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Resumen A partir de la fortuna, en los siglos XVI y XVII, de la obra del poeta Nono de Panópolis —en diversas ediciones y traducciones—, este trabajo se propone un acercamiento a su presencia en España tomando como punto de partida histórico los manuscritos de las Dionisíacas que se encuentran en la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial. La presencia de las traducciones de este epos mitológico al latín y al francés en nuestro país y su circulación en los ambientes literarios y eruditos como compendio de mitos, sugieren algunos posibles ecos —a través de diversas vías— en la literatura española (del barroco, en especial). Así, las siguientes páginas quieren trazar un panorama de la pervivencia y repercusión de las Dionisíacas de Nono de Panópolis en España, coincidiendo con la publicación del último volumen de su primera traducción castellana, y proponer nuevas vías de investigación al respecto. Palabras clave: Nono de Panópolis, Dionisíacas, recepción en España, tradición clásica. Abstract. Nonnus and the Dionysiaca in Spain This papers aims to examine the evidence about the reception of Nonnus in Spain, in the light of his fortune in the 16th and 17th centuries (through several editions and translations). Such analysis starts with the manuscripts of the Dionysiaca in the Library of San Lorenzo de El Escorial. Plus, the presence in Spain of translations of this mythological epos into Latin and French, which circulated in the literary and scholarly milieu as a manual of mythology, suggests some possible echoes in Spanish Literature (Baroque age, especially), through diverse ways. Thus, the following pages intend to show a panorama of the reception and survival of Nonnus’ Dionysiaca in Spain, coinciding with the publication of the last volume of the first Spanish translation, and to open new ways of research. Key words: Nonnus of Panopolis, Dionysiaca, Reception in Spain, Classical Tradition. Faventia 28/1-2, 2006 147-174 Nono y las Dionisíacas en España David Hernández de la Fuente Universidad Carlos III. Madrid Sumario I. Los manuscritos de las Dionisíacas II. Ecos literarios en el barroco III. Conclusiones: las Dionisíacas hoy día Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 147
En las páginas siguientes, nos proponemos trazar una somera panorámica de la pervivencia y repercusión de las Dionisíacas de Nono de Panópolis en nuestro país. Coincidiendo con la inminente publicación del último volumen de la traducción castellana del poema más importante de la antigüedad tardía1, parecen oportunas estas consideraciones sobre su fortuna en España a partir del humanismo y el Siglo de Oro. Se dividirá este trabajo en dos capítulos: el primero hace referencia a los manuscritos de las Dionisíacas que se guardan en la biblioteca del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y el segundo menciona los ecos literarios del poema en España. I. Los manuscritos de las Dionisíacas En 1938, en plena Guerra Civil española, L. R. Lind se refería a los manuscritos de las Dionisíacas de Nono custodiados en la Real Biblioteca del monasterio de San Lorenzo de El Escorial con la esperanza de que pronto pudieran ser tenidos en cuenta: «Possible examination, impracticable at present, of these Spanish m[anuscript]s might yield some useful evidence upon certain readings of the text»2. Sin embargo, como él mismo reconoce en las notas textuales a la edición de la Loeb Classical Library, ningún editor del texto los había tomado en consideración jamás. Solamente fueron mencionados por el conde de Marcellus (en su edición de 1856), quien habla con admiración del poeta, diplomático e historiador Diego Hurtado de Mendoza3. Hurtado de Mendoza, gran coleccionista de manuscritos, hizo copiar la colección de textos griegos del cardenal Besarión, entre los cuales se hallaba el poema de Nono de Panópolis. A continuación, trazaremos un breve perfil de dichos códices, sus copistas y poseedores, y la historia de su llegada a nuestro país, esperando que éste sea el punto de partida para ulteriores estudios sobre estos manuscritos que, si bien es cierto que no ocupan un lugar destacado en la tradición manuscrita del poema4, nunca fueron tenidos en cuenta por la crítica y, como decía Lind, podrían aportar datos de interés para la edición del poema. A nuestro propósito interesará, sobre todo, la historia del poema en España, pues, en ese aspecto, la entrada en pleno siglo XVI de estos códices marca el comienzo del interés por las Dionisíacas en nuestro país. Por unas razones u otras, mucho ha habido que esperar para poder divulgar a Nono en las lenguas modernas, y más aún en España, pese a que se diera la paradójica sobreabundancia de códices con su obra en el monasterio de El Escorial, donde se llegaron a atesorar hasta cinco manuscritos de las Dionisíacas. Las causas 148 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 1. NONO DE PANÓPOLIS. Dionisíacas. Cantos XXXVII-XLVIII. Madrid: Gredos, 2007, a nuestro cargo, como los dos volúmenes anteriores, culmina la primera traducción castellana del poema. 2. ROUSE, W. H. D. Nonnos’ Dionysiaca. Loeb Classical Library, Harvard U.P.-Heinemann. Cambridge (Mass.)-Londres, 1940, I, pág. XXI-XXII, nota d. 3. Ya en el siglo veinte, en las ediciones modernas se cita su existencia (Keydell, 1959; Vian, 1976), aunque no se cotejan para establecer el texto. 4. VIAN, F. Nonnos de Panopolis. Les Dionysiaques. Tomo I. Cantos I-II. París: Les Belles Lettres, 1976, p. LXIV-LXIV. Según Vian, proceden todos del Palatinus Heidelbergensis gr. 85, que recibe el Laurentianus 32,16. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 148
de esta dejadez son inciertas: gran parte de la culpa la tienen, a nuestro entender, los primeros editores del poeta de Panópolis, que le consideraron siempre un ejemplo rechazable de escritor griego. No nos referimos a la editio princeps de Falkenburg (1569), sino, sobre todo, a Peter van der Kuhn o Petrus Cunaeus, que se encargó de desprestigiar al poeta en su Nonni Panopolitae Animadversionum liber (1610). El escaso desarrollo de los estudios griegos en España (en la época, se editaron muy pocos textos griegos, como las Constituciones bizantinas por Antonio Agustín) puede ser otra razón. Como tercer motivo, sobre el que se abundará en el segundo capítulo de este estudio, hay que mencionar la censura eclesiástica del poema de Nono (debida acaso a la condición protestante de su traductor al latín o, muy verosímilmente, al contenido poco apropiado de este gran poema paganizante, que tanto interés despertara entre los círculos del neopaganismo florentino). Sean cuales fueren las razones de la incuria con respecto al texto manuscrito de Nono en nuestro país, el hecho es que los mencionados códices de Nono en El Escorial, pese a su evidente interés, han permanecido un tanto en el olvido desde su adquisición en el siglo XVI. Desde mediados del XIX en adelante, los manuscritos fueron consultados en pocas ocasiones: aparte de los escasos datos anteriores (como las anotaciones de Nicolás de la Torre o los primitivos catálogos), habría que esperar a los catálogos de Graux, Revilla y de Andrés5para encontrar una buena descripción de algunos de estos códices (uno desapareció en el incendio de 1671). Sin embargo, se echa en falta un estudio más detallado de su procedencia, vía de adquisición y, sobre todo, de la historia del texto que contienen. No entraremos a analizar con detalle la tradición manuscrita de las Dionisíacas, remitiéndonos para ello a la más reciente edición crítica6, pero es necesario apuntar algunas características antes de emprender la descripción de los códices escurialenses. La tradición manuscrita de Nono se compone de dos familias, la adespota, que está representada por el Laurentianus 32 16, y la que nos transmite la autoría de los cuarenta y ocho cantos (papiro de Berlín 10567, fragmentario7, y, al parecer, un manuscrito del monte Atos, hoy perdido, que fue colacionado por Ciriaco de Ancona en 1444)8. La historia del texto de las Dionisíacas tiene algunas curiosidades que están aún pendientes de tratar. Y la que ahora nos ocupa, una de las más inteNono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 149 5. Concretamente, GRAUX, C. Los orígenes del fondo griego de El Escorial.DEANDRÉS, G. (ed.). Madrid: Fundación Universitaria Española, 1982. REVILLA, P. A.; DEANDRÉS, G. Catálogo de los Códices Griegos de la Real Biblioteca de El Escorial (3 vols.). Madrid, 1936-1965 y DEANDRÉS, G. Catálogo de los Códices Griegos Desaparecidos de la Real Biblioteca de El Escorial. El Escorial, 1968. 