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La afasia y su historiografia

Bujosa Homar, Francesc

Abstract

Bujosa Homar, Francesc

Full text

La a asia y su his o iog a ía FRANCESC BUJOSA'I HOMAR* Pocos emas an econ o an es como el sínd ome de la a asia puede elegi el his o iado de la medicina pa a su in es igación. Quien a es a disciplina se dedica suele cues iona se a menudo la u ilidad y, más aún, la u ilización de su abajo. No debe ía ubo iza nos el a i ma que coque eamos insis en emen e con nues os colegas médicos y desg a- ciadamen e con éxi o bien escaso. Si alguna ez conseguimos una elación con ellos, és a suele ene el ca ác e de un comp omiso social, impues o po la es uc u a académica, que nunca o casi nunca esul a placen e o y menos aún ecundo. A nadie debe ía ex aña , po an o, la emoción que sien e el his o iado cuando, a la ho a de ecupe a li e a u a c í ica sob e el pasado de la a asia, se encuen a que buena pa e de es os esc i os han apa ecido en cong esos y e is as de medicina ac ual;^ en capí ulos de lib os dedicados a los p oblemas que ienen plan eados hoy en día las neu ociencias, en gene al, y la neu olingüis ica, en pa icula . Es e in e és aumen a al comp oba que los au o es de es os abajos no suelen se his o iado es in i ados, sino los p o agonis as y, en e ellos, los más des acados de la ac ual ciencia sob e los desó denes del lenguaje. Su ge en onces, jun o a es a gozosa opo unidad de «se » médicos, la p ime a de las p egun as que apa ecen a lo la go de la in es igación. 2A qué se debe que an os a asiólogos ac uales dediquen buena pa e de su iempo a esc ibi sob e el pasado de su especialidad? Cla o es á que sólo as la lec u a a en a y compa- ada de oda es a li e a u a se puede a n u a una con es ación, que necesa iamen e ha de se múl iple. Algunos de es os a asiólogos se han ace cado a la his o ia con una in ención bien adicional: endi homenaje a los an eceso es. Conocen que la mejo mane a de e o za la unidad y cohesión de una amilia es eco da , a se posible de o ma más mi i icado a que c í ica, los glo iosos an epasados comunes, y consiguen e i a de es a mane a an o * Depa amen o de His o ia de la Medicina. Facul ad de Medicina. Valencia (España). DYNAMIS Ac a Hispanica ad Medicina Scien ia umque His o iam Illus andam. Vol. 1, 198 1, pp. 13 1- 163. 132 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR los sepa a ismos como las inge encias, siemp e, según ellos, ilegí imos y pelig osos. Concluyen lo que p e endían desde un p incipio, que la a asia es un capí ulo clásico de la neu ología y un e eno p o esional ese ado a los neu ólogos. O os a asiólogos han buscado en la his o ia legimi ización y espaldo pa a sus eo ías ac uales, a las que quie en aco aza con a gumen os de au o idad. Es, és e, un hecho que esul a cong uen e e incluso complemen a io con uno de los ca ac e es más ascinan es de la li e a u a sob e la a asia: su al a de obsoliescencia. Así, al con a io de la casi o alidad de la li e a u a cien í ica, la dedicada a la a asia sigue u ilizando con in ención no his ó ica da. os y eo ías o muladas hace casi una cen u ia, poniéndolos en el mimo plano que las con empo áneas. Po eso au o es deci nonónicos como B oca y We nicke siguen es ando hoy en día en e los más ci ados. Ve emos más adelan e que no es és e el único asgo que empa en a es a li e a u a con la p opia de las humanidades. Un e ce g upo de a asiólogos ha ecu ido a la his o ia como un medio de acla a los nume osos y di iciles p oblemas epis emológicos y me odológicos que se plan ean casi a dia io a cualquie neu ólogo mínimamen e c í ico. Es a misma deso ien ación me odológica ha sido la que ha conducido ambién hacia la his o ia a un cua o g upo, de no escasos componen es. Pe o, si la causa ha sido la misma que la del g upo an e io , no se puede ocul a que su p opósi o ha sido muy dis in o: en ez de acla a las dudas, e i a las y sus i ui las. Si se enía necesidad de publica y se ca ecía de un p og ama de in es igación cohe en e, siemp e esul aba un buen ecu so acudi al pasado y busca con espí i u de an icua io una cu iosidad poco di ulgada, o bien, a modo de c onis a o icial, o dena c onológica nen e las eo ías conocidas. Quien se ace que a la li e a u a sob e la a asia no a á, además, que, a pa i del p ime e cio del siglo XIX, buena pa e de los a ículos y lib os ienen, en cie a medida, el ono de (quicio his ó ico)) sob e en en amien os y polémicas ocu idas años a ás, y que las habi uales dispu as de p io idad cien í ica, an magní icamen e es udiadas po Me on (l), han exis ido ambién en el campo de la a asia. Ha o iginado, odo ello, una li e a u a a la que hay que cali ica de ((his ó ica», aunque sea en e comillas, Nos ocupa emos más adelan e, con algún de alle, de es os aspec os. Lo que p e endemos aho a exclusi amen e es deja cla o que odos es os ac o es han hecho p oli e a has a lími es inc eíbles ia li e a u a que los a asiólogos han esc i o sob e el pasado de su disciplina y que, po an o, nues a e isión his o iog á ica debe abandona oda p e ensión de exhaus i idad y limi a se a comen a zlquellos abajos (1) MERTON, R. K. (1977 a); MERTON, R. K. (1977 b); MERTON, R. K. (1977 c). La a asia y su his o iog a ia 133 que hemos conside ado más signi ica i os. Pa a mayo cla idad exposi- i a, los ag upa emos en dos e apas sepa adas po la echa"- 1920- en que Hen y Head publicó su conocida e isión 2). 1.1.1. Desde 1875 a 1920 El p ime abajo al que nos e e i emos den o de es e p ime g upo es el que Jules Fal e publico en 1875 en el Dic ionnai e Encyclopé- dique des Sciences Medicales di igido po Dechamb e (3). Como es sabido, dicho dicciona io cuidaba la pa e his ó ica de cada una de sus oces. Fal e no al ó a es a cos umb e cuando edac ó la oz sob e a asia. En con a de Jaccoud dijo que ningún au o an e io al siglo XIX había sabido dis ingui en e la a onía, la a asia y la amnesia. Aunque ci aba algunos an eceden es, el a ículo de Fal e se concen aba en el ascen- den al papel que habían desempeñado los a ículos de B oca sob e el ema. El abajo de Fal e es aba edac ado, e iden emen e, en y desde una época en la que iun aban de mane a absolu a las hipó esis del que ue a undado de la Socie é d'An h opologie de Pa ís. Adol Kussmaul publicó, en 18 7 7, su Die S o ungen de Sp ache. Ve such eine Pa hologie de Sp ache (4). Aunque en la pa e his ó ica se limi ó a epe i el esquema de Fal e , en los o os capí ulos del lib o p esen ó las