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Los 25 de Julio en la prensa gallega de la transición : reivindicaciones identitarias y su representación en los medios

Pérez Pena, Marcos S.

Abstract

El 25 de Julio, como fiesta nacional gallega, supone una celebración de gran densidad discursiva. Es el día grande para el nacionalismo, pero sobre todo es el día grande para Galicia, para el proceso de construcción de la identidad nacional gallega. Por lo tanto, lo publicado por los periódicos del país en los días próximos a esta celebración es un buen indicador de la sensibilidad de cada cabecera ante la identidad gallega y ante el movimiento nacionalista. La fiesta atravesó durante los años de la Transición por diferentes etapas: desde 1976, con la primera gran manifestación, aún ilegal, pasando por las multitudinarias celebraciones de 1977 (momento en que por primera vez en cuarenta años el Día da Patria Galega se celebró en un contexto de libertad), 1978 y 1979, hasta los 25 de Julio de 1980 y 1981, caracterizados por el exagerado control policial y la marginación del nacionalismo gallego. En cada momento, los medios de comunicación adoptaron una postura más entusiasta o más recelosa ante la celebración, dependiendo del contexto político, de la identidad de los organizadores de cada evento y de la línea editorial predominante en el periódico. Esta investigación analiza el discurso elaborado y difundido por los principales periódicos de Galicia sobre los distintos actos de conmemoración del 25 de Julio celebrados entre 1975 y 1981, los marcos interpretativos construidos, así como la representación ofrecida sobre cada uno de los actores implicados.

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Anàlisi 35, 2007 171-188 Los 25 de Julio en la prensa gallega de la Transición: reivindicaciones identitarias y su representación en los medios Marcos S. Pérez Pena Universidade de Santiago de Compostela [email protected] Resumen El 25 de Julio, como fiesta nacional gallega, supone una celebración de gran densidad discursiva. Es el día grande para el nacionalismo, pero sobre todo es el día grande para Galicia, para el proceso de construcción de la identidad nacional gallega. Por lo tanto, lo publicado por los periódicos del país en los días próximos a esta celebración es un buen indicador de la sensibilidad de cada cabecera ante la identidad gallega y ante el movimiento nacionalista. La fiesta atravesó durante los años de la Transición por diferentes etapas: desde 1976, con la primera gran manifestación, aún ilegal, pasando por las multitudinarias celebraciones de 1977 (momento en que por primera vez en cuarenta años el Día da Patria Galega se celebró en un contexto de libertad), 1978 y 1979, hasta los 25 de Julio de 1980 y 1981, caracterizados por el exagerado control policial y la marginación del nacionalismo gallego. En cada momento, los medios de comunicación adoptaron una postura más entusiasta o más recelosa ante la celebración, dependiendo del contexto político, de la identidad de los organizadores de cada evento y de la línea editorial predominante en el periódico. Esta investigación analiza el discurso elaborado y difundido por los principales periódicos de Galicia sobre los distintos actos de conmemoración del 25 de Julio celebrados entre 1975 y 1981, los marcos interpretativos construidos, así como la representación ofrecida sobre cada uno de los actores implicados. Palabras clave: prensa, identidad, procesos de enmarcamiento, representación. Abstract. The 25th of July on the Galician press during the Spanish Transition to democracy: Identitary claimings and their image in media The 25th of July, as the Galician national Day, is a celebration with a great discursive density. It is the red-letter day for nationalism, but over all it is the red-letter day for Galicia, for the Galician national identity building process. Therefore, what newspapers publish the days closed to this celebration is a good indicator to measure the sensitivity of each journal towards Galician identity and towards nationalist movement. During the Spanish Transition celebration went through different stages: from 1976, when took place the first great demonstration, still illegal, the huge demonstrations in 1977 (when, for the first time in forty years the Galician Fatherland Day was hold in a context of freedom), 1978 and 1979, up to the 25 of July in 1980 and 1981, characterized for the exagerated police control and the marginalization of the