¿Qué hay que renovar en los trabajos prácticos?
Abstract
The article starts presenting four innovative alternatives of practical work at the laboratory. After forestalling layouts intended to teach scientific procedures leaving out knowledge acquisition, we propound practical work, such as solving problems with capacity to grow building theoretical frames.
Full text
OTROS TRABAJOS ;QUÉ HAY QUE RENOVAR EN LOS TRABAJOS PRÁCTICOS? GONZÁLEZ EDUARDO, M. Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. SUMMARY The article starts presenting four innovative alternatives of practical work at the laboratory. After forestalling layouts intended to teach scientific procedures leaving out knowledge acquisition, we propound practical work, such as solving problems with capacity to grow building theoretical frames. En la bibliografía y en los congresos sobre Didáctica de las Ciencias aparecen con frecuencia trabajos críticos y propuestas de renovación para la tarea del laborator:~. La mayor parte de ellos están dirigidos al nivel secundario, aunque también los hay abundantes para la universidad. Más allá de las lógicas diferencias, estos estudios tienen un rasgo en común: están destinados a enfrentar de algún modo las limitaciones de los trabajos prácticos de «ilustración o verificación». Las aportaciones críticas son amplias y diversas. Moreira (1980) afirma que «muchos estudiantes realizan un experimento sin tener una idea clara de los que están haciendo; ellos no son capaces de identificar las cuestiones básicas, los conceptos y los fenómenos involucrados en el experimento, y, además, no ven la experimentación como un proceso de construcción del conocimiento». Hofstein y Lunetta (1982) señalan que las comparaciones entre distintos métodos de laboratorio y de éstos coti otros medios de enseñanza más convencionales no hari aportado diferencias significativas. Si bien enfatizar1 que se trata un medio «único» para la enseñanza de la ciencia, reconocen la necesidad de nuevas investigaciones para establecer las relaciones entre la experiencia en el laboratorio y el aprendizaje de los estudiantes. Gil y Payá (1988) muestran en un estudio que «los trabajos prácticos de Física y Química habituales no familiarizan, ni siquiera mínimamente a los alumnos con la metodología científica», encontrándose en los mismos, «incluidos los textos y en la forma misma que el profesorado los plantea, una ausencia de aspectos fundamentales, como la emisión de hipótesis o el mismo diseño a realizar». Señalan finalmente que «la indudable capacidad motivadora que los trabajos prácticos tienen a priori, se convierte en decepción después de realizarlos». En cuanto a las tentativas renovadoras, los resultados son bastante contradictorios. En algunas experiencias es posible constatar una combinación entre logros muy positivos, sobre todo en el aprendizaje de habilidades y en la motivación, y avances mucho más reducidos en los aspectos conceptuales y en los metodológicos (Buckmaster 1986, González y Frascino 1989). ¿Han sido éstos los resultados típicos que han producido las alternativas renovadoras? ¿Han modificado la investig:ici 'n e innovación didáctica aquellas limitaciones sen2 adas en las prácticas tradicionales? ¿Siguen vigentes esos experimentos tipo recetas donde estan ausentes aspectos fundamentales de la actividad de la ciencia? ¿Qué aspectos deben ser considerados para lograr un avance efectivo en el aprendizaje a través de los trabajos de laboratorio? CÓMO CARACTERIZAR LAS PROPUESTAS RENOVADORAS' Sin pretender abordar esta problemática en forma global, es posible hacer una contribución a la discusión de ENSENAKZA DE LAS CIEKCIAS, 1992.10 (2). 206-21 1
