Antonio Guiteras y su traducción de la Eneida
Abstract
Carbón Sierra, Amaury B.
Full text
Faventia 1811, 1996 119-128 Antonio Guiteras y su traducción de la Eneida Amaury B. Carbón Sierra Universidad de La Habana (Cuba) Data de recepció: 25/9/1995 cepacires de Matanzas,, llamó José Marti a 10s hermanos Antonio, Eusebio y Pedro José Guiteras y Font, profesores todos y directores dos de ellos del afamado colegio yumurino La Empresa, ccsemillero de jóvenes ilustrados que hoy honran esta Antilla,)', el cua1 al decir de Pio Campuzano, también miembro ilustre de aquel claustro, ccpudo rivalizar con 10s más nombrados de las cultas capitales de 10s Estados Unidos y de ~uro~a,)~. La labor pedagógica de estos cctres hombres capaces y buenosn la resume Martí en una afirmación que cobra de cierta manera vigencia en el presente trabajo: A 10s Guiteras --&jo-- ccno 10s olvidaremos 10s cubanos que en ellos aprendimos a leer, en sus libros de lectura, en su Historia de Cuba y en su traducción de la Eneida))3. La traducción de la obra máxima de Virgilio, que comprendia 10s cuatro primeros libros del poema, fue realizada en endecasilabos sueltos por Antonio, el segundo de 10s hermanos (Matanzas, 1819-Cataluña, 1901), y publicada en 1885 en Barcelona con el siguiente titulo: La Eneida de P. Virgilio Marón. Traducida en verso libre castellano por Antonio Guiteras. Con dibujos de Apeles Mestres, 278 P.~. Sin embargo, fragmentos de su versión habían aparecido mucho antes en periódicos y revistas nacionales y extranjeras, especificarnente a partir del aiio 1847 en que Domingo del Monte y Aponte, buen amigo de la familia Guiteras, con la que mantenia una frecuente correspondencia literaria, dio a conocer en un diario de Madrid el Fragmento de la tempestad del libro I de la Eneida ccjunto con otras composiciones de literatos cubanos, a fin de que se conocieran en aquella corte 10s adelantos de las letras en nuestra is la^^. Entre las publicaciones donde colaboró 1. HEREDIA, N. ((La Eneida de Virgilio, traducción en verso por el Sr. don Antonio Guiteras,, en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 10. 2. Ibidem, p. 10. 3. MARTI, J. Obras completas. Imprenta Nacional de Cuba, La Habana: 1963-1966, t. 5, p. 343. 4. Imprenta de Jaime Jesús, 278 páginas. Con la referencia a 10s libros de lectura y la Historia de Cuba, Martí alude a Eusebio y Pedro José respectivarnente. 5. ESCOTO, José A. <(La obra literaria de don Antonio Guiteras,,, en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 6.
120 Faventia 1811, 1996 Amaury B. Carb6n Sierra Antonio Guiteras se cuentan Aguinaldo de Luisa Molina (1856); El Liceo de Matanzas (1860), Revista de Cuba (1979), El Ramillete (Barcelona, ?), y La Ilustración cubana (Barcelona, 1885). Guiteras, quien habia sido condiscípulo de José Jacinto Milanés en la Escuela de Arnbrosio José González de Matanzas y habia cursado estudios en el Colegio San Cristóbal de La Habana, donde recibió lecciones de José de la Luz y Caballero, se graduó de abogado en España en 1843, pero no ejerció la profesión a pesar de haber revalidado su titulo en la Real Audiencia Pretorial de La Habana. Su viaje por Europa y el Oriente (1843-1845) le brindó la oportunidad de adquirir, principalmente en Paris, las mejores y más recientes obras que se habian publicado sobre el poema de Virgilio6, y es de suponer que también sobre otros asuntos. De 1850 a 1852 Antonio fue profesor del colegio La Empresa y en sustitución de su hermano Eusebio, director de 1852 a 1869, cuando tras la clausura del centro por el recelo del gobierno español ante el inicio de la guerra de independencia, abandonó el país como emigrado y se estableció en Barcelona7. Hay que decir también que Guiteras publicó varios libros de texto para la enseñanza de la gramática