Galician nationalism. At each time, media adopted a more enthusiastic or distrustful attitude towards the celebration, depending on the political con- text, the identity of the organizers of each event, and the prevailing ideology in the newspaper. This resarch analyses the discourse built up and spreaded away for Galician press about the distinct 25th of July commemorations that took place between 1975 and 1981, the set up interpretative frames, and the images presented about each actor. Key words: press, identity, framing processes, public image. Sumario 1. Movilización popular y representación El 25 de Julio (Día da Patria), como fiesta nacional gallega, supone una celebración de gran densidad discursiva. Es el día grande para el nacionalismo, pero sobre todo es el día grande para Galicia, para el proceso de construcción de la identidad nacional gallega. Por lo tanto, lo publicado por los periódicos del país en los días próximos a esta celebración es un buen indicador de la sensibilidad de cada cabecera ante la identidad gallega y ante el movimiento nacionalista. En estas fechas se hacen más explícitos los discursos y los marcos interpretativos empleados por los medios de comunicación, que determinan la formación de la opinión en amplios sectores de la población. Para McAdam, McCarthy y Zald los tres factores básicos para entender la aparición y el desarrollo de movimientos sociales son la estructura de oportunidades políticas y limitaciones que afronta el movimiento; las formas de organización disponibles; y los procesos colectivos de interpretación, atribución y construcción social que median entre la oportunidad y la acción1. También Snow y Benford destacaron la importancia que para el nacimiento de un movimiento tiene la creación de marcos interpretativos2. Snow y Benford también apuntaron al vínculo entre la actividad de enmarcamiento y los ciclos de protesta, afirmando que el éxito sería más fácil de conseguir en los movimientos cuyos frames fueran más coherentes con el master frame que da forma a todo el movimiento de protesta. Del mismo modo, la construcción errónea de un frame, sobre 1. Movilización popular y representación 2. 1976: sin Franco, pero todavía sin democracia 3. 1977: 25 de Julio en democracia 4. 1978: Día Nacional de Galicia 5. 1979: sólo se manifiestan los nacionalpopulares 6. 1980 y 1981: vigilancia policial y marginación 7. Conclusiones 8. Bibliografía 172 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena 1. «The structure of political opportunities and constraints confronting the movement; the forms of organization (informal and formal) available; and the colective processes of interpretation, attribution, and social construction that mediate between opportunity and action» (McAdam, McCarthy y Zald, 1996:2). 2. «Associated with the emergence of a cycle of protest is the development or construction of an innovative master frame» (Snow y Benford, 1992:143). todo de un master frame, puede suponer el fracaso del movimiento3. En otras ocasiones, es posible que la estrategia del movimiento estuviera bien construida en un comienzo; pero el hecho de no haber sabido adaptarse a uno nuevo contexto puede hacerlo fracasar4. No es fácil que los grupos activistas que promueven una ruptura o una reforma profunda del sistema (como los movimientos nacionalistas gallegos durante la Transición política) consigan una presencia destacada en los medios de comunicación, y cuando entran en los temarios su tratamiento es casi siempre negativo. Muchos estudios han argumentado que la cobertura que los medios hacen de los grupos y de los eventos de protesta social tienden a marginar (marginalize) a los grupos que se enfrentan a la estructura de poder previamente establecida5, desde Gitlin hasta Shoemaker6, pasando por Donahue, Tichenor y Olien. Para McLeod y Detember, el estudio del contenido de las noticias muestra como tienden a centrarse en la apariencia de los protestantes, en lugar de en los temas propuestos por ellos, destacando sus acciones violentas en lugar de su criticismo social7. Para estos autores, el apoyo al status quo tiene efectos significativos en la audiencia8, llevándolos a ser más críticos, o menos proclives a identificarse con los protestantes; menos críticos con la policía y menos proclives a reflejar la efectividad de las protestas, el apoyo social con el que cuentan y la noticiabilidad de sus acciones. El resultado corrobora la hipótesis de que el status quo puede influenciar las percepciones