6. Cf. la introducción y el epígrafe sobre tradición manuscrita en VIAN, F. Nonnos de Panopolis, Les Dionysiaques. Tomo I. Cantos I-II. París: Les Belles Lettres, 1976. 7. Editado por primera vez por SCHUBART, W.; WILAMOWITZ, U. VON.Berliner Klassikertexte, hersg. von der Generalverwaltung der Klg. Museen zu Berlin. Heft V, Griechische Dichterfragmente, Erste Hälfte: Epische und elegische Fragmente bearbeitet von W. Schubart und U. von WilamowitzMoellendorf. Berlín, 1907, p. 94-106. 8. Cf. para el códice «perdido», véase DILLER, A. «A Lost Manuscript of Nonnus’ Dionysiaca», Classical Philology, 48 (1953): 177 y BALDWIN, B. «A ‘Lost Manuscript’ of Nonnus’ Dionysiaca», Scriptorium, 37 (1983): 110-112 y, en general, MANTEROLA, S. D.; PINKLER, L. M. Nono de Panópolis. Dionisíacas I-XII. Madrid: Gredos, 1995, p. 41-42. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 149
resantes, sin duda, para el estudioso español, es el hecho de que en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial se guarde una insólita cantidad de manuscritos con el texto de este poema. Es evidente que existe un notable interés de nuestros humanistas áureos en Nono9. En la biblioteca escurialense, se encuentran hasta cuatro manuscritos que contienen todo o parte de la obra de Nono. Pero veamos por separado cada uno de los manuscritos. En primer lugar, tenemos el códice Σ.I.3 (gr. 63), que reproduce bastantes de las lectiones de la editio princeps de Falkenburg (1569)10. Este códice, del siglo XVI e intitulado Nonni Panopolitani Dionysiaca (folio Irecto), perteneció al canónigo toledano Antonio de Covarrubias, que fue miembro del Consejo Real de Castilla y gobernador de Valladolid —hermano de Diego de Covarrubias—, y contiene los cuarenta y ocho cantos, el poema entero. Las últimas publicaciones localizan la copia de este códice en Venecia hacia 1542, según el estudio de sus filigranas11. Está hermosamente encuadernado en piel roja, con una greca dorada en la primera tapa que encuadra la imagen, igualmente dorada, del dios Dioniso dentro de un círculo. En la segunda, se encuentra el escudo de Antonio de Covarrubias (con su exlibris AC). Al dorso, puede leerse Nonno Bacanales [sic]12. Como curiosidad que recogía Graux en su ensayo sobre los manuscritos de El Escorial, tres de los cuatro códices de Covarrubias que se encuentran en el monasterio tienen, en las primeras hojas de guarda, el precio pagado por ellos. Es curioso hoy día leer que aquel provecto sabio que retrató El Greco pagó nada menos que 50 reales por el manuscrito: Nonni Panopolitani Dionysiaca: está impreso. Reales 50: buena letra13. En segundo lugar, mencionaremos el códice T.I.15 (gr. 135), con el poema de Nono también completo, y que se basa en el códice florentino 32 16. Con títulos rojos iniciales y capitales rojas, puede leerse, en el folio Iverso, el título Dionysiaca, y puede verse el ex libris de Diego Hurtado de Mendoza, a quien perteneció14. Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) fue nombrado embajador de Carlos V en Venecia por primera vez en 1527, como intermediario entre la Serenísima y el Gran Turco. Pero fue a partir de su embajada desde 1539, rodeado de un círculo de artistas e intelectuales, cuando desempeñó un papel más importante para las letras griegas y españolas. Fue hombre de armas y de letras, poeta y coleccionista que pudo formar una gran biblioteca con bastantes títulos griegos: su colección fue una de las más importantes de España junto a la de Antonio Agustín15. 150 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 9. Cf. P. A. Revilla y G. De Andrés, Catálogo de los Códices Griegos... Contienen los cantos 1-48, los códices 631, 1351, 1581y, sólo el 1-2, el códice 2521. 10. F. Vian, Nonnos de Panopolis, Les Dionysiaques. Tomo I..., p. LXV, n.1. 11. SOSOWER, M. Signa officinarum chartariarum in codicibus Graecis saeculo sexto decimo fabricatis in Bibliothecis Hispaniae. Amsterdam, 2004, p. 518. 12. Cf. DEANDRÉS, G. «El helenismo del canónigo toledano Antonio de Covarrubias. Un capítulo del humanismo en Toledo en el s. XVI». Hispania Sacra, 40 (1988): 237-313. 13. Cf. GRAUX, C. Los orígenes del fondo griego de El Escorial. G. De Andrés (ed.). Madrid: Fundación Universitaria Española, 1982, p. 331. 14. G. De Andrés, Catálogo de los Códices Griegos..., vol. I, p. 437-439. 15. LÓPEZ RUEDA, J. Helenistas españoles del siglo XVI. Madrid: CSIC. Instituto Antonio de Nebrija, 1973 (Manuales y Anejos de Emerita, 27), p. 333-334 y 377-378. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 150
En 1576, su colección de manuscritos, con éste incluido, entra en la biblioteca de El Escorial, un legado con el que paga sus deudas con la Corona (o bien el perdón de Felipe II, según cierta «leyenda negra» sobre una rivalidad amorosa con el rey). En todo caso, su gran biblioteca reunida en Italia, a cargo del italiano Nicolás Solferino y el griego Arnoldo, ya era célebre en 1543. Aún Gesner, en su Bibliotheca Universalis, acreditaba haber visto el ejemplar en el palacio de Hurtado de Mendoza: Nonni Panopolitani Dionysiacon [...] apud Diegum Hurtadum Caesaris legatum, si bene memini16. Seguramente copiado en Venecia a mediados de siglo, el embajador y poeta demostraría cierto interés en el extravagante poema de Nono. El códice incluye, además, las Suplicantes de Esquilo, y está listado en el testamento de Don Diego17. En cuanto al copista, no podemos dar un nombre con seguridad. Todo indica que fue el mismo que copió el manuscrito BR 3608 de la Biblioteca Real de Bélgica, que contiene la obra de Herón de Alejandría, y que Wittek situó aproximadamente en 1530, fecha de actividad de este amanuense18. El manuscrito belga, de gran interés para la datación e identificación del amanuense de las Dionisíacas, contiene los Pneumatiká escritos por dos manos, la primera en los folios 1-9v. y la segunda en los folios 10-39: ésta se corresponde con nuestro manuscrito noniano19. Así, se trataría de un escriba que trabajó en Venecia y copió numerosos manuscritos para Don Diego Hurtado de Mendoza. Tanto es así, que en El Escorial existen varios códices de este llamado «escriba de Bruselas»: Y.I.2 (folios 263r.-463v.), con la Biblioteca de Diodoro, Φ.I.7 (folio 2, 67-68), con una serie de textos legales y una parte copiada por Antonio Agustín, Φ.I.6 (folios 1-79v., 218-344, 404427v.) e Y.I.9 (folios 80-129v., 185-197v.) y con alguna parte copiada por Petros Karnabaka20. Nuestro códice, el T.I.15, fue copiado enteramente por este escriba desconocido y contiene, además, algunas correcciones de la mano del propio Karnabaka en los folios 204-330. En tercer lugar, está el códice T.II.19 (gr. 158), titulado, en su folio 1r., Nonni Dionysiaca, que contiene íntegro el poema de Nono21. Perteneció a Antonio Eparco, marchante, humanista y coleccionista de Corfú que actuó en Venecia a mediados del siglo XVI, lugar y fecha en los que seguramente fue copiado este manuscrito22. El copista de los folios 1-8v. es Manuel Glinzunio, Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 151 16. Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 260 y 384, que saca la cita de C. Gesner, Bibliotheca universalis, Tiguri, apud Christophorum Froschouerum, mense septembri, MDXLV. 17. Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 536, n. 486. 18. Cf. WITTEK, M. Album de Paleographie grecque. Specimens d’ecritures livresques du IIIe siècle avant J.C. au XVIIIe siècle, conservés dans des collections belges. Gand: Story-Scientia S.P.R.L., 1967, p. 27, nº 51, ms. BR 3608, con reproducción del folio 15r. 19. Graux menciona un manuscrito de los Pneumatiká de Herón, citado por Antonio Gracián, diciendo «ignoramos dónde se encuentra actualmente»: Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 134 y 147, n. 45. ¿Sería el BR 3608? 20. Cf. SMITH, O. L. «On some manuscripts of Heron, Pneumatica». Scriptorium, 27.1 (1973): 96-101. 21. G. De Andrés, Catálogo de los Códices Griegos..., vol. I, p. 502-503. 22. Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 128 s. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 151
