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La importancia conservacionista de las comunidades indígenas de la Reserva de Bosawás, Nicaragua : un modelo de flujos

Cordón, María Rosa; Toledo, Víctor M.

Abstract

Hoy existen en el mundo alrededor de 109,000 áreas naturales protegidas representando el 11.5% de la superficie terrestre del planeta (WDPA 2005), buena parte de las cuales se traslapan a, o se encuentran rodeadas de, territorios pertenecientes a pueblos indígenas. Este fenómeno es consecuencia de la estrecha correlación que existe a escala global entre las áreas de mayor riqueza biológica y los territorios indígenas. Dado lo anterior, existe un creciente interés por realizar estudios que informen de los impactos biológicos y ecológicos que las comunidades locales tienen sobre las áreas naturales protegidas con las que co-existen o se sobreponen y, de manera especial, de sus prácticas productivas y estrategias de subsistencia. La Reserva de la Biosfera de Bosawás (RBB) en Nicaragua cubre cerca de 8,000 km2, y se encuentra habitada y/o rodeada por núcleos humanos indígenas y de familias de colonos mestizos. Los análisis sobre el uso del suelo realizados en los últimos años por varios autores (Smith 2003; Lugo 2006 y Stocks et al. 2007) acerca del impacto de las actividades de las comunidades indígenas y mestizas sobre la RBB, han dejado establecido el bajo impacto deforestador de las comunidades indígenas miskitas y mayangna, fenómeno que contrasta con los altos efectos provocados por las familias mestizas. En un intento por comprender las causas que producen el bajo impacto de las comunidades indígenas sobre la RBB, este estudio se dedica a analizar las actividades productivas de 14 comunidades indígenas miskitas y mayangnas que habitan uno de los seis territorios (Kipla Sait Tasbaika) de la región, donde justamente se presentan los más bajos índices de deforestación. Para ello se utiliza el concepto de metabolismo social que ofrece un marco conceptual y una metodología para el análisis de flujos energéticos, monetarios, de bienes y servicios. La evaluación de las prácticas que realizan los hogares indígenas, reveló la adopción de una estrategia de uso múltiple que hace descansar la subsistencia de las familias en toda una gama de actividades (agricultura, cacería, pesca, recolección y extracción tradicional de oro), un alto número de especies útiles, mosaicos de paisajes y un mínimo de áreas transformadas para la agricultura o la ganadería. El artículo discute las fortalezas y debilidades de la estrategia indígena de uso múltiple, ofrece elementos para su reforzamiento y perfeccionamiento, sugiere su reconocimiento como un mecanismo autóctono de conservación del área protegida y, en consecuencia, propone que en la RBB las comunidades indígenas participen en su manejo y gestión (conservación participativa).

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Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 43 La importancia conservacionista de las comunidades indígenas de la Reserva de Bosawás, Nicaragua: un modelo de flujos María Rosa Cordón Universidad de Córdoba, España y Saint Louis Missouri Zoo [email protected] Víctor M. Toledo Centro de Investigaciones en Ecosistemas, Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Morelia, México [email protected] Fecha de recepción: 07/07/2007. Fecha de aceptación: 08/02/2008 Resumen Hoy existen en el mundo alrededor de 109,000 áreas naturales protegidas representando el 11.5% de la superficie terrestre del planeta (WDPA 2005), buena parte de las cuales se traslapan a, o se encuentran rodeadas de, territorios pertenecientes a pueblos indígenas. Este fenómeno es consecuencia de la estrecha correlación que existe a escala global entre las áreas de mayor riqueza biológica y los territorios indígenas. Dado lo anterior, existe un creciente interés por realizar estudios que informen de los impactos biológicos y ecológicos que las comunidades locales tienen sobre las áreas naturales protegidas con las que co-existen o se sobreponen y, de manera especial, de sus prácticas productivas y estrategias de subsistencia. La Reserva de la Biosfera de Bosawás (RBB) en Nicaragua cubre cerca de 8,000 km2, y se encuentra habitada y/o rodeada por núcleos humanos indígenas y de familias de colonos mestizos. Los análisis sobre el uso del suelo realizados en los últimos años por varios autores (Smith 2003; Lugo 2006 y Stocks et al. 2007) acerca del impacto de las actividades de las comunidades indígenas y mestizas sobre la RBB, han dejado establecido el bajo impacto deforestador de las comunidades indígenas miskitas y mayangna, fenómeno que contrasta con los altos efectos provocados por las familias mestizas. En un intento por comprender las causas que producen el bajo impacto de las comunidades indígenas sobre la RBB, este estudio se dedica a analizar las actividades productivas de 14 comunidades indígenas miskitas y mayangnas que habitan uno de los seis territorios (Kipla Sait Tasbaika) de la región, donde justamente se presentan los más bajos índices de deforestación. Para ello se utiliza el concepto de metabolismo social que ofrece un marco conceptual y una metodología para el análisis de flujos energéticos, monetarios, de bienes y servicios. La evaluación de las prácticas