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El caso de la economía social del mercado

Zammit, Ann; Gott, Richard

Abstract

Zammit, Ann; Gott, Richard

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EL CASO DE LA ECONOMIA SOCIAL DEL MERCADO Ann Zammit (The University of Hztll) Richard Gott (The Guardian) El articulo presenta algunas ideas provisionales que contribuyen a explicar el creciente interés en varios paises latinoamericanos, particularmente en Chile, por programas económicos basados en el modelo de la <teconomfa social de mercado>>. Si bien no faltaron 10s que se sorprendieron ante la sparición de dicho modelo de política económica, un detenido análisis muestra que tenia posibilidades de contar con la adhesión de regimenes militares que representaban el intento de las burguesias nacionales de reafirmarse en el poder tras ser atacados sus intereses por gobiernos precedentes. Además, las políticas económicas basadas en la <(economia social de mercado>> recibieron apoyo y estimulo por parte de un ya bien enraizado grupo de intelectuales y, en el caso de Chile, por parte de consejeros extranjeros, bajo cuya tutela proliferaron 10s intelectuales nacionales que abogaban por el modelo de <(economia social de mercado>>. El articulo suscita algunos problemas y debe ser considerado como el principio de un estudio más serio de este importante fenómeno. Papers: Revista de Sociologia 7 (1977) Los golpes militares raras veces se producen inesperadamente en América Latina. Varios dias antes, e incluso semanas, la población civil espera pasivamente y casi siempre con resignación mientras las fuerzas armadas efectdan 10s retoques finales al peor guardado secreto militar del año. Por último, tras un largo período de tensión, rumores e inspirdas filtraciones, la pesada máquina militar se pone en marcha, primer0 en 10s centros provinciales, más tarde en la propia capital. El ejemplo mis reciente, en Argentina el dia 24 de marzo de 1976, fue pco menos que una caricatura de un proceso habitual. El plan detallado del golpe comenzó después de Navidad y a tal extremo fue divulgado que 10s peridistas erm capaces de revelar el nombre del tema musical --en este caso Tchaikowskyque 10s militares tenfan intencibn de radiar entre 10s escuetos comunicados instando a la población a conservar la calma. También en Chile, en septiembre de 1973, el golpe que derroc6 al gobierno de Allende no fue ni con mucho un suceso inesperado. El tanquetazo del dia 29 de junio fue un aviso de 10 que se estaba tramando, y 10s militares ya se habían hecho con el control de las provincias meridionales -especialmente la ciudad de Temucodurante 10s primeros días de septiembre antes de que se apoderasen de Santiago y Valparaiso. En Uruguay, al iniciarse aquel año, en febrero, las fuerzas armadas dieron Mgicamente un paso mis en el larguisimo y bien dirigido proceso que les habia llevado desde 10s cuarteles hasta la vanguardia del palenque político. Y en Bolivia, en agosto de 1971, la caída del gobierno del general Juan José Torres era esperada y pronosticada por casi todos. Pero si bien 10s militares latinoamericanos han conocido considerables dificultades en mantener en secreto sus planes logísticos, en cambio, la naturaleza de sus programas económicos y politicos y su exacta coloración ideológica han constituido con frecuencia un secreto celosa y magistralmente guardado. El dia 3 de octubre de 1968 las fuerzas armadas peruanas tomaron el poder en 10 que parecía ser una tentativa convencional para impedir una victoria de Apra en las elecciones programa- apapers>>: Revista de Sociologia das para junio de 1969. Sin embargo, al cabo de una semana 10s militares ordenaron la expropiación de la filial de la Standard Oi1 de New Jersey y se embarcaron en un programa de reformas radicales y nacionalistas --que incluian la Ley de Bancos, que establecia una participación extranjera en 10s bancos inferior al 25 %, asi como la Ley de Reforma Agrariademasiado conocidas para ser mencionadas aquí. Baste