según la identificación de Antonio Bravo23. El embajador Guzmán de Silva negoció con Eparco la compra de algunos códices para El Escorial en 1572, entre los que estaba éste. Así, en la Memoria que escribe Guzmán de Silva (35) para la compra de este lote de manuscritos, se menciona un Nonni panopolitae libri 48 in quibus dionisiaca uersu heroico elegantissimo atque optimo describuntur24. En cuarto lugar, tenemos el códice Y.I.13 (gr. 252), que contiene solamente los dos primeros cantos de las Dionisíacas, en los folios 1-19v., titulados Nonni Panopolitae Dionysiacorum libri I-II: en concreto, el texto se interrumpe en el folio 19v. con ορανης ρασν ρ[νιν], de II 57825. Es bastante extraño este corte tan abrupto, que deja un par de folios de resguardo, hasta el 22: la filigrana —un león— indica que no ha habido adición de páginas: simplemente se dejó de copiar en ese momento, para luego proseguir con otro texto. Se trata de un manuscrito de mediados del siglo XVI, copiado por Emanuel Provataris, copista griego de la Biblioteca Vaticana, según la identificación de Mark Sosower26. Perteneció a Antonio Agustín (1517-1586), jurisconsulto y arzobispo de Tarragona, para el que Provataris copió otros códices27. El zaragozano Agustín, que estudió en Bolonia, obtuvo gran prestigio como miembro del Tribunal de la Rota y reunió una gran biblioteca en la que destacan los códices griegos (que llevan, por toda marca, un número en negro en la parte inferior de la portada: en el caso del Y.I.13, el manuscrito que nos ocupa, figura el número 252 de su colección). Destacó como helenista en diversos aspectos: por un lado, contaba con un buen equipo de copistas —de su propia mano hay algunos textos— y llegó a montar una imprenta con caracteres griegos; por otro, como mencionábamos al principio, fue uno de los pocos españoles que realizaron ediciones críticas griegas, como la de las Constituciones bizantinas con traducción latina28. A su muerte, en 1587, sus códices pasaron a engrosar las colecciones de El Escorial: sólo años después se añadiría una última colección importante de códices a la biblioteca del monasterio, la del conde-duque de Olivares. 152 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 23. BRAVO GARCÍA, A. «Sobre algunos manuscritos de Manuel Glynzunio en la Real Biblioteca de El Escorial». ΦΙΛΟΦΡΟΝMA, Festschrift für Martin Sicherl zum 75. Geburstag. Padeborn, 1990, p. 313-331. 24. Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 506. 25. G. De Andrés, Catálogo de los Códices Griegos..., vol. II, p. 96-97. 26. Cf., sobre esta biblioteca, la reciente obra de DILTS, M. R.; SOSOWER, M. L.; MANFREDI, A. Librorum graecorum Bibliothecae Vaticanae index a Nicolao de Maioranis compositus et Fausto Saboeo collatus anno 1533 [= Studi e testi 384]. Ciudad del Vaticano, 1998. 27. PÉREZ MARTÍN, I. «Antonio Agustín y Manuel Provataris en Venecia (a. 1543)». Miscellanea Bibliothecae Apostolicae Vaticanae. Vol. VIII [= Studi e testi 402]. Ciudad del Vaticano, 2001, p. 299-311, que demuestra el trabajo conjunto de Agustín y Provataris en un periodo en que el primero estaba en Venecia en compañía de Hurtado de Mendoza. Acerca de Provataris, cf. CANART, P. «Les manuscrits copiés par Emmanuel Provataris (1546-1570). Essai d’étude codicologique». En: Mélanges Eugène Tisserant. Vol. VI. Studi e testi 236. Vaticano, 1964, p. 173-287. Mi agradecimiento a Inmaculada Pérez Martín, por su orientación en este tema. 28. J. López Rueda, Helenistas españoles del siglo XVI..., p. 311-312, 333-334, 362-363. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 152
Pero aún hubo más presencia de las Dionisíacas de Nono en la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial: existió un quinto códice del poema de Nono que se perdió en el desastroso incendio de 1671. Este incendio devastó la mitad de la colección de manuscritos griegos de la biblioteca, dejándolos de más de un millar en aproximadamente seiscientos. El catálogo de códices perdidos de Gregorio de Andrés29 arroja luz sobre este hecho, y acredita un códice noniano más, el B.II.11 (gr. 86), que perteneció a Andreas (o Andrés) Darmario, copista y mercader de códices. Éste contenía los 48 cantos completos del poema, pero se perdió en el mencionado incendio. Hay que notar que, en este catálogo de códices perdidos, se cuentan, en total, otros ocho códices nonianos, pero De Andrés confunde, o seguramente identifica con intención, a Nono de Panópolis con Nono el comentarista de Gregorio de Nacianzo (de hecho, hay teorías sobre esta identificación)30. A este respecto, Graux habla de un códice de Nono que perteneció a Francisco de Mendoza y Bobadilla, hijo de Diego Hurtado de Mendoza que llegaría a ser cardenal de Burgos. Su numerosa biblioteca acabó también engrosando las colecciones reales, y nos consta que poseyó el libro Nonnii poetae Dionisica [sic], número 199 del Memorial de los libros del Illmo. y Rmo. Señor Cardenal de Burgos, que aya gloria31, y acaso el que se perdió en 1671. Por lo demás, la biblioteca de El Escorial guarda también ejemplares impresos de las Dionisíacas y la Paráfrasis, que son de menos interés para nuestro propósito32. Como hemos visto, la colección de manuscritos nonianos que el monasterio reúne ha venido de diversas procedencias, escribas y bibliotecas privadas que han ido engrosando la colección real. Todos ellos provienen, con casi total seguridad, de suelo italiano, quizá del Laurentianus en último término, como afirma Vian33. Pero todo esto se basa en los análisis de Ludwich en su edición34, que, como recuerda Lind en la cita que da comienzo a este capítulo, no se apoyó en una comprobación in situ. Si en 1938 el cotejo de los manuscritos de El Escorial no resultaba posible por las circunstancias bélicas, esperamos que estas líneas, las primeras sobre el tema, sean el punto de partida para un estudio codicológico en detalle sobre estos manuscritos. Ante todo, el interés de este brevísimo catálogo y comentario de los manuscritos de Nono en la biblioteca de El Escorial para nosotros reside en que estos Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 153 29. G. De Andrés, Catálogo de los Códices Griegos Desaparecidos... 30. Así, se le adscriben otros códices perdidos con los comentarios mitológicos de este Nono, expositio fabularum quibus Gregorius Nazianzenus usus est: 167 (G.II.7, f. 42), 182 (G.III.10, f. 13v), 222 (G.V.17, f. 1), 230 (G.VI.7), 244 (D.III.12, f.23v), 271 (D.V.8, f. 98), 443 (Q.II.9, f. 133-173) y 445 (Q.II.1). 31. Cf. C. Graux, Los orígenes del fondo griego..., p. 411. 32. Con la Paráfrasis destacan los ejemplares 64-V-6, 68-VII-22, 50-III-15, 23-VI-6 p XIII-24... Las Dionisíacas están en la editio princeps de 1569 en 68-VII-9, y en una compilación de la que hablaremos más adelante, en 38-III-4. 33. F. Vian, Nonnos de Panopolis, Les Dionysiaques. Tomo I..., p. LXV y n. 1: Vian afirma que el T.I.15 (gr. 135) y el T.II.19 (gr. 158) son copia indirecta del Laurentianus. Sobre el Y.I.13, que perteneció a Antonio Agustín, no es tan fácil pronunciarse, así como sobre el códice perdido, naturalmente. 34. LUDWICH, A. Nonni Panopolitani Dionysiaca. Recensuit Arthurus Ludwich. I-II. Lipsiae, 1909-11. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 153