que realizan los hogares indígenas, reveló la adopción de una estrategia de uso múltiple que hace descansar la subsistencia de las familias en toda una gama de actividades (agricultura, cacería, pesca, recolección y extracción tradicional de oro), un alto número de especies útiles, mosaicos de paisajes y un mínimo de áreas transformadas para la agricultura o la ganadería. El artículo discute las fortalezas y debilidades de la estrategia indígena de uso múltiple, ofrece elementos para su reforzamiento y perfeccionamiento, sugiere su reconocimiento como un mecanismo autóctono de conservación del área protegida y, en consecuencia, propone que en la RBB las comunidades indígenas participen en su manejo y gestión (conservación participativa). Palabras clave: Conservación, uso múltiple de los recursos, desarrollo sostenible, comunidades indígenas, Bosawás, Nicaragua. Abstract There are currently some 109,000 protected natural areas around the world, representing 11.5% of the land on the planet (WDPA 2005). An important portion of these protected areas overlap or are surrounded by territories belonging to indigenous peoples. This phenomenon is the result of a close correlation at the global scale between areas of greatest biological richness and indigenous territories. Given this correlation, there is a growing interest in the implementation of studies focusing on the biological and ecological impacts of local communities on the protected natural areas in which they coexist or over which they reign and, especially, of the communities productive practices and subsistence strategies. The Bosawás Biosphere Reserve (BBR) in Nicaragua covers close to 8,000 square kilometers and is inhabited and/or Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 44 surrounded by indigenous populations and families of mestizo settlers. Recent studies of the impact of indigenous and mestizo land use within the RBB have found that deforestation by indigenous Miskitu and Mayangna communities is lower than that by mestizo families (Smith 2003; Lugo 2006 y Stocks et al. 2007). To understand the causes of this relatively low impact by indigenous residents in the RBB, this study examines the productive activities of 14 Miskitu and Mayangna communities in one of the six territories of the region (Kipla Sait Tasbaika), precisely where deforestation rates are lowest. We use the social metabolism concept which provides a conceptual framework and methodology with which to analyze flows of energy, moneys, and goods and services. An evaluation of practices implemented in indigenous households reveals the adoption of a multiple-use strategy in which family subsistence rests on an entire array of activities (farming, hunting, fishing, gathering and traditional extracting of gold), a high number of useful species, landscape mosaics, and a minimum of areas transformed for agriculture and cattle raising. The article discusses the strengths and weaknesses of the indigenous multiple-use strategy, offering elements for its reinforcement and improvement, and suggesting its recognition as an autochthonous conservation mechanism for the protected area. We finally propose that the indigenous communities participate as co-managers of the RBB (participatory conservation). Key words: Social conservation, resources multiple use, sustainable development, indigenous communities, Bosawás, Nicaragua. Introducción Hoy existen en el mundo alrededor de 109,000 áreas naturales protegidas representando el 11.5% de la superficie terrestre del planeta (WDPA 2005), buena parte de las cuales se traslapan o se encuentran rodeadas de territorios pertenecientes a pueblos indígenas. De manera paralela, se cuenta con una abundante literatura que muestra la estrecha correlación global entre las áreas de mayor riqueza biológica y los territorios habitados por pueblos indígenas (Nietschmann 1992; Stevens 1997; Maffi, 2001 y 2005; Toledo 2001; http://www.terralingua.org), de tal suerte que cerca del 80% de las áreas prioritarias recomendadas para su conservación por el World Wildlife Fund (WWF) a nivel mundial, se encuentran sobrepuestas con territorios indígenas (Oviedo et al. 2000). Esta relación reconocida por Nietschmann (1992) bajo el “concepto de conservación simbiótica”, y por Toledo (2005) como un “axioma bio-cultural”, es notable en buena parte del mundo y especialmente en la región mesoamericana (centro y sur de México y Centroamérica), donde existe una estrecha correlación entre las áreas con cobertura forestal y de mayor importancia biológica con las áreas habitadas por pueblos indígenas (Chapin 1992; Toledo 2005), y donde 175 áreas naturales protegidas se traslapan con los territorios de 80 diferentes culturas (Toledo et al. 2001 y 2002). Por ello, el proyecto conocido como “Corredor Biológico Mesoamericano” (Miller et al. 2001) es prácticamente irrealizable sin la participación efectiva de las comunidades indígenas (Toledo 2003). Dado lo anterior, el modelo convencional de la conservación de la biodiversidad, que consiste en la creación exclusiva de parques y otras áreas naturales protegidas ha sido cada vez más cuestionado (Chapin 2004; Halffter 2005; Toledo 2005; Wilshusen et al. 2002), y hoy se reconoce la importancia de conservar la riqueza biológica por fuera del sistema de áreas