con decir que 10s cambios cogieron por sorpresa a casi todo el mundo. El hecho de que un extens0 y poderoso sector de las fuerzas armadas peruanas se habia adherido a las directrices y opiniones del Partido Demócrata Cristiano no habia recibido demasiada atención por parte de la prensa antes del golpe.' De hecho el impacto del golpe peruano en 10s círculos políticos e intelectuales de América Latina fue tan fuerte que 10s comentaristas empezaron a descubrir soldados <cprogresistas)> en 10s lugares más inverosímiles. <(La via militar hacia el socialisme)> se convirtió en un concepto absolutamente respetable, adoptado especialmente por ciertos partidos comunistas adictos a Moscú, que ofrecieron su ayuda a generales progresistas nacionalista~ en Ecuador, Panamá y Honduras, mucho antes del golpe de abril 1. Los cambios sociales en Perú durante 10s veinte aiios que precedieron al golpe militar quedaron reflejados en las tendencias desarrollistas modernizadoras de las fuerzas armadas, y han sido muy bien descritas por Julio Coder en su trabajo ctCrisis política y populismo militar)>, en el libro colectivo Perú hoy (México: Siglo XXI, 1971). Señala el autor: <(El cambio operado en las fuerzas armadas entre el cuartelazo de 1968 y el golpe institucional de 1968, se inserta dentro de las transformaciones sociales que el país ha experimentado en ese lapso. Estas transformaciones han modificado el cuadro de las relaciones socides y de poder, diversificándolas y desatando nuevas fuerzas imposibles de controlar bajo la mecánica tradicional. Ellas arrancan fundamentahente del proceso de urbanización iniciado entones, que produjo el desquiciarniento de la sociedad rural tradicional y de sus grupos dominantes, con la consiguiente pérdida de las bases politicas de la "oligarquia". De esta manera se haria patente una crisis de hegemonia política, con la consiguiente falta de kgitimidad del sistema en su totalidad. Asociados a estos cambios sociales ocurridos en el país, las orientaciones ideológicas y normativas de la oficiaiidad se vieron "modernizados", bajo un tinte desarrollista, animadas por el sector y la visión técnico-profesional y por 10s cambios propiciados por las fuerzas armadas norteamericanas en relación con el papel neutralizador que debe cumplir la institución castrense de 10s paises subdesarrollados ante 10s procesos de movilización política y de insurgencia popular. De esta suerte, 10s militares se constituyeron en el únic0 factor capaz de controlar políticamente la situación y de procurar, a través de una reestructuración de la sociedad, recomponer a un nuevo nivel el sistema de dominación. Para ello, dos son 10s ejes sobre 10s que se mueve este régimen militar: la modernización del sistema capitalista por intermedi0 de la manipulación tecnocrática y la neutraiización de la movilización política, que permitirian una relegitimación del sistema socid en su integridad., (Pp. 88-89.) Economia social de mercado de 1974 en Portugal, que dio renovada credibilidad a la idea. Incluso en el Chile de Allende se nutrieron varias ilusiones acerca de 10s <(militares progresistas)>, basadas sobre todo en el mito, tan generalmente aceptado, de la neutralidad, pasividad y carácter pacifico de las fuemas armadas y al que acordaba auténtico respaldo la figura del comandante en jefe <<constitucionalista>>, el general Carlos Prats. Durante las semanas que precedieron al golpe se hablaba del peligro de un <(golpe fascista)>, pero en verdad pocas personas creían realmente en la inminencia de una ruptura constitucional susceptible de aplastar la democracia chilena durante una generación. Lo mismo ocurrió en Uruguay, en dmde la mayor parte de la izquierda se equivoc6 gravemente al juzgar la relación de fuerzas en el seno de las fuerzas armadas. Varios meses después de febrero de 1973, alin se creia en la posibilidad de que 10s <tnacionalistas progresistas>> empezasen a dominar. Si bien habia muy pocas ilusiones respecto a la naturaleza del golpe del coronel Hugo Banzer en Bolivia