Los gustos y las opiniones de Karl Marx sobre cuestiones literarias y artísticas
Abstract
Fernández Buey, Francisco
Full text
LOS GUSTOS
Y
LAS OPINIONES
DE
KARL
MARX
SOBRE CUESTIONES LITERARIAS
Y
ARTISTICAS
F. FERNÁNDEZ BUEY*
Según es imonios di e sos, Ka l Ma x ue
Un no able lec o de ob as li e a ias en g iego,
la ín, inglés, español, ancés, i aliano
y
uso,
además de en si p opia lengua. He aquí algu-
nos de es os es imonios. Eleano Ma x-E eling:
Ma x leia una y o a ez a Wd e Sco ; e a un
admi ado suyo y lo conocía casi an bien como
a Balzac y a Fielding
1..
.1
Me leyó odo Ho-
me o, el
Can o de los Nibelungos,
la Saga de
Gud un, Don Quijo e
y
Las mi¡ y una noches.
Shakespea e e a nues a biblia amilia .
W.
Liebknech :
Ma x concedía un ex ao dina io
alo a la exp esión pu a.
Y
con Goe he, Les-
sing, Shakespea e, Dan e y Ce an es -a quie-
nes leia casi a dia io- habia elegido a los me-
jo es maes os posibles.
[.
.
.]
Le gus aba decla-
ma la gos pasajes de la
Di ina Comedia,
que se
sabia casi en e a.
P. La a gue:
Conmia de me-
mo ia a Heine y a Goe he, a los que ci aba a
menudo en sus con e saciones. Leía con inua-
men e poe as escogidos de odas las li e a u as
-
eu opeas. Cada año leia a Esquilo en el ex o
o iginal g iego.
A
Shakespea e, al que p o esaba
una admi ación sin limi es, lo habia hecho obje-
o de p o undos es udios, conociendo incluso a
los pe sonajes más insigni ican es.
[
.
. .
1
Su ad-
mi ación po Balzac e a an eno me que quiso
esc ibi una c i ica ace ca de la ob a de aquél,
La Comédia humaine,
an p on o como hubie a
inalizado su
o
b a económica
1
.
.
.
1
Ma x leía en
odas las lenguas eu opeas. Al cabo de seis me-
ses de habe empezado a ap ende uso lo
do-
minaba ya has a el pun o de pode ec ea se en
la lec u a de los poe as
y
no elis as usos que
más ap eciaba: Pushkin, Gogol, Sched in.
An-
selmo Lo enzo:
Me habló de li e a u a españo-
la,
que conocía de allada y p o undamen e, cau-
sándome asomb o lo que dijo de nues o ea-
o an iguo cuyo his o ia, icisi udes y p og e-
sos dominaba pe ec amen e».'
También ue al
*
Nascu en el 1943, és ca ed a ic in e í de me o-
dología de les ciencies socials a la Facul a d'Econb-
miques de Valladolid. Ha publica :
Ensayos sob e
G amsci,
Ba celona, 1977;
In oducción a la ob a de
Lenin,
Ba celona, 1978;
Con ibución a la c i ica del
ma xismo cien i icis a,
Ba celona, 1984.
H. M.
ENZENSBERGER,
Con e saciones con Ma x
y
Engels,
2
olúmenes, ad. cas ellana: Ba celona, Ana-
g ama, 1974.
pa ece un buen a icionado a la músi~a.~
Pe o el conjun o de sus e lexiones sob e e-
mas li e a ios
y
a ís icos ocupa sólo un peque-
ño espacio en una ob a, como se sabe, más bien
ex ensa. Si se descuen an los ex ac os oma-
dos de la
Es é ica
de F ied ich Theodo Vische
a la cual dedicó cie o iempo en e
1857
y
1858
y a los que no añadió ningún comen a io
c í ico que se cono~ca,~ el olumen o al de su
p oducción esc i a sob e emas de es é ica
y
poé-
ica apenas suma un cen ena de páginas ag-
men a iamen e dis ibuidas en ensayos económi-
cos, his ó icos o sociológicos, así como en la co-
espondencia con amigos, compañe os
y
cole-
gas de la época. De esos agmen os el más la -
go, po lo demás, es á dedicado a comen a un
d ama his ó ico-li e a io de Fe dina d Lassalle
de nulo elie e en la his o ia de la li e a u a ale-
mana. A endiendo a es os hechos, se comp en-
den, po an o, las ese as exp esadas po algu-
nos c í icos sob e la legi imidad de basa ahí
una «es é ica ma xis a». Po ello es p e e ible a
odos los e ec os habla de eo ía o e lexión
ma xiana sob e a e
y
li e a u a o, aún más sen-
cillamen e, de las opiniones de Ma x al espec o.
De
su
in e és po Bach da cuen a F anziska
Ku-
gelman: «Po aquel en onces nos encon ábamos en
los p ime os días de Semana San a y mis pad es le
oga on que el Vie nes San o escucha a con eiios la
Pasión seg ín San Ma eo,
de Bach. Ma x lamen ó no
pode asis i
a
la audición, a pesa de que e a un g an
en usias a de la música en gene al y de Bach en pa -
icula , pe o el Jue es San o a más a da debía p ose-
gui iajen. De cie o p u i o nacionalis a en sus p e-
e encias musicales in o ma W. Liebknech : «Ma x
sol ó unas pa a adas de en usias a alabanza a la ciencia
y la música alemanas, a i mando que ningún o o país
había sido capaz de engend a músicos como Bee ho-
en, Moza , Handel
y
Haydn; que los ingleses, los
cuales no enían música, se encon aban en el ondo
muy po debajo de los alemanes, e c.». El es imonio es
de ab il de 1854. Luego la opinión de Ma x debió
cambia algo, a juzga po sus e e encias despec i as
a Wagne y al público alemán que lo aclamaba cada
año. Los es imonios de la Kugelmann
y
de Liebk-
nech es án ambién en la ob a ci ada de
H.
M.
En-
zensbe ge .
G.
Lu~Ács,
«Ka l Ma x y F ied ich Theodo Vis-
che », en
Apo aciones a la his o ia de
la
es é ica,
ad.
cas ellana. México, G ijalbo, 1965. An es de Lukács
había llamado la a ención sob e es e pun o M.