protegidas, en una estrategia bio-regional en la cual las áreas naturales bajo conservación se rodean además de áreas de amortiguamiento, corredores biológicos, zonas de uso múltiple, y otras modalidades de uso adecuado de los recursos naturales (Toledo 2005). De esta forma, las áreas naturales aisladas del uso humano se combinan con una matriz de uso antropogénico regulado, bajo un esquema de planeación que articula conservación con desarrollo regional sustentable y que integra a las comunidades o núcleos humanos que rodean o se sobreponen con las áreas protegidas en las tareas de conservación bajo un esquema participativo. La Reserva de la Biosfera de Bosawás (RBB) en Nicaragua, considerada el área protegida más importante de Centroamérica por su extensión, ubicación y riqueza, se encuentra rodeada por una población de alrededor de 30,000 personas pertenecientes a comunidades indígenas miskitu y mayangna y a núcleos familiares de colonos mestizos. En Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 45 los últimos años, varios autores han evaluado el impacto de esos núcleos humanos sobre la RBB (Smith 2003; Lugo 2006 y especialmente Stocks et al. 2007), registrando los cambios de uso del suelo en diferentes años mediante el análisis de imágenes de satélite y fotografías aéreas, calculando índices de deforestación para las comunidades indígenas y grupos de colonos mestizos. Estos análisis de carácter esencialmente eco-geográfico realizados por medio de sensores remotos, no ofrecen sin embargo explicaciones a los diferentes niveles de impacto de los asentamientos humanos analizados. Utilizando como marco teórico la aproximación económico-ecológica basada en el concepto de metabolismo social desarrollada por Toledo (2008 en éste número), el presente artículo realiza un diagnóstico de las prácticas productivas de las 14 comunidades indígenas de Kipla Sait Tasbaika (KST), territorio que presentó los más bajos índice de deforestación de la RBB (Stocks et al. 2007). Dicho diagnóstico fue realizado con el objetivo de determinar: i) qué estrategia de subsistencia adoptan las familias y comunidades de ese territorio; y ii) si la estrategia adoptada explica el bajo impacto deforestador de esos núcleos humanos. Dada su trascendencia, la respuesta a estas preguntas tiene repercusiones no solamente para el caso estudiado, sino para situaciones similares en muchas otras partes del mundo. 2. La Reserva de la Biosfera de Bosawás Se encuentra al Norte de Nicaragua, a orillas del Río Coco o Wanky y colindando con Honduras. Junto con las áreas protegidas del Este de Honduras (Reservas de la Biosfera Patuca, Tawhaka y Río Plátano) constituye la masa boscosa tropical húmeda más grande de Centroamérica (Herlihy 1997) y los bosques húmedos inalterados más extensos al norte del Amazonas, por lo que se ha denominado a esta región el “corazón” del Corredor Biológico Mesoamericano. La RBB (véase Figura 1) fue establecida en 1991 bajo la figura de Reserva Nacional de Recursos Naturales Bosawás, pretendía salvaguardar no sólo los bosques tropicales húmedos y especies de flora y fauna de las montañas vírgenes de Nicaragua, sino los recursos y el patrimonio cultural de los grupos indígenas (Stocks 1998:4). En 1997 fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, obteniendo una mayor trascendencia internacional e incrementando enormemente su superficie, que pasó a incluir a otras zonas protegidas, de 800,000 ha a alrededor de 2,000,000 ha, que representa el 14% del total del territorio nicaragüense. Figura 1. Reserva de la Biosfera de Bosawás Fuente: Elaboración propia Kipla Sait Tasbaika Miskitu Indian Tasbaika Kum Mayangna Sauni Bu Mayangna Sauni As Li Lammi Tasbaika K um Sikilta NICARAGUA HONDURAS Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 46 Según el Plan de Manejo de la Reserva de la Biosfera de Bosawás (2003) y a diferencia de la estructura habitual de las Reservas de la Biosfera, en dicha área se distinguen dos zonas núcleo, una zona intangible, deshabitada, y una zona tangible donde se encuentran situados los territorios indígenas y algunas poblaciones mestizas. La zona de amortiguamiento, está compuesta por seis municipios menos la zona núcleo. 3. Los seis territorios indígenas de Bosawás Según el Plan de Manejo (MARENA 2003), en el área de la RBB viven 220,500 personas, la mayoría mestizos (200,000), que hablan castellano y que provienen de la región del pacífico. Le siguen en número los miskitu (14,000) y los mayangna (6,500). Según otras estimaciones el número de indígenas es mayor, del orden de 36,292 personas (Jarquín & Ramírez 1998:5), siendo siempre el porcentaje de miskitu mayor que el de mayangna. En la zona núcleo las comunidades indígenas se encuentran agrupadas en seis territorios indígenas. 