en agosto de 1971 -que estaba claramente inserto en 10s deseos y ambiciones de la oligarquia cruzeñala participación en el gobierno Banzar de Víctor Paz Estensoro, viejo caudillo del MNR, constituyó una verdadera sorpresa. El propósito de esta introducción consiste en subrayar la evidente imprevisibilidad del matiz politico de 10s golpes militares que han afectado a América Latina durante la pasada década. Naturalmente, si miramos retrospectivamente, todo parece encajar. El golpe en Argentina parece completar el rompecabezas, en la concerniente al cono sur. Toda América Latina, a excepción de Colombia, Venezuela y las Guayanas, se halla en la actualidad bajo control militar. Los historiadores del futuro que investiguen el siglo xx se darán cuenta de que en la década de 10s setenta, asi como en la década de 10s treinta, 10s militares tomaron el poder en América del Sur con el fin de hacer frente a una situación derivada de la aplicación de pasadas políticas económicas y exacerbadas, por no decir creadas, por la recesión del sistema capitalista internacional, que tal vez ha producido resultados más desastrosos en la periferia que en las metrópolis. Ahora la situación parece clara, pero en aquellos momentos esta claridad brillaba por su ausencia, ante todo a causa de un insuficiente análisis de las fuerzas sociales, económicas y politicas que se manifestaban en cada país y en el rnás amplio escenari0 internacional. En Chile, por ejemplo, aunque se dedicó considerable tiempo y esfuerzo durante 10s años de la Unidad Popular a la discusión y examen de 10 que se describia como <(la realidad nacional>>, el debate únicamente giró en torno a cuestiones tales como el campesinado, 10s obreros de la industria, las mujeres, y el estado de la economia. Un año después del golpe, varios intelectuales chilenos declararon que el país habia cambiado hasta el punto de que <(Papers)>: Revista de Sociologia ellos ya no 10 reconocian. Asi es, se habia hecho irreconocible, pero para un observador imparcial es obvio que el general Pinochet y sus hombres representan igualmente una importante parcela de <(la realidad chilena)>, una realidad cuyo peligro fue ignorado por la mayor parte tanto de políticos como de intelectuales. De hecho, la aparición de dichos soldados <<neanderthalenses)> desde 10s más profundos y en su mayor parte desconocidos albores de la experiencia histórica de Chile, constituyó una sorpresa, pero quizás fue una sorpresa aún mayor para muchos la decisión de embarcarse en una política económica de desenfrenada libertad de empresa, denominada <{economia social de mercado,. Después de todo Chile, ya en 1939, habia promovido la creación del Corfo -la entidad que pretendia fomentar la participación estatal en la economia-, y fue asimismo durante 25 años la sede de la CEPAL, organismo dependiente de las Naciones Unidas cuyas teorias de planificación y desarrollo inspiradas en la intervención del Estado se habian convertido en ortodoxia en casi todo el Continente. Todo eso fue barrido repentinamente, y 10s militares adoptaron sin miramientos una dirección completamente distinta ante la consternación de varias personalidades politicas (tales como Orlando Saenz o Eduardo Frei) que podian haber sido sus aliadas. La doctrina de la economia social de mercado en su definición inicial aboga por la sustitución de 10s programas gubernamentales intervencionistas por politicas económicas denominadas <(responsables)> que actúan con y a través del mercado para alcanzar objetivos sociales más amplios. La economia de mercado social se opone a 10s conceptos colectivistas de centralización y de socialismo de Estado (término que se emplea para designar el sistema de propiedad pública y servicios sociales caracteristico en pdses capitalistas tales como Gran Bretaíía y Francia). El apuntalamiento ideológico capitalista de la economia social de mercado es evidente. La libertad de poseer propiedades y de dedicarse a la producción de bienes y servicios se considera como una finalidad válida de