Naturaleza y sociedad : la reformulación actual de un viejo debate
Abstract
Perinat, Adolfo; Lemkow Zetterling, Louis
Full text
NATURA,LEZA Y SOCIEDAD: LA REFORMULACION ACTUAL DE UN VIEJO DEBATE La historia de este número monográfico de <(Papers)> arranca de una preocupación por el impacto que sobre las ciencias humanas est6 causando la pujanza teórica de la biologia en sus diversas ramas. Es una influencia no fácil de valorar, por 10 manos en cuanto a sus consecuencias a medio plazo. Sea cua1 fuere la historia de la relación entre las ciencias sociales y las ciencias de la vida (y en lats páginas de este número afloran numerosos episodios que la ilustran), la coyuntura actual se caracteriza porque 10s biólogos se han arrogado el derecho de dar explicaciones desde su terreno a cuestiones que convenciona1mente estaban reservadas a sociólogos, psicólogos y antropólogos. Los científicos sociales no se cierran en banda ante una honesta tentativa de simbiosis entre campos del saber. Ya hace tiempo que la biologia tiene zonas comunes, pacificarnente compartidas, con la, psicologia y la antropologia (neurobiologia, psicofisiologia, genética y comportamiento, antropologia física ...) Lo que les ha irritado profundamente (y tarnbién inquietado) es la actitud de algunos biólogos, sobre todo aquellos que desfilan tras 10s estmndartes de la sociobiología. La reacción de muchos científicos sociales ha sido la de quien repele la <tinvasión de 10s birbaros,. Dejando aparte invectivas y argumentaciones, más viscerales que racionales, la gran generalidad ha aceptado el desafio. Un primer resultado
<<Papers)>: Revista de Sociollogia a corto plazo ha sido someter a revisión y a discusión muchos conceptos de las ciencias humanas para filtrar hasta donde les afectan las pretensiones explicativas de la biologia. Creemos que, desde este ángulo, el trabajo de depuración y de demarcación ha sido ingente y fructifero. Los cientificos sociales han contado además con la valiosa ayuda de 10s filósofos. Frente a las tradiciones durkheimiana y watsoniana, repletas de ramalazos antiespiritualistas, son ellos quienes nos hablan sin pudor de sentimientos, intenciones, conciencia, conceptos que 10s biólogos no necesitan para explicar el comportamiento animal y que nosotros sí necesitamos para explicar enteramente el comportamiento humano. A fuerza de pregonar la sobriedad explicatoria mucho es de temer que les hayamos puesto a 10s biólogos las cosas <(en bandejan. Pese a todo esto, estamos lejos de sugerir que la biologia no tenga absolutamente nada que: decir en el dominio de las ciencias humanas. El corazón del debate es, en estos momentos, discernir qué puede aportar la biologia a un mejor conocimiento del hombre. Las circunstancias han hecho que la iniciativa haya partido de 10s biólogos. ~Habrian ido por otro camino las cosas si el primer paso lo hubieran dado 10s cientificos sociales? Es difícil imaginarlo. Si impertinente es el afán conquistador de unos cuantos biólogos pertrechados de su reduccionismo, no menos ingenu0 ha sido el proteccionisrno de 10s cientííicos sociales que siguen la letra el aforismo durkheimiano de 10s hechos sociales por 10s hechos sociales. Con estas premisas mucho habrá que forzar 10s conjuros que nos pongan al alcance la tan soñada interdisciplinaridad. Al planear este número convinimos desde el primer momento en evitar la afijaciÓn)> en el tema crispante de la sociobiologia. Bien es verdad que 10s sociólogos se sienten proclives a ajustar cuentas con ella, tanto por sus implicaciones ideológicas como por la no disimulada insolencia con que trata a la sociologia. Sin embargo, optamos por dar un tono más aecuménico)> a nuestra empresa y presentar un panorama sobre biologia y ciencias humanas en el que se analizan las interferencias de la primera con la sociología, la psicologia y la antropologia. Esto nos daria pie a fundamentar mejor la critica de la irrupción de la biologia en nuestros dominios. El articulo con que se abre este número responde a estas intenciones. En él ofrecemos, en frontispicio, una exposición sucinta y bastante completa del paradigma de Darwin en su versión actual. El evolucionismo est6 convirtiéndose en la espina dorsal de la biologia en este íinal del siglo xx. Creemos que para penetrar en el meollo del tema de la aproximación entre biologia y ciencias humanas es preciso entender el alcance y 10s limites de las proposiciones y corolarios de la teoria de la evolución de las especies que coloca en su Apice d Homo Sapiens. Junto a Darwin está Mendel: la
