Full text
Resumen Este artículo presenta una selección de los resultados obtenidos por el Proyecto para la Integración Laboral de la Mujer en Castilla La Mancha, proyecto financiado conforme a la iniciativa comunitaria Equal para el periodo 2002-2004. En el marco de la iniciativa, el proyecto ha trabajado conforme al eje 4. Igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, y el área temática 2. Reducir los desequilibrios entre hombres y mujeres y apoyar la eliminación de la segregación en el trabajo. De entre las líneas de actuación que incluye el Proyecto, este artículo revisa los principales logros de las acciones formativas desarrolladas para favorecer la inserción laboral de mujeres activas y desempleadas del territorio sobre el que se proyecta la agrupación de desarrollo a tal efecto constituída (Imumel). Las características y los resultados conseguidos por las acciones formativas se derivan de la evaluación interna del Proyecto, de tal modo que se aportan datos sobre los procedimientos para la detección de necesidades formativas, el tipo de acciones y criterios utilizados para su determinación, las dificultades encontradas en la planificación, organización y desarrollo de las acciones, el tipo de motivación y el grado de participación de las beneficiarias del Proyecto, así como las medidas de acompañamiento de la formación que se han arbitrado. Palabras clave: formación para el trabajo, mujer rural, evaluación de la formación. Resum. La formació per al treball i la dona en contextos rurals: el projecte IMUMEL Aquest article presenta una selecció dels resultats obtinguts en el Projecte per a la Integració Laboral de la Dona a Castella-la Manxa, projecte finançat d’acord amb la iniciativa comunitària EQUAL per al període 2002-2004. En el marc de la iniciativa, el projecte s’ha desenvolupat d’acord amb l’eix 4, igualtat d’oportunitats d’homes i dones, i l’àrea temàtica 2, reduir els desequilibris entre homes i dones i donar suport a l’eliminació de la segregació en el treball. De les diferents línies d’actuació que inclou el projecte, aquest article revisa els principals assoliments de les accions formatives desenvolupades per tal d’afavorir la inserció laboral de dones actives i desocupades del territori sobre el qual es projecta l’Agrupació de Desenvolupament constituïda (IMUMEL). Les característiques i els resultats assolits per les accions formatives es deriven de l’avaluació interna del projecte, de tal manera que s’aporten dades sobre els procediments per a la detecció de necessitats formatives, el tipus d’accions i criteris emprats per a la seva determinació, les dificultats aparegudes en la planificació, organització i desenvolupament de les accions, el tipus de Educar 38, 2006 171-192 La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales: el proyecto IMUMEL Asunción Manzanares Moya Universidad de Castilla La Mancha Facultad de Ciencias de la Educación Avda. de los Alfares, 44. 16002 Cuenca
motivació i el grau de participació de les beneficiàries del projecte, així com les mesures d’acompanyament de la formació que s’han posat en marxa. Paraules clau: formació per al treball, dona rural, avaluació de la formació. Abstract. Vocational Education and Training and Woman in Rural Contexts: the IMUMEL Project This article introduces a selection of the results obtained by means of the project for the labour integration of women in Castilla La Mancha. The project has been funded following the Equal Community Initiative during the periode 2002-2004, and has been developed according to the thematic field reducing the gender gaps and supporting job desegregation. The article revises the main achievements of the formative actions developed to help the acces of the active and unemployed women of the above mentioned region into the labour market. The aspects included are about the procedures for analysing the needs for formation, the type of criteria followed for their stablishment, the difficulties found in the planning, organization and development of the actions, the kind of motivations and degree of participations of the beneficiaries of the project as well as the measures accompanying the formation that has been provided. Key words: Training program, Rural women, Program evaluation. Sumario 1. Mujeres en contextos rurales: otro escenario para la formación El desafío del empleo, más que nunca, justifica la presencia de distintas fuerzas sociales y económicas que contribuyen, de un modo u otro, al desarrollo de un territorio. La universalidad del problema del desempleo origina múltiples propuestas de reforma que afectan a la estructura del mercado (flexibilización, reorganización productiva), o al tipo de acciones que crean empleo (modalidades de contratación, incentivos fiscales, bonificaciones, formación), algunas de las cuales parecen responder a la creencia de que el problema tiene difícil solución (reducción de la jornada laboral, descentralización de ciertos servicios de contratación). Lo que no ofrece discusión alguna es que el paro representa un enorme despilfarro de recursos humanos, lo cual indica que hay graves deficiencias en el sistema económico-productivo y, lo que es más impor1. Mujeres en contextos rurales: otro escenario para la formación 2. Territorio y estructura del proyecto IMUMEL 3. La evaluación al servicio de la acción 4. Formación para el trabajo en el territorio de actuación de IMUMEL 5. Comentarios finales vinculados al diseño, desarrollo y evaluación de acciones formativas en contextos rurales 6. Referencias bibliográficas 172 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya
tante, en el conjunto social. Sabemos que el reparto territorial y social de este problema no es homogéneo. Si territorialmente podemos afirmar que el desempleo es más grave en las zonas rurales que en las zonas urbanas, por categorías de activos, son los jóvenes, las mujeres y los parados de larga duración los colectivos más afectados. En el contexto rural la formación para el trabajo tiene una característica principal que no es otra que su vinculación con estrategias claras de desarrollo local que, entre otras consecuencias, tienen la de contribuir a fijar la población al territorio. Para este desarrollo, la cualificación de los recursos humanos de los que se dispone en el territorio, su formación continua y recualificación, es fundamental. Y lo es tanto para la población como para las empresas del territorio. La formación permite a la empresa del medio rural hacer frente a un futuro en el que la competitividad, en muchos casos, se apoya en la calidad y en los mercados selectivos. De ahí que sea importante que se intervenga en el mercado de trabajo mediante acciones de formación y orientación profesional, para que exista una cierta correspondencia entre los perfiles demandados o generados por la empresa local y la oferta formativa existente. En el caso de la población femenina nos encontramos con que se ve afectada por dos hechos singulares: su escasa incorporación a la población activa y su alta representación entre la población de parados. El desequilibrio entre hombres y mujeres, junto con la segregación que estas sufren en el mercado laboral, son criterios ineludibles a la hora de planificar las acciones formativas. Además, hay que recordar que estamos hablando de formar a mujeres rurales, esto es, a un colectivo que, en un primer análisis, identificamos cruzando dos tipos de variables: el tamaño de los núcleos de población (de menos de cinco mil habitantes) y las actividades productivas predominantes (agricultura, ganadería). Si avanzamos en el análisis, podemos observar que estas dos variables definen una gran variedad de modelos de mujeres rurales y ponen de manifiesto que, en el mundo rural, existen distintos tipos de estructuras productivas y modos diferentes de integrarse en ellas, lo que supera la imagen tradicional de la mujer participando en las explotaciones agrarias familiares (III Congreso Mundial de Mujeres Rurales, 2002). Las posibilidades que se abren son variadas y esta heterogeneidad afecta no sólo a la naturaleza de las acciones formativas sino a los dispositivos necesarios para su programación y desarrollo. En principio, es necesario diseñar acciones diferenciadas y adaptadas a cada subgrupo: mujeres sin experiencia laboral previa; mujeres que se reincorporan al mundo del trabajo, con experiencia y/o formación desfasada u obsoleta; mujeres que sólo se pueden incorporar o reincorporar a acciones de formación y/o puestos de trabajo flexibles en tiempo y presencia. Se define entonces un espacio para la formación con un fuerte sentido «ecológico» e «individualizador» (González Soto y Cabero Almenara, 2001: 95) que lleva incluso a considerar, en el diseño y desarrollo de las acciones, los estereotipos sociales que pesan sobre la situación de la mujer en el contexto rural. Cómo se manifiesta la presión social en estos entornos sí que es una tendencia general: el principal problema para que la mujer trabaje son las La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 173
cargas familiares; en algunos casos todavía está mal visto que la mujer trabaje si tiene cargas familiares. Si existieran oportunidades de empleo, habría un número importante de mujeres que por su situación familiar actual no podrían trabajar, pero que sí que estarían dispuestas a hacerlo; las mujeres de cierta edad (40 o más años) no trabajan porque no saben cómo encontrar un puesto de trabajo y, en ocasiones, tienen pocas posibilidades para dedicar tiempo a la formación y al trabajo. Las posibilidades son, como decimos, variadas y necesitan de la cooperación y de la concertación de los agentes institucionales, sociales y económicos del territorio e implicación desde la misma programación de las acciones para no entrar en competencia y, sobre todo, para conseguir una mayor eficacia en las medidas que se proponen para incrementar la empleabilidad de las beneficiarias. Este partenariado se hace evidente en relación con el tipo de acciones formativas que conviene desarrollar en estos escenarios. Así, es importante destacar la necesidad de actuaciones no exclusivamente «instructivas», en el sentido de sólo y directamente preparatorias para la búsqueda de empleo o para la mejor cualificación profesional, sino también la importancia de acciones que invitan a reflexionar sobre la desigualdad de sexos en el contexto rural, y otras que tienen por objetivo promover medidas paliativas de dicha situación, que lleven a considerar a la mujer como factor del desarrollo local. De tal modo, es necesario plantearse que la formación debe ir precedida de acciones de sensibilización y seguida de acciones de orientación laboral; en ambos casos se está articulando un sistema de acompañamiento que facilita el acceso al empleo, bien porque dota de mayor cualificación profesional, o bien porque modifica las condiciones sociales de acceso al mismo. En este escenario de relaciones se ha desarrollado el Proyecto para la Integración Laboral de la Mujer en Castilla La Mancha (en adelante, Imumel). Los datos que presentamos proceden de la evaluación interna del Proyecto. 2. Territorio y estructura del proyecto IMUMEL El Proyecto Imumel se proyecta sobre los nueve territorios de procedencia de sus socios:1Fundación Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel (SACAM), Asociación para el Desarrollo de los Montes Toledanos, Mancomunidad de Municipios Sierra del Segura, Consorcio Estados del Duque, Mancomunidad de Municipios del Guadiana, Mancomunidad Monte Ibérico, Fundación Campos de Hellín, Asociación para el Desarrollo Rural de Castilla La Mancha (CEDERCAM), Asociación de Desarrollo del Campo de Montiel y Campo de Calatrava «Tierras de Libertad», Asociación Promoción y Desarrollo Serra174 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya 1. El resto de socios del Proyecto son Federación Progresista de Asociaciones de Mujeres y Consumidores de Castilla La Mancha (FEPAMUC), Asociación Provincial de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios «Calatrava», Excma. Diputación Provincial de Albacete, Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real, Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, Federación Empresarial de Castilla La Mancha de Economía Social (FECMES).
