios; sin ningún órgano permanente de mando conjunto; sin coordinación entre las policias locales. 4. El control militar del aparato policial: con el riesgo de desprofesionalización; una jerarquización de la escala de valores con criterios militares; y una formación militar (o paramilitar). ))5. Los condicionamientos históricos: la disolución de 10s cuerpos policiales que habian sido fieles a la 2a. República, o su integración en el ordenamiento policial del nuevo régimen (Curbet 80, 48-50).)> Concluyendo, se podria insistir en que la suma de dos factores como son la debilidad del Estado' y el carácter autoritari0 del régimen politico dio como resultado la desespecificación y desubicación del servicio policial (no interesó la ctfunciÓn)> sino la ctfuerzan), su descoordinación, militarización, alejamiento del ciudadano, y finalmente su utilización como aparato de control politico. La actud coyuntura La estructura social espafiola puede ser definida rápidamente por/con la palabra ctcrisisu (en el sentido de momento de idexión de un proceso). El servicio policial interdepende obviamente con este momento. En la estructura económica, la modernización del equipo productivo y la llamada ctcrisis de la energia), influyen en el paro y la inflación. &os, a su vez, influyen en el aumento de tensiones sociales, en el aumento de las situaciones de marginación social, en un posible aumento de la delincuencia, de la inseguridad, etc. En la estructura política, la transición hacia la consolidación de un Estado de derecho conlleva modificaciones políticas, jurídicas, penales y obviamente policiales. En la estructura cultural o sociedad civil, los rápidos czmbios en las pautas ¿e comportamiento de los espafioles y la creciente complejidad de las relaciones sociales conllevan una mayor conciencia ciudadana, normalizan conductas delictivas y exigen mayor control respecto a la Polida. Todo el10 resulta en una serie de transformaciones: 1. Cambio del concepto de ctorden pública)> al de ctseguridad ciudadana~ (de considerable impactq en la Policia). 138 La profesión policial en España 2. Mayor exigencia de racionalidad -poder discrecionalen lm policías. 3. Modificaciones en prcbfundidad en el paisaje delictivo. 4. Heterogeneidad de 10s diversos niveles de control social (e incluso contradicciones); dificultad de coordinación. Estos cuatro resultantes finales afectan a la función polcial y lanzan un reto de adecuación a su organización. Condicionantes organizativos y funcionales La policia española se enfrenta a este reto de nuestra sociedad desde un doble condicionante organizativo y funcional. 1. El condicionante organizativo: la Policia española se encuentra hoy con un triple condicionante organizativo: la existencia de cuatro cuerpos policiales: Cuerpo Superior de Policia, Policia Nacional, Guardia Civil y Policias Locales ... a 10s que habrá que ir sumand0 las pdicias de las Comunidades Autónomas, con las que se llegar6 a cinco. La no existencia de un claro modelo organizativo policial, a medio camino entre 10s defectos de una organización centralizada y 10s derivados de una descentralizada. El dilema abierto sobre el carácter civil o militar de la organización policial española: en tanto que abierto, sin solución; y en tanto que sin solución.. . inoperativo. 2. El condicionante funcional; la Policia española se encuentra con un cuádruple condicionante funcional: la escasa delimitación de funciones entre los diversos cuerpos policiales existentes (y futuros); la, por tanto, escasa aplicabilidad al caso español del modelo de análisis de las funciones policiales propuesto por Wilson (vid. Wilson 1969);' el riesgo constante de caer en la dicotomia maniquea de ccpdicía bueno)> (normalmente, 10s 1. Según J. Q. Wilson, 10s servicios de Policia pueden ser clasificados en tres diferentes tipos de organización funcional: - El primero (liamado ctlegalisia,) es centraliiado y rigido en su organización, y funcionalmente escrupuloso del curnplimiento de la ley. - El segundo (preocupado por la ccprestación de serviciosa) tiene una organización descentralizada y flexible, y funcionalrnente pretende un constante intervenir que asegure un máximo de servicios al público -protección, seguridad, ayuda, etc. - Y el tercero (centrado en la ctvigilancia,) tiene tarnbién una organización descentralizada y flexible, peto funcionalmente $610 considera el estricto cumplimiento de Ia Iey. <(Papers)>: Revista de Sociologia policias locales) versus <(policia mala)> (normalmente, 10s policías estatales); la escasa preparación para la aplicación del poder discrecional por parte de 10s propios policias. 