códices suponen, a su vez, un punto de partida para la historia de las Dionisíacas en España. A partir de la edición impresa de la obra de Nono, encontraremos el poema presente en otras bibliotecas universitarias y privadas, algunas de las cuales reseñaremos en el siguiente epígrafe. Y ello nos llevará a los posibles ecos literarios del poeta grecoegipcio en la España del Siglo de Oro, siguiendo el ejemplo de países como Francia e Italia, en los que el poema tuvo una notable recepción en esta misma época35. II. Ecos literarios en el barroco El 11 de mayo de 1616, la traducción latina del gran poema mitológico de Nono de Panópolis es expurgada por el Santo Oficio e incluida en el índice de libros prohibidos en España. Pese a esta censura de la Inquisición, las Dionisíacas serán difundidas en España por otras vías y, en otro orden, la Paráfrasis. Por un lado, se seguirá la recepción de la obra de Nono en nuestro país cronológicamente y, por otro lado, se irá esbozando una lista no exhaustiva de los posibles ecos que hemos ido encontrando en algunos poetas áureos españoles. A partir de la traducción latina del poema, publicada en 1605, la Europa docta se hace eco del espíritu del poema noniano: Francia e Italia representan la recepción humanista y literaria más clara de esta obra tardía y oscura36, la poesía y la prosa de la época recogen el testigo de los versos dionisíacos. Como ha notado Mahé en el caso francés, la poesía de tema báquico cosecha un éxito sin precedentes en esta época, y entre las fuentes, como no, estará Nono37. Cabe aquí preguntarse qué ocurrió en España. En principio, es fácil suponer un posible interés en las Dionisíacas a partir de la presencia de algunos manuscritos griegos que transmiten la obra en las bibliotecas de prestigiosos humanistas. Pero no debemos caer en suposiciones gratuitas: el hecho de que las bibliotecas de grandes humanistas como Diego Hurtado de Mendoza, Antonio Agustín o Antonio Covarrubias, contasen con ejemplares de las Dionisíacas en griego, no asegura este interés y, ni siquiera, que fueran leídas. El afán coleccionista de los grandes humanistas españoles, y las expediciones a Italia en busca de manuscritos que copiar (ampliamente documentadas por los estudiosos de la codicología en nuestro país)38, nos inducen a tomar este hecho con cautela. Una somera revi154 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 35. Cf. sobre esta recepción, la tercera parte de nuestra tesis doctoral, de próxima publicación. 36. Sin entrar en las traducciones y otras recreaciones de la obra de Nono, las versiones poéticas ya son dignas de mención en Italia y Francia. El más claro exponente de esta pervivencia es el poeta italiano Giambattista Marino, aunque en Francia fue parafraseado también y sirvió de modelo literario (cf. la introducción a NONO DE PANÓPOLIS, Dionisíacas. Cantos XXIV-XXXVI. Madrid: Gredos, 2004). 37. MAHÉ, N. Le Mythe de Bacchus dans la poésie lyrique de 1549 à 1600. Berna-Frankfurt-Nueva York-París: P. Lang, 1988. Véanse especialmente las pàginas 39-40 para Nono. 38. Cf., por ejemplo, DEANDRÉS, G. El Cretense Nicolás de la Torre, copista griego de Felipe II. Madrid, 1969. BRAVO GARCÍA, A. «Dos copistas griegos de Asulanus y de Hurtado de Mendoza». Faventia, 3 (1982): 233-239, PÉREZ MARTÍN, I. «Antonio Agustín y Manuel Provataris en Venecia (A. 1543)». Miscellanea Bibliothecae Apostolicae Vaticanae VIII. Studi e Testi 402. Ciudad del Vaticano, 2001, p. 299-311, etc. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 154
sión de los manuscritos mencionados no hace pensar que fueran leídos, anotados o comentados en abundancia. Aunque estaba presente en las bibliotecas de los estudiosos: el Pinciano, por ejemplo, poseyó un impreso con la obra de Nono, entre los rastros del poeta en el humanismo español38b. El poema de Nono, lleno de escenas eróticas y novelescas, encuentra, sin embargo, algunos ecos en la literatura y en la erudición de nuestro barroco. En lo académico, durante el siglo XVII, las versiones impresas de Nono (en griego y en traducción) que circulan por España dejarán algunos rastros, pese a la regresión general de los estudios griegos: Juan Pablo Bonet, por ejemplo, habría leído a Nono en alguna compilación39 y el célebre Gonzalo Correas, catedrático de griego de Salamanca, poseyó nada menos que tres copias de las Dionisíacas. Así queda constancia en una memoria de los libros que dejó a la universidad, dos ejemplares de las Dionisíacas en griego y uno bilingüe en griego y latín, sin duda, la edición de Lubinus (1605)40. Tal es la vía que proponemos para examinar los posibles restos de poesía de Nono en la literatura de la España barroca: será a través de las primeras traducciones de las Dionisíacas, y no del texto griego, bastante inaccesible para los lectores de la época. Recordemos que, además de la latina de Lubinus, en 1625, aparece una traducción al francés41 que también tendrá su influencia, aunque será la primera la que con más fuerza llegue a nuestro país, en varias publicaciones diferentes que harán accesibles los epilios eróticos de Nono, pese a los empeños de la Inquisición, a los lectores del Siglo de Oro. Creemos que ésta, por tanto, puede ser una vía de penetración directa del poema de Nono en las letras españolas, a la que se suman, como veremos, alguna vía indirecta. Ya ha sido notado en más de una ocasión que una de las características más notables del poema noniano es su marcado erotismo. En muchos de los mitos que se narran en él, e incluso en aquéllos que, como el de Faetonte, no tenían en prinNono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 155 38b. SIGNES, J.; CODOÑER, C.; DOMINGO, A. Biblioteca y epistolario de Hernán Núñez de Guzmán (El Pinciano). Madrid: CSIC, 2001 (Nueva Roma, 14), p. 476: Nonnus Panopolitanus, Salamanca, imp. 13.044/2gr. 39. Cf. DEANDRÉS, E. Helenistas españoles del siglo XVII. Madrid: Fundación Universitaria, 1988, p. 411, «Relación de los escritores que, según Juan Pablo Bonet, escribieron en griego», entre los que figura Nono rodeado de otros poetas épicos. Bonet se rodeó de profesores griegos que pudieron descubrirle a Nono, como Constantino Sofía y Diógenes Paramonaro, que escribieron sendos epigramas dedicados a él en su libro Reduction de las letras y arte para enseñar a ablar a los mudos (Madrid, 1620), que lleva como apéndice un tratado de lengua griega, cf. Cf. DEANDRÉS,G. El helenismo en España en el siglo XVII. Madrid: Fundación Universitaria, 1976, p. 13 y E. de Andrés. Helenistas españoles del siglo XVII..., p. 302-304. 40. Cf. E. de Andrés, Helenistas españoles del siglo XVII..., p. 352-355, en el documento nº 23 de la Universidad de Salamanca, «Memoria de los libros que el maestro Gonzalo Correas dexó al Colegio de Trilingüe. Libros Griegos y Grecolatinos. Caxón Primero»: los libros griegos aparecen como «Noni dionysiarca (sic) en griego. 4º. pergº» y «otro Nono dionysiaco. griego. 4º. pergº», y el bilingüe como «Nonus Ma.mo (sic) grecolat. Cumque vulgata latina interprtat.e 8º pº». Para un acercamiento a la figura de Gonzalo Correas, autor de gramáticas griegas, además de una osada ortografía castellana y una compilación de refranes, cf. las páginas 35-46 de la obra citada. 41. Intitulada Les Dionysiaques (sic), ou les voyages, les amours et les conquestes de Bacchus aux Indes, traducidas del griego de Nonnus Panopolitain, París, R. Fouët, 1625. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 155
en su Hymne de l’automne y Sanmartino d’Aglié en L’Autunno, de ecos nonianos69. Su silva Al estío está recogida en las Flores de poetas de Don Juan Antonio Calderón, que se conserva en un manuscrito70. De ella, queremos destacar el comienzo, con la descripción de los trabajos del labrador y la estación del año («Ya la hoz coronada / de doradas espigas, / llena las eras del despojo hermoso [...] El nemeo león [...]