castellana en 10s diferentes niveles, 10s cuales alcanzaron por entonces varias reediciones. Para sus estudios de Virgilio el mismo autor declara en el prólogo de su libro que se valió principalmente de una edición completa de las obras del poeta latino hecha en Filadelfia en 183 1, sexta estereotipada y reproducción de la tan respetada ad usum Delphini, con un copioso vocabulario que contenia en inglés todas las acepciones que en el Mantuano empleó cada una de las palabras de sus poemas, vocabulario que por su prolijidad, método y escrupulosa exactitud constituís, según el humanista cubano, un trabajo admirable, no inferior en mérito a la interpretación latina y comentarios con que enriqueció la citada edición el P. Carlos de la Rue. Dice también Guiteras haber tenido a la vista el texto y traducción en prosa de D. Eugenio de Ochoa, Madrid, 1869; el de Benvist, Paris, 1875, y el que acompaña a la excelente traducción francesa yuxtalineal, Pan's, 187 1. Confiesa asimismo haber cotejado su versión de la Eneida con las principales españolas, italianas, francesas e inglesas, lenguas estas que según Escoto <<sabia a la perfec~ión>>~. Por último añadió el matancer0 al libro algunos trozos de las más afamadas traducciones para hacerlo <<más interesante,,, sobre todo a sus contemporáneos de la Isla de Cuba, <<donde son raras las curiosidades bibliográficas relativas a 10s clásicos antigues,,. Entre 10s fragmentos que incluyó Guiteras hay muestras de la versión de Gregorio Hernández de Velazco, de Tomás de Iriarte, Miguel Antonio Caro y algunos extractos de la de Ventura de la Vega. Se debe decir que esta traducción, dedicada por Antonio Guiteras a 10s alumnos del colegio que dirigió durante diecisiete 6. Idem. 7. Datos tomados del Diccionario de la literatura cubana. La Habana, Edit. Letras cubanas, 1980, p. 417-418 del tomo 1. 8. ESCOTO, José A. *La obra literaria de don Antonio Guiteraw, en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 6.
Antonio Guiteras y su traducción de la Eneida Faventia 1811, 1996 121 años en Matanzas, tuvo de inmediato una buena acogida por la prensa. Asi, juicios favorables aparecieron en la Revista de España, de 25 de mayo de 1885, donde se aseguró que <<podia ser ventajosa la competencia con las mejores traducciones de la Eneida publicadas en castellano>>; también en Notas bibliográficas; en la Revista Conternporánea de Madrid del mismo año; en La Ilustración Cubana, y en el Diario de Matanzas, dirigido por Nicolás Heredia, a quien ccpor la modestia con que está escrita y la doctrina literaria que contiene), se atribuye la paternidad de la excelente crítica publicada en el folletin del 14 de abril de 18M9. Existe también un estudio de G. Fávole Guiraude sobre esta traducción, publicado por la Revista Cubana en 1935, cincuenta años después de la aparición del libro de Guiteras y con el propósito de exhumarla del cesilencio bochornoso en que se encuentra sumida en la actualidad)), y al mismo tiempo, <<para compararla con las más célebres versiones de 10s autores mencionados por Guiteras), y poner de relieve, sobre todo, la feliz interpretación que el traductor cubano diera al texto latino, bien por la fiel expresión de 10s conceptos, bien por su exacta y armoniosa versifi~ación~~. Que Guiteras haya escogido para su traducción el magno poema virgiliano se justifica plenamente si se tiene en cuenta la merecida estimación de que ha gozado siempre el autor, incluso en la Edad Media, en que se le honró casi como a Aristóteles, al punto de que Dante 10 toma por guia en su viaje al Infierno y hubo monje que trató de probar, a partir principalmente de la Égloga IV, que Virgilio fue por inspiración cristiano. Por otra parte debe tenerse presente el factor critico que entra en el aprecio de una obra y