La Religión como práctica simbólica
Abstract
Camps, Victòria
Full text
LA RELIGIÓN COMO PRACTICA SIMBÓLICA
Vic o ia
CAMPS
Ni el eísmo ni el a eísmo son ac i udes
de nues o iempo. Pasó la época de los
c edos y los dogmas, como pasa on las c í i-
cas adicales a los p esupues os de los símbo-
los de la e; c í icas que aían de la mano una
compensación: el es ue zo imagina i o y
c eado de las ideas e oluciona ias. Hoy, el
cansancio, la deso ien ación, la ince idum-
b e y el acío, el emo de que ya odo haya
sido dicho y p obado, no in i an sino a esqui-
a cualquie iesgo eó ico y quizá ambién
p ác ico.
Po odo ello, desde al clima desespe an-
zado , me ece se aplaudido el in en o de
<( e olución eó ica)) (así la cali ica, y dice
bien, A angu en en el p ólogo) ensayado po
Al edo Fie o en
Sob e la eligzon.'
Ob a de
ca ác e eminen emen e en a i o y explo-
a o io -el í ulo ya lo deja en e e -, pe o
no menos inno ado a
y
suge en e, que se
o ece como ((desc ipción empí ica)) a la ez
que (( eo ía c í ica)) (no dogmá ica ni eoló-
gica, p ecisa el au o , y ya e emos el sen ido
que adquie e al p ecisión); es udio mo i a-
do no po el in e és de sal a o condena al o
cual o ma de eligión, sino po una cons a-
ación lúcida que obliga a epensa la na u a-
leza misma del hecho eligioso: la cons a a-
ción de que las expe iencias eligiosas ya no
se dan en es ado pu o, sino que hay que
as ea las en o alidades sociales más com-
plejas; la cons a ación -como él mismo
obse a- de que se en igo a eo no es
menos di ícil que no se lo.
Una de las muchas i udes anspa en es
en el discu so de Fie o es el o den y cla idad
de mé odo. Es ya un ópico inú il a i ma que
no hay desc ipción asép ica de la ealidad:
an es de inicia el ecuen o de los hechos
empí icos con iene aco a el campo de es u-
dio y comp ome e se on ológica y semán i-
camen e con el enómeno po in es iga .
Así, el p ocedimien o aquí p e e ido es el de
elabo a «una eo ía social de lo eligioso a
pa i de una eligión conc e a, el c is ianis-
mo,
y
en una sociedad de e minada, la de
Occiden e; y eso omando en conside ación
los ein e siglos de his o ia de la adición
'
Al edo
Fie o,
Sob e la eligión. Desc ipción
y
eo ía,
Tau us,
Mad id,
1979.
c is iana (pág.
32).
((Opción es a égica)),
aduce el au o , que sin duda de e mina á el
ipo de eo ía de i ada de ella,
y
que iene
condicionada po la hipó esis -co obo ada
luego y desa ollada po ex enso en el úl imo
capí ulo- de que el c is ianismo es la eli-
gión p opiamen e dicha, el ((p incipal
analo-
gado))
y
c i e io de designación de cualquie
o o enómeno (( eligioso)).
A
dicho pun o
de pa ida hay que añadi la olun ad de
si ua se po encima de las in es igaciones
enomenológicas
y
eológicas al uso, de no
de ene se en la me a ((desc ipción)) ni en la
me a « eligión», an es p oba una ((explica-
ción» capaz de encuad a el enómeno eli-
gioso den o de una his o ia más amplia de la
sociedad occiden al.
Una p ime a pa e
desc @ i a
del enóme-
no eligioso (el c is ianismo),
y
una segunda
explica i a
con igu an, pues, pe ec amen e
el esquema del es udio de Fie o. La pa e
dedicada a la desc ipción (y el au o insis e
en que ambién ahí se p opone supe a el
o malismo de las a ias eologías
y
enome-
nologías) iene el a ac i o de exp esa oda
la ambigüedad ence ada en los da os his ó-
icos del c is ianismo. Una se ie de concep-
os bipola es: iglesiaslsec as, eligión cle i-
call eligión popula , es ablecimien o/me-
sianismo, mues a el ca ác e ambi alen e de
unos hechos que sólo se consolidan ins i u-
cionalizándolos, a cos a de « acha »
y
censu-
a aquellas o mulaciones, pe sonajes o mo-
imien os que, a los ojos de lo «eclesial>>,
apa ecen como di e en es, sec a ios, an agó-
nicos y, en de ini i a, inau én icos. Conse-
cuencia de la es uc u a equí oca del c is ia-
nismo es su bipola idad uncional; así, la
eligión de Occiden e ha cumplido la doble
unción
«a es a a ia/con es a a ia,
conse -
ado alp og esis a, au o i a idhumanizan-
e, opio/p o es a» (pág.