A.
Li -
schi z.
En la o mación del jo en Ma x que en 1835
deja T é e is pa a inicia los es udios uni e si-
a ios en Bonn se supe ponen las in luencias de
la cul u a ilus ada alemana y emas p opios del
oman icismo en auge. De en e los in é p e es
de Ka l Ma x p obablemen e ha sido Hen i Le-
kb e quien más ha esal ado los mo i os o-
mán icos de su ob a ju enil as eándolos luego
en los esc i os de madu ez. No es casual, po
an o, que el olumen p ime o de la an ología
que Le kb e p epa ó conjun amen e con No -
be Gu e man pa a Gallima d en
1963
-es o
es, en un momen o en el que los e o nos al o-
man icismo no e an la moda del día- se ab a
con el ó ulo de «Élan oman ique». Bajo és e se
incluye la céleb e ca a esc i a po Ma x a su
pad e en no iemb e de 1837. Po ella -y po
o os ex os agmen a ios de en onces que se
han conse ado- sabemos de la pasión idea-
lis a del jo en es udian e uni e si a io quien,
no obs an e, ya a inales de 1837 se e a sí mis-
mo como un indi iduo en si uación de ánsi o,
como un homb e aún impulsado po la sensibi-
lidad lí ica pe o al mismo iempo insa is echo
del a o con las musas y au oc í ico espec o
de sus p opios in en os de cons ui un sis ema
ilosó ico-dialéc ico cuya úl ima p oposición
-según econoce allí- no e a sino
el comien-
zo del sis ema hegelian~.~
Du an e aquellos años uni e si a ios el jo en
Ma x dedicó cie o iempo a la his o ia de la
li e a u a, a la eo ía li e a ia y a la c eación
poé ica. En el o oño de 1835, en Bonn, asis ió
a las con e encias de Augus Wilhelm Schlegel
sob e his o ia de la li e a u a an igua; se in e e-
só po la mi ología g iega; adop ó la cos umb e
-que ya no abandona ía- de esc ibi amplios
ex ac os de ob as que iban
a
con o ma sus
gus os:
Laoocon e
de Lessing,
E wing
de Sol-
ge , la
His o ia del a e an iguo
de Winckel-
mann; eleyó a Home o
y
a Eu ípides, se ace có
a O idio y -p obablemen e du an e el e ano
K.
MARX,
Oeu ~es choisies
(ed.
N.
G~l e man
y
H.
Le eb e), omo
1,
Pa ís, Gallima d, 1963,
pág.
11
y
SS.
La
aducción que apa eció en aquella edición
ancesa es agmen a ia. C . C.
MARX
y
F.
ENGELS,
Ob as undamen ales
(ed. de
W.
Roces). Esc i os de
ju en ud: México, FCE, 1982, pág. 5-13.
de 1837- es udió la
Es é zca
de Hegel.' Hegel
e a pa a el en onces idealis a ich iano Ma x «el
enemigo», omán icamen e odiado po la pesada
melodía de un sis ema que epele al jo en i me-
men e de e minado a undi ciencia y a e
y
a
saca la pe la pu a a la luz del sol.
Pa a es e Ma x, que aún no ha cumplido los
ein e años, la ida en gene al es subje i idad
apasionada, exp esión de la ac i idad in elec-
ual, a i mación de la p opia pe sonalidad.
Y
su
es ado anímico el de un jo en a do oso que aca-
ba de descub i un mundo nue o, el mundo del
amo po Jenny on Wes phalen,
emb iagado
de nos algias
pe o -en la medida en que la mu-
je amada queda lejos- acío de espe anzas. La
na u aleza, la ac i idad u bana, las mismas ma-
ni es aciones a ís icas le pa ecen melancólica-
men e ex e io idades ías
y
is es:
ni
siquie a
el a e e a an bello como Jenny.
Es e en usias-
mo amo oso encon ó su exp esión p ime a, co-
mo suele ocu i , en la poesía lí ica.
Mues as suel as de los poemas esc i os po
Ka l Ma x a Jenny on Wes phalen du an e el
pe íodo be linés, en 1836-1837, han llegado
has a noso os; ambién se han conse ado ag-
men os de un ela o sa í ico i ulado
Esco pión
y
Félix
y de
un
d ama an ás ico inacabado,
Ou-
lalzem.
Pe o buena pa e de esos an eos li e a-
ios ue p on o des uida po el p opio au o ,
según cons a en la ci ada ca a al pad e.6 El
as-
go común de aquellas c eaciones -a juzga po
lo que se ha publicado, po los comen a ios dis-
pe sos de Ma x y po algunos es imonios indi-
ec os- es la exal ación idealizada y desmedida
de los sen imien os con o mas y mo i os habi-
uales del ambien e omán ico alemán de en on-
ces: la negación y )huida del p esen e en endidas
como exp esión de la audacia indi idual, la aspi-
ación a la libe ad abs ac a e ilimi ada, la en-
soñación, la a acción po una na u aleza desen-
cadenada y an opomo izada, la isión del des-
j
F.
LIFSCHITZ,
La iloso ía del a e en Ka l
Ma x,
Ba celona, Fon ama a,
1982,
pág. 13
y
SS.
La ci ada edición de
ROCES
de los
Esc i os de
ju en ud
ep oduce una no a de Eleano Ma x-E e-
ling publicada en la
Neue Zei
(año
16,
.
1,
n.O
1,
co espondien e
a
1897), en la que decla a ene en
su pode es cuade nos de poesías de Ma x echados
en 1836. Hay aducción cas ellana de los agmen os
de
Esco pión
y
Félix
(Ba celona, Tusque s, 1971) y de
Oulanem
(en
El
desconocido Ka l Ma x,
ed. de
R.
Pay-
ne: Ba celona. B ugue a, 1975, págs. 73-102).
ino humano en lucha cons an e con ue zas
mis e iosas, e c.
Así en el siguien e agmen o de un poema de-
dicado a Jenny:
«En uel o audaz en es idu as de uego
iluminado el o gulloso co azón
dominan e, lib e de yugo y a adu a,
a anzo po amplios salones con i me paso,
a ojo an e u az mi dolo
y como á bol de la ida nacen los sueños.»