que Nicolás Heredia, en el caso que nos ocupa, basa en la perfección de 10s versos y abundancia de pensamientos sentenciosos, algunos de 10s cuales se repiten como proverbios, la juvenil frescura de la fantasia virgiliana, la superior habilidad con que sabia equilibrar 10s diversos elementos de sus creaciones dotándolas de una armonia maravillosa entre la parte y el todo, entre el verso y la estrofa y entre la estrofa y el poema, y especialmente el arte con que sabia amalgamar 10s elementos más antitéticos: la sobriedad con la riqueza, la espontaneidad con la madurez, la reflexión filosófica con el arrebato poético, factores que contribuyeron a que la obra del mantuano fuera considerado modelo insuperable de poesia en todos 10s tiempos y lugares". No hay que olvidar que en Cuba fueron también traductores de Virgilio, José Mana Heredia, Felipe Poey y Carlos Manuel de Céspedes; sin contar 10s imitadores que tuvo en Manuel de Zequeira en cuanto a la epopeya, ni a su comentador José Ignacio Rodríguez, a más de la lectura e interpretación de 10s textos virgilianos en 10s planteles de enseñanza de la época12. 9. HEREDIA, N. <(La Eneida de Virgilio, traducción en verso por el Sr. don Antonio Guiterasn en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 10. 10. FAVOLE GUIRAUDE, G. *La Eneida traducida por un cubana,), en Revista Cubana, t. 1, 1935, p. 63. 11. Vernota 1. 12. Cf. (<Revista de exámenes generales de las escuelas y colegios de esta ciudadz, en Revista Bimestre Cubana, t. 11, año 1831, n. 4, p. 7.
122 Faventia 1811, 1996 Amaury B. Carbón Siena No es posible obviamente reproducir la traducción.completa de Antonio Guiteras, como se habia venido haciendo en trabajos similares a este, pues esta excede con mucho 10s limites de este trabajo. De ahi que solo se transcriba, a manera de ejemplo, el ya citado fragmento de la tempestad, que fuera llevado por Domingo del Monte a Madrid y con el que colaboró Guiteras en el Aguinaldo de Luisa Molina en 1856. Dada la existencia de otros análisis del poema, esta vez la comparación del texto del humanista cubano se hará por segmentos con la reputada versión en prosa de Antonio de Ochoa, una de las traducciones consultadas por Guiteras. Para facilitar el cotejo se acompaña el texto en latín y su transliteración, de manera que el lector pueda extraer sus propias conclusiones. Como se recordará, José Maria Heredia publicó en México una excelente traducción de este pasaje, la cual. evidentemente no conoció Guiteras, quien la hubiera comentado en el prólogo de su libro. He aquí la traducción de Guiteras de <<Tempestad en el mar Tirrenoz: No lejos de la vista de Sicilia Daban al aura plácida las velas Alegres 10s troyanos, y las brónceas Proras cortaban la salobre espuma, Cuando Juno, en el pecho cobijando Llaga inmortal, a solas de esta suerte Increpábase: <<Yo de mis designios Ceder vencida y no poder de Italia Al jefe repeler de 10s troyanos. Los hados me 10 estorban. ¿Pues no pudo Con las llamas, Minerva, de 10s griegos La flota consumir, y en 10s abismos Hundirlos del océano, por la ofensa Y la furia de Ayax, de Ayax solo? Ella misma, lanzando de las nubes raudo rayo de Jove, 10s bajeles Dispersa, el mar sacude, y al culpable, Que por el pecho traspasado llamas Sulfurosas respira, en remolino Rápido envuelto, contra agudo escollo Exánime la clava. Y yo, que marcho De Júpiter a par, reina de Olimpo, Hermana suya, esposa suya, pude contra ese pueblo solo tanto tiempo En vano combatir. ~Quién, de hoy mis, culto De Juno al numen rendirá, u ofrendas Pondrá sobre sus aras suplicante?, Tales discursos en su airada mente Revolviendo la diosa, hacia las islas Eolias dirigióse. En cavernosos Montes, rebeldes vientos y tormentas Allí gobierna Eolo, y con prisiones y duros hierros su ímpetu avasalla:
Antonio Guiteras v su traducción de la Eneida Faventia 1811, 1996 123 Ellos, con gran fragor del arduo risco, Pugnan y braman en sus vastos claustros. El rey Eolo en levantado alcázar El cetro empuña, y de la turba inquieta La furia amansa y 10s impulsos doma. Si asi no hiciera, el mar, la tierra, el cielo Profundo a su furor encadenaran Y en espantoso caos 10s hundieran. Tal recelando empero el Padre Sumo, En tenebrosos antros encerrólos y moles poderosas de altos montes Encima puso, y dioles rey, que, dócil Al mandat0 supremo, bien su furia Pudiera reprimir, bien desatarla. Juno el altivo cuello doblegando, De esta suerte le habló: aEolo potente, Raza que me es hostil el mar Tirreno Surca con rumbo a Italia, a donde lleva Las reliquias de Ilión y 10s Penates Salvados del incendio: y a ti solo Dio el rey de cielo y tierra que el océano Aplacar o irritar al rudo empuje Pudieras de 10s vientos, yo te mego Que las riendas les sueltes, que las naves De esa enemiga gente en 10 profundo Del mar sepultes o, si no, perdidas Hazlas errar sin norte, y que sus cuerpos Cubran dispersos el airado ponto. Catorce ninfas de belleza rara Me sirven: mis que todas es Diopeya Gentil y amable: por mujer en premio Darétela, y de prole deliciosa Padre te hará),. <<Gran reina),, entonces Eolo Le contestó, <<son órdenes supremas Para mi tus deseos; td me dictas Lo que he de ejecutar. De ti este cetro, De ti me viene el reino; y la alta gracia con que me exalta Jove; por tu influjo De 10s dioses sentarme a 10s banquetes Puedo, y regir del temporal la furis),. Asi dijo, y del hueco promontorio, Volviendo el cetro, hirió la falda. Al punto, Por donde paso ditrales, 10s vientos El revuelto tropel sobre las tierras Se precipitan, y al violento embate En sus eternos ejes las conmueven. Al mar se arrojan: en sus hondos centros, Juntos el Euro, el Noto, el proceloso Africano 10 agitan, y montaiias
124 Faventia 1811, 1996 Amaury B. Carb6n Sierra Vuelven, de espuma, a las distantes costas. Crujen las cuerdas y 10s hombres gimen: A 10s troyanos, sdbito las nubes Roban el sol y el cielo: sobre el ponto Baja y se extiende tenebrosa noche. Truenan 10s polos: en continuos rayos Ardese el cielo: a 10s cuitados nautas Todo ofrece el horror de un fin seguro. El hielo de la muerte por 10s miembros De Eneas se difunde: gime el triste; Y al cielo levantando entrambas palmas, ((0 felices,,, exclaman, ao venturosos Mil veces, 10s que al lado de sus padres, Ante 10s muros inclitos de Troya Lograron parecer, oh de 10s griegos Caudillo insigne, intrépido Diomedes ¿Por qué bajo su espada vencedora La vida no rendí? ¿por qué 10s campos Patrios no fecund6 también mi sangre? Confundiérase allí con la de Aquiles Dertió del valiente Héctor, donde yace Sarpedonte magnánimo; o las ondas Rojas tiñera al caudaloso Simois, Que en su corriente rauda, tanto escudo, Tanta cimera arrastra, y tantos cuerpos De bravos que cayeron en las pugnas,,. Golpe tremendo de Aquilón sañudo De frente el lino embiste, y mientras el héroe Su suerte así deplora, hasta 10s astros lanza su nave: rómpense 10s remos: Cede el bajel entonces, y a las olas El costado presenta. Montes de agua Se alzan, parten en sus altas cimas, Y en fieras cataratas se derrumban. Suben unos lanzados a las nubes; Y, abriéndose las aguas, en el fondo Descubren otros, del horrendo abismo, Hervir en torbellinos las arenasI3. Análisis de un extremo del fragmento anterior: Latin: Vix e conspectu Siculo telluris in altum Vela dabant laeti, et spumas salis aere ruebant; Literal: Apenas fuera de la vista de la tierra siciliana, daban alegres las velas a la alta mar y cortaban con el bronce las espumas saladas (de sal). 13. GUITERAS, A. La Eneida. Tr. en verso libre castellano. Barcelona, Imprenta de Jaime Jesús, 1885, p. 4 y SS.
