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Ressenyes

Contreras, Fernando R.

Abstract

Index de les obres ressenyades: Antonio GARCÍA GUTIÉRREZ, Fijaciones. Estudios críticos sobre políticas, culturas y tecnologías de la memoria.

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ocupa, atès que ens acosten a interpretacions gràcies a les quals podem entendre millor la realitat. La línia encara de to descriptiu és molt present i esperem que les properes obres puguin donar-nos ja interpretacions en la línia de veure què suggereixen els periodistes en la premsa cultural i quina intervenció política tenen en la construcció del pensament català, en la construcció d’una Catalunya que sovint beu d’aquests aspectes. No s’entén la política dels anys trenta sense el periodisme de la dècada anterior; com no s’entén el naixement de la Mancomunitat sense La Veu de Catalunya. L’esforç del col·lectiu que ha dirigit el professor Casassas configura un treball destacat que ens desperta sovint més interrogants, i això diu molt perquè no ens trobem davant el treball de simple reiteració dels que tant abunden, malgrat la luxosa presentació editorial gràfica.L’exposició del 27 a Madrid amb la presència dels sis mil volums editats en català provocà, escriuen, «astorament». A més ens preguntaríem si va tenir repercussions editorials per al llibre en castellà. En altres paraules, quina interacció hi hagué entre la política editorial centralista i el mercat dinàmic perifèric quan en premsa sempre hem vist uns comportaments autàrquics? Intuïm que potser va fer reaccionar l’edició madrilenya a la conquesta d’un estat. Veure, doncs, les històries de l’edició del llibre, tan proper, en col·leccions de distribució popular, a la premsa, ens podria acostar a uns fenòmens d’interacció molt interessants. Sigui com sigui, ens trobem davant un estudi rigorós, un assaig suggestiu i un treball que manté una línia de continuïtat amb les aportacions anteriors i que ens ajuden a conèixer la Catalunya contemporània per l’interès de tot l’equip de treball en no repetir aspectes coneguts, sinó en estudiar l’última bibliografia dels especialistes. Aquesta preocupació esdevé una de les principals virtuts de l’obra. Recollir el que aporta, per exemple, Maria Campillo sobre el Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya, o saber el que estudia Joan M. Tresserras sobre D’Ací, D’Allà, o tants autors com se citen, no deixa de ser una labor que cal reconèixer per l’aportació intel·lectual que representa i pel meritori resultat aconseguit. Naturalment que hi falten estudis i monografies, autors i títols, simposis i col·loquis apareguts arreu l’Estat i a França; però la qualitat del treball inicial fet, en la línia de la revista Cercles, tan amatent al periodisme com a contribució essencial en el món de les idees, fa que ho considerem com una ascensió inacabada que permet veure el paisatge amb més nitidesa que la plana on érem. Josep M. Figueres Ressenyes Anàlisi 35, 2007 301 GARCÍA GUTIÉRREZ, Antonio Fijaciones. Estudios críticos sobre políticas, culturas y tecnologías de la memoria Madrid: Biblioteca Nueva, 2005 Reactualizando la herencia crítica de los estudios de la cultura y de la comunicación y revisitando nociones clásicas, García Gutiérrez ofrece en este libro una nueva conceptualización de la memoria, del registro y del proceso de recuperación de la información. En la misma línea coherente de su obra anterior, La memoria subrogada, la reflexión teórica ofrecida es innovadora, sugerente y muy arriesgada. Vilches dice en La migración digital que no es hasta mitad de los años ochenta cuando la tecnología no era importante para la teoría de la comunicación, salvo los trabajos de Mattelart y de Schiller. Y a parte de Raymond Williams, que no per- tenecía a la tradición de los efectos, el análisis de la tecnología no estaba integrado en los estudios de la comunicación. Así podemos situar el trabajo de García Gutiérrez como pionero en el estudio crítico de la memoria digital en un campo de los estudios de la cultura como es la memoria social registrada, penetrando en las estructuras más profundas de sus efectos en la comunicación. Excepcionalmente, podemos encontrar estos mismos planteamientos («exomemoria») en otros ámbitos distintos del saber como es el caso de Muniz Sodré («tecnoesfera»), Jesús Martín Barbero («matrices») o Jorge González («frentes culturales»). En pocas palabras, aún alcanza a profundizar más sobre el proceso de tecnificación, de selección de información y su influencia sobre la memoria social, en un momento tan decisivo, pues la historia comienza a escribirse utilizando el recuerdo periodístico o mediático. García Gutiérrez aborda