Generizando la geografía : personas, lugares e ideas
Abstract
Este trabajo señala los riesgos que comporta la hegemonía de la tradición angloamericana y su capacidad para silenciar otras formas de conocimiento. Los diferentes contextos lingüísticos, políticos, culturales y económicos cuentan, y por ello es importante analizar la riqueza de pensamiento a que dan lugar. La exposición comienza con algunas referencias a mi historia personal, porque considero que las historias y los valores individuales desempeñan un papel tan importante como los contextos en la definición del cambio.
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Resumen Este trabajo señala los riesgos que comporta la hegemonía de la tradición angloamericana y su capacidad para silenciar otras formas de conocimiento. Los diferentes contextos lingüísticos, políticos, culturales y económicos cuentan, y por ello es importante analizar la riqueza de pensamiento a que dan lugar. La exposición comienza con algunas referencias a mi historia personal, porque considero que las historias y los valores individuales desempeñan un papel tan importante como los contextos en la definición del cambio. Palabras clave: género, geografía, conocimiento, contexto, lugar, historia personal. Resum. Generitzant la geografia: persones, llocs i idees Aquest treball assenyala els riscos que comporta l’hegemonia de la tradició angloamericana i la capacitat que té per silenciar unes altres formes de coneixement. Els diferents contextos lingüístics, polítics, culturals i econòmics compten, i per això és important analitzar la riquesa de pensament que generen. L’exposició comença amb algunes referències a la meva història personal, ja que considero que les històries i els valors individuals desenvolupen un paper tan important com els contextos en la definició del canvi. Paraules clau: gènere, geografia, coneixement, context, lloc, història personal. Résumé. Le genre dans la géographie: personnes, lieux et idées Ce travail montre les risques de l’hégémonie de la tradition anglo-américaine et leur capacité à fin d’étouffer autres formes de connaissance. Les différents contextes linguistiques, politiques, culturels et économiques comptent, et pour cette raison il est important d’analyser la richesse de pensée qu’ils offrent. L’exposition commence avec quelques références à mon histoire personnelle, parce que je considère que les histoires et les valeurs individuelles jouent un rôle si important comme les contextes de la définition du changement. Mots clé: genre, géographie, connaissance, contexte, lieu, histoire personnelle. 1. Traducció de l’anglès a càrrec de Carmen Gonzalo. Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 21-42 Generizando la geografía: personas, lugares e ideas1 Janice Monk University of Arizona. Department of Geography and Regional Development Data de recepció: juny del 2006 Data d’acceptació definitiva: desembre del 2006 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 21
Abstract. Engendering Geography: peoples, places and ideas This paper deals with the risks posed by the hegemony of Angloamerican Geography and its capacity to silence other forms of knowledge. Different linguistical, political, cultural and economic contexts do matter and therefore it is important to assess the richness of thought associated with them. The paper begins with some references to my personal history because I believe that personal histories and individual values play a role as important as that of contexts in the definition of change. Key words: gender, geography, knowledge, context, place, personal history. Introducción En la investigación sobre geografía y género es creciente el interés por la diferencia de enfoque de la práctica en diversos contextos nacionales. Este trabajo señala los riesgos que comporta la hegemonía de la tradición angloamericana y su capacidad para silenciar otras formas de conocimiento. Los diferentes contextos lingüísticos, políticos, culturales y económicos cuentan, y por ello es importante analizar la riqueza de pensamiento a que dan lugar. ¿Cómo se pueden compartir ideas de manera que se incluya al «otro» en lugar de excluirlo? ¿En qué terreno y a qué escala puede repensarse la práctica? La exposición comienza con algunas referencias a mi historia personal, porque considero que las historias y los valores individuales desempeñan un papel tan importante como los contextos en la definición del cambio. Al utilizar en el título el término generizando, estoy pensando en dos significados: uno, el del diccionario, que define la palabra inglesa engender como ‘engendrar’ y, otro, el que expresa lo que queremos decir cuando intentamos introducir «el género» en la disciplina de la geografía. Podría decirse que yo siempre he estado «dentro» y «fuera». Soy, a la vez, una insider y una outsider. Es un sentimiento que refleja mi formación y mi largo compromiso con la geografía angloamericana y con mi trabajo en el ámbito internacional con investigadoras sobre género de diferentes países, y en particular con geógrafas de Barcelona, a través de la Comisión de la Unión Geográfica Internacional (UGI) sobre género y geografía. Al revelar aspectos de mi biografía personal, pretendo aportar algunos datos que muestran de qué manera el trabajo que realizamos viene influenciado por la conjunción de contextos y circunstancias tales como lugar, tiempo, familia y comunidad, género, 22 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk Sumario Introducción Cuestionar la práctica, la creación de instituciones y redes Publicaciones y prestigio La política: intersecciones con las instituciones del Estado y de la disciplina Reflexiones finales Referencias bibliográficas DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 22