por si. Se considera asimismo como condición esencial para las demás libertades: libertad de elección de educación, sanidad, vivienda, trabajo, ahorro, medios de comunicación, información y, desde luego, libertad política. La doctrina de la economia de mercado cree que entre todos 10s demás sistemas es el que proporciona el campo de aplicación mis adecuado para el desarrollo material, social y cultural en condiciones de libertad. En realidad, intérpretes británicos de la doctrina de la economia social de mercado la catalogaron recientemente de acapitalismo competitiva)> basada en la inocente creencia de que una mayor conlíanza en 10s mecanis- Economia social de mercado mos de mercado dispersaria el poder económico por toda la sociedad, confinando al Estado a actuar como Arbitro. Trazar 10s origenes y 10s éxitos de la economia social de mercado como rama de la política económica seria más fácil si Chile fuese el Único caso. Pero 10 cierto es que la denominada economia social de mercado, que cuenta con la lealtad de la Junta chilena, tiene varios admiradores en el con0 sur, especialmente en Uruguay (si bien trasciende las intenciones de este articulo, es interesante notar que en la actualidad constituye la nueva ortodoxia del derecho británico). Uruguay, al igual que Chile, ha tenido una larga tradición de intervención estatal en la economia, y el actual gobierno dominado por 10s militares del presidente Juan Maria Bordaberry está desmantelando el sector públic0 con el mismo entusiasmo que se observa en Chile. Evidentemente Chile y Uruguay tienen mucho en común, y en ello tiene algo que ver un pasado común como enclaves del irnperialismo británico. No cabe la menor duda de que ni Chile ni Uruguay tendrian su actual dimensión y forma si no hubiese sido por las maquinaciones de 10s británicos. Y las similitudes no terminan aquí. Las clases dominantes de Chile y de Uruguay siempre han recalcado la ablancura)> de sus paises, identificándose explicita e intencionadamente con la tradición conquistadora europea más bien que con cualquier tip0 de tradición indígena o autóctona, y siempre han preferido identiíicarse con el componente anglosajón (y ocasionalmente con el suizo) de su herencia, más bien que con el de 10s paises mediterráneos, cuya identificación es más popular en el resto de América Latina. La creencia general de que Chile y Uruguay no eran <(completamente iguales al resto de América Latina)> también fue adoptada por la izquierda. Fidel Castro y Che Guevara, al pasar revista a 10s paises latinoamericanos preparados para la revolución y la guerra de guerrillas en la década de 10s sesenta, se cuidaban siempre de excluir a Chile y Uruguay. De ese modo cuando estos dos paises cayeron bajo control militar en 1973, y surgió el hasta aquel momento menospreciado o minimizado aspecto <tlatinoamericano)> de su erealidad nacional)>, no podia sorprender a nadie que hubiesen decidido seguir el mismo camino. ¿Pero qué razón tenian ambos para escoger la economia social de mercado como vehiculo para las aspiraciones y ambiciones militares? ¿Hemos de buscar sus causas en las estructuras sociales internas de cada pais o en las relaciones entre aquellas estructuras y el imperialismo dominante de nuestros dias? Ya que, a pesar de sus demás atributos, no hay duda de que la <(economia social de mercado), es un concepto ideado en y para la República Federal Alemana, aunque el concepto se ha asociado a menudo con la Escuela de Economia de Chicago, y en particular con las personas <(Papers)>: Revista de Sociologia de Milton Friedman y de Arnold Harberger. Parece ser que el primer0 en definir10 fue un profesor alemán (A. Muller-Armack) y fue publicado y popularizado seguidarnente por el doctor Ludwig Erhard, padre del <{milagro econÓmico~> alemán. El propio Erhard visitó América del Sur en 10s años sesenta y su libro fue traducido al espafiol en Argentina, siendo muy elogiado por Alvaro Alsogaray, uno de 10s cerebros económicos del equipo del régimen militar del general Juan Carlos