apo aciones de We nicke sob e la a asia senso ial y o muló uno de ¡os p ime os diag amas explica i os de los di e sos ipos de a asia. Jules G asse dedicó a ios esc i os a ei indica el impo an e papel que en la 1ocaJización de la acul ad del lenguaje había enido. el ambién monspeliense Gus a e Dax. Las páginas que en sus Maladies du Sys eme Ne oeux ese a pa a la his o ia de la a asia (5) es án des inadas a deja cla o que ni Bouillaud ni B oca habían epa ado en p incipio que las lesiones p oduc o as de la pé dida del lenguaje se localizaban únicamen e en el hemis e io izquie do y que, po con a, es a egla ya había sido obse ada po Gus a e Dax aunque el abajo de és e, p esen ado al Cong eso que en 1836 se celeb ó en Mon pellie , había quedado sin publica . Las ei indicaciones de G asse ue on con es a- das poco iempo después po Desi é Be na d en su ob a De lJa)hasie e ses diue ses omzes (6). A gumen ó que la desc ipción clínica de Dax e a muy imp ecisa, que había localizado la lesión en un lóbulo dis in o del on al y que, además, el g an mé i o de B oca no esidía exac amen e (2) HEAD, H. (1920). (3) FALRET, J. (1875). (4) KUSSMAUL, A. (1 877). (5) GRASSET, J. (1880), Vol. 1, pp. 127-129. (6) BERNARD, D. (1889). 134 FRANCESC BSUJOSA 1 HOMAR en la o mulación de las hipó esis, sino en el camino que le condujo a ellas. La his ó ica del lib o de Be na d, esc i a desde un es ic o posi i ismo, no es únicamen e un a aque a Dax y sus ei indicado es, sino una de las más se ias, documen adas y idedignas his o ias que se han esc i o sob e el ema. Muy pob e en con enido his ó ico es, en cambio, la ob a que F eud publicó en 1891 y que i uló Zu Au assung de Aphasie k; eine K i ische S udie (7). En ella, se limi aba a sub aya la g an impo ancia que habían enido los casos p esen ados po B oca en 186 1 y señalaba que el hecho de que es a eo ía ue a sólo aplicable a los suje os dies os se supo pos e io men e. Acababa, F eud, diciendo que las impugnaciones a la hipó esis de B oca se habían basado en el delibe ado equí oco de in e i sus ase ciones y con e i las en la esis, mucho m,ás endeble, de que la pé dida o de e io o del lenguaje a iculado implicaba necesa ia- men e la p esencia de una lesión en la e ce a ci cun olución on al. La e isión his ó ica que Pie e Ma ie publicó en 1906 en la Semaine Medical (8) cons i uye un au én ico hi o den o de la his ~o iog a ia de la a asia. Conocidas son las esis de Pie e Ma ie de que exis ía en ealidad un solo ipo de a asia, la senso ial o de We nicke, a la que podía es a asociada o no una ana ia. El p ime o de los casos cons i uía lo que se había enido a denomina a asia mo o a. Pa a Pie e Ma ie, la a asia mo o a pu a, es deci , aquella en la que exis ía únicamen e una imposibilidad de p onuncia palab as, sin el más míni no de e io o de la in eligencia, no e a una e dade a a asia y se a aba simplemen e de una ana ia. Pa a de ende dicha eo ía, Pie e Ma ie Analizó los ex os an e io es de 1866 y examinó los ce eb os de los dos p ime os casos p esen ados po B oca, que se conse aban en el Museo Dupuy en. Del p ime o, pe enecien e al amoso Lebo gne (Tan-Tan), dijo que la lesión no sólo a ec aba a la e ce a ci cun olución on al, sino que ambién y de mane a muy ex ensa a la zona de We nicke, po lo que se a a ía de una a asia mo o a, es deci , una a asia senso ial a la que se había sumado una ana ia; del segundo caso, el de Leloiig, dijo que las lesiones que se obse aban e an las p opias de un homb e de ele ada edad y que se a a ía p obablemen e de un caso de demencia senil. Pie e Ma ie pasaba después a es udia la si uación académica de las p incipales igu as que habían in e enido en el ema, la doc ina de Gall espec o al lenguaje y su in luencia en e los médicos, y las eo ías de Bouillaud, y a a i ma que B oca en el anscu so de pocos años había pasado de una pos u a ese ada y dubi a i a a se un adical (7) FREUD, S. (1891). (8) MARIE, P. (1906). La a asia y su his o iog a ía 135 de enso de las localizaciones en el sis ema ne ioso. Pie e Ma ie asegu aba que la mili ancia epublicana de B oca no había sido ajena a es a adicalización y e minaba diciendo que las apo aciones de Hi zig, F i sch y Cha co habían e o zado las eo ías de B oca. Resul a ocioso insis i en lo nue o que esul aba el esquema de Pie e Ma ie y las múl iples suge encias que con enía pa a la in es igación his ó ica sob e la a asia. Po eso no se acaba de comp ende bien po qué no ha sido más u ilizado, no sólo po los his o iado es de la a asia, sino ambién po los his o iado es de la medicina y la ciencia, pues es e a iculo cons i uye, posiblemen e, uno de los más emp anos y es imulan es ejemplos del en oque ex e nalis a de la his o ia de la ciencia y de lo que ha enido a denomina se p ac ica1 medical his o y. En el mismo año de 1906 esc ibía Souques, en la Enciclopedia de Ciencias Médicas, un a iculo sob e a asia (9), en el que, apa e de conside a las no edades apo adas po Pie e Ma ie, o ecía un esque- ma, que luego se epe i ía con mucha asiduidad, de la e olución his ó ica de los conocimien os sob e es e sínd ome. Souques o denó su exposición his ó ica en cjnco g andes e apas - einados- seguidos de una e olución enca nada en la ob a de Pie e Ma ie. Cada una de las e apas es a ía p esidida po una g an igu a - ey- al ededo de cuya ob a se hab ían es uc u ado odos los conocimien os. La p ime a de es as e apas es u o p esidida, según él, po la ob a de Gall, como p ecu so , y la de Bouillaud, que supo de ende con ahínco las ideas del ienés. Les sucedió Pie e Paul B oca, que localizó el cen o de la a asia en la 3.a ci cun olución on al. En 1874 empezó el einado de We nicke, quien había di idido las a asias en es ipos: senso ial, mo iz y de conducción. He ede o de We nicke ue Kussmaul, que subdi idió la a asia senso ial en so de a y cegue a e bal. Po in, el ono había uel o a F ancia y lo había ceñido Cha co el cual asegu ó que exis ían cua o ipos de a asia: la mo o a, la so de a e bal, la cegue a e bal y la ag a ia. Las e isiones que publica on en 1908, F. Mou ie (1 O) y Goblo (1 1) ue on esc i as desde la misma o ien ación que Pie e Ma ie y acep an- do el esquema o denado gene al que acabamos de expone . El p ime o insis ió en el ema y epasó con mayo p o undidad los casos clínicos ya his ó icos, mien as que el segundo, con una p eocupación cla amen e más ilosó ica, sub ayó el apoyo que signi ica on pa a el ma e ialismo las demos aciones de B oca. El siguien e abajo al que - (9) SOUQUES, A. (191 1). (10) MOUTIER, F. (1908). (1 1) GOBLOT (1908). 