90),
de donde no se
deduce la ácil conclusión de que uno de
ambos polos es más pu o
y
genuino que el
opues o, pues ambas unciones son sólo
signi ica i as en la medida en que se con a-
ponen
y
condicionan mu uamen e. Más que
la con i mación de una supues a iden idad
o igina ia del c is ianismo -esc ibe Fie-
o- impo a a e igua cómo y po qué se
p oducen las di e sas mu aciones: es ob io
que odo cambio supone una in idelidad.
Has a aquí la pa e desc ip i a del hecho
c is iano, que, po supues o, p eludia la eo-
ía que le sigue. En la exposición y p opues a
eó ica, Fie o asume dos supues os ma xia-
nos: la de e minación de la conciencia po la
ealidad socioeconómica, y la p imacía de la
p axis, insis iendo de nue o en que ambos
p incipios no encuen an su e i icación só-
!o en el hecho c is iano, sino en o os a ios
aspec os de la sociedad occiden al.
De acue do con el p ime p incipio, el
c is ianismo apa ece como
ideología
seg ega-
da po unas de e minadas es uc u as econó-
micas y sociales; el segundo supues o -la
p imacía de la p axis- p oduce, en manos
de Fie o, una concepción mucho más nue-
a: la del c is ianismo como
p ác ica simbó-
lica,
núcleo y esis del lib o. En e ec o,
c eencia
y
p ác ica
han sido y son los dos ac o es
cons i uyen es de oda eligión. De la hipó-
esis del c is ianismo como ideología Fie o
ha deducido una obse ación de especial
in e és: dado que la eligión c is iana es un
p oduc o, ni ascenden e ni au ónomo, de-
pendien e de unos p ocesos sociales y eco-
nómicos, las ideas y concep os c is ianos son
po na u aleza equí ocos. Es deci , las mis-
mas palab as si en pa a a ala y legi ima
si uaciones di e gen es, como lo mues a el
análisis del concep o ((Dios)), cobijo de ideas
comple amen e an agónicas: el Dios de la
Edad Media no es el nues o, el Dios de los
op imidos no es el de los pode osos, el Dios
de los encedo es no es el de los encidos. En
cie o modo, hay que a i ma que ((Dios))
ca ece de sen ido, no po que no enga e e-
en e, sino po que cambian los con ex os
que po encian su campo semán ico.
Aho a bien, la e dade a apo ación de
Fie o se encuen a en la ya aludida segunda
e ien e de la eo ía: la concepción del
c is ianismo como
p ác ica simbólica.
Ahí es
donde la conside ación ma xis a de lo eli-
gioso queda supe ada, desde ella misma,
dada la p eponde ancia de la p axis en ese
pensamien o. Sin emba go, el análisis ma -
xis a, demasiado obsesionado po euni pie-
zas que encajen en el modelo base/ideología,
no ha sabido inco po a su p opia esis al
es udio de la eligión, p escindiendo con ello
de la impo an e epe cusión p ác ica de
oda c eencia, componen e no menos me e-
cedo de a ención an o del c is ianismo
como de o as eligiones. Al ampa o, pues,
de una eo ía de doble ca a, Fie o no ocul a
sus p opósi os: pa i , sí, del ma xismo, pe o
sin deja se condiciona po él, y e idencia
con cla idad su p e e encia po o a explica-
ción libe ada del co sé supe es uc u a1 o
ideológico. Así, a i ma: ((el esquema base/
ideología ale pa a lo que p imo dialmen e
ha sido concebido, a sabe , pa a analiza los
discu sos y las concepciones de la ealidad;
pe o no ale pa a hace en a den o de él
odos los p oduc os sociales. En pa icula ,
los p oduc os simbólicos -y no sólo los
sis emas de pa en esco- no encajan en el
esquema)) (pág.