I Naturaleza y Sociedad genética es otra de las piezas que cierran el arco de la bóveda que se tiende desde la biología a las ciencias sociales. En el mismo articulo pasamos una rápida revista a las aportaciones que la etologia, la sociobiologia, y la ecologia hacen, indistintamente, a la psicologia, la sociologia y la antropologia. La segunda parte del número la constituyen cuatro articulos monográficos. En el primero, D. Greenwood, catedrático de Biologia y Sociedad de la universidad de Cornell, hace una fina crítica de ese mito del <(etern0 retorno)> que protagoniza el empeño biológico por fundamentar las ciencias del comportamiento en una noción de <tnaturaleza humana>> extraida de sus indagaciones cientificas. Seguidamente Sacramento Martí y Angel Pestafia, historiadora la primera e investigador en biologia molecular el segundo, someten a una critica implacable algunos de 10s conceptos biológicos que podrian servir de piezas justificativas de un orden social que vincula el statzrs de la mujer a su función reproductora. Ramon Valdés, profesor agregado de Antropologia de la UAB, nos ofrece un ameno, al par que incisivo, análisis de la mutua influencia entre la ecologia de 10s grupos humanos primitivos, su tecnologia y la evolución cultural. Su articulo sintetiza muy bien las inquietudes que orientan la moderna antropologia ecológica. Juan Martínez Alier, catedrático de Ciencias Económicas de la UAB, nos ofrece un análisis de la relación entre economía y fuentes de energia. La idea que sobrevuela sus reflexiones es que la teoria económica l es, por sí sola, incapaz de definir pautas que rijan la explotación de 10s bienes escasos únicamente en Eunción de un sistema de precios; es preciso introducir además un sistema de valores éticos. La tercera parte se extiende en una serie de comentarios de libros sobre I I el tema monográ6co que nos ocupa. No es un mero apéndice ilustrativo y menos ah de critica literarin. El lector podrá comprobar allí que el prudente distanciamiento que 10s <teditores)> del número hemos mantenido en el articulo de fondo se trueca, a ratos, en claras tomas de posición ante las nuevas formas de reduccionismo, particularmente el sociobiológico. Una de las mayores dificultades que afronta un trabajo de esta indole es la de encontrar la expresión justa que haga accesible a 10s científicos sociales el hi10 de argumentación que trenzan los biólogos. No estamos seguros de haber salido del tocdo airosos en la empresa. Es el dilema de quien se dirige a un públic0 c:ulto, universitari0 incluso, pero con formación básica diversa. Estamos convencidos, con todo, que una discusión seria desde las ciencias sociales sobre, por ejemplo, las proposiciones sociobiológicas exige un conocimieato no trivial de la biologia, en particular de la biologia de poblaciones. Muchos científicos sociales atacan a la sociobiologia por simplificar y banalizar la enorme complejidad de la interacción
upapers,: Revista de Sociologia humana y social. Tienen razón. Pero no hacen excesivo esfuerzo por entrar en el modo de razonamiento biológico, con 10 cua1 10s sociobiólogos tienen también razón al acusarles de tergiversar sus ideas. Es asf que hemos llegado a un diálogo de sordos. Por supuesto, no nos corresponde aqui suplir las lagunas de formación en biologia elemental de rnás de un lector. Eso es una tarea de bachiuerato y también de una universidad menos crispada en unos programas burocráticamente canalizados hacia campos del saber tan mal delimitados como bien defendidos. Para terminar, queremos dejar constancia de que nos hubiera encantado iniciar aqui una prolongada Esta de agradecimientos. Cuando, en revistas extranjeras, leemos articulos de calidad diversa que con frecuencia han sido escritos bajo 10s auspicios de una institución con una sigla de varias mayúsculas; con un <<grant>> o contrato identificable por mis mayúsculas y cuatro o seis números, se nos pone la cara de envidia por razones obvias. Lamentamos no poder citar a ninguna institución por haber financiado este proyecto. En todo caso, si que habria que agradecer la preparación remota del mismo a las instituciones que nos becaron con un año de estancia en USA (1977 A. Perinat y 1980 L. Lemkow), donde se perfilaron nuestros intereses en el tema de biologia y ciencias humanas. Estas instituciones son: la Comisión de Intercambio Cultural España-USA y la Fundació del Congrés de Cultura Catalana. Aparte las horas que haya podido contabilizar este trabajo, el capitulo de gastos más fuerte ha sido el de 10s libros. Nuestras bibliotecas universitarias son una desolación. La petición de libros, si el presupuesto las cubre, puede alargarse un año. El postrer recurso es encargarlos a titulo personal. Este trabajo, pese a las dificultades y carencias que hemos padecido en su confección, ha sido sumamente placentero. Muchos amigos universitarios a quienes hemos hecho participes de nuestro proyecto nos han animado a realizarlo. Les estamos agradecidos por su apoyo moral. Igualmente a 10s colegas del departamento de Sociologia que, ademls de depositar en nosotros su confianza, han contribuido con sus opiniones a perfilar las lineas generales de este proyecto. Agradecemos a la Biblioteca general de la UAB en la persona de su secretaria general, la señorita Pilar Palau, el habernos conseguido un libro en un tiempo récord. Y, por supuesto, agradecemos a todos 10s que han accedido a dedicar su tiempo y su pluma para que este número de <<Papers>> fuera una aportación digna y esclarecedora al tema de Biologia y Ciencias Humanas. ADOLFO PERINAT Lou~s LEMKOW Bellaterra, 30 septiembre 1982