En torno a las ideas de Félix Varela sobre la enseñanza del latín : su artículo "Gramáticas latinas"
Abstract
Carbón Sierra, Amaury B.; Vallina de Armas, Bertha
Full text
Faventia 1711, 1995 143-149 En torno a las ideas de Félix Varela sobre la enseñanza del latín Su articulo <<Gramiticas latinaw Amaury B. Carbón Sierra y Bertha Vallina de Armas Universidad de La Habana. Facultad de Letras En 1831, Félix Varela, quien se habia radicado en 10s Estados Unidos luego de su huida de las Cortes españolas y de ser condenado a la pena de muerte, publicó en la Revista Bimestre Cubana, editada en La Habana por la Sociedad Económica, su articulo ((Gramáticas latinassl, en torno al cua1 gira el siguiente comentario. No es posible desvincular la critica que en 61 hace Varela a tres gramáticas ad usum, de la situación precaria que presentaba la educación en Cuba, tanto en 10 que se refiere a la enseñanza pública en general como en la de la lengua latina en particular, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, período en que nace y recibe su formación académica quien sería años después un ilustre pensador. Y no podria pensarse que hubiera podido ser de otro modo, dado el propio retraso económico y cultural de la metrópoli en relación con otras naciones europeas, y por otra parte, la indiferencia del gobierno español, s610 interesado en mantener la explotación de las colonias, a 10 cua1 en gran medida habia contribuido, y seguia contribuyendo el escolasticismo imperante en el terreno filosófico y pedagógico, contra el que iban a arremeter figuras prominentes de nuestra historia, como José Agustin Caballero (1762-1835) y mis tarde Félix Varela (1788-1853), entre otros. Ya en 1795 Caballero, miembro de la Sociedad Económica -instituciÓn colonial surgida al influjo de la política ilurninista de Carlos I11 y sus sucesores, conocida como despotismo ilustrado, que daba participación en el gobiemo a la burguesia criolla-, aboga en las sesiones de ésta por una reforma de la enseñanza, debido a que -según 61el sistema actual de enseñanza aembaraza 10s progresos de las artes y las ciencias, resiste el establecimiento de otras nuevas y por consiguiente en nada favorece las tentativas de nuestra clase (Se~ciÓn)>>~. Pero no s610 esto, sino que cuatro años después da a conocer anónimamente a través del Papel Periddico la opinión antiescolástica siguiente: 1. Revista Bimestre Cubana, t. 1, 1831, mayo-junio: 40-57. 2. HENR~QUEZ URENA, Max. 1967. Panorama histórico de la literatura cubana. La Habana: Ed. Revolucionaria, t.1, p. 96.
144 Faventia 1711, 1995 Amaurv B. Carb6n Sierra; Bertha Vallina de Armas Murió para siempre, el horrísono escolasticismo en Europa [. . .] Desaparecieron con 61 las negras sombras que oscurecian 10s delicados tendimientos. Entró en su lugar la antorcha de la verdad: el experimento. Repitiéronse éstos. Concordáronse sus efectos. Formóse la expenencia, y de las sucias mantillas del ergotismo salió sacudiéndose el polvo de 10s entes quiméncos,luminosa y brillante, la filosofia experimental, la química y todas las demás ciencias naturales3. Por esos mismos aiios, otro miembro ilustre de la sección, Tomás Romay (17641849), en <<Memoria de la clase de ciencias y artes para mejorar la enseñanza de la gramática latinas4, atribuye al método con que se enseña o a 10s maestros que 10 ejecutan 10s defectos que en su dominio y perfeccionamiento presentaban 10s jóvenes, y propone exámenes de oposición para proveer las cátedras, y que se les concedan 10s mismos honores y prerrogativas a estos profesores, que a 10s catedráticos de Filosofia y Teologia. Fue sin embargo Félix Varela quien llegó más lejos al ocupar por oposiciones la cátedra de Filosofia en 18 1 1, y en lugar de timidas reformas, con el apoyo del obispo Espada, se encargó de desterrar de las aulas del Seminario de San Carlos y de las mentes de sus alurnnos el viejo escolasticismo medieval, para 10 cua1 como primera medida sustituyó el latin por el castellano en las explicaciones filosóficas, y escribió en su propio idioma, y no en el latino, el último tomo de sus Lecciones de filosofia (1 8 12-1 8 14), aunque es bueno aclarar que la enseñanza del latin continu6 en la clase de grarnática (latina), si bien de forma memorística y desvinculada casi por completo de la práctica. No debe pensarse por 10 que se ha dicho, que un hombre de tan vasta cultura como Varela quien, al decir de José Ignacio Rodriguez, ccposeía el latin como lengua propia, hablándolo