clase y también por el papel de los estados, de las instituciones académicas y de las culturas. Pretendo también transmitir la idea de que a la hora de trabajar, el estar a la vez «dentro» y «fuera» puede incluso resultar útil. Comenzaré mencionando mi primera participación en un seminario de la Unión Geográfica Internacional (UGI) en 1972 en Vancouver, Canadá. El título del seminario era «Desacuerdo cultural en el mundo moderno», tema bastante insólito por aquel entonces. Lo había visto anunciado en un boletín americano y me pareció un buen foro para presentar la investigación que estaba realizando para mi tesis doctoral en una universidad americana, a la que había llegado como estudiante desde Australia: trataba sobre las vidas de gente de ascendencia semiaborigen en seis pequeñas ciudades de la Australia rural oriental. La investigación se centraba en la forma en que las historias de las comunidades dominantes, podríamos decir, hegemónicas, blancas y de origen anglosajón, habían influenciado en las características sociales y económicas de las personas aborígenes de aquellos lugares. Para aquellas pequeñas comunidades aborígenes blancas que estudiaba, yo era «de fuera» y, sin embargo, también era «de dentro» como australiana blanca, aunque urbana, y que había sido educada en aquella cultura e historia. Crecí en una familia con un padre trabajador con salario modesto, pero que tenía, y supo trasmitirme, unos intereses que iban mucho más allá de los de su mundo local. Era una época en la que la sociedad australiana se enfrentaba a culturas diferentes, puesto que la población, hasta entonces de origen predominantemente anglocelta, se estaba transformando por la llegada de un importante número de inmigrantes del sur de Europa. También eran interesantes las relaciones raciales y étnicas en los Estados Unidos durante mis años de estudiante allí, aunque los geógrafos no se ocupaban de estos temas y para mi tenía un mayor interés la lectura de trabajos de antropología y sociología. Querría comentar también algunos aspectos de mi formación universitaria: Conseguí mi título universitario gracias, en gran medida, a la política educativa y a la ayuda económica de los gobiernos australianos de la época. El currículo reflejaba de manera clara la influencia de la herencia colonial británica. Recordando las palabras latinas del lema de la Universidad, que podríamos traducir como «las estrellas pueden ser otras, la mente es la misma», hoy no estaría tan de acuerdo en que la mente sea la misma. Al elegir continuar más allá de una licenciatura y salir a ampliar estudios al extranjero, me convertí en una minoría dentro de la geografía australiana, y también en una minoría en la geografía americana, donde llegué como mujer, estudiante extranjera, y con interés por investigar principalmente sobre los indígenas, tema que no estaba a la orden del día ni se valoraban los trabajos de campo a pequeña escala. Yo presenté algunos datos sobre mujeres desagregados de los de los hombres, pero no existía literatura de género con que comparar. Hacer un trabajo de prestigio en geografía en aquel momento consistía en construir modelos matemáticos, buscar leyes universales y trabajar con datos de censos o similares, y sobre todo en temas urbanos. Por lo tanto, como persona y como autora, yo era una outsider, pero a la vez me estaba integrando en el mundo académico ameGenerizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 23 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 23
ricano y participando en organizaciones y redes profesionales como una más. Sin cuestionar de manera consciente la jerarquía de las disciplinas, conseguí, de alguna manera, hacer aquello que consideraba importante y gratificante. Desde entonces he tenido con frecuencia la sensación de que hacía lo correcto pero en un tiempo equivocado. Es aquí donde deberíamos preguntarnos si se deben poner en cuestión las hegemonías y si es el momento y el lugar adecuados. Permítaseme volver a mi búsqueda de un marco de referencia para esta exposición. Miré alguna literatura sobre el desarrollo de las instituciones y los enfoques geográficos en diferentes países, por ejemplo la colección editada por Dunbar (2001) sobre disciplina, profesión y tema, y los artículos sobre casos nacionales incluidos en «Belgeo» en 2004. Todos ellos contenían observaciones importantes, por ejemplo: la relación de la geografía holandesa con la historia colonial, o el prestigio de la geografía alemana en los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Pero estos temas no parecían encajar demasiado en el programa de este congreso. En la colección «Belgeo» no iban más allá de las tradiciones de la Europa occidental, y en el Dunbar se limitaban a Europa, Estados Unidos y Canadá. Y, sin embargo, como nos recuerda Nazmiye Özgüç al escribir sobre la geografía turca, los cambios en la política europea influyeron en los cambios de dirección del desarrollo de la geografía fuera de Europa occidental. Los lugares están conectados. La geografía política feminista, como ha descrito Altha Cravey (citando Desbien y otros, 2004), me acerca más a lo que nos puede interesar. Nos recuerda que el estado no se ve como unitario, «sino como un conjunto de prácticas establecidas mediante las relaciones entre gente, lugares e instituciones». Es importante «controlar o construir, lugares, flujos, escalas y espacios», tareas que se integran en las relaciones económicas, políticas y culturales. Lo que me pareció de mayor interés para la preparación de esta exposición fue un artículo de Trevor Barnes (2001) sobre la «revolución cuantitativa» en geografía a final de la década de los cincuenta y durante los sesenta. Utilizando enfoques biográficos y sociológicos a la vez, analiza las historias de vida de dos hombres determinados y de una publicación en la que colaboraron, que ayuda a entender cómo, el trabajo y la «revolución» surgidos de la cultura y el liderazgo de un departamento de geografía y una universidad concretos, condujo a la creación de redes y de la infraestructura tecnológica del momento y puede servir como indicador de un contexto económico y político más amplio, nacional e internacional. Creo que no es por casualidad que estemos reunidos en la Universitat Autònoma de Barcelona para hablar de temas de geografía y género, ni que hayan venido a participar profesionales de diferentes partes y lenguas del mundo, algunas con una relación previa por haber colaborado en proyectos subvencionados. Tampoco es casual, me atrevería a decir, que, siguiendo la tradición catalana, estemos aquí para poner en cuestión las hegemonías. A lo largo de mi intervención, me moveré entre biografías y lugares (o contextos) interesándome por infraestructuras, redes y poder, intentando ver a donde podría llevarnos en términos de ideas. Gran parte del material utilizado es fruto de 24 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 24