3. La alta tasa de encuadramiento policialr Espaiia tiene -paradójica, que no contradictoriamenteuna de las tasas más elevadas del mundo. Asi se desprende del cuadro posterior propuesto por Ricardo Veciana (vid. <(Diari0 16)>, 14 de julio de 1981). (Al estar elaborado este cuadro en el verano de 1981, no constan en él 10s efectivos de la ertzaina -Policia de la Comunidad Autónoma Vasca--, ni 10s futuros mossos d'esquadra de Catalunya.) Veciana comentaba así 10s datos del cuadro: <c.. .Poseemos el mayor índice de Europa de policías por cada mil habitantes y esta no está precisamente en proporción a nuestro grado de eficacia. Y esto no ocurre asi porque 10s policias sean mejores o peores -que esta es otra cuestiónsino en gran medida por 10s errores estructurales de que adolece la organización policia1 española (...). Estas comparaciones estadísticas y organizativas no resisten un análisis critico de cualquier ciudadano que se preocupe mínimamente por el tema.. . )> Policia ((en miles) -- Policia~ ComuniMillones en tanto Pais Estado dades Municip. Totales habitantes por 1.000 G. Bretaña - 120 - 120 51 2,35 Francia 190 -- - 190 65 2,92 Alemania 27,2 171,2 - 198,4 61 3,25 Holanda 22 - 12 34 14 2,42 Bélgica 7,1 - 3 10,l 10 1,Ol Portugal 17 - - 17 1 O 1,70 Grecia 30 - - 3 O 9,5 3,15 Quebec 15 - 5 20 6 3,33 Paraguay 8 - - 8 3 2,66 Colombia 50 - - 50 24 2,08 Ecuador 4 - - 4 7,5 0,53 España 114,9 0,l 4 1 156 3 6 433 Conectado con la alta tasa de encuadramiento policia1 debe tratarse el problema del coste económico que a nuestro país le supone mantener esta estructura. 140 La profesi611 policial en España Quedan hasta aquí claraniente manifiestas las dificultades de garantizar la eficacia del servicio policial en nuestro país. Es a esta realidad a la que habrá que referirse en el análisis sobre la profesionalidad que sigue a continuación. 11. LA PROFESION POLICIAL El estudio de las profesiones ha sido un tema tradiciondmente caro a la Sociologia; la literatura al respecto, tanto en el extranjero como en nuestro país, es amplia y seria. El objetivo de este trabajo, empero, no pretende avanzar en este estudio sino simplemente conectarlo con el hecho policial: por ello se señalarán brevemente 10s elementos que normalmente componen el cuadro de 10 rof fe si on al y se relacionarán coa la Pdicía. Así, es comúnmente aceptado que: en la sociedad existen una serie de tareas funcionalmente importantes para el desarrollo de aspectos determinados de la vida social; no estrictamente mecánicas, y por tanto con un componente de decisión racional; espedficas y claramente delimitadas funcional y organizativamente. Se supone que su presencia ha de ser eficazmente asegurada por una cierta vocación profesional (una cierta deseabilidad); una competencia-habilidad, fruto de un nivel de generalización y sistematicidad de conocimierit~os que aseguren la especialización (y dificulten la substituibilidad); la plena dedicación a ellas (que no es s610 cuestión de horas de trabajo, sino -y esencialmentede responsabilidad, concentración.. . y adecuado descanso); gestión racional y planificación. La eficacia precisa de preparación (una carrera con un tiempo de formación, unas pruebas de aptitud, y un plan -más o menos formalizadode actualización de 10s conocimientos) y estimulo (un titulo que dé razón del conocimiento -y reconocimientosocial, la expectativa de avance o mejora en la posición de trabajo según el criteri0 de la eficacia en la tarea, una cierta exclusividad). Un grupo de individuos cubre estas tareas: en consecuencia, exige que se confíe en sus miembros y reclama autonomia organizativa y funciona1 (tanto si ejerce la profesión de forma liberal, como si la ejerce por un salario), a cambio de autocontrol en d ejercicio de su trabajo (código deontológico). Normalmente, esta situación desarrolla en el grupo en cuestión el llamado <<esprit de corpsn: <tespiritu)> o asolidaridad de cuerpo)> (que de hecho es corporativismo o gremialismo); endofilia, endogamia, tradición familiar en el ejercicio de la prctfesión; una cierta <<cultura profesional)>. Los <{Papers>): Revista de Sociologia A la pregunta: <c¿Tiene usted familiares en la Policia?)>, las respuestas fueron las siguientes: Total ........................ 142 100 % La correlación entre el tip0 de parentesc0 y el servicio policia1 daba este resultado: - En la Policía municipal: 19 tenían hermanos, 16 tenían primos, uno tenia el padre y 3 tenían cuñados. - En la Policia Nacional: un hermano, dos primos y un cuñado. - En la Guardia Civil: dos hermanos y un cuñado. - En el Cuerpo Superior de Policia: un tío. - En 10s Mifiones (Policía foral de la Diputación): un hermano. - Sin especificar: un hermano, un cuñado y un tío. El total era de 51 y no de 44 porque habia individuos con mis de un familiar en la Polida. En cuanto al tema de la <ccultura profesionaln, se habla comúnmente de corporativismo-disimulación-sospecha-engaño-conservadurismo, como elementos característicos de una llamada <(subcultura policials. Sin entrar en la consideración de estzs --discutiblescaracterísticas, y menos aún en la discusión sociológica de la aplicación a la Policía del termino <csubculturan, tanto 