con elegancia y facilidad al mismo tiempon5, desconociese la importancia de esta lengua y estuviese en contra de su enseñanza, mucho más si se tiene en cuenta que junto con las oposiciones a Filosofía realizó brillantemente la de Mayores de Latinidad y Retórica, aunque ocupó la primera, entonces la mis importante. Como José Martí, que medio siglo después consideró más necesario y urgente el estudio de la historia americana que la de 10s arcontes de Grecia, Félix Varela se opuso a 10 que representaba el latin como expresión del escolasticismo de base feudal impuesto por la metrópoli y, de igual modo, al absurdo de que se estudiara el latin como lengua viva con preferencia sobre la española en la repetición de fórmulas silogisticas y ejercicios retóricos. Por eso, en la crLección preliminar del curso 18 1818 19~, identifica el latin con el escolasticismo: Hay un idioma grecolatino-bárbaro-arbitraria, que llamamos ccescolástico*, y unas f6rmulas [silogismos] y ceremonias que dicen se deben enseñar en las clases de Filosofía. 3. CABALLERO, José Agustín. 1984. Escritos varios, t. I. Citado por Renate Simpson en La Educación Superior en Cuba bajo el colonialisme español. La Habana: Ed. de Ciencias Sociales, p. 72. 4. ROMAY, Tomk. <<Memoria de la clase de ciencias y artes para mejorar la enseñanza de la gramzitica latinan. Actas manuscritas de la Sociedad Econ6mica. Obras escogidas, lib. I, fol. 221,2: 20-21. 5. RODR~GUEZ, JOSB Ignacio. 1944. Vida del Presbitero Félix Varela. La Habana, vol. 11, p. 5.
En tolno a las ideas de Félix Varela sobre la enseñanza del latin -- . . . . .- - - - Fnventia 1711, 1995 145 Yo no enseñaré nada de esto porque no soy maestro de idioma, ni de formulajes que va facilitando a 10s principiantes el estudio de la naturaleza, la cua1 no es de ningún idioma, ni admite reglamentos6. También en <<Sobre el escolasticismo~~ cuenta que: [. . .] cuando se dice que un joven va a versarse en latinidad con la escolástica, yo digo que ese pobrecito va a perder 10 poc0 que le enseñó su maestro, a conseguir un idioma bárbaro, y no el de Roma, que ya no 10 entiende, y mucho menos es capaz de hablarle7. Asimismo, se ve obligado a combatir la posición logicista de 10s escolásticos en la consideración de la lengua, según la cua1 el latin concordaba exactamente con la lógica y por tanto era <cel mejor>> desde ese punto de vista. Varela utlilizó el rnismo método para explicar que, por el contrario, era este idioma <cel más defectuoso en el modo de presentar 10s pensamientos)), si bien tanto 61 como el griego, cctienen gran perfección en sus com posiciones>^ y <<en pocas silabas expresan un pensamiento que en otro idioma exigiria tres o cuatro palabras,,. De este modo, también por la via del examen del lenguaje, destruye la afirmación escolástica de que las lenguas <<modernas>>, y especificarnente las romances, eran degeneraciones de lenguas lógicamente perfectas (el griego y el latin), por 10 cua1 la misión de la gramática era normar 10s idiomas adulterados hasta conseguir por 10 menos una identificación estructural de 10s patrones idealess. Una prueba de 10 que se ha dicho sobre la justa comprensión vareliana de 10s clásicos y de la enseñanza del latin, la constituye por si misma la publicación del articulo <<Gramiticas latinas,,, en el que se analizan 10s aciertos y desaciertos de 10s textos de Nebrija, Araújo y Adams. Notables son las palabras del final, donde se congratula de ver avances en 10s métodos de enseñanza del latin: La naturaleza de este periódico nos obliga a despedirnos de estas tres obras. Lo hacemos con harto sentimiento, pues cada una de ellas merece una revista por separado. Sin embargo, como todo 10 humano puede acercarse siempre mis a la perfección, nos congratularemos siempre que veamos progresos en la simplificación del arte de enseñar, y mayormente en facilitar la adquisición del idioma latino, tan majestuoso, tan rico, tan ameno y tan útil para conocer a fondo el idioma castellano9. Agréguese a 10 anterior el testimonio de José de la Luz y Caballero (1 8001862) sobre este asunto, publicado en la Gaceta de Puerto Príncipe, en el que afirma que el latin era una lengua: 6. Ibídem, p. 67. 7. VARELA, Félix. 1944. <<Sobre el escolasticismon. Misceláneafilosófica. Universidad de la Habana, p. 218. 8. ÁLVAREZ ÁLVAREZ, Luís. 1988. <<Las ideas lingüísticas de Félix Varela, (manuscrita). Universidad de La Habana. 9. Revista Bimestre Cubana, t. 1, 1831, mayo-junio: 40-57.