4. El territorio de Kipla Sait Tasbaika Significa “territorio de los raudales (rápidos)”, pues contiene el peligroso raudal del Kihuras y el de Walakitán, importantes barreras para la navegación por el río Wanky. Constituido por 14 comunidades, 12 miskitu y 2 mayangna. Diez se encuentran sobre el río Wanky y cuatro sobre su afluente, el río Lakus, donde se concentra la población mayangna (véase Figura 2). La población total según datos dados por los líderes indígenas en 2004 es de 4,695 personas y de 895 familias. Figura 2. Comunidades Miskitu y Mayangna de KST Fuente: Elaboración propia Raiti, Lakus Ta y Tilba Lupia Kipla Mahta Yahbra Tagni, Andris Tara, Painkira Kaikisa Siksa Pura Maira y Kayo Tigni Wail Laska* y Tawan Raya Sumapipe y Aran Zona Agrícola Zona Cacería y Recolección Frecuente Zona Cacería y Recolección Infrecuente Zona Conservación Zona Güirisería Raudales Río Lakus Río Wank y * Comunidades Mayangna Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 47 5. Métodos La reconstrucción de la estrategia de uso de los recursos adoptada por los hogares de KST se hizo siguiendo el método propuesto por Toledo (2008 en éste número) que permite organizar las actividades productivas dentro de un modelo de flujos. En el cual, las poblaciones indígenas son percibidas como unidades de producción o de apropiación que se encuentran en la periferia del organismo social, inserto en la naturaleza. Estas unidades o “células” establecen dos tipos de relaciones o intercambios, unas de tipo ecológico con el ambiente que las rodea y otras de tipo económico con el resto de células del organismo social. Las relaciones de tipo económico se realizan con un ámbito social mayor, denominado Medio Ambiente Social (MAS). Las relaciones ecológicas pueden, a su vez, ser de tres tipos. Aquellas que modifican total o parcialmente los ecosistemas, que generan el Medio Ambiente Transformado (MAT). Las que no ocasionan cambios sustanciales sobre la estructura, dinámica y arquitectura de los ecosistemas, agrupadas en la categoría de Medio Ambiente Utilizado (MAU). Y las que suponen una forma distinta de apropiación, que no genera modificación y se agrupan en el Medio Ambiente Conservado (MAC), del cual obtienen servicios ambientales. La fuente principal de datos para realizar esta reconstrucción provino de encuestas con información numérica o categórica acerca de la relación de los hogares con su entorno. Otra información adicional fue obtenida de entrevistas a informantes claves, y da cuenta de aspectos generales de la vida en las comunidades, la forma en que aprovechan sus recursos naturales e información explicativa acerca del manejo de dichos recursos (para detalles véase Cordón 2007). La unidad de muestreo fue la vivienda u hogar, considerado como unidad económica y social en la que se lleva a cabo la apropiación de los recursos naturales, y que trasciende a la familia. De esta manera, se llegó al nivel más básico del concepto de hogar, referido a la unidad morfológica del mismo (Wilk 1997:35)1. Se realizaron dos encuestas, una en Abril de 2003 y otra en Agosto de 2004, se recabaron datos acerca del uso de los recursos naturales en cada una de las viviendas visitadas2. Así, se obtuvo una “fotografía” de las formas de manejo de los recursos naturales en las dos estaciones marcadas al año, la seca (primera encuesta) y la lluviosa (segunda), y se consiguió una imagen global sobre el uso, que sirvió para evitar lo que Chambers (1993:18) denominó la “tendencia a la estación seca” (dry season biases). Además en la segunda encuesta, se amplió la información, preguntando aspectos como la frecuencia con que el hogar realiza cada actividad. Debido al contexto de conflicto entre los líderes territoriales, que aprobaron la realización de la encuesta, y los líderes comunitarios, fue necesario organizar asambleas en cada comunidad para solicitar el permiso de los líderes comunitarios y del resto de pobladores. Dos de las 14 comunidades no quisieron que se hiciera la encuesta. El total de hogares muestreados y su población correspondiente fue de 606 y 3,928 en 2003 y de 390 y 2,733 en 2004. La población muestreada en 2003 corresponde al 83.66% de la población total, y la de 2004 a un 58.21%. Las encuestas se tabularon en Excel y se analizaron con el soporte estadístico SPSS. Se hizo un análisis descriptivo de los datos, obteniendo frecuencias, porcentajes, datos de superficie agrícola y tablas cruzadas de las actividades del uso múltiple. 1 Tomado de la Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición del Nivel de Vida 2001 es el conjunto de “personas que comen y duermen habitualmente en la casa, y que han permanecido tres de los últimos doce meses precedentes a la encuesta (requisito no aplicable ni al jefe del hogar, ni a niños menores de tres meses)”. 2 El tipo de preguntas que se hicieron fueron de hecho y de acción, se preguntaron cuestiones concretas y tangibles, fáciles de precisar y sobre las actividades realizadas por los miembros del hogar. La mayoría de preguntas estaban precodificadas, cerradas y en muchos casos fueron dicotómicas. Otro tipo de preguntas fueron las categorizadas o de elección múltiple, que se dejaron abiertas para añadir opciones que no habían sido previamente contempladas. Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 48 6. Resultados A partir de la propuesta teórica y metodológica de Toledo (2008 en éste número), se organizaron todas las actividades productivas de las comunidades indígenas del territorio elegido registradas en las encuestas (véase Cuadro 1). La unidad productiva o de apropiación (P) es toda la población muestreada en KST, síntesis de los datos obtenidos en los hogares censados (606 en 2003 y 390 en 2004). Se obtuvo un promedio de los hogares que realizan cada actividad entre ambas encuestas. Cuadro 1. Agrupación por categorías de las actividades productivas de las comunidades Categoría Descripción de Actividades Actividades realizadas por los comunitarios de KST MAU Todas las formas conocidas de caza, pesca, recolección y pastoreo, así como ciertas formas de extracción y de ganadería por forrajeo en las vegetaciones originales Caza Pesca Recolección de leña, madera, frutas, hierbas, tuno, suita, bambú y otros. Güirisería o explotación tradicional de oro. MAT Todas las formas de agricultura, ganadería, desarrollo forestal de plantaciones y acuacultura Fruta de patio Agricultura Animales Domésticos MAC Todas las relacionadas con la conservación de los ecosistemas, la investigación de la flora, la fauna, etc. Trabajo de guardabosques, ayudantes de investigación, etc. MAS Los intercambios de tipo económico que las comunidades realizan con el resto de la sociedad, como la venta de productos, los trabajos asalariados, etc. Venta de oro Venta de productos agrícolas Venta de animales domésticos Trabajo asalariado (maestros, enfermeros, etc.) Remesas Créditos Fuente: Elaboración propia 6.1. El medio ambiente transformado (MAT) Las comunidades indígenas de la RBB hacen tres actividades dentro del MAT: agricultura, fruticultura y manejo de animales domésticos, realizadas por el 98.2%, el 96.2% y el 89% de los hogares muestreados, es decir conforman prácticas habituales y comunes. A diferencia de otras situaciones en regiones similares del trópico húmedo, las comunidades de Bosawás no alcanzan a delinear un huerto familiar con una arboricultura bien desarrollada y diversa. 6.1.1. La agricultura Actividad central dentro del sistema de supervivencia indígena3. En KST la propiedad de la tierra es comunal, pero las tierras cultivadas son propiedad (bajo usufructo y con derecho de herencia) del hogar. Así, el 3 Otros estudios han mostrado que la agricultura miskita provee la mayor parte de las calorías de la dieta y también supone la mayor inversión en tiempo (Dodds 1994:245,246; Möller 1995:46). espacio se reparte entre las distintas razas o Kiamkas, unidad mayor de parentesco en el territorio (Pérez Chiriboga 2002:80), y luego cada familia o miembro se encarga de cultivar un punto de la propiedad. Entre los miembros de la familia extensa se ayudan en las labores agrícolas. El 90% de los hogares (433) tienen parcelas en barbecho o descanso, las cuales están en diferentes estados sucesionales de recuperación y todavía visitan para recolectar leña y otros productos. El barbecho puede durar de 5 a 10 años (Nietschmann 1973:140), aunque más recientemente se data la espera en 5 años (Dodds 1994:271), igual información nos reportaron los agricultores de KST. Esta práctica permite que las tierras recuperen su fertilidad y corta los ciclos de producción de malezas y plagas. El sistema agrícola de los indígenas es itinerante o de “roza, tumba y quema”, si bien las labores y el tiempo de uso de la parcela dependen del tipo de cultivo. El bosque Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 49 eliminado puede ser primario o secundario. El uso de fuego sólo es necesario para el arroz y la yuca, que además se suelen sembrar en tierras previamente cubiertas con bosque primario. También plantan dentro del bosque, sin eliminarlo, variedades de musáceas (Möller 1995:41). En el momento del estudio, los agricultores entrevistados no aplicaban ningún tipo de producto químico4 y los principales problemas eran ocasionados por animales vertebrados como dantos (Tapirus bairdii), venados (Mazama americana y Odocoileus virginianus) y aves, que se comían las cosechas. Las parcelas de cultivo pueden verse como terrenos de usos diversos, ya que de ellas obtienen productos agrícolas, animales de cacería, leña y productos de recolección. Los tipos de cultivos que tienen los hogares de KST se dividen en permanentes y semipermanentes, y en anuales. Los primeros estarían constituidos por aquellos que duran más de un año. Los segundos son cultivos de tipo anual o de menor duración como los granos. El porcentaje de hogares que reportó cultivos permanentes y semi-permanentes fue del 88.8% y anuales del 95.5% Los diez cultivos más reportados por los hogares del territorio en ambas encuestas aparecen en el Cuadro 2. Cuadro 2. Diez cultivos más reportados por los hogares 1. Plátanos (Musa spp.) 2. Arroz (Oryza sativa) 3. Yuca o mandioca (Manihot esculentas) 4. Fríjol (Phaesolus vulgaris) 5. Maíz (Zea mays L.) 6. Caña (Saccharum officinarum) 7. Quequisque (Xanthosoma spp.) 8. Cacao (Theobroma cacao) 9. Café (Coffea arabica) 10. Piña (Ananas sativus) Fuente: Elaboración propia La superficie de cultivo total reportada por los hogares para 2003 fue de 1,729.64 ha5. La 4 Si bien, se ha observado un cambio en los últimos años en los territorios indígenas exteriores, aquellos que tienen mayor contacto con las comunidades mestizas, pues en ellos está creciendo el número de agricultores que usan herbicidas de gran toxicidad (los más accesibles en precio para la población: 2,4-D y Paraquat), que además son usados por la población sin medidas de protección. 