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Ferrater Mora y la ontología contemporánea

Nieto Blanco, Carlos

Abstract

Nieto Blanco, Carlos

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FERRATER MORA Y LA ONTOLOGÍA CONTEMPORÁNEA~ Ca los NIETO BLANCO La ob a de José Fe a e Mo a ep esen a uno de los escasos y g andes hi os del pensamien o español del siglo xx y, como esul ado que es de una men e a en a y cu iosa, se expande po cua o g andes dominios de la p oducción li e- a ia, a sabe : el pe iodismo, el ela o, la in es- igación his ó ico- ilosó ica y la c eación ilosó- ica en sen ido es ic o. Asimismo y desde que en 1934 publicase sus p ime os a ículos has a el p esen e, puede cons- a a se ambién una e olución en el conjun o de la misma, ine i able en cincuen a años de ac i- idad in elec ual y comp obable po la p esencia de mo i os ilosó icos di e sos, a los que ha ido dando en ada un pensamien o que aún no ha e- nunciado a segui a anzando. Pe o lo más signi ica i o y c ea i o de la ob a ilosó ica de Fe a e Mo a es, sin luga a dudas, su on ología, cuya ex u a puede i se iendo a a és del examen de es as cua o ob as, odas ellas signi ica i as de su ayec o ia in elec ual: El se y la mue e, 1962; El se y el sen ido, 1967; Cambio de ma cha en iloso ia, 1970; y De la ma e ia a la azón, 1979 '. La on ología es concebida po nues o au o como un discu so sob e la ealidad con p e en- siones de es ablece conje u as sob e la misma, aun si ellas deben pasa po c i e ios lógico-se- mán icos. Tal y como lo en iende Fe a e Mo a, el abajo en on ología consis e básicamen e en ca ego iza la ealidad. Algunas ca ac e ís icas de los esul ados a los que llega dicha on ología son las siguien es. En la medida en que el mundo bosquejado es uno, sin admi i duplicaciones al modo pla ónico, su on ología es monis a, quedando el se ci cuns- c i o al ámbi o de lo na u al, po lo que am- bién es na u alis a. Pe o en la medida en que en Es e a ículo con iene la eelabo ación pa cial de algunas ideas sob e la on ología de Fe a e Mo a y que en su de alle exposi i o, a gumen a1 y documen al pe enecen a una ob a de p óxima publicación i ulada La iloso ía en la enc ucijada: pe iles del pensamien o de José Fe a e Mo a. Po ello, en a as de la b e edad y po mo i os de espacio, enuncio a odo de alle que no sea imp escindible pa a la comp ensión de la idea cen al de es e a ículo, enuncia que espe o sab á dis- culpá seme. 2 Aún hab ía que añadi una quin a ob a que, con el í ulo de Fundamen os de iloso ia, Fe a e acaba de en ega a la imp en a y que iene a con igu a el úl imo es adio de su pensamien o, sus i uyendo a El se y el sen ido. ese mundo único se admi en di e en es ipos o ni eles de ealidad que an eme giendo unos a pa i de los o os, se a a de una on ología eme gen is a, quedando cons i uido el ni el í- sico como ni el básico, po lo que ambién es ma e ialis a. Finalmen e, en la medida en que los ni eles gua dan una elación en e sí, a pa - i de lo cual pueden de ini se las en idades con- c e as, y ese mundo uno queda conje u ado como una con inuidad de ni eles, es amos an e una on ología con inuis a, que exp esa la elación dialéc ica en e lo uno -un solo mundo- y lo múl iple - a ios ni eles. A pa i de aquí me p opongo es ablece al- gunas esis que enma quen la on ología de Fe- a e Mo a en el ámbi o de la on ología con- empo ánea. Más que señala si exis e coincidencia en los esul ados de algunas on ologías con empo á- neas, indago si se da a inidad en los p og amas y eso an o si se le conside a deudo o impulso , o ambas cosas a la ez, de una de e minada co ien e. Abusando de una imagen geog á ica podemos deci que, dado un mapa « ísico» del e i o io on ológico, en el que las di e en es endencias es u iesen ep esen adas po cu sos de agua -«co ien es»- se a a de e po cuál de ellas discu e la on ología de Fe a e . Y lo que hab ía que añadi ac o seguido es que discu e po más de una. Po es, en conc e o. Conside o que en la on ología de Fe a e Mo a exis en ing edien es de la enomenología, de la iloso ía analí ica y del na u alismo. Consi- de o ambién que ales ing edien es se dan en di e en e p opo ción y medida y con mayo es acen os en una u o a ob a, pe o que, en cual- quie caso, se dan en oda su ob a si és a la con- side amos como una unidad. Añado - edundan- emen e- que la on ología de Fe a e Mo a se alimen a de es as es adiciones. No hay, po an o, una sola di ección o una implan ación única de la on ología de Fe a e . Se a a de una on ología plu idi eccional, p o- pia de un ilóso o que se ha de inido a sí mismo como «in eg acionis a». 