146 Faventia 1711,1995 Amaury B. Carhón Sierra; Bertha Vallina de Armas [. . .] idolatrada y poseída por Varela en un grado de que todavia no pueden formar idea 10s que s610 juzguen por sus escritos en aquel idioma divino, a pesar de la elegancia y aticismo que 10s distingue, pues para guardar su fuerza era necesario haber experimentado en el dulce comercio con aquel dulcisimo sacerdote, la soltura y facilidad con que manejaba en la conversación familiar la lengua de Marco Tulio y Terenciol0. Indudablemente, hay en las afirmaciones anteriores una apreciación del latin muy distinta de aquellas en que se identificaba a esa lengua con el escolasticismo. Esta actitud diferente tiene sin duda puntos de contacto directos o indirectos con la dirección de 10s estudios clásicos iniciada en el siglo XVIII en Alemania, la cua1 ((no rinde ya tributo, por mera erudición, a la forma estética y a la correcta expresión del latin, sino que busca la armonia entre el interior y exterior de 10s hombres y se esfuerza por enlazar la espiritualidad de 10s antiguos con la belleza antigua. Esta corriente intelectual, conocida en la historia de la filologia como neohumanismo, en oposición al humanismo literari0 anterior, se desarrolla paralelarnente al romanticismo con el que est6 relacionado de cierto modo en la búsqueda de la individualidad, que es a su vez la expresión del sentimiento nacional. Es por el10 que reconoce la importancia de la instrucción en la lengua materna y valora ampliarnente la literatura nacional; mantiene aún el latin como lengua escrita, pero coloca en primer termino la lectura de las obras clásicas como elemento de formación estética, moral o intelectual, al tiempo que defiende y preconiza el estudio del griego>>ll. Esta nueva visión del mundo clásico, a la que dificilmente Félix Varela, hombre conocedor de las corrientes culturales y filosóficas modernas, podia haber sido ajeno, gana en amplitud y profundidad según avanza el siglo XIX, y se hace rnás evidente en 10 que se refiere a 10s métodos de enseñanza de las lenguas clásicas y en 10s textos que con este fin se comienza a publicar desde principios de siglo y a 10s que alude Varela en su articulo. Ya José de la Luz y Caballero en 1831, pocos meses después de la aparición del articulo de Varela, había dado a conocer, tarnbién en la Revista Bimestre Cubana su (<Revista de exámenes generales de las escuelas y colegios de esta ciudad,), en la que expresa su indecible gozo al ver revivida <<la no ya muerta sino hasta sepultada lengua del Lacio)>, en la cua1 ((deberiamos beber perennemente como un manantial inagotable, para fertilizar y enriquecer el nuestro propio, que es uno de sus hijos más legítimos>>. Según Luz, el detestable método que se seguia en la enseñanza del latin fue, sin duda, uno de 10s obstáculos que rnás contribuyeron a desalentar a la juventud en sus primeros esfuerzos. En esta parte --escribib también hemos mejorado infinita; y asi ya no es extraiio a virtud de un sistema sencillo y natural como el adoptado en las lenguas vivas, ver niños, cual 10s hemos visto, que en muy pocos meses son capaces no s610 de traducir las fábulas 10. RODR~GUEZ, José Ignacio. 1944. Vida del Presbítero Félix Varela. La Habana, vol. 11, p. 5. 11. MIRANDA, Maria Elina; CARB~N, Amaury. 1985. <<La educaci6n clásica de un joven habanero en la segunda mitad del siglo XIXD. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (La Habana): 83-84.