10s datos cualitativos como 10s cuantitativos señalan que hay entre 10s policías españoles un <cmodus vivendi)> construido de fragilidad profesional que se puede medir en la inseguridad (el recelo hacia 10 que ellos llaman genéricamente <clos políticos)), la sensación de incomprensión de 10s ciudadanos, el sentimiento de acoso por parte de 10s mass-media, etc.) y en la facilidad al recurso de 10s métodos violentos (actitudes y conductas). Algunos de estos cornponentes aparecían en la encuesta realizada en Vitoria-Gasteiz: así, por ejemplo, a la cuestión CLOS políticos de este país, en general, comprenden 10s problemas de la Policia)>, s610 20 contestaron afirmativamente, 54 negativamente, 55 contestaron que <ca veces)>, y 13 se abstuvieron de contestar (Curbet 1981; 72). En el cuestionario de la misma encuesta aparedan dos preguntas que pretendían medir la facilidad al recurso de 10s métodos violentos, y cuya explotación ha permanecido inédita hasta ahora: éstas erm las preguntas con las correspondientes respuestas : <{Para poder llevar a cabo las distintas funciones policiales se debe hacer uso de diferentes medios. Se& su opinión, la Polida deberia hacer uso de la fuena en las siguierites circunstancias)>: Siempre A veces Nunca N/c Cuando un individuo se resist~e ............... 25 100 5 12 Cuando un individuo nos insulta ............ 18 63 47 14 Para conseguir una confesión de culpabilidad 9 16 91 26 Para conocer el nombre de 10:; cómplices ... 11 32 72 27 Cuando el individuo tiene antecedentes penales ............................................. 18 24 75 25 Cuando el individuo nos intenta agredir ...... 68 28 1 25 <<Se& su opinión, la Policia deberia utilizar sw armas en las siguientes circunstanciasx Cuando persigue a un criminal por un lugar muy concurrido ........................................ 7 103 32 Como advertencia ....................................... 54 51 37 Cuando alguien le amenaza con un arma ......... 107 6 29 Cuando persigue a un criminal en un lugar aislado 89 18 35 Estos resultados pueden ser reveladores de una cierta facilidad en el recurso a 10s métodos violentos (aun contando con un previsible sesgo institucional). Por ejemplo, la diferente disposición a utilizar el arma se& se esté en un lugar concurrido o aislado, o 10s 43 miembros del servicio que estarian dispuestos a utilizar la fuerza para conseguir <cel nombre de 10s cómplices~. Pese a la precariedad de 10s datos ofrecidos, la hipótesis de 10s limites de la profesionalidad de la Policia española puede sostenerse sensatamente. <<Papers)>: Revista de Sociologia CONCLUSIONES Si la discusión sobre el carácter profesional de la Policia se plantea a partir del discurso sobre su eficacia, &ta debe ser buscada desde una perspectiva especifica que contemple las peculiaridades inespecíficas de su tarea (asegurar permanentemente acciones puntudes) y su carácter público (aparato de Estado). De ahi la dificultad de hallar indicadores de eficacia de la acción policial (y la necesidad de buscarlos); y de ahi también la actualísima discusión sobre las posibilidades y 10s limites de las tradicionales funciones de la Policia en sociedades de creciente complejidad. En d caso español, la discusión sobre el carácter profesional de la Policia se plantea a partir de un doble discurso: el de la eficacia (como cualquier otro servicio policial) y el de las exigencias del cambio polític~ (en este sentido la solución a toda posible utilización políticamente partidista de la Policia seria su profesionalización). Atendiendo este doble discurso, hay que considerar en primer lugar que la profesionalización de la Policia va ligada a la profesionalización de toda la estructura política: la dignificación y el fortalecimiento de la Policia espaiíola van ligados a la dignificación y al fortalecimiento de todo el sector público de nuestro país. Desde esta consideración hay que superar el triple condicionante (histórico, organizativo y funcional) que lastra hoy por hoy la eficacia del servicio policial español. Y, a partir de ahí, habrá que intentar alcanzar estándares de eficacia, preparación y estimulo necesarios para que el servicio que ofrece nuestra Policia sea todo 10 bueno que quieren tanto sus miembros como el conjunt0 de la sociedad. Bordua, D. y Reiss, A. Jr. La sociologia y la custodia de las leyes, en Lazarsfeld, P. y otros (cornps.). La sociologia en las instituciones. Ed Paidós, Buenos Aires, 1971, pp. 97-126. Bordua, D. Polici~ en <tEnciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales)>, Ed. Aguilar, Madrid, 1976, vol. 111. Bustos, J. La Policia, en <(Primeras Jornadas sobre seguridad ciudadana~, Federación de municipios de Cataluña, 1982, pp. 355-379. Curbet, J., Delgado, J. y Sabaté, J. Sociologia y función policial. Ed. Escuela de la Guardia Urbana, Barcelona, 1980. Curbet, J. y Sabaté, J. 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