1. EFECTIVIDAD DEL SER. LA TRADICION FENOMENOLOGICA Al habla de la enomenología quie o hace lo e i iéndome a esa segunda ase que se cons i- uye a pa i del echazo de las implicaciones de la «conciencia pu a» de Husse l, es o es, el Hus- se 1 de Ideas; echazo p o agonizado po un g upo de pensado es eu opeos en cuya nómina podemos inclui a O ega y Gasse , Heidegge , Me leau-Pon y y Sa e, en e o os. En pa i- cula , quie o e e i me a O ega po las pe- culia es elaciones que la ob a de Fe a e man iene con la suya, sos eniendo dos ideas su i- cien emen e es ablecidas en la ob a de aquél. Una es que O ega c ea una enomenología mundana, a ea en la que se an icipa á a los iló- so os de la exis encia en bas an es años y, la o a, que ella se encuen a ijada ya en 1914, en su p ime a ob a, es o es, en las Medi aczones del Quijo e. Según es as indicaciones, O ega hab ía sido husse liano in pa ibus in idelium: iel a las 112- es igaciones lógicas -1900- e in iel a las Ideas -1913. La up u a con las consecuen- cias idealis as de es a úl ima ob a, en la medida en que el mundo queda subsumido po la con- ciencia pu a que se con ie e así en su azón de se -de i ando en una sue e de absolu o pa a el que el mundo se ía algo «pues o» po esa conciencia ascenden al- queda ía sellada, co- mo hemos dicho, un año más a de, con la publi- cación de las Medi aciones. La cons i ución de esa enomenología mundana esul a ía, en on- ces, de un comba e con el idealismo, en el que O ega no cejó en oda su ida, pues había e- nido ocasión de conoce lo di ec amen e, an o en su e sión neokan iana como enomenológica. El p og ama de Fe a e , en la medida en que a a acen ua ambién es e pun o de pa ida, gua da una iliación o eguiana y mues a am- bién un pa ecido, más que con ningún o o eno- menólogo exis encial, con Me leau-Pon y, cuyo P ólogo a su Fenomenologia de la pe cepción, que da a de 1945, se mues a simila con algu- nas esis o eguianas 3. En el año académico 1932-1933, O ega dic a un cu so que ue pós umamen e publicado con el í ulo de Unas lecciones de me a isica. En ellas acome e la c í ica no sólo del idealismo, sino ambién del ealismo ingenuo. Si ha de ha- ce se me a ísica -sen encia á O ega-, ha de hace se e i ando es os dos escollos. Es o supone 3 MERLEAU-PONTY, M., Fenomenologia de la pe - cepción, Península, Ba celona, 1975, pp. 7-21. T aduc- ción de J. Cabanes. que la ealidad adical no es ni mundo, ni con- ciencia, conside ados aislada y absolu amen e, sino ida, que es la exis encia del yo con el mundo: «La ealidad -di á O ega- no es la exis encia de la pa ez sola y po sí -como que- ía el ealismo-, pe o ampoco es la de la pa ez en mí como pensamien o mío, mi exis encia sola y po mí. La ealidad es la exis encia mía con la cosa» 4, pa a añadi más adelan e: «La eali- dad es, pues, es a in e dependencia y coexis- encia~ '. Aunque desapa ecen los absolu os de «el mundo» y «la conciencia», hay una ei indica- ción de aquél, en an o que algo ela i o a la conciencia, ei indicación sin la cual el yo ca ece de consis encia, de ealización, de p oyección, de en idad. El mundo es algo con peso, con en idad, en el cual se encuen a ins alado el yo, del mis- mo modo que la azón se ins ala en la ida, es o es, en la his o ia, y la enomenología de O ega de iene, po eso, acio i alis a y acio- his o icis a. Si hubie a algo absolu o -o « adi- cal», como p e ie e deci O ega- se ía la ida, conjunción de ambas ins ancias: «Es a, que es la ealidad -sub aya O ega- se compone de mí y de