OTROS TRABAJOS la misma a partir de analizar algunas de las orientaciones y de las aportaciones que reiteradamente se encuentran en esas alternativas renovadoras. Para ello se partirá de uno de los objetivos más señalados a la hora de fundamentar la tarea de laboratorio en la enseñanza: acercar a la actividad y a los métodos de la ciencia. El hilo conductor estará dado entonces por las relaciones que puedan establecerse entre esos trabajos y el proceso de producción científica. Desde este punto de vista podrían distinguirse cuatro grupos de propuestas. A continuación se describen esos grupos y se dan algunas referencias de trabajos concretos (es posible ampliar las referencias utilizando las reseñas bibliográficas de Payá [1983], Pastor y López [1987], Furió [1989] y Payá [1990], que tienen una orientación similar a la presente). 1. Actividades a-teóricas. Serían aquéllas destinadas a mejorar las habilidades prácticas y los conocimientos técnicos, pero que están desligadas, parcial o totalmente, de un cuerpo teórico y de verdaderos problemas planteados en relación al mismo. Van desde la sugerencia de limitar el laboratorio a aquellos estudiantes que se proponen ser investigadores en la disciplina e iniciar la enseñanza de técnicas experimentales en forma «teórica», es decir, mediante descripciones verbales o mediante películas (Toothacker 1983); pasando por enfrentar a los alumnos con «problemas-desafío» (calcular el tamaño de un agujero o la velocidad de una rueda de bicicleta), donde se aplica la teoría de errores y se revisan relaciones entre magnitudes (Sebastiá 1985); hasta la realización de un curso sobre procesos científicos desconectado del desarrollo de una materia (Braga 1987). 2. Desarrollo de recursos (humanos, materiales y didáctico~). Se refiere a aquellas actividades destinadas a la preparación y el mejoramiento de los distintos elementos que se integran en la práctica, pero que no determinan el contenido de la misma. Se incluyen aquí: las propuestas para introducir los equipos de bajo costo (Frascino y González 1989); la sugerencia de dar una formación específica a los profesores para la enseñanza en el laboratorio (Tamir 1989); trabajos donde se ha establecido que una de las razones del rechazo de los estudiantes a laas prácticas de laboratorio o de laineficacia del aprendizaje por este medio se encuentra en una «sobrecarga teórica» (Johnstone 1990); criterios para mejorar la «relación señal-ruido» en el laboratorio, es decir para una mejor estructuración de la actividad (Byrne 1990); o finalrnente programas de investigación donde, entre otras cosas, se vuelca al laboratorio la utilización de lo cotidiano (Menezes 1990). 3. Aplicaciones nuevas o problemáticas. En este caso los cambios están referidos a una nueva manera de enfrentarse con los contenidos que se han dado en la teoría. Habría, por un lado, una enorme cantidad de trabajos sobre temas puntuales, en los que generalmente se ofrecen enfoques y experiencias originales; y, por el otro, planteos más globales donde se intentan transformar los trabajos prácticos para convertirlos en verdaderas situaciones problemáticas, similares a las de una investigación (Raghubir 1979, Arena 1989 y Dumon 1991). Estas orientaciones suelen estar acompañadas del desarrollo de nuevos manuales e implican una formulación diferente de la actividad, como los ((laboratorios semiestructurados en un modelo de investigación simplificado» (García de Sarmiento 1989). 4. Pequeáas i~vestigaciones dirigidas. A diferencia del punto anterior, los problemas que se abordan no están destinados solamente a aplicar los conocimientos que ya se han dado, sino que se refieren incluso al desarrollo de los mismos. Se trata de tentativas de acercar los trabajos prácticos a una verdadera tarea de investigación, donde se reproduce el proceso de descubrimiento de una manera afín a la de la ciencia. Es decir, que se vincula la tarea de laboratorio con la construcción del conocimiento, que pasa a ser entonces una ((actividad coherente con el trabajo científico» (Gil et al. 1980, Gené 1986, Gil y Payá 1988). NO HAY EXPERIMENTOS SIN CONTENIDOS El desarrollo de actividades originales y creativas, aun desvinculadas de contenidos teóricos, puede ser útil para el aprendizaje de habilidades y técnicas. Es más, en' ciertos contextos (ausencia de una experiencia anterior, espectacularidad, aspectos novedosos) estas tareas suelen ser una fuente de motivación. Por otra parte, hay que considerar que la observación de ciertos fenómenos en una versión inductivista acerca parcialmente a situaciones reales de una investigación; situaciones, en las que el problema no está claro, etapas de tanteo, etc. Es posible que a través de estas actividades los estudiantes logren una farniliarización con algunas de las tareas del laboratorio y que se predispongan para abordajes más amplios. Ello no puede en modo alguno suplir o