de la audiencia. La aparición de un universo simbólico a manera de alternativa constituye una amenaza porque su misma existencia demuestra empíricamente que nuestro propio universo es menos que inevitable9. En este sentido, Luckmann y Berger afirman que «dado que el conocimiento se objetiva socialmente como tal, o sea, como un cuerpo de verdades válidas en general acerca de la realidad, cualquier desviación radical que se aparte del orden institucional aparece como Los 25 de Julio en la prensa gallega de la Transición Anàlisi 35, 2007 173 3. «The failure of mass mobilization when structural conditions seem otherwise ripe may be accounted for in part by the absence of a resonant master frame» (Snow y Benford, 1992:143144). 4. «The decline or withering or an exant cycle of protest is due in part to changes in the prevailing cultural climate that render the anchoring master frames impotent» (Snow y Benford, 1992:149). 5. McLeod y Hertog, 1992:259. 6. Shoemaker argumentó que las noticias publicadas por la prensa afectaban a las percepciones de los lectores sobre la legitimidad de los grupos de protesta. (Shoemaker, 1982). 7. «On the protesters’ appearances rather than their issues, emphasize their violent actions rather than their social criticism» (McLeod y Detember, 1999:3). 8. «Significant effects on viewers, leading them to be more critical of, and less likely to identify with the protesters; less critical of the police; and less likely to support the protest’s effectivesness, public support, and percepcions of newsworthiness. The result subtantiate concerns about status quo support by showing that it can influence audience perceptions» (McLeod y Detember, 1999:3). 9. Si un individuo aislado expresa su descontento, eso no supone ninguna amenaza para los detentadores del poder, pero la cosa cambia si ese descontento es conocido por otros individuos. Por eso los actos de expresión son tan temibles, no tanto por el contenido de lo que expresen, sino por el propio hecho de ejercer la expresión. una desviación de la realidad, y se le puede llamar depravación moral, enfermedad mental, o ignorancia a secas»10. En palabras de Sigal, los periodistas están entrenados para buscar las visiones de los portavoces oficiales11. Y como consecuencia, según McLeod y Hertog, la cobertura de las protestas adopta las definiciones oficiales de las situaciones de protesta, al centrarse en la legalidad de las acciones en lugar de hacerlo en la moral de los asuntos12. Este tipo de cobertura de las protestas que favorece al status quo fue denominado por varios investigadores protest paradigm13, y es definido de este modo por McLeod y Hertog: una de las cuestiones clave por las que un grupo de protesta es aceptado o rechazado por el conjunto de la sociedad es el tratamiento que los medios de comunicación de masas hacen de los protestantes. Este tratamiento está modelado en buena medida por un paradigma periodístico rutinario empleado para cubrir las protestas sociales. Los periodistas son socializados para centrar su atención en las acciones, conflictos y, especialmente, en la violencia de las protestas. A menudo el énfasis en los conflictos declarados oculta los temas elevados a la actualidad por los protestantes14. McLeod y Hertog esquematizaron las características del protest paradigm en las siguientes categorías: estructuras narrativas; confianza en las fuentes y definiciones oficiales; la invocación a la opinión pública; y otras técnicas de deslegitimación, marginación y demonización15. Los periodistas otorgan inconscientemente a las versiones oficiales (official packages) el beneficio de la duda y en algunos casos las opiniones oficiales son tomadas como garantizadas. Los medios emplean las fuentes oficiales para añadir prestigio a una historia, para incrementar la eficacia de la producción de noticias y para mantener la ilusión de objetividad16. Del mismo modo, Molotch y Lester consideraron que las fuentes oficiales ocupaban un lugar muy preeminente en la jerarquía de credibilidad (hierarchy of credibility) dentro de los medios, siendo de este modo sus visiones y opiniones asumidas como hechos17. Para McLeod y Detember, cuanto más combata el status quo un grupo de protesta, más 174 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena 10. Luckmann y Berger, 1984:139. 11. «Journalists are also trained to seek out the views of «official» institutional spokepersons» (Sigal, L. (1993). Reporters and Officials. Lexington (EE.UU.), D.C. Heath and Company, p. 119-126). 