no (PRODESE). Estas entidades se constituyen en agrupación de desarrollo con personalidad jurídica propia, con mecanismos de participación en la toma de decisiones y con la correspondiente dotación de medios y recursos para llevar a cabo la iniciativa comunitaria Equal Imumel. 2.1. Algunos datos socioeconómicos y demográficos Los territorios donde se ha trabajado representan un total de 173 municipios pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, con una población de 222.131 habitantes (Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 2001). En el análisis realizado del período comprendido entre 1997-2001 para contextualizar el Proyecto, Imumel, en términos de población y municipios, define un espacio de actuación heterogéneo. No obstante, algunas tendencias son comunes a los territorios: el aumento de población es muy leve, siendo la tendencia a disminuir; la población juvenil es escasa y, en determinadas zonas, la proporción de mujeres de 64 años o más es muy elevada. La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 175 Mapa 1. Territorio de actuación del Proyecto para la Integración Laboral de la Mujer en Castilla La Mancha. Asociación Promoción y Desarrollo Serrano (PRODESE) Asociación para el Desarrollo de los Montes Toledanos Consorcio Estados del Duque Mancomunidad de Municipios del Guadiana Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel (SACAM) Fundación Campos de Hellín Mancomunidad de Municipios Sierra del SeguraAsociación de Desarrollo Tierras de Libertad
La evolución más reciente de estos territorios y de las actividades económicas principales que el Proyecto ha tenido en cuenta (agricultura y ganadería, industria, construcción y servicios) marcan una tendencia estabilizada hacia un escaso crecimiento económico. Los comportamientos sectoriales son variados pero, a medio plazo, se constatan mejores evoluciones en construcción y servicios, así como razonables previsiones para la industria (estudio «Yacimientos de empleo, actividades emergentes y creación de empleo femenino y estructura social del territorio Imumel»). En lo que se refiere a las características de la población vinculadas al índice de paro, hemos de señalar como tónica general la evolución a la baja (con moderación en los últimos años), si bien la tasa de paro de la mujer es más elevada que la de los varones. La tasa de paro es mayor en el conjunto de la zona Imumel que en la región y mayor en el caso de las mujeres que en el de los varones. Mientras la tasa de paro de los varones en la zona se situaba en el 10,11%, la de las mujeres ascendía hasta el 20,64%. En Castilla La Mancha los porcentajes anteriores son del 8,34% y 17,64% respectivamente. En España estos porcentajes se convierten en 8,2% y 15,9%, y en la Unión Europea estos procentajes son 7,3% y 8,9%. 2.2. Líneas de actuación El Proyecto consta de una estructura definida por las siguientes líneas de actuación (gráfico 1): a) Información, sensibilización y divulgación. Esta línea de actuación responde al objetivo de generar un entorno que valore y apoye la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Incluye acciones fundamentales para contribuir al éxito de la intervención posterior en los territorios, pues incorpora acciones de sensibilización hacia las dificultades de incorporación de la mujer al mercado laboral; la dinamización, en un amplio sentido, de agentes colaboradores que operan en el territorio (tales como agentes de desarrollo local, agentes sociales y culturales, representantes políticos e institucionales, asociaciones de mujeres, de empresarios y de trabajadores), y la predisposición positiva del colectivo de mujeres hacia la acción de Imumel. b) Formación específica para la mejora de la cualificación profesional de mujeres empleadas y desempleadas, con el objetivo de preparar a la mujer para el desempeño de un puesto de trabajo en plena equiparación con el hombre. c) Portal de la Mujer como página web creada por Imumel y que funciona como boletín informativo donde se expone toda la información relacionada con la mujer y el empleo en la región. El portal consta de los siguientes módulos: Bolsa Electrónica de Empleo, Información para la Mujer, Servicio Electrónico de Consultas, Orientación y Asesoramiento, Teléfono Central de Consultas y Orientación. d) Plan de Nuevas Emprendedoras, que incluye acciones para potenciar la creación de empleo estable y de calidad para la mujer del medio rural. Se trata 176 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya
de apoyar proyectos empresariales promovidos por mujeres de manera que las solicitantes encuentran asesoramiento para dar forma o poner en marcha su proyecto empresarial. El plan, mediante las correspondientes convocatorias, incluye: a) la posibilidad de subvencionar formación específica y b) visitar empresas de referencia en el sector para tener un conocimiento in situ de las condiciones del negocio a emprender y que, a su vez, aporten condiciones favorecedoras de la transferibilidad del proyecto. e) Medidas de apoyo a la empleabilidad, a través de convocatorias que regulan el proceso de concesión de ayudas a mujeres y/o empresas y organismos o instituciones que realicen acciones (formación para la contratación, para la mejora en el puesto de trabajo, ayuda de cuotas de seguridad social, entre otras) que repercutan en la creación o mejora en el empleo del colectivo de mujeres, especialmente en aquellos casos que supongan puestos de trabajo flexibles y adaptados a situaciones particulares. f) Estudios y análisis sobre los problemas de acceso de la mujer al trabajo, que permitan planificar las actuaciones sobre la base de un conocimiento válido de la situación social y laboral. La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 177 Gráfico 1. Estructura del Proyecto IMUMEL. GESTIÓN DESCENTRALIZADA E INTEGRACIÓN DE ACCIONES Protagonismo de los grupos de acción local y entes comarcales INFORMACIÓN, SENSIBILIZACIÓN Impulso de la cultura emprendedora y de una actitud social activa ante la situación laboral de las mujeres rurales SISTEMA DE INFORMACIÓN PARA LA MUJER PORTAL IMUMEL Información actualizada generada en el territorio ATENCIÓN PERSONALIZADA Demandas de colectivos específicos Proyección en todos los territorios Imumel DERIVACIÓN A OTROS SERVICIOS Coordinación Inmumel con administraciones y otros FORMACIÓN Cursos para garantizar la cualificación AYUDAS Y SUBVENCIONES Para iniciativas de autoempleo
De acuerdo con esta estructura, hay que señalar que la ejecución de las acciones ha transcurrido según la evolución del Proyecto lo ha permitido, es decir, avanzando en la sensibilización hacia la importancia de la participación de las mujeres en el desarrollo de la economía rural y en la formación necesaria para superar los retos organizativos de sus empresas; se ha llegado a un estado de madurez que ha permitido recibir y atender peticiones de apoyo a la creación de empresas, bien facilitando las ayudas económicas que permiten poner en marcha la actividad o bien facilitando la formación necesaria para un buen desempeño de la ocupación. En este artículo nos detenemos a exponer las características y los resultados conseguidos con las acciones formativas desarrolladas. Los datos que se exponen y que sirven para la reflexión posterior son los aportados por los técnicos y gestores que han desarrollado el Proyecto. La elección se justifica porque es una de las acciones de más éxito con las personas beneficiarias de las intervenciones desarrolladas. 3. La evaluación al servicio de la acción En el espacio de intersección definido por el control ejercido por la dirección técnica del Proyecto y por la entidad externa encargada de la auditoría, la evaluación interna de Imumel surge para articular un proceso sistemático de recogida de información, que permita emitir juicios de valor sobre el funcionamiento y los logros del Proyecto y que facilite a sus técnicos y gestores tomar decisiones de mejora de las líneas de actuación arriba mencionadas. Desde un punto de vista metodológico, la evaluación responde a las características de ser una evaluación interna, participativa y formativa. La suma de estas características define un diseño de evaluación próximo a los modelos facilitadores de la toma de decisiones que especifican objetivos, criterios e indicadores para la descripción y la documentación del objeto de evaluación, pero que, sobre todo, intentan plantear y clarificar una serie de cuestiones vitales para el curso de la acción, ayudando a la dirección y a los técnicos del Proyecto a identificar aquellos procedimientos y aspectos que pueden conseguir los resultados deseados. Las líneas de actuación han sido el principal organizador de la recogida de información. Las actuaciones proyectadas sobre los territorios han centrado la búsqueda de datos de dos tipos: descriptivos de las acciones a evaluar y explicativos de las tendencias observadas y orientados a modular la interpretación de la evaluación, tanto en sus informes parciales como en el informe final. Con respecto a los datos descriptivos, la evaluación ha tratado de determinar la información relevante y los momentos críticos en los que debe ser recogida. Para ello se ha trabajado con la planificación trimestral de los técnicos en los distintos territorios. En lo que se refiere a los datos explicativos la evaluación ha estado atenta a recabar datos anteriores al inicio de las actuaciones que permitieran, más avanzado el Proyecto, tener alguna evidencia de las ganancias atribuibles en los destinatarios/territorios de las acciones. Para ello se ha esta178 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya
La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 179 Tabla 1. Planificación de la evaluación del Proyecto IMUMEL. Planificación de la evaluación ¿Qué se evalúa? • Desarrollo del Proyecto Imumel: grado de ejecución, procesos internos, actividades desarrolladas por los técnicos, efectos sobre las destinatarias, cumplimiento de los principios que definen la iniciativa comunitaria Equal. ¿Para qué se evalúa? • Para regular los procesos que conducen al logro del objetivo general que orienta el Proyecto Imumel: propiciar la plena igualdad de oportunidades hombre-mujer en el mercado de trabajo, tanto mediante la animación y dinamización para la incorporación de la mujer a la vida laboral como prestando el apoyo necesario para eliminar las barreras sociales y culturales existentes. ¿Quién encarga la evaluación? • Dirección técnica del Proyecto Imumel. ¿Qué audiencias están • Gestores del Proyecto. implicadas? • Técnicos del Proyecto en los distintos territorios. ¿Qué información se requiere? • Información descriptiva de las acciones a evaluar y explicativa para poder interpretar los niveles de desarrollo observados. ¿A quién se demanda • Técnicos del Proyecto, fundamentalmente. información? • Secundariamente a usuarias, destinatarias o beneficiarias del Proyecto. ¿Qué paradigma justifica • Mixto (cuantitativo/cualitativo). la evaluación? ¿Quién recoge la información? • Las técnicas e instrumentos de evaluación son aplicados por los actores directos del Proyecto, bajo la coordinación del evaluador. ¿Cómo se recoge • Mediante técnicas cuantitativas y/o cualitativas ajustadas la información? a las distintas líneas de actuación del Proyecto. • Seleccionando los instrumentos de recogida de información según su utilidad. • Fundamentalmente a través de instrumentos elaborados ad hoc ajustados al perfil del Proyecto. ¿Cuándo se recoge • En los momentos clave del desarrollo del Proyecto la información? señalados por los gestores y técnicos del Proyecto. ¿Cómo se analiza • Seguimiento para el cumplimiento de objetivos. la información? • Análisis exploratorio de datos que nos permita describir en profundidad las características de la distribución de las unidades de análisis consideradas importantes. ¿Quién tiene derecho de acceso • Como evaluación interna y formativa, que es todos los a la información? agentes del Proyecto que necesiten acceder a esta información porque pueda serles útil para sus decisiones acerca del Proyecto. ¿Cuándo y cómo se elaboran • Trimestral/Semestralmente. los informes de evaluación? • Informe global en el que se incluyen todos los elementos implicados en la evaluación, buscando la máxima contextualización de los datos y situaciones observadas. • Este Informe se somete a debate por parte de los agentes directos del Proyecto.
d) La captación de las potenciales asistentes: entendiendo por tal la búsqueda y la selección del grupo de personas a formar conforme a criterios relevantes, sobre todo los vinculados al aprovechamiento del curso de cara a una posible inserción laboral. El gráfico 3 pone en relación tres aspectos: factor de dificultad, valores de dificultad en una escala de cuatro puntos y período de evaluación (primer y segundo semestre de 2004). Algunos comentarios en apoyo a los datos cuantitativos, recogidos en el gráfico y que dan idea de la evolución acontecida, nos llevan a afirmar que aparecen como constante las dificultades que los técnicos han encontrado en planificar la oferta formativa a lo largo de todo el Proyecto. Las dificultades encontradas en la gestión de los cursos y talleres formativos se reducen en el segundo período evaluado de forma notable: está operando un efecto aprendizaje claro entre los técnicos. Este mismo patrón también es seguido para la captación de las asistentes a las acciones formativas. Con respecto a la organización y gestión de las acciones, de forma reiterada se señala el tiempo que consume la elección de los formadores, la elección del municipio para la celebración del curso, la reserva y preparación del aula, la apertura, el seguimiento y la evaluación del curso. 186 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya Gráfico 3. Dificultades en la organización de las acciones formativas. 0 20 40 70 80 60 50 30 10 Plan-diseño 1 Plan-diseño 2 Organización gestión 1 Organización gestión 2 Aprobación gestor AD 1 Captación 1 Captación 2 Aprobación gestor AD 2 1 2 3 4
La dificultad en la captación de las asistentes a los cursos ha sido un aspecto que los técnicos han manifestado con insistencia. Es ésta una tarea complicada en sí misma por varias razones. En primer lugar, porque estamos hablando de formación general de la mujer rural partiendo de una situación de desigualdad y de discriminación comprobada; en segundo lugar, porque se trata de una formación profesionalizadora, con pretensión de invertir la tendencia de que la mujer que quiere trabajar en el contexto rural o lo hace en la explotación familiar o tiene que emigrar (emigración que ocurre de forma más acentuada si la mujer tiene una formación de bachiller o universitaria). Se trata, pues, de convocar a mujeres a espacios formativos pensados para mejorar su grado de empleabilidad en actividades de carácter