reemplazar la enseñanza de otros aspectos fundamentales de lo que se llama el método científico. Si se limitara la tarea de laboratorio a estos ejercicios empiristas podría inducirse una falsa imagen sobre lo que es la tarea de la ciencia, que no emplea técnicas y métodos en abstracto sino con relación a contenidos y problemas concretos (Hodson 1988). Como se ha señalado, la obtención de evidencia experimental sólo cobra sentido con relación a la hipótesis a contrastar y a los diseños concebidos a tal efecto (Gil 1983). Por otra parte, cabría considerar si es ventajoso o perjudicial para la formación de los estudiantes motivarlos con trabajos desligados de un contenido conceptual. Ya en etapas muy tempranas se ha mostrado que la adquisición de habilidades y destrezas y el desarrollo del interés se relacionan con actividades problemáticas que ponen en cuestión algún conocimiento (Blueford 1989). Esto no significa emitir un juicio de valor sobre la utilidad parcial que pueden tener propuestas como las señaladas, tanto como generadoras de motivación y ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1992, 10 (2)
OTROS TRABAJOS experiencia, como en el aprendizaje de técnicas y rutinas de trabajo. Incluso se las podría reconvertir para aprovechar desde otro marco algunas de sus aportaciones; ya sea integrándolas a orientaciones de trabajos prácticos que no eludan lo conceptual, ya sea formando parte de cursos de taller. La conveniencia o no de esos cursos está fuera del marco de esta discusión. Lo que se considera aquí como un error es la creencia de que el aprendizaje de técnicas debe ~receder o realizarse al margen del tratamiento de verdaheros problemas y, peor aún, que debe reemplazarlo. En últimainstancia, el error consiste en seguir sosteniendo puntos de vista que han sido ampliamente rechazados en la filosofía de la ciencia: la existencia de un método general de la ciencia independiente de los contenidos (Gil 1983 y Hodson 1988). MOUIFJCAR E;L CONTEXTO Y LA CONCEPCION DIDACTICA Las proposiciones de mejorar los recursos y su utilización apuntan a resolver diversos problemas concretos que se presentan a la hora de realizar la actividad de laboratorio. Se trata de aspectos parciales, de contexto, pero que tienen mucha importancia. Estas cuestiones adquieren a veces un tono dramático (escuelas carentes de todo equipamiento, profesores sin formación específica, etc.) y pueden ser determinantes para hacer inviable cualquier proyecto de mejoras. Estas orientaciones acercan las tentativas de cambio a un trabajo más implicado, que parte de considerar las limitaciones que impone la realidad y que se propone abordarlas a través de un esfuerzo sistemático. Al mismo tiempo se generan canales que facilitan la participación y sensibilización de los docentes y la de los propios estudiantes. De esta manera se consiguen dos ventajas adicionales; por un lado se contribuye a mejorar el ((clima del centro»; por el otro se facilita un mayor grado de participación de los estudiantes en el trabajo práctico del laboratorio. Se trata de aspectos de una gran importancia en el desarrollo de actitudes positivas, tanto hacia la disciplina como hacia el laboratorio (Rivas 1986 y Okebukola 1986). Sin embargo, se corre el riesgo de que, si el problema que dio origen a la propuesta no está suficientemente elaborado e inserto en una concepción más global, estas tareas lleven a confusión y no permitan superar la perspectiva tradicional. Así, por ejemplo, la introducción de equipos de bajo costo, que en ciertos casos constituye un primer paso saludable y motivador, puede al mismo tiempo empalmar con una óptica simplista, que apela más bien a la receta, y que intenta producir transformaciones por la simple actividad (González y Frascino 1989). De la misma manera, los criterios de reducir la asobrecarga tebrica», mejorar la ((relación señal-ruido» e ideas de ese tipo, que parecen interesantes para mejorar la programación de los trabajos prácticos, pueden conducir también a la minimización de los contenidos y a un planteo simplificador. Por distintos caminos se terminaría cayendo en una reiteración de los defectos criticados anteriormente: trabajos prácticos rutinarios, sin contenidos o carentes de aspectos sustanciales de la tarea de la ciencia. Esto podría