180).
¿Cómo hace , pues,
una eo ía de la p ác ica simbólica? Al in en-
a lo, Fie o pa ece que empieza a dis an-
cia se de lo p opiamen e eligioso o c is ia-
no (aunque esa obse ación se ía ya un
p ejuicio con a el que a eme e ía su p o-
pio pun o de is a) pa a ija se más en lo
é ico, o en lo é ico-polí ico. ¿A qué se debe el
desplazamien o? Sin duda, a la acepción
inicial de ((p ác ica)) como ((momen o me-
diado en e la necesidad y su sa is acción:
necesidad
(y
conciencia de la misma) -p ác-
ica (o abajo)- sa is acción o libe ación-
(pág. 183). El p incipio mo o de la p ác ica
-sigo pa a aseando- es el su imien o, la
insa is acción y con adicción de las p opias
necesidades, y la me a, la educción o supe-
ación de las mismas po la cons ucción de
un mundo más humano. Sólo lo que si e al
in de humaniza y emancipa al homb e es
(( ec a p axis)), cuyos c i e ios (opina Fie o,
con en idiable op imismo) son his ó ica-
men e modulables: ((es posible in es iga
pa a cada sociedad y pa a cada g upo huma-
no cuáles son las p ác icas con o mes al in
humanizan e y libe ado )) (pág. 186). An e
a i mación an segu a y con iada, sólo se me
ocu e p egun a : ¿es posible? y, si lo es, ¿po
qué no lo hacemos?
A
di e encia de la p ác ica económica y la
polí ica, la p ác ica simbólica es á di ec a-
men e o denada a la au o ans o mación del
homb e. Aho a bien, cab ía supone que
den o de eso llamado en gene al ((p ác ica
simbólica)) debe ían dis ingui se unas p ác-
icas simbólicas c is ianas. P egun amos:
i
hay
una p ác ica simbólica (( eligiosa)) di e en e
de la p ác ica simbólica sin más? Fie o
pa ece apun a que no. Pues odo sis ema
simbólico iende a sa is ace una aspi ación
básica: la aspi ación de sen ido, la o dena-
ción de la exis encia indi idual y colec i a, el
cumplimien o de unas exigencias no sa is e-
chas ni po la ans o mación económico-
polí ica ni po el bienes a de i able de la
abundancia de bienes de consumo. A e i-
gua si el c is ianismo se econoce .en una
se ie de p ác icas his ó icas y en un o den
simbólico di igidos a ese in emancipado es
el in in en ado pa a supe a la conside a-
ción de la eligión como simple discu so
ideológico. La dema cación en e simbolis-
mo y eligiosidad no es ácil, ya que oda
eligión u iliza símbolos y cualquie símbo-
lo es suscep ible de in e p e ación eligiosa.
En úl imo é mino, lo que ha dado has a
aho a un signi icado eligioso a los simbolos
es
la emisión de és os ( ep esen aciones de
una ausencia) a una ascendencia di ina,
cuyos azos empí icos o his ó icos no son
sino débil e incie o e lejo de una ealidad
inap ehensible. Fie o, sin emba go, pa ece
que e esqui a esa úl ima e e encia me a-
empí ica, ac i ud desde luego consecuen e
con la esis man enida a lo la go de oda la
ob a de que la c eencia es indisociable de la
p ác ica, y és a, la (( ec a p ác ica)) que aspi a
a la libe ación social y humana, es y debe se
((polí ica)). La insis encia del au o en no
incidi en una eo ía eológica o enome-
nológica se comp ende mejo aho a si se
iene en cuen a que desde ambas pe spec i-
as la eligión es is a
sólo
como <( eligión)).
Cie o que hay en el c is ianismo ges os y
i os simbólicos pu os (el bau ismo, la euca-
is ía), más o ien ados a una ans o mación
in e io del p ac ican e o a la comunica-
ción de és e con la di inidad, pe o -explica
Fie o- ((la conjunción de una simbólica
y
una polí ica debe se obse ada no en cada
uno de los símbolos, omados dispe sa y
aisladamen e, sino en su sis ema y o alidad))
(pág. 209). Es innegable que muchos de los
es ue zos ac uales po ea i a la p ác ica
eligiosa p opugnan el camino in e so: man-
ene unos i os al pa ece i enunciables y
busca les un sen ido en un odo que discu e
ajeno a ellos.