O
en es e o o i ulado
El iolinis a:
«Toco pa a el ma emb a ecido
que se es ella con a el acan ilado
pa a cega mis ojos y que a da mi co azón
y
que mi alma esuene en el ondo del
[In ie no.»
O
en es e pasaje de
Oulanem:
«Noso os somos simios de un dios
[indi e en e.
Tengo que a a me
a
una ueda en llamas
y
baila gozoso en el cí culo de la e e nidad.
Si exis e algo que de o a
sal a é a su seno aunque des uya el mundo,
des oza é con pe manen es maldiciones
el mundo que se in e pone en e mí mismo
y el Abismo.»
Se ha que ido e en es as composiciones del
jo en Ma x ecos y suge encias, más o menos
amo iguados, del jo en Schille , de Goe he, de
Ho mann, de No alis.'
Y
desde luego, no es
nada imp obable que aquel uni e si a io ena-
mo ado que esc ibe con desmesu ado alien o
omán ico se impusie a an al os, y aun dis an-
es, modelos. Lo que log a, en cambio, son e -
sos -como esc ibie a Meh ing hace ya iem-
po-
omán icos en el ono sin la magia p opia
del oman icismo;
aunque ambién -se ha aña-
dido- sin el mis icismo, el gus o medie alizan-
e y el nacionalismo que ca ac e iza on, como
implicaciones ideológico-polí icas, al oman icis-
mo alemán de en onces. En cualquie caso, en
Esco pión
y
Félix
y en
Ozllanem
es posible as-
ea las lec u as que deja on huella en el jo en
Ma x: el in e és po Shakespea e, u ilizado com-
Da id
MCLELLAN,
Ka l
Ma x.
Su
ida
y
sus
ideas, Ba celona, C í ica,
1977,
pág.
30
y
SS.
pa a i amen e y en un sen ido humo ís ico; el
a o con los emas de la
His o ia del a e an i-
guo
de Winckelmann; el conocimien o de los
T is ia
de O idio; y, sob e odo, la a acción
po el ema de Faus o.
Y
jun o a ellas, los ó-
picos p opios de la sensibilidad de época: la
idea de que no se puede ya poe iza pa a c ea
una epopeya, la idealización de I alia, las i o-
nías sob e el ilis eísmo:
«Escuchad: soy un seco y seden a io íilis eo,
un homb e que llama a las cosas po su
nomb e
y
se acues a odas las noches pa a despe a
cuando uel e la mañana, y que cuen a las
[ho as
has a que llegue la úl ima
y
el eloj se
[de enga.
Pe o sabed que yo, un ilis eo au odidac a
engo ideas p opias
y
colecciono pensamien os
como os pod íais colecciona pied as o a ena,
y
se me ocu e que quien no conoce
su o igen puede descub i que iene o o.»
La ensión in e io que al jo en Ma x le p o-
dujo la búsqueda del
e dade o eino de la
poe-
sia
y, jun o a ella, la cap ación del pun o de
is a de la concepción cien í ica (es o es, ilosó-
ica) del momen o, con la consiguien e endición
in elec ual an e «el enemigo» (el sis ema hege-
liano), acabó en una c isis dep esi a du an e al-
gunos meses de 1837. Al sali de ella Ma x e a
ya, como se ha dicho, bas an e au oc í ico es-
pec o de las p opias ap i udes poé icas: e sus
en a i as en es e campo como la ma e ializa-
ci6n de cie o calo emo i o, no exen o de exu-
be ancia, pe o sus poemas p ime os le pa ecen
inmode ados y sin o ma, alsamen e espon á-
neos e in elec ualis as, e ó icos. Con odo, o-
da ía en la ca a al pad e, cuando na a su p o-
pia c isis ju enil, no ha acabado de acep a en
su ue o in e no la decisión de abandona el a-
o con las musas; y el hecho de que en 1841
busca a y consiguie a la publicación de un pa
de aquellos poemas en una e is a be linesa
mues a la con inuidad de un in e és que en ese
espacio de iempo se ha ido decan ando cada
ez más hacia la i onía y la exp esión sa cás-
ica en cie o modo co ec o a de la desmesu a.
Pod ía deci se, pues, que en esos años que
an de 1838 a 1841 se con o ma ya de ini i a-
men e el alan e épico de Ma x y su dis ancia-
mien o espec o de la lí ica omán ica. Sin o-
má icamen e, el Club de los Doc o es ha sus i-
uido en su ida al Club de los Poe as del que
o mó pa e en Bonn.
A
ello debió con ibui ,
además de la consciencia de las p opias limi a-
ciones poé icas, la p esión pa e na y la o mali-
zación del comp omiso con Jenny en la medida
en que ambas cosas equilib a on la pasión amo-
osa del uni e si a io.
A
p incipios de los años
cua en a el in e és de Ma x po el oman icismo
es p incipalmen e el del es udioso. Luego, en la
época de la
Gace a Renana
él
mismo con ibui-
ía a po encia un nue o ipo de lí ica, la lí ica
polí ica cuya exp esi idad dejó su huella en los
momen os, ya más espo ádicos, en que el Ma x
adul o uel e al ema del amo , de su amo po
Jenny on Wes phalen. En es as piezas de la
co espondencia con Jenny -algunas de ellas
muy he mosas- es posible eencon a a un
Ma x muy apasionado en el que la desmesu a
de la exp esión ju enil ha sido pasada po el a-
miz de la au oi onía con o mas que hacen e-
co da el a o con Heine:
Re elado a de la con igu ación de es e alan-
e épico de Ma x es la o ma en que hizo en e
al u u o de la «mise ia alemana» en
1843,
una
ez p ohibida po el gobie no la publicación de
la
Nue a Gace a Renana.
A nold Ruge le esc i-
be en onces eco dando las palab as de Hol-
de lin en el
lype ion: Resul a du o, pe o hay
que deci lo, po que es e dad: no conozco pue-
blo alguno an desquiciado como el alemán. Ves
a esanos, pe o no es homb es; pensado es,
pe o no homb es; seño es
y
sie os, jó enes y
pe sonas madu as, pe o no homb es.
Es
como un
campo de ba alla, en que encon amos, ampu-
ados
y
e uel os, manos, b azos
y
oda clase de
miemb os, con la sang e de amada, cuajándose
en e la a ena.