mis contactos personales con colegas de la red de la Comisión y de los boletines de la comisión sobre género y geografía de la UGI que empecé a coleccionar en el año 1988. Cuestionar la práctica, la creación de instituciones y redes Puede decirse que, en el mundo académico, no existe una preocupación sobre las hegemonías de base geográfica en sí mismas, sino que se considera necesaria una conceptualización. Para cuestionar un tema, ha de haber una red o un grupo de geógrafos y geógrafas que lo identifiquen y consideren que vale la pena analizarlo. ¿Es la Comisión de Género de la UGI el ámbito adecuado? Para analizarlo, comenzaré repasando algunos aspectos de los orígenes de la Comisión y su capacidad para promover una comunicación y una participación de ámbito mundial. Desde 1871, en que se celebró el primer congreso de la UGI, las mujeres han estado presentes, si bien durante décadas, la mayoría asistía meramente como acompañantes de los congresistas masculinos y no con participación académica propia. Hasta 1956, quizá incluso más tarde, se organizaban actos sociales paralelos dedicados a las «señoras» y, en algunos casos, la responsabilidad de organizar estos actos correspondía a geógrafas. Es cierto, sin embargo, que algunas mujeres destacaron por sus logros profesionales, especialmente la geógrafa belga Marguerite Lefevre, que llegó a ser primera vicepresidenta desde 1949 hasta 1952 (Robic y otros, 1996). Menciono todo esto para recordar que la hegemonía masculina tiene una larga tradición en la geografía internacional. Los primeros acontecimientos académicos relacionados con el género que he podido identificar dentro de la UGI, tuvieron lugar en 1981 y 1982. El primero fue la presentación de siete trabajos sobre mujeres en una reunión de la Comisión de la UGI sobre desarrollo rural, celebrada en la California State University de Fresno. El objetivo era mostrar, a la «línea dominante», la nueva preocupación por el género. Cinco de los trabajos correspondían a estadounidenses (uno en colaboración padre e hija), uno era de Janet Momsen, entonces en el Reino Unido, y otro de autor mejicano. El programa de 1982 fue mucho más importante. Organizado por la geógrafa italiana Maria Luisa Gentileschi, en Cagliari, Cerdeña, bajo los auspicios de la Comisión de Geografía de la Población, contó con una significativa participación, tanto europea como extraeuropea (Asia, Sudamérica, Estados Unidos y Australia), y se presentaron trabajos sobre género y migraciones. Aunque no hubo recursos suficientes para reunirlos en una publicación, se agruparon en tres bloques para editarlos por separado: los referidos a Cerdeña; los que trataban sobre otras áreas de Italia y Europa, y los de áreas no europeas. Así, se publicaron en italiano en Archivo Sardo (17/19, 1983) y en Studi Emigrazione, y en inglés en la revista india Population Geography. Algunos vieron la luz mediante otros sistemas (comunicaciones personales, correo electrónico de M. L. Gentileschi a J. Monk, 28 de diciembre de 2005). Todo esto me susciGenerizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 25 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 25
ta varias preguntas: ¿por qué en las publicaciones en inglés sobre el desarrollo de la geografía de género se ignora un programa pionero y tan ambicioso?, ¿por qué los trabajos no se publicaron en revistas angloamericanas?, ¿por qué los temas sobre población y migraciones no eran de interés en los estudios geográficos feministas angloamericanos del momento? o ¿por qué los geógrafos y la geógrafas angloamericanos han estado relativamente menos implicados en la UGI que los profesionales de otros países? En el Congreso Internacional de Geografía de París en 1984, surge la iniciativa de desarrollar una red internacional de geógrafas y geógrafos sobre geografía de género. Vale la pena que nos detengamos en describir la celebración y los resultados de una reunión informal realizada durante el congreso, como ejemplo de organización y reflexión internacionales sobre prioridades. Alguien, no recuerdo quien, había propuesto una reunión de todas aquellas congresistas que trabajaban sobre mujer y género. Entre los trabajos presentados en el Congreso, sólo dos tenían alguna relación con el tema, uno de Janet Momsen (RU) sobre el papel de la mujer rural en los países en desarrollo y otro de S. Jayachandran (India) sobre la sanidad maternal e infantil en Tamil Nadu (Robic y otros, 1996). Me tocó a mí contactar con los organizadores franceses para solicitar tiempo y espacio para esa reunión. Hice la petición y se me comunicó día, pero no hora ni lugar. Los organizadores me informaron de que no se había asignado sala ni hora, porque no reconocían a mi universidad como representante de ningún «grupo oficial». La reunión no se incluyó en el programa del día, pero yo, para asegurarme de que se anunciaría, ya había llevado a París sesenta carteles en inglés y en francés con información sobre la sesión y el material necesario para completar durante el congreso los detalles de día, hora y sala, y fijar los anuncios en el trayecto hacia la sala de sesiones. Encontramos la sala cerrada, pero conseguimos que la abrieran y nos reunimos unas cincuenta personas de diferentes países. Anne Buttimer hizo la traducción al francés. El grupo consideró que no era todavía el momento de proponer la creación de una comisión sobre género, sino que lo que convenía era trabajar dentro de los grupos existentes e ir haciendo una lista de direcciones para mantenernos en contacto. Esta lista constituyó la base fundamental de todo el trabajo posterior. Aunque