a su vez originar un desgaste muy lamentable, que afectaría justamente a aquellos profesores que más empeño han puesto en la tarea. De modo que, por un lado, el desarrollo de esos recursos es una tarea muy importante para la estructuración del contexto y, por el otro, esa misma actividad puede hacer perder la perspectiva sobre lo que se quiere y se debe hacer con los trabajos prácticos. Se trata, por lo tanto, de establecer correctamente la relación entre los objetivos generales y los medios necesarios para lograrlos. Así, las estrategias de Tamir (1989) para perfeccionar a los profesores encargados de impartir la enseñanza experimental, o las sugerencias de Barbara (1989) de enseñar a los estudiantes a redactar informes, que se integran en un proyecto de ((laboratorio por investigación», son ejemplos claros de tentativas de vincular una modificación del contexto a una perspectiva globalizadora de acercar la enseñanza en el laboratorio a la actividad de la ciencia. Más en perspectiva, se trata de un problema que supera la cuestión de los trabajos prácticos y tiene que ver, entre otras cosas, con las concepciones de los profesores respecto de los problemas docentes. Como han señalado Furió y Gil (1989) de nada servirán las propuestas renovadoras que no se integren en esas concepciones o que no intenten modificarlas. APbICACIONES, PROBLEMAS E ILUSTRACION DE CONCEPTOS Las propuestas que introducen nuevas aplicaciones o que proponen situaciones problemáticas utilizando elementos conceptuales de la materia contienen una ventaja clara sobre las tentativas a-teóricas. Los caminos a través de los cuales se intenta romper con las rutinas tradicionales y facilitar que el estudiante adquiera ((soltura experimental» ya no eluden la relación necesaria entre el experimento y la estructura conceptual. Es más, la realización de la tarea requiere en muchos casos de un esfuerzo imaginativo y de una prefundización de los contenidos. La idea de enfrentar situaciones problemáticas, planteadas a partir de marcos teóricos ya establecidos, es un criterio muy flexible, que permite conectar con asuntos de la vida diaria y de la tecnología. En la tarea de resolver esos problemas los estudiantes son colocados en una situación que es habitual en una investigación cientifica, que generalmente comienza con el planteamiento de un problema (Gil et al. 1980). ENSESANZA DE LAS CIENCIAS, 1992, 18 (2)
OTROS TRABAJOS Algunos de estos trabajos constituyen verdaderos ejercidad de los estudiantes se acerque al comportamiento de cios teórico-prácticos de aplicación, que no pueden ser un auténtico investigador, que puede contrastar sus conresueltos sin combinar un aspecto cualitativo de «enrejeturas y elegir entre varios caminos (Solomon 1988). darse con el fenómeno» (Driver 1986), con las herramientas y el rigor del análisis cuantitativo. Incluso puePero la tarea de un investigador suele estar dirigida tanto den llevar a que los trabajos prácticos contengan el a desarrollar sus hipótesis a partir de una teoría bien planteamiento del problema, la emisión de hipótesis y el establecida, como a desarrollar esta última. diseño del experimento, algo que se viene reclamando desde los años sesenta, pero que está muy lejos de Es posible concebir del mismo modo el proceso de haberse conseguido en la práctica (Fuhrman et al. 1982, enseñanza-aprendizaje y consecuentemente el sentido Gil 1983). del laboratorio. No se trata sólo de un aprendizaje de métodos o de una ilustración de la teoría, ni se trata Los resultados de estas actividades son muy alentadores, exclusivamente de aplicar esa teoría a la resolución de tanto en la adquisición de habilidades, como en la moproblemas. Se trata de dar un significado en el aprendizaje tivación o en el desarrollo de actitudes positivas hacia la al hecho de que la ciencia es una actividad teóricotarea del laboratorio (Penick y Yager 1986, Goines y experimental. Penna 1988, Dumon 1991). Parece que esta perspectiva facilita un canal válido para desarrollar la iniciativa y la La idea subyacente a estas orientaciones es que puede creatividad de los estudiantes. introducirse algún paralelismo entre el proceso de enseñanza-aprendizaje y la actividad de investigación científica Las conclusiones son más limitadas en cuanto a la (Gil 1983). Este