las cosas. Las cosas no son yo, ni yo soy las cosas: nos somos mu uamen e ascen- den es, pe o ambos inmanen es a esa coexis en- cia absolu a que es la ida» 6. La ei indicación de la conciencia -que es el amiz husse liano p esen e en O ega- e i a que su ealismo pueda se achado de ingenuo y apun a a la idea de que el acceso a la ealidad se p oduce a a és de una mediación: la media- ción del yo. Es a mediación puede en ende se y ex ende se -en con ex os no o eguianos- a la mediación del lenguaje, a la que no somos insensibles ni ajenos después del auge de la ilo- so ía analí ica y de la he menéu ica, y ei indica la on ología en la medida en que hace causa común con la ealidad, aunque, eso sí, una on o- logía despojada de odo mis e io, de odo in ui- cionismo, de odo absolu ismo del se como ea- lidad ascenden e. Si a O ega se le p egun a a en qué consis e esa ealidad adical que es la ida, esponde ía ORTEGA y GASSET, J., Unas lecciones de me a- isica, Re is a de Occiden e en Alianza Edi o ial, Ma- d id, 1981, p. 48. Ibid., p. 158. Ibid., p. 160. -al hilo del ciclo de con e encias publicado pós umamen e bajo el í ulo de ¿Qué es iloso- ia? ' y de His o ia como sis ema '- que la ida es ac i idad, quehace , come cio en e el mundo y el yo. Es a idea supone la conside ación de la ea- lidad como algo e ec i o, como algo que se a- duce en pa áme os empí icos, posi i os, como algo que se desa olla, que se ejecu a. La eali- dad iene el ca ác e de la e ec i idad, pues, odo, en la medida en que exis e, ejecu a una esencia y la ida lo hace doblemen e, ya que iene que i se c eando su p opio con enido. Vayamos aho a con Fe a e Mo a. Él mismo ha econocido su deuda con O ega. Si -Fe a- e en e ellos 9- se ha insis ido en el hecho de que O ega puso la lengua cas ellana en condi- ciones de usa la ilosó icamen e, puede deci se que, po caminos dis in os y desde supues os di e en es, hay dos pensado es españoles que han cons uido ob as ilosó icas con la en idad de au én icas c eaciones en cas ellano, c eacio- nes alimen adas po la ue za es imulan e de O - ega. Tales pensado es no son o os que Xa ie Zubi i y José Fe a e Mo a. De los esc i os en los que Fe a e se ha e e- ido a O ega des aca el es udio i ulado O ega y Gasse : e apas de una iloso ia y, den o de és e, el capí ulo quin o, en cuya p ime a pa e, i ulada «La idea de se », quie o de ene me. Me in e esa des aca la lec u a que hace de es e ema Fe a e Mo a. Comienza señalando que pa a O ega «no hay ealidad en cuan o ealidad» o «se en cuan o se ». Lo que hay y, más especí icamen e, el se , eme ge como una espues a al ,p egun a huma- no» 'O. Hay aquí una ela i ización del p oblema del se , conside ado como hipó esis, in ención, ORTEGA y GASSET, J., ¿Qaé es iloso ia?, Re- is a de Occiden e, Mad id, 1966; lecciones IX, X y XI, pp. 187-264. ORTEGA y GASSET, J., His o ia como sis ema, Re- is a de Occiden e, Mad id, 1966, pp. 3-66. Esc ibe Fe a e al espec o: «Y eso que O ega es un caso excepcional po a ios mo i os, en e ellos los dos siguien es: po habe eno ado el lenguaje y los modos de pensa a él anejos; y po habe sabido inyec- a la iloso ía con ayuda de muy inas agujas, de cuyos pinchazos muchos lec o es no se han dado apenas cuen a*. Ob as selec as, Re is a de Occiden e, Mad id, 1967, 1, p. 192. lo FERRATER MORA, J., O ega y Gasse . E apas de una iloso ía, Seix Ba al, Ba celona, 1973, p. 125. espues a a una p egun a. Considé ese la es- pues a que Fe a e da en su ob a El se y el sen ido a es e ema: no exis e una ealidad-se que se e ie a o nomb e nues o lenguaje quien, si así ac ua a, es a ía con undiendo «nomb a » con «signi ica ». Pa a Fe a e el se es el sim- ple hecho de que las ealidades sean. La concepción o eguiana del se es a ía con- a aquellas on ologías que admi iesen las si- guien es implicaciones: isión cosis a del se , es- abilidad y pe manencia del se , ca ác e ocul o del se -a modo de c ans- ealidad»- y p e- sunción de que, as la conquis a del se , se al- canza la e dad. Básicamen e supone echaza an o la ascendencia como la cosi