12. «Adopts «official» definitions of the protest situation by focusing on questions of the «legality of actions» as opposed to the «morality of issues”» (McLeod y Hertog, 1992:260). 13. Chan y Lee, 1984. 14. «One of the keys to whether a protest group is «isolated» or «accepted» by the larger society is the mass media’s treatment of the protesters. This treatment is to a great degree shaped by a routinized journalistic paradigm for covering social protest. Journalists are socialized to focus on the actions, confilct and especially violence of protests. Often, the emphasis on overt action obscures the issues raised by the protesters» (McLeod y Hertog, 1992:260). 15. McLeod y Hertog, 1992:260. 16. «To add prestige to a story, to increase the efficiency of news production and to maintain the illusion of objectivity». McLeod y Detember, 1999:6. 17. Molotch y Lester, 1975:257. fuertemente los medios se adherirán a las características del protest paradigm18. Con todo, para McLeod y Detember es concebible que si el tratamiento sobre un grupo es percibido como injusto, eso puede generar simpatía hacia los protestantes19. Los medios suelen descontextualizar acontecimientos, al centrar su atención en los actores del conflicto y no en sus causas estructurales. De este modo, los grupos activistas pueden verse en la situación de tener que escoger entre tener una cobertura negativa o no tener cobertura en absoluto. Por ejemplo, cuando algún grupo organiza una manifestación o acto de protesta tiene más posibilidades de incorporarse al temario de los medios si se produce alguna situación de violencia: su reivindicación tendrá más publicidad, aunque sea negativa. Las protestas se convierten así en noticias por-sí-mismas, relegando la información a los motivos de la movilización20. El actual sistema de producción de los medios hace primar los eventos espectaculares, visualmente impactantes, por encima de los actos con mayor significación. Autores como Kielbowicz y Scherer destacan, en consecuencia, la promoción de «eventos dramáticamente visibles» entre las destrezas de los grupos de presión en sus relaciones con los medios21. Pero no sólo basta con que el grupo de presión entre una vez en las agendas de los medios: debe conseguir mantenerse. Sus actividades deben ir creciendo con el tiempo para seguir en los temarios mediáticos (manifestaciones cada vez más numerosas o llamativas, por ejemplo). Si no lo consiguen, serán ignorados por los medios, o incluso los periodistas pueden transformar las sucesivas actividades que lleve a cabo el grupo en ejemplos de la decadencia del movimiento, si estas no consiguen en algún momento el éxito de iniciativas precedentes. Los movimientos sociales y los medios son interdependientes, de forma que los movimientos a menudo confían en los medios para comunicar sus objetivos y reivindicaciones. Sin embargo, para autores como Baylor esta interdependencia es a menudo desequilibrada («this interdependence is usually uneLos 25 de Julio en la prensa gallega de la Transición Anàlisi 35, 2007 175 18. «The more closely the media will adhere to the characteristics of the protest paradigm». McLeod y Detember, 1999:6. 19. «It is conceivable that if a protest story’s status quo support was so strong that it was perceived by audience members as being unfair to the protester, it might generate sympathy» (McLeod y Detember, 1999:8). 20. Greeberg, en su trabajo Greenpeace and press coverage of enviromental issues destacaba como uno de los mayores logros de la organización ecologista el hecho de haber desviado la atención de la «organización», de el mismo, y de mantener el interés de los medios en las causas por las que hacían campaña. Por su parte, Halloran, Elliot y Murdock estudiaron tratamiento otorgado por los medios a una manifestación contra la guerra del Vietnam celebrada el 27 de octubre de 1968. Durante las semanas que precedieron a la marcha, los periódicos la definieron como una posible confrontación violenta entre las fuerzas del orden (la policía) y las fuerzas de la anarquía (los manifestantes). El resultado fue que cuando estas predicciones no se confirmaron, gracias a la conducta pacífica de la mayoría de los manifestantes, la discrepancia se resolvió concentrando la atención en aquellos aspectos del hecho en los que, efectivamente, se había registrado violencia. 