136 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR nos amos a e e i es á esc i o desde una o ien ación muy dis in a. Cuando Hen y Head publicó en 1920 su a iculo ((Aphasia: an his o ical e iew)) (1 2), enía ya muy madu as sus ideas espec o a las al e aciones del lenguaje. Conocido es su in en o de conjuga una clasi icación de la a asia basada en el es udio lingüís ico de su sin oma ología -a asia e bal, sin ác ica, nominal y semán ica- con una in e p e ación del sis ema ne ioso según una emozada eo ía de los ni eles de in eg a- , ción. En su elec u a de Gall ~y B oca, Head encon ó que habían insinuado, de o ma más o menos explíci a, que exis ían di e sos ipos de a asia que co espondían a al e aciones in elec uales de dis in o ango. En el mismo a iculo, Head hizo hincapié en la g an impo ancia que habían enido pa a el conocimien o de la a asia las apo aciones de Jackson al que conside aba su au én ico p ecu so . Explicó que las ideas de Jackson habían enido an poca in luencia a causa de que ue on esc i as ue a de la ó bi a de su iempo y po que ep esen aban una complicación pa a el esquema ismo einan e. La opinión nada a o a- ble que Head enía de aquellos que, como Bas ian, We iicke, Lich eim, e cé e a, habían in e p e ado los enómenos de la adasia a base de esquemas con cen os y conexiones en e es os cen os, la exp esó y acuñó en un a ibu o que hizo muchísima o una: diag am make s. 1.1 .2. De 1920 has a nues os días De los a asiólogos con empo áneos que han con ibuido al conoci- mien o de la his o ia de su disciplina, el más p olí ico ha sido, sin duda, Macdonald C i chley (13). Es udió, en sus p ime os abajos de ca ác e his ó ico, las con ibuciones de Jackson (1 4) y Head (1 5) en el e eno de las a asias. Fue on no sólo a inidades idiomá icas las que le empa en- a on con es os dos au o es, sino ambién una connún men alidad an ilocalizacionis a espec o al sis ema ne ioso. Hay, oda ía, más coincidencias signi ica i as. An es eco dábamos que Head dedicó sus abajos iniciales a e isa la ob a de Jackson, cons i uyendo es e análisis una de las bases de su g an con ibución. Pa alelamen e se puede deci que la lec u a que C i chley hizo de ambos se con i ió, asimismo, en una o ien ación decisi a pa a sus abajos sob e la clínica de ,los enómenos a ásicos. Es posible, po an o, habla de una línea inglesa de a asiólogos an ilocalizacionis as, cuyos es pila es básicos se ían, o de- nados de o ma c onológica, Jackson, Head y C i chley. A es os p ime os (12) HEAD, H. (1920). (13) Véase en la bibliog a ia una pa e de los abajos que Macdonald C i chley ha consag ado a aspec os elacionados con la his o ia de la a asia. (14) CRITCHLEY, M. D. (1960 a); CRITCHELY, M. D. (1960 b); CRITCHLEY, M. D. (1960 c). (15) CRITCHLEY, M. D. (1961). La a asia y su his o iogaña 137 abajos his ó icos de C i chley, pe enece ambién el a iculo, del géne o de las pa og a ias e ospec i as, que dedicó al conocido caso de a asia padecido po Samuel Johnson (16). G acia a una colección de ca as au óg a as del p opio Samuel Johnson, conse adas en la New Yo k Public Lib a y y en la Hyde Collec ion, pudo obje i iza la disg a ia que acompañó a la al e ación del lenguaje. En 1964 publicó, C i chley, dos a ículos sob e la conocida polémica de p io idad en e Paul B oca y Gus a e Dax (1 7). En ellos o ecía una cuidada desc ipción de los acon ecimien os con odo lujo -si es que, en his o ia, así se le puede llama - de de alles c onológicos. Insis ía, en que esa idea de la dominancia del hemis e io izquie do había sido undamen al pa a el pensamien o de Jackson. De es e mismo pe íodo son dos a ículos muy elacionados con la his o ia de la a asia: el consag ado al ((iconoclas a)) Pie e Ma ie (18) y el dedicado a la enología (19). En es e úl imo, C i chley esumía en es las g andes apo aciones ideológicas que Gall había hecho a la medicina: sub aya la impo ancia de la c aniome ía, asegu a que no hay zonas silen es en el ce eb o y, po úl imo, ba e el sis ema ilosó ico que impedía el p og eso de la isiología ce eb al y la psicología. Es indiscu ible que el de 1964 ue uno de los años más ecundos de C i chley como his o iado de la a asia, pues, apa e de los ya ci ados, publicó el que cons i uye su más ambicioso abajo his ó ico: «The O igins o Aphasiology)) (20). El ex o, que apo a pocas no eda- des, es un esumen asép ico, p eciso y o denado. Han sido a ios más los a ículos en los que C i chley se ha e e ido de o ma más o menos ex ensa a la his o ia de los conocimien os sob e los as o nos del lenguaje. Señalemos únicamen e dos: el dedicado a la his o ia de las eo ías sob e el o igen del lenguaje (21) y el que, sob e la ag a ia (22), o ece una elación de las p ime as desc ipciones de es a al e ación del lenguaje esc i o. A. R. Lu ia, el más sob esalien e de los a asiólogos usos, decla aba, en 1947, la necesidad de los análisis his ó icos sob e las doc inas de la a asia: «Una comple a comp ensión de los mecanismos. de la a asia y una cla a in e p e ación de los es udios ealizados en es e campo sólo se puede consegui eniendo en men e las concepciones eó icas que en el pasado undamen a on el es udio de los as o nos del habla. Ya que (16) CRITCHLEY, M. D. (1962). (17) CRITCHLEY, M. D. (1964 a); CRITCHLEY, M. D. (1964 c). (18) CRITCHLEY, M. D. (1964 e). (19) CRITCHLEY, M. D. (1965). (20) CRITCHLEY, M. D. (1970 g). (21) CRITCHLEY, M. D. (1970 d) (22) CRITCHLEY, M. D. (1970 c). 