en su trabajo crítico el dominio de las nuevas tecnologías digitales sobre la herencia cultural. Realmente, no sería discutible si ello no ocultara los auténticos intereses propios del efecto producido por la desigualdad de poder. Ya John Atkinson Hobson publicaba en 1902 Imperialismo, un estudio y más tarde, el propio Lenin escribía El imperialismo, fase superior del capitalismo¸ en 1916. Desde otra perspectiva más reciente, John Tomlinson, en Cultural Imperialism, define al imperialismo cultural como aquello que es propio de políticas expansionistas de carácter transnacional (el modelo de mercado actual), que nacen únicamente de sociedades capitalistas. Para García Gutiérrez, esta sociedad descentralizada empresarialmente e interconectada tecnológicamente construye una memoria colonizadora de nuevos espacios como estrategia de dominio. La memoria amplificada por la tecnificación digital posee la misión civilizatoria de los países más desarrollados a todos los niveles (social, político, económico, cultural e incluso racionalmente, científicamente). Visto de este modo, la memoria es un instrumento erístico que cumple con la función de «demostrar» y no «dialogar» entre identidades distintas sobre el camino moral correcto hacia el progreso, dentro de la lógica jerárquica de lo que enseña una sociedad superior a una sociedad inferior, es decir, dentro de una relación de poder y de dependencia: «En un mundo erístico, dominado por el placer macabro o una lógica evolutiva de la absorción, la organización de la «denuncia cooperativa» puede ayudar a trascenderlo y mitigarlo. Una postepistemología de la erística de la memoria debe proponer instrumentos (metateóricos) desconfiados y de alerta, de verificación y supervisión de la teoría y métodos dialógicos». En la línea de los renovados trabajos críticos, se propone sujetar y mensurar el poder de penetración de las nuevas tecnologías y de las industrias culturales: «El problema de la «invasión digital» es que no se toma como la penetración de lo extranjero en la cultura local sino como un mecanismo neutral y familiar para la modernización de la misma. Y, en efecto, esta constatación puede ser sensata siempre que vaya acompañada de la siguiente reclamación: es posible y necesario mantener usos e interpretaciones culturales diversas a partir de la misma tecnología. Gestionar tecnologías homogéneas, para posibilitar la interacción global, no es incompatible con la elaboración de configuraciones técnicas heterogéneas a partir de las culturas que participan. Cada posición debe apropiarse de la tecnología amoldándola a sus modos, lenguajes y usos diferentes: reelaborar en suma, desde las tecnologías de la cultura, diferentes culturas de la tecnología. Abrir la brecha de la divergencia cultural en el corazón mismo de la convergencia técnica». Para García Gutiérrez es necesario profundizar sobre la comprensión de las interacciones que unen la evolución social y la 302 Anàlisi 35, 2007 Ressenyes de sus representaciones. De este modo, las memorias artificiales ya no serán interpretadas como simples objetos técnicos, si asumen funciones sociales y culturales, porque se transforman en lugares donde tienen lugar las interacciones a través de lo simbólico y lo discursivo. Para nuestro autor, efectivamente, el cambio social no proviene del cambio tecnológico. El surgimiento de la informática es decisivo para la comprensión de nuestras experiencias transnacionales, pero también recordando a Raymond Williams, en Television: Technology and Cultural Form, debemos ser precavidos con sus significaciones: «El progreso es visto como la historia de esas invenciones que «crean» el mundo moderno. Los efectos de las tecnologías, sean directos o indirectos, previstos o imprevistos son considerados como parte de la historia. La máquina de vapor, el automóvil, la televisión, la bomba atómica habrían entonces creado al hombre moderno y la condición humana». Sobre el sentido del cambio tecnológico, pronosticaron la inminencia de una era postindustrial, telemática y civilizatoria Masuda, Escarpit o Toffler, basándose en el debilitamiento de las ideas socialistas en la década de los años ochenta. A partir de aquí surgieron una colección de metáforas que pretendían explicar el proceso de digitalización que experimentaba el mundo capitalista: a) la era Acuario: las extensiones tecnológicas como medio de liberación del hombre frente a la naturaleza; b) el mundo sin fronteras: la proletarización de las comunicaciones; c) el fin de las fronteras: la desterritorialización de la cultura mediante un consumo orientado a segmentos globales; d) la crisis de los estados-nación: dependencia económica de las empresas transnacionales; e) el