Antonio Guiteras y su traducción de la Eneida Faventia 1811, 1996 125 Guiteras: No lejos de la vista de Sicilia Daban al aura plácida las velas Alegres 10s troyanos, y las brónceas Proras cortaban la salobre espuma, Ochoa: Apenas perdidas ya de vista las costas de Sicilia, bogaban alegres 10s troyanos por alta mar, cortando las salobres espumas con la acerada proa, Hay ajuste por completo al texto original en el caso de Guiteras. S610 la expresión: ccDaban a la alta mar las velas,, fue sustituida por c(Daban al aura plácida las velas>> por parecerle al traductor más cercana a nuestros modos de decir. Latin: Quum Iuno, aeternum sewans sub pectore volnus, Haec secum: mene incepto desistere victam, Nec posse Italia Teucrorum avertere regem? Literal: Cuando Juno, conservando bajo su pecho una herida eterna, estas cosas consigo [habló]: ((Desistir yo vencida de 10 comenzado y no poder apartar de Italia al rey de 10s teucros (troyanos)? Guiteras: Cuando Juno, en el pecho cobijando Llaga inmortal, a solas de esta suerte increpábase: ctYo de mis designios Ceder vencida y no poder de Italia Al jefe repeler de 10s troyanos. Ochoa: Cuando Juno, viva en 10 hondo de su pecho la eterna herida, exclamó hablando consigo misma: c<Habré de desistir, vencida, de 10 comenzado y no podré apartar de Italia al rey de 10s teucres?,> La traducción de 10s versos es precisa. Dos cosas pueden señalarse: la falta del signo de interrogación, y la sustitución del cchabló consigo>> por ccincrepábase a solas,,, que obedece a razones métricas seguramente. Latín: Quippe vetor fatis. Pallasne exurere classem Argivum, atque ipsos potuit submergere ponto, Unius ob noxam et furias Aiacis Oilei? Literal: Sin duda el destino me 10 impide (prohíbe). ¿Pudo Palas quemar la flota argiva y sumergir a 10s mismos en el ponto por la ofensa de uno solo y las furias de Ayax, hijo de Oileo? Guiteras: Los hados me 10 estorban. ¿Pues no pudo Con las llamas, Minerva, de 10s griegos La flota consumir, y en 10s abismos Hundirlos del océano, por la ofensa y la furia de Ayax, de Ayax solo?
126 Faventia 1811, 1996 Amaury B. Carb6n Sierra Ochoa: Los hados me 10 impiden; mas jno pudo Palas incendiar la armada de 10s griegos y anegarlos a todos en el Ponto por solo la culpa y 10s furores de Ayax, hijo de Oileo? Aquí Guiteras, como otros traductores, aííade un <<no)) a la oración interrogativa cuando en el original no se sugiere una respuesta afirmativa, sino que se emplea la pregunta más general con el -ne enclític0 intraducible. Hace énfasis en el nombre de Ayax por medio de su reduplicación, en lugar de seííalar la descendencia: hijo de Oileo. Latín: Ipsa, Iovis rapidum iaculata e nubibus ignem, Disiecit rates, evertitque aequora ventis; Illurn, expirantem transfixo pectoreJarnmas, Turbine conripuit, scopuloque infixit acuto. Literal: Ella misma, arrojando de las nubes raudo fuego, dispers6 las naves, y trastorn6 10s mares con 10s vientos; y a aquel que con el pecho traspasado expiraba llamas, 10 arrebató en el torbellino, y 10 clavó en un agudo escollo. Guiteras: Ella misma, lanzando de las nubes raudo rayo de Jove, 10s bajeles Dispersa, el mar sacude, y al culpable, Que por el pecho traspasado llamas Sulfurosas respira, en remolino Rápido envuelto, contra agudo escollo Exánime le clava [...I Ochoa: Ella misma, arrojando desde las nubes el rápido fuego de Júpiter, desbarat6 las naves y revolvió 10s mares con 10s vientos, y arrebatándole expirante en torbellino, traspasado el pecho y arrojando llamas, le estre116 en un agudo peñasco. La narración en presente histórico, y no en perfecta, es por el10 más vivaz en Guiteras. No le pareció necesaria al traductor la