138 FRAN'CESC BUJOSA 1 HOMAR es as concepciones de e mina on las posiciones a pa i de las cuales los di e sos in es igado es lle a on a cabo sus análisis de la a asia, nos asis e oda la azón al inicia nues a ob a p opiamen e dicha con un examen his ó ico)) (23). En la p ime a pa e de es e examen, Lu ia analizaba la men alidad localizacionis a, la base de un sis ema -la di isión de la ac i idad psíquica en acul ades y del ce eb o en á eas, que e an depósi os exclusi os de p ocesos men ales complejos--, sus p incipales líde es y las causas, es deci , las c i icas, que p o oca on la caída de dicho sis ema. T es ue on, según él, es os ac o es: el paso de una concepción de los p ocesos men ales como uncio ies aisladas e indi i- sible~ a o a en la que e an conside ados como el p oduc o más e inado de la ac i idad e leja; la c í ica me odología que ponía en cla o que de una lesión de un á ea ce eb al y la obse ación de un dé ici de una unción no podía deduci se que dicha unción es u iese localizada en el á ea lesionada, como no se puede deci que la ma cha de un eloj es é localizada en el péndulo po mucho que sepamos que, cuando és e se ompe, el eloj se pa a; el úl imo ac o e a que la p ác ica había demos ado que no exis ía una co espondencia uní oca en e una á ea y una unción de e minada. Lu ia es udiaba después la men alidad holis a, su concepción básica, sus p incipales paladines y su e o más impo an e: el con e i las in es igaciones de los casos clínicos en desc ipciones psicológicas de la o ganización uncional de la ac i idad pe u bada, sin ene en cuen a pa a nada el sus a o o gánico. Lu ia e minaba su capí ulo his ó ico eci ando su bien ap endida c eencia: las dos bases en que deben asen a se los es udios de la a asia son la isiología de Pa lo y la concepción de que el lenguaje ue un p oduc o de la ac i idad labo al del homb e. En una exposición pos e io (24) ha epe ido, mode nizando los adje i os, el mismo esquema. T as ap en- de que men alidad ma e ialis a no es sinónima de mecanicis a, sino que muchas eces es as dos o ien aciones han sido y son opues as, ha llamado, a los localizacionis as, mecanicis as y a los holis as, an imeca- nicis as. En su nue a p opues a pa ece que ha ol idado sus an iguos p incipios y aboga aho a po una sín esis de las dos pos u as con a- pues as. . En 1969, los p o eso es H. Hecaen y J. Dubois publica on un lib o, La naissance de la neu opsichologie du langage (1825-,1865) (25), en el que hacían una p esen ación de ex os clásicos sob e la ob a de Gall, la localización de la acul ad del lenguaje a iculado, la dominancia del hemis e io izquie do, los inicios de la psicopa ología del lenguaje y las (23) LURIA, A. R. (1974), p. 17. (24) LURIA, A. R. (1980), pp. 191-95. (25) HECAEN, H.; DUBOIS, J. (1969). La a asia y su his o iog a la 139 discusiones ilológicas sob e la palab a a asia. La ob a de Hecaen y Dubois ha enido dos e ec os con apues os: ha eunido una se ie de ex os que es aban despe digados en di e sas e is as acili ando así su lec u a, pe o es a misma comodidad de ene los ya eunidos en un olumen ha hecho enuncia en muchos casos a la búsqueda de nue as uen es, e o zando el ca ác e , que ya hemos insinuado y en el que insis i emos, de una his o ia hecha sob e una elación muy co a de uen es. Hecaen, en la e is a cien í ica de ca ác e gene al La Reche - che (26), publicó un a ículo sob e el ce eb o y lenguaje, ese ando algunas páginas (27) pa a una exposición de la his o ia de la a asia. Di idió dicha e olución en es g andes e apas: la p ime a, dominada po las eo ías clásicas sob e la a asia -Gall, Bouillaud, B oca, We - nicke, Kussmaul, Exne , Deje ine- de ma cado ca ác e localizado ; la segunda, es a ía p esidida po la ob a de los an ilocalizacionis as como P. Ma ie, Head, Von Monakow, Gelb y Golds ein; la e ce a y úl ima e apa, había supues o una uel a a las esis localizado as, g acias a los abajos que sob e las he idas de la segunda gue a mundial habían ealizado neu ólogos como Con ad, Schille , Bay, Lu ia, Russell, Spi y Alajouanine. El p opio Alajouanine ha dedicado algunos a ículos a la his o ia de la a asia. Apa e de su esquema gene al (28), ob a más de ju en ud, uno de sus más in e esan es abajos es el dedicado al p incipio de Bailla - ge -Jackson (29), en donde analiza el con ex o en el que el p ime o p opuso su dis inción en e el lenguaje olun a io e in olun a io y cómo Jackson se in e esó po es a idea y la ap o echó pa a señala la di e encia en e el lenguaje emocional e in elec ual. A la misma adición ancó ona de Hecaen y Dubois pe enecen'~. R. Lecou s y F. Lhe mi e, di ec o es de una amplia monog a ía sob e la a asia, de ecien e apa ición (30). El capi ulo his ó ico es á di idido en dos pa es: la p ime a -de F anz Gall a Pie e Ma ie- se debe a los p opios Lecou s y Lhe mi e (SI), mien as que la segunda -de Pie e Ma ie a nues os días- es á esc i a, en colabo ación po Lecou s, C. C onk y M. Sebahoun-Balsa no (32). A pesa de que el lib o es muy ecien e, su pa e his ó ica no puede se más clásica: se nos p esen a una HECAEN, H. (1972). HECAEN, H. (1972), pp. 830-32. ALAJOUANINE, T.; MOZZICONACCI, P. (1947). ALAJOUANINE, T. (1 960). LECOURS, A. R.; LHERMITTE, F. (Di eas) (1979 a). LECOURS, A. R.; LHERMITTE, F. (1979 b). LECOURS, A. R.; CRONK, C.; SEBAHOUN-BALSANO, M. (1979). BAY, E. (1961). 146 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR la in oducción de Laín al olumen sex o donde señala que el sín oma espon áneo, como la a asia, se ans o mó en la segunda mi ad del siglo XIX en signo ísico (62). López Piñe o en su capí ulo sob e la pa ología y clínica del Roman icismo e ie e que Bouillaud ue el único de enso impo an e de la localización de las a asias en el pe íodo an e io a B oca (63). Sin emba go, es en el capí ulo de El i a A quiola sob e la neu ología clínica del siglo XIX donde más a ención se le p es a, dedicándole una apa ado. En él, A quiola dice, como Laín, que la elación que es ableció B oca en e la a asia mo iz y las lesiones del pie de la e ce a ci cun olución on al izquie da ue on consecuencia inmedia a de su men alidad ana omoclínica (64). Siguiendo a H. Head, J. M. López Piñe o, R. B ain y o os, alude a los concep os dinámicos que J. H. Jackson in odujo en el lenguaje y en la a asia de acue do con su idea de los «ni eles» del sis ema ne ioso (65). El es o del apa ado es una elación, muy al es ilo Ga ison y segu amen e impues a po la necesidad de sín esis, de las echas y homb es que descub ie on po p ime a ez los dis in os sín omas de los desó denes del lenguaje. Sin duda, la apo ación más so p enden e de A quiola es su a i mación de que, en la e isión que P. Ma ie hizo, ((limi ó la lesión a la sus ancia blanca de la cápsula ex e na de la e ce a ci cun olución on al y a su ez se opuso a los dos ipos de al e aciones del lenguaje desc i os po B oca (aphemie o a asia mo o a y amnesia e bal))) (66). No es necesa io asegu a que es e pá a o con as a adicalmen e con lo que se ha dicho ace ca de Pie e Ma ie y ambién, ob iamen e, con la e minología ana ómica que bos es amilia . De las his o ias gene ales de la neu ología, la que Jules Sou y publicó en 1899 (67) des aca po se una de las más emp anas y, a la ez, de más calidad. Esc i a desde una men alidad sensualis a y posi ji- is a iene un ni el de in o mación que no es en ningún caso in e io a los abajos más ecien es. No esul a ex año, po