/ y Sirio, enfurecido [...] / ya late el Can ardiente»), que tienen acentos nonianos, así como la referencia al mito de Faetonte (v. 16 s.). Pero más aún destaca la mención de la bebida dionisíaca (aunque luego se refiera al agua): «Bebamos, pues, Leucido, alegremente; / bebamos y olvidemos / congojosos cuidados». También de otro manuscrito de la Biblioteca Nacional viene la silva Al lino, de posible filiación noniana y cuya dedicatoria final se dirige al amigo de Calatayud Francisco de Rioja (Sevilla, 1583-Madrid, 1659)71. Rioja, hombre poderosísimo y aficionado a las disputas intelectuales que fue amigo del conde-duque de Olivares, real bibliotecario de Felipe IV y juez de la Santa Inquisición. Su erudición fue también muy notable, así como su afición a la arqueología, también, si se nos permite la expresión, a la arqueología poética. A él se debe con toda seguridad la adquisición de los libros de Nono en traducción francesa y latina que hemos detectado en las bibliotecas de gobernantes de la época (notablemente Felipe IV y el condeduque), y destacó en el cultivo de la silva. En una silva de Rioja, dedicada también al verano (Silva VI a don Juan de Fonseca, canónigo de Sevilla)72 hemos creído hallar rasgos que recuerdan a los pasajes de Nono sobre las estaciones. Otro poeta de posible inspiración noniana es Juan de Arguijo (Sevilla, 15671623)73, Arcicio de nombre poético, también amante de la erudición clásica y arqueológica. Como otros poetas de esta «generación» sevillana, se concentra también en torno a la figura del pintor, poeta y traductor de la Farsalia de Lucano, Juan de Jáuregui y Aguilar (1583-1641)74, en cuyo primer libro, las mencionadas Rimas de 1618, escribe versos junto a Francisco de Calatayud. Volviendo al caso de Luis de Góngora, lo que hay que preguntarse realmente es si este poeta andaluz, representante por excelencia del barroco español, pudo tener acceso a las Dionisíacas. Comprobamos, por las fechas expuestas, que sí. Esta lectura pudo tener lugar desde 1605 hasta 1612, años en los que el poeta vivió y viajó 162 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 69. Ronsard imita el canto VII de las Dionisíacas, cf. BULL, M. «Ronsard’s Hymne de l’autonne and Nonnos’s Dionysiaca». French Studies Bulletin: A Quarterly Supplement, 67 (1998, Summer): 13-14. Sanmartino d’Aglié publica en Turín en 1610 L’Autunno, recreando el mito de Aura que se contiene en el canto XLVIII del poema de Nono (cf. TISSONI, F. Nonno di Panopoli. I canti di Penteo. Florencia: La Nuova Italia, 1998, p. 60, y n. 89). 70. Flores de poetas. A Don Diego López de Haro, Marqués del Carpio, Señor de las villas de Adamuz, Morente y Perabad, Sucessor en la Casa y Mayorazgo de Haro. Don Juan Antonio Calderón, su criado. El Carpio, a 24 de diciembre de 1611. Se publicó como Segunda parte de las Flores de poetas ilustres de España, por J. Quirós de los Ríos y F. Rodríguez Marín, Sevilla, 1869. 71. Véase, para una introducción general, RIOJA, F. de. Poesía. LÓPEZ BUENO, B. (ed.). Madrid: Cátedra, 1984. 72. F. DE Rioja. Poesía. B. López Bueno (ed.), op. cit., p. 193-196. 73. Cf., igualmente, ARGUIJO, J. DE. Obra poética. VRANICH, S. B. (ed.). Madrid: Castalia, 1972. 74. Cf. JÁUREGUI, J. DE. Poesía. MATAS CABALLERO, J. (ed.). Madrid: Cátedra, 1993. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 162
por todo el país por encargo del cabildo: Sevilla, Huelva, donde estuvo junto al marqués de Ayamonte, y señaladamente ciudades con estudios generales y buenas bibliotecas, como Madrid o Alcalá. Es más verosímil su acceso a la traducción latina, a través de las compilaciones mencionadas, que su consulta de los manuscritos de la biblioteca de Antonio de Covarrubias (códice 63 [Σ.I.3] de El Escorial, con el poema completo), de la de Diego Hurtado de Mendoza (135 [T.I.15]), o la de Antonio Eparco (158 [T.II.19]), que también contienen los cantos XV y XVI con el mito de Nicea75. El hecho de que Góngora, junto a otros poetas del barroco, se hiciese eco de las extrañas versiones nonianas de los mitos a través de antologías, repertorios o guías mitológicas para el uso de los poetas no sería nada inusual, como ha mostrado Vilanova en su estudio sobre las fuentes del Polifemo. La búsqueda de lo insólito, también en mitología, presidía el ideario del manierismo europeo, como señala A. Hauser76, caracterizando a autores como Góngora o Marino, y... ¿dónde hallar estas características en la antigüedad sino en el poema de Nono? Y, en este punto, ya que citamos a Giambattista Marino, conviene recordar que, además de coincidir con Góngora en este gusto barroco, también utilizó mitos eróticos nonianos muy poco comunes: en concreto, una historia de virgen phygódemnos como la de Nicea y paralela a ésta, como es la de Aura (canto XLVIII de las Dionisíacas). Marino contamina su enorme poema Adone (1605), claramente noniano, con el tema de Aura. Marino aludió en su gran obra sobre Adonis (XVIII 8-42) de forma muy parecida a una historia de amor con final de muerte77. Aura, recordemos, había injuriado a Ártemis, en cuyo cortejo militaba: como castigo, Dioniso la había amado y, tras quedar embarazada y dar a luz, se volvió loca, dando muerte a uno de sus gemelos y suicidándose después en el río Sangario. Así, a nuestro juicio, Góngora ha obrado de manera similar en el Polifemo, contaminado por el mito de Nicea (cantos XV-XVI). Retomando la idea que planteaba Adrados acerca de la posible influencia de Nono en esta obra78, hay que rechazar la tesis de la dudosa «fuente intermedia». Nicea, en las Dionisíacas, tiene una doble historia de amor: primero con el pastor Himno79 y, a la muerte de éste, con Dioniso, que la embriaga y la viola. El motivo de la teogamia de Dioniso y Nicea se aleja en Nono, de los modelos tradicionales por varias razones: el engaNono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 163 75. Súmese, además, el códice 252 (Y.I.13), que contiene solamente los dos primeros cantos.Y el desconocido 86 (B.II.11), que perteneció a Andrés (o Andreas) Darmario, según ANDRÉS, G. DE. Catálogo de los Códices Griegos Desaparecidos de la Real Biblioteca de El Escorial. El Escorial, 1968. 76. HAUSER, A. Der Manierismus. Der Ursprung der modernen Kunst und Literatur. Múnich: Beck, 1964 [El manierismo, trad. F. González Vicén. Madrid: Guadarrama, 1965, p. 40]. 77. Así lo ha comentado F. Tissoni, Nonno di Panopoli. I canti di Penteo…, p. 60-61. También recoge el tema de Aura otro poeta italiano, Lodovico Sanmartino d’Aglié en L’Autunno (1610). 78. F. R. Adrados, «Dioniso erótico en Nonno: precedentes indo-griegos y ecos latinos y españoles», en Des Géants à Dionysos... 79. Al que R. Adrados llama, constante e incorrectamente, «Hypnos». Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 163
ño a la muchacha, la violación, y la muerte del primer pretendiente, que se aparece en sueños a Nicea. Señalando al poeta barroco, afirma el profesor Adrados que «cuando llega la imitación de Teócrito y Ovidio en la Fábula de Polifemo y Galatea del poeta español Góngora, escrita en 1613, entran elementos que nos recuerdan más de cerca a Nonno». Cita algunos ejemplos que suponen una variante con respecto a la tradición mítica del mito de Polifemo y Galatea en las versiones de Teócrito y Ovidio: la persecución de Galatea por Polifemo, el baño en la fuente de Galatea80, la entrada en escena del «segundo enamorado», Acis, la herida de amor, el engaño a la ninfa (Acis finge dormir, cf. 25). Pues bien, sin necesidad de fuentes intermedias, Marino contaminaba la historia de Adonis (cuya muerte en las Dionisíacas se atribuye a un Ares transformado en jabalí)81, la de Aura, la de Nicea, y la de Polifemo y Galatea. Su forma de trabajo poético a partir de los mitos nonianos y los mitos más mayoritarios es un buen ejemplo de lo que ha sucedido en el caso de Góngora. En Marino aparece Aurilla como sierva del cortejo de Venus y amante de Baco: traiciona a su dueña revelándole a Marte el amor de Venus y Adonis, quien muere a manos de Marte y Diana. Aurilla, desesperada, intenta suicidarse, pero su amante Baco la convierte en una brisa. De nuevo tenemos, de un lado, el tema de los dos amantes, uno de los cuales muere; la traición o el engaño, por otro, están presentes en todos los temas. Pero en el Polifemo, de Góngora, hay más rasgos nonianos de los que se han apuntado hasta ahora. Hay que citar dos nuevos elementos en el poema que pueden confirmar la influencia de Nono en Góngora. Por una parte, la descripción de Galatea recuerda sobremanera a Nono, que usa el contraste erótico entre rojo y blanco en varios pasajes sobre la belleza del muslo de Himeneo o la palidez de las vírgenes phygódemnoi protagonistas de epilios eróticos en las Dionisíacas82. En la estanza 14 se dice de la ninfa: «Purpúreas rosas sobre Galatea / la Alba entre lilios cándidos deshoja: / duda el amor cuál más su color sea, / o púrpura nevada, o nieve roja». Y esta contraposición del blanco y el rojo en las descripciones cargadas de erotismo es muy propia de algunos pasajes sensuales de Nono, notablemente el del amado de Dioniso Himeneo, cuando sufre una erótica herida en el muslo (XXIX, 101-103, calificado de διδυμ-χροον, por el rojo y el blanco) o como, cuando en XI, 30-31, habla de la unión de la belleza rosada con las aguas brillantes. Creemos que la hipótesis de una relación entre Nono y Góngora se puede demostrar en temas y motivos como éstos, que suponen siempre variaciones de 164 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 80. F. R. Adrados, ibídem…, p. 412, y GÓNGORA, L. DE. Antología poética. ed. de A. Carreira, Madrid: Castalia, 1986, p. 178-181 para los lugares reseñados y su comentario. 81. También en el comentario de Servio a Virgilio. 82. Cf. X 190, XXIX, 154, etc. En este último pasaje, tras ser herido en un muslo Himeneo, su amante Baco frota con una hierba médica su herida «de doble color», blanco y rojo: el rojo de la sangre sobre el blanco del muslo, escena de candente erotismo, pues en Nono el color de la piel del objeto de amor es siempre nívea o sonrosada (J. Winkler, In Pursuit of the Nymphs…, p. 17-20). Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 164