icación del se . Desen endiéndose de es a adición, que se con unde con las on ologías clásicas -con las «palco-an ologías»- Fe a e señala lo siguien- e con elación a O ega: «En igo , el se no "es" nada. No po que sea la Nada, o una nada, sino sólo po que no es ninguna en idad, de cual- quie especie que sea o pueda concebi se. Lo que llamamos "se " no es algo que las cosas engan de po sí; es más bien algo que "hay que hace ". El se es, en suma, quehace » ". Apa ece en es e pasaje más de una esis que con iene des aca . En p ime luga , se epi e la idea de que no hay se como ealidad, dis in- a de los se es. En segundo luga , se es á des a- cando el ca ác e ac i o del se como mani es- ación o ac ualización, como ma e ialización de la esencia, de las posibilidades, como c eación, como ealidad e ec i a. En e ce luga , O e- ga es á p i ilegiando el en oque i alis a y es o en dos sen idos: p ime o, po que la ida se de- ine p ecisamen e como quehace y, segundo, po que al ca ác e se gene aliza pa a oda la ealidad. Es e p i ilegio es el que de i a del ca iz básico que en O ega iene -sob e el es o de las ealidades- la ida humana, ca e- go izada como «mi ida». Ex aigamos ya algunas conclusiones de lo que enimos diciendo. Las ías de comunica- ción que se es ablecen en e la on ología de Fe- a e y la enomenologia me pa ece que son más explíci as si las conside amos desde el án- gulo de la enomenología mundana y es o lo hacemos conducidos po los plan eamien os o - eguianos. Como en O ega, hay en Fe a e una cla a c í ica a oda esis idealis a l2 y una explíci a decla ación de no sali se del mundo, de la ealidad de lo que hay. En segundo luga , el se -como exp esión del hecho de que las ealidades sean- se mani ies a no sólo como 10 que es á-ahí, como ac icidad, como ac uali- dad, sino ambién como i siendo, como eali- zación de posibilidades de la ealidad que de- iene, po eso, inago able o, en la ca ego iza- ción empleada po Fe a e en su ob a El se y el sen ido, in- ascenden e. El ca ác e ina- go able de la ealidad se alcanza po la suma de «sen idos» que se añaden a lo que inicial- men e hay -que a añadiendo el se huma- no- a a és de la in elección y de la acción, con lo que la ealidad no sólo ensancha su ho izon e, sino que a siendo cada ez más ica. Semejan e esis a uina oda concepción es á i- ca, in elec ualis a y ascenden e del se . Es conocido que las desc ipciones enomeno- lógicas han b illado y alcanzado eno me popula- idad en la ema ización de la « ida» o «exis en- cia» humana. Pues bien, a eniéndonos a es e plan eamien o me odológico, al p ocedimien o apa ece con mayo ecuencia en una ob a como El se y la mue e en la pa e dedicada al es udio de la ida humana, lo que, si bien no anula la pe manencia de las dos esis mencionadas --c í- ica del idealismo y e ec i idad del se - en el conjun o de su ob a, sí hace que la co ien e e- nomenológica enga una mayo implan ación en los p ime os esc i os de Fe a e Mo a. 2. DECIBILIDAD DEL SER. LA TRADICION ANAL TICA Habla sob e el se -o, en é minos e a- e ianos, sob e «lo que hay»- es cons ui un discu so que, cuando adop a p opo ciones de gene alidad, cons i uye un discu so on ológico. Po que el acceso a la ealidad es á mediado po la malla del lenguaje, debemos con a con és e como el luga de encuen o de la ealidad pa a la azón humana. En es a ac i ud, hoy más que nunca, con e gen las endencias más signi ica- i as de la iloso ía con empo ánea, con i ién- l2 Véase la c í ica al idealismo emp endida po Fe a e en las p ime as páginas de El se y el sen ido, Re is a de Occiden e, Mad id, 1967, pp. 31-36. dose en la eclamada pla a o ma de diálogo que Fe a e exigía en La iloso ia e z el mundo de hoy. Aquí sí que hab ía una in e sección en e iloso ía analí ica, la e sión he menéu ica de la enomenología, y el ma xismo, po in e me- dio de la eo ía c í ica ank u iana. Pe o p e- endo habla sólo de la iloso ía analí ica con la in ención de si ua la on ología de Fe a e den o de es a co ien e. Hab ía que deci , ya que del lenguaje habla- mos, que no nos es amos