an o, que es a ob a siga men eniendo su igencia y sea oda ía hoy de obligada lec u a pa a odo aquel que se ocupe de algún ema elacionado con la his o ia de la neu ología. Sou y concedió al p oblema de la localización de las unciones un papel p imo dial en su exposición, y Gall, Bouillaud y B oca, con sus abajos ace ca de las al e aciones del lenguaje, se con i ie on en los g andes p o agonis as de la his o ia. Dejando apa e (62) LAÍN ENTRALGO, P. (1974), pp. XVII y XVIII. (63) LÓPEZ PIÑERO, J. M.a (1973 c), p. 263. (64) ARQUIOLA, E. (1974), p. 244. (65) ARQUIOLA, E. (1974), p. 244. (66) ARQUIOLA, E. (1974), p. 244. (67) SOURY, J. (1899), Vol. 1. La a asia y su his o iog a ía 147 las conocidas his o ias de la neu ología de M. Neubu ge (68) y L. G. Gu h ie (69), que pocas no edades apo an espec o a la an e io , debemos e e inos, en es e epaso, a la ambién conocidísima His o y o Neu ology de W. Riese (70). No encon amos ampoco en ella nue os da os, pe o sí dos in e p e aciones nue as. La p ime a es que p esen a la his o ia de la a asia como una dialéc ica en e una esis y una an i esis. La esis es a ía o mada, desde el pun o de is a de la psicología, po la eo ía de las acul ades, desde el de la neu ología, po la exis encia de cen os donde es án localizadas es as acul ades y, desde el de la pa ología y la clínica, po la apa ición de dis in os ipos de a asia. La an i esis hab ía consis ido en conside a , desde la psicología, al lenguaje como una emanación de la pe sonalidad global, desde la neu ología, la no exis encia de cen os especí icos y, desde la pa ología, que los di e sos ipos de a asia no son más que simples es adíos en el camino de ecupe ación o de e io o. La segunda no edad que apo aba Riese e a elaciona el nacimien o y e olución de las eo ías sob e la a asia con los acon ecimien os polí icos. Así, decía que, en F ancia, los de enso es de la localización e an en su mayo ía epublicanos, y que el despe a de una conciencia nacional pod ía se una explicación del hecho de que We nicke no conocie a los abajos de Jackson y Bas ian (71). Ma y B. B azie ha eco dado en su his o ia de la neu o isiología el impo an e papel p o é ico que Aubu in desempeñó, en la his o ia de la a asia, y cómo B oca con i mó es as p o ecías (72). En 1969 L. C. Mac Hen y publicó, e isándola y ampliándola, la his o ia de la Neu ología que Ga ison había dejado manusc i a. Vano esul a eco da que el es ilo, de Ga ison no esul a muy explica i o, pe o ambién es de jus icia deci que el pequeño esumen (73) que o ece de la his o ia de la a asia es de los más comple os que exis en, siendo ex ao dina iamen e iel a los clásicos y p eciso en sus da os. Fidelidad y p ecisión que, desg acia- damen e, no se ha is o co espondida po algunos que han ep odu- cido el ex o de Ga ison malen endiéndolo y e gi e sándolo. La ex ao dina ia ob a que E. Cla ke y Ch. D. O'Malley publica on, en 1969, bajo el í ulo de The Human B ain and Spinal Co d (74) cons i uye una modélica his o ia de la neu ología con ada con ex os clásicos. Dedica on, en ella, un amplio e in e esan e capí ulo al p oblema de las localizaciones (75), del que que emos des aca undamen almen e su (68) NEUBURGER, M. (1897). (69) GUTHRIE, L. G. (1921). (70) RIESE, W. (1959), p. 104. (71) RIESE, W. (1951), p. 102. (72) BRAZIER, M. A. B. (1968), pp. 45-46. (73) Mc HENRY, L. C. (1969), pp. 355-362. (74) CLARKE, E.; O'MALLEY, C. D. (1968). (75) CLARKE, E.; O'MALLEY, C. D. (1968), pp. 458-575. 148 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR pe iodización, pues es á di ec amen e elacionada con un p oblema que conside amos básico: el del mé odo. Las dos p ime as e apas ue on denominadas po Cla ke y O'Malley especulaciones an iguas y especulaciones mode nas, mien as que los ex os que se incluían en la e ce a y la cua a es aban ag upados bajo los apa ados de es udios clínicos y es udios expe imen ales. Es e iden e que los ocablos, especulaciones, es udios clínicos y expe imen ales e ni en a cues iones epis emológicas y me odológicas, y ambién esul a cla o desde qué modelo es á plan eada es a pe iodización: el neo-posi i is a. La denomi- nada época de los es udios clínicos es aba ocupada casi exclusi amen e po los ex os sob e la a asia de Bouillaud, Aubu in, B oca y H. Jackson (76). Si es a ob a e a una magní ica his o ia de la neu ología expues a median e la ep oducción de agmen os de ex os clásicos, la que publicó el p opio E. Cla ke con K. Dewhu s (77) ue un in en o de u iliza un medio nue o: el iconog á ico. A a és del es udio de la ep esen ación g á ica del ce eb o en dis in as épocas se analizaba la e olución de las di e sas eo ías que, sob e su uncionamien o, se ue on elabo ando. La ob a esul a mucho más ópica que la an e io , aunque iene la i ud de euni iconog a ía que se hallaba dispe sa y, sob e odo, de o ece , al inal, una bibliog a ía c í ica sob e el p oble- ma de la localización en el sis ema ne ioso muy bien seleccionada. En es e epaso des inado a mos a , has a aho a, la p esencia cons an e de la a asia en las his o ias gene ales de la ciencia, medicina y neu ología, nos queda po e e i nos a las his o ias gene ales de la psicología, y en es e campo, donde ambién e a ine i able una selección, hemos p ocu ado escoge cua o au o es de di e sa o ien ación. Desde un p isma cla amen e wund iano esc ibió el p ime o de ellos, 0. Klemm, su his o ia de los conocimien os sob e la nen e humana. Al e e i se a la ob a de B oca sob e la a asia, Klemm señalaba que es e médico había mejo ado la enología de Gall y que dicho pe ecciona- mien o es ibaba en que, en ez de los an iguos supues os ó ganos del alma, se es ablecían ó ganos cen ales elacionados con de e minadas unciones pe i é icas (7 8). Mucha mayo impo ancia le ha concedido G. Mu phy a la a asia en su In oducción his ó ica a la psicologia con empo ánea pues no sólo conside a que la ob a de B oca ue el inicio de una de las g andes endencias de la neu ología de inales de siglo (79), sino que ambién piensa que es a localización de unciones en la co eza ce eb al es una de las bases más i mes de la psicología isiológica (80). El hecho (76) CLARKE, E.; O'MALLEY, C. D. (1968), pp. 488-505. (77) CLARKE, E.; DEWHURST, K. (1972). (78) KLEMM, 0. (1919), pp. 121. (79). MURPHY, G. (1960), pp. 192-199. (80) MURPHY, G. (1960), pp. 367-383. La a asia y su his o iog a ía 149 de que Mu phy conside e a J. Mülle como el an eceden e más impo an e de B oca es una mues a más