los mitos principales. Las fuentes de la Fábula de Polifemo y Galatea (1613) están bien estudiados por Vilanova83, pero, a raíz de estas semejanzas, consideramos muy verosímil que Góngora haya conocido al tardío Nono, bien a través de las mencionadas traducciones (seguramente la de Lubino en 1605), bien mediante algún repertorio mitológico84. Incluso se puede aportar el caso paralelo de Giambattista Marino, cuyo Adone arroja luz sobre el uso de Nono en los poetas del barroco europeo, mediante una contaminación similar de temas míticos. Otro tema noniano del que hemos hallado posibles ecos en el barroco español es el de Acteón, tal y como aparece en Nono. El mito de Acteón es uno de los más célebres de la antigüedad clásica, gracias a la recreación de Ovidio en sus Metamorfosis. Sin embargo, hay ciertas variantes en la narración que hace Nono85, que retratan a un Acteón culpable (y no castigado por una casualidad, como en Ovidio), a un cazador cazado que espiaba a su presa amorosa, a un Acteón lleno de deseo sexual que observa, desde el follaje, a la diosa Ártemis como un auténtico voyeur. Y así, este peculiar Acteón que retrata Nono ha pasado, por una parte, al barroco italiano, de nuevo a través de Giovan Battista Marino. Este poeta realiza una nueva recreación del mito, que se incluye como idilio (Atteone, 1608) en la Sampogna, publicada en París en 162086. En España, comenzando otra vez por Góngora, las Soledades inciden sobre el tema de Acteón de una manera transversal, pero dejando ver el trasfondo erótico del pecado del cazador mitológico: «[...] la virginal desnuda montería, / haciendo escollos o de mármol Pario / o de terso marfil sus miembros bellos, / que pudo bien Acteón perderse en ellos» (Soledad Primera, III). Un Acteón de mirada erótica y perdida en los muslos de Ártemis. Pero queremos ofrecer a continuación una hipótesis sobre la posible repercusión de este Acteón voyeur y erótico de Nono en España. Hay que comenzar diciendo que el tema de Acteón es muy popular en la poesía española ya desde Garcilaso de la Vega y desde la recepción de Petrarca, pero será durante los siglos de oro cuando los poetas abundarán más en este mito87. En un soneto dedicado al tema de Acteón, Francisco de Quevedo también parece hacerse eco de las Dionisíacas: Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 165 83. Aunque nunca se había apuntado a Nono de Panópolis como posible fuente de este poema de Góngora hasta la hipótesis de Adrados, cf. VILANOVA, A. Las fuentes y los temas del Polifemo de Góngora. Madrid, 1957, anejo LXVI de la Revista de Filología Española, 2 vols., un estudio monumental que desgrana cada posible influencia de autores clásicos y renacentistas en el Polifemo. 84. Como el que más adelante compondría Marolles para el uso de los artistas, MAROLLES, M. DE. Tableaux du Temple des Muses. París, 1655. 85. Véase nuestro artículo «Versiones, interpretaciones e imágenes del mito de Acteón». Studium,89 (2001-2): 227-260. 86. Cf. de nuevo F. Tissoni, Nonno di Panopoli. I canti di Penteo…, p. 56-61. Cf. también, para el idilio Atteone, MARINO, GIOVAN BATTISTA.La Sampogna. MALDE, V. DE(ed.). Parma, 1993, p. 137-189. 87. SCHWARTZ, L. «De la erudición noticiosa: El motivo de Acteón en la poesía áurea». En: VILANOVA, A. (ed.). Actas del X Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas I. Barcelona, 1992, p. 551-561, que reúne algunas de las apariciones del mito durante esta época. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 165
Estábase la Efesia cazadora dando en aljófar el sudor al baño, cuando en rabiosa luz se abrasa el año y la vida en incendios se evapora, De sí, Narciso y ninfa, se enamora; mas viendo, conducido de su engaño, que se acerca Acteón, temiendo el daño, fueron las ninfas velo a su señora. Con la arena intentaron el cegalle, mas luego que de Amor miró el trofeo, cegó más noblemente con su talle. Su frente endureció con arco feo sus perros intentaron el matalle, y adelantóse a todos su deseo. Mientras que otros sonetos que tratan el tema de Acteón en una forma alusiva o moral (hay uno de Gutierre de Cetina «Mientras que de sus canes rodeado» y otro del propio Quevedo «Primero va seguida de los perros»)88, en el presente poema, Quevedo refleja el tema del deseo de Acteón por Ártemis. Los tratamientos anteriores del mito hacen referencia a la vida del autor o a circunstancias morales o filosóficas, en la corriente estética de alusión mitológica que preconizaba Baltasar Gracián en su Agudeza y arte de ingenio, donde se hacía eco de Ovidio y recomendaba imitar este recurso erudito en literatura: la «erudición noticiosa»89. Pero en éste, Quevedo se desvía de este tipo de alusión y, a la vez, se aleja de la versión canónica del mito de Acteón. Lleva por título el soneto «Significa el mal que entra a la alma por los ojos con la fábula de Acteón», y es evidente que el deseo, palabra que cierra el soneto, acerca este Acteón al de Nono. Como en la narración noniana, el verano fustiga a la diosa con su ardor («cuando en rabiosa luz se abrasa el año / y la vida en incendios se evapora») y la obliga a dar «en aljófar el sudor al baño» en las aguas ocultas de una fuente del Citerón. La escena de voyeurismo (recordemos el baño de Galatea en Góngora) guarda todo tipo de reminiscencias nonianas90. Las ninfas, alarmadas, descubren al espía Acteón e intentan impedir que vea a la diosa con sus ojos llenos de deseo, ya sea interponiendo sus propios cuerpos («fueron las ninfas velo a su señora», como en Ovidio91) o arrojándole arena a la cara («con la arena intentaron el cegalle»). Mas todo es en vano, 166 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 88. Cf. los textos en nuestro trabajo «Versiones, interpretaciones e imágenes del mito de Acteón», Studium, 8-9 (2001-2), 227-260. 89. Cf. L. Schwartz, «De la erudición noticiosa: El motivo de Acteón en la poesía áurea...», p. 552. 90. El baño de una doncella espiada es un motivo erótico recurrente en Nono, Ártemis y Acteón en V 303 s., Sémele y Zeus en V 601 s., Nicea e Himno/Dioniso (XV 249-250, XVI 5 s.), Clímene y Helio en XXXVIII 116 s., etc. 91. Ovidio, Met. III 186. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 166
pues el «mal que entra a la alma por los ojos», es decir, el amor —cumpliendo el topos una vez más, en la línea que va desde la novela griega hasta Ficino— ha atacado a Acteón y le ha herido irreparablemente. Ciego está Acteón, no por causa de la arena arrojada, sino por amor («mas luego que de Amor miró el trofeo / cegó más noblemente con su talle»). Y muerto está Acteón, no por causa de sus perros, sino por deseo («sus perros intentaron el matalle, / y adelantóse a todos su deseo»). Con ello queda claro que para Quevedo la culpa de Acteón es el deseo, el mal que ciega su alma a traves de los ojos. Tal es la versión del soneto que se dio a la imprenta en las Tres musas (1670). Pero existió otra variante de los dos tercetos que reproducimos a continuación en la columna derecha para compararla con la anterior, y que deja constancia de la reflexión del poeta sobre el deseo92: Con la arena intentaron el cegalle, Tierra le echaron todas por cegalle, mas luego que de Amor miró el trofeo sin advertir primero que era en vano, cegó más noblemente con su talle. pues no pudo cegar con ver su talle. Su frente endureció con arco feo Trocó en áspera frente el rostro humano, sus perros intentaron el matalle, sus perros intentaron de matalle, y adelantóse a todos su deseo mas sus deseos ganaron por la mano Como puede verse, el final reproduce