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Sobre la problemática científica del cólera (1885) : una carta inédita de Santiago Ramón y Cajal a Jaime Ferrán

Cid, Felipe; Cruz, Félix; Pous-Mas, Teresa

Abstract

Cid, Felipe; Cruz, Félix; Pous-Mas, Teresa

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Sobre la problemática científica del cólera: Una carta inédita de Santiago Ramón y Cajal a Jaume Ferrán FELIPE CIDQ FELIX CRUZ" TERESA POUS-MAS* Al efectuar la primera ordenación del complejo Arxiu Jaume Feruin (]), entre el material existente se halló una carta (2) autógrafa de Ramón y Cajal dirigida al tan discutido bacteriólogo catalán. Fechada en cl año 1885, esto es, durante la época en que Ramón y Cajal residió en Valcncia corrio catedrático de Anatomía, constituye uno de los últimos textos (3), por supuesto con un interés científico-histórico, que por razones obvias no se había podido comentar. Es cierto que se sitúa en la fase prehistológica de nuestro biólogo. No obstante, y sin exagerar prioridades, entre ellas las del mundo microscópico todavía sin límites precisos entre las técnicas histológicas y las bacteriológicas (4), resulta evidente que la carta contiene una serie de datos considerables; ofrece también un conjunto de referencias que completan determinados aspectos sobre los orígenes de la Bacteriología en nuestra Península. En cl año 1885, entrando ya en el análisis de la fase prehistológica serialada, Ramón y Cajal estaba en los prolegómenos de su preparación autodidacta. Sólo había publicado dos artículos (5) y, según confiesa, sus ((primeros resultados fueron bastante flojos)) (6). La carta en cuestión, (1) ~e~osikdo en el Museu-Fundacid d3Hjst6ria de la Medicina de Catalunya, gracias a la generosidad del Dr. J. Vila-Ferrán. (2) Véase el Apéndice. (3) Diez cartas inéditas de Santiago Ramdn y Cajal a Fernando de Castro, Madrid, 1972. (4) CASílGLIONI, A. (1941), Historia de la Medicina, Madrid, pp. 707-709. (5) I~~vesligaciones experimentales sobre la génesis inflamatoria, Laragoza, 1881; Observaciones micro.rc@icas sobre las terminaciones nerviosas en los músculos voluntarios de la rana, Zaragoza, 1881. (6) RAMON Y CAJAL, S. (1 98 l), Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor cient$ca, Madrid, p. 27. " Catedra de Historia de la Medicina. Universidad Autónoma. Barcelona, y Museu-Fundació d'Hiatbria de la Medicina de Catalunya. Passatge Mercader, 11. Barcelona-8 (España) DYNAMIS Acta IIispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol:2, 1982, pp. 373-386. ISSN: 021 1-9536 374 FELIPE CID, FELIX CRUZ y TERESA POUS-MAS Sobre la problemdtica cientifica del c6lera 375 a&- /, t-a C.L A-r 4v --Y,- L& &A 74" Y+- '- ni? 'L.¿. ?,lt ... . -/ LL / JYL*~'~ / //~lii Hr<iy C-7 / 1 , , / 11ft'L). v.YpCf&;bV 4r . . (C. // 4/ I v.-. &.A / ?j./,,..d:, 1 Dos carillas de la carta inédita de Ramón y Caja1 a Ferrán que se comenta en el texto. 376 FELIPE CID, FELIX CRUZ y TERESA POUS-MAS por tanto, al margen de los primeros estudios se circunscribe a la epidemia' de cólera del año 1885, que según puntualiza ((hizo tantos estragos en Valencia y su comarca, ... (que) me obligó temporalmente a abandonar las células y fijar mi atención en el bncillus comma, el insidioso protagonista (recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia)) (7). ((Yo sufrí también el deslumbramiento del nuevo astro científico -añade-, que iluminaba con inesperadas claridades los tenebrosos problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses a las seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños)) (8). Es decir, el texto de la carta se inserta en las prioridades y en las líneas de investigación, en las realizaciones de una época presta a desentrañar el abigarrado mundo microscópico de la Biología; aunque posteriormente Ramón y Cajal trate de justificarla diciendo, que aún no había decidido profundizar en ((la