de esa ya adicional ene a- ción que los psicólogos sien en an e la ob a del médico alemán. La de E. G. Bo ing (81) es, con oda azón, la más leída de las his o ias de la psicología expe imen al. Tan o la enología como la localización del á ea del lenguaje ocupa un des acado luga en su exposición, donde asegu a que la di isión que hizo Gall de la men e en ein isie e acul ades u o sus aíces en la psicología escocesa de T. Reid y L. S ewa (82). Ha insis ido igualmen e, Bo ing, en que la g an di e encia que exis ía en e Gall y B oca e a undamen almen e de mé odo y que ese cambio me odológico se ía el que explica ía el echazo de una eo ía y la acep ación de la o a. Segu amen e como pa a odo buen psicólogo expe imen al, pa a Bo ing, el mé odo es su p incipal p oblema, la base ¡ de su ideología y ambién el undamen o de su espe anza como l in es igado . Sólo así se puede en ende an a iesgada y pa cial I in e p e ación. En la an ología de ex os sob e la his o ia de la psicología que Bo ing esc ibió en colabo ación con R. J. He ns ein concedía un amplio espacio al p oblema de la localización (83) ep oduciendo en él agmen os de los esc i os de Desca es, Gall, Flou ens, B oca, F i sch y Hi zig, Jackson, F anz, Lashley y Head. La His o ia de la Psicologíá de F. L. Muelle es á esc i a, en cambio, más desde la iloso ía. Su hilo conduc- o ya no es, como en la an e io , explica cómo la psicología con el iempo se ha con e ido en una disciplina con los mismos supues os, bases y mé odos que las ciencias de la na u aleza. Son o os los obje i os que se p opone Muelle y, de en e ellos, no es el meno , el es udio de las di e sas eo ías que se han o mulado a lo la go de la his o ia sob e la elación men e-cue po. En es a his o ia, la p esencia de la a asia es, cu iosamen e, mucho menos ele an e. La única e e encia que hay es en una ci a li e al de Be gson que a gumen a que, pa a sabe lo que la isiología y la pa ología decían de la elación en e lo ísico y lo mo al, u o que es ingi el p oblema al campo de la memo ia y, en pa icula , a la del sonido de las palab as (84). 1.2.2. Es udios monog á zcos l 1 De los his o iado es que ha dedicado a ículos monog á icos a la a asia des aca, po su amplia y dila ada p oducción, W. Riese al que ya nos hemos e e ido al epasa las his o ias de la neu ología. En 1936, Riese debu aba en el ema con un a iculo ace ca de las discusiones que (81) BORING, E. C. (1950). (82) BORING, E. G. (1950), p. 53. (83) HERRNSTEIN, R. J.; BORING, E. G. (1965), pp. 204-252. (84) MUELLER, F. L. (1965), p. 312. 150 FRANCESC! BUJOSA 1 HOMAR sob e el p oblema de la localización habían enido luga , du an e el siglo XIX, en el seno de las sociedades cien í icas (85). Se e e ía, en p ime luga , al in o me que Cu ie elabo ó pa a la Academia de Ciencias de Pa ís, sob e las doc inas de Gall y en el que sub ayó la incompa ibilidad exis en e en e el mundo psíquico y ísico. Riese examinaba después la discusión que siguió al abajo que Bouillaud p esen ó en 1839 a la Academia de Medicina y, po úl imo, analizaba el ambien e que, en 1961, exis ía en la Sociedad de An opología a i - mando que, en la polémica sob e la localización, el único que de e dad en endió la discusión ue G a iole , pues comp endió que la es uc u a no podía explica , po sí sola, la unción. Riese acababa el a iculo haciendo explíci os el supues o y el obje i o de su ace camien o: demos a que el alma, la au oconsciencia y el yo, a causa de su na u aleza no espacial, no pueden se ep esen ados localmen e. Pen- samos que Riese se ab icó su p opio enemigo de paja pues esul a cla o, pa a cualquie obse ado independien e, que en el p og ama de los localizacionis as del siglo XIX no es aba la localización del alma, la au oconsciencia y el yo, sino que a aban de p escindi en lo posible de es as en idades. El esumen que Riese publicó de la his o ia de la a asia en 1947 pocas no edades apo aba y es aba en g an pa e consag ado a las dis in as explicaciones que se die on, a lo la go del siglo XIX, -al hecho de que el cen o del lenguaje se localizase Única nen e en el lado izquie do (86). De los dos abajos que Riese ha consag ado a la ob a de Jackson como a asiólogo, uno ha es ado des inado a es udia la epe - cusión que u o su pensamien o sob e au o es como F eud o Head (87), y el o o, po el con a io, a analiza cuáles ue on las bases eó icas de cua o concep os an cla es den o de la doc ina de Jackson, como p oposición, símbolo, lenguaje ex e no y lenguaje in e no (88). En su a iculo ((Changing. Concep s o Ce eb al Localiza ion» (89), Riese ol ía a u iliza la his o ia pa a comba i la pos u a localizacionis as y asegu aba que «la elación en e men e y ce eb o no puede se p esen- ada como una elación cons an e en la cual la inju ia a uno de los dos miemb os p oduci ía necesa iamen e la inju ia del o o. En e los ac o es que de e minan la apa ición de los sín omas, el ac o iempo juega, al menos, un papel an impo an e como el ac o egional)) (90). O os a ículos de Riese se han limi ado a emas más conc e os como la (85) RIESE, W. (1936). (86) RIESE, W. (1947). (87) RIESE, W. (1955). (88) RIESE, W. (1965). (89) RIESE, W. (1967). (90) RIESE, W. (1967), pp. 228-29. La a asia y su his o iog a ía 151 a asia de Bandelai e (91) o el conocido caso de au oobse ación de Lo da (92), donde hace un complicado diagnós ico e ospec i o di- ciendo que se a aba de un caso de a asia mo o a sumada a una a asia senso ial con pa a asia e bal y pa a asia li e al conse ando la in eg i- dad de la in eligencia. La igu a de Pie e Paul B oca ha me ecido la a ención, exp esada en di e sos a ículos, de P. Hua d. Algunos de ellos se han cen ado en aspec os muy biog á icos y hemos podido conoce así desde los años de ju en ud has a las ci cuns ancias conc e as de su mue e y en ie o pasando po aspec os como la mane a en que enía o ganizada su jo nada, la a acción que sen ía po el ex anje o, su asis encia a cong esos, o sus p eocupaciones eligiosas y polí icas (93). En o os abajos, Hua d ha p es ado más a ención a la ob a de B oca como an opólogo y neu ólogo, y como c eado de la Sociedad de ~n opo- logía de pa ís y, pos e io men e, de 1'Ecole d'An h opologie (94). Aunque el en oque de Hua d no ha des acado po su o iginalidad, sí ha insis ido en algunos aspec os dignos de conside ación, como, po ejemplo, los escasos conocimien os que se enían, en la p ime a mi ad del siglo XIX, de la ana omía del ce eb o y el impo an e cambio semán ico