tipo de laboratorio requiere integrar «ilustración de conceptos o a la aportación de nuevas técnicas, ilustraciones paradigmáticas, tratamiento de ideas» (Arena 1989). Esta cuestión sugiere la necesidad los datos, resolución de problemas, pequeñas investigade discutir las relaciones entre la situación-problema, la ciones, desarrollo de conceptos, diseño de experimentos, manera de abordarlo y los conceptos que están involudiscusión colectiva de resultados, etc.; todo ello a través crados. de un proceso integral orientado por el docente. De este modo, la tarea educativa queda planteada de una manera Si bien estas tareas no están planteadas en relación a la análoga a lo que es una investigación dirigida (Gil, elaboración de contenidos, ello no elimina la posibilidad Carrascosa, Furió et al. 1988). de que las mismas aporten matices o completen el significado de los conceptos en juego. En el caso de que la Una orientación de este tipo permite superar tanto los aplicación novedosa o la situación-problema carezca de planteos inductivistas o descontextuados que suelen estos aspectos, la tarea aparecerá muy acotada y aceraparecer en aproximaciones intuitivas, como los esquecándose a la «verificación» tradicional. Si por el contramas de trasmisión-verificación que se heredan de los rio se diluyera la relación entre el problema y la base modelos tradicionales. Al mismo tiempo permite integrar conceptual (búsquedas observacionales, hacer eje en los de manera coherente las aportaciones positivas que siempre métodos y no en los contenidos), la tarea se acercar6 al están presentes en dichas tentativas. inductivismo. De ambas maneras el trabajo práctico perdería parte de su potencial educativo. En definitiva, el aspecto creativo que aporta este tipo de CONCLUSIÓN prácticas está limitado por el carácter ilustrativo que le impone un marco teórico ya acabado. Ello remite a su Esta comparación sugiere el estado de desarrollo de las vez al mantenimiento de las clases teóricas tradicionadistintas concepciones y experiencias didácticas para les, necesariamente dogmáticas, de trasmisión de coriomejorar la tarea de laboratorio. Parece necesario conticimientos ya elaborados (Gil et al. 1980). nuar avanzando en la perspectiva de vincular el laboratorio con lo que es la actividad de investigación en la ciencia. Aunque los resultados alcanzados en este tipo de propuestas son muy alentadores, sobre todo en la escuela secundaLABORATORIO Y DESARROLLO DEL ria,nopuededecirsequelasmismassehayangeneraiiMARCO TEORICO zado o que se hayan explorado en profundidad sus posibilidades. Se trata de un proceso en desarrollo que La discusión de las orientaciones señaladas anteriorrequiere de nuevas investigaciones. mente nos plantea la necesidad de analizar en profundidad las relaciones entre la tarea que se aborda en 16,s En particular, parece interesante llevar estos estudios al actividades prácticas y el marco teórico en el que se va nivel universitario, donde todavía no se han reflejado a trabajar. En este sentido, la orientación de vincular los mayormente los resultados de la investigación didáctica. trabajos prácticos de laboratorio con la construcción del Más todavía cuando, a diferencia de la escuela secundacuerpo de conocimientos puede ser vista como un planria, en la universidad sí que se realizan abundantes teo que contiene ese aspecto desarrollado en su totalidad. trabajos de laboratorio. Se ha señalado que uno de los requisitos para que el En todo caso, está claro que se trata de una actividad muy trabajo de laboratorio sea convincente es que la activiimplicada, que requiere de un trabajo previo que es ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1992, 10 (2) 209