la experiencia refleja de alguna manera la desorganización del congreso de París, me recuerda la lucha para hacernos oír, y la reflexión sobre cuál sería el momento adecuado para adoptar la estrategia de independizarse como grupo, o bien trabajar dentro de las estructuras existentes. El Congreso Regional de la UGI de 1986 nos trae a Barcelona, y podría ser considerado como un claro ejemplo de la importancia que tienen las personas en los lugares. La responsable de la organización de la reunión fue la profesora Maria Dolors Garcia Ramon, que había asistido a la reunión de París y que contaba con un largo historial de actividades en el ámbito internacional. Había publicado, en Documents d´Anàlisi Geogràfica (1985), una reseña sobre el libro del Grupo de Estudio Británico sobre Mujeres y Geografía, Gender and Geography, y ya entonces gozaba de un gran prestigio entre los miembros 26 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 26
de la comunidad geográfica local y nacional. Su estatus hizo posible que se pudiera dedicar medio día a realizar una sesión sobre género: una primera parte a la presentación de trabajos y otra a una mesa redonda para presentar informes sobre la situación de la geografía del género en distintos países. Con la ayuda de Gemma Cànoves, y partiendo de la lista de París y algunos otros contactos, pudimos realizar una sesión en la que participó un grupo de ponentes y una numerosa y receptiva audiencia, seguida, como acto importante, de una comida que permitió a la gente tener un contacto más cercano. En el mes de diciembre de 1987, Maria Dolors, con Gemma Cànoves y Monserrat Solsona, que trabajaban en sus tesis doctorales y daban clases en el Departamento, organizaron uno de los muchos seminarios internacionales celebrados aquí, en Barcelona. Martina Berlan, socióloga francesa, Janet Momsen (RU), Maria Dolors Garcia Ramon y yo misma presentamos trabajos sobre la mujer en el mundo rural. Aquel seminario tuvo unas características que se han revelado importantes para la consolidación de los estudios de género en la Universitat Autònoma y su dimensión internacional: en primer lugar, fue el foco inicial del trabajo sobre la mujer en el mundo rural, que continúa la tradición de los estudios rurales en la geografía catalana; segundo, contó con el liderazgo de la profesora Garcia Ramon, en aquel momento ya catedrática, y, en tercer lugar, el propio contexto, que incluía la existencia de otras catedráticas en el departamento (ver Garcia Ramon y otros, 1988), otros miembros con conexiones académicas internacionales y oportunidades de financiación por parte del gobierno. Por último, se utilizó la estrategia de implicar a investigadores jóvenes en el establecimiento de la línea de trabajo. El seminario incluyó, además, discusiones informales entre geógrafas profesionalizadas sobre la posibilidad de proponer la formación de un grupo de género en el ámbito de la UGI. Es una situación completamente distinta a la de Alemania, donde, por la escasez de catedráticas de geografía, la organización recayó en gran medida en estudiantes con escasos recursos y experiencia, según informan Elisabeth Buelher y los números correspondientes del boletín Geo-Rundbrief. Dentro del mes siguiente al seminario, geógrafas de género de diferentes países, reunidas en la conferencia anual del Institute of British Geographers decidieron dirigir una carta al secretario general de la UGI, firmada por aproximadamente treinta personas, solicitando el reconocimiento formal de un grupo sobre género. Las conexiones informales tuvieron un gran peso a la hora de mantener las negociaciones subsiguientes y de ejercer la presión necesaria para conseguir apoyo. El resultado fue la constitución del Grupo de Estudio sobre Género y Geografía en el Comité Ejecutivo de la UGI en Sydney, Australia, en 1988. Para ser aprobado, se puso la condición de añadir un geógrafo hombre a la lista propuesta para la junta del grupo de estudio. Se nombró presidenta a Janet Momsen; vicepresidenta, a Janice Monk, y secretaria, a Maria Dolors Garcia Ramon. Las feministas australianas habían organizado una mesa redonda sobre «Agenda para el género» a la que asistió Isamu Ota, un japonés que, aunque trabajaba en temas étnicos, era firme defensor del trabajo en temas de género. Aceptó la propuesta de ser el miembro masculino requerido en la Generizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 27 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 27
junta, y escribió más adelante (Ota, 1990, 1992), comentando los desequilibrios de género en la geografía japonesa: «es lamentable que el representante japonés en la reunión sectorial sobre estudios de género de la UGI, tenga que ser una persona no especialista en investigación de género» (Ota, 1992, citado en Murata, 2005). En el mismo congreso los organizadores australianos que querían contar con una mujer para una de las conferencias plenarias principales, y aprovechando nuestra relación por los inicios de mi carrera en Australia, me invitaron a pronunciar una de ellas, que consistió en la revisión del estado de la cuestión en la investigación en la geografía de género y en su importancia, tratando en todo momento de utilizar ejemplos que sobrepasaran el contexto urbano angloamericano. Ya he mencionado antes el interés expresado en la reunión de París por el mantenimiento de las conexiones. Me gustaría ahora examinar algunas de las redes desarrolladas y, sobre todo, comentar la importancia de las infraestructuras y el peso de la tecnología en la configuración de las comunicaciones en la geografía de género a nivel internacional. Cuando se inició el Grupo de Estudio de la UGI, se puso de manifiesto que, para mantener la comunicación, organizar reuniones y realizar publicaciones, era necesario tener acceso a recursos como el correo electrónico y disponer de posibilidades de financiación. Para seleccionar a las responsables de la dirección y gestión del grupo, había que considerar, no sólo la motivación, sino también determinadas condiciones; incluso la representación por continentes se tuvo en