Ongania. Lo que a primera vista parece sorprendente es que estas ideas hayan enraizado en Santiago y en Montevideo. En 10s afios sesenta erm casi rechazadas de plano en ambas ciudades, tanto por las universidades como por el gobierno. En el caso de Chile, las políticas monetarias ortodoxas, la fiscalidad restrictiva y el <tlibre)> comercio se habían desacreditado en el transcurs0 de la experiencia del esfuerzo estabilizador efectuado entre 1955 y 1962. Desde 1955 hasta 1958 se aplic6 una política económica deflacionista bajo el asesoramiento y supervisión de Klein Sachs que trató de desbaratar 10s principales mecanismos que propagaban la inflación. Fueron impuestas severas congelaciones salariales y restricciones crediticias, combinadas con una fuerte reducción de 10s gastos públicos con la finalidad de equilibrar el presupuesto. El índice de inflación disminuyó pero ello fue en detriment0 del crecimiento y del nivel de empleo. Entre 10s años 1959 y 1962 se aplic6 una politica económica mis expansionista, que giró en torno a un régimen de importaciones más liberal, con la evidente doble ventaja de estimular la competencia e incrementar la productividad y la de facilitar el equilibri0 presupuestario (se suponía que 10s ingresos del gobierno en moneda nacional aumentarían por la transferencia de créditos extranjeros a través de las autoridades fiscales y monetarias). El coste de estimular la economia de esta manera, en una situación en que las exportaciones difícilmente podian aumentar, fue un fuerte endeudamiento exterior. El sucesor de este período --el gobierno demócrata-cristiano de 1964 a 1970parecia creer más firmemente que cualquiera de sus predecesores en las políticas económicas intervencionistas con el fin de promover el desarrollo socio-econ6mico. También en este periodo la planificación del desarrollo nacional y regional pas5 a ser un concepto más matizado, si bien hay que decir que el nuevo organismo -0DEPLANcreado con este propósito, demostró ser una institución mutilada, dependiente de la Presidencia, incapaz de idear un plan de conjunt0 y ni siquiera de llevar10 a cabo. Sin e~bargo, es preciso recordar que en la década de 10s cincuenta se fundó una facultad de económicas en la Universidad Católica de Chile, patrocinada por la Universidad de Chicago y financiada por la Fundación Economia social de mercado Rockefeller. Gracias a eso se estableció una corriente de estudiantes de la Universidad Católica de Chile, de derechas y bastión de la burguesía, al Departamento de Económicas de Chicago, con objeto de versarse en mejores condiciones en las virtudes de la economia de mercado libre y de convertirse en 10s tecnócratas que se supone necesita un país en desarrollo. El10 dio lugar a que muchos profesores, incluido Harberger, iniciasen un flujo de idas y venidas a Chile. En Chile se creó el contexto adecuado para que pudiesen brotar las semillas de la economia de mercado libre. Posteriormente, la CIA pudo construir sobre 10s cimientos colocados por la Fundación Rockefeller. En el informe titulado <t Actuación secreta en Chile 1963-1 973 s, preparado el pasado diciembre de 1975 por los miembros del <(comité escogido para el estudio de las operaciones gubernamentales en 10 referente a las actividades de espionaje)> del Senado de 10s Estados Unidos, 10s autores escriben en la página 40 que uno de 10s objetivos de la ctactuación Secreta, despues del golpe de septiembre de 1973 <(era ayudar al nuevo gobierno a organizar y aplicar nuevas políticas económicas~>. Existen pruebas de archivo de que 10s colaboradores de la CIA tomaron parte en la preparación de un plan económico de conjunt0 que sirvió de base a las decisiones económicas más importantes de la Junta. Este objetivo fue c(a1canzado en parte gracias al trabajo efectuado en la organización de la investigación de la oposición antes del golpen, organización que la CIA ctíinanció de modo creciente, mis del 75 % en 1973~. Un análisis mis detenido de la economia social de mercado -la maca europea y la