industrial, en el sector servicios o en nuevos espacios de trabajo. Si ponemos estas cuestiones en relación con el tipo de acciones formativas que se han desarrollado —cursos y talleres— llegamos a otras conclusiones interesantes: su evaluación ha revelado que, en general, los talleres son organizados y desarrollados por los mismos técnicos, frente a los cursos que, con más frecuencia, son subcontratados a empresas o entidades especializadas en el tema sobre el que versa el curso. Otra característica que la evaluación ha hecho emerger se refiere a la finalidad que persigue una y otra acción: los cursos, en principio, parecen reservarse a la formación general y profesional de las beneficiarias, y los talleres parecen dedicarse más al desarrollo de habilidades, necesarias para el desempeño profesional, pero más vinculadas a aspectos de desarrollo personal. A medida que ha ido avanzando el Proyecto, los talleres han ocupado un segundo lugar, y se ha intensificado la realización de cursos de mayor duración y vinculados progresivamente a temas más específicos. 4.5. Grado y condiciones para la participación en las acciones formativas Un primer aspecto a señalar es que los técnicos han ido cambiando sus expectativas sobre, por ejemplo, el nivel de asistencia a las acciones programadas. El patrón de respuestas que emerge pone de manifiesto la expectativa de un menor nivel de asistencia al término del 2004 que en el primer trimestre de ejecución de esta línea de acción. Los técnicos o partían de altas expectativas al inicio de esta acción, o ahora parecen ser más realistas y apoyan su última valoración en la experiencia de ejecución de las acciones formativas. Esta expectativa de asistencia ha estado acompañada de medidas que han tratado de evitar dificultades típicas de acceso a la oferta de formación (Forem, 2000), tales como el solapamiento de los horarios de trabajo y de los horarios de cursos de formación; las dificultades para que en el caso de que la mujer esté empleada prolongue su jornada para asistir a las clases fuera de su horario de trabajo; las dificultades de desplazamiento cuando la formación presencial se realiza en un lugar distinto al de trabajo o al de la residencia habitual, o los problemas derivados de la dispersión geográfica de los alumnos a formar. En las dos evaluaciones parciales en las que en el 2004 se pregunta por estas cuestiones, nos hemos encontrado con que los técnicos, en sus prograLa formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 187
maciones, han evitado al máximo que estas variables entorpecieran la ejecución de los cursos. No obstante, algunas de ellas han mediado inevitablemente en el éxito de las acciones; sobre todo, los técnicos señalan las siguientes: la dificultad, en ocasiones, de conciliar las cargas familiares con la asistencia a los cursos, el desplazamiento al lugar de formación y la duración de los cursos. Parecía necesario examinar con qué motivación asiste a estos cursos de formación el colectivo de mujeres con el que ha venido trabajando Imumel. Lo que moviliza la asistencia a una actividad formativa son las motivaciones y aquellos aspectos que le son concomitantes: actitudes, percepciones y creencias sobre la formación, sobre su utilidad, su calidad y sus resultados. Idealmente, para que la formación responda plenamente a la motivación de las asistentes, debería responder a sus expectativas de encontrar trabajo, de mejorar su cualificación profesional, de poder compatibilizar la vida familiar con la laboral, de poder establecerse como autónomas, etc. El patrón de respuesta en las dos mediciones realizadas en el 2004 es muy similar. Aparecen diferencias de grado pero no en la elección de los motivos. De tal forma, los datos acumulados nos permiten afirmar que las asistentes a los cursos programados lo hacen fundamentalmente movidas por la necesidad de aumentar sus posibilidades de encontrar trabajo, por mejorar su cua188 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya Gráfico 4. Motivos que explican la asistencia a cursos de formación. 020 40 Ocupar tiempo Acceder a prestación Encontrar empleo Autónomo 60 80 100 120 2º semestre 1er semestre Relacionarse No perder prestación Conciliación Mejorar cualificación