Ahí
basaba Ruge una isión pe-
simis a, desespe anzada, del u u o e oluciona-
io en Alemania. Ma x, que acababa de comu-
nica su in ención de casa se y que,
sin cae en
«El mundo also
y
co up o concibe los ca ac e-
es de odos los homb es igual de alsos
y
co up os.
¿Quién de mis muchos amigos calumniado es
y
con
lengua de se pien e pudo jamás acusa me de posee
ocación pa a ep esen a el p incipal papel de aman e
en un ea o de segunda clase?
Y,
sin emba go, es
e dad. De habe enido una pizca de ingenio, esos
in elices hab ían pin ado a un lado "las elaciones de
p oducción e in e cambio"
y
a o o a
mí
mismo de
odillas an e i..
.»
el oman icismo,
asegu a que es á enamo ado
de
pies a cabeza
y
con la mayo se iedad del mun-
do,
le con es a en un ono comple amen e dis-
in o, an alejado de la lamen ación como del
op imismo ingenuo. Pasa po al o la ci a de Hol-
de lin, pe o no po que echace aquella e dad
(su ca a, mi que ido amigo, es una buena ele-
gia,
un can o une al que le qui a a uno el es-
pi o),
sino po que piensa que la elegía no
es
la
o ma en que hay que hace en e al u u o:
Dejad que los mue os en ie en a sus mue os
y
los llo en. Es una sue e en idiable la de los
p ime os que pene an en la nue a ida; esa
sue e se á la nues a.
Es e pun o de is a que consis e en i a la
aíz de las cosas -po lo que hace al caso: a la
aíz de la «mise ia alemana»-, en p o undiza
la c í ica adical de lo dado, de lo exis en e, pa-
a desde ella encon a las azones que pe mi-
en ebasa la angus ia exis encial, el pesimismo
desespe anzado, es obse able ya en la c udeza
con que aquel Ma x, que es á abandonando a un
iempo la c eación li e a ia y la posibilidad mis-
ma de dedica se a la ida académica, echaza la
conclusión polí ica de Ruge. En e ec o, el can o
une a io inspi ado en la in uición lí ica de Hol-
de lin, la elegía que le qui a a uno la espi a-
ción es, sin emba go, «absolu amen e nada» des-
de la 6p ica que Ma y ha empezado a adop a ,
es o es, desde la pe spec i a de la lucha po la
ans o mación polí ica y social. Así, de la mis-
ma mane a que un año an es le pa ecía inadmi-
sible y has a inmo al el a amien o angencia1
de la nue a o ma de e el mundo, del socia-
lismo y del comunismo, po pa e de los li e a-
os de endencias libe a ias que colabo aban en
la
Nue a Gace a Renana
y exigía en consecuen-
cia un es udio comple amen e dis in o y
más a
ondo del comuni~mo,~
c ee aho a que hay que
dis ingui en e el can o une a io del iejo
mundo y el es udio pa icula izado de las condi-
ciones que han de conduci al nue o. Es e pun-
o de is a, di ec amen e elacionado con las co-
nocidas esis sob e Feue bach, iene implicacio-
nes pa a la conside ación ma xiana de la poesía
del u u o y eapa ece casi li e almen e en
El
18
B uma io de Luis Bonapa e:
Ca as a A nold Rune del
30-XI-1842
de ma o
de
1843,
en
Esc i os
de-
ju en ud,
ed. ~i .,'~á~s.
445
y
687.
«La e olución social del siglo
XIX
no pue-
de oma su poesía del pasado, sino sólo del
u u o. No puede empeza consigo misma
sino una ez sup imidas odas las supe s icio-
nes que a an al pasado. Las an e io es e o-
luciones necesi a on odas una ememo ación
his ó ico-uni e sal pa a pode engaña se ace -
ca de su p opio con enido. La e olución del
siglo
XIX
iene que deja que los mue os
en ie en
a
los mue os con obje o de pode
ella llega a su p opio con enido.»
Esos pasos nos si úan ya an e la concepción
del Ma x adul o.
El
pun o de is a his ó ico-ma e ialis a en la
comp ensión de las mani es aciones a ís icas y
li e a ias iene, en p ime luga , una pun a po-
lémica exp esamen e di igida con a la enden-
cia a conside a la ob a a ís ica como un p o-
duc o au ónomo de la consciencia, es o es, inde-
pendien emen e de su inculación a cie as o -
mas del desa ollo social.
A
esa endencia, ca-
ac e ís ica de los sis emas idealis as en las dis-
in as a ian es en onces conocidas, alude Ma x
cuando se p egun a e ó icamen e si acaso Aqui-
les es compa ible con la pól o a y el plomo, y la
Iliada
con la p ensa y la máquina de esc ibi .
Pe o ya años an es, en la
Ideologia alemana
y
en el con ex o de la c í ica a las exage aciones
de S i ne sob e la indi idualidad única del a -
is a, había esbozado su icien emen e el ema.
En
e ec o, después de e e i se al hecho de que
muy pocos de los escos de Ra ael ue on
«ejecu ados» exclusi amen e po el p opio a is-
a Ma x añade:
~[S i ne l se igu a aue Ra ael ~in ó
sus
cuad os independign em;n e de la diiisión del
abajo que en su iempo exis ía en Roma
[.
.
.I
Pe o Ra ael, ni más ni menos que cual-
quie o o a is a, se hallaba condicionado po
los p og esos écnicos del a e log ados an es
de
él,
po la o ganización de la sociedad
y
la
di isión del abajo den o de
su
localidad,
y
inalmen e, po la di isión del abajo en o-
dos los países con los que su localidad man e-
nía elaciones de in e cambio. El que un indi-
iduo como Ra ael desa olle su alen o de-
pende en e amen e de la demanda, la
cual,
a
su
ez, depende de la di isión del abajo
y
d
las condiciones de cul u a de los homb es que
de ello se de i an.»