En tomo a las ideas de Félix Varela sobre la enseñanza del latin Faventia 1711, 1995 147 de Fedro y las Vidas de Cornelio Nepote, sino también de hacer el régimen gramatical del modo más completo y satisfactorio. No hablemos de las clases superiores de latinidad: se han presentado alurnnos en algunas de nuestras academias que harían honor al primer establecimiento del mundo en este género12. Estos juicios de Luz y Caballero coinciden con 10s criterios expresados en octubre de 1838 por Domingo del Monte en El Plantel. El informado hombre del Centón epistolari0 reconoce cómo el idioma latino se fue perdiendo cuando por las mejoras filosóficas que experimentaron 10s estudios mayores del Colegio Seminario de San Carlos <<se desterró, con razón, el uso de aquella lengua en las explicaciones verbales de las clases de Filosofia y Jurisprudencia>>. Mis adelante, Del Monte aclara que en el mismo colegio, en la universidad, y en muy rara escuela primaria, se conservaban algunas clases de latinidad, pero mal dirigidas, y en las que no se seguia otro texto que el Arte llamado de Nebrija, escrit0 en el mismo idioma que pretendia ensefiar. Posteriormente se volvió a exigir el latin en 10s ejercicios y grados de la universidad, y renació la necesidad de aprenderlo. Al final del trabajo Del Monte reconoce que: [. . .] como algo se ha adelantado en cuanto a métodos de enseñanza en nuestra época, por precisión se mejoró el de esta lengua y por consiguiente ha sido en nuestros dias mayor y más rápido el aprovechamiento de 10s alumnos. Por supuesto que el Arte de Nebrija s610 se usa hoy en alguna oscura y rezagada escuela, siguiéndose en las demás las gramáticas de Iriarte, Araújo, Carrillo, y otras escritas en castellano y adoptándose en las mejores el mismo método con que se aprenden las lenguas vivas; es decir, ejercitándose desde que poseen algunas nociones de analogia y conjugación, en traducir y componer gradualmente, con 10 cua1 se consigue que en breve tiempo entiendan algo y que se estimulen para estudiar10 con empeño y poder dentro de dos años leer sin tropiezo 10s mis bellos trozos de Tácito y Sal~stio'~. Inserto en este panorama de 10s estudios clásicos en la primera mitad del siglo XIX, se halla el articulo de Félix Varela c<Grarnáticas lathas>>. Varela prosigue en 61 la labor patriótica iniciada en la cátedra, y que se continúa en toda su actuación. Él mismo habia dicho que elos verdaderos patriotas desean contribuir con sus luces y todos sus recursos al bien de su patria.. .>>I4, y en la carta de febrero de 1832 en que remite a la Revista Bimestre Cubana su articulo sobre la Gramática castellana de Salvá, afirma: c(Bien quisiera yo ser útil,,, para más adelante dar las gracia~ a la revista porque le proporciona la ocasión muy honorífica de <<consagrar a mi patria 10s frutos de algunos momentos que en su obsequio robaré al descanso~'~. Está consciente Varela de que la lucha contra la filosofia medieval escolás12. Revista Bimestre Cubana, núm. 4 (1831): 7-8. 13. MONTE, Domingo del. 1838. aLa educación primaria en la Isla de Cuba,). El Plantel; octubre de 1838. 14. VARELA, Félix. 1935. aPatriotismo,). Cuadernos de Cultura. La Habana: Ediciones de la Secretaria de Educación, núm. 2, p. 44. 15. RODR~GUEZ, José Ignacio. 1944. Vida del Presbítero Félix Varela. La Habana, vol. 11, p. 182.