discreta senda histológica, la de los goces tranquilos)) (9). La carta de Ramón y Cajal aborda, entre otros de menor cuantía, dos aspectos fundamentales. El primero hace referencia a las conclusiones científicas de nuestro hombre, si se quiere como bacteriólogo ocasional, frente a la problemática suscitada por el descubrimiento de Koch (10). Y el segundo apartado se inserta en el capítulo de las dilatadas discusiones, enjuiciando los trabajos llevados a cabo por Jaume Ferrán sobre el cólera (ll), que finalmente suscitaron una serie de dictámenes (12) entre los cuales, a la postre, también se puede incluir el de Ramón y Cajal: ((Habiendo tenido la honra -puntualiza Ramón y Cajalde ser comisionado, en unión de mi ilustre compañero el Sr. Lite, para que (7) Ibid., p. 36. (8) Ibid., p. 37. (9) Ibid.,, p. 42. (10) En el año 1883, la expedición mandada por Koch, con Fischer, Caffky y Treskow, descubrió en el intestino delgado de los coléricos fallecidos en Egipto, el vibrión causante del daño. Al año siguiente (1884), Koch confirmó el hallazgo en el intestino y heces de los fallecidos en Calcuta y, además, demostró el papel vector de las aguas; al germen se le llamó vibnón de Koch, bacilo coma, vibrión del cólera, etc.; con anterioridad, Paccini lo había hallado en el intestino de coléricos e hizo una descripción sumaria del germen. (1 1) Cf. FERRAN, J. (1 885), El microbio del cólera. SIL morfología, acción patógena y profiláctica, Barcelona; FERRAN, J.; PAULI, J. (1 886), El cólera morbo-asidtico. Breves considerciciones sobre la Etiología y la Profilaxis de esta enfermedad, Sevilla; Colerización FerrAn: Estadísticas de la inoculación preventiva del cdlera-morbo asiático, 1.a serie, Valencia, 1885; Estadísticas de la inoculación preventiva del cólera-morbo asiático, 2.3 serie, Valencia, 1886. (12) Con independencia del informe emitido por la Comisión francesa integrada por Brouardel, Albarran y Charrin, que lleva la firma del 5 de julio de 1885, destaca el Sobre la problemltica cientifica del cólera 377 cliésemos dictamen acerca de la enfermedad a la sazón reinante en Valencia (15 de junio del 85) y del valor científico de las inoculaciones Ferrán, hice la formal promesa de estudiar a fondo la cuestión a nuestro examen sometida, y publicar en una Memoria el resultado de mis observaciones y trabajos experimentales)) (13). En pocas palabras, igualmente importantes, históricamente olvidados, arribos apartados o cuestiones sin duda completarán un conjunto de detalles acerca de una problemática científica; porque dada la falta de grandes progresos habidos desde el descubrimiento del vibrión colérico, sobre todo en lo tocante a la profilaxis, este capítulo difícilmente agotará los comentarios históricos; aunque el presente se circunscriba a unos aspectos que por fuerza tendrán que ser tangenciales a la plural historia del cólera (1 4). 1. Las conclusiones cientecas de Ramón y Cajal ante los primeros trabajos ciparecidos a propósito del cólera Las conclusiones científicas que se extraen de la carta de Ramón y Cajal, que, según parece, Ferrán recibió unos meses antes que la aludida ~emoria (15), de hecho ya constituyen los aspectos más significativos, que contiene dicha publicación. Inconscientemente, en el pensamiento de Ramón y Cajal, recién consumado un arduo trabajo experimental sobre el cólera, al redactar la misiva, pasa a primer término el sentido y alcance, incluso el porvenir científico, de las hipótesis que había tratado de demostrar. Porque, tanto en la carta como en la Memoria, se subraya la inexistencia de cólera experimental: «no existe -escribe a Ferráncólera experimental)). Es más, en las páginas que añade a la carta en cuestión, incluso se muestra más taxativo y explícito: «Me atengo a la opinión de Klein, quien piensa que no se ha producido todavía el cólera, y persistiré en ella en tanto no vea morir un conejo con diarrea serosa, con