21. Kielbowicz y Scherer, 1986. qual»)22. Baylor afirma que una organización social puede caer a propósito en («in substantial drama»), con el objetivo de obtener la atención de los medios, ya que cuanto más extremo y dramático sea el evento, habrá más posibilidades de conseguir cobertura mediática23. Y es que, como afirman McLeod y Hertog, los periodistas tienden a buscar lo inusual (Journalists’ tendency to seek out the «unusual»)24. Gamson afirma que para conseguir la atención de los medios, los protestantes a menudo se prestan a un acuerdo tácito con los medios25. Los grupos de protesta les ofrecen a los medios lo que los medios piden: un evento con la suficiente carga de espectacularidad. Como afirman McLeod y Detember, si los protestantes proporcionan una acción que sirve para un buen vídeo y fotografías, los medios cubrirán la protesta. La aparición de la violencia en una protesta atrae la cobertura mediática, pero a menudo tiene como resultado noticias que se centran en enfrentamientos con la policía, ocultando los temas sobre los que los protestantes quieren llamar la atención26. Kielbowicz y Scherer destacaron además la importancia para los grupos de protesta de tener líderes autorizados para hablar y negociar ampliamente27. Para que una plataforma social adquiera importancia y, sobre todo, credibilidad ante la sociedad y los medios de comunicación, es necesario que cuente entre sus filas con personajes ampliamente conocidos. Estas figuras pueden ser líderes políticos (lo cual nunca es recomendable, tanto para evitar conflictos internos en la organización, normalmente formada por entidades de muy distinto signo, como sobre todo para conseguir un mayor nivel de credibilidad entre la sociedad) u otros, como artistas, intelectuales… Los artistas e intelectuales, de un tiempo a esta parte, han asumido ese papel y a menudo se convierten en las cabezas visibles de las protestas. Son caras conocidas, que comunican por sí mismas con su presencia en un acto, o con la aparición en un plano en televisión. No es preciso perder tiempo y esfuerzos en presentarlos y constituyen un aval de credibilidad y honestidad, pues atraen de inmediato la simpatía de la sociedad, dónde tienen muchos admiradores y escasos detractores (como sí pueden tener los políticos en ciertos sectores). Y no hay que olvidar los mecanismos de identificación que los medios de comunicación, sobre todo a través de los productos de ficción, crean entre los personajes mediáticos y el pueblo. 176 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena 22. Baylor, 1996:242. 23. «The more extreme and dramatic the event, the greater likelihood of media coverage» (Baylor, 1996:242). 24. McLeod y Hertog, 1992:260. 25. Gamson, 1989. 26. «If the protesters provide action that makes for a good video and still pictures, the media will cover the protest. The incidence of violence at a protest attracts media coverage, but often results on news stories that focus on conflicts with the police, obfuscating the issues raised by the protesters» (McLeod y Detember, 1999:6). 27. Kielbowicz y Scherer, 1986. 2. 1976: sin Franco, pero todavía sin democracia Al contrario de lo que ocurría con otros periódicos, El Ideal Gallego (EIG) dedicó un gran espacio (una página casi completa) a las distintas movilizaciones políticas que tuvieron lugar en Santiago en el Día da Patria de 1976: «Manifestaciones en torno al Día da Patria Galega». El periódico destacó el papel de ANPG28 y MCG29 en los actos, destacó también que había habido un centenar de detenciones y recalcó finalmente que «tales actos nada tienen que ver con la visita de los Reyes a Galicia». En la información se recogían, aunque de manera poco relevante, las críticas de la ANPG al PSG30 por no acudir a las manifestaciones. Mientras, El País (EP)31 sólo les dedicaba unas pocas líneas: «Coincidiendo con la estancia de los Reyes en Santiago, un sector de la oposición gallega formado por los grupos nacionalistas menos transigentes, ha organizado el “Día da patria galega”, que pretende celebrar, no obstante, haberse negado permiso para una manifestación legal». Al día siguiente, EP titulaba: «Cargas y detenciones en el “Día da Patria Galega”» y escribía que «la policía persiguió a los manifestantes, en la rúa do Villar, pistola en mano». Finalmente, el Faro de Vigo (FV) le dedicó un total de ochenta líneas, publicadas en el espacio local de Santiago y en un lugar muy poco relevante, destacando la fugacidad de las movilizaciones y la presencia de «banderas gallegas». Pero el gran acontecimiento de ese 25 de Julio de 1976 fue la visita de los Reyes, que se prolongó durante