hombre nómada: experiencias individuales descontextualizadas y sacadas del ritmo de la tradición; f) la anulación del espacio: una pseudoexplicación sobre como entender que las TCI producen las mismas sensaciones en lugares dispares; g) la uniformización cultural o la centralidad política: las tecnologías se independizan de la historia para instaurar su veracidad; h) las teorías tecnomesiánicas: la creencia sobre un futuro sin demostrar (finalmente, Toffler y su mundo predecible). García Gutiérrez irrumpe contra todas estas tecnofalacias que pretenden fundar un nuevo orden cognitivo y epistemológico mediante los nuevos servicios digitales de registro o exomemorias. A cambio propone una nueva epistemología basada en un «pensamiento fronterizo», en el mestizaje o bien sencillamente, en asumir la intransigencia de un conocimiento superior (la epistemología) que rellena las memorias oficiales y privadas, sin espacio para otras formas de conocimiento. La epistemología ha dado el estatuto de verdad al conocimiento, propiciando un sistema inclusivo donde lo que está definido dentro es ciencia y lo que está fuera es no científico, no válido: un sistema cerrado parcelado que filtra la representación de la realidad del hombre y explica (o razona) todo lo que sucede en su vida. Pero, también un sistema que olvida su sentido final, y que se instaura en la dimensión de la creencia como ha demostrado con su antirrepresentacionalismo Rorty, sin querer superar sus propias limitaciones: «La superación vendría de la mano de una epistemología «siguiente» y avanzada —en ese sentido, emplearíamos el prefijo «post-» de una epistemología, no ya de oposición, sino de «reposición» y «transposición» de objetos, conceptos, visiones o categorías». La propuesta de García Gutiérrez está llena de rupturas, del deseo de superar los campos alambrados por la epistemología clásica que asfixia a un mundo interconectado, pero desintegrado en fragmentos culturales, dividido en parcelas, en territorios que delimitan un centro y una periferia y dibujan escenarios marginales en la construcción de una memoria de la Ressenyes Anàlisi 35, 2007 303 304 Anàlisi 35, 2007 Ressenyes que cada vez más es propiedad o bien cultural de una minoría dominante. «Como objeto tangible y trasladable, la memoria se presta a dos usos perversos: mercantilización y patrimonialización. Así, los registros de la memoria digital responden a la violenta lógica de ser propiedad de alguien: individuo, comunidad, museo privado o estatal, pues se identifica una gestión o usufructo, muchas veces asentados en el expolio, con la propiedad histórica «natural» del objeto». Josiane Jouët, en «Practiques de communication: figures de la médiation», afirma que la mediación del objeto técnico no es neutra y conduce a hacer técnicas las actividades ordinarias que se realizan a través de las tecnologías digitales. La racionalidad de la técnica estructura la práctica que a cambio adopta los valores de variabilidad del objeto. Esta dinámica instrumental de la tecnología surge desde los ámbitos cotidianos (microsociales) a la lógica de comprensión de conceptos macrosociales (democracia, gobierno, comunidad). Tras una gradual sacralización, la tecnología conserva la memoria personal y comunitaria, desde el poder de imponer su código de ordenación. Dice García Gutiérrez: «Junto a la ilusión narcisista, y aparentemente voluntaria, del automuseo, del acceso voyeurista a la colección ajena y de la vanagloria falaz de disponer de una «memoria total», el ciudadano moderno se ve invitado a hacer dejación de su capacidad crítica y selectiva en favor de oscuros intermediarios y estratagemas urdidas por el statu quo». Ya Horkheimer advertía del problema que significa instaurar la razón instrumental y permitir que la sociedad sea organizada bajo el modelo de la tecnocracia. La comunidad queda estratificada, de modo que los individuos de los estratos inferiores obedecen a los superiores con más poder de decisión y control, causando la cosificación de los individuos de los estratos inferiores; es decir, provoca el efecto en estos individuos de pérdida de responsabilidad social. Con ello se logra desunirlos o lo que es lo mismo, produce una sociedad con individuos dispersos, las seducciones del individualismo lo denomina García Gutiérrez; pero también más manejables y menos peligrosos a la hora de oponerse a las decisiones del poder instaurado: «El amaestramiento digital, que minimiza el vital cuestionamiento de los poderes, contribuirá decisivamente a la obtención de una memoria tibia que asegure la continuidad». García Gutiérrez está muy próximo a las mismas soluciones que ofrece sobre esto Jürgen Habermas. No necesitamos