vírgulas preponderantes (no diarrea coagulable con vírgulas y bacilos rectos que es lo que van Ermengen y yo hemos visto), algidez, anuria y calambres.)) dictanien que el Ministro de la Gobernación pidió al Real Consejo de Sanidad y a la Real Academia de Medicina; el 27 de.mayo de 1885, se nombró una comisión formada por Aioriso Rubio, Maestre de San Juan, San Martín y Mendoza. (13) RAMON Y CAJAL, S. (1885), Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones profilácticns (Memoria), Zaragoza, p. 5. (14) Cfi. MACNAMARA, C. (1876), A Histov of Asiatic Cholera, London; LONGMATE, N. (1966), King Cholera: The RiograPhy ofa Disease, London. (15) Dentro del orden que J. Ferrán llevaba en su biblioteca, el trabajo de Ramón y Cajal, consignado en la nota n.o 13, se ordenaba con esta signatura: 1, 159. Es decir, veinticinco monografias después que la aparición del primer trabajo de J. Ferrán sobre el tema consignado en la nota n.o 11, que exhibe esta signatura: 1, 134. 378 FELIPE CID, FELIX CRUZ y TERESA POUS-MAS Ramón y Cajal se basaba, con independencia de las ya enunciadas opiniones de Klein y van Ermengen, en las conclusiones de Doyen y Chautemese (16). Al verificar los trabajos de dichos autores, Ramón y Cajal había pretendido sopesar las aseveraciones del propio Koch (1 7), el cual estaba convencido, a través de sus ensayos, que el cólera experimental no se podía provocar en los conejos, perros y monos. Ramón y Cajal, pues, trataba de cuestionar las primeras conclusiones de Ferrán, que primero tuvo la oportunidad de vivir y, a continuación, de ver plasmadas en el escrito antes consignado (18). Ahora bien, la respuesta de Ramón y Cajal -nos referimos a la importancia que cobra en la carta-, no deja de ser particular. Máxime si se estudian, con la debida atención, los postulados que adelanta. Porque, a sabiendas de la razón que en parte le asiste, a la luz de los actuales conocimientos sobre el cólera, la falta de coincidencia no es tan absoluta. En efecto, Ferrán había observado, al estudiar la acción patógena del cólera en los conejos de Indias (1 9), que el procedimiento de Koch para transportar gérmenes de una colonia, una vez logrado, permitía inyectar hipodérmicamente 2 C.C. de este líquido, el cual, en un tiempo muy corto, producía: cianosis, quejidos espontáneos y movimientos convulsivos, horripilaciones, anuria más o menos pronunciada, encogimiento del cuerpo, pelo rizado, mirada triste y apagada, con expulsión de un jugo verdoso por la boca en la agonía y, en ocasiones, algunas gotas de un moco verdoso transparente por el ano. Es decir, ante las seis experiencias que Ramón y Cajal llevó a término, con un total de 36 conejillos de Indias, con el propósito de comprobar la acción patógena del vírgula en el tubo intestinal de estos animalitos, por separado, y poco más o menos, recogió el conjunto de la sintomatología consignada por Ferrán. Recapitulando, pues, las hipótesis de Ramón y Cajal eran correctas en lo tocante a la producción del cólera experimental (21). Pero, perdían validez científica, confrontadas con las tesis de Ferrán, al considerar que en este caso la muerte estaba producida por una infección concomitante, una entero-peritonitis, al no ser capaz de hallar vibriones coléricos en estado originario y, de rechazo, atribuirlo a la acción de los (16) Op. cit., p. 4; p. 97. (17) KOCH, R. (1884), Ueber die Cholerabakterien, Deutsche Medicinisclie Wocheiischrifi, 445, 725-728. (1 8) Op. cit., p. 4. (19) Ibid., p. 7. (20) Op. cit., p. 4; p. 95. (21) Ulteriores estudios demostraron que los conejos de indias adquieren plenamente la enfermedad, tanto por vía intraperitoneal como bucal, si previamente han sido preparados con láudano. 