casi una semana. Los Reyes llegaron a Galicia el día 24 «Los Reyes de España, aclamados en Compostela», según el Faro, que destacaba que «permanecerán hasta el día 30 en nuestra región». La visita incluía a Galicia como uno todo, pero el periódico se resistía a emplear alguna otra denominación, como tierra o país. Con todo, el periódico vigués destacaba en su portada una frase del monarca pronunciada en gallego: «O rei e o seu goberno traballarán pra que se den as condiciós que lles permitan ós emigrantes voltar a terra nai» y dos más en destacados insertados en páginas interiores. El Faro también destacaba en un recuadro, ilustrado por una imagen del apóstol Santiago, la celebración del Día de Galicia. Al día siguiente, los Reyes visitaron Vigo y Pontevedra y el Faro titulaba que «La provincia testimonia su adhesión a los Reyes» y «En la capital y en Vigo, la multitud vitoreó a los monarcas». El periódico ratificaba de este modo su carácter provincial y provincialista, tomando como universo y centro a Pontevedra y no a Galicia. Por su parte, EIG recibía a los Reyes el día 24 de julio con un tono claramente reivindicativo, recordando que «regiones más ariscas que Galicia, menos Los 25 de Julio en la prensa gallega de la Transición Anàlisi 35, 2007 177 28. Asemblea Nacional-Popular Galega (fuerza nacionalista asamblearia). 29. Movemento Comunista de Galicia (fuerza marxista-leninista nacionalista). 30. Partido Socialista Galego (partido nacionalista y socialista). 31. El 8 de junio EP había titulado que «Declaran el 25 de julio «Día da Patria Galega» y el 30 de junio que «La policía retira banderas gallegas en Santiago», explicando Perfecto Conde que «Se supone que todo esto podía estar relacionado con la convocatoria del Día do Estatuto Galego convocado hace poco por el PCG y, que a juzgar por los datos recogidos, no ha tenido la incidencia que podía suponérsele en principio». leales y generosas, han recibido los favores más espléndidos de la Administración». Un día después, en la portada de EIG destacaba un gran titular, a cinco columnas: «Galicia, con los Reyes». El periódico consagraba de este modo a Galicia como un todo, como espacio y actor único de padecimiento y reivindicación (y apoyo a la monarquía, en este caso). En páginas interiores, EIG destacaba, también a cinco columnas, las palabras del monarca en gallego y con referencias a la emigración: «“Unha lembranza para todos aqueles que traballan lonxe dos seus eidos”. Unos treinta mil gallegos (de nuevo el pueblo gallego como unidad) aclamaron a sus majestades en la plaza compostelana del Obradoiro». Por su parte, este 25 de Julio EP titulaba «Cariñoso recibimiento a los Reyes en Santiago de Compostela» y González Martín comenzaba su crónica afirmando que «El alcalde de Santiago, Antonio Castro, ha pedido al Rey la concesión de un régimen administrativo especial para Galicia como región con problemas específicos. Precisamente la diferenciación gallega ha sido el aspecto más destacado de la primera jornada (…) Diferenciación que se advertía en las pancartas, en las que se presentaban ante las más altas personalidades del Estado diversas reivindicaciones, desde escuelas a puestos de trabajo, en lengua gallega». El momento de la visita de los Reyes en el que se produjo un mayor aparato reivindicativo tuvo lugar el 28 de julio en la Terra Chá, dónde ante más de cuarenta mil campesinos, Antonio Rosón (futuro presidente de la Xunta preautonómica) les expuso a los monarcas que «Estimado que el centralismo es un elemento paralizante, el sector agrario demanda, sin recelo, la autonomía de Galicia». Por su parte, EP tituló «Don Juan Carlos y doña Sofía, con 40.000 campesinos en la llanura lucense» y escribió que «La petición de autonomía para Galicia fue uno de los puntos más aplaudidos del discurso pronunciado por el presidente de la Cámara Oficial Sindical Agraria (COSA) ante unos 40.000 campesinos». 3. 