que ha su ido la eminología ana ómica desde aquel en on- ces has a nues os días. Las dis in as eo ías que sob e el o igen y la na u aleza del lenguaje se sucedie on a lo la go del siglo XIX ha sido el obje i o de un abajo de O. Ma x (95) y la causa de que es e his o iado se elaciona a con los a asiólogos de la cen u ia pasada. Pa iendo de la clásica dis inción de on Humbold , en e la capacidad del homb e pa a habla y el lenguaje en endido como idioma o lengua, Ma x ha señalado que dos g upos muy dis in os se ocupa on del p oblema: los médicos, sob e odo los a asiólogos, y los lingüis as. Ma x, que ha demos ado las escasas elaciones que exis ie on en e es os dos g upos, ha es udiado las concepciones que del lenguaje poseye on homb es como Gall, Boui- llaud, B oca, Jackson, Bas ian, We nicke, e c., y ha pun ualizado que la necesidad de una psicología del lenguaje ue ya sen ida po au o es como Jackson, Kussmaul o F eud, pe o que el emo de e se en uel os en p oblemas ilosó icos impidió que la oma an se iamen e en con- side ación. (91) RIESE, W. (1972). (92) RIESE, W. (1954). (93) HUARD, P. (1966). (94) HUARD, P. (1960). (95) MARX, O. M. (1966) y con lige as a ian es en MARX, O. M. (1975). 152 FRANCESC: BUJOSA 1 HOMAR E win H. Acke knech ha es udiado con g an acie o el signi icado de la ob a de Gall den o del con ex o de la neu oana omía, neu o isio- logía y psiquia ía del siglo XIX (96). Ha p es ado g an a ención a los au o es que se ie on in luidos po las apo aciones de Gadl, po lo que el a ículo, a pesa de algunos e o es, como el de a ibui a Bouillaud (97) la dis inción en e a asia mo o a y senso ial esul a de g an u ilidad. El abajo que J. Swazey publicó, en 1970, sob e la his o ia de la localiza- ción en el sis ema ne ioso (98) cons i uye un buen y cla o esumen de la dialéc ica en e las ideas uni a is as y las localizacionis as. Swazey, que ha abajado undamen almen e con li e a u a secunda ia y mucho menos con uen es, dice que la enología de Gall ue el p oduc o de dos endencias, la de los sensualis as anceses como Condillac, Bonne y Cabanis, po una pa e, y la psicología de las acul ades de los empí icos alemanes como Wol , C usius y Ka l on I wing (99). AL la p egun a de po qué el g an éxi o de Flou ens, p ime o, y B oca, después, esponde Swazey diciendo que ambos sin oniza on muy bien con dos eo ías psicológicas gene ales: el p ime o con el ca ,esianismo y el segundo con el asociacionismo (1 00). Que emos acaba es a e isión his o iogi á ica, o zosamen e selec i- a, con la e e encia a es lib os que, si bien no han enido como obje i o exclusi o la his o ia de la a asia, sí le han dedicado especial a ención. El p ime o de ellos es el que R. M. Young publicó con el i ulo de Mind, B ain and Adap a ion in he Nine een h Cen uy (101) y que cons i uye una de las ob as más ambiciosas sob e la neu ología, psicología y el e olucionismo de la cen u ia pasada. El p oblema de la localización de las unciones psíquicas es u io de los enlas cen ales del abajo de Young, que dedica amplio espacio a analiza las ob as de Gall, Flou ens y B oca. En el capí ulo consag ado a Gall, abo da lo que conside a las cua o cues iones básicas: qué ue on, pa a Gall, las unciones del ce eb o, cómo delimi ó es as unciones, de qué mane a las localizó y cuál ue la c í ica que, con el obje o de de ende el suyo, hizo al mé odo expe imen al (102). En las páginas dedicadas a Flou- ens (103), Young ha sub ayado, sob e odo, la con adicción me odo- lógica que supone una manipulación isiológica pe ec amen e con o- lada jun o a una obse ación de la conduc a poco igu osa y eglada, y ACKERKNECHT, E. H. (1958); ACKERKNECHT, E. H.; VALI,OIS, H. V. (1955). ACKERKNECHT, E. H. (1958), p. 152. SWAZEY, J. P. (1970). SWAZEY, J. P. (1970), pp. 217-17. SWAZEY, J. P. (1970), p. 233. YOUNC, R. M. (1970). YOUNG, R. M. (1970), PP. 7-53. YOUNC, R. M. (1970), PP. 54-75. La a asia y su his o iog a ía 153 que el echazo, po pa e de Flou ens, de la posibilidad de localiza las unciones supe io es ue la consecuencia lógica de su ca esianismo. En el análisis de la ob a de B oca (l04), Young señala, con g an acie o, que la esis de la localización de la acul ad del lenguaje no ue, en absolu o, una no edad y que se a ó más de una p opaganda bien hecha que de un descub imien o o iginal. No es necesa io insis i en que el abajo de Young cons i uye uno de los más no edosos y suges i os ace camien os a nues o ema y es, en consecuencia, una lec u a obligada pa a odo aquel que se in e ese po es os p oblemas, pe o, p ecisamen e po es o, hay que deci que, jun o a sus indudables acie os, p esen a se e as lagunas. Algunas de ellas, como el no si ua es os acon ecimien os den o del ma co de la pa ología y la clínica del siglo XIX, la poca conside ación que le me ecen los au o es ge mánicos, y el hecho que maneje la li e a u a ancesa básicamen e a a és de adhcciones son ácilmen e explica- bles: Young no iene o mación médica y pe enece al en u oso -al menos lingüís icamen e hablando- mundo anglosajón. O os aspec os son mucho menos comp ensibles. Así, el mon a el es udio exclusi a- men e sob e la ob a de las ((g andes igu as)), el no p eocupa se po los p oblemas de di usión social y cul u al o el osiliza el pensamien o de un au o en un momen o de e minado, como si no hubie a e olucio- nado a lo la go de su ida, son ca ac e es que casan di icilmen e con una ideología que se decla a de izquie da adical. En 1973 publicó, J. M. López Piñe o, su es udio de la igu a de J. H. Jackson (105). Dos cosas impo an es demos aba en su abajo. La p ime a e a que, lejos de lo que se había dicho, Jackson no e a, en absolu o, un homb e que poseye a una ele ada educación cien í ica, sino un médico undamen almen e p ác ico que llegó a o mula una in e p e ación del sis ema ne ioso, debido a la necesidad que sen ía de acla a los hechos que la clínica le p esen aba. El segundo pun o sob e el que López Piñe o ha llamado la a ención ha sido lo a i icial y also que esul a no ene en cuen a la e olución que el neu ólogo inglés -como an os o os- su ió a lo la go de su ida. Al e e i se al caso conc e o de la a asia, dice que se pueden dis ingui es épocas en el pensamien o de Jackson como a asiólogo. La p ime a, en la que Jackson se adhi ió a las eo ías de B oca; la segunda, en la que se apa a de la an e io eo ía de las acul ades, la sus i uye po el asociacionismo y dis ingue dos clases de lenguaje: el au omá ico y el in elec ual; la e ce a y úl ima es á ca ac e izada po un Jackson en plena madu ez que oma (104) YOUNG, R. M. (1970), pp. 134-139. (105) LÓPEZ PIÑERO, J. M.a (1973 a). 