cuenta. Janet Momsen, en aquellos momentos en la Universidad de Newcastle upon Tyne, era la opción obvia para la presidencia, que ostentó durante dos periodos (1988-1996). Le sucedieron Ruth Fincher, de Australia, entre 1996 y 2000 y Joos Droogleever Fortuijn, de los Países Bajos, que presidió entre 2000 y 2004. La actual presidenta es Tovi Fenster, de Israel. Tanto Janet, como Ruth, Joos y Tovi, gozaban de estabilidad en el trabajo cuando se hicieron cargo de la presidencia. Por lo que respecta a su biografía, es interesante destacar que Janet, Ruth y Tovi habían estudiado y trabajado en más de un país, característica que, hemos de recordar, no es infrecuente entre las personas que han tomado parte activa en las tareas de la Comisión. La historia del compromiso de Joos, a la que agradezco la deferencia de haberla compartido conmigo, demuestra, sin embargo, que no hay un solo camino para entrar en las redes internacionales (correo electrónico de J. Droogleever Fortuijn a J. Monk, 12 de enero de 2006). Desde su punto de vista, la geografía holandesa presenta dos características aparentemente opuestas que influyeron en su trayectoria. Por una parte y por el hecho de trabajar en una lengua minoritaria, hace tiempo que los profesionales y las profesionales utilizan otras lenguas, el inglés de Inglaterra y Estados Unidos sobre todo, pero también el francés y el alemán. Sin embargo, gran parte de su trabajo (y financiación) tiene relación con asuntos de política interna, especialmente en los campos del urbanismo y la planificación, con estímulo teórico exterior, especialmente de la geografía anglófona. Aunque hay también una rama de la geografía holandesa que se centra en la geografía del desarrollo internacional, en el caso de Joos, asuntos familiares y laborales la llevaron a 28 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 28
limitar su propia investigación a los Países Bajos. Su actividad internacional se inició gracias a que el creciente interés por la geografía feminista permitía tener esperanza de conseguir financiación. Las pocas geógrafas que, en un principio, se interesaron por el trabajo sobre género, tenían dos alternativas para crear un grupo o, en sus palabras, «para sentir que no estábamos locas». Podían, o bien conectar con investigadoras de otras disciplinas, o con geógrafas con sus mismos intereses fuera de su país. La conexión empezó en 1986 con una reunión en Ámsterdam con geógrafas británicas organizada por iniciativa de Lia Karsten y Saar Boerlage, ésta última feminista emprendedora y radical, con una especial habilidad para buscar fuentes de financiación. Hay que destacar que, si bien el proyecto era binacional, sirvió de núcleo aglutinador de una red temática multinacional europea posterior, ERASMUS, sobre género y geografía, a la que me referiré después. Un esfuerzo comparable al del seminario holandés reunió a geógrafas feministas británicas y de lengua alemana en 1989 en Londres (UGI, Gender Comission Newsletter) y en Hamburgo en 1993 (Mechthild Rössler, correo electrónico a Janice Monk, 11 de enero de 2006). Proyectos como estos pueden iniciar y mantener colaboraciones internacionales, aunque no sean mundiales. El relato sobre cómo Joos entró en las redes internacionales nos recuerda también que el deseo de salir del aislamiento puede propiciar la formación de estas redes y ha sido, sin ninguna duda, una motivación importante para las geógrafas interesadas en el género en contextos diferentes a los «dominantes». Tales conexiones desempeñan un papel importante en la diseminación de enfoques conceptuales y metodológicos, y ayudan a acceder a libros y a artículos gracias a sus contactos exteriores, como Judit Timar destaca en su artículo. Sin embargo, también pueden contribuir a la formación de perspectivas hegemónicas. Me gustaría ahora pasar de los aspectos históricos e individuales a una perspectiva más global, analizando la actual lista de receptoras y receptores del boletín de la Comisión de Género de la UGI (mapa 1) que, a principios de 2006, contaba con 326 suscriptoras y suscriptores, un número realmente importante. Mientras que los países con el inglés como primera lengua están muy representados, la presencia de la Europa occidental es importante pero desigual, como puede verse en el mapa 2. No refleja necesariamente ni la población ni, presumiblemente, el número de geógrafos y geógrafas de esos países. La participación de España e Italia es notable. Volviendo al mapa mundial (mapa 1), deben destacarse las importantes ausencias de la Europa del Este; del este de Asia, excepto Japón; de África, excepto Sudáfrica, y de Latinoamérica, excepto Argentina. En el contexto latinoamericano, me gustaría destacar que, como han explicado Susana da Silva y Diana Lan, las condiciones político-económicas y los enfoques de la geografía han sido factores responsables de la escasa implantación de los estudios de género en general, y de la mayor contribución de Argentina, cuya participación es mucho mayor que la de ningún otro país. Querría también añadir que, a la hora de facilitar las conexiones internacionales, los lazos de Argentina con Barcelona han desempeñado un papel importante. Las estancias de Maria Dolors Garcia Ramon como profesora inviGenerizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 29 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 29