la misma lectura del mito, la paradoja del deseo y la muerte: Acteón no puede morir despedazado, malgré sus perros, pues ya su deseo, el póthos noniano, ha acabado con él. En la narración de Nono (canto Vde las Dionisíacas), Acteón se sube a un árbol para espiar a la diosa, versión que contamina el mito de Penteo con la tradicional. Y ésta es una novedad que subraya la culpabilidad de Acteón, que en Nono está sexualmente atraído por la diosa Ártemis (V 308, μματι λαριδ/ω, V 311, 1νδρος 2ρωμαν3ος, etc.). Quevedo, sin embargo, sigue la versión mayoritaria (la de Ovidio) en el momento en que las ninfas cubren a su señora, pues en Nono una de las ninfas descubre al voyeur en el árbol y lo delata, tras lo cual Ártemis se cubre y se sumerge en las aguas para no ser vista. Pero la versión de Quevedo vuelve a Nono en el tema de la ceguera, que tiene gran importancia en el canto Vde las Dionisíacas. En la segunda narración de su muerte (V), Nono hace que el fantasma de Acteón le cuente a su padre Aristeo cómo fue muerto por causa de su «doble 4βρις» (v. 478 διδ6μην γρ 7τ8σαλον 4βριν) contra diosas vírgenes: subirse al árbol de Atenea (el olivo) y espiar a Ártemis. Acteón aparecido narra cómo, al ver a la diosa, fue deslumbrado por su belleza, quedó cegado y cayó a tierra: «Mientras se bañaba delante de mí, su brillo encandilaba mis ojos [...] Entonces una tiniebla que viajaba por el aire cubrió mis ojos»93. Nada más propio que la ceguera como castigo de un voyeur (así le ocurrió a Tiresias). En Quevedo, las ninfas tratan de cegar a Acteón lanzándole arena Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 167 92. Cf. QUEVEDO, F. DE.Obra poética. Madrid: Castalia, 1969, p. 518, n. 346. 93. Cf. NONO DE PANÓPOLIS, Dionisíacas. Cantos I-XII. Madrid: Gredos, 1995, p. 191. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 167
al rostro (en Ovidio, Ártemis le arroja agua como siniestra profecía)94. Y para el poeta español, como sucede en Nono, la clave de este mito es el deseo. En Nono, el propio Acteón confiesa su culpa, que se debe a su deseo sexual por Ártemis, su π-ος (V 433): ο:κ <ν 2γ= π-ον ε>χον 2ρημ8δος (οχεαρης […] α?ε δ@ κο6ρης νητAς ε>χον Bρωτα. En este punto final, hay que recordar que Marino escribió un Atteone (1608) basado fuertemente en el noniano95 y que aún está sub iudice la posible influencia del italiano en Quevedo96. Así, hay dos posibles vías de influencia noniana en España: directa e indirecta. El tema de Acteón, convertido en puro erotismo, puede ser una de las contribuciones del abigarrado poema de Nono. La familiaridad de Quevedo con la lengua griega ha sido demostrada en varias ocasiones97, pero no hay pruebas concluyentes que nos permitan afirmar que pudo leer a Nono. En cambio, sí que leyó al epígono noniano por excelencia en el siglo XVII, Giambattista Marino. La presencia de este matiz erótico en el mito de Acteón se ve en otros escritores de la época. La Fábula de Acteón y Diana, de Antonio Mira de Amescua (15751644), es una recreación barroca del mito. Seguramente, Mira de Amescua no habría tenido influencia de Góngora en la composición de su poema98, y además parece conocer una versión en la que Acteón sería castigado por su amor hacia Ártemis, como apuntan estos versos de El caballero sin nombre (acto I): «Haz cuenta que es Acteón / y que castigas los yerros / de su amor loco y protervo; / porque convertido en ciervo / le despedacen tus perros». Y aún el propio Calderón de la Barca escribe sobre la hybris de Acteón en Zelos aún del ayre matan (1683), jornada primera: «A Acteón mudé la forma / en venganza de otro ultraje / y a aqueste he de hazer que nadie le vea / que en forma distinta de bruto no le halle». Aparte de los casos mencionados, los demás rastros de poesía de tema dionisíaco en la España de la época son más inseguros. Aunque los hay, y nos llevan a seguir dos pistas: la de los temas báquicos en España y la de los seguidores de Marino en nuestro país. En el primer grupo hay que citar nombres como Fernando de Guzmán (poema CLXXXIII de las Flores de Pedro de Espinosa, de 1605), Juan Bautista Diamante (1625-1687), autor de una fiesta de zarzuela titulada Júpiter y Sémele (1670)99, Miguel Colodrero de Villalobos y su Mentira pura de Baco y 168 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 94. Ovidio, Met. III 188-193. 95. Cf. F. Tissoni, Nonno di Panopoli..., p. 56-61, en esp. 57-58. 96. ROZAS, J. M. Sobre Marino y España. Madrid: Editora Nacional, 1978. 97. Cf., p. e., E. de Andrés, Helenistas españoles del siglo XVII..., p. 181-187, a propósito de la paráfrasis de Anacreonte que hizo Quevedo en 1609 y 217 s. sobre su Epicteto y Phocilides en español de 1635. SIMÓN DÍAZ, J. «El helenismo de Quevedo y varias cuestiones más». Revista de Bibliografía Nacional, 6 (1945): 87-118, reproduce el informe que hizo el catedrático Casimiro Flores Canseco en 1786 sobre la traducción de Quevedo. 98. TOLEDANO MOLINA, J. «El tema de Acteón en Barahona de Soto y Mira de Amescua». Mira de Amescua en Candelero. Actas del Congreso Internacional sobre Mira de Amescua y el teatro español del siglo XVII (Granada, 27-30 de octubre de 1994), I, 1996, p. 545-552, rechaza la influencia de Góngora en Mira de Amescua para la composición de su obra (p. 551) y compara las versiones de los dos autores, Barahona de Soto, arcaizante, en redondillas de a cinco versos, y Mira, barroco, en octavas reales. 99. En Comedias, de D. Juan Bautista Diamante, Madrid, por Andrés García de la Iglesia, 1670. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 168
Erígone, poema burlesco100. Pero, sobre todo, debemos cerrar este repaso con los «marinistas» españoles, bien estudiados por Rozas101: en efecto, los seguidores de Marino tomarán indirectamente los temas nonianos que el cavaliere italiano usó con predilección y los reflejarán en sus versos. El más importante de éstos es el madrileño Juan de Tassis, conde de Villamediana (1583-1622), poeta de vida novelesca y controvertida que acabó asesinado en la calle Mayor de Madrid102. Villamediana conoció en Italia la poesía de Giambattista Marino, y a él personalmente. Y representa en cierta medida la mencionada «vía indirecta» de posible penetración del poema de Nono en España: a través de la imitación marinista del Adone, que, como ya hemos comentado en páginas anteriores, es un enorme poema de inspiración noniana. En el conde de Villamediana, podemos encontrar una clara imitación de Marino y, acaso a través de ésta, también restos de influencia noniana, siempre por vía indirecta. Apasionado por la poesía mitológica, Villamediana ganó fama por su Fábula de Faetón, hacia 1617, en la línea de doble imitación de Góngora y Marino, y en su Fábula de la Europa. Aunque en ésta un anotador escribe «este poema es imitado del 2º idilio de Mosco», debería decir más bien de Marino, que «en este Idilio siguió a Mosco (Idilio 2) y a Nonno (Dionisiache I 45 y sigts.)»103. Tanto Marino como Villamediana, que, como ha demostrado Rozas, lo imita, dependen del pasaje noniano en el primer canto de las Dionisíacas para el viaje de Europa a lomos de su robador taurino. Otro poeta marinista, e indirectamente noniano, es el granadino Soto de Rojas (1590-1655), que se halla en una situación muy parecida a la descrita con respecto a Rioja y Calatayud: poeta culterano del sur, de formación sólida, cargos eclesiásticos y bien relacionado (fue ordenado canónigo en Granada y abogado en el Santo Oficio por mediación de su amigo y protector el conde-duque de Olivares). En poesía tiene dos etapas caracterizadas como garcilasista y gongorina104: en la segunda, destacan sus grandes poemas Los rayos de Faetón (1639) y Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos, con los fragmentos del Adonis (1652)105. En ellos, se nota una cercana imitación de Marino según evoluciona hacia una poética más elaborada: el Adone, acaso el poema más noniano de la historia, influirá, en temas y estética, en Soto. Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 169 100. En COSSÍO, J. M. de. Fábulas mitológicas en España. Madrid, 1952, p. 457 s. y 728-729. 101. ROZAS, J. M. Sobre Marino y España. Madrid: Editora Nacional, 1978. 102. En general, véase la introducción de ROZAS, J. M. (ed.). Conde de Villamediana, Obras. Madrid: Castalia, 1969. El Dr. Félix Piñero, buen conocedor de la mitología del barroco español, ha animado algunas de estas reflexiones. 103. En palabras de J. M. Rozas, Sobre Marino y España..., p. 72-73. 104. Cf. GALLEGO MORELL, A. Estudios sobre poesía española del primer Siglo de Oro. Madrid: Insula, 1970, p. 181-183, quien también editó las Obras de don Pedro Soto de Rojas. Madrid: CSIC, 1950. 105. Hay ediciones modernas de EGIDO, A. Pedro Soto de Rojas (ed.). Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos. Los fragmentos de Adonis. Madrid: Cátedra, 1981, y CABELLO, G.; CAMPOS, J. (eds.). Pedro Soto de Rojas, Los rayos del Faetón. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga, 1996. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 169