154 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR consciencia de la complejidad del p oblema y del que c ee necesa io conside a an o los aspec os psicológicos como los ana ómicos, isio- lógicos y pa ológicos (106). Al compa a las hipó esis de B oca y Jackson, López Piñe o a i ma que ue on m o de supues os muy dis in os. Así, mien as que B oca e a un homb e de es ic a men alidad an omoclínica, Jackson es aba más in luido po la men alidad isiopa- ológica y, así como el ancés analizó la a asia desde la eo ía de las localizaciones ce eb ales y la psicología de las acul ades, el inglés lo hizo desde un pun o de is a más biologis a - hun e iano- y desde la psicología del asociacionismo (107). Ped o Laín En algo ha dedicado una pa e de su magis al ob a La his o ia clínica a comen a los ela os que B oca hizo, 186 1, de sus dos p ime os casos de a asia (108). Es as páginas de Laín cons i uyen posiblemen e el más lúcido y ce e o comen a io a las conocidas his o ias clínicas de Lelong y Lebo gue, los dios pacien e de B oca. Laín ha señalado que la men alidad an omoclínica de B oca, su c eencia en la localización ana ómica de las acul ades y un cie o hábi o mecanicis a en su mane a de pensa condiciona on an o la selección de los sín omas como el modo en que ue on desc i os. Así, po lo que se e ie e a la selección, los sín omas desc ip i os son sín onias de ici a ios, la explo ación clínica se e ie e exclusi amen e a la exp esión e bal de la ida más co idiana, la his o ia clínica no desc ibe -o lo hace de modo insu icien e- el es ado del en e mo inmedia amen e después del a a- que apopléc ico, y los hallazgos nec óp icos consignados son, an sólo, lesiones des uc i as mac oscópicamen e pe cep ibles. Respec o al mo- do de desc ipción Laín hace obse a , en B oca, una indelibe ada endencia a conside a la a emia como un es ado de ec iioso esidual y, po an o, in a iable, como si el en e mo hubie a su ido una au én ica ((ampu ación)) psíquica. 1.3. ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LA HISTORIA DE LA AFASIA T as es e epaso a la li e a u a sob e la his o ia de la a asia, pensa- mos que a nadie puede ex aña nues a a i mación cle que es, és e, uno de los capí ulos más es udiados de la his o ia de la medicina. Pe o ello no pe mi e, en absolu o, conclui que es ambién uno de los mejo es conocidos. C eemos, po el con a io, que el ema sigue plan eando muchas dudas y-p oblemas, y que con iene que explici e- mos cuáles son es os pun os oscu os, lagunas e incong uencias a los que la in es igación his ó ica debe esponde si quie e se consecuen e con su unción básicamen e explica i a. (106) LÓPEZ PIÑERO, J. M.a (1973 a), pp. 88-99. (107) LÓPEZ PIÑERO, J. M.a (1973 a), pp. 62-65. (108) LAÍN ENTRALGO, P. (1961), pp. 275-285. La a asia y su his o iog a ía 155 Segu amen e la p ime cues ión que se plan ea a quien ha leído pa e, al menos, de la li e a u a secunda ia es ela i a al mé odo y, más conc e amen e, a los ex os analizados, po que una de las ca ac e ís icas más llama i as de la his o iog a ía de la a asia es, como ya apun ábamos an e io men e, la incansable ei e ación de las uen es, incluso en aquellos abajos con p e ensiones de o iginalidad y no edad. No es a en u ado a i ma , incluso, que cuan o más eno ado a es la o ien a- ción e ideología del his o iado , más clásicos y conocidos son los ma e iales his ó icos que u iliza. Resul a, po an o, ine i able pa a quien se ace que al ema cues iona se si son es as odas las uen es de que disponemos o si se a a solamen e de pequeña pa e de ellas y, en el segundo de los casos, sob e qué bases se ha hecho la selección. Más adelan e e emos que los abajos his ó icos no han llegado nunca a maneja más del 5 po cien o de lo que se publicó sob e la a asia en el siglo XIX. Menos cla as esul an las azones que han conducido a igno a el 95 po cien o es an e, pues es a li e a u a es á al alcance de cualquie his o iado que conozca mínimamen e su o icio. Comen ábamos hace poco que Young había señalado que la apo - ación de B oca se a a más de una ic o ia p oseli is a que de una no edad in elec ual. Coincidimos plenamen e con es a opinión. Más aún: si se compa a la esis de B oca con la de su an eceso Bouillaud a nadie puede ocul á sele que la del p ime o es mucho más ex emis a y adical. Mien as que Bouillaud a i maba que la acul ad del lenguaje es aba localizada en los dos lóbulos on ales. B oca asegu aba que lo es aba en la pa e pos e io de la e ce a ci cun olución on al del hemis e io izquie do. Sabido es que Bouillaud io echazada su a an mode ada)) pos u a mien as que B oca, algunos años después, impuso, en el mismo luga , su «exage ada» esis. ;NO es labo de los his o ia- do es in en a explica es e apa en e con asen ido? Pe o B oca no sólo ex emó y adicalizó una hipó esis que has a en onces había sido echazada, sino que manipuló ampliamen e los p ime os da os que apo ó pa a de ende la. Ya hemos is o que Pie e Ma ie demos ó que las lesiones que p esen aba Lebo gne e an mucho más ex ensas de lo que había dicho B oca, y que las de Lelong, po con a, no pasaban de se las lesiones ce eb ales que suelen encon a se habi ualmen e en homb es de su edad. Po nues a pa e, in en a emos más adelan e mos a que las desc ipciones de las condiciones psíquicas que hizo B oca de los dos casos ambién dis an mucho de se un modelo de obje i idad. Es as ca ac e ís icas me odológicas hacen no sólo más ascinan e la úl ima p egun a que nos plan eábamos, sino que incluso inducen a duda de explicaciones como las que a i man que al encon a se B oca con casos de a asia los in e p e ó desde la doc ina de 162 FRANCESC BUJOSA 1 HOMAR MUELLER, F. L. (1963)- His o ia de la psicología desde la An igüedad has a nues os &s. México, Fondo de Cul u a Económica. MURPHY, G. (1 960). In oducción his ó ica de la Psicologia con empo ánea. Buenos Ai es, Ed. Paidos. NEUBURGER, M. (1897) Die his o ische En wicklung de exjbe imen ellen Gehi n und Rucke nma hphysiologie on Flou ens. S u ga , Euke. PAPP, D.; BABINI, J. (1 9 16) Biología y medicina del Siglo XZX (Pano ama Gene al de His o ia de la Ciencia XI). Buenos Ai es, Espasa-Calpe. POZZI, S. (1980). Biog aphie e bibliog aphie de B oca. Rm. d'an opol., Se ie 11, Vol. 111, 509-608. KlESE, W. (1 936). 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