nos y no anglófonos, con residencia fuera de los Estados Unidos y el Reino Unido, han descrito las dificultades para que se acepten sus trabajos en las llamadas «revistas internacionales», cuyos editores, consejos de redacción, críticos y editoriales, tienen la sede en el Reino Unido o en Estados Unidos y denuncian el empobrecimiento consiguiente (Albers, 2004; Berg y Kearns, 1998; Garcia Ramon, 2003; Gutiérrez y López-Nieva, 2001; Yeung, 2001). Esta opinión es compartida por algunos profesionales anglófonos y anglófonas y por aquellas personas que han colaborado con no anglófonos ni anglófonas (Garcia Ramon y Monk, 1997; Whitehand, 2005). No es necesario recordar los argumentos con detalle. Existen presiones para destacar los trabajos y la cita de autores de los centros dominantes. Sin embargo, para que su trabajo circule ampliamente y avance localmente, las revistas anglófonas constituyen una solución importante, tanto para ellos como para los autores y las autoras del Reino Unido y los Estados Unidos; Sorina Voiculescu, por ejemplo, informa de que «en Rumanía tiene un gran interés para nuestra promoción el publicar en las revistas citadas en el ISI» (correo electrónico a Janice Monk, 31 de enero de 2006). El conjunto de todo esto tiene unas consecuencias paradójicas: existen más revistas y se publican más artículos, aumenta la presión para publicar en revistas anglófonas, la posibilidad de acceso a recursos electrónicos en las instituciones es más desequilibrada y sesgada para trabajar en revistas en inglés publicadas en el mercado editorial. Cualquier otro tipo de materiales, y los modos de conocimiento que representan, están sufriendo una marginación cada vez mayor. La política: intersecciones con las instituciones del Estado y de la disciplina Sin duda, no estaríamos hoy aquí sin la ayuda económica del Institut Català de la Dona de la Generalitat de Catalunya, del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y sin el apoyo de la Societat Catalana de Geografía y de la Universitat Autònoma de Barcelona, y muy especialmente del grupo de Geografía y Género. Agradecemos su compromiso y apoyo a un trabajo como éste. Las prioridades de financiación de los organismos no gubernamentales y los programas internacionales gubernamentales son también representativas del trabajo que se realiza y se publica. Es importante recordar el papel clave que las instituciones estatales y las de la disciplina desempeñan a la hora de fomentar o dificultar nuestro trabajo y nuestra implicación en el marco internacional. En esta parte de mi exposición, querría aportar algunos ejemplos del papel que tiene la política a diferentes niveles. Me referiré, en primer lugar, al programa ERASMUS en Geografía del Género, que permitió trabajar en colaboración a profesionales y estudiantes de cinco países y lenguas distintas: Dinamarca, Grecia, España (Catalunya), los Países Bajos y el Reino Unido. La historia y los objetivos de este programa están bien documentados (Droogleever Fortiujn, 2002), por lo que sólo comentaré unos cuantos aspectos. En primer lugar, su origen en la política de la Unión Europea y el Tratado de Bolonia, que proponía desarrollar amplios programas 36 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 36
europeos en educación, fomentar la movilidad de estudiantes y profesorado y crear en Europa una elite con identidad europea, y un objetivo de equidad entre estados miembros y número de estudiantes. Habría que añadir, sin embargo, que este objetivo no se ha cumplido. Quiero mencionar las numerosas dificultades a superar a la hora de implementar los cursos de geografía del género. Por supuesto, las obvias de la lengua. Lógicamente, el inglés era la lingua franca para lecturas y discusiones, lo cual tenía, en la clase, una dimensión política y de poder. Pero hubo además otros retos a superar, por ejemplo: las diferencias en tradiciones pedagógicas, orientaciones en la práctica y enfoques en la investigación en la disciplina. La buena voluntad, el establecimiento de relaciones personales entre los participantes y la puesta en práctica de estrategias innovadoras no jerárquicas, fueron clave para afrontar estos retos, y convivir con lo que Joos ha denominado «la paradoja de la diversidad» (p. 272): resolver los problemas de la diferencia aprovechando a la vez la diversidad. El documento suizo Guidelines for Partnership in Research with Developing Countries (KPFE, 1998) propone once principios importantes a considerar cuando se planifica un trabajo cooperativo; éstos son algunos: crear reciprocidad y confianza, definir conjuntamente los objetivos y compartir los resultados. El segundo ejemplo nos lleva al primer congreso de la Comisión (en aquel momento Grupo de Estudio). Lo organizó Janet Momsen en 1989 en Newcastle-upon-Tyne y reunió a más de ochenta profesionales, sobre todo geógrafas, que representaban a veintiocho países, para tratar sobre temas de desarrollo internacional. El principal apoyo vino del Commonwealth Geographic Bureau y contamos con la ayuda de la Commonwealth Foundation, el British Council, el Institute of British Geographers, la Canadian High Commission, la provincia de Alberta, Canadá, y el Departamento de Geografía de la Universidad de Newcastle. Pongo este ejemplo, no sólo porque resultó ser un acontecimiento interesante y productivo en el que se fraguaron nuevas relaciones, algunas de las cuales se han mantenido, sino también porque revela una paradoja: las principales fuentes de financiación eran un reflejo de la herencia colonial: los participantes de Asia y África procedían de países que habían pertenecido al Imperio británico y algunos se habían doctorado en universidades británicas. La publicación consiguiente, Different Places, Different Voices: Gender and Development in Asia, Africa and Latin America (Momsen, 1993), introdujo, en el mundo académico internacional, profesionales y puntos de vista cuyo trabajo suele pasar desapercibido en ese contexto. Es interesante destacar que la edición en rústica de 1993, publicada como uno de los primeros títulos de la serie de Routledge, International Studies of Women and Place, vendió casi cuatro mil ejemplares, la mitad más o menos, en Norteamérica. Publicado a la vez en rústica en la serie Viva, Women and Popular Protest in Latin America (Radfcliffe y Westwood, 1993) se han vendido unos tres mil quinientos ejemplares, el 80% en Norteamérica (Terry Clague, correo electrónico a Janice Monk, 16 de enero de 2006), con diferencias regionales en los intereses geográficos. Generizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 37 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 37