complementación de (cel mar sacude)) con la expresión cccon 10s vientos),. Adjetiva sin embargo a c<llamas)) con <csulfurosas)), y al <<culpable>) con el predicativo ccexánime>>. Latín: Ast ego, quae divum incedo regina, Iovisque Et soror et conim, una cum gente tot annos Bello gero: et quisquam numen Iunonis adoret Praeterea, aut supplex imponat honorem? Literal: Pero yo, que soy la reina de 10s dioses y hermana y esposa de Júpiter, llevo a cabo una guerra con un solo pueblo durante tantos años: iquién va a adorar el numen de Juno después de esto, o pondrá suplicante una ofrenda a sus altares? Guiteras: [...I Y yo que marcho
Antonio Guiteras y su traducción de la Eneida Faventia 1811, 1996 127 De Júpiter a par, reina de Olimpo, Hermana suya, esposa suya, pude Contra ese pueblo sola tanto tiempo En vano combatir. ~Quién de hoy más, culto De Juno al numen rendirá, y ofrendas Pondrá sobre sus aras suplicante?n Ochoa: iY yo, reina de 10s dioses y hermana y esposa de Júpiter sostengo guerra por tantos años contra una sola nación! ~Quién, después de esto, adorará al numen de Juno o suplicante llevar6 ofrendas a sus altares?,, Por metonirnia sustituye Guiteras la expresión <<reina de 10s diosesn por <<reina del Olimpo>>. Asimismo en 10s tres primeros versos altera la sintaxis original para subrayar la idea expresada en ellos. Luego de la lectura del pasaje de la <<Tempestad en el Tirreno,,, y del análisis realizado a un extracto del mismo con la participación activa del lector, se hace evidente la calidad de la traducción de Antonio Guiteras, tanto por su fidelidad al texto virgiliano, en la medida en que una versión poética puede y debe serlo, como por su adecuada expresión castellana que atiende a nuestros modos de decir; asi como la perfección de 10s versos y la acertada elección del metro, cualidades que han sido apreciadas por la crítica desde la publicación de 10s primeros fragmentos y posteriormente del libro hace más de un siglo, al punto de que Domingo del Monte consideró que <<desde Moratin no se habían hecho en lengua castellana versos libres tan perfectes, como el episodio de Laoconte vuelto por el matancero14, y que el novelista y critico Nicolás Heredia en su reseña de 1885 llegó a afirmar que la traducción de Guiteras era, con excepción de la incompleta de Ventura de la Vega, <<la mejor que tenemos en ca~tellano>>'~. No obstante, aunque menos favorables, deben agregarse 10s juicios de Marcelino Menéndez y Pelayo sobre la totalidad de la obra y no sobre un fragmento, recogidos en el tomo VIII, p. 278-279 de la Bibliografia hispanolatina clásica (Santander, Aldua S.A. de Artes Gráficas, 1951), en el sentido de que la traducción del sr. Guiteras, si no entre las mejores, merece contarse entre las buenas. <<Es obra meditada y hecha a conciencia,, -agregaccy es lástima que la indiferencia del público respecto de este género de publicaciones, no haya permitido a su autor darla a conocer integra. El texto esta generalmente bien entendido, la dicción poética es noble y decorosa y la versificación, aunque poc0 fluida, algo monótona y afeada por síntesis violentas, no carece de buen artifici0 en 10s finales, cortes y pausas. Pueden notarse en el lenguaje algunas incorrecciones (brónceas puertas por broncíneas), algún neologismo o americanisrno de mala ley (ameritar), algunas expresiones modernas y 14. HEREDIA, N. (<La Eneida de Virgilio, traducción en verso por el sr. don Antonio Guiterasn en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 2. 15. HEREDIA, N. (<La Eneida de Virgilio, traducción en verso por el sr. don Antonio Guiterasn en El Tipógrafo, Matanzas, 1 (36) 10, 13 de octubre de 1901, p. 10.