e i iendo a aquella iloso ía analí ica que p e endía algo así como «enmenda la plana» a la ealidad median e la cons ucción de lenguajes o males, ni siquie a a aquella o a que se esconde bajo las «bendi- ciones» del lenguaje o dina io. La inse ción del discu so on ológico e a e iano en la adición analí ica iene que e , po el con a io, con aquellas pos u as que en su seno han abogado po algo más que po hace me a ísica lingüís- ica -señalando que, a la pos e, «no hay más que palab as»-, es deci , con aquellas enden- cias que, si bien han p i ilegiado la pe spec i- a o el acceso lingüís ico a la ealidad, eso lo han hecho con la in ención de es ablece conje- u as sob e la misma, sob e el mundo y no só- lo sob e el lenguaje. Del mismo modo que una on ología e is e, cuando menos, la o ma de un discu so y en es e sen ido es lingüís ica, po- demos deci que la lec u a lingüís ica de Fe a- e se hace en cla e on ológica. A endiendo a los esul ados podemos habla de dos ipos de análisis. Si una exp esión lin- güís ica la explicamos po ecu so a o a, cons- uyendo una pa á asis, es a íamos aún den o del lenguaje, pe o si p e endemos mi a a a- és de él pa a e qué ipo de ealidad « ans- po a» y, con él, p e endemos deci algo ace - ca de esa ealidad, es amos p ac icando un ipo de análisis sus an i o. Pe o si a endemos al mé odo analí ico am- bién podemos p ac ica lo, al menos, de dos mo- dos dis in os. O bien hablamos sólo -y al deci «sólo» lo omo como lími e- del lenguaje, sea con p e ensiones de cons ucción de len- guajes ideales o de comp ensión del lenguaje o - dina io, o bien, sin descuida lo, hablamos am- bién de concep os y ca ego ías. En el p ime caso, es amos den o de un análisis «lingüís i- co» - o mal u o dina io, según se a e- y en el segundo, den o de un análisis «ca ego ial». La línea de in es igación bosquejada po Fe- a e Mo a es más sus an i a que pa a ás ica y más ca ego ial que o mal u o dina ia. Vayamos a algún caso conc e o. Po el he- cho de ei indica la on ología, su p oyec o gua da elación con el de Quine. Po la p ác- ica de un análisis ca ego ial con p e ensiones de escla ecimien o sob e el mundo, su p oyec o gua da elación con el de S awson, en cuyo p og ama de in es igación me de end é b e e- men e. A pa i del g upo de ilóso os de Ox o d pa ida ios del análisis del lenguaje o dina io, P. F. S awson se ha p opues o desa olla un ipo de me a ísica que llama «desc ip i a» e impulsa la p ác ica de un ipo de análisis ca- ego ial. La ob a de S awson a la que me oy a e e i se i ula Indi iduals y iene el signi i- ca i o sub í ulo de An Essay in Desc ip i e Me- aphysics 13. Según el deci de S awson, exis en básica- men e dos ipos de me a ísica. Aquella que, co- mo en el caso de Desca es, Leibniz y Be ke- ley, es « e isiona ia» -que cons uye o e- cons uye- y es a que, como en el caso de A is ó eles y Kan , es cali icada como «des- c ip i a». S awson p e ende si ua se en la 1í- nea de es os dos úl imos pensado es en su in- en o de ca ego iza la ealidad. Tal p e ensión de S awson consis e en des- c ibi los luga es comunes que cons i uyen «el núcleo indispensable del equipo in elec ual de los se es humanos más so is icados» 14, pues, «la inalidad de una me a ísica desc ip i a se á p e- cisamen e expone esa es uc u a; que á mos- a cómo se elacionan en e sí las ca ego ías undamen ales del pensamien o y cómo és as se elacionan con nociones o males ales como exis encia, iden idad o unidad, que encuen an su empleo en odas las ca ego ías» 15. l3 STRAWSON, P. F., Indi iduals. API Essay in Des- c ip i e Me aphysics, Me heuen and C. L d., Lond es, 1959. (Exis e eedición en 1971). Las ci as las ha é de STRAWSON, P. F., «Análisis y me a ísica desc ip i a» (en MUGUERZA, J. ed., La concepción anali ica de la iloso ía, 11, pp. 597-644, aducción de J. L. Zo ío), que esul a de la conjunción de un ex o edac ado ex- p esamen e po S awson pa a una an ología ancesa y de una selección de la In oducción y de la p ime a pa e de Indi iduals.. . l4 STRAWSON, P. F., op. ci ., p. 611. l5 Ibid., p. 