OTROS TRABAJOS mayor que el de las orientaciones tradicionales, que común, experiencia y conocimiento de la materia y exige una preparación adecuada de los docentes (Gil et supone también adquirir conocimientos teórico-prácticos al. 1990) -para dar información en el momento adecuasobre la enseñanza-aprendizaje de las materias cientifido, para reorientar, etc.- y que va a modificar tanto la cas (Gil et al. 1990). relación docente-alumno (Gil 1983), como laevaluación (Giddinga y Hofstein 1980). Se trata, sin duda, de la orientación más ardua y compleja, pero también de la más prometedora. Es también una Ello plantea, a su vez, la necesidad de replantear en posibilidad para que los esfuerzos innovadores de los profundidad la actividad docente. Supone tomar conciencia docentes y las expectativas de los estudiantes no terminen de que enseñar no es tan fácil que baste algo de sentido en nuevas frustraciones. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ARENA, L. E., DE LONGHI, A. L. y BRUNETTI, A., 1989. El GIDDINGS, G. y HOFSTEIN, A., 1980. Trends in the laboratorio defisica: un cambio metodológico, REF., 6, pp. assessment of laboratory performance in high school 264-275. (Bariloche: Argentina). science instruction, The Australian Sciewce Teachers Journal, 26 (3), pp. 57-64. BARBARA, Y., 1989. Merging Scientific writing with the investigative laboratory, Journal of Colhe Science GIL, D., CALATAYUD, L., GINER, F., ORTIS, E., SERO, E. Teaching, pp. 94-95. y SEVILLA, C., 1980. Trabajos Prácticos de Físiccl: corno pequeñas investigaciones. Instituto de Ciencias de la EduBLCEFORD, J. R., 1989. A guide to hands-on science, Sclence cación, Universidad de Valencia. and Children, pp. 20-21. GIL, D., 1983. Tres paradigmas básicos en la enseñanza de las BRAGA, 1. L., 1987. ¿Ingresan los alumnos en la Universidad ciencias, Enseñanza de las Ciencias, pp. 26-33. con un adecuado desarrollo de los niveles de razonamiento?, Enseñanza de las Ciencias, 5 (l), pp. 16-21. GIL, D., CARRASCOSA, J., PURIQ, C. et al., 1988. La Construcción de las Ciencias Písico-Qubicas, ProgrurnusBUCKMASTER, H. A., 1986. Bvaluating the effectiveness of guía de trabajo y comentarios para el profesor. (SAU llian elementary undergraduate laboratory, American Journal bres: Valencia). ofPitysics, 54 (8), pp. 702-704. GIL, D. y PAYA, J., 1988. Los trabajos prácticos de Física y BYRNE, M. S., 1990. More effective practica1 work, Education Química y la metodología científica, Revista de Ensefianza in Ckemistry, pp. 12-13. de la Física, 2 (2), pp.73-79. DRIVER, R., 1986. Psicología cognoscitiva y esquemas conGIL, D., BELÉNDEZ, A., MART~N, A. y MART~NEZ TC)- eeptuales de los alumnos, Enseñanza de las Ciencias, 4 (l), RREGROSA, J., 1990. La fornzación del profesorado unipp. 3-15. versitario de materias cientíjicas: contra algunas ideas -y comportarnientosde ((sentido co»lÚn». 11 Jornadas NaBCMON, A., 1992. Former les Étudiants a la demarche expecionales de Didáctica Universitaria: Alicante. rimentale: utopie ou question depassée?, Enseñanza de las Ciencias, 10 (1). GONZÁLEZ, E. y FRASCINO, A., 1989. Un análisis de las posibilidades de transferencia de los EBC, Truhajos de FRASCINO, A. y GONZÁLEZ, E., 1989. Propuesta para la Educación en Ciencias, 2. utilización de los BBC en la enseñanza de la física en el nivel medio. (Universidad Nacional de Córdoba: Argentina). GOMES, P. R. S. y PENNA, T. J. P., 1988. Proposta de urna disciplinacom enfoquena metodologia da fisica experimenFUHRMAN, M., LUNETTA, M. y NOVICK, S., 1982. Do tal, Revista de Ensino de Física, 10, pp. 34-42. secondary school laboratory texts reflect the goals of the new science curricuia?, Journal ofChemica1 Education, 59, HODSON, D., 1988. Toward a philosophically more valid pp. 563-565. science curriculum, Science Education, 72 (l), pp. 19-40. FURI~, C., 1989. Selección bibliográfica sobre evaluación de HOFSTEIN, A. y LUNETTA, V. PI;., 1982. ~ht: role of the prácticas de laboratorio, Enseñanza de las Ciencias, 7 (2), laboratory in science teaching: neglected aspects of research, p. 187. Review of Educational Research, 52 (2), pp. 201-217. FURI~ MAS, C.J. y GIL PÉREZ, D., 1989. La didáctica de las JOW\~STONE, A. H. y LETTON, K. M., 1990. Investigating ciencias en la formación inicial del profesorado: una orienundergraduate laboratory work, Edilcation in Ghewlistry, tación y un programa teóricamente fundamentados, Enseñanza 9-11. de las Ciencias, 7 (3), pp. 257-265. MENEZES, C., KAWAMURA, M. R., HOSOUME, Y. y GEN& A., 1986. Trunsformació dels treballspractics de BioZANETIC, J., 1990. Renovacao de conteiícios e forrrzucuo de logia. Una proposta teoricament fonarnentuda. Tesis DOCprofessores. Actas doIII Encontro de Pesquisaem Bnsino de toral, Universitat de Barcelona. Fisica, Porto Alegre, pp. 64-68. 210 ENSENANZA DE LAS CIENCIAS, 1992, 10 (2)
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