'O
Como an os o os apun es de Ma x dedica-
dos a la explicación de enómenos a los que
se suele llama sob es uc u ales, ambién és e
es á muy lejos de oma a la economía como
Deus ex machina
del análisis. Pues el condicio-
namien o que en el caso de Ra ael ep esen a
la o ganización social y la di isión local
y
egio-
nal del abajo en su época se encuen a me-
diado po o os ac o es, como son an e odo los
p og esos de la écnica a ís ica y las condiciones
de cul u a de sus con empo áneos. Si po lo ge-
ne al cuando se a a de la explicación de un e-
n6meno polí ico Ma x solía de ene se en la es-
imación de las ins ancias sob es uc u ales an-
es de apela a los ac o es socioeconómicos más
básicos,"
en el caso de las mani es aciones a is-
icas n.o sólo ue cau o en la aplicación del
mé-
odo sino además muy explíci amen e an imeca-
nicis a en cuan o a las o mulaciones me odoló-
gicas de ipo gene al.
De modo que la a i mación
del concep o de que el modo de p oducción de
la ida ma e ial condiciona el p oceso de la ida
espi i ual no puede oma se sino como una di-
lucidación p elimina , de o den gené ico, de la
cual se segui á la posibilidad de un mejo cono-
cimien o global del pasado
y
del p esen e de
los homb es
si y sólo si
en el análisis conc e o
del enómeno de que se a e se cuen a con la
base empí ica, la documen ación
y
los conoci-
mien os más ap opiados al caso. Con iene no
da po supues o es o úl imo, ya que p ecisa-
men e su suposición -y co espondien e ol i-
do- es una de las causas de la u ilización del
mé odo como pasapo e pa a odas las especu-
laciones en o no a la economía
y
la sociedad en
que lo ecie on ob as a ís icas, sin llega
a
o-
za siquie a la na u aleza de es as úl imas.
Y
ni
'O
K.
MARX/F. ENGELS,
La ideología alemana.
ad. cas ellana: Ba celona, G ijalbo, 1970,
págs.
468-
469.
l1
En
ese
sen ido
a
la
obse ación de
M.
Sac is-
án
sob e los a ículos dedicados po Ma x
a
los
acon-
ecimien os polí icos de España:
K.
MARX/F. ENGELS,
Re olución en España,
ad.
cas ellana:
Ba celona,
A iel, 1970
(3.=
ed.).
La obse ación de
M.
S.
es á en
el p ólogo,
pág.
14.
Lo mismo podiía deci se del mé-
odo pues o en
p ác ica
po
MARX
en
El
18
B uma io
de Luis Bonapa e.
qué deci iene que no exis e ninguna azón de
peso pa a pensa que el uso indisc iminado de
un pasapo e al ayude a gus a la ob a li e a ia
o a ís ica en mejo es condiciones que las que
puede p opo ciona el in e nalismo adicional,
la c í ica que se ocupa exclusi amen e de o mas
y écnicas o la compene ación simpá ica con el
espí i u del a is a.
Dejando a un lado, pues, el hecho de que
ambién en e quienes compa en el pun o de
is a del ma e ialismo his ó ico en la conside a-
ción del a e
y
de la li e a u a cada cual es cada
cual -con su o mación, sus igno ancias, sus
conocimien os écnicos y sus gus os-, hay que
añadi que pa a Ma x la ubicación sociológica
del hecho a ís ico cons i uye
una di icul ad me-
no .
Incluso el ema
gene al
de la elación de-
sigual en e el desa ollo de la p oducción ma e-
ial y el desa ollo de la p oducción a ís ica no
le pa ece especialmen e di ícil de ap ehende .
Tal ez po eso luego de enume a en la In o-
ducción a los
G und isse
una lis a de pun os
que «no deben se ol idados» en la in es iga-
ción p epa a o ia del
Capi al,
lo elige pa a se
abo dado inmedia amen e en el apun e que si-
gue a es a enume ación. Se a a del céleb e
agmen o sob e el a e g iego y la sociedad
mode na. Se plan ea allí el p oblema de que de-
e minadas épocas de lo ecimien o del a e no
gua dan elación con el undamen o ma e ial de
la sociedad. Es el caso de los g iegos o de Sha-
kespea e compa ados con los mode nos. El a-
zonamien o de Ma x en ese paso es como en e-
co ado y queda además sin conclui : se dice
que a
a
habla se del a e g iego
y
luego de Sha-
kespea e
en su elación con la Ápoca del p opio
Ma x, pe o en ealidad la a gumen ación se li-
mi a a los g iegos sin da ninguna o a explica-
ción. Pese a ello, hay ahí un pa de e lexiones
a las que con iene a ende .
Una de es as e lexiones es de o den me odo-
lógico
y
iene a deci que la di icul ad que plan-
ea la desp opo ción men ada consis e sólo
en
la o mulación gene al
de las con adicciones:
pues o que suele admi i se con acilidad que
cie os géne os a ís icos sólo son posibles
sob e
la base de
un
es udio no e olucionado del desa-
ollo a is ico,
no hay azón de ondo pa a
ex-
aña se de que exis a desp opo ción en e el
conjun o de la es e a a ís ica y el desa ollo ge-
ne al de la sociedad. La explicación de es e ú1-
imo hecho no exige o a cosa que una delimi-
ación de planos. Po eso -a gumen a Ma x-
an p on o como aquellas con adicciones
son
es-
peci icadas,
ya han sido acla adas.
Pa a el es u-
dioso mode no que sabe delimi a los planos
del análisis, la especi icación en el caso conc e o
del a e g iego es sencilla: la mi ología g iega
ue, además del a senal de aquel a e, su e e-
no p opio,
su
ma e ial; pe o la isión de la na-
u aleza y de las elaciones sociales que
si e
de base
a la an asía g iega y a su mi ología
no
es
ya
posible
en la sociedad capi alis a con sus
máquinas de hila au omá icas, e oca iles, lo-
como o as
y
elég a os eléc icos,
de mane a que
con el maquinismo y la semiau oma ización
-concluye, aunque de o ma in e oga i a, ese
paso- desapa ecen las condiciones pa a la poe-
sía épica.