148 Faventia 1711. 1995 Amaurv B. Carb6n Sierra: Bertha Vallina de Armas tica se libra también en el enfrentamiento a 10s métodos de estudio consistentes en la memorización mecánica, contraria al progreso de la ciencia, en que se basaba, y que el presbitero denominó práctica irracional. Conocedor de la importancia del latin como vehiculo de cultura y como fuente del idioma castellano, expone Varela en la reseña crítica de las tres gramáticas latinas seleccionadas, entonces de mucho uso en las escuelas, sus propios criterios sobre el mejor método para la enseñanza de la lengua del Lacio, y 10s adelantos que en ese sentido se habian alcanzado en otras partes del mundo. No es objetivo de nuestro trabajo un análisis minucioso de la reseña vareliana; resultan sin embargo imprescindibles algunos de sus juicios, como el siguiente en que Félix Varela expresa su rechazo a las reglas memorizadas y a la enseñanza por preceptos generales aislados: Preceden y han de preceder siempre 10s ejemplos a 10s preceptos, y después ambos se ayudan mutuamente en adelantar el arte o ciencia que se forma. Pero 10s preceptos por si no enseñan; manifiestan, hacen ver, demuestran [...I. En consecuencia aboga el filósofo cubano por que se junten <<desde un principio la teónca [sic] con la práctica, 10s preceptos con su ejecuciÓn>>, convencido de que ninguna gramática por si sola basta para aprender una lengua. Comprende que la práctica de un idioma vivo es traducirlo, hablarlo y escribirlo, y la de uno muerto, s610 traducirlo. Considera por el10 Varela que en la enseñanza del latín y del griego la gramática y la traducción deben andar juntas. Por esta razón, aunque reconoce 10s defectos de cada una de las obras que ha sometido a examen -y en el caso de la de Nebrija, entre otros, el que esté escrita en latinest6 persuadido de que con cualquiera de ellas se puede aprender, si se sigue el método teóico-práctico. Obsérvense seguidamente 10s argumentos con que Féiix Varela defiende la gramática de Nebrija, <<digna de aprecio>> y, considerada como es <<origen de todas las demás gramáticas latino-espaiiolas>>, merecedora de que se le tributen a su autor 10s mayores elogios. En ellos están también expiícitos 10s métodos anticuados criticados igualmente -como se recordaráen 10s trabajos de Luz y Del Monte que se han citado. Nunca imaginó [Nebrija] --dice Varelaque pudiese haber quien hiciese meter aisladamente en la cabeza de un niño sin práctica, sin traducción, sin explicación alguna, durante el espacio de uno, dos, tres, y aun cuatro años, la parte latina de su gramática, que para un niño que s610 conoce su idioma, es un fárrago sin sentido. Digno es de compasión y lástima, que, después de un trabajo tan horroroso, tan improbo y tan superfluo, al principiar a traducir el alurnno se le han de volver a enseñar de viva voz en su idioma materno, con nuevo trabajo, nueva paciencia, nuevos golpes, o nuevas penitencia~ todas las reglas aprendidas. En este estado dicen 10s sesudos o ignorantes dómines que no ha sido tiempo perdido, supuesto que sirvió para recoger preceptos que nunca se olvidarán por la dificultad con que se aprendieron. ¡Fatuos, ignoran acaso que cuanto más siente y clararnente ve el alma una idea, con tanta mayor facilidad la atesora la memoria [ . . . 1. En esto insiste más adelante cuando recuerda que 10s discípulos de 10s estultos dómines debian <<decorar>> (recitar) toda la parte latina de la gramática antes
En tomo a las ideas de Félix Varela sobre la enseñanza del latín Faventia 1711. 1995 149 de practicar sus reglas, y afirma que de la mutua dependencia entre la gramática y la traducción, que caunca celebraremos con suficiente ponderación y esclarecimiento>>, depende que se obtengan buenos resultados académicos. Coordinense en orden progresivo -diceuna colección de hojas de autores clásicos, y márquense con referencias al fin de cada pagina las palabras, que por su dificultad o particularidad hubiera de conocer el alumno a fondo, ejercitarse en ellas o en sus variaciones. Indiquen las referencias al pie de las páginas, el lugar de un texto gramatical, ora sea el de Mata, ora el de Nebrija [. . .I. Por todo 10 dicho, se compmeba, aun sin entrar en la consideración de 10s temas de las tres gramáticas en que se basó su crítica, la importancia que tiene este artículo de Félix Varela desde el punto de vista didáctico, metodológico y científico, así como la vigencia, incluso en nuestros dias, de sus criterios básicos sobre la enseñanza de las letras clásicas; criterios que mucho deben a las conientes de pensamiento mis avanzadas que recibió de Europa, pero que él fue el primer0 que supo adecuarlos a sus circunstancias, e impulsarlos con su tenacidad y su prestigio.