5 Cifra inferior a los datos obtenidos en el estudio socioeconómico de 1996 donde se obtuvo un total de 2,374 ha de cultivos, sin incluir los pastos y el descanso (Flores et. al. 1996:55) división de esta superficie de cultivo entre el número de hogares muestreados arroja un total de 2.8 ha, que es el tamaño promedio de la parcela por hogar. La superficie total en barbecho es de 8,578.75 ha, siendo el promedio por hogar 14.16 ha6. Del total de tierra usada por los hogares para la actividad agrícola, el porcentaje con cultivos activos y en barbecho fue de 17 y 83% en 2003 y de 20 y 80% en 2004. Si bien los porcentajes obtenidos en ambas encuestas fueron diferentes, la tendencia es similar y coincide con lo recogido en la bibliografía7. De la superficie de cultivos activos, el porcentaje de cultivos permanentes y semi-permanentes, y el de anuales (véase Cuadro 3) fue notablemente diferente para las dos encuestas, esto puede deberse a las diversas condiciones climáticas en las que se realizaron las encuestas: época seca (2003) y lluviosa (2004), pues los granos (frijoles y arroz) se cultivan en época lluviosa. Cuadro 3. Porcentaje de tipos de cultivos según encuestas Cultivos activos Permanentes/semipermanentes Anuales 2003 38.2% 61.8% 2004 70.8% 29.2% Fuente: Elaboración propia Se distinguen dos espacios de cultivo. El patio, destinado a los árboles frutales, plantas ornamentales, hierbas, etc., en las proximidades de la vivienda. La finca, que se sitúa a cierta distancia de la comunidad y es donde plantan tanto cultivos anuales como permanentes (también frutales). 6.1.2. Fruticultura Los hogares de KST mencionaron un total de 38 variedades de fruta, el 93.3% de los hogares posee 7 variedades, siendo la media por hogar aproximadamente de 4. Las frutas más repetidas por los hogares se muestran en el Cuadro 4. 6 Los promedios de tierra cultivada y en descanso para ambos años, se encuentran dentro del margen recogido en la bibliografía para comunidades miskitas. 7 Este alto porcentaje de superficie destinado para barbecho se recoge también en otras investigaciones: 71% (Flores et al. 1996:27) y 65% (Padilla 1995:60). Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 50 Cuadro 4. Frutas más reportadas por los hogares 1. Naranja (Citrus sinensis) 2. Coco (Cocus nucifera) 3. Aguacate (Persea nubigena) 4. Pijibay (Guilielma gasipaes) 5. Limón (Citrus limon) 6. Mango (Mangifera indica) 7. Pera de agua (Syzygium malaccensis) 8. Toronja (Citrus maxima) 9. Guanábana (Annona americana) Fuente: Elaboración propia 6.1.3. Animales domésticos Son una importante fuente de proteínas en KST y una forma de ahorro, en caso de tener que sufragar algún gasto médico u otro tipo de urgencia. Tienen sus animales dentro de la comunidad, alrededor de sus viviendas, sin destinar áreas especiales para ellos. Los hogares reportaron tener en mayor frecuencia, gallinas, cerdos, vacas, pavos y patos. La presencia de ganado es baja, en comparación con los datos reportados para la comunidad hondureño-miskitu de Belén y para las comunidades mestizas de Bosawás (Stocks 1998:9). Mientras los mestizos tienen un promedio de 1 vaca por familia, sólo un hogar de cada cuatro tiene vacas en KST. En cuanto a la presencia de “potreros” (tierras destinadas para el cultivo de alimento para el ganado), pocos hogares reportaron tenerlos. En la encuesta de Agosto de 2004, fueron sólo 15, lo que supone un 4.1%, siendo el promedio de superficie de 2.73 ha y la superficie total de 165.25 ha. 6.2. El medio ambiente utilizado (MAU) Seis actividades se realizan en el MAU. El porcentaje promedio de hogares que realiza cada una, se muestra entre paréntesis: la recolección de leña, principal fuente energética, es realizada prácticamente por todos los hogares (97.40%), en tanto que la pesca la realizan las dos terceras partes (64.05%), la extracción tradicional de oro o güirisería casi la mitad (42.55%), la cacería más de una tercera parte (38.00%), similar a la recolección de otros productos del bosque (33.50%) y en menor porcentaje, la recolección de madera (8.2%). 6.2.1. La pesca Se realiza en el río Wanky, en su afluente Lakus y en los afluentes menores. Los instrumentos que utilizan son: pistoleta y máscara8, arco y flechas, anzuelo, arpón, lanza, tarraya y combinaciones de las anteriores (Flores et al. 1996:32). Es una actividad importante, a tenor del número de hogares en los que algún miembro dice realizarla, un 64.05%9, además es habitual la compra o intercambio. La frecuencia de salida a pescar más repetida según la encuesta de 2004, es de “más de cuatro veces al mes” (46.3%), seguida de “cuatro veces al mes” (37.2%) y de “menos de cuatro veces al mes” (16.5%). Los animales pescados en el último evento, para ambas encuestas, resultaron similares. Las diez especies más reportadas se muestran en el Cuadro 5. El número de peces (individuos) capturados por evento y por hogar osciló entre 4 y 15, siendo el promedio de 6.8. 6.2.2. La cacería Según la zonificación de 1995, es realizada en la zona agrícola, la de caza y recolección frecuente, y la de caza y recolección infrecuente (véase Figura 2). Una investigación reciente, del Zoológico de Saint Louis (2006), muestra que en la práctica se lleva a cabo mayoritariamente en las zonas agrícola y de cacería y recolección frecuente, en unos pocos kilómetros alrededor de las comunidades. Otros estudios han confirmado esta tendencia de cazar cerca de las comunidades y ríos (Medina 1997:20). El tipo de cacería recuerda al modelo de “cacería de huerta”, con la salvedad de que la distancia que los cazadores recorren depende también de la especie de animal que buscan. Los animales más grandes, como los jabalíes, monos y dantos se encuentran más lejos de las comunidades, mientras que los venados se encuentran tanto lejos como 8 El uso de las gafas de buzo, aletas y arpón para la pesca ha sido una introducción reciente. 