607. El p og ama da po sen ado que pa a odos los se es humanos exis e una o ma simila , co- mún, mínima de do ación in elec ual, que so- po a esquemas básicos, ca ego ías, concep os, cuya inalidad es desc ibi los. Ese ondo común ca ego ial es á p endido en el lenguaje, c ean- do las condiciones median e las cuales se e- ma iza la eaIidad. Se a a de exhuma 10 y exa- mina sus consecuencias. Así se exp esa S am- son cuando se e ie e al lenguaje como ehículo de ese despliegue ca ego ial: «el uso lingüís ico no mal cons i uye su único, su esencial pun o de con ac o con la ealidad de aquello que quie- e comp ende : la ealidad concep ual, po an- o, es el único pun o de con ac o desde donde el e dade o modo de ope a de los concep os puede obse a se» 16. Nos encon amos, pues, con es elemen os o componen es que in eg an ese p oyec o de me a ísica desc ip i a: el lenguaje, los concep- os o ca ego ías y la ealidad. Se desp enden de lo dicho algunas esis: 1) exis e un ondo ca- ego ial común; 2) ese ondo ca ego ial se de- ec a en el uso del lenguaje; 3) dicho ondo ca ego ial nos comp ome e on ológicamen e apun ando a ipos de ealidad. Dichas esis e- elan un cie o isomo ismo en e lenguaje, pen- samien o y ealidad o, si se quie e, mues an el ondo ca ego ial o esquema concep ual «im- p egnados» lingüís ica y on ológicamen e. Del conjun o de lo exis en e, nues o apa a- o lingüís ico-ca ego ial des aca lo que S aw- son llama pa icula es, que pueden se de dis- in o ipo. En sen ido es ic o, sólo los pa i- cula es públicamen e obse ables, debido a su iqueza, es abilidad y du ación, ienen una iden i icabilidad di ec a o independien e, mien- as que los pa icula es no obse ables públi- camen e dependen de aquéllos pa a su iden i- icación. Ejemplo de los p ime os lo enemos en los cue pos ma e iales y en las pe sonas, mien as que de los segundos pueden da a- zón las expe iencias p i adas y los cons uc os eó icos. Cabe dis ingui aún más el campo de los pa - icula es haciendo que algunos sean conside- ados de ca ác e básico. Así: a) puede habe acon ecimien os y p ocesos, es ados y condicio- nes y b), cue pos ma e iales. Los de la clase 16 Ibid., p. 609. a), en gene al, mues an una dependencia de los de la clase b) pa a su iden i icación o eiden- i icación, con lo que, al a i ma que los cue pos ma e iales son pa icula es básicos, se es á p o- pugnando la esis de que la ealidad ma e ial es el componen e básico de oda la ealidad. ¿Qué mues a es e b e e análisis? Que si- guiendo la ama de nues o discu so nos he- mos encon ado con ca ego ías que e ie en a en- idades de dis in o ipo, pe o que, den o de és as, cabe es ablece una disc iminación en e aquellas que dependen únicamen e de sí mismas pa a su iden i icación -po es a do adas de unas p opiedades ma e iales que les hacen se espacio- empo ales- y o as que son dependien- es. T aducido on ológicamen e quie e es o de- ci que nos las habe nos con un mundo en el que lo p ima io y básico es lo ma e ial y que, si exis en expe iencias p i adas, cons uc os eó icos, acon ecimien os o cualidades, odos ellos emi en a los dos g upos de pa icula es básicos, es o es, a los cue pos ma e iales y a las pe sonas, de inidas -en oposición a los cue pos ma e iales- po se suje os de p edi- cados men ales. De es e modo pasan a eng o- sa el ni el común de ca ego ías conje u adas po S awson. C eo que en es a línea es bas an e iden i ica- ble la di ección que, den o de la co ien e ana- lí ica, ha omado la on ología de Fe a e Mo- a. Como ya hemos apun ado, ambién nues- o au o p o ee a la on ología de un apa a o ca ego ial. Ha señalado como p opio de és a ca- ego iza la ealidad, u ilizando c i e ios semán- icos y lógico-empí icos y es ableciendo una con- inuidad con la ciencia. Ca ego iza la ealidad no supone modi ica la, sino mos a el epe o- io de las g andes líneas concep uales -ca e- go ías- en que se nos da y median e las que podemos habla de ella signi ica i amen e. Y aun cuando ha ido bas an e más lejos que S awson en su deseo de o ece una on ología de p opo ciones y