Sin emba go, la delimi ación me ódica del
p oblema y la especi icación sociológica de que
el a e y la épica g iegos se hallan inculados a
cie as o mas de desa ollo social no esuel en
la di icul ad p incipal, a sabe : que aquéllos si-
gan p opo cionando goce a ís ico y se les con-
inúe eniendo como modelos. De es a obse a-
ción a anca un segundo apun e, muy b e e, de
ca ác e psicosociológico cuya sus ancia es la si-
guien e. El dis u e del homb e madu o con la
ingenuidad del niño le lle a ía a a a de ep o-
duci en un plano más ele ado su e dad. Es el
esquema explica i o his ó ico~dialéc ico habi ual
en Ma x, el mismo esquema po el cual la aspi-
ación
al
comunismo y a la igualdad del homb e
con empo áneo enlaza con el ecue do del comu-
nismo p imi i o. Pe o de la misma mane a que
en el ámbi o de la sociedad en gene al cons i u-
ye una ingenuidad el deseo de ep oduci sin
más una in eg ación social p opia de o as condi-
ciones socioeconómicas, ambién en el plano
del a e se ía me o in an ilismo el que el hom-
b e madu o p e endie a con e i se de nue o en
niño. No sólo: incluso en el dis u e con la in-
genuidad del niño, es o es, en el place es é ico
que le p opo ciona al homb e con empo áneo la
comp ensión de la in ancia de la humanidad
cuen an, po así deci lo, las a inidades elec i-
as. Ma x p e ie e los niños no males a los ma-
leducado~
y
a los niños p ecoces,
y
a ándose
de pueblos conside a que los g iegos pe enecen
p ecisamen e a la p ime a ca ego ía.'*
Tal es el p ocede habi ual en Ma x. No obs-
an e, ol iendo aho a al ex o de la In oduc-
ción a los
G und isse,
se puede suge i la hipó-
esis de que el inespe ado excu so ace ca del a -
e g iego y la sociedad mode na al ez se deba
a que es á esc i o sólo un pa de meses después
de que se le pidie a un a ículo (que no llegó a
edac a como al) sob e es é ica pa a
New
Ame ican Cyclopaedia,
momen o en el cual
Ma x consul a la
Es é ica
de Vische y uel e
de paso sob e uno de los p oblemas que más
pa ecen habe le p eocupado:
l3
el de la o ma
de su p opia ob a económica.
El hecho, en cam-
bio, de que anuncia a allí mismo un apun e pa-
alelo ela i o a Shakespea e y los mode nos, y
luego no lo esc ibie a, es más di ícil de explica
si se iene en cuen a no sólo la a ición de Ma x
po oda la ob a de Shakespea e sino ambién
sus e e encias a és e en o os luga es. (Hay
que pensa que in e umpió su discu so en los
g iegos po que el a amien o de la elación de
los mode nos con Shakespea e hubie a compli-
cado su explicación de la pe manencia del goce
es á ico a pa i de la a acción del homb e ma-
du o po la in ancia his ó ica de la humanidad?
Sea de ello lo que ue e, pa ece cla o:
1
.O
que
pa a Ma x el ema de la conexión en e p oduc-
ción ma e ial
y
p oducción in elec ual es un
asun o complejo cuyo a amien o exige en oca
la p oducción ma e ial bajo una o ma his ó ica
especí ica, condición gene al és a que esul a á
pa icula men e di ícil y, po an o, necesi ada
de la mayo conc eción cuando se a a de ma-
ni es aciones a ís icas y li e a ias;
2."
que la
endencia a alo a posi i amen e las ob as a -
l2
K.
MARX,
Lineas undamen ales de la c i ica
de la economía polí ica,
Ín oducción, OME-21, págs.
34-36.
l3
In o ma sob e es o
G.
LUKÁCS
en
Apo aciones
a
la
his o ia de la es é ica,
ci ., págs. 264-265. Más
da os al espec o en
M.
RUBEL,
Ch onologie de Ma x,
Pa ís, Gallima d, 1963 (hay aducción cas ellana: Ba -
celona, Anag ama, 1972). La pe ición de Ch. Dana
consis ía en que Ma x esc ibie a la oz «Es é ica»
de
la
New Ame ican Cyclopaedia
en una página. En ju-
nio de 1857 Ma x consul aba la
Es é ica
de Vische .
De una ca a de Ma x a Engels en esas echas se de-
duce que el p ime o conside ó imposible desa olla
el ema en una página. En agos o, esc ibía, en cambio,
la In oducción a los
G und isse
que e mina con el
apun e sob e el a e g iego.
ís icas
y
li e a ias p e é i as cons i uye un e-
nómeno social explicable
desde
la sociedad ca-
pi alis a
y en su ma co,
es o es, como conse-
cuencia de los e ec os mo ales de la base ma e-
ial de dicha sociedad, pe o que es e explicable
deseo de e o na al pasado iene p ecisamen e
en sus mani es aciones li e a ias
y
a ís icas as-
pec os con adic o ios que han de alo a se
apa e;
3."
que po mo i os a ios, aún po di-
lucida su icien emen e, Ma x elacionó en dis-
in as ocasiones
y
de mane a nada ob ia la e-
lexión sob e emas a ís icos y li e a ios con la
p eocupación po la o ma que había de da a
la ob a de su ida, cuya emá ica económica (o
si se p e ie e: económico-sociológico-his ó ica)
no pa ece en p incipio jus i ica semejan e cone-
xión.
Y,
sin emba go, hay a ios es imonios ine-
quí ocos de que esa conexión exis ió
y
de que
Ma x concedió a la misma una impo ancia na-
da anecdó ica. Po consiguien e, se puede acla-
a algo de cada uno de los pun os an e io es
empezando po ella. Es ya sin omá ico que al
pone se a es udia la
Es é ica
de Vische , Ma x
p es a a mucha a ención a la es uc u a de la
ob a ano ando con cuidado da os ela i os a la
o ma de la misma, a su composición y a la ma-
ne a en que ue p esen ada al público lec o . En
una ca a di igida a Lassalle con echa
22/21
1858 acla a que es e in e és iene que e con la
o ma a da pa a su publicación a lo que luego
se ia
el Capi al.