Nadie puede es a en desacue do con la
esis de que la p ác ica simbólico- eligiosa
poco es si le al a el eco de la acción polí ica,
cuya medida de ec i ud es á en ese ambiguo
ideal de humanización, c ea i idad
y
emanci-
pación. ¿Es, en onces, necesa io, iene algún
obje i o man ene la c eencia en algo así
como la di inidad ascenden e o inmanen-
e? Si el alo y la e dad de la c eencia
eligiosa se lo da la p ác ica de i ada de ella,
¿no esul a inú il y supe lua oda c eencia
que no se eduzca a la e y la espe anza, o el
deseo an sólo, en una exis encia más sopo -
able? En una palab a, ¿qué necesidad ene-
mos de eo-logía? Pienso que Fie o da
uel as a dichos in e ogan es, especialmen-
e cuando, al inal del lib o, enca a la di icul-
ad de de ini
((10
eligioso)); así esc ibe: ((las
eligiones cons i uyen o mas his ó icas,
con ingen es, in e cambiables y sus i uibles
po o as o mas no eligiosas de a ende a
exigencias, ellas ya i educibles, insus i ui-
bles y no con ingen es, de sen ido y simboli-
zación.
O
ambién, pa a enuncia lo con una
me á o a lingüís ica, lo eligioso se encuen a
a ni el no de g amá ica
o
sin axis de una
sociedad, sino de habla suya e ec i a en
ac o)) (pág. 243). Dicho de o a o ma: el
signi icado del lenguaje eligioso (o de la ex-
pe iencia eligiosa, que es lo mismo) lo
de e mina su p agmá ica, la cual no puede
se inmu able pues o que se inse a en una
de e minada o ma de ida social. Si eco -
damos que en el ((P elimina )) del lib o se ci a
la ase de Nie zsche: ((nunca nos za a emos
de Dios, pues o que c eemos aún en la
g amá ica)), el pá a o ecién ci ado pudie a
in e p e a se como acica e a la p e ensión
wi gens einiana de una eligión sin eología,
sin palab as, sin un discu so eó ico doc i-
na io que p econdicione el signi icado de sus
p opios símbolos. La eligión, exigencia de
sen ido, e ía cumplida su unción no como
in eg ado a de la ealidad social, an es bien
como desin eg ado a de un o den que nunca
llega a e leja el ideal p opugnado. En de i-
ni i a, la eligión así en endida no se ía sino
una o ma en e o as -o quizá cualquie
o ma- de sa is ace la necesidad de sen ido
o la exigencia de ans o mación del homb e
y del mundo. Toda mani es ación del pensa-
mien o con e icacia p ác ica -la ciencia, el
a e, la polí ica-, en la medida en que
espondie a a ese impe a i o de sen ido,
se ía un hecho eligioso.
En ningún modo pienso que quepa cali i-
ca la esis de Fie o de (( educcionis a)). T as
la mue e de Dios, el uni e so eligioso se
di umina e ec i amen e en el más gene al de
((10
simbólico)). Fie o se esis e a doblega se
sin palia i os a la llamada ~~secula ización~~,
aunque
sí
econoce un p oceso ob io de
«desc is ianización)); po el con a io, elige
e ene el é mino (( eligioso)) pa a designa
a aquellas o mas de ida que po encian la
condición simbólica del homb e y es able-
cen la mediación en e la eligión pa icula
(que puede segui siendo el c is ianismo) y la
eo ía gene al. Decisión eó ica la suya, en
e ec o, pe o no menos ((p ác ica simbólica)),
pues, en de ini i a, (( eligión)) es aquí y desde
siemp e la de inición misma de ((símbolo)), la
ep esen ación de una ausencia; sólo en la
medida en que esa ausencia siga siendo
sen ida
y
padecida en el mundo de hoy
y
de
mañana, sólo mien as queden huecos po
llena , pod á p osegui el discu so eó ico
y
p ác ico ((sob e la eligión)).