esul ados más amplios, su mé odo -en el que se encuen a la elucidación, la c í ica y la e isión concep ual- ha sido ambién desc ip i o, aunque no lo haya jus i i- cado hablando de un « ondo común ca ego- ial» de la in eligencia humana, como es el caso de S awson. Po o a pa e, su c i e io de com- p omiso on ológico es más concep ual -en el sen ido de e la ealidad «exigida» po los concep os y ca ego ías- que lógico, como am- bién sucede en el caso de S awson. Es e ipo de a inidades me odológicas, con se impo an es, no debe ían esconde o a que me pa ece decisi a y que incluso da un nue o gi o a lo que, en la sección an e io , ílamába- mos {{e ec i idad del se ». Ella es la que o o - ga al ni el ísico de la ealidad su ca ác e bá- sico con elación a los demás ni eles, haciéndo- los úl imamen e dependien es de aquél, como puede comp oba se ex ensamen e al analiza la ob a de Fe a e , De la ma e ia a la azón. Sin emba go, c eo e en El seu y el sen ido la ob a que, sin abandona o as pe spec i as, inejo se ajus a a un p og ama de on ología en cla e analí ica en su sus an i idad ca ego ial. Allí se despliegan es ma cos ca ego iales que son, más que simples clasi icaciones, a ibucio- nes de lo eal; és o es el ma co si uacioizal po el que las ealidades se si úan en un con inuo de es «g upos on ológicos» -es o es, las eali- dades ísicas, las pe sonas y las obje i aciones-, el ma co diposicional po el que las ealidades con luyen en e el «se » y el «sen ido»; y, i- nalmen e, el ma co es uc u al o de los «habe- es» de la ealidad, como el «habe » p opiamen- e dicho, la «p esencia», la «con luencia» y la. «in- ascendencia». Ello nos da una idea de has a dónde es iden- i icable es e p og ama con el ipo de adición analí ica a que nos hemos enido e i iendo. 3. NATURALIZACION DEL SER. LA TRADICION NATURALISTA Bajo el ó ulo del na u alismo se encuen an in es igaciones en las que, a pa i del impac o que han enido en la iloso ía las ciencias de la na u aleza -singula men e la biología y la eo ía de la e olución de la ma e ia-, se dan ci a p ocesualis as, e olucionis as, ma e ialis as, eme gen is as, en los que p edominan endencias y nomb es di e en es, pe o que pa icipan de una a mós e a común, eniendo su p incipal asien o en Ingla e a y en No eamé ica en los p ime os cincuen a años de nues a cen u ia, aunque su espí i u aún no se haya ex inguido. Un asgo que, a eces, se asocia con el na u- alismo -no necesa iamen e, po cie o- es el de conside a la ealidad como esul ado de una e olución po medio de la cual a quedando o - ganizada en ni eles dis in os, eme giendo unos a pa i de o os. En Ingla e a y en los años ein e, Samuel Alexande ha auspiciado es a idea, pos e io men e acep ada po un amplio nú- me o de pensado es. Sin emba go, donde mayo desa ollo han e- nido y ienen las endencias de co e na u alis a ha sido y es No eamé ica, pa eciendo que si - en de elón de ondo a o as posiciones como el ma e ialismo o el ealismo c í ico, es e úl imo en el e eno epis emológico. Jun o al p agma- ismo y al ealismo, el na u alismo se ha con- e ido en la di isa de la iloso ía no eame ica- na, belige an emen e opues a a odo as o de idealismo. Es as endencias, que oda ía pe du- an -combinadas, como es ob io, con o as y, de modo especial, con la iloso ía analí ica- u ie on su pe íodo de esplendo en e 1860 y 1940, en lo que ha dado en llama se «La edad de o o de la iloso ía no eame icana» 17. En su ob a La expe iencia y la na u aleza -1 929-, John Dewey puso de mani ies o uno de los asgos undamen ales del na u alismo, como es el de conside a el conocimien o como na u al, no ex año o ajeno a la na u aleza. Así lo esc ibe: «Una me a ísica na u alis a es á obli- gada a conside a la e lexión como siendo ella misma un acon ecimien o na u al que se p odu- ce den o de la na u aleza en i ud de cie os asgos de es a úl ima. Es á obligada a in e i pa iendo de los asgos empí icos del pensa , exac amen e en la misma o ma en que hacen in- e encia~ las ciencias pa iendo de la exis encia de los soles, la adioac i idad, las o men