1 Sobre la problemhtica cientifica del cólera 379 llamados bacilos rectos. En fin, faltaban las pruebas de Pfeiffer consistentes, según es sabido, en la lisis de gérmenes en el peritoneo del cobayo inoculado con vibriones o suero anticolérico; pruebas que a la postre estaban más cerca de los hallazgos de Ferrán, que de las aseveraciones de Ramón y Cajal vertidas en la carta que nos ocupa. Prosiguiendo con el análisis del contenido de la carta de Ramón y Cajal, es factible admitir, de acuerdo con los conocimientos bacteriológicos de la época, que en líneas generales es correcta. Responde a los postulados experimentales entonces vigentes. No obstante, con perspectiva histórica, si bien Ramón y Cajal, coincidiendo con Jiménez de Asúa (22), aplicó ((sus notables aptitudes al estudio de la Bacteriología)), pese a ello, en este caso concreto, gravita la circunstancia de que las particulares, y en cierto modo intuitivas, conclusiones de Ferrán han prevalecido. Incluso de una manera determinante, al menos en algunos, aunque pocos, apartados del todavía desconocido capítulo sobre el cólera. De un modo particular, en las cuestiones concernientes a la morfología del vibrión, cabe recordar, que una campaña casi persecutoria contra Ferrán cercenó el sosiego que demanda cualquier tipo de investigación; en este sentido, la misiva de Ramón y Cajal al menos constituye una respetuosa y reposada crítica, que sólo unos avatares, bien poco científicos por cierto, desviaron hacia derroteros harto distintos de los originarios. Ramón y Cajal también subraya, en los párrafos dedicados a la forma del vibrión colérico, que ((no ha sido afortunado en lo relativo a la morfología)). En la carta expone, con un cierto énfasis, que en los cultivos viejos ha visto formas infecundas iguales, y algunas otras muy notables, de la espirilar susceptibles de ser consideradas como esporos; que las diferenciaciones de los espirilos se ven también en estado fresco y que las hinchazones de los espirilos que terminan por estallido parecen formas involutivas. Es más, en la parte de la Memoria (23) correspondiente a la morfología del vibrión, Ramón y Cajal lo describe con una forma arqueada o de comilla, aunque también puede darse la rectilínea, la en S, las cadenetas o trenes de comas y, finalmente, raravez la espirilar. La rectilínea puede obedecer a una eventualidad posicional y (da forma en S representa en realidad un vírgulo doble en vías de partición o de desarrollo espirilario)) (24). Y al abordar, en los caracteres de las colonias coma-bacilo (25), su aparición, la forma de colonia al (22) JIMENEZ DE ASUA, F. (1958), Elpensamzento vivo de Cajal, 3.a ed., Buenos Aires, p. 38. (23) Op. czt., p. 4; pp. 12-16. (24) Ibid., p. 13. (25) Ibzd., pp. 24-67. microscopio, etc., Ramón y Cajal coincide, salvo pormenores de poca monta, con las conclusiones de Ferrán. iPor qué no son completamente idénticas, en consecuencia, las apreciaciones morfológicas que Ramón y Cajal publica en su Memoria con las que luego enuncia en su carta? iDe dónde provienen las reticencias de la misiva, cuando en realidad Ramón y Cajal había compartido los primeros resultados con Ferrán? iQué hechos y circunstancias, en suma, hicieron que Ramón y Cajal añadiese una carta llena de dudas científicas, digamos como colofón a su corto periplo como bacteriólogo? Evidentemente, dichas diferencias requieren un punto y aparte. Ramón y Cajal, en los inicios de sus estudios sobre el cólera, partió de las experiencias y resultados ya obtenidos por Ferrán. Incluso los vivió, valga la anécdota histórica, en la cocina del domicilio de Candela, donde, según consignan testigos de primera mano (26), Ferrán improvisó su laboratorio al arribar a Valencia. Pero a la sazón, Ferrán, aún recientes los estudios sobre el cólera efectuados en Marsella (27), no había hecho más que comprobar las primeras comunicaciones de Koch (28). Mantenía inéditas las conclusiones sobre las variantes, ya que, según Ferrán, la morfogenia del vibrión colérico estaba subordinada «a la mayor delgadez del thalo espiroideo y a la mayor o menor condensación