Y esto en cuanto a las Dionisíacas: como se puede constatar por este resumen, la obra de Nono pudo tener mayor pervivencia en la España áurea de la que se suele pensar a la luz de los testimonios presentados. ¿Qué se puede concluir entonces con respecto a su influencia en España? Pues bien, se ha podido comprobar que el erótico y raro Nono y su barroca mitología también estuvieron presentes en nuestro Siglo de Oro, en traducción y escapando a la censura. Hemos observado una influencia directa de Nono a través de dos posibles vías de penetración de las Dionisíacas en la literatura española, la traducción latina de Lubino (1605) y la traducción francesa de Boitet (1625), más una influencia indirecta mediante una tercera vía, la repercusión del «noniano» Marino (y especialmente su Adone, Atteone y Europa) en España: como se ve, no se otorga aquí ninguna resonancia literaria a los abundantes textos griegos de Nono (en manuscrito o impreso) existentes en la España de la época. La presencia de Nono en las bibliotecas, como lectura de algún poeta como Francisco de Calatayud, nos sugiere que bien pudo llegar a manos de ciertos escritores muy cultivados y bien relacionados con el poder. III. Conclusiones: las Dionisíacas hoy día Precisamente en estas fechas se ha completado la primera versión castellana del gran poema de Nono, un poeta que ha sido calificado, no sin razón, de «barroco»106: la traducción intentaba reflejar las peculiaridades de un estilo que siempre ha encontrado coincidencias con los poetas del barroco europeo. Coincidiendo con esa traducción, y a falta de un estudio más detallado, podemos concluir provisionalmente que el poema de Nono tuvo más pervivencia en España de lo que se piensa. El hecho de que Góngora, junto a otros poetas del barroco andaluz, pudiesen haber leído las Dionisíacas y se hubieran hecho eco del poema, no sería de extrañar. Ya señalaba Hauser que el manierismo europeo se caracterizaba por «cierta exaltación, una predilección por lo refinado, extraño y exagerado, por el caso excepcional siempre incitante, por el gusto insólito estimulante del paladar, por lo atrevido y provocador»107. Y ésta es una de las aportaciones más destacadas de Nono a la literatura universal, un aspecto que seguramente apreciarían autores de poética similar, como Góngora o Marino. Resta ahora un breve apunte sobre las traducciones de Nono al español. La fortuna en España del otro poema noniano, la Paráfrasis al Evangelio de San Juan, fue mucho mayor. Tal vez por su temática cristiana, la Paráfrasis cuenta con una mayor presencia en las bibliotecas españolas (al menos en cuanto a libros impre170 Faventia 28/1-2, 2006 David Hernández de la Fuente 106. Para la definición de esta época como el barroco de la antigüedad, cf. BROWN, P. The World of Late Antiquity. Londres, 1971. Versión española: El mundo en la Antigüedad tardía. Madrid: Taurus, 1989, passim, en esp. p. 54 y 95. Para Nono como poeta barroco, GONZÁLEZ SENMARTÍ, A. La poesía de Nono de Panópolis, diss. U. Barcelona, 1977, 1, p. 246-269. 107. HAUSER, A. Der Manierismus. Der Ursprung der modernen Kunst und Literatur. Múnich: Beck, 1964. Versión española: El manierismo. Trad. F. González Vicén. Madrid: Guadarrama, 1965, p. 40. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 170
sos108). Además, la Paráfrasis tiene la indudable ventaja de haber sido el primer poema de Nono traducido por un español: el erudito Vicente Mariner, bibliotecario de El Escorial, hizo una versión latina en el año 1636109 que se guarda en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid. Mariner tuvo acceso a la obra de Nono en la Biblioteca de El Escorial, y alli realizó su traducción110. Y, con ella, concluye este repaso. Las bibliotecas españolas recogerán diversas publicaciones sobre la obra de Nono (ediciones, traducciones y estudios, como, por ejemplo, Marcellus en 1856 o Meunier en 1919), pero su poema mitológico habría de esperar aún muchos siglos para ver la luz en versión castellana. De hecho, con la traducción de los cantos que permanecían inéditos (XXXVII-XLVIII), se pone fin a esa espera, con lo que se completa la versión de las Dionisíacas al español111. Queda aún pendiente la versión de la obra cristiana de Nono. Después de la versión de Mariner y la mención de Bonet, no hay gran interés por este poeta en España hasta llegar a los estudios de filología clásica en nuestros días. Hay que decir que desde que, en 1977, Antonio González Senmartí dedicara la primera tesis doctoral al poeta112, se ha visto una notable proliferación de estudios sobre el autor de las Dionisíacas (especialmente por parte de estudiosos especializados en la poesía griega de época helenística e imperial, como Antonio Nono y las Dionisíacas en España Faventia 28/1-2, 2006 171 108. La Universidad Complutense posee un ejemplar de la editio princeps aldina (Venetiis, ex Aldi Academia..., 1501), y además existen ediciones con texto latino: Nonni Panopolitani paraphrasis sancti secundum Ioannem Euangelij / accesserunt Notae P. Nicolai Abrami Societatis Iesu: ex. Hyer. Commelini, 1596 (Biblioteca Pública de Girona, procedente del Col. de la Caridad de Jesús), Nonni Panopolitani paraphrasis sancti secundum Ioannem Euangelij / accesserunt Notae P. Nicolai Abrami Societatis Iesu, Parisiis: sumptibus Sebastiani Cramoisy..., 1623 (la más abundante, en la Biblioteca Nacional, Biblioteca pública de Mallorca, Biblioteca de la Provincia Franciscana de Castilla-La Mancha, la Universidad de Barcelona y la Biblioteca de Catalunya) y Metafrasis evangelii secundum Joannem Versibus heroicis brevibus notis illustr. opera Frid. Sylburgii Veter. Lipsiae: excud. L. Cober, 1618 (Biblioteca Nacional). La Biblioteca del Palacio Real de Madrid cuenta con otras dos ediciones bilingües, Nonni Panopolitani poetae antiqvissimi conuersio Euangelii secundum Ioannem Graecis versibus conscripta, nunc primum ad verbü latina facta, multisque in locis emendata per Ioannem Bordatum Bituricum...Parisiis: In officina Caroli Perier, 1561, y Nonni Panopolitani Translatio uel paraphrasis S. Euangelii secundum Ioannem, carmine Heroico Graeco conscripta. Cvm versione latina... Erhardo Hedeneccio doctore medico interprete, Basileae: ad Lecythum Valdkirchianam, 1588. 109. Cf. E. de Andrés, Helenistas españoles del siglo XVII..., p. 286. 110. Nonni Paraphrasis Sancti secundum Johannem Evangelii; ex greco latina facta, Vincentio Marinerio Valentino, regio Bibliothecario Escurialii, et S. Ecclesiae Hempudianae thesaurario, interprete, 1636 (sign. 9794 = f. 52). En el catálogo manual, figura: «Nonio Paranopolitano [sic]. Paráfrasis griega en verso sobre el Evangelio de San Juan, traducida por Mariner». Cf. SERRANO CALDERO, J. «Las obras del humanista Vicente Mariner: sus manuscritos existentes en la Biblioteca Nacional de Madrid». Actas del Primer Congreso Español de Estudios Clásicos. Madrid, 1956, p. 502. 111. El primer volumen fue traducido por MANTEROLA, S. D.; PINKLER, L. M. Nono de Panópolis. Dionisíacas. Cantos I-XII. Madrid: Gredos, 1995. Los tres siguientes, por mí: Nono de Panópolis. Dionisíacas. Cantos XIII-XXIV. Madrid: Gredos, 2001; Nono de Panópolis. Dionisíacas. Cantos XXV-XXXVI. Madrid: Gredos, 2004; Nono de Panópolis. Dionisíacas. Cantos XXXVII-XLVIII. Madrid: Gredos, 2007. 112. GONZÁLEZ SENMARTÍ, A. La poesía de Nono de Panópolis. Universidad de Barcelona, 1977, más una serie de artículos publicados que desarrollan su contenido. Faventia 28-1-2 001-244 13/12/07 16:36 Página 171