lificación profesional, para ocupar su tiempo y para poder establecerse por cuenta propia. A la vista de las motivaciones explicitadas, puede afirmarse que los técnicos de Imumel manifiestan que las asistentes comparten el discurso dominante sobre la formación y su necesidad, dadas las condiciones actuales del mercado de trabajo y las posibilidades de acceso de la población femenina en el contexto rural. En cierta medida, el argumento de que la formación es necesaria para acceder al mercado de trabajo funciona como factor de motivación en este colectivo; también puede apuntarse que, aunque la mayor parte de motivaciones sobre las que se pregunta insisten en las necesidades de proyección profesional de las mujeres, es llamativo que el acudir a los cursos «para ocupar el tiempo» sea una de las situaciones que los técnicos han detectado. Podría relacionarse este comportamiento con la mayor o menor oferta cultural de libre disposición en los territorios, que hace que, tal vez, se perciba la formación como oportunidad de intercambio social. 4.6. Medidas de acompañamiento de la formación: orientación y asesoramiento para el empleo Un medio de reforzar la utilidad de la formación para el acceso al empleo es acompañarla de estrategias de orientación y de asesoramiento. En principio puede pensarse que es necesario completar la formación con un desarrollo de las actitudes y aptitudes socioprofesionales de las asistentes a los cursos y talleres de formación. Conseguir que las asistentes a las acciones formativas de Imumel lleguen al mercado formadas, con confianza en sus posibilidades y capacidad de respuesta a las exigencias cambiantes que en el mercado se producen, puede ser una vía de actuación; otra es construir una orientación vinculada a los proyectos de las asistentes a los cursos y talleres y, desde luego, relacionados con el mercado de trabajo y con la realidad socioeconómica del territorio en que se actuaba. En el caso de Imumel, estas dos vías han estado presentes, aunque con un grado de desarrollo distinto. En muchos casos la orientación se ha hecho sinónimo de información profesional o de derivación a otros servicios, bien internos de Imumel, bien externos como servicios sociales, oficinas Ceder, etc. Los técnicos han prestado un servicio de asesoramiento acerca de desarrollo de proyectos y acceso a los recursos que, sobre todo, ha cristalizado en la convocatoria de nuevas emprendedoras. De entre las medidas concretas que se han arbitrado recogemos, como ejemplo, la inclusión de un módulo de formación y orientación laboral al finalizar cualquier curso de formación, la realización de tutorías individuales para aclarar todo tipo de dudas relacionadas con la creación de un negocio o la función de puente que los técnicos han desempeñado para ponerse en contacto con otros servicios y programas que facilitarán la inclusión de la demandante en una bolsa de trabajo. La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 189
5. Comentarios finales vinculados al diseño, desarrollo y evaluación de acciones formativas en contextos rurales Una variable moduladora del éxito de la formación en el contexto rural se relaciona con lo que podemos llamar «idiosincrasia de los pueblos». En la evaluación realizada se han detectado tres indicadores expresivos de esa idiosincrasia: la mayor o menor dificultad en las comunicaciones existentes en la zona, el distinto grado de dinamización de los territorios y la diferente motivación hacia un empleo por cuenta ajena o por el autoempleo, que permite observar que existen zonas «más proclives a ser emprendedoras» que otras. Este fenómeno tiene una clara repercusión sobre la formación y, lo que es más importante, sobre su impacto en la empleabilidad posterior de las asistentes a un curso. Implica que un territorio puede tener éxito allá donde otro ha fracasado por completo debido a su contexto particular. Ciertamente la utilidad última de la formación en este contexto hay que valorarla en relación con su contribución a mejorar las posibilidades de empleabilidad de las asistentes a las acciones formativas. La teoría afirma que, tanto para ser empleada como para crear una empresa propia, es necesario reunir una serie de habilidades técnicas, directamente relacionadas con la actividad que se pretenda desarrollar. La necesidad de capacitar profesionalmente al colectivo de mujeres pensando en la creación de un negocio propio —algo que supone riesgo—, además, incluye dar formación sobre gestión, puesto que este conocimiento es el que va a reducir la incertidumbre en los puntos oscuros de la organización que se pretende crear (presupuestos, planificación, etc.). Las necesidades de cualificación sobre cuestiones empresariales en esta población parecen haber sido satisfechas si consideramos los criterios barajados para determinar la oferta formativa: — Los técnicos consideran que la programación de sus acciones fundamentalmente responde a la necesidad de que las asistentes encuentren trabajo, bien por cuenta propia o ajena. — A continuación, el criterio que consideran en sus planificaciones es el de favorecer la cualificación profesional de las asistentes, seguido del de proporcionar orientación profesional para favorecer la inserción laboral de las mismas. La formación desarrollada guarda relación con el incremento de las posibilidades de empleabilidad de las mujeres; pero si tomamos como criterio las valoraciones que los técnicos dan a esta cuestión, podemos señalar que es una relación débil y sujeta a las oportunidades laborales existentes en los territorios. El autoempleo aparece como una posibilidad más que real y, desde esta perspectiva, la formación ve aumentada su necesidad puesto que un porcentaje elevado de la formación realizada se ha planificado desde la consideración de que sirva para que las asistentes se establezcan por cuenta propia. Las fórmulas de economía social como método de generación de empleo femenino han tenido bastante aceptación en los territorios. Un buen ejemplo de todo ello es la 190 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya
tipología de cursos que se han desarrollado vinculados a los siguientes ámbitos de actividad: — Servicios sociales y atención a la comunidad, con títulos como: «Atención geriátrica», «Minusválidos y tercera edad», «Servicios de limpieza», «Gestión de guarderías», «Asistencia y ayudas a domicilio» y «Servicios a la comunidad». — Turismo rural, con cursos como «Conocimiento del patrimonio y del territorio aplicados al turismo rural», «Calidad en la gestión del servicio de alojamiento», «valorización del patrimonio comarcal», «Turismo rural» y «Guía gestor del patrimonio natural y cultural». — Actividades económicas, con títulos como: «Nuevas tecnologías de la información y su aplicación al teletrabajo», «Comunicación y habilidades sociales», «Creación y gestión de empresas» «Inglés comercial». No obstante, es preciso afirmar que la evaluación también ha detectado la necesidad de que, junto a la formación, existan otros mecanismos de generación de empleo femenino en el mercado local. En el diseño mismo de las acciones formativas se debe contemplar esta circunstancia y vincular a todos aquellos agentes que pueden funcionar como prescriptores de los proyectos europeos relacionados con la incentivación y dinamización de los territorios en su sentido más amplio (agentes de empleo y desarrollo local, gerentes y técnicos de los Grupos de Acción Local, técnicos de los pactos locales por el empleo, animadores socioculturales, asistentes sociales, representantes políticos a nivel local y municipal). La puesta en marcha de servicios ajustados a las necesidades de los territorios y liderados desde la concertación es muy importante para poder desarrollar itinerarios activos de empleo, formación y asesoramiento basados en la cooperación activa entre el ámbito político y técnico. Con respecto a la evaluación de la formación en este ámbito de intervención, hemos de señalar la dificultad de evaluar más allá del grado de satisfacción al término de los cursos. Las razones son variadas y obligan a reinterpretar los cinco niveles propuestos por Kirkpatrick (1999). Una es la urgencia de las ejecuciones en los plazos comprometidos, que a veces fuerza a planificar la oferta y no simultáneamente su evaluación, abriéndose una distancia inicial entre la ejecución y la evaluación de la acción, otra es la valencia que adquiere la noción de aprendizaje y de transferencia al puesto en estos contextos, puesto que propiamente no se evalúa aprendizaje al término de los cursos, pero donde es fácil observar la creación de negocios que necesitan haber puesto en práctica lo aprendido durante ellos. Estos aspectos, evidentemente, no anulan la importancia que tiene articular un proceso de seguimiento del funcionamiento de una estructura como es una Agrupación de Desarrollo creada conforme a las condiciones que impone la ICEqual: la iniciativa debe desarrollarse conforme a principios de complementariedad, colaboración institucional, innovación, transferencia y visibilidad, enfoque integrado y concentración, capacitación y cooperación La formación para el trabajo y la mujer en contextos rurales Educar 38, 2006 191
transnacional. Estos principios orientan la acción desde las políticas públicas de desarrollo de los recursos humanos, de mejora del funcionamiento del mercado de trabajo, de fomento del empleo y la igualdad de oportunidades que se desarrollan en el territorio hasta la identificación de soluciones y de actividades innovadoras, no aplicadas con anterioridad, que incluso puedan ser difundidas a otros territorios. Ciertamente, son principios que inspiran la planificación de acciones y, en la misma medida, su evaluación. 6. Referencias bibliográficas Forem-CC.OO. (2000). Fundación Formación y Empleo Miguel Escalera. Estudio sobre las limitaciones de acceso a la formación continua. Madrid: Secretaria de Formación y Cultura de la C.S. de CC.OO. GONZÁLEZ SOTO, A.P.; CABERO ALMENARA, J. (2002). «Formación: nuevos escenarios y nuevas tecnologías», en Grupo CIFO-IFES (coord.). Libro de Actas del III Congreso de Formación Ocupacional. Formación, trabajo y certificación. Nuevas perspectivas del trabajo y cambio en la formación. Zaragoza, p. 92-122. KIRKPATRICK, D.L. (1999). Evaluación de acciones formativas. Barcelona: Epise. Instituto de la Mujer (2002). Actas del III Congreso Mundial de Mujeres Rurales. Madrid: Servicio de Publicaciones. Yacimientos de empleo, actividades emergentes y creación de empleo femenino y estructura social del territorio IMUMEL. Documento interno, 2003. 192 Educar 38, 2006 Asunción Manzanares Moya