1977: 25 de Julio en democracia El 25 de julio de 1977 tuvo lugar el primer Día da Patria celebrado en libertad en 42 años. El 24 de julio EIG titulaba a tres columnas en su portada: «Clima de efervescencia política ante el 25 de Julio» y colocaba también en su primera página un editorial titulado: «Mañana, Día da Patria Galega», en el que el periódico afirmaba: Se celebra mañana el Día da Patria Galega en unas nuevas circunstancias. Han pasado unas elecciones y los parlamentarios elegidos se disponen a abordar el tema de la autonomía de Galicia (…) Paralelamente, diferentes fuerzas políticas han organizado en Santiago diversos actos públicos, uno de los cuales no ha sido autorizado por el Gobierno Civil, en un gesto que enturbia lo que podría ser un día de expresiones diversas, en un ambiente democrático, en torno a una idea fundamental: la de rescatar para Galicia sus señas de identidad, la de exponer un proyecto de futuro que, con distintos matices, coincide en que Galicia debe disponer por sí misma de sus propios recursos y de su propio destino colectivo, sin merma de que camine solidariamente con los otros pueblos de España en ese cauce democrático que todos debemos ayudar a consolidar. 178 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena Al día siguiente, Xosé Antonio Gaciño (cronista político del EIG) tituló su crónica «La división de la izquierda, ante el 25 de Julio», y destacaba en un subtítulo: «La concentración de Santa Susana, planteada como un intento unitario de la izquierda gallega». En el texto, Gaciño escribía que «Las vacilaciones y las dificultades en las negociaciones recuerdan peligrosamente a los primeros contactos anteriores a las elecciones del 15 de junio, y los partidos que se han ido retirando de la convocatoria unitaria son los mismos que siempre tuvieron claro entonces que iban a ir a las elecciones en solitario». El 26 de julio EIG encabezaba todas sus páginas dedicadas al Día da Patria con el epígrafe «Positiva jornada de afirmación galega». Para el periódico, el asunto principal era la manifestación nacional-popular: «Ocho mil personas en la manifestación del Bloque Nacional-Popular Galego», de la que destacaba que se había realizado «sin incidentes» y a la que dedicaba cinco columnas. A la concentración unitaria le dedicaba tres columnas y la titulaba: «La unidad de la izquierda, tema central». En cambio, el Faro apenas le daba espacio a las celebraciones del Día da Patria y, por ejemplo, los dos actos convocados sólo merecieron noventa líneas, aunque eso sí, en los titulares se destacaba la ausencia de incidentes («O Día da Patria Galega, sin incidentes», el éxito de la marcha nacional popular («La manifestación no autorizada del BN-PG se llevó a cabo casi hasta su final») y la participación coral («En la concentración de la robleda de Santa Susana, presencia de todas las nacionalidades españolas»). Mucho más espacio, por ejemplo, merecieron en el periódico vigués los actos religiosos celebrados también en esta fecha en Compostela. Por su parte, La Voz (LVG) titulaba «Los parlamentarios gallegos reunidos en Santiago, prometen recabar el estatuto de autonomía», informando de la constitución de la Asamblea de Parlamentarios. Era la primera noticia política del Día de Galicia. En la siguiente página, el periódico informaba de que «Unas cuatro mil personas llamaron a la unidad de la izquierda gallega, en Santiago». Y en una tercera, que «Hubo manifestación del BNPG, disuelta frente a la plaza del Obradoiro, sin incidentes», hablando de una participación de «unas diez mil personas». Finalmente, en EP Perfecto Conde escribía que «La ciudad tuvo así un día de efervescencia nacionalista que no se recuerda desde 1935, en que se celebró el último día de Galicia en libertad», en una información titulada «Llamamiento a la unidad de la izquierda en el “Día da Patria Galega”». El periodista destacaba además que había tres grandes posiciones dentro de la izquierda: «El Bloque, que se manifestó por su cuenta; los unitarios, por otra, y el PSOE y el PCG, que no hicieron nada». El 27 de julio, en su editorial «Primeros pasos hacia el autogobierno» EIG destacaba la «normalidad cívica realmente encomiable» y que «El Día da Patria Galega (…) sirvió para plantearse una reflexión colectiva en torno a la personalidad específica de Galicia y a las formas de estructurar su autogobierno. Y esa reflexión es tanto más importante cuanto que entramos en una nueva etapa política, en la que por primera vez en muchos años el tema de las nacionalidades y regiones va a ser abordado con interés». El periódico concluía que «pensamos ante todo que hay que ajustarse a las posibilidades reales». Y el 31 Los 25 de Julio en la prensa gallega de la Transición Anàlisi 35, 2007 179 de golpe «se abrían dos posibilidades: mantener el tono radical como si nada hubiera pasado, o acompasar el ritmo a la grave coyuntura que vivía y vive el país». Además, el 31 de mayo Carlos Luís Rodríguez titulaba su crónica «Radiografía de una evolución política» y en ella afirmaba que «O el movimiento nacionalpopular se