economia de libre mercado, la híbrida norteamericanarevelaria si exissen diferencias esenciales en la teoria o en la práctica. La primera impresión es que la economia de libre mercado es un hibrido más represivo. Si bien 10s partidarios de la economía social de mercado abogan por una mayor utilización del mercado, no proponen el la?ssez-faire total. A nivel teórico la economia de mercado social reconoce que 10s programas y servicios sociales son necesarios en bien de 10s <tdesfavorecidosn y de 10s que se han visto afectados negativamente por las reconocidas deficiencias de 10s mecanismos de mercado. Es difícil decir cómo funcionarían en la práctica estas redes de seguridad social, sobre todo si, como se pretende, cambiase la forma de intervención gubernamental que proporciona dichos servicios. La economia híbrida de libre mercado, en la forma explícitamente preconizada por Milton Friedman y Arnold Harberger y adoptada en Chile, ya irrumpe sustancialmente en estos aspectos del bienestar social. Además de una drástica reducción del ya bajo nivel de vida de la mayor parte de la población, resultante de combinar el control salarial y la libertad de precios <(Papers,: Revista de Sociologia y desempleo, la Junta ha dispuesto rebajar gradualmente 10s elementos del nivel de vida no sujetos a transacción comercial. La drástica reducción de 10s gastos públicos, recomendada encarecidamente por Friedman JT Harberger, no se limita a reducir la desmesurada democracia administrativa o a deslastrar las actividades productivas en el sector privado, sino que se extiende a los servicios sociales, médicos y demás. El programa oficial, de conformidad con explicito asesoramiento exterior, dispone que la sanidad y la educación deben ser transferidas gradualmente al mercado libre, en el que dichos <(servicios>> serán adquiridos y organizados en mayor escala sobre la base de la autofinanciación. Dichos programas son recomendados al objeto de alcanzar un desdibujado equilibri~ y normalidad que, a pesar de una idación anual de 400-600 %, un desempleo de 20-30 %, niveles de vida drásticamente reducidos, pobreza masiva y desnutrición, disminución de la producción industrial, sigue estando casi a la vuelta de la esquina ja condición de que estos programas sean aplicados con un poc0 más de firmeza durante algún tiempo mis.. . ! Incluso si se acepta, como se debe hacer, que las semilias de la nueva política económica de la Junta fueron traidas del exterior -y regadas y abonadas con asistencia exteriorno es, sin embargo, menos cierto que fueron bien recibidas en algunos circulos de dentro del país. En primer lugar están 10s economistas que, expertos en economia neoclásica, economia de mercado y técnicas econométricas, se suelen considerar tecnócratas neutrales. Critican duramente a 10s de su profesión que predican o practican la <(economia politica)>: la economia y la política están separadas y 10s costes sociales quedan al margen. Algunos de ellos son funcionarios internacionales <(desnacionalizados~ -hombres como Jorge Cauas en Chile y Alejandro Vegh Villegas en Uruguayhombres que no son leales al país del que proceden sino al conglomerado de ideas y programas que emanan de las instituciones capitalistas internacionales para las que han trabajado principalmente el Banco Mundial y el Fondo Me netario Internacional. Si es que estos tecnócratas cdesnacionalizados)> representan a alguien, representan a la burguesia nacio~al que a 10 largo del tiempo ha sido sustituida o dominada por el capital extranjero y que ha sido incorporada en el sistema capitalista internacional, asimilando sus valores y adoptando para si sus intereses. Rau1 Sahli, presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, en una entrevista realizada por la revista <(¿Qué Pasa?)> en 1975 declaró: <<Nosotros 10s industriales estamos a favor de la política de mercado social. Hemos estado pidiendo durante cincuenta años una economia libre. Y esto es 10 que está lievando a cabo este gobierno al decretar en primer lugar la