9 La importancia de la pesca guarda relación con la estación del año, así en épocas lluviosas, la pesca con anzuelo adquiere mayor relevancia para el sustento de los hogares, Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 51 cerca de los asentamientos (Möller 1995:48)10, las especies de menor tamaño prefieren hábitats perturbados cercanos a las parcelas agrícolas11. Los instrumentos más usados son: perro, rifle, machete, honda, flecha, lanza, arpón, trampa y combinaciones de estos instrumentos (según Flores et al. 1996:30; Cordón 2007:117; Möller 1995:48; Medina 1997:21). En el 38% de los hogares existía al menos un miembro que cazaba, al momento de realizar las encuestas. También es habitual la compra o intercambio de “carne de monte” dentro de la comunidad. Se preguntó en la encuesta de 2004 la frecuencia de salida a cazar, obteniéndose como frecuencia más repetida “una vez por semana”12 (44%), seguida de “menos de cuatro veces al mes” (35.8%) y de “más de cuatro veces al mes” (20.2%). Siguiendo la clasificación usada por Medina (1997:30) que divide los cazadores en ocasionales, frecuentes y continuos13, encontramos en un 50% de los hogares cazadores frecuentes, en un 30% ocasionales y en un 20% continuos. Datos similares a los reportados por Medina para las comunidades mayangna de la cuenca del río Waspuk y río Pis-pis14. Las especies más cazadas por los hogares en el último evento aparecen el Cuadro 5. El promedio de animales por hogar y evento oscila, según el tamaño del animal, entre 1 y 3, siendo el promedio de 1.9. Datos 10 Esta información, dada por cazadores mayangnas del río Waspuk, coincide con los resultados de abundancia de fauna obtenidos en la investigación del Zoológico de Saint Louis para KST (2006) y con la información dada por los cazadores entrevistados en KST. 11 La investigación del Zoológico muestra que para todas las especies combinadas, y específicamente para el cusuco (Dasypus novemcinctus), las gongolonas (Tinamus major, Crypturellus soui) la guardiola (Agouti paca) y el pisote (Nasua narica), el número de animales cazados disminuyó cuanto mayor fue la distancia de las comunidades. 12 En la comunidad de Krausirpe en Honduras también se obtuvo que la mayor frecuencia de salida correspondía con una vez por semana (en concreto el día sábado) (Padilla 1995:74). 13 Cazadores ocasionales son los que salen con una frecuencia de ≤ 2 veces al mes, frecuentes salen con una frecuencia de entre 3 y 7 y continuos con una frecuencia de salida al mes de ≥8. 14 El porcentaje de cazadores continuos fue del 3.3%, el de cazadores frecuentes 45.9% y el de cazadores ocasionales 50.8%. similares a los obtenidos por el Zoológico de Saint Louis (2006). Cuadro 5. Especies más pescadas y cazadas en el último evento Peces Machaca (Brycon guatemalensis) Guapote (Parachromis dovii, Parachromis managuensis) Barbudo (Rhamdia guatemalensis) Mojarra (Vieja maculicauda) Róbalo (Centropomus spp.) Tilapia (Oreochromis spp.) Sardina (Atherinella) Cangrejo (Potomachrus) Camarón (Macrobrachium sp.) Palometa (Astatheros rostratus) Aves y mamíferos Cusucos (Dasypus novencintus) Guardiolas (Agouti paca) Guatusas (Dasyprocta punctata) Pavones (Crax rubra) Sahinos (Tayassu tajacu) Pavas Locas (Penélope purpurascens) Venados (Mazama americana, Odocoileus virginianus) Gongolonas (Tinamus major) Dantos (Tapirus bairdii) Jabalíes (Tayassu pecari) Fuente: Elaboración propia Con respecto a la sostenibilidad de la cacería, resultados del Zoológico de Saint Louis15 (2006:5) apuntan a que la mayoría de los mamíferos importantes para la caza, como el cusuco, guardiola, guatusa, sahino, venado, se cazan de manera sostenible, pero que animales de mayor tamaño (danto, jabalí y mono) se cazan a niveles no sostenibles, por lo que sugieren medidas para reducir esta extracción. 6.2.3. La recolección Este epígrafe incluye la recolección de leña, madera y plantas silvestres que se realizan, según la zonificación de 1995, en la zona agrícola, de caza y recolección frecuente, y de caza y recolección infrecuente. 15 Este estudio investigó los patrones de abundancia de los animales que se cazan entre las diferentes zonas de uso del suelo del territorio, y los compararon con los patrones de cacería y consumo de carne en las comunidades. Luego aplicaron varios análisis para cada especie para determinar si la cacería es sostenible, como comparar la abundancia según distancia a las comunidades y aplicar el Modelo de CosechaProducción, para saber si la caza de una animal sobrepasaba la tasa de reproducción. Copyright © 2008 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev7_03.pdf Cordón & Toledo 2008. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 58 De la misma manera se debe re-orientar la agricultura tradicional hacia una práctica agro-ecológica, y se deben reforzar e incrementar los mecanismos de intercambio con los sectores externos sin abandonar la estrategia general de uso múltiple, de tal forma que se incremente la monetización de la economía comunitaria y doméstica sin trastocar dicha estrategia. Por ejemplo, las actividades que revaloricen sus recursos forestales, tales como la producción sostenible de madera, de muebles, de artesanías o de medicamentos naturales a partir de los recursos de la selva, pueden ser parte de una alternativa adecuada. Igualmente el desarrollo del turismo científico, el eco-turismo o el turismo cultural, la agroforestería y el manejo de ciertas especies de la fauna silvestre. Todo ello sin descuidar lo que este estudio ha revelado como la base de la pirámide de la subsistencia local, que es básicamente el aseguramiento de la autosuficiencia alimentaria y energética y de materiales para la construcción de casas (véase Figura 4). En la perspectiva futura, se debe asimismo contemplar el efecto del incremento demográfico de las comunidades locales sobre la propia estrategia diversificada. La población de KST es muy joven, pues el 90% de la población es menor de 42 años, siendo la edad media para el conjunto de los territorios menor de 19 años. El 50% de la población es menor de 13 años, dos años menos que lo reportado por un estudio socioeconómico de 1996 (Flores et al. 1996:25), lo que indica los nuevos nacimientos que se han producido desde entonces. La pirámide de población es de base amplia que se va estrechando en los rangos mayores de edad, y se observa una población que está experimentando un claro crecimiento demográfico. El tamaño promedio del hogar para KST fue de 6.89 personas, tamaño ligeramente superior a lo reportado en el estudio socioeconómico de 1996, que era de 6.37 personas (Flores et al. 1996:41). También se debe contemplar el efecto ejemplar que puede tener el avance de formas de producción diferentes al modelo indígena, tal y como está ocurriendo en el lado hondureño, donde ganaderos extensivos están avanzando en las zonas de reserva, consiguiendo mejores rentas económicas pero generando gran deforestación. Como sucede en muchos otros casos (Toledo et al. 2003), la estrategia indígena del uso múltiple es, antes que todo, una expresión de la capacidad de autosuficiencia local y puede ser la base para el desarrollo de las capacidades de autogestión social, cultural y política de las propias comunidades y de sus organizaciones. Por lo anterior, resulta decisivo que tanto en términos de políticas públicas como de la organización local y la lucha social, se logre el reconocimiento del valor de la propiedad comunitaria de los territorios indígenas y de su estrategia de uso múltiple que como hemos defendido opera como un instrumento autóctono que facilita la articulación entre conservación, producción y desarrollo, y favorece la conservación biológica y cultural. No es, en sentido estricto, el factor demográfico, cultural (e.g., indígena versus mestizo) o económico (e.g., ingresos per cápita) lo que permite distinguir los impactos ecológicos sobre las zonas forestales, sino la estrategia adoptada (diversificación versus especialización) por cada conglomerado humano. En resumen, parece obligado reconocer el doble valor de la estrategia de uso múltiple: como un rasgo de defensa y resistencia cultural indígena y como un mecanismo autóctono de salvaguarda y amortiguamiento de las áreas naturales protegidas. Lo anterior implica la adopción inmediata de una política de conservación participativa en la RBB en la que las comunidades indígenas sean, bajo un esquema de co-gestión, igualmente responsables de la conservación y el manejo de la reserva. REFERENCIAS Chambers, R., 1993. Rural Development. Putting the last first. New York: Longman Scientific and Technical. Chapin, M., 1992. 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Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7: 43-60 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 60 Toledo, V. M., 2005. Re-pensar la conservación: ¿áreas naturales protegidas o estrategia bioregional?. Gaceta Ecológica No. 77: 67-82. Toledo, V. M., 2008. Metabolismos rurales: hacia una teoría económica-ecológica de la apropiación de la naturaleza. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 7:1-26. Toledo, V., Alarcón, P., Moguel, P., Olivo, M., Cabrera, A., Leyequien, E. y A. Rodríguez-Aldabe., 2001. El Atlas etnoecológico de México y Centroamérica. Etnoecológica 8: 7-41. Toledo, V., Alarcón, P. Moguel, P, Olivo, M, Cabrera, A. & A. Rodríguez-Aldabe., 2002. 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Poblaciones de animales silvestres y sostenibilidad de la cacería en Kipla Sait Tasbaika Kum, BOSAWAS, Nicaragua. Zoológico de San Luis - Universidad de San Luis. Managua. Anexo I Tabla explicativa de los datos de la Figura 4. Actividades de la pirámide de subsistencia indígena Combinaciones de actividades Porcentajes en 2004 Agricultura y recolección de leña 97.40% Agricultura, recolección de leña y fruta de patio 94.10% Agricultura, recolección de leña, fruta de patio y animales domésticos (BASE de la pirámide) 86.20% BASE y caza o pesca 70.80% BASE y pesca 63.80% BASE y güirisería 31.80% BASE y caza 31.00% BASE, pesca y güirisería 26.70% BASE, pesca, güirisería y caza 12.30% BASE, pesca, güirisería, caza y recolección de otros productos 6.40% BASE, pesca, güirisería, caza, recolección de otros productos y madera 2.30 %