decanta hacia lo que su espacio político-social parece demandar: un partido galleguista de clase media intelectual y campesinado propietario, o vuelve a reducirse a lo que fue en un principio, allá por los años sesenta: un cenáculo minoritario, desconectado del sentimiento del país». En el Faro, el 22 de julio González Martín titulaba su crónica: «A los batasuneros gallegos, España no les sirve; ellos a nosotros tampoco» y en el texto concluía: «La UPG y sus organizaciones afines son un gravísimo peligro para el futuro de Galicia». Finalmente, el 31 de julio La Voz publicaba un texto sin firmar, titulado «La UPG apenas creció en los últimos años y el espíritu caudillista se ha impuesto en la dirección del partido» y subtitulado «El sector crítico del grupo hace un duro análisis de la crisis que afecta a la organización». En cuanto a la celebración estricta del Día da Patria, el 26 de julio FV titulaba «Día da Patria Galega: varios detenidos durante la manifestación del BNPG-PSG», destacando en un subtítulo: «Participaron alrededor de 10.000 personas». Mientras, EIG titulaba en una breve información: «Entre ocho y diez mil personas en la manifestación del Bloque», destacando que «un fuerte dispositivo policial controló la zona monumental de Santiago» y que «Se practicaron dos detenciones». Por su parte, La Voz titulaba: «Algunos incidentes durante la celebración de los actos independentistas de ayer en Santiago» y destacaba en un subtítulo: «Si quieren guerra, la tendrán, se dijo en una de las intervenciones». En un texto más breve, La Voz titulaba: «PG, PCG y EG celebraron con diversos actos el Día de Galicia». Finalmente, EP titulaba «15.000 personas celebraron el Día de la Patria Gallega» aunque en el texto añadía que «La policía da, en cambio, una cifra muy inferior, unas 7.000 personas». 7. Conclusiones La representación que los medios gallegos hicieron durante la Transición Política sobre los actos organizados por las distintas fuerzas políticas el 25 de Julio son un buen termostato para medir su posición ante las reivindicaciones identitarias de Galicia. La fiesta atravesó durante los años de la Transición por diferentes etapas: desde 1976, con la primera gran manifestación, aún ilegal, pasando por las multitudinarias celebraciones de 1977 (momento en que por primera vez en cuarenta años el Día de la Patria Gallega se celebró en un contexto de libertad), 1978 y 1979, hasta los 25 de Julio de 1980 y 1981, caracterizados por el exagerado control policial y la marginación del nacionalismo gallego. Los medios marchaban muy por detrás de los sectores más politizados y comprometidos con el autogobierno de Galicia; con todo, los medios 186 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena de comunicación fueron haciendo visible la autonomía, la identidad gallega, poco a poco, la base de enmarcamientos interpretativos en los que Galicia era el actor principal, que representaba a todos los habitantes del país. Sin embargo, a lo largo de 1980 y 1981 asistimos a una progresiva involución de la prensa gallega, de donde desaparecen los planteamientos más próximos al galleguismo y la perspectiva de la situación política pierde su centro autóctono. Así, se pasa de un tratamiento próximo no a los partidos nacionalistas gallegos, sino a alguna de sus reivindicaciones, entre 1977 y 1979, a una crítica general y a una práctica criminalización en los dos últimos años estudiados. 8. Bibliografía BAYLOR, Tim (1996). «Media Framing of Movement Protest: The Case of American Indian Protest». Social Science Journal, vol. 33, 1996, p. 241-256. BERGER Y LUCKMAN, P. (1984). La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu. CHAN, J. M.; LEE, C.C. (1984). The journalistic paradigm on civil protests: a case study of Hong Kong. En: ARNO A.; DISSANAYAQUE W. (1984). The News Media in National and International Conflict. Boulder: Westview. DUVERGER, Maurice (1990). Los partidos políticos. México: FCE. 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Pérez Pena, doctor en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), en España, reconocimiento alcanzado el 24 de abril de 2006 con una tesis sobre el papel desempeñado por los medios de comunicación en el proceso de la Transición política española, trabajo que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude. Su labor investigadora se ha centrado en la comunicación política, el estudio de la opinión pública y las teorías de la comunicación. 188 Anàlisi 35, 2007 Marcos S. Pérez Pena