de una crítica de la ciencia y de la tecnología, sino una crítica de su totalización, «de su identificación con el todo de la racionalidad». Para ello, corresponde distinguir entre las distintas formas de razón y de racionalización. Además, conviene en rescatar la noción de racionalidad que participa en el medio de interacción social de las restricciones que el positivismo impone al discurso con sentido. Y cada vez es más necesario establecer la racionalidad dialógica que permite las decisiones bajo el consenso público. En estos términos, va finalizando este interesante trabajo, buscando el diálogo entre las culturas o entre identidades distintas. Para ello, nos ofrece diferentes planteamientos sobre la memoria digital en la sociedad multicultural. Tanto como espacio de interacción y de posibilidades, o también como interferencia neoracista, como elemento de segregación cultural: «Si el caldo de cultivo cultural es un universo simbólico junto a los anclajes de su memoria, la apropiación reciente que lo digital ha practicado globalmente sobre lo simbólico impone nuevas reglas de juego para la diversidad cultural. Nada puede hacer la invocación milenaria o la paciencia como resistencia cultural. Para sobrevivir y poder hablar en un nuevo mundo implacable, las culturas tienen que apropiarse de lo digital como modo privilegiado de expresión. Pero las culturas menores, o los subsistemas culturales de las macroculturas, si puedo expresarlo así, solo disponen de la cooperación como herramienta para la supervivencia misma». Frente a ello, invita a una solución difícil, pues García Gutiérrez aboga por un diálogo transcultural. No obstante, es consciente de que en esta noción caben muchos errores. Confundimos en múltiples ocasiones las correspondencias entre los niveles económicos, tecnológicos y culturales que permiten la formalización de los universos simbólicos dentro de los fenómenos globalizadores. Esto traduciría los fenómenos sociales en fenómenos culturales. No obstante, esta correspondencia no significa homología: un mundo interconectado no es un mundo integrado. La comunicación entre las identidades culturales no está fundada en las posibilidades técnicas de los medios de comunicación y las memorias digitales; es necesario que exista antes un complejo sistema de relaciones sociales que den lugar a la noción de integración. En palabras de García Gutiérrez: «La formación de un espíritu transcultural es una mera rehabilitación de lo que, en algún momento precivilizatorio de la vida humana, fue un intercambio abierto y natural al conocimiento y apropiación de las costumbres, cosmovisiones y tecnologías de las etnias que se cruzaban aleatoriamente». Fernando R. Contreras Ressenyes Anàlisi 35, 2007 305 És possible considerar analfabets els periodistes que surten de les facultats de ciències de la comunicació i periodisme? En el sentit digital, sí. L’endarreriment de l’acadèmia per adaptar-se al nou suport de comunicació i a les pràctiques que comporta ha provocat una separació entre un model d’ensenyament basat en el món Gutenberg i una realitat que en vint anys ha canviat el panorama de la comunicació mundial. S’està estenent la consciència de la gran fissura digital que separa unes nacions de les altres, i dintre d’elles, exclou uns grups concrets que han quedat despenjats de l’educació digital. No obstant això, en el camp de l’educació superior i de les ciències de la informació, aquest terreny s’ha descuidat. El periodista, per les seves tasques i responsabilitats en els cibermitjans, ha d’anar més enllà de l’alfabetització estrictament digital, que igualment necessitarà en qualsevol camp en el qual treballi, per adquirir una alfabetització ciberperiodística. Necessita disposar d’una sèrie de capacitats que li permetin «seleccionar, accedir, avaluar, integrar, gestionar, crear i comunicar-se» en una societat xarxa, aplicant criteris, adoptant solucions i seguint pautes de treball de naturalesa ciberperiodística. L’assignatura de ciberperiodisme ha de superar la seva etapa infantil en què es confonia amb l’aprenentatge de determinades eines tecnològiques o amb el disseny de pàgines web. El ciberperiodisme és la formació integral d’un periodista a i per la xarxa. Està la universitat preparada per ensenyar la nova disciplina? El llibre del professor Santiago Tejedor cobreix un buit indispensable: l’estudi del camp de treball, el paisatge de la universitat espanyola davant d’aquest nou repte. S’estudia la joventut del ciberperiodisme i la falta de consens terminològic; les barreres TEJEDOR, Santiago La enseñanza del ciberperiodismo: de la alfabetización digital a la alfabetización ciberperiodística Sevilla: Comunicación Social, 2007