El último ejemplo trata sobre las estrategias políticas en la organización del Congreso Geográfico Internacional de 1992 en Washington DC. Yo había mantenido mi relación con las conferencias de la UGI desde aquella ocasión en que presenté mi tesis doctoral en el Simposio sobre Desacuerdo Cultural y había representado al National Council for Geographic Education en el Comité Nacional de Estados Unidos de la UGI de 1980 a 1988. A lo largo de este proceso, había ido estableciendo relaciones con la gente que había liderado la planificación del congreso de 1992. Me pidieron colaborar en la organización, bien presidiendo el comité científico, bien colaborando con las publicaciones. Con más experiencia política que cuando comencé, me di cuenta de que presidir el programa científico me daba una mayor capacidad de influir en el desarrollo del congreso, y por ello acepté la presidencia. Para constituir el comité organizador del programa, pude proponer los nombres de dieciséis becarios y becarias, en el ecuador de sus estudios, y decidir con ellos y ellas los temas de los trabajos, las sesiones plenarias e invitadas y los posibles conferenciantes. El comité del congreso en su conjunto quiso evitar un programa que siguiera las subdivisiones tradicionales de la geografía: geomorfología, cartografía o geografía de la población, y propuso, a cambio, un plan orientado más según problemas. Entre otras cosas, esto abrió el resquicio por donde poder introducir de manera más explícita los temas de género. No fue éste el único, pero si uno de los logros más evidentes del comité organizador del programa. La política del comité científico, especialmente en lo que se refiere a la elección de los conferenciantes para las sesiones plenarias, hicieron posible, a su vez, no sin dificultades, incorporar la diversidad de una manera más amplia que en los anteriores, y me atrevería a decir que en los siguientes congresos. Como no se utilizaban las categorías tradicionales, se sugerían ejemplos de algunos temas posibles. En la tabla 1 se pueden ver, entre los numerosos ejemplos presentados, las principales categorías y posibles temáticas de género. En cuatro de los ocho simposios del congreso patrocinados por el comité científico, se consiguió participación femenina, con intervenciones de conferenciantes americanas de origen indio, mejicano y polaco. En otras sesiones sobre mujer y género, se presentaron al menos cuarenta trabajos, y hubo conferencias invitadas de profesionales de procedencia no norteamericana, entre ellos, la feminista afrocaribeña Peggy Antrobus, de Barbados, y los profesores Joan Martínez Alier y Toni Tulla, de la Universitat Autònoma de Barcelona. Los miembros del Grupo de Estudio de Género y sus colegas consiguieron que se eligiera a Folasade Iyun (Nigeria), que trabaja en geografía de la salud, como vicepresidenta de la UGI. La UGI votó para que el Grupo de Estudio se promocionase al estatus de comisión. Se organizó, además, una fiesta de celebración y planificación de la colaboración futura, en la que participaron unas sesenta geógrafas y colaboradoras feministas y en la que la Sociedad de Mujeres Geógrafas ofreció becas de viaje para geógrafas de Nigeria, Kenia, Polonia y Croacia. Antes del congreso, el Grupo de Estudio de Género había celebrado en la Rutgers University un simposio sobre «El trabajo remunerado y no remune38 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 38
rado de las mujeres en una economía global en cambio», en el que se presentaron más de veinte trabajos, y se celebraron conferencias plenarias y discusiones en grupos reducidos. Las evaluaciones del simposio destacan su importancia en el fomento del interés por la interculturalidad y otros temas conflictivos. Mencionaré algunos ejemplos que se incluyen en el Boletin de la Commission (1992, p. 3-4): Mirado en perspectiva, va creciendo la importancia de la realización del simposio, tanto desde el punto de vista político como personal. El conocer colegas de todas las partes del mundo me hizo ver, de manera meridiana, la cantidad de estereotipos que tenía asumidos. Me proporcionó la oportunidad de oír, de primera mano, lo que geógrafas y geógrafos del mundo no occidental pensaban de la geografía norteamericana y angloeuropea; su preocupación era Generizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 39 Tabla 1. 1992 Congreso de la UGI, Washington DC: Programa preliminar. Organización sectorial y propuesta ejemplo para temas de género I. Observación y representación de la tierra IA1. Interpretaciones culturales de espacio y lugar. Ej. Género y paisaje. IA2. Pensamiento Espacial. Ej. Diferencias de género. II. Cambio medioambiental IIA. Enfoques del estudio de la relación sociedad-medio. Ej. Ecofeminismo. III. Dinámicas de la economía mundial IIIA3. Definición y medida de conceptos económicos. Ej. Revisión de conceptos sobre «trabajo» o «doméstico». IIIB1.a. Las mujeres y la reorganización de la empresa agrícola. IIIB1.d. El cambio en las prácticas de producción y trabajo y sus consecuencias. IIIB3.d. Impacto de la crisis de la deuda a escala local y nacional. Ej. sobre la economía doméstica. IV. Deseos, necesidades y derechos humanos (7 subtemas con ejemplos de género) IVA2. Enfoques conceptuales y metodológicos al estudio de las necesidades y derechos de las mujeres. Ej. Estrategias versus necesidades prácticas. IVB4. Seguridad persona y colectiva. Ej. Seguridad doméstica y personal. V. Orden político y cambio (2 subtemas con ejemplos de género) VI. Geografía: Definición de territorio y fronteras (3 subtemas con ejemplos de género) VIA1. Pensamiento geográfico. Ej. La evolución de la geografía feminista. VII. El descubrimiento de nuevos mundos (La conmemoración del quinto centenario de Colón) (3 subtemas con ejemplos de género VIIB2. Las Américas desde la perspectiva de las mujeres llegadas y asentadas allí. VIIC2. Transformaciones en marcha. Ej. Mujeres y migraciones actuales en las Américas. DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 39