En p incipio el modelo de cua-
de nillos en que ue apa eciendo la
Es é ica
de
Vische le pa ece, en ese momen o, a Ma x
la o ma más ap opiada pa a acili a la búsque-
da de edi o pa a la p opia ob a. Pe o no se a-
a sólo del p oblema ma e ial del esc i o que
opa con obs áculos pa a da a conoce su pen-
samien o. La di icul ad de Ma x en esa época
es de mayo en idad: la en ega de su manus-
c i o se e asa p ime o po una en e medad,
luego po que iene que dedica se a o os a-
bajos pa a gana se la ida,
y,
sob e odo
y
un-
damen almen e, )po que no acaba de encon a
la o ma ap opiada pa a el inmenso ma e ial que
ha ido acumulando. Así se lo comunica nue a-
men e a Lassalle
el
11/11/1858:
Pe o
la e -
dade a causa
es és a: enía an e mi el ma e ial;
no se a aba ya más que de la o ma. Pe o en
odo lo que esc ibía el es ilo me dejaba sabo
a
en e medad hepá ica.
Y
engo mo i o doble
pa-
a no pe mi i le a es e esc i o es opea se po
causas médicas
[
. .
.
l.
Da o ma al ma e ial.
La p eocupación no es
anecdó ica ni pasaje a. Cuando un año después
apa ece
El o igen de las especies
de Da win,
Ma x que an posi i amen e alo ó, como se
sabe, el con enido de la ob a no deja de ano a
c í icamen e
la osca mane a inglesa
de su ex-
posición;
l4
y cuando en
1873
pasa e is a a
las c í icas que desde su apa ición se hicie on
al p ime olumen del
Capi al
dedica los más
du os epí e os a los p o eso es alemanes de eco-
nomía que se me ie on con su es ilo. La indigna-
ción de que da mues as en ese caso no sólo le
impulsa a llama «bocazas y pa os eales» a los
ep esen an es de la li e a u a «p o eso al ge -
mano-nacional-libe al» de en onces, sino a con-
apone a és a -y a pone lo po esc i o, cosa
muy poco ecuen e en Ma x- las opiniones
elogiosas ace ca de la o ma de su ob a exp esa-
das po o os
especialis a^.'^
En un cien í ico
que en ese mismo con ex o ha decla ado que
nadie condena á más se e amen e que yo mis-
mo los de ec os li e a ios de
El Capi al pa ece
e iden e que la mani es ación de indignación
y
o gullo se debe a algo que le ha ocado p o-
undamen e el alma. Ese algo es sin duda la sub-
es imación de los es ue zos
y
de los su imien os
que le ha cos ado da o ma a su ma e ial.
Pues bien, si se jun a el in e és po la es-
uc u a o mal de la
Es é ica
de Vische y la
con esión hecha a Lassalle sob e la e dade a
causa del e aso en la en ega del manusc i o
de su ob a con la doble c í ica, a la mane a in-
glesa de Da win y a la o ma ge mánica de los
p o eso es de economía ulga , se iene ya una
p ime a ap oximación, po ía posi i a
y
ne-
ga i a, de lo que buscaba Ma x en cuan o a
la
o ma de su ob a, y que en
1865
comunicó del
modo más cla o a Engels:
No puedo, sin em-
El 19/12/1860 Ma x esc ibe a Engels: «Po
más que exp esado oscamen e a la inglesa he aquí el
lib o que con iene los undamen os his ó ico-na u ales
de nues a mane a de e ».
Y
el 16/1/1361 a Lassalle:
«La ob a de Da win es muy impo an e
y
pa a mí es
ap a como base en las ciencias na u ales de la his o ia
de la lucha de clases. Na u almen e, hay que deja a
un lado la osca mane a inglesa de exposición». Las
dos ca as epi en casi li e almen e una ap eciación an-
e io de Engels (ca a a Ma x del 12/12/1859).
15
K.
MARX,
El
Capi al,
OME-40,
pág. 16 (Epílo-
go a la segunda edición).
ba go, en ia lo que sea en an o que no enga
an e mi odo el abajo e mznado.
Cualesquie a
que sean las insu iciencias de mis esc i os, ie-
nen el mé i o de cons i ui un odo a ís ico
comple o, y
no llego a ella más que no publi-
cando nunca nada que no es é en e amen e e -
;: inado en mi mesa.16
De la p eocupación po da o ma al ma e-
ial a la búsqueda del odo a ís ico comple o. Se
comp ende que, con un pun o de is a así,
El
Capi al
queda a sin e mina (aunque hubo
ambién o as azones coadyu an es); pe o eso
mismo in i a a ela i iza o as opiniones so-
b e la escasa a ención que Ma x p es ó a la
o ma de las mani es aciones ideológicas. Segu-
amen e Paul La a gue exage aba un poco al de-
ci que Ma x comp endía las cosas al modo del
dios de Vico; pese a lo cual, cap ó muy bien la
in e elación exis en e en él en e pene ación
analí ica
y
búsqueda de la o ma a ís ica. Su
desc ipción co esponde, en e ec o, a lo que es
habi ual al habla del abajo del a is a:
Nunca
es aba [Ma x] con en o con su abajo, lo mo-
di icaba con inuamen e
y
siemp e le pa ecia que
lo que plasmaba quedaba muy po de ás de la
idea. El es udio psicológico de Balzac.
Le che
d'oeu e inconnu,
po cie o plagiado po Zola,
causó en él honda imp esión po que desc ibía
sen imien os que el mismo Ma x habia expe i-
men ado. En es a ob a un pin o genial se a o -
men a de al o ma po el deseo de ep oduci
las cosas an exac amen e como se e lejan en
su
men e, que pule y e oca su cuad o una
y
o a
ez has a que al in esul a que no ha c eado
sino una masa in o me de colo es, la cual sin
l6
Ca a a Engels del 31/7/1865, ep oducida pa -
cialmen e en
K.
MARX-F. ENGELS,
Tex os sob e
la
p o-
ducción a is ica,
Mad id,
A.
Co azón, 1976, pág.
43.
La
ca a, además de exp esa la angus ia de Ma x po su
si uación económica, mues a una ez más que la p eo-
cupación po la o ma es muy cen al. En ella Ma x
hace un balance op imis a de su p opio abajo cien í-
ico: «Me quedan po esc ibi es capí ulos pa a ha-
liza la pa e eó ica; después de lo cual end é que
esc ibi el cua o lib o, la his o ia de la li e a u a, lo
que es ela i amen e la pa e más ácil, pues o que
odos los p oblemas son esuel os en los es p ime-
os lib os, siendo el cua o más bien una epe ición de
los o os bajo una o ma his ó ica». Pese a lo cual, si-
gue e asando la publicación, p ecisamen e po que bus-
ca el « odo a ís ico». Sob e es o ambién
M.