de sus espiras)) (29). Es decir, la discutible identificación del coma-bacilo con la talofita que Ferrán denominaba peronospora barcinonis, y que sus seguidores trataron de apodar peronospora ferrani, todavía no estaba asentada a nivel de escuela. Entre la publicación de Ramón y Cajal, según él mismo confiesa llena de lagunas, y las dudas que en él despertaron las siguientes comunicaciones de Ferrán -por tanto, un corto lapso de tiempo-, Ramón y Cajal fue paulatinamente conformando su explícita posición sobre el particular; desde este ángulo, la carta de Ramón y Cajal también disipa muchos equívocos, acerca de SU ulterior postura sobre el cólera. Ferrán no perfiló debidamente sus primeras apreciaciones sobre el supuesto carácter talofítico del vibrión colérico. Pero de ningún modo, bien al contrario, erró en las observaciones morfológicas que con tanto denuedo se le combatieron. En este punto concreto, la misiva de Ramón y Cajal adolece de inexactitudes, o si se prefiere de omisiones (26) PULIDO, A. (1921), jVae Inventoribus Magnis!, Barcelona, p. 364. (27) Con el objeto de estudiar la epidemia de cólera en Marsella, cl mes de agosto de 1884, salió de Barcelona una comisión integrada por: Dr. Montserrat como naturalista, Dr. Corominas como clínico y Dr. Ferrán como bacteriólogo. (28) CJ, not. p. 3 y p. 5. (29) Op. cit., p. 3. Sobre la probleinitica científica del diera 381 implícitas. Porque, en líneas generales, Ramón y Cajál se inscribe en la retahíla de críticas, que es factible resumir en el impacto que causó uno de los textos acá más leídos, el de Trouessart (30), y que, por supuesto, Ramón y Cajal lleg6 a conocer con la oportuna anticipación. ((11 est bien difficile -resume dicho autor (31)- de ne pas admettre qu'il ckst glissé quelque surprise ou quelque erreur dans les recherches du docteur Ferran, et en definitive, l'idée qui se présentera a l'esprit de tout micrographe non prevenu, c'est que leperonosporaferrani n'est le veritable bacille virgule, celui de Koch, ni par conséquent le microbe du choléra.)) En suma, Ferrán sólo identificaba ambos nombres, el de coma-bacilo y el de peronospora, sin por ello desvirtuar la acción patógena y la morfogenia del vibrión. Cuando Ramón y Cajal lo insinúa en su carta -o acaso mejor adelanta una justificación científica-, es plausible presumir que ya lo hace a sabiendas de las consecuencias que podían suscitar las primeras campañas de vacunación anticolérica, que de un modo particular había emprendido Ferrán. En fin, en este sentido también resultan explícitas las disquisiciones de Ramón y Cajal sobre los muriformes y oogonos, aunque, en lo tocante a la profilaxis, no añadiría nada substancial. 2. Posición y prevenciones, que se desprenden de la carta de Ramón y Cajal, frente a las primeras campañas de vacunación anticolérica En la carta no hay ninguna mención sobre el arduo problema de la profilaxis del cólera. Es evidente que Ramón y Cajal procura no comentarlo. Pero implícitamente lo prejuzga al negar la existencia de cólera experimental. ((Para resolver este interesante problema profiláctico -escribe Ramón y Cajal en su Memoria (32)- era preciso hallar un animal capaz de adquirir el cólera, en el cual pudiera ensayarse la acción de cultivos comas en distintos grados de atenuación, para determinar la virulencia rriáxima compatible con la vida, y con las exigencias prácticas de una vacuna eficaz.)) En este caso, acogiéndose a las conclusiones de Koch y a las más tajantes de van Ermengen sobre el cólera experimental en los conejos, Ramón y Cajal, no sólo deja de abordar unas hipótesis importantes, sino que elude, acaso sea este el aspecto más negativo del escrito, los problemas que había estudiado Ferrán. Y que con el tiempo se impusieron, por (30) TROUESSART, E. L. (1886), Les Microbes, lesfenents et les moisissures, Paris, pp. 187-200. (31)' Ibid., p. 195. (32) Op. cit., p. 4; p. 101.