la teoría, pero, sobre todo, una teoría construida sobre conceptos que, a menudo, tenían escasa aplicación para su vida de cada día. (Linda Peake, Canadá) […] discusiones que nos demostraron cómo algunas ideas que funcionan en países de capitalismo avanzado, no pueden ser aplicadas a otras regiones, nos llevaron a repensar algunos términos y conceptos (producción-reproducción; ciudad masculina-suburbio femenino). (Judit Timar, Hungría) Las representantes de Asia e islas del Pacífico se interesaron especialmente en desarrollar conceptos útiles en el contexto de sus propias culturas, por ejemplo, Peggy Faisbairn Dunlop (Samoa Occidental) indicó que, a la hora de valorar el trabajo de las mujeres, deben tenerse en cuenta los valores de las familias ampliadas y la comunidad. No es mi intención presentar la organización del congreso de 1992 como un modelo a seguir, pero sí hacer énfasis en que puede servir de ejemplo de cómo la ruptura con las categorías de pensamiento tradicionales en la organización de las sesiones de presentación de trabajos y el hecho de dedicar más tiempo a discusiones en grupos especializados junto a la presentación de los trabajos tradicionales, puede ampliar las perspectivas. Como demostró la experiencia Erasmus, se ha de encontrar la manera de programar sesiones de trabajo en grupos reducidos, para tratar de que las oportunidades de participación sean equilibradas. En conjunto, el balance es positivo. Las principales conclusiones que querría destacar son que una vía hacia el cambio consiste en buscar la manera de maniobrar en la política y los procedimientos institucionales. Tener en cuenta los detalles y trabajar con los organizadores del congreso es también importante para avanzar en el interés por los temas de género. Cuando se anunció como tema inicial propuesto para el congreso de 1996 en los Países Bajos «Hombre, tierra y mar» por ejemplo, las representaciones asociadas con la Comisión de Género consiguieron que el título se reconvirtiera en «Tierra, mar y trabajo humano» y aportaron ideas creativas para incluir en ese marco la dimensión de género. Reflexiones finales Espero que mi exposición, que ha puesto de relieve la historia en el seno de la Unión Geográfica Internacional, sirva de estímulo para el futuro. Me gustaría, para concluir, subrayar unos cuantos puntos: la enseñanza y la investigación sobre género en geografía están todavía lejos de ser mundialmente reconocidas, al menos hasta donde tenemos conocimiento y relaciones. Los incentivos para avanzar en este sentido varían según las regiones y las instituciones, y cualquier estrategia debería tenerlo en cuenta. En algunos casos, el énfasis habrá de ponerse en contrarrestar la «inercia» de las instituciones de educación superior; en otros, una preocupación crucial pueden ser los problemas referidos a la necesidad de tener publicaciones. Pero me gustaría reiterar que las personas, 40 Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 Janice Monk DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 40
sus trayectorias y sus prioridades y las redes que construyen, son significativas a la hora de propiciar el cambio. Terminaré con unas imágenes: debemos prestar atención a la historia que nos precede; necesitamos cultivar entre nosotros unas relaciones positivas y cordiales, tanto si colaboramos en el trabajo como si compartimos recursos en condiciones adversas. Incluso cuando el cielo está nublado, podemos mantener la mirada fija en el horizonte. Referencias bibliográficas ALBERS, M. B. (2004). «Creative destruction through Anglo-American hegemony: a non-Anglo-American view on publications, referees and language». Area, 36: 319-22. BARNES, Trevor J. (2001). «Lives lived and lives told: biographies of geographies quantitative revolution». Environment and Planning D: Society and Space, 19: 406-29. BERG, L. D.; KEARNS, R. L. (1999). «America unlimited». Environment and Planning D: Society and Space, 16 (2): 128-32. BUHLER, Elisabeth (2006). Correo electrónico a Janice Monk, 31 de enero. CASTELLS, Manuel (1996). The Rise of the Network Society. Volumen 1: The Information Age: Economy, Society and Culture. Cambridge, MA: Blackwell. Traducción al castellano: La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Volumen 1: La sociedad red. Madrid: Alianza, 1996. CLAGUE, Terry (2006). Correo electrónico a Janice Monk, 16 de enero. DROOGLEEVER FORTUIJN, Joos (2006). Correo electrónico a Janice Monk, 12 de enero. — (2002). «Internationalising learning and teaching: a European experience». Journal of Geography in Higher Education, 26 (3): 263-73. DUNBAR, Gary S. (ed.) (2001). Geography: Discipline, profession and subject since 1870: An international survey. Dordrecht: The Netherlands, Kluwer. GARCIA RAMON, Maria Dolors (1985). «El análisis del género y la geografia: reflexiones entorno a una labor reciente». Documents d’Anàlisi Geogràfica, 6: 133-43. — (2003). «Globalization and international geography: the question of languages and scholarly traditions». Progress in Human Geography, 27: 1-5. — (2006). Correo electrónico a Janice Monk, 31 de enero. GARCIA RAMON, Maria Dolors, CASTAÑER, Margarita; CENTELLES, Núria (1988). «Women and Geography in Spanish Universities». The Professional Geographer, 40: 307-156. GARCIA RAMON, Maria Dolors; MONK, Janice (1997). «Infrequent Flying: International Dialogue in Geography in Higher Education». Journal of Geography in Higher Education, 21 (2): 141-45. GENTILESCHI, Maria Luisa (2005). Correo electrónico a Janice Monk, 28 de diciembre. SWISS COMMISSION FOR RESEARCH PARTNERSHIP WITH DEVELOPING COUNTRIES (KPFE) (1998). Guidelines for Research in Partnership with Developing Countries. 2a ed. Berna: KPFE Secretariat. OTA, Isamu (1990). «Esunishiti jendar 10: jyosei ga inai Nihon no chiri gakkai (Ethnicity and gender 10: Woman does not exist in Japanese geography)». Citado en Yohei Murata, «Gender equality and progress of gender studies in Japanese geography: a critical overview». Progress in Human Geography, 29: 260-75. — (1992). «Esunishiti jendar 32: syron jyosei no shiten (Ethnicity and Gender 32: re-discussion of the woman’s aspect. Chiri». Geography, 37 (4): 8-21. Citado en Generizando la geogafía: personas, lugares e ideas Doc. Anàl. Geogr. 49, 2007 41 DAG 49 001-258 24/2/08 12:04 Página 41
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