as o cualquie o o acon ecimien o na u al» la. Roy Wood Sella s, además de es ablece una conexión en e na u alismo y ealismo c í ico que le hace se uno de los iniciado es de la « eo- ía de la iden idad» en el p oblema de las ela- ciones cue po/men e, se ha apoyado en Ale- xande pa a de ende , como él, una eo ía de los ni eles de la ealidad. Así lo señala en un es- c i o de 1949: «Lo ino gánico y lo o gánico -esc ibe- cons i uyen ni eles di e enciados a l7 Una buena mues a de ellas y de o as se ecoge en el conjun o de es udios y ex os que componen la an ología de KURTZ, P. (compilado ), Filoso ía no e- ame icana en el siglo XX, F.C.E., México, 1972, pp. 24- 49. T aducción de F. J. Pe ea. l8 KURTZ, P., op. ci ., p. 188. los que es líci o hace e e encia como in e io y supe io , en el sen ido de que los sis emas ma- e iales o gánicos ienen una o ganización más ele ada y más compleja, con asgos nue os en su compo amien o» 19. En Mo is R. Cohen apa ece una idea que me in e esa des aca pa a los p opósi os del ema. En su p incipal ob a, Razón y na u aleza, esc i a en 1935, conec a ma e ialismo con na u alismo al es ablece la dependencia úl ima de oda ea- lidad de condiciones ma e iales: «Desde es e pun o de is a -dice-, lo que pod íamos lla- ma el pos ulado del ma e ialismo cien í ico, a sabe , que odos los enómenos na u ales depen- den de condiciones ma e iales, no es sólo una gene alización bien undada, sino ambién el e- quisi o de un mundo o denado, de un cosmos que no es an asmago ía caó ica» Teniendo en cuen a lo que hemos enido di- ciendo, un au o como Paul Ku z -conocido es udioso del pensamien o no eame icano con- empo áneo- señala las siguien es esis que pueden se i de ma co gene al al na u alismo: a) el na u alismo puede conside a se como una gene alización a pa i de los esul ados de la ciencia; b) conside a el mé odo lógico-empí ico co- mo el único mé odo álido de conocimien o, incluido el conocimien o de las ealidades hu- manas; C) echaza la exis encia de en idades aje- nas a la na u aleza, «sob e» o «in a» na u a- leza. En consecuencia, se decla a opues o a o- da me a ísica ascenden e; d) al admi i que la ealidad es á o ganizada en dis in os ni eles, se decla a no educcio- nis a; e) niega la exis encia de p incipios «ocul- os», ajenos a la ealidad, pa a explica és a. Al nega la dis inción absolu a en e « ealidad» y «apa iencia», no se p i ilegia ningún con ex o en especial, po lo que se es á en una posición «con ex ualis a» o ela i is a; ) adop a, an o desde el pun o de is a de la concepción gene al de la ealidad, como des- de el pun o de is a de las elaciones Cue - po/Men e, una decidida posición an idualis a. 19 Ibid., p. 510. a Ibid., p. 386. Me pa ece que la on ología de Fe a e Mo- a iene un lanco que le hace encaja pe ec a- men e den o de es a adición y que asume las esis a que nos acabamos de e e i . Su p og a- ma de in es igación -y aquí, más que en las co ien es an e io es, ambién algunos esul a- dos- es imonia a a o de que lo incluyamos, con los ma ices y sal edades pe inen es, den o de la adición na u alis a. Conside o que su úl ima ob a de elie e on- ológico, De la ma e ia a la azón, e leja de o ma más acabada un abajo en es a di ec- ción. No solamen e el mundo es na u alizado y hecho depende , en úl ima ins ancia, de la ealidad ísica, sino que ambién la azón en- caja den o de es a na u alización -como un expedien e que iene la ealidad pa a ema i- za la y encauza la-, y la é ica no es ajena a la na u aleza de la que su ge y a la que e ie e. Se pod ía añadi , además, que en el cu so de la e olución del pensamien o de Fe a e Mo a, su on ología se ans o ma cada ez más en sopo e y consecuencia del desa ollo cien í- ico con empo áneo, lo que la con ie e -en la medida en que la ciencia es la exp esión más acabada de la cul u a con empo ánea- en una e dade a on ología, lo que es una condición necesa ia pa a que sea una on ologia e da- deya, ya que ella sabe es a , en ase eliz de O ega y Gasse aplicada a o os con ex os, «a la al u a de las ci cuns ancias».