RUBEL,
Ch onologie de Ma x,
ci .
emba go ep esen a a
SUS
ojos elados la
más
pe ec a ep oducción de la ealidad."
En suma, ya es as pocas no as sob e la p u-
dencia en la aplicación del mé odo a las mani-
es aciones espi i uales, la complicación del
ínculo en e la base ma e ial de la sociedad
y
los p oduc os a ís icos,
y
la búsqueda del odo
a ís ico pa a el modo de expone las in es iga-
ciones cien í icas, sugie en que las an as eces
ci adas ca as del iejo Engels,la cuyo obje o es
comba i el economicismo y el mecanicismo, han
de en ende se más como p ecisiones que como
ec i icaciones de un mé odo; o, si así se p e ie-
e, como ec i icaciones de la ulga ización de
un pun o de is a, el de Ma x, po discípulos
poco cau os, mal in o mados o p es os a eem-
plaza el siemp e penoso abajo de la in es i-
l7
La desc ipción p ocede de los ecue dos pe so-
nales de Paul La a gue publicados po
Die Neue Zez
en 1891.
C .
K.
MARX/F.
ENGELS,
Tex os sob e la p o-
ducción a is ica,
ci ., Apéndices, pág. 195. También
11.
M.
ENZENSBERGER,
Con e saciones con Ma x
y
En-
gels,
ed. ci . omo 1, pág. 277. El ela o de Balzac pa-
ece, e ec i amen e, habe imp esionado a Ma x pues o
que él mismo ecomienda su lec u a -y la de
Melmo h
éconcilié-
en una ca a a Engels del
25
de eb e o
de 1867 con es e comen a io: «Son dos pequeñas
che s
d'oeu e,
plenas de una deliciosa i onía».
la
A.
C.
Schmid (27/10/1890): «Po an o, si
Ba h c ee que negamos odas y cada una de las epe -
cusiones de los e lejos polí icos, e c. del mo imien o
económico, lucha con a molinos de ien o». A.
J.
Bloch
(21/9/1890): «Según la concepción ma e ialis a de la
his o ia, el ac o que
en úl ima ins ancia
de e mina
la his o ia es la p oducción y la ep oducción de la
ida eal. Ni Ma x ni yo hemos a i mado nunca más
que es o. Si alguien lo e gi e sa diciendo que el ac-
o económico es el
único
de e minan e con e i á
aquella esis en una ase acía, abs ac a, absu da».
A
F.
Meh ing (14/7/1893): «Todos noso os hemos
ca gado po de p on o el acen o -y no u imos más
emedio que ca ga lo- sob e la de i ación de las e-
p esen aciones ideológicas polí icas, ju ídicas
y
de o a
na u aleza, así como de las acciones mediadas po es-
as ep esen aciones, a pa i de los hechos económi-
cos básicos. Al hace lo así descuidamos el aspec o o -
mal po el del con enido: descuidamos el modo
cómo
se o iginan esas ep esen aciones, e c.» Ya Lukács, al
comen a la ca a de Engels a Meh ing, hablaba de «au-
oc í ica in undada» y de «delicada c í ica al p opio
Meh ing es ida de au oc í ica»
(Apo aciones a la his-
o ia de
la
es é ica,
ci . pág. 450).
gación pa icula izada po la mala abs acción
que se legi ima a sí misma con e e encias cons-
an es a la lla e maes a. La his o ia de siemp e.
La his o ia de siemp e -como ecue da En-
gels en una de es as ca as que se acaban de men-
ciona - es que en los comienzos de un pensa-
mien o nue o se descuida la o ma pa a a en-
de al con enido. También pod ía habe se dicho
de o a mane a y con igual e dad a ándose de
Ma x: en los comienzos se in en a da espues-
a a emas o p oblemas conside ados esenciales
y, como no se puede deci odo de odo, se de-
jan a un lado emas ya a ados po o os o di-
ícilmen e abo dables sin es udios pa icula es.
La o a pa e de la his o ia de siemp e es que
los he ede os, con inuado es o discípulos del
pensado eno ado ienden, como es na u al,
a
amplia el pun o de is a de és e p ecisamen-
e a aquellos ámbi os poco o nada ocados, y en
ese es ue zo de ampliación piden a eces al
maes o espues as a p egun as que po mo-
des ia cien í ica, desconocimien o o al a ma e-
ial de iempo aquél no pudo sino esboza o
a a ma ginalmen e.19
En lo que hace a nues o ema hay oda ía
un pa de pun os muy elacionados en e sí
a
los que Ma x dedicó cie a a ención, siemp e
en el ma co de su in es igación económica y so-
ciológica. El p ime o es el de la especi icación
del ca ác e de la p oducción li e a ia y a ís-
ica en el capi alismo, de acue do con el p inci-
pio que c i ica la abs acción especula i a y exi-
ge conc eción his ó ica. El segundo se e ie e a
algunos aspec os de la isión omán ica del mun-
do -señaladamen e a la nos algia ,po la pleni-
ud pe dida- en an o que o ma de mani es-
l9
El p oblema se complica cuando el pensado
eno ado es a la ez undado de un mo imien o socio-
polí ico, aunque lo sea pa cialmen e en con a de su o-
lun ad. Yendo al caso: se pide a Ma x una poé ica
sis ema izada en unción de los in e eses cul u ales de
la clase ob e a. Pe o es o -po azones a ias, en e
ellas la que más cuen a: no e a ema cen al pa a
él-
no es u o a su alcance. La opinión sob e el
F anz on
Sickingen
de Lassalle pe mi e hace se una idea ela i a
a los c i e ios gene ales de Ma x ace ca de la age-
dia, pe o no gene aliza ; po o a pa e, Ma x p o-
yec ó esc ibi de enidamen e sob e Balzac pe o no
llegó a hace lo. De ahí que aquella pe ición conlle-
a el iesgo de con e i en poé ica desa ollada
al-
gunos
de los a gumen os acla a o ios de cie as p e-
e encias es é icas, conside adas como las más ade-
cuadas pa a las necesidades po sa is ace .